Hola, sé que no os esperabais esto… sinceramente yo tampoco, no porque no pensara hacerlo porque aunque llevo no se… como mil años, literalmente, sin subir nada siempre he pensado en seguir, pero la vida te va llevando por cosas diferentes y un día te levantas y miras el tiempo que hace que actualizaste y te da hasta vergüenza…

Peero, gracias a que la gente nunca ha dejado de leer, de animar de escribir… no te queda otra que seguir para adelante y acabar lo que empiezas, porque la gente confía en ti y tú dijiste que lo haría… y, sí, yo dije que lo haría.

Además de pedir perdón mil millones de veces por tardar tantísimo en actualizar, quiero aclarar tres cosas:

VOY A ACABAR TODOS LOS FICS QUE TENGO EMPEZADOS( Porque lo dije y porque si todo va bien seré mamá este año y es como cerrar un circulo)

NO PUEDO DEJAR QUE NADIE ACABE MIS HISTORIAS POR MI, algunos habéis escruto pidiéndome esto, pero es imposible porque cuando empiezo una historia sé que va a pasar según empiezo, y como y cuando va a acabar, espero que lo comprendáis.

He vuelto a releerme todos los fics y PEDIR DISCULPAS POR LAS FALTAS ORTIGRAFICAS Y GAZAPOS que se me colaban por la falta de atención…

Respecto a este fic en concreto estoy encantada con él, totalmente enamorada, porque volví a leerlo y me reía hasta yo que sabía lo que iba a pasar en algunas partes, asique como no acabarlo, además como dije la última vez que actualice no le queda nada más que los capítulos finales, de hecho probablemente a menos que el que viene me salga increíblemente largo, este es el penúltimo capítulo y sería una herejía no cumplir. Asique os dejo con el capítulo:


Capítulo 37: Encajar

Sentado en aquel sofá del silencioso y oscuro salón, con las manos tapando su rostro Matt no dejaba de dar vueltas a las palabras de la madre de Mimi, sabía que debía haber contestado algo, cualquier cosa, pero había sentido tanta vergüenza, tanta inseguridad… También sabía que a los padres de la castaña no iban a aceptar de buen grado que su hija estuviera con un chico lleno de pendientes en las orejas, con pinta de estar enfadado con el mundo y ser un rocero rebelde… suspiro, mierda, eso era él. Suspiro, llevaba enfadado con el mundo demasiado tiempo… primero por la irresponsabilidad de sus padres, solo dios sabia como sus amigos lo habían soportado en aquel campamento…, pero habían conseguido llenar ese vacío que Matt tenia y, hasta los 14 o 15 años, había sido medianamente feliz… hasta que Sora le puso los pies en la tierra, él no era lo suficientemente bueno, y tuvo que asumir que la chica de la que siempre había creído estar enamorado, estaba enamorada de su mejor amigo… echo la cabeza hacia atrás, apoyándola en el respaldo del sofá.

Y la historia se volvía a repetir… solo que esta vez no tenía sentido, Mimi no era la perfecta Sora, no era lago que él creía que encajaría en su vida… sonrió a su pesar, más bien era todo lo contrario…, y era, así, más que perfecta, era increíblemente hermosa, y dulce, y enfadica, y cotilla, y alocada… era una contradicción maravillosa que había llenado todos los vacíos de su vida…pero… de otra clase social… Ella siempre lo había sido… Y sí, claro, una cosa era llevar a tu niña a que se mezclara con la plebe para que aprendiera a ser más humilde, porque se te había ido la mano malcriándola, y otra cosa es que se acabara con alguien de esa clase…

Después de todo que podía ofrecerle él… en el mejor de los casos, dejaría la música y estudiaría una carrera normalita para acabar con un buen trabajo de clase media… y ella vivía en una jodida mansión, en el mejor barrio de la ciudad, con chofer, cocinera, sirvientas y una puta cuota a un maldito club del que él siquiera conocía su existencia…

Las princesas no se casaban con los trovadores o los chicos pobres, todas las princesas eran rescatadas por príncipes para convertirlas en reinas, era lo que se merecían, para lo que habían nacido, una imagen de Mimi vestida de princesa volvió a su mente, ella merecía todo aquello, pero… maldita sea, él no quería renunciar a ella, no quería perder a su princesa, no quería volver a enfadado con la vida, y sí, era tremendamente egoísta pero… simplemente no podía perderla… no podía volver a estar vacío…


Volvió a desbloquear su móvil, en el grupo de amigos todo el mundo felicitaba a Yolie por su vuelta a casa y la rogaban que no se metiera en más líos, al menos hasta dar a luz, Mimi sonrió un segundo, hasta que se dio cuenta que Matt no había escrito absolutamente nada, había desaparecido del hospital y no lo había vuelto a ver, sentía que algo no iba bien. Abrió su chat y escribió.

