día de locos! Ganó Brasil! =) El miércoles viajo... yo se.. y ST? lo juro que compensaré- ando un tanto atascada con tantas cosas...


Bella POV

Maravilloso. No había otra palabra para describir el día que estaba terminando ahora en sus brazos, que me convertían en la más sumisa y feliz prisionera. Al llegar a casa sabía por los pensamientos (inexistentes) de Charlie que estaba sumido en el más profundo sueño y así me animé a pedirle a Edward que se quedara. El pobre estaba muerto de susto pero accedió, para mi fortuna. No había otra forma más ideal de terminar éste día tan lleno de acontecimientos.

Me había quedado sin palabras cuando supe de qué se trataba su regalo, y aunque en otra época de mi vida me hubiese rehusado a aceptarlo, ahora también lo hacía por él, por la felicidad que le causaba, además de tratarse del sueño de toda mi vida… es bastante difícil decirle "no" a eso… mucho menos cuando Edward estaría allí, a mi lado, apoyándome. Casi sería como una "luna de miel" adelantada.

-¿A qué se debe esa hermosa sonrisa tan temprano?- Me preguntó Edward en un susurro sacándome de mis ensoñaciones. Mi sonrisa se hizo aún más amplia a ver su rostro tan tranquilo y lleno de ternura.

- A que… probablemente soy la mujer más feliz de Forks, Washington, Estados Unidos, América, y todo el Universo… contigo aquí, a mi lado- Le dije acariciando su mejilla. El me besó la mano y se incorporó para sentarme su regazo, supongo que para no hacer mucho ruido. Si Charlie nos sorprendía sería un desastre. Pero yo estaba tranquila, todavía era temprano y aún no despertaba. Sólo se me había pasado un pequeño detalle anoche… hoy era su día de descanso. Rayos! Tendría que ingeniarme una manera para hacerlo salir de la casa.

- Una dólar por tus pensamientos- me dijo aún susurrándome – Porqué tienes el ceño fruncido amor… en qué piensas?

- Sólo… olvidé que hoy es el día de descanso de Charlie… voy a tener que inventarme algo para que puedas salir. Espero que tus padres aún no hayan notado tu ausencia, se preocuparían mucho… y de paso estaríamos en problemas.

- Yo sólo espero que tu padre no haya escuchado nada raro… no quiero que tengas líos, y menos antes del viaje, no quiero que tenga ningún pretexto para no dejarte ir- Me dijo con su sonrisa torcida que no paraba de quitarme el aliento. Tal vez no era la única que estaba pensando en ese viaje como una luna de miel anticipada.

Justo en ese instante sonó el teléfono. Era Harry Clearwater invitando a papá a pescar. Gracias al cielo! Tan pronto colgó comenzó a arreglarse y se debatía entre dejarme una nota o subir a saludarme y avisarme que saldría. Desgraciadamente optó por lo segundo.

- Demonios..!- Dije en voz alta, olvidando por completo que Edward desconocía mi "pequeñita" habilidad… en seguida me miró extrañado. Tuve que improvisar, papá ya venía en camino.

- Amor, no me preguntes cómo lo sé, pero.. escóndete en mi armario, papá viene hacia acá- Se quedó dos segundos analizando mis palabras y sin decir nada se metió como pudo tras las puertas, sin hacer mucho ruido… justo a tiempo, alcancé a quitarle el seguro a mi puerta (porque yo nunca lo hacía, y si no ahí si sospecharía) y tenderme de nuevo en mi cama. Claro, con la respiración algo agitada…

- Hola mi pequeña. ¿qué tal amaneces?- Me dijo al verme "desperezarme"

- Bien papá, gracias. Y tú?- Le dije tratando de sonar lo más casual posible… sin embargo un pequeño hilo de nerviosismo se notaba en mi frase. Y a Charlie no se le escapaba nada… No de gratis era el Jefe de Policía.

