AU Universe. Combinación de las dos películas.
Disclaimer. Los libros y películas de Cómo Entrenar a tu Dragón le pertenecen a Cressida Cowell y a Dreamworks Animation respectivamente.
Aclaración:
"Dragonés" (lengua utilizada por los dragones)
No hay necesidad de decir adiós
::
Hiccup miraba con sus ojos bien abiertos todo el caos de ese momento. Algunos dragones volaban lo más rápido que sus alas se lo permitían para alejarse del lugar, y no precisamente huían debido al fuego.
No.
Los dragones estaban huyendo de lo que estaba provocando ese fuego.
A pesar de que la lucha estaba algo retirada de donde él se encontraba, el fuego estaba comenzando a consumir parte del bosque. Hiccup podía sentir el calor en cada parte de su cuerpo. De cierta manera, él estaba acostumbrado al fuego debido al lugar en donde fue criado; a lo que no estaba acostumbrado totalmente, era a este modo en que el fuego se estaba utilizando.
A sus quince años recién sabidos, Hiccup no tenía algo de qué arrepentirse. Ni siquiera de aquel pensamiento que ha rondado por su mente en estos últimos días de que no cambiaría por nada haber sido criado por dragones, de haber convivido e interactuado con ellos a pesar de su malnutrición y su descuido personal.
Podía oír los gritos de los dragones así como de las personas. Podía oír el crujir de la madera de los árboles al ser incendiados. Podía oír el choque de armas.
Hiccup no se había arrepentido de nada hasta este momento.
Regresemos al inicio del día, donde todo había comenzado de una manera normal.
Hiccup había accedido a ayudar a Alvin a entrenar a un dragón y a una semana desde ese día, todavía no podía encontrar un dragón que se llevara bien con el adulto, mejor dicho, un dragón que cumpliera con los estándares de Alvin.
Se han presentado ante ellos Terribles Terrores (hay que aclarar que Alvin lo tomó como una ofensa cuando le dijo que podía entrenar a ese dragón), han pasado por Gronckles y Naders también, pero Alvin insistía que esos eran dragones comunes y no serían un reto de entrenarlos.
―¿Acaso no hay Furias Nocturnas donde tú vivías? ―preguntó Alvin. En este día, los dos estaban nuevamente deambulando por el bosque en espera de encontrar un dragón que fuera del agrado de Alvin.
Chimuelo le gruñó disgustado. Hiccup no respondió a la pregunta de Alvin y continuó caminando por el bosque. Esto ya no le estaba gustando. Alvin se mostraba apático y su interés era diferente al de su madre o de algunas personas de la aldea.
―¿Qué piensas de un Muerte Susurrante? ¿O tal vez un Skrill?
Hiccup soltó una leve carcajada y Alvin notó que el Furia Nocturna también parecía estarse riendo.
"Que idiota" dijo Chimuelo sin dejar de sonreír "¿Te lo imaginas? Él entrenando a un Muerte Susurrante. Lo que quiere es un deseo de muerte. Aunque pensándolo un poco, dile que si para verlo sufrir y llorar"
Hiccup volvió a reír por los comentarios de su hermano.
―Esos son dragones, uh, especiales―explicó Hiccup sin dejar de sonreír algo superior―No se llevan tan bien con otros dragones que no sean de, uh, subespecie.
El niño progresó en su habla en un año, pero todavía continuaba equivocándose en ciertas palabras. Aún así, para Alvin fue más que entendible lo que Hiccup le dijo.
―Tal vez si le doy unos buenos golpes... ―masculló el adulto no muy contento.
Lo que no se dio cuenta, es que Hiccup logró oírlo. El castaño se detuvo y se dio la vuelta para quedar frente a frente con Alvin.
―¿Por qué quieres entrenar un dragón? ―le cuestionó seriamente.
Alvin parpadeó.
―Ya te lo había dicho, estoy interesado en aprender más sobre los dragones.