"Matt, ¿estás bien? "

El tiempo pasaba más lento cuando esperabas una contestación importante, se recostó en la cama, aun le dolían ciertas partes del cuerpo donde los golpes aún se veían con colores morados y amarillos, frunció el ceño mirando su antebrazo, era bastante horrible que los moratones fueran amarillos y verdes, el morado y rojo era doloroso pero tenía encanto, pero como tapar una herida amarilla y verde que luego iba a morado… ¡ en que momento el arcoíris había acabado siendo un símbolo de dolor y heridas…! Miro la hora de nuevo y volvió a abrir la conversación con Matt, nada. Seguía sin contestar, ni siquiera había leído el mordió el labio inferior, quizás aún se sentía mal…

"Quiero repetirte que nada de esto es culpa tuya, las enfermedades mentales de ese grupo de zorras no son culpa tuya, debía haber ido a Judo en vez de a ballet… el caso es que no es culpa tuya, ya sé que sueles echarte la culpa de todo, pero aunque no te lo creas no todo en este universo es culpa de Yamato Ishida, quizás solo sea tu culpa el haberme pervertido y creo que puedo perdonártelo…

Te quiero mucho Matt… descansa, pero contesta… solo necesito saber que estas bien…"

Suspiro y apretó el móvil contra su pecho, porque no se había enamorado de alguien que no fuera un cabezón.

La puerta de su cuarto sonó, Mimi pestañeo y guardo el móvil rápidamente bajo la almohada al oír la voz de su madre al otro lado de la puerta.

-¿Estas bien cielo? Solo quería saber si te encontrabas bien.

Mimi asintió.

-Estoy bien mama, gracias por preguntar pero no tienes por qué preocuparte, esto solo ha sido mala suerte, todos los días se escapa un loco, y hoy me han tocado todas a mí...

-En cuanto a eso….-Mimi se mordió el labio y noto como su corazón latía con fuerza mientras veía a su madre sentarse a su lado en la cama. –Veras cielo, tu padre y yo creemos que… "esto" nunca hubiera sucedido en la escuela privada.

-Mama…

-Lo sé, lo sé… sé que estas encantada con ese colegio de… gente normal. Y que adoras a tus amigas aunque solo dios sabe qué tenéis en común…en fin, cielo, el caso es que hemos decidido no moverte de ese colegio- ¿Había oído bien? No se iba, la alegría empezó a correr a raudales por su cuerpo y se abalanzó a abrazar a su madre, que sonrió- a fin de cuentas solo queda acabar este curso para que vayas a una buena universidad, pero si se vuelve a producirse algún incidente así…- Su madre negó con la cabeza- no nos quedara más remedio que transferirte por tu bien cariño.

Mimi asintió, entendía la preocupación de su madre, si ella fuera madre y una horda de locas atacara a mi hija ella también se angustiaría.

-No te preocupes por eso mama- Mimi sonrió- llevo en ese colegio dos años y nunca había pasado nada parecido- suspiro –lo de hoy ha sido una serie de catastróficas desdichas y una gran locura. Pero no volverá a pasar.

Los ojos marrones de su madre rodaron por la habitación evitando su mirada

-Ya, respecto a eso…. ¿No crees que tu…- Su madre busco la palabra más adecuada- "relación" con Yamato puede haber sido el desencadénate de todas esas desdichas?

Bajo la mirada a sus sabanas rosas de marca que tapaban sus piernas, ¿era Matt el desencadenante de todas sus desdichas? Era verdad que en los últimos meses había llorado más que en toda su vida…, bueno puede que no, pero sí que era cuando más motivos había tenido para llorar, cuando más dolorosas habían sido las lágrimas, cuando sus enfados habían sido más enfundados… y también cuando sus sonrisas habían sido más sinceras, cuando los besos habían sido más sentidos y sus emociones habían sido torbellinos por sus venas, sonrió cómplice, sí, era el causante de sus desvelos, buenos y malos, de que sus pataletas lágrimas y sonrisas tuvieran al fin motivos… le había dado sentido a su vida, a sus sentimientos… ella lo amaba, y bien valía la pena cada lagrima por cada vuelco del corazón o cada beso…

-Mamá, Matt no es malo, de verdad, supongo que todo es más complicado ahora, que mi vida es más complicada que antes de Matt, pero también es más apasionante. Y sé que no es el chico de flequillo largo y camisa de marca que esperabais para mí, pero… es mi elección, yo le quiero mamá.

Su madre resoplo molesta.

