Disculpen cualquier falta ortográfica :)
Antes de que lean, quiero pedirles que tomen las cosas con calma, principalmente en la última parte del capítulo, todo pasa por una razón…
Gracias por sus comentarios :)
Descargo responsabilidades, Glee no me pertenece, su dueño es el Sr. Ryan Murphy.
Faltaban dos días para la boda de las Brittana y todo iba de maravilla, ninguna de las dos habían querido despedida de solteras, ya que ellas mismas pensaban dársela y nadie había querido preguntar de que se trataba el asunto.
Las cosas entre las Faberry iban de lo mejor, Judy cada vez que podía se iba a dormir a la casa de las Brittana, para darle privacidad a la morena y a su hija, que se lo agradecía inmensamente.
La morena seguía con la loca idea de que alguien la observaba, esa extraña sensación se apoderaba de ella la mayor parte del tiempo, pero no le había dicho a nadie, porque pensaban que eran ideas suyas.
Q: ¿En qué piensas? – acababa despertarse y estaba en los brazos de sus novia que ya tenía tiempo despierta, pero ninguna de las dos quería levantarse de la cama.
R: En nada – no quería preocupar a su novia – Buenos días dormilona – le sonreía y le daba un beso en los labios.
Q: Buenos días amor – se acurrucaba más a la morena.
R: Te he dicho que te vez hermosa cuando recién despiertas – sonreía pícaramente.
Q: No pero es bueno saberlo – suspiraba.
R: Me gusta estar así contigo, me encanta despertar contigo y pensar que durante muchos años me prive de todo esto – recordaba cada una de las veces que se había levantado sola.
Q: A mí también me gusta y se muy bien a que te refieres – largas madrugadas pasaba despierta pensado, en que estaría haciendo la morena.
R: Pero lo importante es que estamos aquí, viviendo el presente, como siempre debió ser – besaba la cabeza de su novia – No sé qué haría si no estuvieras a mi lado – solo de pensar que la rubia se fuera de su vida, esa sola idea la aterraba.
Q: Yo tampoco lo sabría Rach – alzaba un poco su rostro para mirar mejor a la morena – Eres el amor de mi vida, yo sin ti no soy nada – la miraba directamente a los ojos, para que supiera que hablaba en serio y la morena acariciaba su rostro.
R: Yo tampoco soy nada sin ti mi amor, siempre vamos a estar juntas mi rubia hermosa, en esta y en otras vidas – sonreía.
Q: Es lo que más quiero, nada me haría más feliz – le daba un corto beso en los labios y se volvía acurrucar en el cuello de su chica.
-Srtas. Dormilonas, hagan el favor de levantarse, Santana acaba de llamar y esta histérica – Elise se pronunciaba atrás de la puerta - Y si yo me tengo que traumar con ella, pues no pienso hacerlo sola – las Faberry rodaban los ojos - Así que levanten esos traseros, que el tiempo es oro y bueno una loca desquiciada nos espera – terminaba de decir.
R: Quien me manada a mí a tener unas amigas locas como estas – la rubia soltaba una ricita por lo dicho por su morena.
…
El: No me pienso poner ese vestido – la chica volvía a negar por centésima vez, mientras era observada por las Faberry y Liz.
S: Pues si no te lo pones, soy capaz de llevarte a uno de los lugares más oscuros del Bronx – la amenazaba.
El: Pues… pues – no sabía con qué contra atacar – Pues si lo haces, cumpliré mi promesa de poner las fotos de tu boda, en un periódico de segunda categoría – bien dicho pensaba.
S: No lo harás, así que ahora ponte el maldito vestido – le volvía a pedir.
El: Yo no me pondré ese vestido, ¿Ya le viste el color? – señalaba el vestido color melón, que la latina tenía en las manos – Es horrible – arrugaba la nariz.
S: Si quieres seguir siendo mi dama de honor, tienes que ponértelo…
El: Yo no pedí ser tu dama de honor – aclaraba.
