Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... nosotras sólo jugamos con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... nuestro único pago son vuestros comentarios

Summary: Bella empieza a hacerse cargo de sus responsabilidades dentro de la manada, donde se encontrará con situaciones que no se espera… La adaptación entre ambos grupos, lobos y vampiros, se complica y Bella hace de intermediaria… Secuela de ~ Amor contra Natura ~

Note: Historia compartida con Edward-Kirtash… escribimos esta historia de forma conjunta… así que nos pertenece a las dos, aunque sea yo la que la suba por aquí

Rating: ~ M ~ Esta historia contiene escenas de sexo explícito, así que estás avisado... si sigues leyendo es por tu propia decisión, luego no te vengas quejando...


~ Triunfo sobre Natura ~

{ Saga Natura 2 }

Capítulo 14: Seriedad, por favor

La vida se había vuelto más tranquila tras las fructíferas sesiones de yoga. Ahora que Jake se había reincorporado a la manada, todo volvía a estar como tocaba. Yo seguía con mis guardias, casi siempre junto a Jacob para controlarlo o junto a Leah, ya que nos gustaba pasar tiempo juntas.

Estaba aprendiendo cada día más del entorno en el que vivía y conociendo mejor a mis compañeros de manada. Las meriendas en casa de Emily ayudaban mucho a ello. Acudía regularmente a las hogueras, donde los Ancianos nos iban descubriendo poco a poco la historia de nuestros antepasados y todas las leyendas que habían dado forma a las costumbres de la tribu.

A parte de eso, Sue se tomaba tiempo en enseñarme las cosas más simples que el resto conocía de toda la vida. Yo no había tenido la misma educación tradicional de la reserva que ellos, puesto que nunca me habían dicho que tenía ascendencia Quileute. Así que tenía que ponerme al día para no hacer el ridículo.

Aunque pasaba mucho tiempo con mis hermanos lobos, no olvidaba a mi otra familia: los Cullen. Alice me secuestraba cada poco tiempo para ir de compras, pero afortunadamente nuestros maridos nos acompañaban en estas salidas. Si no hubiera sido así, habría acabado medio loca o loca perdida de ser rebajas.

Por su parte, Rosalie seguía con su maravilloso mal humor y el bote de la cocina cada día estaba un poco más lleno. Sin embargo desde que Jacob terminó con las clases, éste tardaba más en llenarse. A consecuencia de ello, la que lo empezó a pasar mal fue Alice. Se entristeció al no tener una fuente extra de ingresos para compras, provocando con ello las ineludibles carcajadas de toda la familia.

Pero a Jasper se le acabaron las risas rápidamente. Pronto comprendió que la tristeza de Alice repercutía seriamente en su vida marital. El pobre estaba hecho polvo con todas las emociones alteradillas que le llegaban de Alice. Además de eso, su falta de actividad en algunos aspectos empezaba a pasarle factura.

La falta de interés por parte de Alice en la intimidad no era un secreto para nadie y menos contando en la familia con el mayor bocazas de la historia. Emmett se entretenía todas las mañanas en hacer un recuento de las veces que se lo había montado con Rosalie, pidiéndole su nulo recuento al pobre Jazz.

Su cara era todo un poema, porque hasta nuestro recuento le presentaba la cara al de la parejita pervertida. Estaba muy orgullosa de nosotros, pero me daba lástima ver la cara del pobre Jasper. Ahora él era el blanco de las pullas de Emmett y no había nada que le pudiera hacer hasta que Alice estuviera de ánimos.

Al final Jazz encontró la forma de salir del atolladero en el que se encontraba y de paso vengarse de Emmett. Conseguiría recuperar el flujo de dinero de Rosalie, dejando a Emmett sin sus juguetitos y con una mujer de mala leche. Era la forma perfecta de que sufrieran ellos dos en lugar de Alice y él. Su solución fue poner fin a la separación entre Jacob y Rosalie con una única palabra: Entrenamientos.