-Siempre has sido muy caprichosa Mimi, y es culpa nuestra porque te mimamos demasiado, te hemos consentido todo, y no puedo dejar de pensar que este sea otros de tus caprichos adolescentes, es un cliché cielo, te gusta el chico malo de clase, es la historia más antigua del mundo, lo que no te dicen esas películas o historias es que cuando ella se va con él en su descapotable o en su moto, no tienen nada en común, él no pega con los amigos de ella ni sabe comportarse ni disfruta en las reuniones de ella, ni ella lo hace en las de él… Que ella tiene que trabajar y trabajar para llegar a fin de mes y renunciar a todos sus lujos, porque él es pintor o mecánico, que al final cuando el amor acabe ella lo odiara porque lo culpara del triste futuro que la espera y de la envidia que le dan sus amigas que si entendieron cuál era su lugar… Tienes todo para triunfar en la vida Mimi- su madre peino su pelo tras la oreja- no dejes que un chico te frene…

Los ojos ámbar de Mimi se quedaron fijos e inexpresivos meditando las palabras de su madre. Matt podía ser muchas cosas pero no era uno de sus caprichos, si, era cierto que se enamoraba de algún bolso, vestido, o del último modelo de móvil y no paraba hasta conseguirlo, pero cuando lo tenía… y eso la pasaba desde pequeña… sentía un vacío tremendo, sí, momentáneamente sentía una sensación de triunfo brutal que la inundaba, pero luego… ahí estaba, ese sentimiento de vacío interior, como si la faltara algo, como si un agujero negro dentro de ella absorbiera el sentimiento de felicidad por conseguir lo que quería y necesitara buscar otra cosa que comprar o conseguir para que, aunque fuera un instante, llenar ese vacío…

Ese agujero lo había cerrado casi la amistad que hizo con aquellos niños pobretones en ese campamento que al principio la pareció la peor de las ideas, al cual sus padres desesperados por el monstruo egoísta que estaban criando la llevaron como última solución…y sí, había funcionado, sus amigos la habían hecho mejor persona, la habían demostrado que la querían por lo que ella era y no porque tenía, habían sacado a la mejor Mimi que podía ser, pero… ese agujero seguía ahí, más pequeño, menos fuerte pero seguía ahí, hasta que él la beso… simplemente cuando Matt estaba con ella no sentía ningún vacío en su vida, era… feliz, así, sin nada… y no sabía si aquella sensación de plenitud duraría 10 minutos o 10 años, pero sabía que no quería volver a estar vacía… Miro a su madre a los ojos.

-Es todo lo contrario…, él no me frena mamá, ni es el chico malo, sé que lo parece, y que podría llevar de vez en cuando una camisa planchada decentemente, pero no lo conoces, él es Matt, es el chico que cuidaba y se responsabiliza de todos nosotros, él que se metía conmigo pro ser una mimada y una mandona – sonrió con cierta pena – sé que estas cosas no siempre funcionan , y que mi vida a su lado no será tan fácil como si estuviera al lado de alguien que… os gustara, pero no quiero una vida fácil mamá, prefiero una vida llena y complicada que una fácil y estar vacía…

Su madre suspiro, y la beso en el pelo.

-Está bien cariño…


Por cuarta vez aquella mañana los ojos de Tai se cerraron contra su voluntad, era aburridísimo, y ayer había sido un día increíblemente largo y duro, deberían haberles dado el día libre, pero no, el maldito despertador había sonado y diez minutos después su madre había abierto la puerta de una patada y lo había sacado de la cama a gritos… suspiro y dejo caer la cabeza hasta apoyar la frente en el libro que descansaba sobre la mesa, solo un minuto… solo un…

-Profesor! – Tai alzo la cabeza como un resorte al oír a la secretaria irrumpir en la clase. – Lamento la molestia pero los alumnos Taichi Kamiya y Sora Takenouchi deben reunirse inmediatamente con el director del centro en su despacho.

Tai pestañeo, toda la clase se volvió hacia ellos con interés, de repente quedarse en aquella aburrida clase no le parecía mala idea…, tomo aire y miro a Sora que lo miraba asustada, asintió para tranquilizarla, aunque no sabía muy bien de qué. Dios mío si le echaban ahora del instituto su madre lo mataría y, lo que era peor, no podría estar con el equipo en las finales…

Se levantó erguido de orgullo, bueno, si tenía que morir sin títulos deportivos al menos seria por defender una causa justa y a una buena amiga.

-¿Crees que nos expulsaran?

Tai miro a la chica que caminaba a su lado con la cabeza gacha por el pasillo desierto, sí, lo pensaba, no es que estuviera seguro pero era una opción nada descartable…

-Espero que no…- Vio como los ojos castaños de la chica se inundaban de pena y la sostuvo la mano para detenerla.- Ey- Sora lo miro con un ligero puchero en los labios y él no pudo más que sonreír y acercar su cabeza más a la de ella- Todo va a salir bien- asintió y bajo levemente más la cabeza para darla un tierno y corto beso- te lo prometo.

