DECLAIMER: Como saben ninguno de los personajes de el magnífico anime y manga Soredemo sekai wa utsukushi, me pertenece, pero la historia es totalmente mía, y cualquier tipo de plagio está prohibido.

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UN SUSPIRO DE LIBERTAD

CAPITULO 36

-¿Mi… madre? –La voz entrecortada de Nike solo podía decirme una cosa… "Problemas"

Casi pude sentirlo en cámara lenta, como Nike se movía en dirección a la vieja, tuve que reaccionar rápidamente, tome su brazo con más fuerza de la debida y la retuve.

-Nike, te quedaras muy quieta a mi lado. –Le ordene, esperando que mi terca esposa me hiciera caso. Mi mirada no daba para contradicciones, y supuse que ella lo noto, porque después de mirarme largos segundos asintió resignada.

Camine hasta quedar frente a frente con la mujer que trato de quitarme al ángel. –Entrégueme la carta, si es que existe por supuesto. –Dije con altanería y sarcasmo, esa mujer no se merecía menos.

-Solo se la entregare a Nike. –Había dicho ella crispándome de rabia.

-Me la entregara a mí, porque soy su esposo. –Conteste con toda la autoridad que me permitía ser dueño de Nike.

La mujer pareció molestarse, pero eso nada me importaba.

-Entonces hablemos los tres, pero quiero acercarme a mi nieta. –Propuso ella.

-No pondrá un dedo sobre ella, nunca lo permitiré. –Conteste apretando mis puños con rabia mientras veía como el hombre que la acompañaba se adelantaba un paso, tal vez en advertencia.

Mire al susodicho que miraba debes en cuando hacia donde Nike se encontraba resguardada por los guardaespaldas. "¡Maldito!"

-¿Cómo puedes pedirme que no toque a mi nieta? ¡Es mi derecho! –Exigio la anciana.

-¡Usted no tiene ningún derecho! ¡Usted que casi la secuestra contra su voluntad! ¡Que estuvo a punto de venderla a Marsden! –Grite con rabia, Tohara pareció sorprendida por mi conocimiento sobre Klauss.

-Yo no intente…

-¡Por supuesto! ¡Claro que no lo intento! ¡Cómo podría darle la mano en matrimonio de su nieta a un maldito psicópata que estuvo enamorado de su madre muchos años atrás! –Dije sarcásticamente mientras llevaba mis manos a mis cabellos y los despeinaba con rabia, sabiendo que lo había dicho demasiado alto y que seguramente ahora Nike se sentiría mal.

-¡El prometió hacerla feliz! ¡El es un buen hombre! Además no me separara de ella. –Se excuso la vieja a la defensiva.

-¡Es usted una vieja egoísta! –Escupí con rabia.

Tohara frunció el ceño y luego suspiro resignada. –Está bien, no tocare a Nike, pero quiero hablar con ella.

-Bien. –Dije mirando hacia Nike y dándole una mirada tranquilizadora. –Hablaremos los tres.

No me fue difícil reservar una cafetería para que pudiéramos conversar tranquilamente, porque ni en mi más estúpido momento de locura llevaría a esa anciana arpía dentro de mi casa.

-Bien, ahora estamos aquí, muéstrenos esa dichosa carta. –Exigí sentado al lado de Nike y frente a su abuela que no quitaba la vista de mi ángel, que había decidido bajar su mirada perdida en algún punto en el piso.

Tohara pareció renunciar a llamar la atención del ángel y buscando algo en su bolso, deslizo una carta algo vieja y arrugada sobre la mesa. Tome la carta entre mis manos, a pesar de que Tohara parecía ofendida y rabiosa. Le sonreí con sorna y abrí la carta.

Aquello fue mi primer error.

De ahí en adelante, mi vida se había vuelto una tortura.

¿Cómo podría continuar viviendo si lo que decía la carta resultara ser cierto?

…*************…

La carta temblaba junto a mis manos, no podía creer lo que leía, vi a Nike a mi lado, seguía con la mirada perdida aun molesta con su abuela para tomarse el tiempo de sentir curiosidad por la carta, mire esta vez a Tohara, había empezado a llorar y eso me descolocaba totalmente.

-Iraha… Yo nunca… nunca intente hablar con ella… yo no sabía nada…. es-esa carta. –Apunto hacia la hoja desteñida que tenia entre mis manos. –Yo nunca la leí hasta hace unos días… ella… yo… nunca me atreví a abrirla, estaba muy resentida, no quería saber nada de ella… si yo hubiera sabido aquello…

-¿A qué se refiere? –La voz de Nike me saco del estúpido trance en el que me había ensimismado. Nike me miro preocupada al ver las lágrimas en los ojos de su abuela y mi estado consternado.