Cuando firmamos el nuevo tratado incluimos un punto en el que se mencionaban las guardias entre los Cullen y la manada y algunos entrenamientos especiales. Era un tema que teníamos apartado por culpa de todo el follón con Jacob, pero ahora que estaba resuelto lo retomamos alegremente.

Desde la pelea con los neófitos había algún que otro nuevo miembro en la manada, incluida yo, y era aconsejable que practicaran en el cuerpo a cuerpo con vampiros. Ni que decir tiene que los mano a mano nocturnos con mi maridito no contaban como prácticas en este caso. Aunque para mí que deberían contar.

Así que, con la aprobación de los jefes de ambas familias, Jasper decidió organizar unas rondas de entrenamientos. No es que le importara mucho la preparación, sino que más bien estaba preocupado por Alice. Quería que volviera a ser la misma de antes y volver a llenar el bote era el camino más corto.

Pero como a mí y a los chicos de la manada nos venía muy bien la ayuda de un experimentado vampiro para entrenar, no íbamos a quejarnos. Es más, algunos estaban impacientes por tener algún que otro encontronazo 'amistoso' con mis queridos vampiros. Estos chicos no tenían remedio.

Así que siguiendo los deseos de mi cuñado, realizando mis funciones de enlace entre ambas familias, se lo comenté en seguida a Sam. A éste le pareció una magnifica idea, ya que sabía que los novatos estaban algo verdes aun. Bueno, estábamos… a mí me contaban entre las novatas todavía. ¡Qué se le iba a hacer!

No tardaron mucho en organizar una sesión de entrenamientos entre los dos grupos. Con tantas ganas por parte de ambas partes, todo eran facilidades. Todos estaban muy ilusionados, como niños con juguetes nuevos. Sam incluso tachaba en el calendario de Emily los días que faltaban para la sesión de lucha.

Hasta que por fin llegó el día y nos encontramos en el sitio de entrenamiento. Los dos bandos reunidos en un mismo claro, con lobos a un lado y los vampiros al otro. Menudo cuadro formábamos todos. El único que faltaba era Embry, ya que lo habíamos dejado de guardia. No todos podíamos estar en los entrenamientos, alguien tenía que vigilar.

Los vampiros venían impecablemente vestidos y peinados, con una ropa de lo más chic. Por nuestra parte no gastábamos esas finezas. Nosotros íbamos con nuestra ropa de siempre, pantalones para los chicos y vestidos para Leah y para mí. En lugar de atados a la pierna como hacíamos habitualmente, los dejamos tirados junto a un árbol para que no nos molestaran.

Obviamente nos quedamos transformados en lobos todo el rato durante el entrenamiento, ya que teníamos que luchar estando en fase. También era porque así podíamos comunicarnos más fácilmente entre nosotros y analizar los movimientos mejor. De la otra manera tardaríamos mucho con los cambios de fase.

Además no queríamos miradas indiscretas de fuera de la manada y menos aún de Emmett. Más nos valía no darle motivo de burla a ese o nos pondría a caldo a todos. Así que nosotros permanecíamos tumbados tranquilamente, mientras Jasper se adelantaba al medio de los dos grupos para darnos unas indicaciones.

"Ya está el rubiales otra vez dándoselas de listo" - dijo Jared riéndose de él.

Quill le secundó en seguida y yo no pude reprimirme. Como lo tenía al lado, le lancé un certero mordisco a la grupa. Él se quejó, pero agachó las orejas y aceptó la regaña. Mientras tanto, Edward se reía al otro lado del bosque de la escena. El pobre se iba a morir de la risa haciendo de interprete.

_ Sam, muchos de ellos ya saben luchar y tienen una buena técnica. Así que había pensado que lo mejor sería observar combates uno contra uno entre lobos y vampiros. ¿Te parece bien? - le preguntó Jasper -. Así los demás podemos ver los fallos y aprender de ellos.

Nuestro jefe asintió con la cabeza de forma solemne y majestuosa, haciendo que Emmett se partiera de la risa al otro lado del claro. Ya le ajustaría yo a éste las cuentas, ya. No estaba bien reírse así de los demás.