- Bien…- dudó un poco antes de seguir. Sus pensamientos decían "deja la paranoia que no estás en la estación, ni tu hija es una delincuente!"- Bells, Harry me llamó para que fuéramos a pescar, pero si quieres puedo quedarme contigo, para que no te quedes sola.

Tranquila Bella. Seguridad. Sólo háblale con despreocupación, que no note que estás nerviosa, no mires hacia el armario…!- me dije a mi misma antes de responderle

- Descuida papá, ve tranquilo, estaré bien. Además, hace mucho que no comes pescado frito, tu preferido- Le dije atacando un punto irrebatible, sabía que estaba jugando sucio, pero era eso o hacer saltar a Edward desde mi ventana…

Papá reaccionó de inmediato a mis palabras, se le hacía agua la boca con sólo pensar en el manjar que preparaba Sue, la esposa de Harry.

- Está bien pequeña, si necesitas algo sólo llámame- Espero que sólo sean ideas mías. Se ve tan extraña…

- Claro papá. Que te vaya bien- Y me giré sobre mí misma, fingiendo que volvía a dormir.

Escuché cómo bajaba las escaleras, arrancaba el carro y se marchaba. Uuufff… estuvo cerca- pensé soltando un suspiro.

- Amor, lo siento, ya puedes salir… -le dije al armario, que parecía haberse tragado a mi prometido.

Edward salió lentamente, completamente pálido, casi traslúcido… aunque quise, no pude evitar reírme al verlo. Primero me frunció el ceño, pero luego de mi puchero del perdón y dos segundos, se lanzó en mi dirección, y me hizo cosquillas hasta hacerme implorar piedad.

-Ed..ward… nooo… porfa… nooo… no más…me vas a … hacer… llorar… mis costillas… lo… siento… - Le dije a punto de colapsar de la risa

- Así que lo sientes…- Dijo deteniéndose, envolviéndome en sus brazos, acercándose a mi lenta y tortuosamente- bueno… aunque casi me da un paro cardio-respiratorio ahí metido, te juro que cada segundo a tu lado lo vale… entonces…- dejó un suave beso sobre mis labios- no tengo nada que perdonarte…- volvió a besarme, ésta vez por más tiempo- aunque- hizo una pausa interrumpiendo el beso- un día vas a explicarme cómo supiste que tu papá venía hacia acá… y no me digas que lo oíste, porque con todo y mi oído musicalmente entrenado, no había ni rastros de él hacia acá. Se mueve con mucho sigilo… aún no me explico cómo lo hiciste, pero fue justo a tiempo…

Sonreí. Si el supiera… creería que estaba loca? Además, cómo podría demostrarle que era verdad, si precisamente a él no podía leerle el pensamiento. La verdad era mejor saltarme esa parte. Tal vez algún día se lo diría, cuando los sucesos "inexplicables" como el de hoy ya no dieran abasto en su curiosa mente. Ya muchas veces había pensado en esto, y en todo el asunto de los sueños… probablemente encontraría el momento oportuno para poder decírselo, pero aún no era ese momento…

Edward POV

Casi muero de un infarto dentro del armario de Bella. Ni siquiera estaba respirando casi, por miedo a que pudiera oírme, o que algo ahí dentro me hiciera estornudar, como sucede en las películas. Jamás pensé que me tocara vivir una situación así, pero a decir verdad, jamás pensé enamorarme tampoco, y por Bella haría lo que fuera… incluso esconderme en un armario, o ganarme un balazo de Charlie. Aunque, por supuesto, prefería mas lo primero que lo segundo.

Había una cosa que me causaba muchísima curiosidad. Cómo había sabido ella que su papá estaba a punto de entrar? Juraría que no haber escuchado absolutamente nada… bueno, en fin, lo importante era que ya se había marchado y yo también había llegado a mi casa sin haber sido descubierto. Sólo Alice me vio entrar, pero como siempre, me guardó el secreto. No quería que se dieran cuenta, sobre todo por Bella.

Los días después de la graduación los pasamos haciendo picnics, jugando baseball, y alistando todo para el viaje.