"mi hermoso ángel" mire la pálida piel de Nike y pose mi mano en su mejilla acariciándola con devoción. –Nada te alejara de mí. –Le dije con total seguridad y temor.

-¿Livi que dice la carta? –Me pregunto intentando tomarla de mis manos, esquive su mano y doble la carta y la metí al bolsillo de mi pantalón.

-Livi ¿qué pasa? –Pregunto esta vez molesta por mi actitud.

-No es nada. –Dije levantándome y tomando del brazo a Nike.

-¡Nike! –La voz de Tohara llamo la atención de mi ángel, no pude evitar el momento en el que Tohara tomo la mano de Nike entre las suyas de forma desesperada, como si le pidiera perdón, y si que debía.

-¡SUELTELA! –Le grite jalando a Nike hacia mí, Tohara se recompuso y se irguió mas recompuesta de su arrebato.

-Debes decírselo. –Me dijo ella como si supiera sobre mis intenciones de guardarme aquel secreto.

No conteste nada, la mire con rabia, mientras hacía más presión en el brazo de Nike que parecía querer deshacerse de mi agarre.

-Livi ¿explícame que está pasando? ¿¡Que decía la carta!? ¡Quiero que me digas! –Exigió ella.

No respondí, debía dejar que mi mete pensara mas calmadamente todo aquello, si se lo decía ella se pondría triste, ella se marchitaría, ella… no, no podía decírselo aun, además no había pruebas de que eso fuera cierto, la madre de Nike podía estar equivocada.

Jale a Nike lejos de ese lugar, escuche la voz de Tohara llamar a Nike pero no me detuve, llegamos hasta afuera en donde los guardaespaldas estaban atentos, abrieron la puerta del auto, logre que Nike a pesar de su berrinche entrara al auto, le coloque el cinturón y me dirigí a mi lugar, arranque el auto como si quisiera alejarme de todas las ideas, de todas las posibilidades… de todo lo que amenazara con llevarse lo que recientemente descubrí que era lo más importante en mi vida "La única persona que me ha pertenecido" ella, la única a la que puedo llamar realmente mía.

-¿Livi qué te pasa? –La voz compungida y preocupada me saco de mis pensamientos, la mire sin comprender el porqué en su rostro había esa tristeza única, por un momento un flash back vino a mi mente, el rostro de mi madre antes de alejarse, antes de huir de mi.

Tome la mano de Nike y la lleve a mis labios besándola. –¿Porque estas así? –Ella parecía tan perdida.

-Nike, no me siento bien ¿podrías no preguntar nada? –Le pedí con el tono más amable que pude, bajando su mano pero sin soltarla, mientras intercalaba mi mirada entre ella y el camino.

Nike pareció pensarlo un momento y termino por asentir. –No te preguntare mas ¿pero me lo dirás cierto? –Pregunto ella.

Asentí en silencio y ella suspiro apretando mas mi mano entre la suya, estaba muy fría.

-¿Te sientes mal? –Le pregunte al ver su semblante decaído.

Ella vuelve a mirarme con esos enormes ojos verdes y me sonríe pacíficamente. –Estoy bien, es solo que hace frio. –Me explica y yo recuerdo que la temperatura había bajado considerablemente y mi ángel traía un vestido malditamente minúsculo, lo único que la protegía era mi saco y no era lo suficientemente abrigador.

-Que idiota soy, olvide poner la calefacción. –Me excuso, encendiéndola en ese instante y volviendo mi mirada al camino.

Detengo el auto.

-¿Por qué paramos aquí? –Me pregunta ella mientras mira por la ventanilla las calles desconocidas.

Me maldigo mentalmente por mi aturdimiento, ya ni siquiera sabía a dónde conducía exactamente, y si seguía así ella no tardaría en darse cuenta que algo me está agobiando. –Lo siento, estoy un poco confundido. –Vuelvo a poner aquellas excusas estúpidas, que solo mi ingenuo ángel podría creer. Ella asiente no muy segura, se que sospecha de mi, y conociendo su intrepidez a la hora de curiosear tendré que encargarme de alejarla de la verdad… "solo por ahora ángel" cuando confirme que todo está bien y que nada podrá alejarla de mi ella podrá enterarse. "¿Y si no es así?" "¡MIERDA!" No lo iba a permitir.

Empecé a conducir nuevamente, iríamos a descansar y al día siguiente resolvería el asunto.

….************…..

Cuando llegamos a la casa sentí a Livi sostener mi mano nuevamente como si me fuera a escapar a algún lado y no volver más, no entendía su comportamiento, solo estaba segura de algo, aquella carta era culpable de todo, y quería, no, necesitaba saber que decía, pero conociendo a mi ahora esposo, el guardaría aquella carta como si su vida dependiera de ello, porque cuando algo se posicionaba en el cerebro terco de mi neurótico Livi, nadie lograría derribar sus muros.

