Shiho-Akemi, de nada XD Esta historia es mas comedia que otra cosa o.o
Vicky Chacin C. -P, lamento informarte que eso se vera en el que viene... este capi es especial XD Espero que lo disfrutes :)
Nikopelucas, gracias :3
Nota: Puede o no puede ser necesario una almohada para este capitulo, tomen sus precausiones.
Nada de Katekyo Hitman Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Night`s Games
Capítulo 37
- ¡Arrodíllense ante al gran Lambo-sama! – Proclamo Lambo, encima de la mesa, muy feliz.
- Eh, no. – Dijo uno de los ladrones, quien tenía la misma cara que todo su grupo: "¿Quién es este chiquillo salido de la nada…?"
- ¡Soy el gran Lambo-sama!, ¡tienen que arrodillarse ante mí!
Los nuevos miraron de reojo a los otros integrantes de la casa… nadie, absolutamente nadie le estaba dando la más mínima atención al niño, era como si no estuviera allí… menos la niña pequeña, quien solo le reclamaba porque no estaba siendo educado y demás… Los ladrones se miraron, con cara de póker, ya que no sabían cómo tomar lo que estaba pasando… El chico solo se había caído, por no mirar a donde iba, y se dio su buen golpe contra el piso, dándole un gran chichón. De por sí, algunos de ellos estaban pensando si había algo malo con el chico, ya que estaba vestido de vaca, con cuernos y todo… y el afro que tenía no estaba ayudando. Las lágrimas de cocodrilo-
- ¿Qué demonios…? – Nadie se molestó en corregirlo por utilizar malas palabras delante de los niños… no podían, ya que estaban igual o peor que él.
-… no voy… hic… llorar… hic… - Lágrimas de cocodrilo en todo su esplendor.
La causa era nada más y nada menos que… lo que bautizarían como afro mágico. Si, tenía que ser mágico, era la única explicación que se les venía a la cabeza, viendo las granadas, pistolas, escopetas-¿eso era un triciclo?, ¿qué demonios hacia un triciclo allí?, las armas las podían medio entender… ¿pero un triciclo?, no, simplemente no, no tenía ningún sentido para ellos guardar algo así en un afro mágico, a menos que no controlara que sacaba de-
-… ¿Rosa? – Había muchas otras preguntas mucho más importante que esa, pero eso fue lo que salió, para bien o para mal o para-¡Crash!
- Opps… - Gran opps, un gran opps… - La próxima vez dejare el picante…
- ¡Ese no es el problema Señor Pedobear! - ¡De broma no mando a volar al chico también!
El ilusionista no les presto la más mínima atención, regresando a su cocina, como si no hubiera mágicamente pateado la bazuca gigante rosada por la ventana… ninguno tenía ganas de-¡Boom!
-… Yo no pienso limpiar esto… - Iban a decomisar ese afro, era definitivo.
Mientras tanto, en medio de la carretera, se encontraba una solitaria bazuca rosada recién pateada. Afortunadamente para la solitaria bazuca, un grupo de chicas bonitas pasaron por esa ruta, y lo vieron. Las chicas de forma muy amable lo auxiliaron, ya que era muy bonito y no lograban comprender como alguien podría haber tirado algo tan lindo a la calle de esa forma. Fue un largo recorrido, en manos de chicas lindas, y oyendo conversaciones algo extrañas, pero divertidas. O al menos así lo fue hasta que solo quedaba una de las chicas, quien lo dejo en la pared por un breve momento para buscar sus llaves y abrir la puerta.
La chica se llevó una gran decepción al no encontrar la bazuca en donde la había dejado, y no se había tardado casi nada. Inadvertidamente para ella, un hombre mafioso se la llevaba en manos, había estado siguiéndola por un buen rato, y tenía que devolver la bazuca a su legítimo dueño si no quería que cierto asesino a sueldo lo saludara con una bala en la frente. Tristemente para el mafioso, perdió la bazuca de un momento a otro, sin darse cuenta hasta que ya era demasiado tarde.
Inadvertidamente para el mafioso, quien estaba maldiciendo su suerte hasta no más poder, la pobre bazuca estaba a una calle lejos de él. ¿Qué había ocurrido?, pues algo bastante simple: el mafioso no se fijó del árbol o de cualquier cosa por encima de su cabeza, pensando en su recompensa, y no sintió cuando la bazuca fue golpeada con la rama del árbol, terminando por deslizarse fuera de su brazo, y finalmente golpear el suelo con un ruido casi sordo. Si bien es cierto que el mafioso había mirado para todos lados, ya era tarde para él, un alma caritativa había visto la bazuca mientras iba a el trabajo.