Mañana era el día, y ésta noche… la cena de compromiso en casa de Bella.

Alice se había empeñado en que ella se encargaba de todo. Y Charlie, creo que ya empezaba a sospechar... Ya mis padres habían hablado con él sobre el viaje a Roma, y aunque al comienzo no le gustó mucho la idea de que nos fuéramos los dos solos, estaba muy feliz porque su hija por fin iba a realizar su sueño y terminó por aceptar. Además mi madre se había encargado "sutilmente" de mostrarle que dormiríamos en habitaciones separadas, cosa que por supuesto era una pantomima inventada por mis hermanos para tranquilizar tanto a nuestros padres como al de mi novia.

Estaba muy nervioso. Eran las 7:30 pm y caminaba de una lado para otro en mi cuarto, esperando por mis hermanos. Escuché un golpecito en la puerta. Era Alice. Reconocería su manera de llamar a la puerta donde fuera.

- Pasa Alice- Le dije un poco divertido por la mueca que traería al saber que la había llamado por su nombre sin haber visto que era ella. Y así fue. Cuando me giré para verla me miraba confundida.

- No se supone que la de las premoniciones aquí soy yo?- Me dijo alisando la arruguita en su frente

- Claro que sí hermanita… es sólo que te conozco. Tanto como tú a mi.- Le dije acercándome a ella para darle una vuelta.- Te ves muy linda Alice - Se veía preciosa, ella sabía lo importante que era ésta noche para mí. Hoy, Bella y yo haríamos oficial nuestro compromiso al resto del mundo. Esperaba que todo saliera bien…

-Tú también estás muy guapo hermanito… pero espera a que veas a tu prometida. Te aseguro que te va a robar la respiración por varios segundos- Me dijo guiñándome el ojo- Claro, no podía ser de otra manera, ella es muy linda y además la arreglé yo- ésta vez hizo una reverencia, como un actor que acaba de termina su obra en medio de aplausos.

Ambos nos reímos. En ese momento entró mamá y me abrazó.

- Mi amor, sé que todo va a salir bien. Todos estaremos ahí contigo- Y nos sacó de la habitación. Los demás ya nos esperaban en los carros.

Cuando llegamos allí, la casa de Bella se veía más iluminada que de costumbre. Algunos vecinos miraban curiosos al pasar. Mis padres eran los que encabezaban la comitiva Cullen. Detrás de ellos Alice, y yo, y detrás de nosotros, Emmet, Rose y Jasper.

Llamamos a la puerta y un muy arreglado Charlie nos abrió, dándonos la bienvenida. Nos miró con detenimiento, y supe por su expresión que su sospecha iba cobrando más y más fuerza conforme posaba sus ojos en cada uno de nosotros, sobre todo en mí.

Salí de mis pensamientos cuando escuché unos pasos acercarse, y era mi hermosa Bella, envuelta en un despampanante vestido color marfil, como una anticipación a su traje de novia, que suponía yo, sería blanco. Se veía preciosa, hasta el día de hoy, jamás la había visto más irreal y más linda.

Sin hacer más demoras, un sonrojo se extendió por sus mejillas cuando hasta Emmet y Jasper no pudieron evitar mirarla por menos de 5 segundos. Las mujeres de mi casa sonreían satisfechas. Y Charlie… tenía sus ojos como si fueran pantallas de líquido a punto de desbordarse. Estaba claramente emocionado.

Todo éste recorrido lo hice en tan sólo un breve lapso, ya que después de que mis ojos se encontraron con los de ella, no pude mirar hacia otro lugar. No paraba de sorprenderme de lo infinito que parecía ser mi amor. Cada minuto la amaba un poco más.

Alice se aclaró la garganta y me soltó para ir a saludar a Bella, y así entramos y todos saludamos después de ella. Yo fui el último, pero me quedé a su lado, su padre nos escoltaba acompañado de mi madre.