R: Chicas, creo que podemos buscar una solución para este problema…
-¡Cierra la boca! – las dos miraban feamente a la morena y esta alzaba sus manos en señal en paz.
-Este cuento es de nunca acabar – Liz miraba a Elise y negaba con la cabeza, ella tranquilamente se había probado el vestido y no entendía cuál era el drama con el color.
R: Si esto sigue así, llegara el día de la boda y no llegaran a ningún acuerdo – opinaba.
Q: Lo bueno es que Britt no está aquí, porque si no – no quería ver la cara de la rubia cuando Elise le dijera que el color de vestido que había elegido, era horrible, ninguna de las tres se dio cuenta Santana y Elise comenzaron a forcejear.
R: Pero… pero que hacen - se acercaba a las chicas para separarlas – Suéltense – intentaba colocarse en medio de las dos.
-Elise suelta a Santana – Liz también intentaba intervenir.
El: No hasta que se disculpe conmigo por llamarme Lazlo – seguía prendida de la latina.
S: Lo hare cuando tú te disculpes por decir que Britt no tiene buen gusto a la hora de elegir colores – no daba su brazo a torcer.
R: Chicas ya basta – seguía en su intento de separarlas – Chicas no creo necesario llegar hasta… - no siguió hablando porque un golpe que no vio venir, le daba directamente en el estómago – PERO QUE DEMONIOS – gritaba y las otras dos enseguida paraban la pelea.
Q: ¿Estás bien? – intento acercársele pero por la mirada de su novia, se dio cuenta que era mejor no hacerlo.
R: Tu – miro a Elise – Te pruebas el maldito vestido de una vez, porque si no yo misma me encargo de ponértelo ¿Me entendiste? – Elise asintió, la morena se veía muy enojada – Y tú – ahora fue el turno de la latina – O te tranquilizas o te tranquilizo…
S: Tu no me dices que hacer – se atrevía a desafiar a la morena.
El: A mí tampoco – viendo que la latina no se doblegaba, ella tampoco tendría porque hacerlo ¿no?.
R: Pue ya veremos si dicen lo mismo – ponía una sonrisa maliciosa en surostro - Cuando las fotos de tu boda – apuntaba a la latina - Estén en un periódico de cuarta categoría y tú – ahora apuntaba a Elise - Te quedes sin trabajo - termino de decir convencida de lo que ocasionaría.
S: Deja el drama quieres – la morena rodaba los ojos – Elise y yo ya nos tranquilizamos, ¿Cierto Elise? – miraba a la chica.
El: Si Rachel deja de ser dramática - a ninguna de las dos le había gustado lo que había dicho la morena, así que prefirieron mejor tranquilizarse, ya que sabían que la morena hablaba muy en serio.
R: Pues más les vale –se acercaba a su novia y Liz al fin respiraba feliz.
Q: Dios, no sabes lo que sexy que te ves enojada… – le susurraba a la morena y esta enseguida la miraba.
R: Quinn aquí no… - le pedía, el tono que estaba utilizando la rubia era muy tentador.
Q: Podríamos ir a uno de los probadores – le proponía de manera insinuante.
R: ¡Quinn! – se sonrojaba a mas no poder.
Q: Sé que te gusta la idea – seguía provocando a la morena y esta empezaba a considerar la idea.
S: Par de pervertidas dejen de cuchichear y vengan a probarse los vestidos – siempre había alguien interrumpiéndola y en este caso era la latina.
Q: Te salvaste, pero cuando llegues al departamento – se acercó a su oído derecho - Ay Berry, no habrá nadie quien te salve – le guiño un ojo y se fue donde estaba la latina.
R: ¡Dios! Cada día me vuelve más loca – sonreía por las palabras de su chica.
El día de la boda había llegado, todo estaba preparado para el acontecimiento del año, según Santana, habían alquilado uno de los más lujosos campos de golf de New York, para celebrar la ceremonia.
