Yukihana: ¡Hola! Les traigo El Nuevo Capítulo de la Historia.

Naruto no es de mi pertenencia

Aclaraciones:

-...- = Diálogo de los personajes.

~ ~ = ... Flash Back (Recuerdos)

* ... * = Pensamientos.


Capitulo 35 - Comprensión y agradecimiento…


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Naruto suspiro con gran pesadez, si alguien le hubiera advertido que todo terminaría de ese modo, habría intervenido para impedir aquel reto lanzado por su hija una hora atrás. Tomo asiento en el sofá observando a su esposo ir detrás de su hija mayor, ya no podía hacer nada, el resultado le fue tan obvio cuando ella propuso algo tan absurdo como enfrentar a Sasuke como reemplazo debido a que Gaara seguía negándose a aceptar pelear al no querer golpearla, ni por impedir su partida.

- ¡Karura! ¡Espera ahí!

Karura continúo ignorando los gritos de su padre pelirrojo, subiendo las escaleras hasta llegar a su cuarto, en donde cerró la puerta justo en el rostro de su perseguidor, el cual soltó un quejido por el fuerte golpe recibido. Al recuperarse un poco toco la puerta y continúo llamando a su hija pero sin obtener respuesta alguna. Después de unos minutos se rindió, por experiencia sabía que ahora que su hija se hallaba encerrada tardaría un tiempo en abrir o salir.

Se despidió de ella, pidiéndole recapacitar sus acciones y con resignación regreso junto a su esposo a la planta baja. Naruto le sonrió con compresión y calidez, haciéndole un espacio en el sofá justo a su lado. Gaara no tardo en acomodarse a su lado, abrazándolo por la cintura y atrayéndolo más a él.

- Dale su tiempo. -dijo tranquilamente el rubio.

Lo único que podía hacer en ese momento Naruto, era esperar a que ambos se tranquilizaran y reflexionaran sobre sus decisiones. Él estaba dividido entre dos de sus amores, sintiendo el mismo deseo protector de Gaara hacia su hija, queriéndola alejar de cualquier peligro pero a la vez, comprendiendo a Karura y su anhelo por cumplir su sueño. Y él como padre solo quería hacer feliz.

Llegados a este punto, el rubio buscaría un acuerdo de ambas partes, es su deber como mediador en esa caótica pero amorosa familia.

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Frustrada y triste se dejó caer sobre su cama después de cerrar la puerta. Sintiéndose un poco reconfortada por el silencio que reino una vez que su padre se fue y la dejo a solas. Agradecida con las razones externas que le permitieron alejar a sus hermanos por un tiempo, ya que sabía que todos querrían confortarla y aunque les agradecía, la verdad es que en esos momentos deseaba estar sola y reflexionar sobre sus errores una hora atrás.

Aun no podía creer que sus planes y deseos habían sido nuevamente frustrados por Sasuke. ¡Y luego el maldito no quería que lo odiara…! Chasqueo la lengua al momento de girar sobre la cama quedando boca arriba para "mirar" frustrada el techo de su alcoba. Estaba bien que fue su idea pero realmente no había pensado que tal resultado se habría presentado.

Estaba enojada con todos; con su padre y su sobreprotección; con su papi por la falta de apoyo; con su suerte por abandonarla; con su novio, hermanos, tíos y los lobos por ser testigos de su fracaso; con Sasuke por hacerle caso… Valiente momento para que Sasuke obedeciera.

Pero sobre todo estaba molesta consigo misma, se creyó ser lo suficientemente fuerte y capaz para enfrentar al Uchiha. Confiaba en que sus habilidades la ayudarían a ganarle a su padre pelirrojo -tal vez no sería tan fácil pero saldría victoriosa- por lo que no le importo cuando Gaara se negó a su reto. Tan decidida estaba a demostrarle al líder del viento que sería capaz de realizar su viaje aun sin su sentido de la vista, que recurrió a su plan B. Se acercó a Sasuke y retiro el sello supresor que le puso desde que se conocieron, informándole a su padre pelirrojo de que de negarse nuevamente pelearía con el Uchiha y de ganarle tendría que dejarla ir.

Por supuesto Gaara no solo se negó a pelear con su hija sino también a que ella peleara con Sasuke, sin embargo Karura hizo uso de la astucia para salirse con la suya, por lo que termino luchando contra el Uchiha y con la palabra del kazekage de que le permitiría hacer su voluntad si vencía a su peor enemigo.

Confiada en ganar. Derrotar a Sasuke y salir victoriosa. Con el sentimiento de superioridad al vencer aun con la desventaja que su nula visión representaba. Razón por la que incluso amenazo al bastardo de que lo odiaría mas si es que consideraba contenerse, de nada servía si el azabache contenía sus habilidades en la pelea, después de todo quería demostrar que era capaz de librarse de peligros durante su viaje.