Subimos las escaleras a la planta de arriba, en el camino nos topamos con Neil que parecía aliviado en verme llegar en una pieza.

-Prepara algo de cenar para Nike. –Exigió Livi.

-¿Y para usted? –Pregunto Neil tornándose tan preocupado como yo, el también podía sentirlo, a Livi algo lo consternaba.

-No tengo hambre. –Contesto Livi, volviendo a jalarme en dirección a nuestra habitación.

Cuando entramos Livi se metió al baño dejándome sola. Me sentí vacía y ansiosa, comencé a quitarme la ropa con desgana, tome uno de los camisones de seda que Livi me había comprado y lo deslice por mi cuerpo, me senté sobre la cama y espere.

¿Cuánto tiempo se habría tardado Livi ahí adentro? no lo sabía, tal vez media hora o más, cuando escuche la puerta abrirse me levante. Livi traía el pelo mojado pero la ropa intacta, me sonrió, pero su sonrisa parecía guardar un enorme sentimiento de angustia, me sentí mal al instante.

-Livi… que

-Ángel ¿me amas? –Me descoloco la pregunta. "¿Por qué estaba así?"

-Te amo. –Conteste.

-¿Nunca me dejaras cierto? –Me volvió a preguntar.

-Nunca. –Respondí.

Sentí como se acerco hacia mí y me beso con desespero, correspondí, pero por algún motivo me sentía triste y comencé a llorar, era estúpido lo sabía, pero era como si Livi me contagiara su pena, Livi separo el beso y comenzó a besar mis lagrimas y deslizar sus besos suaves por mis mejillas, mis ojos, mi nariz y bajar hasta mi cuello en donde dejo reposar su rostro, mientras aspiraba profundamente por largos segundos.

-Yo, no puedo vivir sin ti, ángel. –Me susurro, para luego separarse de mí, al sentir el toque en la puerta.

Neil ingreso con una charola en donde reposaba un plato de comida y un vaso de agua. –La cena de Nike sama. –Contesta Neil.

Livi le indico con un ademan que lo colocara en la mesa, y Neil obedeció. –Angel, quiero que comas todo lo que te trajo Neil, yo iré a ver a Bardwin. –Me indico Livi, me dio un beso fugas y salió de ahí con prisa.

-NIke sama…

-No lo sé Neil, yo también estoy preocupada. –Conteste y Neil asintió comprendiendo.

Salió de ahí pensativo y yo mire la comida sin apetito, suspire y me dispuse a hacer lo que Livi me había pedido.

…..************…..

Abrí los ojos con pesadez, estaba cansada, es como si apenas hubiera dormido media hora, la luz del día apenas iluminaba la habitación, era un frio día de lluvia, sentía el ruido de los rayos a lo lejos, indicando la proximidad de una tormenta.

-Ángel ¿te sientes mal? –La voz de Livi me despertó por completo, quise levantarme pero descubrí que no tenía las suficientes fuerzas para hacerlo.

Vi como Livi meneaba su cabeza de un lado a otro negativamente, parecía molesto.

-Me siento cansada. –Quise decir, pero apenas me salía la voz.

-En que rayos pensabas Nike, primero sales con esa tela minúscula ayer, y luego te dejo cenando y tú te quedas dormida en el sillón con esa pijama que no te cubre nada y con este frio. –Me reprocha mientras acaricia mis mejillas, su mano estaba fría, o tal vez yo era la que estaba caliente.

-Te resfriaste. –Me lo confirma, se le ve cansado, pálido y ojeroso como si no hubiera dormido ni un poco.

-¿Tu igual estás enfermo? –Le pregunto preocupada.

El vuelve a negar. –Solo estoy preocupado por ti, iremos al hospital. –Me indica.

-Solo es un resfriado, con descanso pasara. –Digo, detesto ir al hospital.

-Ni hablar Nike. Iremos al hospital para asegurarnos que no te haya dado una neumonía –Dice con terquedad mientras se levanta y busca entre mi armario.

Suspire resignada mientras lo veía sacar prendas bastante abrigadas.

Cuando hubo terminado me ayudo a cambiarme como si fuera la cosa más delicada del mundo, en cierta forma me daba gracia, Livi era alguien muy apasionado, pero cuando me enfermaba podía ser muy delicado si se lo proponía.

-Lista. –Dijo acomodando una bufanda roja en mi cuello, y asegurándose de que traía bien puesto los guantes, mi rostro apenas y se podía ver, cubierta tanto en la cabeza como en el cuello.