Hiccup lo miró sin mostrar una expresión que Alvin pudiera leerle y entonces procedió a silbar. Unos segundos más tarde un Terrible Terror salió de entre los arbustos y se colocó en el brazo de Hiccup, el cual había alzado hacia un lado esperando por la llegada del pequeño dragón.
"¡Hola!" saludó despreocupadamente el Terrible Terror "¿Necesitan mi ayuda? ¿Quieren que muerda a alguien? Un niño humano apestoso y rubio me deja hacerlo a veces, junto con su doble"
―Puedo enseñarte con él.
Alvin no se molestó en ocultar su disgusto.
Este niño no era tan estúpido como Alvin pensó que sería. A pesar de no haber convivido con humanos hasta hace un año, Hiccup tenía un buen instinto. Tal vez el estar rodeado de dragones provocó que sus instintos se intensificaran de una forma que el humano promedio no tenía.
―¿No crees que ese dragón es algo frágil para mí?
Hiccup negó con su cabeza rápidamente.
―Él o nada.
Chimuelo notó cómo Alvin apretaba sus puños y cuando dio un paso hacia enfrente, él brincó para quedar entre ambos. Chimuelo empujó un poco a Hiccup y el Terrible Terror voló de su brazo marchándose de ahí, rodeó a Hiccup con su cola de manera protectora y le gruñía a Alvin, mostrándole sus afilados dientes.
"No me cae bien" dijo Chimuelo sin bajar la guardia "Vámonos. No le enseñes nada a este hombre. Tu también lo sientes ¿verdad? Él está tramando algo más"
Hiccup arrugó su nariz.
―Si quieres aprender, ve a la Academia. Mamá estará más que contenta.
Alvin entonces dio una risa seca
―¿Tu madre? Esa mujer no quiere enseñarme nada―dijo Alvin perdiendo todo control de su vocabulario y su expresión corporal―No tienes otra salida, niño. O me enseñas cómo entrenar a un dragón, o no sales vivo de este bosque.
―¿Me estás amenazando? ―preguntó Hiccup algo retador. Él estaba acostumbrado a que lo retaran, normalmente eso sucedía cuando un dragón nuevo se unía a su Nido y se sorprendía de verlo ahí, así que sabía lidiar con ellos.
Pero a pesar de eso y de la confianza que aparentaba, Hiccup no sabía lidiar con humanos. Ellos no resistían lo mismo que un dragón, ni siquiera que uno pequeño. No era como si él tuviera alguna habilidad de un dragón, como lanzar fuego o algo así, pero podía darles batalla y de la buena. Así que contra Alvin, la única arma que tenía eran las palabras y su conocimiento.
Si hay algo que le ha quedado bien claro en este año que ha vivido en Berk, es saber de quién es hijo él. Stoick el Vasto, así le llaman a su padre humano. Básicamente él es el Alfa de esta isla así como el Bewilderbeast es de su nido. Stoick es respetado entre el pueblo y temido por sus enemigos.
"Chimuelo"
Chimuelo, acostumbrado ya a entender lo que Hiccup quería decir sin necesidad de hacerlo, alzó sus alas las cuales distrajeron a Alvin unos momentos para después pegarle con su cola, mandándolo a volar contra unos arbustos.
Hiccup aprovechó ese momento para montarse en Chimuelo y salir volando de esa parte del bosque. Iría a su casa donde le contaría su mamá lo que Alvin le dijo, porque si ella no quería enseñarle a Alvin cuando normalmente ella se ofrece a ayudar a cualquier otro, era por una razón.
Entonces oyó un golpe y luego Chimuelo rugió de dolor. Ambos iban en descenso y pegaron contra el suelo. Hiccup logró mantenerse sobre el lomo de su hermano dragón pero aún así lo lastimó un poco la caída.
"¡¿Estás bien?!" le preguntó Hiccup a Chimuelo alarmado.
"He caído de peores maneras" respondió el Furia Nocturna "Siento algo entre mi cola"
Hiccup revisó y notó que Chimuelo tenía algo amarrado entre las aletas de su cola. Esos eran uno de los puntos más delicados de los dragones. Si uno pierde una de esas aletas, el dragón no sería capaz de volver a volar nunca.