Esta alma caritativa fue tomada completamente por sorpresa al toparse con ese extraño objeto, pero no le dio mucha importancia y lo tomo en sus brazos para luego lanzarlo dentro del puesto de comida rápida que llevaba, para volver a subirse a su moto y seguir con su camino en paz al trabajo. Generalmente, esta alma solía utilizar una camioneta para realizar el transporte, pero ese día en particular su hermano mayor le había ganado… y dicho hermano también había perdido. Cuando su hermano mayor se enterará que había tomado la moto, le saldría espuma por la boca y trataría de ahorcarlo, y quizás incluso matarlo. Hey, no era su culpa tuviera que ir a trabajar ese día, y de que el único vehículo disponible fuera esa moto… una moto personalizada que parecía un dragón. No, no era su culpa… ¿Cómo iba a desaprovechar la oportunidad?, llevaba meses detrás de su hermano para poder darle una vuelta…
Tranquilamente, con una sonrisa boba en la cara, el alma caritativa se subió a la moto y continuo con su camino a la velocidad de una tortuga. No, no estaba irritado ni nada por ir a esa velocidad, en todo caso estaba muy feliz como para que eso ocurriera. Iba a esa velocidad para asegurarse de que ni siquiera un mínimo rayón apareciera mágica o no tan mágicamente en la moto, si eso pasara estaba muerto con total seguridad. En realidad, podría decirse que cualquier excusa con tal de estar más tiempo en esa moto era totalmente válida para esta alma, siempre y cuando no le pasara nada de nada a dicha moto.
Incluso con ese ritmo, sin oír música ni ver el celular, esta alma caritativa no vio al mafioso medio sollozando, buscando la bazuca rosa y temiendo por su vida si no la encontraba pronto, a solo unos pocos metros lejos de él. En paz, feliz y contento, el alma caritativa no se dio cuenta de nada, silbando el tono de una melodía alegre que muchos conocen, lo quieran o no, y tenía relación acerca de un gato y un emparedado.
Si el mafioso no hubiera estado tan estresado y atemorizado, podría haber ocurrido algo no muy bonito para nadie gracias a esa melodía. Nada paso, gracias a Dios, la vida siguió su camino.
Luego de lo que tal vez pudieron haber sido horas, el alma caritativa finalmente llego a su destino. Lo primero que hizo fue saludar, sonreír y luego cuidadosamente esconder la moto en un lugar seguro. Esta alma no confiaba en sus compañeros de trabajo, en sus amigos, o en los clientes, al menos no con esa moto. Tristemente para él, sus amigos no respetaban el derecho a la privacidad. Así que para él no fue ninguna sorpresa que al regresar de esconder y asegurar la moto (unos 5 minutos), se encontrara con el puesto de comida ya casi totalmente armado y arreglado y sus amigos curioseando la bazuca y haciendo chistes afeminados con risas incluidas… junto con varios empleados y clientes.
-… Ya ni se para que me molesto… - Siempre le hacían lo mismo…
- Oh vamos Lucas, no es nuestra culpa que siempre tengas algo interesante escondido… - Si, como no, solo les gustaba molestarlo, estaba seguro de ello.
- Vaya, no sabía que te gustaba tanto el rosa amigo mío… - No lo mates, no lo mates… - ¿Hay algo que quieras decirnos?, no te juzgare-
- Me lo encontré en el camino. – Se limitó a decir con irritación, tratando de no decir algo feo o matar a nadie con la mirada. – Miren, tengo que ir a arreglar el puesto, o sino no habrá nada que vender… - Y lo matarían sus compañeros ya que todo menos eso estaba arreglado.
- Pero-se fue… - Probablemente no quería seguir con la conversación…
- ¡Que ingrato!, solo vinimos a visitarlo… - Ni que decir, había tomado algo de tiempo arreglar este encuentro…
- Ya cálmense ustedes dos, para ser gemelas sí que pelean… - Le iban a sacar canas verdes en uno de estos días…
- ¡Cállate Miguel! – Ambas chicas le gritaron, pero agradecía que no le habían lanzado nada a su pobre cara.
- ¿Y de donde habrá sacado esto Lucas? – La chica tomo la bazuca y lo miro por todos lados junto con su hermano.
- Ni idea Sofía… - Y por alguna razón sentía que era una muy mala idea tratar de averiguarlo.
- Hmmmm-
- No, no creo que sea buena idea preguntarle a Lucas justo ahora… - Lucas en ese momento podría patearlos, interrumpirlo cuando estaba ocupado y ya lo habían molestado nunca fue una buena idea.
- Pero-¡Puff!
- ¿Sam…? – Preguntaron Sofía y Miguel, sin saber que pensar ante todo el humo rosa…
- ¿Hmmm? – Muchas personas que no habían estado prestando atención a ese grupo estaban mirando al humo ahora… - ¿Es que no me van a dejar dormir o qué?, tuve la siesta de graduación ayer por el amor de Dios…
- ¿Sam? – Sonaba demasiado mayor e irritada como para ser-
- Si, si, ese es mi nombre no lo… malgasten…
Y fue en ese momento en el cual Lucas volvió. Lo que vio lo dejo al igual que casi todos: sin poder creerse lo que veía. En lugar de Sam, había una hermosa mujer alta con pinta de no haber dormido en los últimos 3 días, y de haber salido de una fiesta y no de las mejores. Lucas estaba seguro de que esa mujer caería en donde fuera e invernaría al menos un mes solo por cómo se veía.
- Eh… ¿Quién es el mago? – Aunque debía de admitir, se parecía bastante a Sam… ¡fue un muy buen truco! – Le quedo de maravilla.
