Capítulo 37 - Paredes Insonorizadas

Las manos de Inuyasha se cirnieron sobre las de Kagome, realmente no tocándola, a medida que la besaba fervientemente. Se resbalaron del sofá a la alfombra, acostándose cerca el uno del otro, aún encerrados en sus besos. La chica jadeó y extendió sus manos arriba para coger las de él. Ella las empujó hacia su cintura y después las dejó ir, extendiendo sus brazos alrededor del cuello de su novio y empujando su boca abajo hacia la suya. Sus lenguas se encontraron en una fiera batalla que Inuyasha terminó ganando, como siempre. Kagome, la perdedora, fue dejada jadeando por aire después de apartarse.

"Inuyasha," respiró ella.

Él sonrio pícaro. Cada vez que ella decía su nombre así su corazón ardía en gozo. Él mordió levemente su oreja con sus colmillos y entonces besó ahí para calmar el dolor.

"¿Hm?" gruñó él.

"Hay…tenía que contarte algo."

La mente de Kagome estaba nublada con lujuria. No podía pensar rectamente o mantener un pensamiento en su cabeza durante más de un minuto o dos. Abrió su boca de nuevo para decir algo pero todo lo que salió fue un chillido cuando Inuyasha acarició su pecho.

"¿Qué?" murmuró él.

Su mano con garras se deslizó por debajo de su camisa y alcanzó arriba a jugar con sus suaves pechos. La almohadilla del dedo gordo de Inuyasha rodó ligeramente por el pezón de Kagome y la chica chilló y gimió, enloqueciendo con él fuertemente.

"Um…yo…"

No importaba cuanto lo intentara las palabras no saldrían de su boca. Kagome lanzó su cabeza hacia atrás, los ojos cerrados, a la vez que Inuyasha levantaba su camisa y la besaba a lo largo del estómago arriba hacia sus pechos.

"Mm," se burló él. "Sabes deliciosa Kagome."

No tenía respuesta para él. Como represalia por sus lentos tortuosos besos, Kagome deslizó sus manos dentro de su pelo y acarició sus orejas en iguales lentos círculos. Inuyasha reprimió un gemido. Estaba bastante duro ahora y no quería nada más que enterrarse dento del apretado pequeño cuerpo de Kagome. El único problema…

'No me quedan condones.'

"Inu…" jadeó Kagome.

Con reticencia Inuyasha apartó su boca, gananado un desilusionado gimoteo de la chica debajo de él. Puso las manos de ella aparte de sus orejas y la besó en la boca cariñosamente. La chica abrió la boca confusa, ojos llenos de lujuria y le miró fijamente.

"¿Tenías algo que decirme?"

Él intentó hablar con normalidad aunque la fuerza que estaba usando para controlar su deseo de aparearse con la hermosa ninfa delante de él era aplastante. El resultado fue su voz saliendo temblorosa y chillona de algún lugar del medio.

"¿Qué?" respondió la chica, aún aturdida.

Inuyasha se rió por lo bajo y besó sus hinchados labios de nuevo. Gran error por su parte. Kagome empujó su rubor contra ella, presionando su latente erección justo contra su calor.

"Oh joder," maldijo él casi silenciosamente. "Tenemos que parar. Kagome…no puedo hacer esto."

"¿Por qué no?" susurró ella, su mano arrastrándose abajo por los músculos de su espalda hacia su culo.

Inuyasha se mordió el labio.

'Maldita sea Kagome.'

"Yo…no quedan más condones."

Kagome no dudó en sus movimientos aunque parecía estar volviendo a su correcto estado mental.

"Hmm. Vale. Pero… ¿Por qué significa eso que tengamos que parar?"

Inuyasha se tomó una pausa y la miró fijamente con curiosidad.

"¿Kagome? ¡Ah!"

Tan cogido por la extraña cosa que había dicho su novia estaba que no se dio cuenta del camino que trazaba la mano de ella. Justo ahora Kagome estaba agarrando su bulto en su mano y apretándolo periódicamente.

"Aún podemos…satisfacernos mutuamente ¿verdad?" le susurró ásperamente en el oído.