―Alvin―gruñó Hiccup cuando vio al hombre acercarse a ellos.
―Te lo advertí ¿no, niño? Si no me enseñas cómo entrenar a un dragón, no saldrás vivo de éste bosque.
―¡¿Por qué quieres entrenar a un dragón?! ―le volvió a preguntar Hiccup molesto mientras intentaba quitar la trampa de bolas de la cola de Chimuelo.
―¡Porque seremos invencibles! ―exclamó Alvin para luego reírse―Podemos conquistar cada maldita Isla de este archipiélago y nadie podría hacer nada para detenernos. Incluso podemos ir en contra de esos malditos romanos―la risa de Alvin se detuvo y luego se mostró serio―Pero tu dulce y tonta madre no está de acuerdo con eso. Y si ella no lo está, entonces Stoick tampoco. Pero te diré que no soy el único con el pensar de que podemos explotar a los dragones para algo mejor que solo tenerlos de mascotas
―¡Mi madre no es tonta! ―fue lo único que replicó Hiccup con frustración sin tener éxito de quitar todavía las bolas―Lo mejor para los dragones...
―¡Olvida los malditos dragones! ―rugió Alvin mientras desenvainaba su espada―Qué importan estas malditas bestias mientras podamos conquistarlo todo.
Chimuelo gruñía sonando cada vez más peligroso. Hiccup estaba a punto de perder la razón. Él sabía que en cualquier momento Chimuelo iba a atacar a Alvin, cosa con la que normalmente no tendría problemas considerando que a veces han tenido que atacar a humanos que se han acercado a su nido y que en ocasiones tenían dragones prisioneros. Pero este hombre era amigo de sus padres. Y eso era lo único que lo estaba manteniendo a salvo de que Chimuelo o él mismo lo atacara.
Sin embargo, Alvin alzo su espada hacia un lado y luego silbó de la misma forma que Hiccup lo había hecho. El mismo Terrible Terror de color morado salió de entre los arbustos y se puso sobre la espada de Alvin.
"¿Me llamaron de nuevo?" preguntó el Terrible Terror confuso.
Hiccup abrió sus ojos con sorpresa.
―Puede que no hayamos conseguido a un dragón para entrenarlo propiamente, chico―comenzó a explicar Alvin sonriendo amenazantemente―Pero te he visto durante toda esta semana. He visto todos tus movimientos y los trucos que usas con los dragones. Y aunque sé que no lo he visto todo, creo que puedo defenderme bien con esto, ¿no te parece?
―Tienes razón―concordó Hiccup―No lo has visto todo.
Chimuelo ya estaba de pie todavía con la trampa entre su cola todavía.
"¡Muérdelo!" ordenó Hiccup.
El Terrible Terror se elevó de la espada y prosiguió a morder a Alvin en la nariz. El hombre gritó adolorido y comenzó a moverse de un lado a otro. Éstos pequeños dragones tienen buenos dientes, por lo que no era tan fácil quitárselo de su cara si lo estaba mordiendo.
Hiccup y Chimuelo aprovecharon ese momento para huir de Alvin corriendo. Ambos se dirigían a la aldea, debían avisar las intenciones de Alvin. Probablemente Valka sospechaba de que Alvin no veía a los dragones como las demás personas lo estaban haciendo y es por eso que no le enseñó nada, pero siendo la buena persona que ella es, no se lo dijo a nadie.
¿O tal vez todos lo saben y nadie hacía nada? Tal vez a nadie en Berk le interesan realmente los dragones salvo el provecho que pueden sacar de ellos.
Hiccup sacudió su cabeza y dejó de hacerse ideas. No todos pensaban como ese anciano de las coles o como Alvin. Aunque ha habido momentos en que el pueblo les echa la culpa a los dragones de cosas que suceden y que ellos desconocen.
Cuando Hiccup llegó a la aldea, miraba el lugar de forma analítica. Alvin era solamente un hombre, pero dijo que había más que pensaban como él. ¿Quiénes era en ellos? ¿Cómo puede distinguirlos de los demás?