Muchos empleados del lugar, caminaban de un lado para el otro, ya que Santana al parecer de los nervios no dejaba de gritar.
El: Sera mejor que la calmes, no ha parado de gritar, ese hombre está a punto de echarse a llorar – le hablaba a la morena, señalando a la latina que le estaba gritando a uno de los empleados, que estaba con cabeza agachada y con un ramo de rosas en las manos.
R: Solo espero que esta tortura termine – cogía aire y se acercaba a la latina.
S: ¡Ya le dije que no quiero esos ramos en esa mesa! ¿Cuantas veces tengo que repartírselo?, sino hace lo que…
R: San… - llegaba a parar a la latina – Ese ramo huele horrible – miraba con el ceño fruncido el ramo de rosas, que el chico tenía en las manos.
S: No es cierto – le quitaba el ramo al chico y lo olía – Creo que estas fumada, huele bien…
R: Claro que huele horrible… - se tapaba la nariz.
S: Claro que no – le acercaba el ramo al rostro a la morena.
R: Ni se te ocurra pasármelo por la cara – alejaba la mano de la latina – Su olor me hace dar ganas de vomitar, así que mantenlo alejado de mi nariz…
S: Ni que estuvieras embarazada – le devolvía el ramo de flores al chico, que miraba la interacción como en un partido de tenis.
R: Creo que por obvias razones, lo que menos me pasaría a mí, seria quedar embarazada – Santana entendió muy bien a que se refería la morena, pero el chico que seguía parado a lado de ellas no.
S: Como sea – volvía a mirar al chico – Le vuelvo a repetir y espero que esta vez entienda…
R: San, porque mejor no dejas que el hombre haga su trabajo y te vas a tu camerino – la latina había pedido estrictamente, que le dijeran así al lugar donde se iba a cambiar – Y te relajas un poco, no ganas nada alterándote – utilizaba su poder de persuasión – Yo me encargo de que todo esté en orden – le daba una sonrisa al hombre que volvía a sonreír.
S: ¿Me lo prometes? – no se fiaba de nada y quería que todo estuviera perfecto.
R: Te lo prometo, ahora anda a relajarte – prácticamente la empujaba al camerino y se regresaba para hablar con hombre – Discúlpela está un poco nerviosa – excusaba la actitud de la latina.
-No hay problema – sonaba comprensivo.
R: Bueno siga haciendo su trabajo, cualquier cosa lo llamo y mantenga esos ramos lo más alejados de mi – el hombre asentía y se iba – Dios dame paciencia – miraba al cielo y la cabeza le empezó a dar vueltas – Pero que me pasa… - sacudía su cabeza.
El: ¿Estás bien? – se acercaba a la morena preocupada.
R: Si… si – respiraba profundamente – Creo que fue el olor de un ramo de rosas lo que me mareo, de seguro soy alérgica o algo parecido – intentaba recuperarse.
El: ¿Seguro que es eso? – La miraba detenidamente – Estas pálida – se preocupaba más.
R: Si es eso, de seguro no es nada – le quitaba importancia al asunto – Horita me tomo un vaso con agua y se me pasa – Elise asentía no muy convencida y las dos se fueron a buscar algo de beber.
Minutos más tarde todo ya estaba listo, las dos novias estaban listas, sus familiares, las damas de honor, el maestro de ceremonia, los invitados, todo había quedado como las Brittana lo habían pedido.
La primera en poner un pie en el altar fue Santana con su vestido blanco, en compañía de su padre, mientras su madre lloraba de la felicidad, al minuto Britt también caminaba hacia el altar del brazo de su padre y el fotógrafo de la revista de la morena tomaba sus mejores fotos, las Brittana se veían muy contentas, en especial Santana, que espera a su novia con una de las sonrisa más felices que nunca nadie había visto.
Q: Se ven hermosas – le susurraba a la morena que estaba al lado de ella, mirando a las Brittana.
R: ¿Crees que falte mucho para que estemos así? – le pregunto como si nada y la rubia la miro sorprendida.
