Nenas y nenes, sábado de actualizaciones... como siempre, no me cansaré de agradecerles sus lecturas, alertas y comentarios, los que leo y respondo siempre que puedo, pues son muy importantes para mí, pues me da una idea de cómo van encontrando la historia. Gracias, Gracias, Gracias
Bueno, antes quiero dejarlar invitadas a que pasen por mi nueva historia que se llama "Redención & Condena" www. fanfiction. net / s / 8067060 / 1 / Redencion _ Condena (recuerden quitar los espacios) Desearía verlas por allí también!
Bueno, como siempre, gracias a mi loca Beta y amiga Paly Paly que está tan loca como yo!
Ahora sí, a leer. Gracias a todas, y nos leemos el martes =D
-Bella, ¿No nos presentas?- dijo Thomas, ahora pasando su mano a la espalda de Bella, desafiando a Edward con la mirada.
-Edward Cullen, soy el novio de Isabella- dijo él, estirando su mano hasta Thomas en señal de saludo, haciendo acopio de la caballerosidad que su madre había inculcado en él, aunque hubiese preferido golpear al tipo ese, para que quitase sus sucias manos de SU chica. Pero no lo hizo. Enseguida estiró su mano hacia Bella, sonriéndole, la que ella recibió ansiosa, ahora alejándose de Thom y acercándose a él. Claro, Edward muy sonriente y caballero podía parecer, pero ella lo conocía… "Debe estar como un volcán a punto de estallar…" pensó Bella.
-Él es un compañero, hacemos juntos la ayudantía- explicó Bella, aun sintiéndose temblar –Mmm… bueno, vámonos ya, que deben estar esperándonos, ¿no?-
-Sí, vámonos. Adiós...- Edward dejó inconcluso el saludo de despedida, porque no tenía el "agrado" de conocer aún el nombre de ese… hombre.
-Thomas Morrison- dijo él, despidiéndose de Edward.
Enseguida Bella y Edward se fueron al coche, ambos sin decir una palabra. Edward porque estaba que estallaba "Ese es el maldito que estuvo en el apartamento cuando la llamé…"; y Bella porque estaba tan nerviosa que sabía que allí estallaría una especie de bomba que ella tendría que controlar.
-¿No vas a…?-
-Bella, dame un segundo por favor- dijo él, mientras mentalmente contaba hasta cien para no verter su rabia de celos sobre ella. Bella asintió, bajando la cabeza y sintiéndose mal "él debe intuir algo…" Sentía tanto, tanto miedo que todo fuese a estallar. Sabía que tenía que hablar con él y decirle lo que había pasado… una parte de ella, le decía que no debía de ser para tanto, Edward había tenido de seguro a más mujeres de las que pudiese contar con los dedos de sus manos y ella se estaba auto flagelando por una noche de juerga, un beso del que ni siquiera fue consciente… pero otra parte de ella, sabía que fue más que un beso, que fue un comportamiento lascivo con un chico que apenas conocía y que aquello de juzgar a Edward por su pasado era estúpido… eso fue antes de conocerla… o antes de que ambos estuviesen juntos…
-Debemos ir por el gato al apartamento- dijo Edward, cuando no pudo contar sino hasta cincuenta.
-Claro…- susurró ella, con la mirada clavada en sus manos que iban sobre su regazo.
-¿Estuvo bien la mañana?-
-Sí, bien…-
Y ese fue todo el diálogo durante los veinte minutos que duró el viaje desde la cafetería hasta el apartamento de Bella.
-Aguarda aquí, yo voy por el gatito- dijo Bella, cuando llegaron al edificio en donde vivía. No esperó la respuesta de Edward. Abrió la puerta y salió rumbo a su departamento. Cuando llegó, lo primero que hizo fue beber un vaso de agua muy helada para tranquilizarse. Se quedó afirmada sobre el lava platos un buen rato, respirando. Estuvo ahí un par de minutos, hasta que sintió dos manos acariciar su espalda, llegando hasta sus hombros, besando luego su cabeza, sin dejar de acariciarla.