Sora sonrió sonrojada y asintió. Apretó fuerte su mano y juntos recorrieron los escasos metros que les quedaban hasta el despacho, al entrar vieron a todos sus amigos, o como el director les llamó, conspiradores, repartidos por el despacho, todos a excepción de Yolie.

-Bien, - dijo el director desde su sillón tras el escritorio. – pues ya estamos todos, mis pequeños bolcheviques, quiero que sepáis que me lo habéis puesto muy difícil…

-Señ…

-¡A callar Motomiya!- Davis trago saliva despacio y todos los allí presentes abrieron mucho los ojos- no les voy a hablar de los muchísimos yens que le va a costar a esta escuela la gracia de que todas las clases se empararan de agua, ni del caos absoluto que eso género, ni de la vergüenza que me hicieron pasar con los bomberos, ni con los padres de los alumnos que no entendían que demonios pasaba… - Pues para no hablar de ellos pensó Tai extrañado la verdad es que su tono de voz iba en aumento, igual que la vena que parecía a punto de reventar en su cuello…- pero no, no les hablare de eso, tampoco de la reyerta entre damas que hubo en el pasillo, entre las que podemos incluir a su amiga embarazada…¡ Lo que realmente me preocupa es qué demonios voy a hacer ahora con ustedes!

Tai miro a todos sus amigos, de pies avergonzados con los ojos y la cabeza gachas, parecían un pelotón a punto de ser fusilados, apretó los dientes y los puños y se humedeció los labios antes de hablar con la mayor serenidad posible.

-Solo queremos que no se castigue a Yolie por estar embarazada, no de esta manera, solo queríamos… que pudiera tener un buen futuro. Sobretodo yo, - Tai dio un paso hacia delante – Fue todo idea mía.

-Como no Kamiya.

-Pero qué demonios…

-Claro que…

Tai callo las quejas de sus amigos alzando una mano.

-Asumo toda la responsabilidad, pero quiero que quede constancia, si sirve de algo, que lo de la alarma de incendios y lo de la pelea, con Yolei incluida, no estaba en mi plan…

-¡Pero qué dices idiota!- Tai se giró a Sora que se ponía a su lado y apretaba fuerte su mano- Yo también estaba allí, yo también lo planee, y…

-¡Lo de la alarma fue solo culpa mía! Debería castigarme solo a mi.- Davis se acercó más al director.

-Lo de la pelea casi podría decirse que fue culpa mía asique…

-Y yo participe activamente en ella…

Tai miraba como uno a uno todos cada uno de ellos se echaba la culpa en aquel desastre de campaña bélica… ¡JODER! Así no había manera de sacrificarse por el grupo, si tenían que expulsar a alguien sería mejor que solo uno cargara con aquello y los demás pudieran acabar el curso en el colegio, a ese paso la única que iba a graduarse ahora iba a ser Yolei…

-Por dios… - El director dejo caer su cabeza sobre su mano apoyada en el brazo de la silla y comenzó a masajearse la frente - no me lo puedo creer… ¿Creen entonces que todos merecen ser expulsados?- Las voces empezaron entonces a superponerse unas a otras creando una marabunta de sonidos incomprensibles, en lo que parecían los alegatos de cada uno de ellos echándose más la culpa a sí mismo y expiando a sus amigos, de nuevo se froto la frente con exasperación- ¡CALLAOS!- Todos los muchachos se callaron de golpe.- ¿Es que son idiotas? –achico sus ojos y levanto la mano para frenar a Daisuke que había abierto la boca probablemente para protestar- Usted mejor no conteste a eso. –cargo sus pulmones de aire- Ya les dije una vez que a mí tampoco me gustaba la decisión que se había tomado con Inoue, pero los estatutos están claros, aun así, buscamos una forma de que la Señorita Inoue pudiera acabar su formación, obviamente y por mucho que eso nos moleste a TODOS, y no quiero una sola queja al respecto, no podrá hacerlo de modo presencial debido a su estado, -Tai frunció el ceño y abrió la boca para protestar-pero… podrá hacer los exámenes y tendrá tutorías como apoyo.- Tai cerro la boca, le seguía pareciendo injusto pero también sabía que era lo máximo que iban a conseguir con esa mierda de estatutos o leyes o lo que demonios fuera- Dicho esto… mis queridos bolcheviques, me toca decidir qué hacer con ustedes, dios sabe que me encantaría darles una lección, pero también apoyo su causa aunque no lo crean, y por otro lado está el hecho de que quiero ganar la liga de futbol…. -Tai lo miro sorprendido el director parecía totalmente abstraído en sí mismo, como si dudara de la decisión que tenía que tomar.- Les abriré un expediente- dijo por fin- creo que es lo más justo… lo único es que con todo el lio de las alumnas embarazadas, las nuevas asignaturas y los cambios de horarios… tenemos mucho volumen de trabajo, en parte gracias a ustedes, es posible que se traspapelen… pero eso si- Los ojos del director se clavaron en los del chico- Una más, solo media más, una queja, una locura de cualquiera de ustedes y se van todos expulsados, ¿entendido?