Había pensado tantos discursos y maneras de pedir la mano de mi Bella que ahora que estaba a punto de hacerlo mi mente estaba casi en blanco.

Sólo podía recordar una cosa… estaba un paso más cerca de la felicidad. Tenía que hacerlo, además contaba con el apoyo de toda mi familia. Sólo debía escoger las palabras adecuadas…

- Bueno, qué les parece si primero comemos, muero de hambre- Dijo Emmet, como siempre, rompiendo la burbuja de formalidad con sus chistes. Mi mamá y Rose lo miraron con reprobación, mientras que el resto de nosotros nos reímos. Él solo se encogió de hombros y se frotó el estómago mirando con un puchero a mamá, lo que nos hizo reír aún más.

- Estoy de acuerdo contigo, hijo- Dijo Charlie, sorprendiéndonos a todos con su buen humor y la última palabra que había utilizado: "hijo". Ojalá después de mi discurso siguiera teniéndonos la misma estima.

Alice y mamá se apresuraron a la cocina, indicándole al mesero que habían contratado que empezara a servir. A ellas no se les escapaba ni un solo detalle. Pobre hombre, ojalá no tuviera que presenciar el inicio de la tercera guerra mundial en ésta casa.

La comida transcurrió tranquila, entre comentarios amables de parte y parte. Y yo sabía que mi hora se acercaba. Papá me había dicho que cuando creyera que era el momento perfecto me haría una pequeña señal con la cabeza. Y ahí estaba… suspiré profundo. Bella sabía lo que estaba a punto de hacer y sabía que ella estaba tan nerviosa como yo. Nos dimos un leve pero sentido apretón de manos bajo la mesa, infundiéndonos valor el uno al otro. Yo le había pedido que me prestara su anillo para volver a pedir su mano frente a todos, como es debido. A ella le había parecido innecesario, pero yo quería hacer las cosas bien.

Me aclaré la garganta antes de empezar…

- Quisiera hacer un brindis…- miré a todos deteniéndome en Charlie, y luego en Bella, todos me devolvieron la mirada con atención- Antes que nada, quiero agradecer a la vida por darnos la oportunidad de estar aquí reunidos ésta noche, que , en lo personal, es la más importante de mi vida…- Charlie ahora me miraba con verdadera intriga, de nuevo respiré profundo- Todos ustedes han sido testigos de cuánto ha cambiado mi existencia desde que tuve el privilegio de conocer a ésta hermosa mujer que está aquí a mi lado- posé mis ojos en Bella, quien me miraba con una sonrisa impagable y sus profundos ojos cristalinos, yo tomé su mano y deposité un beso en ella- que no ha pasado un solo día desde que la conocí, en que mi corazón no sienta más que un inmenso amor, respeto y admiración por ella, y que, para mi fortuna, yo sea correspondido.

Jefe Swan- lo miré con toda la sinceridad que pude y que en realidad sentía dentro de mi- Sé que tal vez podrá parecerle un poco apresurado, pero puedo asegurarle que amo a su hija más que a mi propia vida, que desde que estamos juntos no existe nada en el mundo que pueda darme más alegría y que por ello estoy dispuesto a dedicar cada segundo de mi existencia para que ella sea inmensamente feliz.- ahora Charlie tenía una expresión inescrutable, mientras que las lágrimas de Bella no paraban de fluir. La miré conmovido por sus emociones, y regresé de nuevo mi mirada a su padre- Quiero pedirle su consentimiento y sobre todo su bendición para convertirla en mi esposa- Dije lo último casi en tono de súplica

En el comedor todo era un absoluto silencio… mi corazón parecía querer salir de mi pecho