-Está todo bien Bella… soy un tipo celoso y no me gustó ver a ese… junto a ti, es todo, pero no pasa nada- decía Edward, sin quitar su boca del cabello de Bella. Ella se giró y se abrazó fuertemente a él.
-Yo te amo, como no he amado nunca a nadie y como probablemente no amaré a nadie nunca…-
-No, claro que no amarás a nadie más que a mí- aseguró él con un tono juguetón para distender el ambiente, alzando la barbilla de Bella para besarla despacio –Te extrañé tanto esta mañana que tuve que dormir…-
-Y yo te extrañé tanto que tuve que trabajar- dijo, subiendo sus brazos hasta rodear el cuello de Edward y llevando su boca hasta la de él. De verdad lo había extrañado, había estado tentada durante gran parte de la mañana a excusarse para salir de su trabajo.
-Oye, mejor movámonos porque unos minutos más y me olvido del almuerzo… y nos esperan. Así que ve por esa gatita y vayámonos… ah! Recuerda que no dejaré que te regreses, así que lleva tu ropa-
-Ok, ok…. Busca a tú gata en la pieza de lavado…-
-¿Mi gata? Mi gata está aquí, frente a mí…-
-¡Edward! Anda, ve por ella, mientras yo voy por mis cosas al dormitorio- dijo ella, empujándolo hacia la pieza de lavado. Ella corrió a su cuarto y sacó un bolso donde metió algo de ropa para el fin de semana. En su interior, deseaba sacar su maleta y llenarla con toda su ropa para irse de una vez con Edward, pero debía resistirse a esa tentación, por el momento. Más que por una cuestión de orgullo o "dignidad de mujer" o "hacerse de rogar un rato", sabía que debía hablar primero con Edward, sobre todo lo que había ocurrido. No sólo lo de Thomas, sino las cosas que la habían llevado a tomar esa decisión, para que no se volviera a repetir una situación como esa… "¡Dios, que complejo…." Pensaba, mientras cerraba el cierre de su bolso.
Cuando se vio lista, regresó hasta la sala, donde Edward intentaba persuadir a la pequeña gata de meterse en una jaula de transporte, donde originalmente se la dieron. Pero la gatita no confiaba en Edward ni en su estilo de persuasión. Bella se preguntó por qué había metido un trozo de pan a la jaula, pensando que podía tentar a la minina con eso. Suspiró, pasando por alto una buena broma sarcástica para él, se fue directo hacia la gata, la tomó y la metió con delicadeza pero con determinación.
-No eres muy bueno domando gatas, por lo que veo…- dijo ella, desapareciendo hacia la cocina, para ir por el alimento que había comprado para la gata, mientras Edward se carcajeaba.
-"Este" tipo de gatas no son mi especialidad… ya sabes-
-Claro, claro… anda ya, vámonos antes que se haga más tarde. Deben estar esperando por nosotros… Supongo que puedes llevar la jaula… si gustas la llevo yo. No, definitivamente no pudo dejar de lado el sarcasmo. Edward sólo la observó y agarró la jaula en silencio, pensando en su venganza para esa noche.
OOOOOO
OOO
Cuando el pequeño Steve conoció a su nueva mascota, no podía más de la dicha. Abrió la jaula con mucha destreza y sacó a la gatita para apretarla contra él.
-¡Mi gatito!-
-Se llama, Lina le dijo Bella al niño, antes que él saliera con la "ridiculez" que los grandes habían avalado con el asunto del nombre de la gata "Bellita…"
-¡Lina, Lina! ¡Hola Lina!- decía Steve, acariciando ruda pero cariñosamente a la gata.
-¿No se llamaba…?- iba a intervenir Sam, pero Isabella lo detuvo.
-¡No! Se llama Lina, responde a ese nombre… recuerda que la tuve una semana conmigo…- dijo, mientras Edward, Kate y Sam reían tanto por la reacción de Bella como por la del pequeño, que estaba encantado con su nueva mascota.