-Por un momento pensé que nos expulsarían a todos.

TK suspiro abrazando a su novia por la espalda mientras volvían a su clase, él también lo había pensado la verdad, hubiera sido lo normal, la verdad es que el director se había portado bastante bien con ellos, quizás no habían conseguido su objetivo inmediato, pero al menos habían logrado que se hiciera evidente que existía una injusticia y que la gente apoyara a Yolie, se conformaba con eso.

-Sí… ahora solo tenemos que evitar los demás, sobretodo Davis, comentan alguna locura.

TK rio para sí mismo, eso iba a ser casi imposible, con lo cual, y hasta que acabara el instituto estaba condenado a tener una espada Damocles sobre su cabeza, en fin, era lo que tocaba, le quedaban un par de años de instituto bastante interesantes…

Hikari se detuvo para sorpresa del rubio que choco por detrás contra ella, parpadeo sorprendido y bajo la vista a la cabecita castaña que se había detenido en medio del pasillo vacía.

-¿Hikari?

-¿Por qué dices que solo "los demás" cometen locuras? – TK cada vez estaba más sorprendido, Hikari se volvió a él y enfrento su mirada con el ceño fruncido y un leve rubor en la cara, ¿qué había dicho por qué se enfadaba? – que yo recuerde cuando los demás estaban haciendo locuras, nosotros estábamos también haciendo algo… reprochable a nivel educativo- TK notaba perfectamente como la sangre se le acumulaba en la cara totalmente avergonzado, él recordaba perfectamente cómo se besaban en la cafetería, como le mordía, como sus manos acariciaban la piel expuesta de las piernas suaves de la castaña, como su cuerpo se pegaba al suyo como si quisiera fundirse en él… la sangre no solo se concentraba en su cara, pensó avergonzado TK, dios, pero porqué tenía que recordarle eso a hora, no era como si él creyera que era un santo, claro que no lo era, y ella, dios ella tenía la capacidad de convertirlo en un ser totalmente primario con solo tocarlo, no se fiaba en absoluto de sí mismo, hasta el punto de que las veces que habían estado más… juntos, habían sido en sitios públicos, dios mío, iba a morir de vergüenza en un sitio público y completamente empalmado. – Quiero decir que todos rompemos las reglas de vez en cuando… y… quiero que sepas que para mí estaba muy bien lo que hicimos en la cafetería y creo que deberías dejarte llevar más, fue lo que hablamos y yo lo mantengo yo quiero que sepas que… volvería a hacerlo una y otra vez.

En el cerebro del chico algo se activó, dejo de pensar, de oír, de razonar. Solo veía los pequeños labios sonrosados de Kari abrirse y cerrarse repitiendo una y otra vez… trago saliva con dificultad, de pronto era plenamente consciente del corto de la falda, de cómo la camisa se pegaba a su delgado cuerpo, de los tres botones sin abrochar que exponían su clavícula, de su bonito cuello, y de esos labios "una y otra vez…" él corazón le martilleaba en el pecho tan fuerte que solo podía oírlos retumbando en su cabeza, era como si el tiempo se hubiera ralentizado.

Los instintos primarios del chico se dispararon y a una velocidad prácticamente inhumana la tomo fuertemente entre sus brazos, la levanto del suelo y la beso mientras avanzaba un par de pasos hacia la derecha de ellos, hasta que la espalda de la chica estaba apoyada contra la pared, podía notar su calor mezclándose con el suyo, los besos se volvían más y más impetuosos, y solo oía pequeños gemidos que se entremezclaban. Bajo las manos hasta el trasero de la chica y rodo con sus manos hasta agarrarla de los muslos levantándola para ayudarla a rodearlo con sus piernas, las manos de TK se movían solas acariciando aquellos sedosos muslos, sus caderas se movían solas hacia atrás levemente para coger impulso y clavarse más contras las caderas de ellas, sus manos subían más hasta colarse por debajo de la enmarañada falda hasta encontrarse con aquella prenda de algodón blanco que lo molestaba profundamente, agarro con fuerza sus bordes y comenzó a tirar de ellos….


