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CAPÍTULO 36:
"Consiguiendo Empleo"
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El tiempo siguió su curso y antes de darse cuenta, estaban a menos de un mes de empezar las clases y ninguno de los dos tenía un empleo, habían estado dedicados a disfrutar de los lugares turísticos, a conocer la mezcla de culturas, y por supuesto a compartir como pareja. Hasta ahora todo había sido más que perfecto y ambos estaban felices y sintiéndose más enamorados que nunca.
Una de las cosas que querían hacer era esquiar, así que investigaron los diferentes lugares donde podían hacerlo y se decidieron por "Tuxedo Ridge Ski Center", el cual queda a una hora de la ciudad.
Fueron un fin de semana por la mañana y la experiencia fue tan asombrosa que se convirtió en uno de sus pasatiempos favoritos, razón por la cual decidieron dejar de alquilar el equipo necesario y comprarlo, porque aunque era caro, cada vez que esquiaban gastaban $250 dólares cada uno en el alquiler, así que a la larga resultaría más económico tener sus propio equipo.
Blaine estaba sentado en el sofá de la sala esperando a que Kurt se terminara de alistar, de pronto su celular sonó y se llevó una grata sorpresa.
- ¡Nick! ¡Qué alegría escucharte! ¿Cómo va todo?
- Muy bien, no me puedo quejar. ¿Qué tal la vida en New York?
- Maravillosa! Este lugar es impresionante realmente, Kurt y yo estamos inmensamente felices aquí.
- Me alegra mucho que sea así amigo. Respóndeme algo, ¿tienen planes para este fin de semana?
- Siempre hacemos algo, este fin de semana vamos a ir a esquiar. ¿Por qué?
- Oh! Suena genial! Lo que pasa es que Jeff y yo vamos a ir a New York por nuestro aniversario y habíamos pensado que tal vez podríamos salir a algún lugar juntos.
- Seguro! Me encanta la idea y estoy seguro de que a Kurt también le va a gustar. ¿Qué tal si van a esquiar con nosotros? ¿O tienen otros planes?
- No, eso está bien. Hace mucho que no esquío, así que será fantástico volver a hacerlo y en la noche podemos salir a cenar o a algún lugar exclusivo.
- Claro que sí! Nos vamos a divertir mucho.
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Kurt ya estaba listo, sólo necesitaba sacar dinero porque se iban a ir con Blaine a desayunar y luego a comprar el equipo para esquiar. Tomó el sobre donde tenía guardado el dinero, él siempre decía que era importante tener efectivo en casa por cualquier emergencia y el resto en el banco, aunque las emergencias últimamente habían consistido en comprar cosas, paseos, ropa, etc.
Revisó la hoja con la proforma que habían pedido, la cual incluía todos los precios de las cosas que necesitaban…
* tablas para esquiar; $190 dólares * botas; $300 dólares * bastones; $80 dólares * casco; $65 dólares, siguió checando la lista y sumó todo, en total eran $1200 dólares, silbó ya que era mucho dinero, pero se puso a pensar en todas las veces que habían ido a esquiar, eran más de 10 y siempre pagaban $250, así que había gastado más del doble de lo que iba a hacer en esta ocasión.
Sacó el dinero que tenía y empezó a separar lo que iba a usar para realizar la compra. Se quedó sorprendido cuando se dio cuenta de que el sobre estaba casi vacío – no puede ser, no he gastado tanto – contó lo que le quedaba y se angustió – $320 dólares! es imposible! ¿Qué voy a hacer ahora? – en el banco tenía más dinero, pero eso para comida, traslado y su parte del alquiler del departamento.
- Kurt, ¿ya estás listo amor? Se hace tarde
- Sí, ya voy, un par de minutos – guardó el dinero y agarró la computadora portátil para revisar lo que le quedaba en el banco.
- Bebé, dijiste un par de minutos y han pasado más de cinco ya – dijo Blaine entrando a la habitación con una gran sonrisa.
