No eran ni las 9 de la mañana y Nick y Judy ya tenían que estar recorriendo la ciudad de Zootopia de una punta a otra. Su amiga y coreógrafa había pedido verlos con urgencia, notablemente preocupada, pero sin darles ni una sola pista de lo que sucedía. Y al mismo tiempo, Byron Crystals, aún débil, seguía hospitalizado, pero había pedido hablarles apenas se sintiera con las fuerzas suficientes. Por si esto fuese poco, era necesario que se presentarán en los estudios de Dancing High en unas horas o quedarían descalificados lo cual, en realidad, era lo que menos les importaba.

Sin embargo, al recoger a Evie frente al edificio de su estudio y departamento, fue eso último lo primero de lo que hizo mención. Apenas se dió cuenta de que ellos no iban a ser capaces de darle una respuesta clara sobre qué hacer, ella se apresuró a llamar a la producción para avisar de su arribo tardío.

-No es por desestimar tu esfuerzos- dijo Nick, mirando a la bailarina por el retrovisor -, pero ese programa es la última de mis prioridades en el momento.

-Creeme, esto es necesario- respondió ella con firmeza, apoyándose con los codos entre los asientos de piloto y copiloto. -Hoy más que nunca deben de estar ahí.

-¿Tiene algo que ver con el hecho de que nos llames para encontrarnos contigo tan temprano en la mañana?- el pelirrojo arqueó una ceja.

-En primer lugar, solo llame a Judy- de repente, cambió su semblante serio por una mirada pícara -, así que fue una enorme sorpresa para mi el saber que estaban juntos a las 6 am.

Ninguno dijo nada. Tal vez todas la cosas que les llenaban la mente fueron la razón por la que no fueron capaces ni de sonrojarse.

-¿Y a dónde vamos?- preguntó Judy, mientras Evie se sentaba correctamente y se colocaba el cinturón.

-Academia de Danza de Zootopia- la bailarina sacó un papel doblado de su bolsillo. -Me parece que les conseguí una pista- se lo entregó a Judy, quien lo tomó extrañada.

La chica lo desdobló con cuidado, comenzando a leerlo con igual precaución al deducir cual era su origen. Nick observó atentamente sus movimientos, por lo menos por los momentos que el semáforo se lo permitiera.

El mensaje era corto, pero directo:

"Tus alumnos está en más peligro de lo que pensábamos. Si puedes, busca a Judy y vengan a buscarme a nuestra Alma Mater. No pueden confiar en nadie."

-¿Gerard, cierto?- preguntó Nick cuando su compañera leyó en voz alta, manteniendo su vista fija en el camino.

-¿Por qué solo yo?- Judy se giró en su asiento, mirando fijamente a su coreógrafa.

Evie solo pudo encogerse de hombros. Luego soltó un pesado suspiro.

-Hay algo que no les comente porque los ví muy tensos- comenzó a decir de repente, provocando que ambos policías intercambiaran miradas -, pero poco antes de que empezara el concurso de la semana pasada, Gerard se me acercó. Parecía preocupado, y al parecer quería...- torció el gesto -Decirme algo.

Judy se quedó mirando atentamente a su compañero, sabiendo perfectamente que las misma idea se les acababa de cruzar por la mente: Gerard parecía estar más involucrado en el asunto de lo que parecía.

-Dijo que estaban en terreno peligroso- continuó hablando Evie -, y que en esta ocasión estaban en desventaja.

Un profundo silencio invadió el vehículo mientras todos sus ocupantes parecían perdidos en sus pensamientos mientras esperaban que algún otro hablara primero. La misma pregunta les rondaba en la mente: ¿Acaso se podía confiar en Gerard? Parecía tener buenas intenciones, pero siempre es de esas personas de las que se debe sospechar primero.