OOOOOO
Mientras Bella y Kate jugaban con el pequeñito y su nueva mascota, Sam y Edward aprovechaban de conversar sobre los movimientos del negocio durante la ausencia de este último, entre otras cosas.
-Tanya preguntó por ti-
-Ah… ¿Cómo está?-
-Bien. Dice que está concentrada en el trabajo y en negocios que tiene a portas-
-Que bien…-
-¿No quieres saber nada más?-
-¿Sobre Tanya? No. Esa historia acabó antes de venir aquí-
-Dice que te extraña…-
-Seguro que sí…- dijo Sam con sarcasmo. Edward en ese momento podría haberle insistido con el tema y adentrarse en el tema "Sam y Kate", pero no quiso hacerlo. A Sam le incomodaba el tema, pese a que esa historia había quedado atrás. Por lo mismo, fue el mismo Sam quien cambió el tema
-Supongo que ya conociste el departamento de Bella…-
-Sí- asintió algo molesto –Pero me alegra que no estará ahí por mucho tiempo. Unos días a lo más… ¿Por qué no me dijiste que vivía ahí? No es un lugar seguro-
-Ella no quería que lo supieras, además que sabes lo terca que es…-
-Lo sé. ¿Hay algo más que deba saber… algo que haya pasado en estos días…?- preguntó Edward, mientras Sam se removía en su asiento y bebía de su vino, entendiendo que Edward no sabía lo de la "salida aquella", ni mucho menos los detalles con el Thomas ese, tema en donde por cierto él no debía inmiscuirse.
-Nada de lo que yo deba comentarte- respondió, no seguro que esa haya sido la mejor respuesta. Edward entrecerró los ojos y escrutó a su amigo, mientras Sam desviaba la mirada hacia donde las chicas jugaban con Steve y su gata Lina.
-Tu respuesta no me deja tranquilo, Sam…-
-Edward, si quieres que te dé el itinerario completo de la vida de Bella durante tu ausencia, pues lamento decepcionarte. Estuve con ella mientras me fue posible… sabes que hay mucho trabajo, además no he visto lo del negocio vitivinícola… Jasper ha estado presionando…-
-Ok, ok, entiendo. ¿Necesitas apoyo en el trabajo? Podemos buscar a alguien que sea tu asistente o colaborador…- preguntó Edward, haciendo que Sam se sintiese un poco más relajado y conforme pues había desviado el tema. Así que siguió más relajado con la conversación.
-Ya he pensado en eso. Esta semana lo resolveré-
-¿Puedo saber en quien has pensado?-
-Bueno, Kate necesita trabajar y es conocedora del área comercial… podrá ir con Steve si es preciso…-
-¡Kate! Es una buena decisión. No creo que tenga objeciones y por lo del niño, hemos pensado en buscar una guardería para que comience a hacer amigos y aprender el idioma…-
-Me parece estupendo-
Las miraditas entre Sam y Kate eran ya algo evidentes. Edward y Bell se miraban con complicidad, pues ambos se daban cuenta del ambiente. A veces, era como si ambos estuviesen dentro de una burbuja, hablando como si nadie más estuviese ahí. Probablemente, si Edward y Bella se hubiesen levantado, ellos no se hubiesen dado cuenta. Además, Steve también estaba en un mundo aparte, jugando con su nueva amiguita, correteando en el comedor que Edward había pedido cerraran para ellos. De vez en cuando, Edward carraspeaba para hacerse notar y Bella lo golpeaba para que dejara a los "nuevos tortolitos" conversar.
Kate relató lo bueno que había sido conocer a la familia de Edward, que todos habían sido muy amables con ella desde el principio y que habían acogido muy bien a su hijo, quien adoró a sus tíos y a su abuelo desde el primer momento. Sobre todo su tía "Ali", por Alice, quien se había vuelto loca con su sobrinito. Había llenado una maleta para él con ropita y juguetes, además de regalos que había enviado para Bella, con la promesa de ir a verla en un par de semanas más, junto a Jasper. Además, contaron las diabluras del pequeño y de cómo había hecho gatear literalmente a su abuelo y a su tío Emmett, quien le contó que pronto llegaría un primito para él. Eso ilusionó al pequeño, quien no tenía familia de su edad, por lo mismo, Kate y Edward decidieron que era el momento de que comenzase a relacionarse con niños de su edad.