Era un idiota. Hiccup se creía mejor que todos porque entendía a los dragones y porque vivió con ellos. Los dragones y los humanos no son iguales, eso debe de saberlo ya.
Los humanos son mucho más peligrosos a pesar de su falta de escamas y garras.
Alguien puso una mano sobre su hombro y dio un pequeñito grito de sorpresa. Chimuelo, quien todavía se encontraba a la defensiva, reaccionó de mala forma y dio un disparo hacia una rama de árbol para que le cayera al vikingo y luego de dio un coletazo, rompiendo así la trampa de bolas de su cola.
El vikingo atacado resultó ser uno de los adultos que era muy amable con Hiccup, Mulch, quien se había acercado al niño para preguntarle qué era lo que tenía porque lucía algo alterado.
Las personas que presenciaron el ataque se acercaron para ver cómo se encontraba Mulch y luego comenzaron a preguntar el por qué lo habían atacado. A pocos segundos, Hiccup se vio rodeado de muchos humanos hablando todos al mismo tiempo y lo estaban aturdiendo.
Y la noticia de que el Furia Nocturna había atacado a Mulch se esparció hasta llegar a los oídos del Jefe de Berk y de su esposa.
Cuando Valka y Stoick llegaron a la escena, Hiccup lucía desesperado y Chimuelo no dejaba de mostrar sus dientes.
―¡¿Pero qué está pasando aquí?! ―gritó Stoick ganando la atención de todos. Él no supo que eso acababa de alterar más a Hiccup.
Valka pasó entre las personas hasta llegar a su hijo. Y una vez con él, se agachó a su altura.
―Hiccup―habló la mujer suavemente―¿Qué pasó?
―¡Alvin! ―gritó Hiccup enojado.
Ya se había disculpado y había intentado explicarles a las personas que lo que Alvin tenía planeado, pero nadie lo oyó. A nadie parecía haberle importado.
―Ese niño tuyo ha estado balbuceando―se oyó la rasposa y fastidiosa voz de Mildew―No ha dicho nada claro. ¡Yo digo que nos está maldiciendo!
Hiccup cayó en cuenta que en todo este tiempo estuvo hablando dragonés y no nórdico. El castaño pasó una mano sobre su cabello desesperado. No estaba pensando con claridad que ni cuenta se dio que mezcló los idiomas.
Valka suspiró. Ya iba a comenzar Mildew con su discurso sobre lo malo que son los dragones, las desgracia que traen y de todas las quejas que tiene.
―Vamos―dijo Valka mientras tomaba a Hiccup del brazo.
El niño separó su brazo de la mano de su madre bruscamente.
Todos se sorprendieron ante tal acción. Esta era la primera vez que lo veían actuar de esa manera. De hecho, ahora que lo miraban mejor, era la primera vez que lo veían tan alterado.
Pero para los cinco jóvenes jinetes que estaban presenciando todo cerca de sus dragones, Hiccup lucía como la primera vez que se vieron.
―Creí que todos aquí eran amigos―dijo Hiccup con enojo.
―Todos lo somos―aclaró Valka rápidamente sin entender el comportamiento de su hijo―Tan sólo mira, las personas conviven con los dragones. Estamos en paz por primera vez.
Hiccup miró a todas las personas que lo estaban rodeando. Era mucha gente, tal vez todo el pueblo estaba en esta parte de la isla viéndolo. Su respiración se estaba acelerando. Recordó las palabras de Alvin, que no toda la aldea estaba de acuerdo con sólo vivir en paz con los dragones. Había personas que deseaban explotarlos hasta que no tuvieran más uso. Había personas como Mildew, que repulsaban a los dragones y que habían lo necesario para deshacerse de ellos.
Brincanubes finalmente había llegado a la escena, pues el dragón había salido a volar por unos momentos solamente él. Cuando vio a la aldea de un lado, a Valka en medio, y a sus hijos del otro lado, pensó en lo peor.