Gracias a los poco vehiculos que estaban en las calles de Zootopia esa mañana de domingo, estuvieron frente al imponente y elegante edificio de la Academia de Danza en menos de media hora. Pudieron incluso estacionarse al otro lado de la calle de frente a la gran escalinata, tomando un momento para obser los hermoso vitrales y detalles barrocos que adornaban la fachada. Era obvio que todos buscaban hacer tiempo, pensando en los riesgos y beneficios del siguiente movimiento.

-Vayan- fue Nick quien rompió el silencio. -Solo pidió verlas a ustedes; no hablará si estoy ahí.

Judy volteó, mirándolo fijamente. En su expresión se percibía que trataba de entender el porqué de su decisión. Sin embargo, observar fue todo lo que hizo, quedándose en silencio. Evie, por su parte, asintió.

-Vamos- dijo, dando un leve golpe en el hombro de su amiga, disponiéndose a salir del vehículo.

La policía asintió, pero no se movió un solo centímetro. Espero pacientemente a que la bailarina cerrara la puerta tras de sí, para luego suspirar profundamente, atrayendo la atención de su compañero por completo.

-Se lo que piensas- murmuró Nick después de unos segundos.

-Lo dudo- la seguridad de su tono provocó que el chico torciera el gesto. -Tú no dejabas ir una sola pista- en su rostro destacaba lo profundo de su mirada. -Algo cambió. ¿Todo en orden?

Él no pudo evitar una risa amarga. Ambos sabían que esa pregunta era innecesaria, pero también era cierto que una parte en su interior suplicaba por escuchar esas palabras en voz alta, en especial ella. Judy lo miró atentamente, solo esperando.

-Vé- fue todo lo que él dijo. -Evie esta esperando. Y consigue de mi parte todo lo que puedas de Gerard.

-Nick...- la voz de Judy era un susurro; de nuevo. Se dió un golpe mental por eso.

-Se que no me decepcionaras, compañera- Nick fue quien se sintió más triste por esas palabras. Y eso le bastó a la chica para saber que su resolución de limitar su relación seguía intacta.

Sin decir más, Judy asintió nuevamente y bajo del vehículo, apresurandose para alcanzar a Evie al otro lado de la calle. Nick, por su parte, se limitó a verla alejarse; de nuevo.

Ambas avanzaron lado a lado por la escalinata hacía la entrada, en medio de un extraño silencio. Y mientras avanzaban por los pasillos continuaron de esa forma, siendo interceptadas en varias ocasiones por viejos conocidos de Evie, quienes la saludaban con entusiasmo. Quedaba más que claro que habían pasado años desde la última vez que había estado ahí.

-¡Oh, Evie!- exclamó una mujer de corto cabello rojo, corriendo hacia ellas con una enorme sonrisa. Abrazó a la bailarina, agitandola ligeramente con emoción. -¡Por fin te dignas a visitarnos! Te he visto en t.v., ¡pero no es lo mismo! Me alegra mucho que no hayas abandonado la danza.

-Nunca podría- sonrió, pero la alegría no le llegaba a los ojos -, es mi más grande amor- en esta ocasión fue la pelirroja quien soltó una sonrisa triste. -Perdona por no haber venido antes, deseaba visitarlos pero...

No pudo evitar morderse los labios, por lo que Judy se acercó y entrelazo uno de sus brazos con el suyo, dándole apoyo. La pelirroja le dió un ligero abrazo, empática.

-Lo se- dijo esta última, soltando un suspiro. -Los recuerdos son algo con lo que es difícil lidiar- su semblante cambió de repente a duda. -Por cierto, lo vía hace un rato. Me dijo que iba al salón de ensayos principal; también que sabría a quién darle el mensaje.

-Gracias- asintió Evie, soltandose se Judy para abrazar a su vieja amiga antes de retomar su camino.

La pelirroja asintió y prosiguió con su camino. Apenas estuvo fuera de vista, la policía se apresuró a tomar nuevamente a su amiga del brazo. Ella le correspondió con una sonrisa triste, usando todo su profesionalismo para evitar descomponerse ahí mismo.

