-¿Eso es lo más temprano que podrá llegar el envío?-le preguntó Fortune mientras les servían los postres.

-Debe tener en cuenta que si lo necesita con urgencia, ha de pasar por las Puertas del Sol.-Sir Dragomir dio un último sorbo de su copa, acabando así con el vino.-Y eso es una barrera que la mayoría de contrabandistas no se atreven a cruzar. Especialmente tras lo que usted hizo con el negocio de Weichstark.

-Je. Me agrada ver lo rápido que corren las nuevas.-su sonrisa se borró rápidamente.-Pero ya veo a donde quiere llegar. Un riesgo así requerirá un precio especial. ¿Cuál seria ese?

-La semana que viene, la noche del viernes, voy a celebrar un baile de gala en honor a mis aliados comerciales. Vendrá gente de toda Runaterra.

-¿Y quiere que vaya allí como invitada?-le preguntó con una ceja alzada.

-En realidad me gustaría que fuera allí como mi acompañante.

Miss Fortune no pudo evitar dejarse dominar por la risa.

-No me cabe duda de que las damas de la corte Viento Azul habrían de encontrar una invitación así irresistible. Pero yo no soy una de ellas. No fuerce su suerte conmigo.

-Solo me interesaba saber cuanto estaba dispuesta a hacer por conseguir lo que quería.

Un aprecio y un desprecio.

-Iré. Pero solo como una invitada más. Y ya puede considerarse afortunado.-le señaló con la cucharilla de postre.-Además, pienso traer mi propia compañía.

-No tiene nada que demostrar ante mi, Miss Fortune.

-Es solo para mantener a raya a los desesperados, Sir Dragomir. Que parece haber muchos por aquí últimamente.

Esa puya dolió, y Miss Fortune pudo notarlo. Ambos pasaron a observarse en silencio, apreciando la forma del otro con rápidos movimientos de ojos para no ser descubiertos. Las sinuosas curvas de Miss Fortune, y la fibrosa y delgada constitución de Sir Dragomir que su ropa a medida desvelaba. Ambos teniendo claro que si no estuvieran en medio de un juego de poder, ya habrían invitado al otro a su casa. Y que no iban a permitirle saber al "rival" que ese era el caso.

-Y dígame.-prosiguió Fortune.-Con sus rutas, y a toda vela, ¿cuanto tardaría su nave en traer lo que necesito?

-Bueno. Sin tener en cuenta cuanto tardaría en llegar el mensaje, entre 10 u 11 días.

-Me sigue pareciendo mucho.

-¿Podría preguntar porque lo necesita, o ya puedo asumir que debo cubrir mis muelles y mis propiedades con amianto?

-Nada de ello será necesario si no ocurre ningún imprevisto.

-He de asumir que si me pide algo con tanta urgencia, es porque dicho imprevisto ya ha sucedido.

Ahora era cuando llegaban al punto de la conversación en el que a ella ya no le convenía hablar.

-Ha sido una velada exquisita, Sir Dragomir.-dijo Fortune poniéndose en pie.

-No tan exquisita como su compañía, Miss Fortune.-le respondió él imitándola.

Ella caminó hasta él, y le tomó de la barbilla con su mano enguantada.

-Pero la próxima vez, no se apure tanto a dejar ver sus cartas.

-Estoy en desacuerdo.-dijo tomando su mano.-Creo que las he mostrado cuando debía.

Inclinó la cabeza, y esta vez si besó su mano. Miss Fortune pudo notar la ternura de sus labios incluso a través del guante. Y avergonzada y molesta, sintió también el ligero rubor que habían adquirido sus mejillas, y que Sir Dragomir también lo percibió. Parece que esta vez, el punto era para él.


Envuelta en su abrigo de piel, Miss Fortune aguardaba fuera por su carruaje, pensando en que a pesar de estar de ánimo para ello, no sería sensato pedirle a Hallr que la acompañara esta noche. Pues temía que de sus labios se escapara el nombre de Valerian Dragomir durante un momento de pasión.

Un escalofrío recorrió su espalda, y pronto dejó de pensar en ello. Se inclinó, subió la falda de su vestido, y de una funda en su tobillo, empuñó un Derringer con el que apuntó hacia el callejón en penumbras a su espalda. Pronto una risa gastada inundó la noche, y una anciana hierofante de la dama barbuda salió de la penumbra.

-Capitana Fortune. Veo que a pesar de ser esta una noche de disfrute, no bajas la guardia.

Sabía que disparar a una portadora de la palabra de Nagakabouros era la clase de problema que solo podía llevarla a la muerte en estas islas, y sin salida alguna. Pero a la vez no tenía ni idea de quien era, ni de como sabía donde se encontraba. Así que no bajó el arma.