"Oh no"
Brincanubes a penas iba a descender cuando unas bolas fueron lanzadas en su contra. Todos vieron como el Stormcutter caía sobre una casa, destruyéndola por completo. Chimuelo hizo un ruido de sorpresa y corrió en dirección hacia donde su padre había sido derribado.
―¡¿Quién lanzo la trampa!? ―rugió Stoick. Nadie alzó la voz ni señalaron a nadie―¡Hablen!
―¡Vamos!―ordenó Astrid.
Los jóvenes montaron sobre sus dragones y emprendieron vuelo para tener una mejor visión y encontrar así algún rastro de alguien.
Oyeron un rugido de un Zippleback habitante de Berk, y el dragón de dos cabezas prendió fuego a una carretilla con paja. Un Nader que también estaba incendió parte del establo donde estaban los yaks.
Vikingos corrieron hacia el establo para pagar el fuego y proteger a los yaks. Tanto personas como dragones estaban alterados.
A los dragones no les gusto ver a uno de ellos ser derribado cuando se suponía que este era una isla segura, así que ahora estaban atacando las cosas materiales de las personas como protesta.
Pero cuando vieron a uno alzar su hacha listo para el ataque, el caos se desató.
No importaban las palabras de Stoick o de Valka, Berk comenzó una pelea interna.
E Hiccup corrió adentrándose al bosque.
―¡Hiccup! ―gritó Valka yendo detrás de él, seguida de Stoick y de Gobber, quien fue el único ajeno a la familia Haddock que no se adentró a la pelea.
Spitelout, por el otro lado, ya se encontraba entre en caos.
Hiccup corría y corría. Podía oír las explosiones que provocaba el fuego de sus amigos dragones. Pareciera incluso que entre más se adentraba al bosque, más claros eran los ruidos de guerra.
Y llegó hasta la orilla de aquella cala que oyó de su padre dragón. Donde el Stormcutter permaneció días herido y que Valka lo estuvo curando.
―¡Hijo! ―exclamó Valka llegando junto con los dos adultos.
Ella iba a decir algo cuando una fuerte explosión se oyó. Los adultos se giraron y vieron un denso humo provenir de la aldea. Stoick se sentía impotente al no estar liderando con su pueblo esa pelea que no debía existir. Todo estaba marchando tan bien, todo iba...
―¡Estoy bajo ataque!** ―gritó Hiccup fuera de control.
La expresión de Hiccup reflejaba miedo y preocupación. Desde el cielo podía verse a dragones irse y otros quedarse para pelear, parecía incluso que dragones foráneos estaban llegando, siendo atraídos por el sonido de la batalla.
La mañana había transcurrido tranquila y ahora parecían estar en el mismo infierno.
Los rugidos de sus compañeros dragones quemaban los oídos de Hiccup y lo estaban enloqueciendo.
Valka intentó acercarse a Hiccup, pero Stoick la tomó del brazo y luego negó con la cabeza.
Stoick sabía que aún cuando Hiccup era su hijo, no lo conocían. No saben todas las experiencias he ha vivido ni a lo que se tuvo que enfrentar para sobrevivir. Haber sido criado por dragones hasta este momento de su vida le provocaban ciertas reacciones que no eran muy humanas que digamos, pero eran reacciones simples.
Esto ya no era simple.
―Debí haber visto esto venir―dijo Hiccup apretando su puño y dientes―¡Debí haber visto esto venir!
Stoick se quedó sin palabras al ver la expresión de su hijo. Era como ver la expresión de un animal salvaje pero en un rostro humano, no era algo fácil de describir. Hiccup miró a cada uno de ellos: primero a Stoick, luego a su madre y al final a Gobber.
Antes de que alguno pudiera decir algo, un grito empeoró todo:
―¡Por aquí!
Hiccup se tensó y su expresión se torció todavía más. Miró hacia el cielo y de los dragones que volaban, distinguió a cinco de ellos con jinetes sobre sus lomos.
Snotlout entonces apuntó hacia abajo.
―¡Veo a Alvin con armas! ―exclamó el joven Jorgenson para luego volar sobre la dirección que mencionaron.