-El amor es complicado...- dijo Judy, suspirando.

-Y se pone peor- secundó Evie, bromeando un poco para levantar el ánimo.

Caminaban a la sala de ensayos mientras cada una repasaba todo lo que las había traído hasta ese momento, preguntandose demasiado cosas. Judy no podía evitar sentirse culpable por todo lo que la bailarina tenía que estar enfrentando, todo por aceptar ayudar a un par de policías inexpertos de la danza. Sabía que preguntarle al respecto sería un esfuerzo inútil, pero se prometió que algún día la compensaría por tantas molestias, lo aceptará voluntariamente o no.

Cuando finalmente estuvieron de pie frente a la gran puerta doble de madera del salón de ensayos más importante de toda la Academia, notaron que había un pequeño letrero que señalaba que esta estaba fuera de servicio por el momento. A pesar de ello, la puerta estaba entreabierta.

Evie clavó su mirada en el suelo, mientras su mano titubeaba a unos centímetro de la perilla. Judy puso una mano en su hombro, expresándole todo su apoyo y dejando que tomase su tiempo para decidir. Después de todo, era la primera vez que se enfrentarían de forma tan directa después de tanto tiempo.

Finalmente, tras tomar una gran bocanada de aire, la chica abrió la puerta sin dudar, sorprendiendo a su amiga por el cambio tan repentino en su semblante. Entró en el lugar con una seguridad de la que nadie dudaría, seguida por Judy a solo unos pasos. A pesar del suelo de madera encerado, ambas eran muy cuidadosas de su pasos, casi como si estuvieran enfrentando un negocio ilegal.

-Me alegra verte- la voz de Gerard provocó en Evie una expresión de sarcasmo involuntaria.

-Quisiera ser capaz de poder decir lo mismo- de un momento a otro su nerviosismo se había transformado en frialdad. -Algo me dice que el que me busque solo pueden significar problemas.

-Solo quiero ayudar- a pesar de su varonil y encantadora presencia, era obvio para Judy el que Gerard dudaba. Tenía miedo de que, en cualquier momento y por cualquier razón, Evie diese media vuelta y no lo escuchara.

-Vinimos como nos pediste- intervino, sabiendo que lo mejor era evitar que el ambiente se tornara sentimental. -Te escuchamos- ambos la miraron fijamente y luego dieron un ligero suspiro. Judy quiso reírse ante la coordinación involuntaria, pero resistió. Y en cuanto Gerard clavó su mirada intensa solo en ella, se sintió tan intimidada que se quedó sin palabras.

-Aléjate todo lo que puedas- le dijo, en un tono casi lúgubre.

-¿Disculpa?- Judy estaba confundida, incluso pensaba que había escuchado mal.

-Sé claro- Evie pareció preocuparse repentinamente.

-No puedo ser más claro- él se cruzó de brazos. -Ambas se han dado cuenta de todo lo que ocurre- miró a cada una -, así que es mejor si evitan involucrarse en problemas que no son suyos.

La forma en la que decía esas palabras provocó un mal presentimiento en Judy. Algo no cuadraba.

-¿Solo para eso nos hiciste venir?- exclamó Evie, sin poder seguir manteniendo a raya sus emociones ante su actitud. -Siguen siendo tus intereses lo más importante para ti, ¿verdad? ¡Es tan obvio!

-Quiero ayudarlas- respondió Gerard, firme. -Háganme caso y alejense. Es lo mejor.

La bailarina resopló y ya estaba por responderle, cuando Judy la detuvo al colocar una mano sobre su hombro.

-Gracias por preocuparte- dijo la policía, haciendo un enorme esfuerzo para no ser sarcástica -, pero sabemos lo que estamos haciendo. Puede que en realidad seas tú el que no esta consciente de lo delicado que es el asunto.

Gerard se limitó a quedarse en silencio y Judy vió que ese era el mejor momento para irse. Tomó por el brazo a su amiga y estaba a punto de dar media vuelta, cuando una voz la detuvo en seco.