-La hija de mis jefes será directora en una escuela pre escolar, quizás ella pueda ayudar- indicó Bella, recordando a Paulina, a quien acababa de conocer ese día.
-¿Es de confianza?-
-Sí, lo es. El lunes hablaré con ella-
-Gracias Bella-
La tarde pasó rápido. No se dieron cuenta cuando oscureció. Tuvieron que persuadir a Steve de que era hora de que Lina comiese y durmiese, al igual que él. Aunque él no tenía un ápice de sueño, pues estaba excitado con su nuevo amiguito.
-¡No! Mira, no tiene sueño…- decía Steve, apuntando a los abiertos ojos del felino, quien al parecer, había encontrado un amo aliado para que jugara con él.
-Steve, es hora de tomar la leche. Así que toma a Lina y despídete de Bella, Sam y papá…-
-No, yo los acompaño…- dijo Edward, levantándose para ayudar a convencer a su hijo de que era hora de dormir. A Steve, después de que su mini rabieta no resultara, se despidió de Bella y Sam y se fue, junto a su gatito y a sus padres, rumbo al cuarto para dormir. Kate también se despidió, quedando con Sam para una cita "de trabajo" para el Lunes. Edward le pidió a Bella que lo esperase, que regresaría en un instante. Sam la acompañaría mientras tanto.
-Te ves más tranquila-
-Lo estoy… aunque… hay pendientes, ya sabes-
-Bella, si sientes que lo que ocurrió no tiene importancia, pues olvídalo… no te amargues con eso…-
-¿Me estás diciendo que le esconda lo que sucedió a Edward?-
-No quiero que te ahogues en un vaso de agua, ni que Edward haga una tormenta en ese vaso-
-Hoy conoció a Thomas… ambos coincidieron en el restaurante, cuando salía de mi turno-
-¡Oh, Dios! Y qué sucedió-
-Ambos se comportaron de forma muy educada, aunque por dentro, estoy segura de que Edward estaba a punto de estallar…-
-Pero él sabe que…-
-No, no sabe… no sabe y ya tiene a Thomas entre ceja y ceja… estoy asustada-
-No tienes por qué estarlo. Confío en tu criterio y en el criterio de Edward- dijo Sam, acercándose a su amiga y dándole un abrazo para infundirle confianza.
-¿Tendría que golpearte?- dijo Edward de pronto, haciendo notar su presencia.
-¡Ja! No me hagas reír, ¿Tú golpearme? No has podido nunca…- lo desafió su amigo, poniendo su brazos sobre los hombros de Bella.
-Quita tus manos de mi chica entonces- dijo, en broma por supuesto.
-Bien, creo que me voy. El tirano de mi jefe me hizo trabajar esta mañana de sábado injustamente, así que estoy algo cansado-
-No soy tu jefe, no soy tirano y no te hice trabajar hoy, fue tú idea-
-Como sea. Te veo el lunes por la tarde. Bella, que tengas buena noche-
-¡La tendrá!- admitió Edward, haciendo que Bella se sonrojara y protestara, golpeándolo en las costillas.
-¡Edward!-
-Mejor me voy- dijo, despidiéndose de un beso en la mejilla de Bella y de un apretón de manos de Edward.
-Ahora, tengo un par de planes para nosotros…- le informó Edward a Bella mientras se le acercaba, cuando quedaron solos.
-Podríamos ver una película, ¿No? Es temprano aún… o tomar un trago en el bar...- dijo ella, jugueteando, mientras observaba la hora de su reloj.