Mientras llovían los aplausos y preguntas aquí y allá y Sam tenía mucho sueño y estaba más que convencida que tal vez no debió de haber tomado cerveza antes de dormir, una linda y dulce paloma volaba tranquilamente sobre unas casas buscando un lugar en donde posarse y buscar comida. Tristemente para la pobre paloma, no consiguió lo que buscaba, en todo caso era afortunada en no ser llevada por delante de la bazuca que estaba volando… si es que podría decirse eso. La paloma, apenas siendo capaz de mantenerse en el aire y aun viendo su corta vida pasar por sus ojos, solo fue capaz de ver como la bazuca cayo en lo que parecía ser un jardín de niños.
Suerte, fortuna, o bendición de Dios no sabría decirse con exactitud, pero no había niños allí, todos estaban en clase o durmiendo, pero probablemente en unos minutos estarían algunos. No, no había niños, y tampoco había adultos, seguramente debido al calor, pero eso no quería decir que el lugar estuviera vacío. Por ejemplo, había una anciana alimentando a las palomas con algo de pan y disfrutando del día, también había una parejita en otra banca, bromeando entre ellos y seguramente planeando nada bueno. No solo eso… había perros, gatos, ardillas, pájaros, y demás animales divirtiéndose o molestándose entre ellos mientras esperaban a los niños, específicamente los perros.
Incluso con la paz y tranquilidad que había en un lugar como ese, algo tenía que pasar, para bien o para mal. La bazuca fue retirada del lugar por nada más y por nada menos que un niño escapado de clase con la intención de hacer una torre con ella en la caja de arena. El niño era bastante fuerte como para cargar algo casi dos veces más grande que él, aunque la verdad lo llevaba arrastrado por el suelo. El niño se divirtió y se molestó un poco también, pero se la ingenio para utilizar la bazuca como una cubeta para la arena… y quizás hizo uno de los castillos de arena más grande en su escuela.
La aventura de la bazuca rosada aun no había terminado, para bien, para mal, o para ambas, o incluso quizás para peor, no había manera de decir. La siguiente parada de la bazuca fue un carro rojo, último modelo, de aquellos de los caros, con un conductor algo alocado, a quien le encantaba la velocidad y muy pocas veces se acordaba de frenar en los semáforos rojos o de mantener un límite de velocidad si estaba solo. ¿Cómo termino allí ahora?, pues… fue lanzado a una dirección aleatoria por un brabucón, quien solo quería molestar al niño y robarle el dinero. Afortunadamente para el niño, y bien merecido para el brabucón… la ancianita lo vio, la parejita lo vio, y un profesor lo vio, y de ellos 4, el joven de la pareja sabia artes marciales. Y como si eso no hubiera sido suficiente, el brabucón fue escoltado a casa por 3 perros juguetones que querían morderle el trasero, o quizás era el olor a carne que tenía encima, no se sabría decir… pero quizás debió de comerse su almuerzo antes de molestar al niño, o mejor: no molestar a nadie en lo absoluto.
En los asientos traseros de lujo del carro rojo, la bazuca se encontraba descansando inadvertidamente para el conductor. Si la bazuca fuera una persona, estaría maravillada ante la refrescante briza y el brillo del sol sobre su cuerpo, y disfrutando la vista, ya que el carro no tenía techo… o estaría temiendo por su vida cada segundo del trayecto, aferrándose al asiento como si su vida dependiera de ello si no era una de estas personas amantes del peligro o la velocidad. La bazuca no tenía esos problemas, estaba llena de tierra, polvo, y quien sabe qué otra cosa, y desprendía chispas eléctricas aquí y allá. Seguramente cuando el conductor se diera cuenta de su presencia o, mejor dicho, del sucio que ahora tenía su ya no tan impecable carro, le daría un infarto y/o diría cosas para nada bonitas.
Para bien de muchos y para mal de una persona, el conductor no se dio cuenta de nada hasta que llego a su casa. Seguramente la emoción y la adrenalina no ayudaron, y quizás tampoco lo hizo la música a todo volumen que llevaba puesta. Se podría decir que el conductor estaba pasándola de maravilla, a pesar de estar quebrantando muchas leyes, poniendo en peligro su vida y la de otros… y peor aún: ¿dónde estaban los policías cuando se necesitaban?
Todo fue de maravilla en muchos sentidos, al menos hasta que un vendedor de perros calientes se "atravesó" en el camino. La verdad, el vendedor andaba super aburrido y con pocas ganas de trabajar, y no miro a los lados antes de cruzar, solo se aseguro de que el semáforo estuviera en rojo. Por lo tanto, hasta cierto punto, el vendedor estaba en su pleno derecho de cruzar la calle tranquilamente. Aun asi, por poco termina en lugar al cual muchos temen ir: al cementerio. Gracias a Dios, nadie murió, pero cosas un poco malas y un poco estúpidas ocurrieron gracias a un vendedor de perros calientes en estado de shock, y un conductor bastante molesto. Nadie se dio cuenta de una bazuca rosa volando en medio de todo…
- …no estoy muy seguro si eso sea posible Tsu-¡Puff!