Matt caminaba callado al lado de Mimi, ellos habían sido los últimos en abandonar el despacho, ya que el director había querido advertirles e informarles de que una cosa era una gamberrada y otra una agresión, asique a las chicas que habían golpeado a la castaña las caería un buen castigo, no suficientemente bueno pensó Matt enfadado, miro de soslayo a la preciosa chica que andaba a su lado en silencio. Aun se la notaban los moratones en algunas zonas visibles de su pequeño cuerpo, pero aun así era hasta doloroso lo guapa que era.

Aquel silencio le hería, quería decir algo, sabía que ella esperaba que dijera algo y el de verdad que quería decirla cualquier cosa que la calmara, pero…, era solo que…, no sabía que decirla, desde que se habían encontrado no había hecho más que dañarla, y ella aun así, seguía ahí, a su lado, el mensaje de anoche había sido el único momento de paz y la única sonrisa que había tenido en todo el día, pero él no había respondido, no sabía que hacer… ¿qué iba a poner: Yo también te quiero mucho, tanto que he pensado que aparte de pervertirte he conseguido que tus padres me odien, que llores cada dos por tres y que te den una paliza, asique dime, quieres seguir conmigo? Matt miro al suelo y apretó los puños.

-Oh dios mío….

Las cejas claras del chico se juntaron y miraron en la dirección que miraba la castaña, para encontrarse la escena más increíble que había visto su hermano pequeño tenia… empotrada a Hikari en medio del pasillo de la escuela mientras la besaba descontroladamente y si su visión no le engañaba intentaba con poco éxito, eso lo da la experiencia bajarla las bragas, no pudo retener la carcajada, de verdad que lo intento pero no pudo, miro a Mimi que lo miraba cómplice, ligeramente colorada con las manos sobre la boca para no chillar ante la escena, y alzo una ceja.

-Podríamos hacer que no hemos visto nada y dejarlos continuar, al parecer no son conscientes de lo que pasa a su alrededor - sugirió en un susurro al ver que su risa no había llegado al cerebro de los dos adolescentes- ¿Qué crees?

Mimi quito las manos de sus maravillosos labios y lo miro sonriente.

-Creo que si alguien los ve nos expulsaran a todos, eso si no los ve Tai antes y mata a tu hermano…

Matt ladeo la cabeza fingiendo pensar que hacer. Finalmente se encogió de hombros y suspiro divertido.

-Qué remedio… Tendré que salvarle la vida- dijo acercándose a los adolescentes, se volvió a la castaña y la guiño un ojo. Se acercó a los dos chicos despacio y sin hacer ruido, se colocó detrás de ellos, podía oír los gemidos de ambos, aquello era realmente embarazoso, claro que también era tremendamente divertido, oh dios mío, apenas podía contener la risa imaginando la cara de vergüenza que iba a poner en pocos momentos TK, no, se rectificó a sí mismo, la cara de vergüenza que iba a poner su hermano el resto de su vida, ya se ocuparía él de recordárselo cuando fuera necesario… se lamio los labios con anticipación y sonrió maliciosamente antes de decir con voz grave- ¡Ishida, Kamiya! ¡¿Se puede saber que están haciendo?!

Un grito de pánico, un oh dios mío, su hermano soltó a Hikari como si quemara haciendo que la pobre chica cayera fuertemente sobre su trasero en el suelo del pasillo, Takeru se volvió con cara de absoluto pánico y más sonrojado de lo que le había visto en la vida, Matt hubiera podido reírse hasta llorar si no fuera porque de verdad empezaba a preocuparse por su hermano, que había perdido totalmente la capacidad de respirar, de pestañear…

-¿TK? ¿Hikari estáis bien?

Matt miro a Mimi que también debía pensar al igual que él que les había dado una embolia o algo así, porque no se movían en estado shock y se había a acercado a ellos corriendo, Hikari fue la primera en reaccionar se levantó del suelo con la cabeza agachada totalmente colorada.

-S…sí…. Nosotros… lo sentimos mucho… N.. no es lo que parecía… -Matt alzo una ceja. ¿Qué no era lo que parecía?, sonrió, sin poder evitarlo se acercó a su hermano y le golpeo en la espalda con lo que el rubio por fin pareció arrancar de nuevo su circuito vital. Los ojos marrones de la chica que besaba también lo miraron con preocupación- ¿Verdad TK?

-E…Eh…E….Eh…P…P…N…

-oh por dios TK- Matt se rio con ganas y golpeo a su hermano de nuevo, debía ser una malísima persona porque estaba disfrutando excesivamente esto…- Y yo que pensaba que ibas a ser casto hasta el matrimonio…

Los ojos claros del chico se abrieron aún más y su cara se sonrojo todavía más, si eso era posible.