-Como decía, tengo un par de planes que se delimitan a las cuatro paredes de mi recamara, hay champaña por si deseas beber algo…-
-¿De... de verdad… de verdad te quieres encerrar en tu cuarto… tan temprano?-
-Oh, sí. Sí que quiero- dijo, tomándola por sorpresa y cargándola en sus brazos, haciendo que Bella lanzara un grito de sorpresa
-¡Qué haces!-
-Llevarte hasta el cuarto- respondió, mientras las sacaba del comedor, pasando por el lobby, donde varias personas los miraban con una sonrisa. Sí, realmente, Bella y Edward podían llegar a ser de aquellas parejas envidiadas por el amor que irradiaban.
-Te vez feliz…-
-¡Y lo estoy! Estás conmigo y pasaré el resto de la noche haciéndote el amor, ¿No es suficiente para estar feliz?-
-Y que te amo-
-Y que me amas como yo te amo… ¡Claro que soy feliz!-
Diez de la noche y la lluvia copiosa se dejó caer sobre Madrid en aquel último sábado del mes de octubre. Lluvia de la que ni Bella ni Edward se había percatado, pues desde hacía media hora de lo único que eran conscientes, era que estaban sobre una cama, desnudos, amándose.
La idea del champaña pasó a segundo plano, cuando apenas al llegar al cuarto, ambos comenzaron a desnudarse como si el tiempo se les fuese a acabar, como si la desesperación por tocar el cuerpo desnudo del otro quemara de tal manera que sólo el roce de piel contra piel los aliviara.
A Edward le parecía fascinante la manera de que esa mujer, su mujer, hubiese ido desarrollando su sensualidad con él. De parecerle una niña inocente llegó a convertirse en esa mujer sensual que le hacía perder la cabeza con el solo hecho de batirle las pestañas. Nunca hubo nada artificial en sus reacciones, nunca una respuesta planeada a sus caricias, sólo espontaneidad, cuestión que hacía que lo volviese loco.
-¡Por amor a Dios… Edward!- ella se arqueaba ante el toque perfecto de las manos de Edward sobre su piel, de sus besos diestros a lo largo de su cuerpo, de la prominencia varonil adentrándose dentro de ella, haciéndola padecer jadeos, espasmos e infartos. Balbucear palabras sin sentido, gritos de piedad y ruegos de "más, Edward, por favor, más…"
-Mi hermosa… Bella… te amo- la voz gutural y jadeante de Edward, parecía que incrementaba más al descontrol de Bella. Y allí, una, dos, tres explosiones para Edward y para Bella, haciéndolos perder parte de la cordura.
-La idea era beber champaña y meterse al jacuzzi- decía Edward, despacio, besando la espalda de Bella que yacía casi muerta después de semejantes horas de tan intensa y satisfactoria actividad.
-Champaña… jacuzzi…- logró decir ella en medio de su languidez.
-¿Se te antoja ahora? ¿Champaña en el jacuzzi?-
-Champaña en el jacuzzi…- repetía ella a modo de asentimiento, sobre lo que Edward se carcajeó. La dejó por un momento para ir a preparar el baño e ir por la bebida. Minutos mas tarde, antes que Bella se durmiera, la tomó con delicadeza y la llevó hasta el baño, para sumergirla en la burbujeante bañera. Eso pareció sacar de su inercia muscular.
-¿Complacida? Estás silenciosa…- dijo Edward, después de un rato de estar disfrutando de las burbujas calientes. Ella estaba saboreando y regocijándose en aquel momento tan abrumadoramente feliz para ella. Estaba recostada en el pecho de su amado, simplemente sintiendo el placer del momento.
-Es perfecto Edward-
-No volveré a separarme de ti ni dejaré que te vayas a ningún lado. Te amo- susurró aquel juramento en su oído para enseguida morder el lóbulo de Bella, haciéndola estremecer.