-Me parece que en realidad es él quien conoce más de esto que usted, agente Hopps.

La chica miró por encima de su hombro, fulminando al hombre que estaba en el marco de la puerta, sonriendo con socarronería y con un algunos serios guardaespaldas a su alrededor. Suspiro fastidiada; no se necesitaba ser un genio para saber que es lo que sucedería a continuación. Así que ambas chicas se limitaron a esperar.

Nick no estaba consciente de lo afortunado que había sido al decidir ir a buscar algo para almorzar mientras esperaba a las chicas. Venía de regreso a su vehículo, saboreando un sandwich con una mano al mismo tiempo que sostenía una bolsa con 2 más en la otra, cuando vió desde la distancia a Gerard Cerise, hablando al pie de las escaleras con Brandon Jared.

Los observó atentamente por varios minutos, tratando de adivinar de que podrían estar hablando. Miraban constantemente hacía la entrada de la Academia como si estuviesen vigilando, mientras una elegante camioneta blanca esperaba a tan solo unos pasos de donde los hombres estaban.

Tras despedirse de un apretón de manos, Brandos se subió a su vehículo y Gerard se fue del lugar en una motocicleta. Nick se percató de que el jóven millonario no había notado su presencia, pero el otro pareció lanzarle una mirada antes de colocarse el casco, pero no podía confirmarlo.

-Nada bueno...- pensó Nick, torciendo el gesto.

Salió de su escondite y contempló la posibilidad de perseguir a alguno para saber que le habían hecho a las chicas, pero un extraño presentimiento lo hizo mirar hacía el edificio y decidirse por entrar. Su lógica le decía que si se las hubiesen llevado, no habrían tardado tanto tiempo en irse.

Subió los escalones de 2 en 2 y corrió por los pasillos, si saber muy bien a donde se dirigía. Algunas personas solo lo observaban de forma extraña, pero una pelirroja se acercó, indicando que lo reconocía de la televisión. Fue ella quien le dijo a donde había visto que estaban Evie y su compañera, señalandole en camino al enorme salón de ensayos.

Al entrar en el inmenso salón de espejos y verlo completamente vació, comenzó a temer lo peor. Trato de recordar si había visto algo sospechoso en la camioneta de Brandon Jared, pero el estrés y el miedo no le permitían recordar con claridad. En eso estaba cuando un golpeteo insistente lo hizo despertar de su ensoñación, provocando que escuchara con más atención en busca de la fuente.

Lo siguió hasta toparse con una de las paredes de espejo, sintiéndose más confundido. Lo inspeccionó cuidadosamente, tanteando la superficie de cristal, mientras preguntaba:

-¿Eres tú, Zanahorias?- se escucharon 2 golpes. Eso era un sí.

Se apoyo contra el espejo para ver su resistencia. No le sorprendió que este fuese bastante rígido, ese era el fin, pero no tenía nada cerca que lo ayudase a romperlo.

-¿Cómo te ayudo?- preguntó, pegando el oído a la superficie.

En respuesta obtuvo varios golpes, algunos consecutivos y otros con espacios; clave morse. P-E-R-I-L-L-A. Perilla.

Nick se apartó con una expresión de extrañeza. Miró de nuevo todo el espejo, sin ser capaz de encontrar nada parecido a una perilla.

Ella pareció adivinar todo lo que estaba pasando, porque de inmediato comenzó el golpeteo nuevamente. E-S-Q-U-I-N-A.

El chico inspecciono de nuevo y en la esquina inferior izquierda vio un hueco en la superficie de vidrio. Se agacho y al ver el mecanismo, usó una de las esquinas de su placa policial para destrabar la cerradura, importándole poco que pudiese pasar. Y tras unos minutos de forcejear, se escuchó un click y la entrada secreta cedió al fin.