_ Bien. Pues… - dijo Jasper y se giró buscando a su primera víctima -. Emmett, ven aquí y da lo mejor de ti mismo.

_ Eso está hecho, hermanito - dijo el aludido.

Emmett se adelantó con una sonrisa de oreja a oreja. Le encantaba alardear de su fuerza. ¡Qué mierda que ya no me fuera a convertir en una neófita! Con lo que me hubiera gustado bajarle los humos echándole un pulso.

_ Venga, Sam, mándame lo mejor que tengas - le dijo a Sam con chulería.

Se puso a dar saltitos como un boxeador, impaciente por empezar a zurrar a alguien. Se iba a llevar una sorpresa, eso fijo.

"Déjame darle una lección a ese vampiro creído, Sam" - le suplicó Paul.

¡Otro que tal! Paul y Emmett eran almas gemelas en lo que a la lucha se refiere… y en un montón de cosas más. No se me ocurría nadie mejor para que se dieran de palos. La mejor parte nos la llevaríamos los demás.

"Está bien, Paul. Ve tú, pero no te excedas" - le respondió Sam mandándolo a la pelea con un gesto de cabeza -. "Recuerda que somos aliados."

"Lo que tú digas, jefe" - dijo Paul pensando en la paliza que le iba a dar a Emmett.

Los dos se pusieron frente a frente, cada uno en una punta del claro, mirándose mal para ponerse nerviosos mutuamente. Con esa mirada lo único que habían conseguido era darnos risa a los demás. Mira que eran payasos ambos. Esto iba a ser de lo más entretenido.

Los dos comenzaron a la vez a correr hacia su contrincante e iban muy rápido. Todos en la manada nos preguntábamos quién acabaría cambiando la trayectoria. A saber, con lo cabezotas que eran estos dos. Pero como era de suponer ninguno se apartó. Tendríamos que haberlo esperado. Acabaron pegándose un tremendo golpe cabeza contra cabeza.

Todos sentimos el dolor de Paul en nuestras mentes y no pudimos evitar soltar un quejido colectivo. Empezaba a gustarme cada vez menos esto de la mente de la manada. Era un rollazo sentir todo lo que les pasaba a todos. De ésta no escapábamos con menos de un dolor de cabeza.

La fuerza del impacto acabó mandándolos a cada uno de vuelta al lado del que venían. Cuando se disipó la polvareda que habían levantado, nos encontramos con una escena bastante graciosa. Esos dos brutos estaban sentados en el suelo con cara de idos, despatarrados como dos muñecos de goma. Evidentemente el golpe había acabado con las pocas neuronas que tenían entre los dos.

_ ¿En serio hace falta decir todos los fallos de este patético intento de ataque? - preguntó Jasper con cara de desesperación -. Si mi instructor levantara la cabeza… Dios mío, ¡qué patético!

_ Yo creo que es mejor que todos olvidemos haber visto esto - le respondió Edward con cara de vergüenza ajena.

_ ¡¿Cómo podéis ser tan brutos? - gritó Rosalie.

Se fue hacia a su maridito, que empezaba a salir del aturdimiento, con cara de muy malas pulgas. Él, al verla aproximarse se puso en posición defensiva, protegiéndose las joyas de la corona. Ella siguió con sus gritos y reclamaciones, abochornándolo todavía más.

Nosotras preferimos centrarnos en el descerebrado de Paul. Leah y yo empezamos a meterle calla a todo volumen, mientras el resto de la manada hacía mutis por el foro. Sam nos dejó seguir, dando su aprobación tácita al pedazo de sermón que le estábamos echando a ese inconsciente cabezota.

"Pedazo de animal. ¿Cómo es que no tienes más cerebro?" - le increpó Leah.

"Oye, tía, no te pases. Qué no tengo la cabeza para aguantar tu cantinela" - se quejó Paul con 'voz' pastosa -. "Ay madre, todo me da vueltas".

" Pues te aguantas, idiota. ¿No ves que nos dejas a todos en mal lugar? Van a pensar que somos animales sin cabeza" - le grité furiosa.