-Parece que me voy de viaje al polo norte. –Me quejo apoyándome en él para levantarme.

Escuche su leve risa antes de que me levante en brazos, en otra ocasión hubiera renegado pero estaba demasiado débil para quejarme siquiera.

Bajamos a la planta baja en donde Neil me veía con un dejo de misterio extraño, como si se hubiera enterado de algo que yo no sabía, mire a Livi y lo vi fruncir el ceño mientras le indicaba a Neil que le abriera la puerta. El frio viento de afuera nos golpeo y yo me encarame mas en Livi, sentí a Neil pararse al lado nuestro y abrir un paraguas, caminamos hasta el auto y nos subimos al que normalmente conducía Neil.

Livi se sentó a mi lado en la parte de atrás y me abrazo para darme calor.

Algo raro estaba pasando y me hacía sentir preocupada, suspire mientras veía la lluvia caer por la ventanilla del auto.

…..***************…

-¿Ya despertó?

-Aun no.

-Se la ve cansada.

-Es por el sedante.

-¿Es la esposa de Livius sama?

-Al parecer. Es muy joven ¿no crees?

-Lo es… Oh mira está reaccionando.

-¿Livi? –Las voces femeninas habían hecho eco en mi cabeza y habían logrado despertarme del todo.

Cuando abrí los ojos vi a dos mujeres vestidas de blanco mirándome con una sonrisa amable. –Señora ¿ya despertó? ¿Cómo se siente? –Una de ellas se acerco a verificar mi estado.

-¿Porque estoy aquí? ¿Dónde está mi esposo? –Mi voz aun salía algo afónica.

-Usted se durmió mientras le hacían los análisis, así que su esposo nos pidió que la ayudáramos a descansar. –La sonrisa de la otra enfermera me pareció más forzada que la de la primera.

-¿Donde está él? –Volví a preguntar mirando alrededor, notando la enorme habitación en la que me encontraba.

-Está hablando con el doctor. –Respondió la primera.

En ese momento escuche la puerta abrirse.

-Nike. –La voz de mi hermana lleno la habitación.

-Kara nee, ¿tu porque…? –No entiendo porque ella está aquí. –¿¡No me digas que de verdad me dio una neumonía!? –No había otra manera de entender porque mi orgullosa hermana entraría en el hospital, a ella le gustan menos que a mí.

-No. –Me aclara ella mientras se acerca hasta la cama en la que me tienen recostada, porque si, es una enorme cama como la de un hotel, y esa habitación parecía todo menos un cuarto de hospital. Las enfermeras se despiden respetuosamente y salen aprisa del lugar.

-¿Donde está Livi? –Por algún motivo algo me decía que Kara también era consciente de algo que yo desconocía.

Kara me miro sin decir nada y entonces ocurrió algo que pocas veces he visto en mi vida, mi hermana estaba llorando.

-Que…

-No te preocupes, tu esposo está bien, el tubo que irse a su oficina, surgió algo. –Me explica ella volviendo a su postura seria aunque aun así sus ojos brillaban por las lágrimas contenidas.

-Dímelo por favor. –Le pido, también me surgieron ganas de llorar. –Dime… eso que todo mundo sabe menos yo. –Mi voz se entrecorto.

Kara se levanta y da una larga caminata por la habitación, cuando siento que ya ha vuelto a tomar los estribos de sí misma vuelve a sentarse a mi lado.

-Nike, estas embarazada.

-¿¡QUE!? –Mi pulso se acelero y mi respiración se corto. "¡Debe ser una broma!"

Pero no, la mirada de mi hermana me decía que todo era real.

"¿Y ahora que iba a hacer?"

"¿Y porque mi hermana parece tan abatida y preocupada?"

CONTINUARA… ¿Tal vez alguien ya se dio cuenta? Bueno, me costó un montón ¡montón! Llegar a este punto.

Cuando yo pensé en este fic, lo primero que me vino a la mente fue el final, y para llegar a ese final debía tejer una telaraña que particularmente me estaba enredando la cabeza, así que sean pacientes con el misterio y todo eso, aunque quien sabe y algunos ya lo dedujeron.

Como prometí anteriormente, tarde tres meses antes de volver a publicar (Yo no prometo en vano) Pues bueno, he vuelto, espero terminar pronto este fic, les cuento que me ha surgido una idea para un nuevo fic de soredemo después de ver las ultimas actualizaciones del manga, (en realidad escribí un capitulo) pero no se aun si debería publicarlo, todavía es una idea muy verde.

Pues eso es todo, creo. Mis saludos a las personas que me han escrito y que se acordaron de este fic. Espero leer sus reviews, y si no pues ni modo.