-Me tiene usted en desventaja aquí, señora. No tengo muy claro quien es usted.

-Quien soy no es lo realmente importante. Lo importante es lo que buscas, y la urgencia con la que lo necesitas.

-¿Y cómo sabe usted que es lo que busco, sea lo que sea eso?

Casi dispara cuando escuchó al ave piar volando a su lado, para aterrizar sobre uno de los hombros de la anciana.

-Digamos que me lo contó cierto pajarito.

No solo una sacerdotisa. También hechicera. Diantres. Quizás aquel restaurante no era tan seguro como parecía. Al menos no las terrazas al aire libre, por mucha altura que hubiera.

-¿Y que busca ese pajarito de mi?

-Solo un favor, por otro favor.

La anciana avanzó hacia Miss Fortune. Ella no bajó el arma. Pero cuando la nativa sacó algo de una pequeña bolsa, Miss Fortune dio un paso atrás como precaución.

La sacerdotisa de Nagakabouros sonrió, y abrió el puño, mostrándole un pequeño frasco.

-¿Qué es esto?

-Justo lo que necesitas, imagino. La fisiología de un dragón no es completamente parecida a la de las serpientes marinas. Pero para que pueda vivir en estas islas y no quemar nada, o bien está amaestrado, o bien no escupe fuego.

-¿Y qué clase de dragón no escupe fuego?-preguntó la peliroja alzando una ceja.

-Un dragón de los océanos, por ejemplo.

Miss Fortune se quedó pensando en ello. Las escamas de la criatura a la que Fortune le heló la sangre eran azules. Además, Raekt le dijo que lo había encontrado en una isla, y cerca de la costa. Y estaba claro que a los dragones no les gustaba el mar.

No estaba completamente convencida de que esa anciana no tratase de engañarla. Pero conociendo el temperamento de Raekt debido a sus días junto a él, tampoco podía estar segura de que no fuera a soltarlo en un arrebato en cualquier momento. Más con sus problemas con las demás bandas incrementándose. Así que creía que el riesgo merecía la pena.

Incluso tratándose del riesgo de acabar chamuscada y digerida en el estómago de un lagarto gigante. Pero mejor ella, que la ciudad. Realmente solo faltaba una cosa por preguntar.

-¿Y qué clase de favor se trataría?-preguntó bajando el arma.

-Eres una cazarrecompensas. Se os da bien encontrar a la gente, ¿no? Pues en el futuro, tal vez necesite encontrar a alguien. Con un poco de suerte, no volverás a saber de mi. Pero si no, voy a necesitarte.

-Ha decenas de cazarrecompensas en la ciudad. ¿Porqué yo?

-Porque solo tú eres la mejor.

Miss Fortune no pudo evitar sonreír. Le gustaba cuando apelaban a su ego. Y sobretodo, cuando la gente dice las cosas como son.

-¿Quién sería ese alguien?

-Eso es algo que solo me concierne a mi, y a mi familia más próxima. Tú solo lo sabrás cuando te concierna saberlo. Si llega el momento, claro.

Eso la hizo dudar. Pero tampoco tenía demasiado tiempo para dudas, así que lo dejó estar.

-¿Tan poquito será suficiente para matarlo?-preguntó tomando el frasco de la mano de la anciana.

-Es savia de fuego. Una gota en un barril de ron podría matar a toda una tripulación de borrachos.

-¿Cómo es que usted tiene algo así?

-Una anciana siempre tiene sus trucos para llegar a vieja.

Después de observar el líquido en su interior contra la luz de la luna y removerlo, Fortune se guardó el frasco en el escote.

-Muy bien. Pues trato hecho. ¿Sabe dónde encontrarme, cuando necesite reclamar su favor?

-Sé donde suele versete. Y si no, preguntaré por ahí. Pero es probable que no sea yo quien reclame tu favor. Si no mi nieta. Así que para identificarla, recuerda que cuando te busque, te mostrará esto.-abrió su otra mano, ofreciéndole una concha blanca.

-¿No podía ser otra cosa?-dijo Fortune cogiéndola entre sus dedos.-Hay miles como esta por toda... ¡Auh!

La concha volvió a la mano de la hierofante cuando Fortune la soltó al sentir que le quemaba los dedos. Al volver a mirar, la pelirroja vio que la concha ahora era roja, excepto por el símbolo blanco de un corazón en su centro.

-Ahora es única.-dijo la anciana guardando la concha de nuevo.-Ten por seguro de que la reconocerás.

-Ja. Muy graciosa, señora.-Fortune giró la cabeza al escuchar su carruaje aproximándose.-En fin. Tengo que...