Inuyasha se preguntó cuando su pequeña dulce e inocente Kagome se había vuelto en tal seductora.

"Kagome," el hanyou gimió.

Antes de que Inuyasha supiera que estaba pasando, sus pantalones fueron desabrochados y estaban a la altura de sus tobillos, sus calzoncillos fueron empujados abajo también y Kagome estaba acariciándole. Gritó de placer y lanzó su cabeza hacia atrás; dejándose llevar por los deliciosos sentimientos que amenazaban con tomar su mente. Kagome varió la presión de sus caricias, manteniendo a su novio al filo de su clímax, ni satisfaciéndole ni dejándole insatisfecho. El medio demonio gruñó en frustración por la lentitud de sus caricias y, después de ganar algo de control, se extendió hacia delante y tiró de los pantalones de Kagome hacia abajo. Sus garras hicieron corto el trabajo de sus bragas y delicadamente, insertó un dedo dentro de ella. Un grito apagado y la vacilante mano de Kagome en su empapada erección le indicó que le gustaba. Ansioso de ponerla al nivel de él, añadió un segundo dedo y se movió dentro afuera lentamente. Kagome se retorció y agarró su dura excitación, tomando rápidas caricias. Ambos estaban ahora gimiendo en voz alta, respirando pesadamente y moviéndose frenéticamente en la mano del otro. Unos pocos momentos más tarde Kagome gritó e Inuyasha la siguió.

~*~

Kagome se sonrojó a la vez que se duchaba.

"Aún podemos…satisfacernos mutuamente ¿verdad?" '¿Realmente dije eso?'

"¡Date prisa ahí dentro!" gruñó Inuyasha a través de la puerta.

"¡Me estoy dando prisa! Manten tus pantalones puestos."

Kagome se azotó en la frente cuando se dio cuenta de lo que había dicho. Podía imaginarse a su hanyou sonriendo ampliamente en el otro lado de la puerta y esperó por la respuesta que estaba segura que vendría.

"Creo que es un poco tarde para eso ¿no crees Kagome?"

"Har de har har. Eres graciosísimo Inuyasha," la miko respondió sarcásticamente, girando sus ojos. "Estaré fuera en un minuto."

Tal como dijo Kagome estuvo fuera del baño un poco más tarde y la pareja ahora estaba sentada en el sofá del salón.

"Así que ¿Qúe tenias que decirme?" preguntó Inuyasha, cerrando sus dedos con los de ella y acariciándola dulcemente.

"Voy a tener un bebe de Kouga."

"¡Qué vas a tener que!" explotó el hanyou.

Kagome dejó escapar una risa.

"Eres muy ingenuo"

Inuyasha estaba a punto de estallar por dentro y permitió a sus fundidos ojos ámbar perforar agujeros en su novia.

"Te odio."

Ella sonrió.

"Yo también te odio pero no es eso para lo que vine."

"No, viniste para buscarme problemas con todos mis vecinos." Una astuta sonrisa se movió sigilosamente en su cara. "Probablemente piensen que tengo a veinte personas aquí con todo el jaleo que estabas armando."

La cara de Kagome se volvió de un profundo rojo a la vez que golpeó a Inuyasha en la cabeza.

"Bueno, si tienes un problema con ello entonces supongo que no lo haremos de nuevo," declaró ella engreídamente.

Inuyasha gruñó juguetón y le mordió en la oreja.

"No tengo ningún problema con eso. Mis vecinos pueden comprar paredes insonorizadas."

La miko rió.

"Sigues distrayéndome. Vi a la Señora Babori hoy."

"¿Le gustó el dibujo?"

"Le encantó."

Inuyasha se rió por lo bajo por cuanto se habían abierto los ojos de su novia. Los usuales grisáceos ojos parecían de un claro azul y brillaban y destelleaban con orgullo y gozo.

'Esa es mi nena. Lleva el corazón en la manga para que todo el mundo lo vea.'

"Sabía que le encantaría." Él colocó un corto beso en sus labios. "Enhorabuena"

"Gracias. También me pagó."