Su grito fue tan potente que los cuatro que estaban en el suelo lo escucharon.
―¿Alvin? ―repitió Valka y luego cayó en cuenta―¿No pensarán que...?
―Corre el rumor que él estaba obsesionado en entrenar a un dragón para el ataque―confesó Gobber―Varios estaban de acuerdo con él. Usar a los dragones como armas.
Valka jadeó y luego miró a su hijo, cuya expresión sorpresiva era triste.
Hiccup se olvidó de todo en ese momento. Olvidó que conocía a esos chicos. Olvidó que era nativo original de Berk. Olvidó que sus verdaderos padres estaban con él.
Olvidó que era un humano.
―¿Trajeron invitados? ―dijo en una voz de sorpresa, luego suspiró y suavizó un poco su expresión―Qué grosero.
¿Invitados? ¿De qué estaba hablando? Fue lo que los tres adultos se preguntaron en ese momento. No sabían si utilizó las palabras correctas o realmente lo decía enserio.
Hiccup se puso firme y arrugó sus labios y entrecerró sus ojos. Esa sí fue una expresión que Stoick logró reconocer y entender.
―Espera un momento, Hiccup―dijo Stoick―No es lo que tú piensas. Ninguno de nosotros ni ellos van a atacar. Tú conoces a esos chicos.
Era algo difícil que le creyeran considerando que estaban la batalla que estaba en Berk, pero debían intentarlo. Valka dio un paso hacia adelante y habló:
―Ellos están buscando a quién derribó a Brincanubes, Hiccup. Quieren encontrar al culpable para que todos entren en razón. Ellos no tienen nada que ver con... esta destrucción. Créeme.
Hiccup soltó una seca carcajada y miró a todos de mala gana.
―He hecho ya suficiente en creerles―gruñó el chico apuntándolos. A cada palabra, más retorcida era su expresión. Comenzó a caminar hacia los lados, como señal de querer alejarse de ellos―Todos ustedes son tan listos, ¿no es así?
―Hiccup...
Stoick quiso acercarse ahora pero Hiccup se lo impidió al volver hablar:
―¡Y caí justo en la trampa! ―gritó paranoico y siguió retrocediendo―Fui distraído por sus palabras y promesas, mientras que sus aliados entraban para destruirme.
Porque en las aldeas que se dejaba caer, siempre intentaban hacerle daño cuando notaban que se llevaba bien con los dragones. Al final, todos los vikingos son iguales.
Stoick abrió sus ojos y luego los cerró con fuerza al igual que sus puños.
―¡Por Odín! Hiccup, ¡no seas tan dramático!
Hiccup miró a Valka.
―Y tú... ―la señaló con acusación.
―Hijo―habló Valka lo más tranquila que pudo
―¡Mi propia madre! ―siguió el chico sin prestarle atención a las palabras de ninguno de ellos―¿Cómo pudiste?
Valka se acercó a él a pasos calmados.
―Estás entendiendo todo esto mal.
Ella alzó su brazos para tomar la mano de su hijo, pero Hiccup la apartó y se hizo a un lado. Poca importancia le dio que eso le partió el corazón a su madre. La mirada dolida de Valka se encontró con la vacía de él. Eso le dio a entender que ella no ocupaba un lugar importante en su vida
No como ella creía.
―Entonces ayúdame―dijo Hiccup un poco más calmado―Lucha contra esos humanos. ¡Derríbalos! ¡Asegúrate de que ningún dragón salga lastimado!
Valka miró hacia los dragones que estaban en el cielo. Ella no podía, había personas que tal vez no merecían salir heridos o morir si vamos a casos más drásticos. Si tenía razón, todo esto era culpa de Alvin con su maldita idea de usar a los dragones como armas.
A Hiccup le tembló el labio y unas pocas lágrimas se acumularon en su rostro.
―Eres uno de ellos―declaró su hijo―Eres igual que todos ellos.
Él se dio la vuelta y caminó hasta llegar a la orilla de la cala. Valka extendió su mano para detenerlo, pero al final no se movió.