Q: Me estás diciendo que… ¿Quieres casarte conmigo? – no se esperaba eso.
R: ¿Por qué no? – se encogía de hombros y le guiñaba un ojo, dejando sin palabras a la rubia.
La morena empezó a sentirse nuevamente incomoda, volvía a sentir que alguien la observaba, miraba para todos lados, pero no veía a nadie desconocido, esa sensación ya no le estaba gustando, muy en el fondo, algo le decía que eso era una señal de que algo estaba mal, pero no sabía que era.
-Estamos aquí para presenciar – el maestro de ceremonia empezaba a oficiar la ceremonia – La unión de estas dos mujeres que…
-¡Creyeron que se iban a librar de mí fácilmente! – alguien hablaba desde la entrada del altar y todos se giraron para mirar quien era.
Ju: Russell – palideció.
-Ahora mismo me pagaras todo lo que haz echo – miraba con odio a la morena y sacaba un arma de la parte trasera de su pantalón, todos miraban al hombre asustados por lo que pudiera hacer.
Q: ¡Baja esa arma! – le pedía suplicante – No lo hagas papá – intentaba ponerse frente a la morena pero esta se lo impedía.
Ru: Ahora mismo sabrás lo que es perderlo todo – apunto directamente a la morena, jalo el gatillo del arma, la morena cerro los ojos, sabía lo que venía, pero la primera bala no le dio a ella, Elise se ponía frente a ella y recibía el disparo.
R: ELISE – gritaba y todos empezaron a moverse de sus lugares intentando escapar de la vista del hombre – Elise – su amiga caía en sus brazos y Liz miraba todo en estado catatónico, una segunda bala fue disparada y lo siguiente que vio la morena fue como su novia, el amor de su vida caía a su lado y quedaba completamente inconsciente – QUINN – estaba horrorizada y Judy como podía se acercaba a Russel.
Ju: Baja esa arma – se interponía en la visión del que fuera su marido.
Ru: Cómo pudiste abandonarme – le recriminaba mientras la apuntaba.
R: LLAMEN A UNA ABULACIA – se empezaba a desesperar, Elise se desangraba en sus brazos, mientras Quinn seguía sin reaccionar.
Ru: Ahora mismo acabare con la zorra esa, hazte a un lado – su mirada estaba llena de odio y de rencor.
Ju: Primero tendrás que matarme a mí – seguía interponiéndose.
Ru: ¡Apártate! – le volvía a pedir y Judy vio como uno de los invitados se acercaba a Russel por detrás con una silla, así que decidió aguantarlo lo más que podía.
Ju: Tendrás que matarme a mi primero – le volvió a repetir.
R: Llamen a una ambulancia… – lloraba desconsoladamente, Santana y Liz se arrodillaban junto a la morena, mientras Britt que no paraba de llorar lo hacía al lado de Quinn.
S: La ambulancia viene en camino - también lloraba – Está viva - le tomaba el pulso a Elise, que era débil, pero la mantenía viva.
La morena vio como Russell era golpeado con una silla por la espalada y caía inconsciente al piso.
R: Tu no me puedes dejar Quinn – agarraba a su novia entre sus brazos, ya que Liz tenía en los suyos a Elise – No puedes Quinn – no sabía dónde su novia había recibido el disparo, pero tenía sangre en el vestido, todos miraban la escena con dolor y con lágrimas en los ojos.
Ju: Quinn mi amor – se arrodillaba frente a la morena.
R: Resiste Quinn, tú no te puedes morir, yo no soy nada sin ti ¿Lo recuerdas?… no soy nada sin ti – se aferraba más a la rubia y es ese mismo instante la ambulancia llegaba.
Give a little time to me, we'll burn this out,
We'll play hide and seek, to turn this around,
All i want is the taste that your lips allow,
My my, my my, oh give me love…
Bueno linda,, ves, a la final tenías razón :)
Un beso nena tú ya sabías esto, pero lo de Quinn no :(