-Matt – Le regaño Mimi- No los castigues más pobrecillos.-¿pobrecillos? Pobrecillo él que aún le quedaban 20 malditos días de celibato… - Deberíamos volver cada uno a nuestras aulas lo antes posible, no queremos llevarnos más regaños ni que nos vean más hermanos ¿verdad?

Hikari negó enfáticamente y comenzó a arrastrar a un bloqueado TK por el pasillo en dirección a su aula.

Matt se seguía riendo viendo como giraban la esquina cuando oyó la voz divertida de la castaña.

-Definitivamente este instituto tiene que tener algo de afrodisiaco para los Ishida…

Los ojos azules del chico recorrieron inconscientemente la figura de su novia en uniforme escolar, trago saliva con dificultad y tomo un aire con resignación, no era el instituto, él había estado en ese instinto años antes y nunca había tenido ganas de arrancar la ropa a Sora, o tomarla encima de la mesa del profesor, o en los vestuarios, o en el pasillo… cerro un segundo los ojos para recobrar la calma, y se dijo a si mismo que veinte días, solo veinte días y no habría rincón de ese instituto en el que Mimi estuviera a salvo de su libido, pero ahora, se metió las manos en los bolsillos inocentemente mirándola a los ojos.

-Es posible, de echo espero que te des cuenta del increíble esfuerzo y tortura que supone para mi verte a diario en este foco de depravación en minifalda y manteniendo mis manos lejos de ti.

Mimi apoyo las manos en las caderas y alzo una ceja sonriente.

-Bueno si mantienes las manos lejos de mi es porque quieres… -Matt pestañeo notando como su corazón se detenía.- me dejaste muy claro en el concierto que podías…- dios mío que no lo dijera.- … tocarme. –Oficialmente había perdido todo el aire que tenía en el cuerpo, ella lo miraba remoloneando mientras se mordía ligeramente el labio inferior, con esos ojos de pícara con mil promesas en cada destello ámbar, puede que su hermano hubiera empezado algo en ese pasillo, pero el sabia bajar unas bragas perfectamente e iba a acabarlo en ese momento, dio un paso hacia ella olvidándose de todo y se pegó a su cuerpo hasta que las puntas de los pies se tocaron, podía ver la anticipación, el deseo y… la victoria en sus centelleantes ojos- aunque quizás eso aumente la tortura…

Bruja. Había estado a punto, a punto de caer, ¿aumentar su tortura? No iba a aumentar su tortura iba a matarlo directamente, la primera, y única vez, que había pasado le había quitado horas de vida, de eso estaba seguro, apartarse, esta vez probablemente no sería suficientemente fuerte… y ella lo sabía, y la muy maldita estaba disfrutándolo… ah, pero no, no iba a rendirse, ellos habían hecho un trato la demostraría que ella iba a ser suya a todos los niveles y oh, iba a disfrutar tanto, pero tanto, dentro de veinte días…

Bajo la cabeza hasta que la punta de sus narices se tocaron hasta que la sonrisa se borró de la boca de ella con anticipación al beso, él sonrió de soslayo y alzo la cabeza para darla un casto beso en la punta de la nariz.

-Tienes razón, es mejor no castigarme más en mi condena. –Las cejas marrones de Mimi se juntaron en un pequeño mohín y el no pudo reprimir una pequeña risa, ella también estaba frustrada, al menos eso le consolaba levemente- pero eh, cuando la cumpla pienso cobrarme cada momento de tortura.- Tomo su cara entre las manos de la chica.- Vas a ser mía de todas las maneras y posturas que puedas imaginarte y alguna que ni te imaginas- la cara de la chica se sonrojo ligeramente, el bajo sin poder evitarlo los labios a los de ella y la dio un casto beso, al menos necesitaba eso… se separó de ella como si quemara porque no se fiaba nada de sí mismo, sobre todo al notar que las manos de la castaña se habían disparado hacia las caderas de él. – Pero de momento seré un buen chico.

Tomo su mano y giro en dirección a su clase, tenía que salir de allí mientras aun pudiera razonar… Noto que ella tiraba de su mano para detenerlo, por favor, pensó para sí, no me hagas esto, si ella se le insinuaba una vez más, aunque fuera de broma, su autocontrol se haría añicos… se giró con todo el miedo del mundo, a encontrarse con aquellos ojos picaros, pero su corazón se deshizo con la mirada de cervatillo asustado con el que lo miraba Mimi.

-Matt…- Matt trago saliva.- ¿quiere decir esto que estamos…-la chica dudo un segundo- bien?