-Y yo te amo a ti…-
-Oye, antes de… desconcentrarme en hablar… ¿Qué sucederá con Acción de gracia? Mis hermanos quieren saber si viajaremos-
-Se lo dije a mamá, no es una festividad aquí, tendríamos pocos días… pero si a Steve le hace ilusión viajar, puedes ir…-
-No, no… se los dije pues pensé lo mismo, pero para Navidad y Año Nuevo no podemos dejar de ir-
-Por supuesto que iremos-
-¡Perfecto! Ahora, otro asuntito… ¿Cuándo te mudas?-
-¿A dónde?-
-De regreso, al apartamento…-
-Oye, fui al apartamento y está patas arriba, ¿No pensarás llevarme a vivir a ese lugar, no? ¡Y no pienses que vendré a alojar al hotel, sabes que no me gustan…-
-Pero...-
-Pero nada… además, ni siquiera estoy segura de querer regresar, me gusta esto de la independencia…-
-¡¿Independencia? ¿Qué no estás segura? ¡¿A caso no fui convincente?- Bella sólo alzó los hombros, mientras se mordisqueaba el labio inferior, pues había logrado patear el orgullo masculino de Edward, quien estaba incrédulo ante la tan terca posición de Bella.
Ella no sabe cómo, pero de momento a otro se vio sentada a horcajadas sobre Edward allí dentro del jacuzzi. Y entendió que él no la dejaría dormir hasta conseguir que ella se mudara de regreso con él.
Y otra vez de regreso a la cama, después de haber hecho el amor allí dentro del agua caliente, en donde parece que las sensaciones se duplicaban o triplicaban. Como pudo, Edward la regreso a la cama, allí "exigió" que le dijera que sí:
-¿Entonces?-
-Edward… por favor… yo no…- ella rogaba por que la tortura lenta que él aplicaba sobre ella, moviéndose de tal manera que ella sentía que no podía soportar más.
-¿Regresaras… regresarás conmigo…?- él estaba jadeante, aquello era el mismísimo cielo.
-No soporto…- ella seguía rogando, aferrándose al cuerpo de Edward, mordiéndolo y golpeándolo a veces…
-Es un sí, o un no…- la voz ronca y exigente de Edward, seguían demandando una respuesta, mientras seguía con su labor, aumentando gradualmente sus movimientos.
-Yo no…-
-¡¿No?-
-¡Edward… por Dios… por favor… ya…!-
-Dime… dime que… regresas conmigo… dime que sí… Bella… dime que sí…-
-¡Sí, Dios! ¡Sí, Edward, sí!- gritó, haciendo que en una última y culminante estocada, el orgasmo la hiciera explotar al filo de la cordura.
-¡Sí!- celebró Edward su propio orgasmo y la respuesta que había conseguido de su amada.
No fueron conscientes sino hasta medio día, cuando Bella despertó producto del hambre. Había dormido fuertemente abrazada a Edward, quien despertó al segundo después de ella, cuando la sintió moverse.
-Hola hermosa-
-Hola…-
-Ya tienes hambre, ¿No?-
-Un poco…-
-Bueno señorita, pediré que traigan algo de comer-
-Suena perfecto…-
-¡Ah! Y coordinaremos lo de nuestro traslado al departamento-
-Me coaccionaste…-
-Puedo volver a hacerlo-
-Espero que arregles el apartamento en tiempo record, porque no me mudaré hasta que esté completamente limpio, como lo dejé-
-A lo más dos días. Te da tiempo de hablar con la cacera y empacar tus cosas, ¿O lo tendremos que discutir… de nuevo?-
-Ya entendí, ya entendí…-
El domingo fue absolutamente relajante. Comieron algo liviano, regalonearon un buen rato hasta la hora de almuerzo, hasta eso de las tres de la tarde. Luego pasaron la tarde con Steve hasta que fue de noche y Bella tuvo que convencer a Edward de que ella debía regresar a su apartamento, pues al día siguiente ella tenía que estar temprano en la clínica.