Nick se sorprendió al ver que detrás del espejo había una gruesa madera que le daba soporte. El haber intentado romperlo habría sido un esfuerzo inútil, pero lo que más le sorprendía era que él había estado seguro de que su compañera había sido capaz de verlo al entrar en el salón, algo que ahora sabía era completamente imposible. Tenía muchas preguntas pero se concentró en desatar a su compañera, quien estaba amordazada e inmovilizada de piernas y brazos. Balbuceaba, impaciente por ser libre de nuevo.

-Tranquila, pequeña loca- a pesar de bromear, él aún sentía la tensión que le había provocado pensar en la posibilidad de que le hubieran hecho daño. -Se que me extrañaste, me queda claro.

Judy gruño y puso los ojos en blanco, mientras balbuceaba algo parecido a "idiota".

-¿Cómo es que nadie vino a ayudarlas?- preguntó, mientras le liberaba las manos y ella se apresuraba a quitarse la mordaza.

-Este sitio es insonoro- dijo ella, como si fuese lo más obvio del mundo. -Nos vieron entrar, seguro solo supusieron que Evie necesitaría un momento tras hablar con Gerard.

-¿Qué sucedió?

-Gerard trabaja para Brandon- exclamó, mientras ambos peleaban con lo que sujetaba sus pies. -¡Ese maldito nos tendió una trampa! Me derribaron, me encerraron...- gruño. Pero su semblante cambió, recordando algo de repente. -¡Oh, no! Evie...

Se encontraban en un armario, cuya única iluminación llegaba a través de la puerta medio abierta. Al fondo, parcialmente iluminada, estaba la bailarina inconsciente, con su larga cabellera cubriendo su rostro. Judy se arrastró hasta ella, pero Nick se le adelantó y la tomó entre sus brazos, mandando a su compañera a buscar ayuda. Le sorprendió que la chica se acomodará por su misma, sujetándose de su cuello, provocando que volteara a mirarla sorprendido.

-Nick...- murmuró. Sus ojos parecían en extremo cansados, seguramente atontada por lo que debió ser un fuerte golpe en la cabeza.

-Te tenemos- le respondió con una sonrisa tranquilizadora. -No te preocupes, Judy ya fue por ayuda.

-Confíe en él, Nick- se escuchaba como su voz comenzaba a quebrarse y un nudo se formó en la garganta del chico. -Perdónenme. Yo... debí saber la verdad de sus intenciones. Era demasiado obvio pero yo...

-No pienses más en ello- se sintió mal por ella. Más allá de la contusión que podría tener, sabía que lo que más le dolía era esa traición a su confianza.

Evie no lloró, ni siquiera cuando estuvo sola en la enfermería de la Academia. Se limitó a perder su vista a través de la ventana, recordando con melancolía esos momentos hermosos que Gerard y ella habían pasado cuando aún eran estudiantes. Todo eso parecía ya demasiado lejano.

Nick y Judy se limitaron a contemplarla desde el marco de la puerta.

-No se puede curar un corazón roto- dijo ella, suspirando. -Creía en él. A pesar de todo, confiaba en que de verdad podría ayudar.

-Aún lo ama- murmuró Nick. -Solo prefiere no admitirlo, porque sabe que le dolera.

Judy se mordió los labios, pensando, pasando una mano por su frente. La joven policía estaba bien, solo se necesito un parche de gaza en su frente por una herida menor.

-No hay que ir a Dancing High- dijo de repente, con la intención de alejar el ambiente melancólico de la conversación. -Saben quienes somos y con quienes nos relacionamos. Todos parecen querer deshacerse de nosotros...

-No "nosotros"- suspiró Nick, bajando la mirada al suelo. -De mi. Y yo estoy arrastrando a todos a mi alrededor en esto- la miró fijamente, con una intensidad tal que Judy sintió como se quedaba sin palabras y su corazón se aceleraba.

-No...- interrumpió Evie, antes de cualquiera pudiese decir algo, con una voz firme a pesar de su debilidad. Se esforzó para poder sentarse, pero era obvio que aún estaba algo aturdida, por lo que Judy se apresuró a ayudarla. -No lo hagan. Por favor.