Era un estúpido, debería haberla contestado aquel mensaje, o haberla hablado antes de ir a la escuela, cualquier cosa hubiera sido mejor que el silencio… era solo… que una cosa era ser tremendamente egoísta y quedársela con ella aun sabiendo que ella podía aspirar a algo mejor y otra cosa era tener que decírselo en voz alta… No quería hacerla daño…

-¿Tú quieres estar conmigo?- Mimi asintió sin pensarlo, y Matt sonrió sin diversión se acercó más a ella- ¿De verdad? Piénsalo, porque soy lo que ves Mimi, soy un chico con un hogar destrozado, rebelde, cabezota, con aires de grandeza y un pequeño problema de sensación de abandono, tengo una banda de música que me encanta y a meses de acabar el instituto aún no sé qué quiero hacer con mi vida profesional…. Pero sé que te quiero aunque te merezcas un príncipe si tú quieres estar conmigo no te dejare ir.

¿Por qué lloraba? Matt la abrazo inconscientemente calentando aquel cuerpo tembloroso, que no paraba de gimotear, la beso en el pelo. Y la calmo hasta que noto que ella se separaba de él levemente para mirarlo a la cara.

-¡Eres un idiota!- Matt rio, bueno no era exactamente la respuesta que esperaba…- Pero eres mi idiota, y dices cosas tan maravillosas como esas y ni te das cuenta… me da igual lo que seas siempre que lo seas a mi lado Matt, - Noto como ella lo abrazaba aún más fuerte volviendo a llorar- yo no te voy a dejar.

Sus pupilas azules se dilataron un segundo por el choque de aquellas palabras, luego simplemente se dejó abrazar disfrutando del abrazo, hasta que se dio cuenta de dónde demonios estaba, y cualquiera podía verlos abrazados y lloroso, y uno tenía una reputación que mantener, que le vieran medio violándola entraba dentro de lo que se esperaba de él pero verlo así… solo se permitió disfrutar de su calor cinco segundos más y a regañadientes con esfuerzo sobrehumano se separó y puso su frente en la de ella sonriéndola.

-Pues entonces a parte de totalmente frustrados sexualmente estamos bien.


Las perfectas uñas roja retumbaban haciendo un ruido bastante molesto en la mesa de la cafetería. Todavía no se quitaba de la cabeza la conversación que había tenido con su hija, no es que el chico le cayera especialmente mal, porque apenas lo conocía, era solo que ella esperaba más para su princesa… ¿pero cómo hacerle entender a una adolescente que el amor adolescente era simplemente eso? ¡Hormonas! Nada más…

- Satoe ¿te encuentras bien?

Los ojos marrones de la mujer se abrieron sorprendidos y miro a sus dos amigas que la miraban preocupada. Asintió con desgana.

-Es Mimi, ella… bueno ya sabéis como es de caprichosa… - ladeo la cabeza y alzo una mano intentando restar importancia.- y ahora se ha encaprichado de un chico que no es de nuestro círculo…

Ambas mujeres sofocaron un grito de horror y la miraron comprensivas.

-Bueno querida, yo te entiendo perfectamente, a Omi la paso lo mismo cuando tenía diecinueve años… no es algo que estemos orgullosos de contar pero..- Satoe observaba a su amiga totalmente fascinada ¿Omi? Pero si esa chica estaba felizmente casada con uno de los mejores neurocirujanos de Tokio y con muy buen apellido- el caso es que se enamoró de un monitor de Sky, ya no se puede confiar en que nadie sepa su lugar… ella vino y nos lo contó, por supuesto su padre y yo nos opusimos, pero ella lloraba día y noche y decía que se fugaría con él, asique… cambiamos la estrategia.

-¿Qué hicisteis?

-Bueno la demostramos que él simplemente no encajaba en su mundo… -Satoe pestañeo- Le aceptamos y le invitamos a un evento familiar, por supuesto estaba totalmente fuera de lugar no sabía cómo comportarse, ni como hablar, ni con quién, Omi y el discutieron y volvió al buen camino…

Satoe dudo, ¿invitar al chico a un evento…? Bueno tampoco era mala idea, es decir, no era como si ella se negara a aceptarlo, era más bien una prueba, sí, eso era, el chico podía pasarla, quien dice que no supiera comportarse o disfrutar una velada con sus amistades, si eso pasaba ella estaría más que encantada con la felicidad de su hija, y si eso no pasaba…., bueno, le habría ahorrado tiempo a Mimi…. Además el baile del club era dentro de poco y era una ocasión perfecta para probar si el famoso Matt podría encajar en su mundo…


Hasta aquí, os puedo prometer y prometo que antes de 15 días estará el final, entre otras cosas porque ya le tengo casi ^.-

Un beso enorme de verdad, y muchísimas gracias