―Hiccup, ¿por qué crees ahora piensas que todos están en tu contra? ―preguntó Stoick
Hiccup arrugó su rostro ante las palabras de su padre humano.
―¿Cómo le llaman a eso? ―masculló Hiccup algo pensante―Ah, claro. ¿Crees que estoy saltando a conclusiones? Porque no es así.
―Entonces―siguió Stoick―¡Deja de hacerlo! ¡Razona!
Hiccup se giró nuevamente para volver a verlos.
―Oh―comentó con un tono falso de amabilidad―¿Crees que estoy exagerando?
―¡Sí! ―dijo Stoick firmemente.
El chico no pudo más y pegó en el suelo con su pierna.
―¿Quieres ver qué es exagerar?
Hiccup respiró profundamente y Valka reaccionó a lo que él pensaba hacer.
―¡No, no, no! ―gritó ella.
―Oh no, aquí viene―dijo Gobber mientras se cubría sus oídos.
Es algo que ya han visto hacerlo antes. Y ya sabían qué era lo que les esperaba.
Hiccup gritó lo más fuerte que su garganta se lo permitió. Su voz entró a oídos de los tres adultos y deseaban que se detuviera.
Cuando finalmente dejó de gritar, el castaño se puso firme y alzó su cabeza mientras los veía.
―Estoy seguro que ya lo saben ahora, siendo ustedes los humanos listos que son, que los dragones responden al llamado de una cría de inmediato.
Varios dragones comenzaron a descender peligrosamente a sus alrededores. Había Terribles Terrores entre los troncos de los árboles, Pesadillas Monstruosas sobrevolaban al rededor de Hiccup así como Naders y Gronckles.
Y entonces se escuchó el característico ruido del Furia Nocturna que retumbó en los oídos de todos.
―¡El hijo del rayo y la muerte misma! Es así como ustedes lo llaman. Es una criatura respetada e incluso llega a ser temida entre los dragones por su fuerza ―Aterrizando detrás de Hiccup, Chimuelo lo envolvió con su cola de forma protectora y mostró sus dientes―Y esa criatura me protege.
Chimuelo rugió y les disparó.
Brincanubes aterrizó justo en frente de los humanos y atacó también, haciendo una pequeña explosión entre ambos fuegos. Nadie salió herido y cuando se dispersó el poco humo que había, Valka notó que Brincanubes no lucía contento.
"¡Ustedes!" gruñó Brincanubes molesto "¡Es tu propia madre!"
Esas palabras no tuvieron ningún efecto en Hiccup.
"¡Detengan esta locura! ¡Chimuelo, has que Hiccup entre en razón!"
El Furia Nocturna miró a su hermano detenidamente.
"¿Al fin entraste en razón? Le preguntó Chimuelo.
"Acabemos con ellos"
Hiccup se subió a Chimuelo y luego volaron de ahí.
** A partir de ese punto, basada en una escena eliminada de la 2da película, en donde Valka iba a ser la villana.
Notas de la autora: Estoy algo nerviosa por haber hecho este capítulo de este modo. Pero ya no pude pensar en otra cosa y finalmente me rendí y decidí dejarlo así. Ahora bien, esto siempre fue una idea pero el modo en que fue hecho... no lo sé. Siento que exageré. En mi defensa, la 3era temporada de la serie Rise to the edge tuvo gran parte de la culpa en que este capítulo se tornara de este modo, originalmente no era tan... así.
Me disculpo por la demora, pero como ya han de saber, la vida me dio unos buenos golpes en el mes de Mayo que todavía no logro superar del todo. Mi perro, mi trabajo... cosas.
Agradezco muchísimo sus reviews. Espero y de verdad les haya gustado este larguísimo capítulo. Aclaro que el siguiente es el último.
Agradezco sus reviews a: Dlydragon, Niknok19, KatnissSakura, DragoViking, arace-chan, Gashicalmy, LaRojas09, fanatico z, dannynaymar1.
Que tengan una bonita semana todos!
Saludos~