No terminó la frase al ver que la mujer había desaparecido. Lo único que notó, fue la sombra del pájaro que la acompañaba a la anciana sobrevolando la zona. Luego, echó un vistazo al frasco en su escote.

-En fin. Será mejor que no me coma la cabeza con esto, y que por el rey del río, esto funcione.-dijo dándose la vuelta para dirigirse a su transporte.


-Eres preciosa, ¿lo sabes?

-Lo sé. Pero siempre está bien oírlo.-susurró en respuesta.-Especialmente si viene del hombre al que amas.

Al cuarto de Meiga ya lo calentaba la luz del sol tras la fría noche. Más los cuerpos de sus ocupantes siempre permanecieron cálidos ante el contacto y el roce del otro.

Lo que en la noche anterior habían sido gritos de placer, apretujones y palabras osadas, en la mañana eran susurros de cariño, caricias y palabras reconfortantes, sin atreverse a apartar la mirada del rostro del otro.

-Siento que hayas tenido que dormir con los pies al aire. No caí en la cuenta de que mi cama no era precisamente de tu talla.-dijo divertida la nativa, antes de besar la nariz del gigante.

-No te preocupes. Ya estoy acostumbrado. En el barco en el que trabajo todas las hamacas tienen la misma longitud.-respondió Victor apartándole el pelo de la cara mientras le acariciaba el rostro.

-Tsk. Pobrecito mío.

Meiga se movió de su lado de la cama, y pasó a aferrarse al torso de Victor, escondiendo el rostro en el cuello de este, mientras se acomodaba en él.

-¿Sabes que tarde o temprano tendremos que levantarnos, verdad?-sonrió el zaunita, pero sin dejar de acariciarla y abrazarla.

-¿Y quién dice que tenga que ser así?

-¡Meiga! ¿Estás ahí?-se escuchó la voz de Pani al otro lado de la puerta.

Los ojos de Meiga se abrieron como platos.

-Escóndete. ¡Escóndete!

-¿Eh? Pero, ¿porqué...? ¡Ah!

Victor cayó por el lado contrario de la cama justo cuando la niña abrió la puerta. Meiga rápidamente se cubrió con la manta, y procedió a hacerse la perezosa.

-¿Porqué estás todavía en cama?-le preguntó la niña.


-¿Ya has sido capaz de despedirte de tu chico sin que Pani lo vea?-le preguntó su abuela.

-Ajá. Ni siquiera estaba molesto por echarle sin desayunar, ni por el golpe que se dio contra la mesilla de noche.-dijo sentándose en la mesa de la cocina.-¿Te puedes creer que incluso me pidió perdón por abollar la madera?

-Desde luego es más educado que la mayoría de especímenes con los que sueles andar.

-¡Eih! Lo dices como si solo andará con delincuentes y macarras.

Su abuela se limitó a observarla fijamente.

-Ando mayoritariamente con delincuentes y macarras. No solamente. Pero esto es Bilgewater, abuela. Aquí no hay otra cosa.

-Hablando de macarras. ¿Se lo has presentado ya a tu pandilla?

-Iba a hacerlo. Bueno, una vez... esté segura de que no van a espantarlo.

-Me has dicho que mide más de dos metros. ¿Cómo van a espantarlo?

-Créeme. Es todo un inocentón. Pero, ¿podemos hablar de otra cosa, abuela?

-Claro. ¿Sigues sin tener esas pesadillas con Amadi?

-No. Tu remedio sigue funcionando tan bien como la primera noche. Pero hablando de él. ¿Has tomado ya las precauciones que me dijiste en caso de que volviera a pasar?

La abuela sacó de su bolsillo una concha roja con un corazón blanco.

-Por supuesto, cariño. ¿Por quién me tomas?

Su nieta sonrió, y se puso en pie para abrazarla.

-Gracias, abuela.


-¿Esto es todo?-dijo Katarina removiendo el líquido del frasco entre sus dedos.

-Sí.-respondió Miss Fortune quitándoselo y volviendo a su asiento.-No tengo más que su palabra para asegurarme de que funcione, pero creo que merece la pena el riesgo.

-Querrás decir que no te queda más remedio que correr ese riesgo.-sonrió Katarina.

-... ¿A que ahora voy y te mando a intentarlo?

-Oh. Desde luego suena divertido.-Katarina se inclinó sobre ella, mirándola a los ojos de cerca.-Pero me gustaría más verte intentar obligarme.

Miss Fortune comenzó a ponerse en pie lentamente, queriendo parecer intimidante, pero sin borrar la sonrisa de sus labios.