-Dijimos dos días, Edward…-
-Puedes quedarte aquí conmigo amor…-
-Si me quedó no arreglaré nunca las cosas para mudarme… Edward, el martes en la noche estaremos de regreso en nuestro apartamento, ¿si?-
-Es un juramento-
-Lo es-
Así que a él no le quedó de otra que ir a dejar a Bella. De camino fueron hablando de la idea de residir durante un par de años más en Madrid. A Edward no se le olvidaba el asunto que tenía planeado de la casa y de la pedida de matrimonio definitiva, pero lo haría cuando estuvieran de regreso en su apartamento. Le daría una sorpresa, tendría que buscar otro anillo, como representación de un nuevo compromiso y comenzar con la búsqueda de la casa…-
-¿Edward?-
-¿Sí?-
-El semáforo está en verde-
-Lo siento…-
Llegaron hasta el viejo edificio y Edward insistió en acompañarla hasta arriba. Caminaron abrazados hasta la puerta y mientras ella rebuscaba las llaves en su bolso, alguien le habló…
-¡Bella!- gritó Thomas, con la postura y la voz extraña. Por supuesto, estaba drogado y algo bebido. Bella se estremeció y un miedo la sacudió. Edward se giró para enfrentarlo y enseguida se dio cuenta del estado del muchacho frente a él, que caminaba hacia ella en señal de desafío. Él dio un paso adelante y se interpuso entre ella y el tipo ese.
-Es mejor que te vayas, no estás bien- dijo Edward, intentando evitar enfrentamientos. Pero el muchacho no tenía intención de detenerse.
-¡Bella! ¡¿Este es el tipo que te hace llorar?-
-Thomas, por favor…-
-¿Le contaste lo bien… lo bien que la pasamos… que la pasamos esa noche…-
-¡Basta Thom!-
-Cuando bailamos… y nos acariciamos… y nos besamos… y cuando dormiste en mi cama… tu olor sigue allí -
-¡Suficiente!- gritó Edward, a punto de lanzarse sobre ese maldito drogadicto que estaba injuriando a su novia -¡Lárgate de aquí, antes que pierda la paciencia!-
-¡Dile que te diga!- gritó Thomas, acercándose a Edward. También sentía deseos de golpearlo, pero antes que eso sucediese, Bella se interpuso entre ambos y empujó a Thomas para alejarlo y evitar una pelea. Probablemente Edward lo dejaría nockeado con uno o dos golpes.
-¡Ya Thomas! ¡Mira como estas! Es mejor que te vayas…-
-Yo sólo quiero verte sonreír…-
-Vete por favor Thomas, por favor…-
-Bella… Isabella… que lindo nombre…- dijo, suspirando, mientras se alejaba sin dejar de mirarla. Ella lo observó alejarse y suspiró, sintiendo una presión de temor sobre ella.
-Entremos Bella- dijo Edward con la mandíbula tensa, pensando una y otra vez en lo que ese maldito había dicho… no podía ser…
Subieron las escaleras en silencio, hasta llegar a la puerta del apartamento. Entraron, Bella encendió la luz y se quitó el abrigo, mientras Edward se mantenía de pie recostado sobre la puerta, con la mirada fija en el suelo, mientras las palabras esas seguían martillándole la cabeza.
-Bella… desmiente lo que dijo ese tipo…-
-Edward...- ella ya había comenzado a llorar. Sus lágrimas se desbordaron y sintió su cuerpo entero temblar.
-Te lo suplico amor… dime que no…- Edward no acabó de decir las palabras. La congoja, la culpa y el llanto en el rostro de Bella la delataban.
Cerró los ojos y cuando los abrió, lanzó un puñetazo de ira sobre una de las murallas y luego dirigió su vista hacia la mujer que tenía en frente, quien aún lloraba ahora casi de forma descontrolada.
-Será mejor que dejes de llorar y que me expliques Bella- su respiración pesada era nada más producto de la ira que lo quemaba. De allí no se movería hasta saber que maldita cosa había pasado, antes que su imaginación empezara a trabajar antes de saber con claridad sobre los hechos.
¡Ya! Se abre la campaña para regalarle pañuelos a la pobre Bella, pa' que seque las lágrimas... =P
Espero sus comentarios... Abrazos a todas! =)