- Ah! Lo siento, estaba checando algo y se me fue el tiempo, pero ya estoy listo.
- Ok – se acercó y le dio un beso - vamos a ir a ver la ropa también, ¿cierto? Me estaba olvidando de guardar dinero para eso y sólo llevaba para lo del equipo – sacó su sobre y tomó varios billetes de ahí. Kurt se dio cuenta de que Blaine tenía una cantidad grande de dinero todavía y negó con la cabeza.
- ¿Ocurre algo? Luces preocupado.
- No, no, todo bien, pensaba en que ya pronto empiezan las clases y no podremos ir tan seguido, entonces no sé si tiene sentido hacer esa compra.
- Kurt, iremos los fines de semana, por eso no te preocupes. Sé lo mucho que amas esquiar y no dejaremos de hacerlo, lo prometo – le sonrió.
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Ya en la tienda, Blaine se dirigió al área donde estaba lo que querían, ya lo habían visto antes, pero Kurt se encaminó hacia donde estaban los artículos más económicos.
- Este color me gusta – dijo el ojimiel - ¿tú cuál vas a elegir? – volteó al no recibir respuesta y no vio a su novio por ningún lado, así que preguntó a la persona que lo estaba atendiendo y le indicó donde estaba. Blaine avanzó hacia allá – no vas a llevar eso amor, si son más económicos es porque no son de buena calidad, los que vimos están bien.
- Ah sí, claro, sólo los estaba observando, hay algunas cosas que creo podríamos llevar de esta sección y lo más importante de la otra. Podemos ahorrar un poco.
A Blaine le pareció raro ese comentario, pero accedió, así que empezaron a revisar todo – Kurt, honestamente no me gusta nada de esto y como te comenté antes, la calidad es menor y con todo lo que vamos a usarlo, debe ser algo más resistente y no que se vaya a dañar al poco tiempo y tengamos que comprarlo de nuevo.
El ojiazul suspiró, sabía que Blaine tenía razón y no quería que sospechara lo que pasaba, así que fue con él a la otra sección y adquirieron todo lo que necesitaban.
A los siguientes lugares donde fueron, el castaño se limitó a observar a su novio comprar y eso al ojimiel le llamó mucho la atención, pero por más que le preguntó qué le pasaba, éste no le contó.
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El fin de semana llegó y trajo consigo la reunión con sus dos amigos con quienes se estaban divirtiendo al máximo.
- Extrañaba tanto esquiar – decía Nick emocionado.
- La verdad es que es una gran experiencia – comentó el moreno – a nosotros nos ha gustado tanto que venimos seguido. Queremos aprovechar el tiempo, estamos a nada de empezar las clases y no sabemos qué tan complicado pueda ser.
- Eso es cierto – dijo Jeff – por eso con Nick decidimos venir a disfrutar de unos días y de paso celebrar nuestro aniversario. New York es increíble! Me encanta! Espero algún día poder venir a vivir aquí.
La plática prosiguió durante un par de horas hasta que Kurt mencionó que tenía hambre y todos concordaron con él, así que fueron a un restaurante.
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- Pidan lo que quieran, Kurt y yo invitamos – dijo el ojimiel con una gran sonrisa.
- No, no pueden hacer eso – protestó Nick.
- Claro que podemos y vamos a hacerlo, ustedes son nuestros invitados. ¿Cierto amor?
- Seguro, contestó Kurt fingiendo una leve sonrisa… Cuando sus amigos ordenaron, buscó enseguida el valor de cada plato y tragó saliva con dificultad, pero no podía culparlos, ellos, al igual que Blaine, eran niños ricos acostumbrados a lo mejor.
Al momento de pagar la cuenta, al ojiazul no le alcanzó lo que tenía en la cartera y trató de excusarse – qué pena con ustedes, no puedo creer que no revisara cuánto dinero tenía, si no hubiera guardado más.