Todos estaban atentos a nosotros, ya que Edward había ido traduciendo nuestra peleilla supuestamente privada. Mierda, ya se podía haber centrado en su hermano en vez de en nosotros. Cotilla.

_ Ya me gustaría veros a vosotras peleándoos - dijo Emmett haciendo un puchero.

Paul secundó su propuesta inmediatamente con un vigoroso movimiento de cabeza, impaciente por escapar como objetivo de nuestras pullas. No se iba a librar tan fácilmente de nosotras. Había hecho el ridículo completamente y nadie iba a dejar que lo olvidara en muchísimo tiempo.

Me giré a mirar a Rose, al darme cuenta de que de repente estaba callada. Parecía estar pensándose la idea y no me equivocaba. Acabo por acercarse al centro del campo de entrenamiento, lanzándome una mirada retadora. Al final terminó invitándome con la mano, para dejarlo más claro.

Yo acepté encantada y me dirigí hasta su posición con aire muy digno. Iban a ver éstos lo que era bueno. Estaba segura al menos de no ser tan torpe como Paul y Emmett. Todas las miradas estaban puestas en nosotras.

Comenzamos una lucha bastante diferente a la de los chicos, sin duda. Todo era bastante elegante y fluido. Hacíamos fintas y nos escapábamos la una de la otra. Nunca llegábamos a pegarnos realmente, pero intención había por ambas partes. Éramos bastante hábiles eludiendo a la otra. ¡Me encantaba!

Aunque lo cierto es que estábamos muy limitadas en el enfrentamiento, ya que no podíamos usar los dientes. Ella no lo hacía por culpa del veneno, mortal para mí, y yo por miedo a hacerle algo irreparable a un miembro de mi familia. Puede que no me cayera especialmente bien Rosalie, pero no le deseaba ningún mal.

Por su parte mi cuñadita no parecía tener los mismo problemas con hacerme daño. Aprovechó un momento de distracción y me mandó contra un árbol cercano de una patada. Éste cedió bajo mi peso y acabó derribado.

Uff… 'Vale. Respira, Bella. Será mejor que no te enfades.' Pero es que… ¡Eso no me había gustado ni un pelo! Ya era un caso perdido. Estaba verdaderamente mosqueada con Rosalie. Me levante rápidamente y fui hasta ella. La mandé contra otro árbol de un empujón que no vio venir, porque estaba ocupada vanagloriándose de su hazaña. Eso tenía que haberlo aprendido de Emmett. Todo lo malo se pega.

No tardó en reaccionar y levantarse. Vino a por mí con muy mala leche, comenzando otra vez con nuestro juego. Sólo que esta vez algo era diferente. No hice caso a mis compañeros, que intentaban instruirme y seguí adelante, dejándome llevar por mi furia. Y encima mi cuñada se lo estaba pasando pipa, recortándome como si fuera un vulgar toro. ¡Se iba a enterar!

Me percaté de que Rose llevaba unos pantalones bastante anchos en la parte de abajo y ahí vi mi posibilidad. Sin pensármelo dos veces atrapé con mis dientes la tela del fondillo del pantalón. Luego, con un gesto brusco de la cabeza, la lancé al otro lado del claro.

Todos se quedaron con la boca abierta mirando a Rosalie, que se había quedado sentada junto a una roca. No tardó en percatarse de en qué estado había quedado su querido pantalón de marca. Se oyó un quejido sordo, seguido de un gruñido por lo bajo. Eso no venía de la manada, sino de una vampira muy enfadada.

No le había hecho daño, pero seguro que al menos le había dejado el pantalón lleno de babas. Eso era algo infinitamente peor, al menos para ella y para Alice. ¡Oh, Alice! Mierda. Ya la había liado. ¿Por qué no habría pensado antes en ella? Buena me iba a caer.

_ ¡Oh, no! Bella, ¡te has cargado los Versace! ¿En qué demonios estabas pensando? - saltó Alice.

_ Pero serás... ¡Maldita loba! ¡¿Qué le has hecho a mi pantalón? - me gritó Rosalie antes de lanzarse de nuevo a por mí.