-Aún está a tiempo de retirar sus palabras, señorita DuCoteau.-dijo crujiéndose los nudillos.


-Señorita Lilith, nos esforzamos por pagarles un buen jornal a toda la tripulación.-dijo Rafen entrando junto a ella en la Marea Roja.-Así que le agradecería que dejara de desposeerles de la mayor parte de este en juegos de azar.

-Eh. No es culpa mía que todo lo que se necesite para provocarles sea un "¿no te dará miedo que te gane una chica, verdad?".

Fueron interrumpidos por una serie de golpes y ruidos de objetos rotos provenientes del despacho de arriba. Seguidos por la voz de Miss Fortune aullando de dolor como a un perro al que le estuvieran pisando la pata prolongadamente.

Rafen y Lilith se miraron, y luego subieron las escaleras con tranquilidad. Al abrir la puerta, se encontraron a Fortune siendo estampada de frente contra la mesa, mientras Katarina le sostenía la cabeza y un brazo contra esta, y le retorcía el otro a la espalda.

-¿Te rindes ya?

-No te creas que porque-¡Aih, aih, aih, aih, aih, aih, aih! ¡Vale, vale, me rindo!

-Tsk. De verdad que me esperaba más.-dijo Katarina liberándola.-Estoy decepcionada.

-Has tenido suerte. La próxima vez no lo tendrás tan fácil.-decía Fortune sobándose el brazo.

-Si lo que quieres es que te enseñe a pelear, estoy dispuesta a hacerlo.

-Mira, insufrible hija de...

-¡Ejem!-las interrumpió Rafen.

-Oh. Ya estáis aquí. ¿Ha llegado Hallr también?-preguntó la cazarrecompensas mientras hacia estiramientos con el hombro.

-No. Ha debido de retrasarse.-le dijo Rafen.-¿Cómo fue al final tu reunión con Sir Dragomir?

-Pues más fructífera de lo que me esperaba.

-¿Quieres decir que aparte de tirártelo, lograste que te diese lo que buscabas gratis?-bromeó Lilith.

-No hables como si me acostase con cualquier tipo guapo al que conozco. No todos son tu hermano.-le respondió con una sonrisa maliciosa.

-... Espera. ¡¿Cómo que te has tirado a mi...?!

Lilith se interrumpió al coger el frasco que Fortune acababa de lanzarle.

-Una vieja sacerdotisa nativa me dio esto, a cambio de un favor. Dijo que una gota bastaba para matar a 50 hombres. Con un frasco así, deberíamos dejar al dragón más que muerto.-explicó volviendo a su asiento.-Siempre y cuando estuviera diciendo la verdad, claro está.

-Jamás he visto a una sacerdotisa de la dama barbuda mentir.-dijo Rafen, observando el frasco tras pedírselo a Lilith.-Pero, ¿cómo pretendes suministrárselo?

-Por eso necesitaba a Hallr aquí.-se reclinó.-Después de tanto tiempo, me conozco la guarida de Raekt como la palma de mi mano. No será difícil hacer que él, Ariana y los suyos se cuelen dentro, y que envenenen el depósito de agua de la bestia.

-¿Porqué no aprovechar para envenenar también los barriles de cerveza de su almacén?-preguntó Katarina.

-Me gusta como piensas.-señaló Miss Fortune.-Pero no. Necesito...

Pudieron escuchar perfectamente la puerta de la taberna partirse desde donde estaban, junto a los gruñidos animales y gritos de guerra que acompañaron a la marabunta de pasos que lo prosiguieron.

-¡Fortune! ¡Fortune, ¿dónde estás?!

Reconocía esa voz.

-¡Se que te has visto con Dragomir, Fortune!

Reconocía esa voz demasiado bien.

Rápidamente, se puso en pie, cruzó la puerta como una exhalación, y se apoyó en la balaustrada que vigilaba el bar. Sintió un escalofrío, pero no dejó que la afectase. No podía mostrarse débil ante Raekt.

-¡Vas a arder, zorra!-gritó el caudillo freljordano, mientras sus bestias y sus hombres destrozaban todo y a todos.-¡Tú y los tuyos vais a arder por lo que habeís hecho!


¡Qué tal!

¿Recordáis el asunto de la portada para el fic? Pues al fin he elegido que representar en ella, y una artista de DeviantArt llamada ShiNaa (cuya galería deberíais visitar) me ha hecho el encargo. Ya he subido el resultado como la nueva portada del fic. Y en vez de un evento ya ocurrido, le pedí que representase una escena que aún está por aparecer más adelante.

Decidme. ¿Sois capaces de reconocer al personaje que aparece con ella, según la descripciones que he ido dando en la historia?