-Descansa- le pidió Judy. -Aún estas débil. Además, deben revisarte en un hospital.

-No renuncien, eso es lo que ellos quieren- ella no pareció escucharla. -Los quieren fuera de la jugada; así no podrán ganar.

-¿De qué hablas?- Nick se les acercó, arqueando una ceja.

-Ese concurso ya no importa- suspiró Judy. -Se que eres una amante de la danza, pero...

-Deben presentarse- insistió Evie, tratando de sonar lo más firme posible. -No deben dejar que los dejen fuera. Se que no quieren pero...- miró a cada uno a los ojos -Pero deben estar. Por favor.

Judy torció el gesto; no se veía muy convencida. Miró a su compañero, cediéndole la decisión final.

-Iremos- dijo este, tras pensarlo unos segundos. -Solo porque no dejaré que me saquen con trampas.

Evie asintió debilmente, con un semblante repentinamente más pálido pero una sonrisa auténtica. Nick la ayudo a ponerse en pie mientras Judy, se apresuró a detener la puerta.

Al llegar al exterior, les quedó muy claro que los querían fuera de Dancing High de forma definitiva: habían acuchillado los neumáticos del auto de Nick, ya que seguramente lo habían reconocido aunque él no hubiese estado en el.

-¡Malditos sean!- exclamó él furioso, mientras su compañera ayudaba a Evie a apoyarse contra la carrocería.

Judy solo se quedó extrañamente silenciosa. Miraba a su amiga, al coche y a su compañero, pensando en el porque la situación parecía empeorar y como, al mismo tiempo, era de esperarse.

Tras dar algunas vueltas de una lado a otro, caminando mientras refunfuñaba, de repente Nick se detuvo en seco. Miró a Judy, haciendo que ella lo mirase extrañada, y luego chasqueó los dedos.

-¿Qué?- exclamó ella.

-Sé que hacer- se apresuró a sacar su celular de su bolsillo, marcando un número de memoria. Su compañera lo miró atentamente, tratando de comprender qué es lo que estaba haciendo. -¡Finnick!- exclamó cuando lo atendieron. -Deja lo que sea que estés haciendo y ven a la Academia de Danza de Zootopia. Ahora- ladea la cabeza, para luego sonreír con autosatisfacción. - Si. Y grandes. Necesitamos que nos lleves- torció el gesto mientras rodaba los ojos. -¡Te la debo! Anotala, ya sabes.

Colgó, negando con la cabeza pero riendo ligeramente. Su compañera se limitó a observar, cuidando que Evie no hiciese movimientos bruscos.

Sorprendentemente, tan solo 10 minutos después, apareció Finnick al volante de una camioneta color oxido, decorada con grafitis. El conductor portaba unos lentes oscuros y mordisqueaba lo que quedaba de un cigarrillo que sujetaba entre los labios.

-Hola, superestrellas- dijo a modo burlón. -Su limusina ha llegado.

Mientras iban en camino a los estudios del canal, luego de dejar a Evie en el hospital bajo la mirada vigilante de la madre de Nick, los jóvenes policías se quedaron sumidos en un tenso silencio. Finnick trató de bromear con ellos y relajar el ambiente, pero ninguno parecía siquiera escucharlo.

El programa ya había comenzado. Y era molesto para ambos pensar que de una semifinal de baile dependía su destino.


Se que dije no hiatus... ¡Perdonen! De verdad les debo una grande, pero estuve tan ocupada que es bonito darse un respiro para escribir. Les debo una y muy grande, ¿les parece un One Shot de Judy y Nick como paga? De preferencia drama o romance, esa es mi especialidad jeje

He contado sus votos y la canción ganadora es: "True colors", así que la incluiré en el siguiente capítulo. Y este ya no tardara tanto (¡Promesa!)

¡Nos leemos pronto!