- Tranquilo amor, yo pongo la diferencia – le guiñó el ojo.
- Ok, gracias! Cuando estemos en casa te devuelvo…
- Kurt, me ofendes, ¿cómo se te ocurre decir eso?
- Vamos Blaine – dijo Jeff – de seguro que Kurt está bromeando – el castaño asintió con la cabeza y esbozó una pequeña sonrisa y todos empezaron a bromear.
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- Blaine, ¿estás aquí? – preguntó al entrar al departamento.
- Sí bebé, llegué hace poco y me extrañó no encontrarte – se acercó y le dio un beso - ¿Y eso?
- Fui a comprar comida. Ya sé que me ofrecí en preparar el almuerzo, pero me duele mucho la cabeza y no tenía ganas de estar metido en la cocina, así que decidí ir a comprar algo, espero que no te moleste, sé las ganas que tenías de comer lasagna.
- No hay problema Kurt, tú eres primero, y si no estabas como para entrar a la cocina, está bien – lo abrazó y lo empezó a besar y el ojiazul rodeó con un brazo a su novio – te amó Kurt – profundizó el beso – el castaño atrajo a su novio más hacia él – "te amo más".
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Estaban comiendo y conversando sobre cómo había sido su día, de pronto Kurt respiró profundo – conseguí trabajo.
- ¿Qué? ¿Dónde?
- En el restaurante donde compré la comida, estaba esperando a que me entregaran el pedido cuando vi que colocaron el cartel de que necesitaban personal y no lo pensé, pregunté por los puestos que requerían y me dijeron que para la cocina y de mesero, así que le contesté que estaba interesado, me entrevistaron y bueno, mañana empiezo. Ya sé que no es el trabajo de mis sueños, pero al menos es algo, la paga no es mala más las propinas.
- Wow! Eso es genial Kurt! Me alegro tanto! Ambos estábamos conscientes de que íbamos a trabajar en lo que saliera, estamos empezando y no tenemos experiencia, así que lo que llegara iba a ser bueno. Estoy orgulloso de ti amor! Ya tienes un empleo! – se levantó y lo besó – tenemos que celebrarlo.
- Blaine, estás loquito.
- Tienes un empleo y eso es genial! Claro que lo vamos a celebrar – le sonrió.
- Tu celular mi amor.
- Es un mensaje de Nick, dice que llegaron bien. Ya están en el aeropuerto.
- Se me fueron los días volando, no puedo creer que ya hayan regresado a su casa – comentó el castaño.
- Lo sé, a mí también se me pasó el tiempo volando. Ojalá nos volvamos a reunir en algún momento, pero ahora vamos a checar qué haremos para celebrar.
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Blaine preparó la cena y luego se fueron a bailar. Cuando regresaron, la adrenalina y el alcohol, aunque en un nivel moderado, hacía efecto en ambos, se quitaron la ropa con desesperación y se metieron a la ducha, donde Blaine aprisionó contra la pared a Kurt mientras se besaban fervientemente, en un movimiento rápido lo giró y lo dejó con la cara pegada a los acrílicos y lo hizo suyo con toda la pasión del mundo.
Luego se trasladaron a la cama en medio de besos y gemidos, giraban sobre la gran cama turnándose en quien quedaba arriba y volvían a girar mientras los besos se volvían más desesperados y las caricias más íntimas. Kurt agarró con fuerza al ojimiel y giró dejándolo arriba esta vez – Blaine, hazme el amor de todas las formas posibles… soy todo tuyo, quiero sentirte, necesito sentirte.
El chico de cabello rizado no se hizo esperar ante esta petición y comenzó a repartir besos acompañados de pequeñas mordidas por todo el cuerpo del ojiazul. Blaine conocía a la perfección las partes más sensibles de aquel cuerpo del color de la nieve que estaba deshaciéndose debajo de él y lo tenía totalmente a su merced. Sin duda alguna sabía qué hacer y dónde hacerlo, Kurt estaba totalmente excitado gritando un montón de incoherencias y enterrando sus uñas en el cuerpo de su novio mientras enganchaba sus piernas a la cintura de éste.