"¿Cuánto?"

"Dos mil dólares."

Los ojos del hanyou casi se caen de su cara.

"¿Dos mil dólares? ¿Por un dibujo? ¡Maldita!"

"Si lo se," respondió ella. "Me dijo que me habría pagado más pero hay algo que falta en el dibujo. Aunque no estoy muy segura de lo que es pero le gustaría otro dibujo si descubro que falta."

"Dos mil…" repitió Inuyasha, distanciado de su cuerpo, simplemente flotando alrededor de la nada.

"Oh y la mitad es tuyo."

Esto trajo a Inuyasha de vuelta a la tierra y la miró incrédulo.

"¿Lo dices en serio?"

"Si. Te lo mereces. Te escribiré un cheque."

Se levantó para coger su monedero pero fue parada por la mano de Inuyasha.

"Kagome…¿estás segura? Mil dólares es mucho dinero. Todo lo que hice fue permanecer ahí."

"Te lo mereces," repitió ella con firmeza, su tono diciéndole que no se lo discutiera.

Inuyasha tomó nota de esto y asintió con la cabeza.

"Gracias."

"No hay problema."

Ella salió de su agarre y fue al cuarto de él donde había dejado su monedero. Sus ojos encontraron la espada una vez más y recordó cuando había encontrado ayer a Inuyasha envuelto alrededor de ella como si le fuera la vida en ello. La espada era una gran parte de quién era él y… una luz se encendió en la cabeza de Kagome.

"Lo tengo."

Kagome cogió la espada y se apresuró afuera hacia el salón. Inuyasha la miró con curiosidad.

"¿Qué estas haciendo con eso?" él saltó fuera del sofá, nerviosismo evidente en su voz. No quería que su amada resultara herida por su temperamental espada. "Pon eso abajo Kagome."

"Coge esto," le demandó ella, empujándola en sus manos.

Inuyasha hizo lo que ella le pidió sólo para apartar el arma de ella. Él saltó por el chillido de gozo que sonó de la boca de su amada.

"¿Qué coño pasa contigo?" dijo él bruscamente, moviendo ligeramente las orejas y aplastándolas.

"Super oídos ¿recuerdas?"

"Lo siento. A veces me olvido cuando tienes el hechizo encima."

Él se encogió de hombros.

"¿Por qué estas chillando de todas maneras?"

Los ojos de Kagome se encendieron con la misma excitación que había estado en sus ojos hace unos momentos.

"¡Inuyasha ya se que le faltaba a mi primer dibujo! Por favor di que me dejarás dibujarte de nuevo."

"Si, claro." Respondió él, despreocupadamente. "Lo que quieras."

"Con tu espada."

Esto cogió la atención del hanyou y estrechó sus ojos.

"¿Por qué?"

"¡Te completa!" señaló ella. Se movió más cerca de él y le tocó cariñosamente a la vez que miraba abajo hacia la espada. "Es parte de quien eres y eso completará el dibujo." Ella frunció el ceño por lo que había dicho y sacudió su cabeza, tropezando con sus palabras a medida que hablaba emocionada. "No…no puedo explicarlo. Todo tiene sentido dentro de mi cabeza pero…" la chica paró de respirar. "¿Puedo dibujarte de nuevo?"

Inuyasha miró abajo hacia la espada y luego arriba a su hiperactiva novia. La sonrisa que bendecía sus labios le tocó por dentro y se dio cuenta que haría cualquier cosa para manterner esa sonrisa ahí. Suspirando pesadamente Inuyasha habló, "¿Cuándo empezamos?"

Notas de Autora: Quiero agradecer a cada persona por sus comentarios. Estaba en muy mal humor y ahora que el asunto ha sido acabado estoy muy feliz. La persona que estaba robando mi historia fue baneada =) Estoy especialmente feliz porque incluso aunque no posteé capítulos todos vosotros comentastéis de cualquier manera. ¡Muchas gracias! ¡Felices Vacaciones! Normalmente haría esto más largo pero es la víspera de Navidad y tengo más regalos que envolver. Risas =P ¡Os quiero a todos!