Bella POV

La mente de papá jamás había trabajado tan a prisa. Por su cabeza pasaban imágenes de cuando era apenas una bebita, luego de niña, señorita, hasta convertirme en lo que soy ahora. Pude ver cómo lucía esta noche reflejada en su última memoria. Tenía que darle las gracias a Alice. El verme así, vestida de ésta forma, y sobre todo con una actitud tan resuelta había hecho mella en su mente. Desde que me vio de pie las escaleras comenzó a adivinar en qué consistía la reunión de ésta noche y aunque me había prometido no hurgar en sus pensamientos, me fue imposible no hacerlo, sobre todo pensando en la seguridad de Edward. Que tonta había sido, papá jamás haría algo que pudiera lastimarme, y a éstas alturas, él ya sabía que cualquier cosas que le pasara a él sería mi propio sufrimiento. Él conocía muy bien el mecanismo del amor… si tu saltas, yo salto; si tu sufres, yo sufro; si tu mueres, yo muero…

Ahora sólo estaba inmerso en una nostalgia profunda al ver cómo su bebita había crecido y era una mujer. Una mujer que estaba enamorada y que quería ir en busca de su propio camino, de su propia felicidad…

Es feliz… será feliz?- pensaba papá mientras me miraba y luego a Edward y notaba ese atisbo de adoración entre los dos

Yo… sólo quiero que ella sea feliz, pero temo tanto perderla… si tan sólo supiera que no será así, todo sería más fácil… porqué tanto afán, porqué la quiere arrancar de mi lado tan pronto… - Y ahí estaba yo, dejándome llevar por mi propia conveniencia, y por primera vez en mucho tiempo, respondí en voz alta a una pregunta formulada mentalmente por otra persona. Me acerqué lentamente a él, lo abracé y le susurré en el oído para que sólo él me escuchara

- Papá… quiero que sepas que junto a Edward soy increíblemente feliz, creo que mucho más de lo hubiese podido pedir o soñar alguna vez… y que sin importar el momento, siempre seré tu niña, nunca me vas a perder… te quiero- Y besé su mejilla, ahora bañada en lágrimas.

Él miró a Edward y simplemente asintió, en señal de aprobación. Yo lo abracé de nuevo y ésta vez fue él quien me susurró

- Si en algún instante, sin importar el motivo o quien sea el culpable, éste chico no te hace feliz, sólo dímelo y yo me encargaré de arreglarlo… mi niña, mi pequeña, yo también te quiero, y sólo deseo tu felicidad, sólo no te olvides de éste viejo que te necesita para vivir…- Yo lo apreté aun más fuerte contra mi… si él supiera cuánto lo adoraba…

De pronto nos giramos y Edward ya estaba con una rodilla en el suelo, inclinado hacia mí, con una sonrisa que no tenía precio alguno dibujada en sus labios

Isabella Marie Swan, eres la mujer con la que quiero compartir el resto de mi vida, la única que hace que los latidos de mi corazón tengan un verdadero sentido, aquí frente a nuestras familias quiero preguntarte (de nuevo)- dijo lo ultimo sin emitir sonido- me concederías el privilegio de ser tu esposo y acompañarme por el resto de mis días?

Yo ya no podía soportar tanta felicidad… sólo pude asentir, abalanzarme en sus brazos y besarlo como nunca lo había hecho frente a mi padre o los suyos, sin embargo, nadie pareció notarlo ya que todos se estaban abrazando.

Mi padre se acercó a Edward y le dio un apretón de manos, luego se Acercó un poco más le abrazó como a un hijo.

Le soltó un pequeño discurso, parecido al que me dio a mí, sólo que un poco más intimidante. Edward sólo le sonrió.

Y… después de tanto nerviosismo un día más terminaba. Un día menos para estar más cerca de mi felicidad. Y en el camino, me esperaba otro de mis sueños, que mañana emprendería vuelo rumbo a Italia…


Espero que les haya gustado. Cuando pienso en Charlie, creo que me emociono un poco. Yo adoro a mi papá, y creo que si algun dia me casara, eso sería justo lo que le diría.

Les cuento que el miercoles tengo un viaje, de casi una semana... sé que estoy en deuda con ST, pero como ya saben, he estado muy ocupada y sólo he escrito SA, por lo que no tengo caps de reserva... tan pronto como tenga un tiempo subiré.

Un abrazo!