- Maaas, Blaine, maaas – jadeaba – esto es tan bueno, Blaaineee eres increíbleeee, más fuerte, más fuerteee.
- No quiero lastimarte amor, ya estamos bastante fuera de control – decía entre gemidos y jadeos mientras se enterraba profundamente en ese cuerpo que adoraba y amaba.
- No me lastimas, si lo hicieras, te lo diría.
- No lo harás, porque el deseo y la excitación te nublan los sentidos, pero mañana pagarás las consecuencias.
- Sólo cállate y dame lo que te pido – lo tomó del rostro y lo besó de tal forma que Blaine no pudo negarse más, pues sentía que se perdía en el sin fin de sensaciones que lo recorrían en ese momento.
Finalmente ambos llegaron al orgasmo casi al mismo tiempo, siendo uno de los más fuertes que ambos habían experimentado y no dejaban de temblar por la ola de placer que sentían. Fueron bajando la intensidad de los besos desordenados hasta convertirse en uno totalmente romántico y no dejaban de repetirse lo mucho que se amaban.
- No, no te quites – dijo el ojiazul cuando Blaine se iba a bajar de él para acostarse a un lado – te quiero justo así, como estás y donde estás – se siguieron besando con todo el amor hasta que se quedaron dormidos.
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El primer día de trabajo de Kurt estuvo bastante bien, su amabilidad y carisma lo había hecho conseguir muy buenas propinas, aunque se sentía algo agotado y reconocía que no había sido la mejor idea irse a bailar y luego pasar toda la noche haciendo el amor, pero a pesar de todo, estaba feliz.
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El tiempo pasaba velozmente y ya era quincena, Kurt no podía esperar para recibir su primer pago. Aprovechó y compró la comida ahí, estaba muy cansado como para cocinar. Cuando entró al departamento notó que el ojimiel estaba sentado en el sofá con los ojos cerrados y emitía pequeños gemidos.
- Blaine, ¿qué estás haciendo?
El moreno se levantó de prisa y corrió hacia él – te pienso – dijo con voz seductora y lo comenzó a besar apasionadamente, mordiendo su labio inferior y aprisionándolo contra su cuerpo. El ojiazul enredaba sus dedos en los rizos de su pareja de una forma provocadora mientras con su lengua recorría cada centímetro de la boca del ojimiel haciéndolo jadear.
El castaño al escucharlo soltó la bolsa con comida, retumbando en el piso al caer - ¿Aún estás estresado? Porque tengo el mejor remedio – dijo el moreno con picardía.
Kurt subió una pierna y la enganchó en la cadera de Blaine, éste lo sujetó con fuerza y lo elevó en el aire para que así pudiera enganchar la otra pierna a su cuerpo. El ojiazul se aferró con fuerza mientras Blaine le acariciaba fervientemente la cadera y los muslos. Al cabo de varios minutos avanzó hasta el sofá y acostó con cuidado a Kurt manteniéndose encima y sin soltarlo. El beso era cada vez más apasionado y las manos del ojiazul amasaban con fuerza la cadera de su novio.
Blaine mordía sin compasión el blanco cuello mientras una de sus manos se deslizaba dentro del boxer de Kurt haciéndolo jadear por el inmenso placer que sentía – Blaineee, oooh, Blaineee – empezó a halarle la camiseta para sacársela – "te amo Kurt, te amo tanto y te deseo con locura".
- Blaine, el teléfono está sonando…
- Blaine, el teléfono…
- Que se pudra!
- Puede ser algo importante…
- Volverán a llamar
- Blaine, contesta – lo apartó con fuerza.
- No puedo creer que te importe más el teléfono que ya hasta dejó de sonar – dijo el ojimiel molesto.