Ups, parecía enfadada. No me lo pensé dos veces y eché a correr desesperadamente con la rubia pisándome los talones. Quiero decir, los cuartos traseros. 'Un momento, ¿eso está bien dicho? No estoy segura.' Noté el aire moverse muy cerca de mí y puse pies en polvorosa de nuevo, más rápido esta vez.

"¡Leah, socorro! ¡Que como me pille me mata!" - le supliqué a mi prima.

"Ya voy, primita. Tú no dejes que te alcance" - dijo mientras se ponía a correr tras nosotras para parar a Rosalie.

¡Santo cielo, esto era bochornoso! Una loba, perseguida por una vampira, perseguida a su vez por otra loba, corriendo por el bosque en círculos. Íbamos a ser el blanco de las burlas de la manada y de mis cuñados durante mucho, muchísimo tiempo. De hecho, los espectadores ya habían comenzado a reírse de nuestro extraño trenecito persecutorio.

_ Claro, claro. Ya vemos lo elegantes que sois las tías - dijo Emmett sin parar de reírse.

"¿Qué haríamos nosotros sin vuestro ejemplo de madurez?" - rió Paul imitando a su versión vampírica.

Decididamente estos dos eran tal para cual. Más valía que se casaran y vivieran en pecado, salvando a las mujeres, vampiras o lobas, de tener que soportarlos. ¡Odio a los hombres!

Probablemente hubiéramos seguido así, dando vueltas una tras otra, durante mucho, mucho tiempo. Pero la divina intervención de los chicos y sus comentarios hirientes nos sacó del trance. Ahora éramos dos lobas y una vampiresa enfurecidas, persiguiendo respectivamente a un vampiro y un lobo lloricas.

Los demás no paraban de reír ante nuestra indecoroso comportamiento. Al final alguien tuvo que intervenir para cortar de raíz la patética escena. Pero esa interrupción vino de alguien de quien no me lo esperaba para nada…

"¡Vale ya de una vez! Seriedad, por favor. ¡Todos!" - nos gritó Seth dejándonos descolocados.

¿El enano en plan serio? Esto sí que era lo nunca visto. Nos dejó a todos totalmente parados en el sitio. Bueno, al menos a todos los que le habíamos oído. Nosotras y Paul paramos en seco, quedándonos mirándolo alucinados.

Pero Rose y Emmett siguieron corriendo como si tal cosa. Al final mi cuñadita acabó atrapando a su marido, como no, y los dos rodaron por el suelo en un lío de piernas y brazos. Estaban demasiado concentrados el uno en el otro y no habían oído a Edward traducir la broncaza de Seth.

"Hemos venido a entrenarnos por si hay problemas, no a jugar y hacer el tonto" - dijo con tono serio -. "Sois una panda de indisciplinados. Debería daros vergüenza."

Era increíble que el peque acabará dando lecciones a sus mayores. Los tres agachamos las orejas y nos dirigimos a ocupando nuestros sitios entre el resto de nuestros compañeros.

Por su parte los Cullen se encargaron de separar a la parejita como buenamente pudieron. Fue justo antes de que empezaran a desatar su lujuria en presencia de testigos, porque sino fijo que hubieran acabado metiéndose mano. Di gracias por ello intensamente. No tenía ganas de disfrutar de ese espectáculo.


N/A: Esperamos que os haya gustado este capítulo... Animaos a dejarnos vuestra opinión en un review... Recordad que los coments son el único pago de los escritores aficionados como nosotras

Muchas gracias a Alejandracullen21, alice-bella1124, BlackCullen, ceci9123, Dark kurogane, el angel de la muerte, isa-21, Jessica, mari, Patry Clan Meyer y sandryttaa por los reviews que nos vais dejando a lo largo de los capítulos... y nuestra bienvenida a los nuevos lectores...

Os recuerdo que tanto Edward-Kirtash como yo subimos otras historias por aquí, por si queréis pasaros... Nos vemos el Jueves con el Capítulo 15: "Los entrenamientos" Besos a todos