- Nunca se sabe si es una emergencia, pero podemos continuar donde nos quedamos.
- Ya no tengo ganas. Voy a comer – se levantó y se acomodó la ropa mientras Kurt lo miraba sin saber qué hacer. Cuando escuchó el microondas sonar, pateó con fuerza los cojines del sofá y se levantó frustrado. Avanzó hacia la mesa y vio que Blaine colocaba un plato y se sentaba a comer, acción que imitó.
El silencio era totalmente incómodo, cuando terminaron, el ojimiel tomó ambos platos y empezó a lavarlos, Kurt llevó sus manos a los lados de su cabeza con los codos apoyados en la mesa. Luego de varios segundos se levantó y se dirigió al baño, al salir, avanzó hacia donde estaba su novio y lo abrazó por la cintura besando su cuello de una forma tan caliente, que aunque trató de resistirse, terminó soltando un "oh Kurt".
El ojiazul susurró en su oído – siento mucho lo de hace un rato amor, pero te lo voy a compensar – y desabrochó el botón del pantalón del ojimiel, deslizando su mano dentro de su boxer haciéndolo retorcerse del placer entre sus brazos.
En cuestión de nada estaban nuevamente en el sofá, casi desnudos disfrutándose el uno al otro. Blaine le quitó el boxer y comenzó a recorrer la piel de alabastro con su boca, el deseo los consumía, el sudor de ambos cuerpos era un afrodisíaco. Kurt separó las piernas lo más que el sofá le permitía y Blaine se acomodó en medio de ellas, repartiendo besos en todas direcciones.
De pronto el castaño abrió los ojos y puso las manos en el pecho bronceado que estaba encima suyo y lo contuvo – detente por favor, Blaine detente, no quiero esto – su novio lo miró intrigado – "bien, tu arriba, no hay problema, sólo te deseo tanto Kurt".
- No, no es eso, sólo no puedo.
- ¿Qué quieres decir con que no puedes?, Kurt no tiene lógica lo que estás diciendo.
- Por favor quítate de encima – los ojos se le pusieron rojos.
- Kurt, amor, ¿qué ocurre? Y no me digas que nada, porque llevas 15 días rechazándome, 15 días en los que o me ignoras olímpicamente o me enciendes y luego me dejas así, 15 días poniéndome mil excusas. ¿Estoy haciendo algo mal?
- No, no es eso Blaine.
- ¿Entonces? Porque la última vez que lo hicimos fue cuando celebramos lo de tu empleo y nos volvimos bastante desenfrenados y recuerdo cómo – su rostro se puso pálido – es eso, ¿cierto? Tu querías más fuerte y me dejé llevar y oh por Dios, te lastimé y no me dijiste nada, te lastimé y ahora los recuerdos no te dejan porque tienes miedo que yo… no, no, no, lo lamento tanto amor – los ojos se le llenaron de lágrimas.
- No me lastimaste Blaine, tranquilo. Te dije que te lo diría si lo hacías, pero jamás me has lastimado. No es eso tampoco – se acomodó y lo abrazó – te amo tanto mi vida.
- ¿Estás seguro? – respiró pausadamente – te amo Kurt y no soportaría si yo – lo besó despacio - ¿entonces qué es? ¿Por qué me rechazas?
- En el restaurante… es que… me siento sucio… no soy digno de ti ahora.
- Ok, no entiendo nada. Creo que tenemos que vestirnos para poder hablar bien – Kurt asintió.
Ambos se colocaron los boxers y se sentaron en el sofá - ¿Por qué vas a estar sucio? ¿Por qué dices que no eres digno de mí?
- Uno de mis compañeros ha estado coqueteándome desde que empecé a trabajar en el restaurante.
Blaine sentía la sangre hervir y todavía no escuchaba toda la historia - ¿qué más Kurt? Dime.
- Él me besó.