Logro mantener el ritmo de la pelea al inicio e incluso creyó tener ventaja al acorralar al Uchiha, ponerlo en una situación difícil, pero en medio del intercambio de golpes alcanzo a escuchar la voz de Naruto dirigida a su contrincante.

"-Sasuke, deja de jugar o Karura se enojara."

Lo siguiente que supo la chica fue que su kunai fallo en herir a su objetivo, el cual ahora se encontraba detrás de ella, con su espada contra su cuello. Sasuke la venció en menos de un minuto. Se había estado conteniendo.

- ¡Ahh! -grito con frustración, pataleando y golpeando sobre su cama.

- Cuando te comportas de esta manera, en verdad te pareces a tu papá…

Karura detuvo su berrinche al escuchar la voz de Shin en su habitación, realmente no le sorprendía que invadiera su momento de soledad sin que lo hubiera notado.

-…Tan impulsiva, tan temeraria y confiada… en verdad te pareces más a Naruto de lo que piensas.

Karura se sentó sobre su cama con un puchero en sus labios, siendo observada por Shin, sentado en el marco de la ventana junto a la cama, dejando entrar el aire cálido del atardecer.

- ¿Qué haces aquí? ¿Te envió mi padre? -demando saber con molestia, no quería compañía en ese momento- Porque de ser así, lo mejor sería que…

- Vine por mi cuenta. -le interrumpió de manera tranquila- Tus padres se encuentran en la sala y no me vieron escabullirme. Naruto está tratando de tranquilizar el corazón de Gaara, él está preocupado por tu bienestar como cualquier padre lo estaría, pero también teme que lo odies por negarte tu sueño. -Karura mordió su labio inferior, por concentrarse en ella no pensó en sus padres.

- Yo… yo nunca lo odiaría. -aseguro en un murmullo lleno de culpa- De hecho, es más probable que con el tiempo sea él quien me odie. No he hecho otra cosa que causarle problemas desde siempre.

- ¿Qué hijo no le causa problemas a su padre y los preocupa? -Shin se encogió de hombros-Quédate tranquila, Karura, es imposible que Gaara te odie.

- No estaría tan segura. -Karura apretó sus manos sobre la sabana de su cama- No sé cómo me ha aguantado ya tanto tiempo si ni siquiera tengo su sangre.

- La sangre no define a la familia. Creí ya habértelo enseñado y que serias la mejor en entenderlo. -Shin miro a la joven con seriedad, endulzando su mirar al verla tan indefensa sobre su cama- ¿O es que acaso tu no ves a Gaara como un padre?

- Por supuesto que sí. -aseguro levantando el rostro, dándose un golpe mental al reflexionar sus palabras.

- En ese caso no hay que seguir con esto. -Shin levanto su mirada hacia la luna que comenzaba a salir- Sería bueno que fueras con tus padres. Siguen en la sala, un poco más tranquilos.

- Esperemos un poco más, necesito calmarme otro poco.

- Como desees.

- Mejor dime, ¿viste la pelea entre Sasuke y yo?

- Sí.

- ¿Y que te pareció? -Karura agradeció que su voz no salió entrecortada, se le había dificultado un poco el hablar al escuchar el tono frio del Uzumaki.

- Patético y decepcionante.

El corazón de la chica se contrajo, jamás creyó escuchar un tono carente de emoción de parte de Shin, quien siempre le dedico palabras y caricias fraternales llenas de calidez. Desde pequeños, el Uzumaki había mostrado interés en que alguno de los gemelos de Naruto tomara su lugar, que fuera el heredero de sus conocimientos, por lo que los trataba como si fueran sus propis hijos, velando por su bienestar con gran amor.

Y conforme los años pasaron, Shin concreto su interés en Karura al ver que Itachi desde pequeño había decidido su futuro, uno parecido al de sus padres; ser un gran ninja para proteger a sus seres queridos, muy contrario a su introvertida hermana, la cual era movida por la curiosidad y la aventura. Razones por las cuales la joven llego a ver al heredero como un mentor que le mostraba sus conocimientos con gran alegría. Escucharle hablarle de esa manera le generaba la sensación de haberle fallado.

- Ahh…yo… yo lo… -tartamudeaba sin saber realmente que decir.

- No estoy decepcionado porque perdieras o algo así. -le aclaro Shin, pasando una mano por su cabello rojizo ante la incomodidad generada.

Karura guardo silencio, aliviada ante la aclaración y curiosa por la razón del extraño comportamiento del varón.

- ¿Entonces? -se animó a romper el silencio que se creó tras las palabras del mayor.

- Fue decepciónate la respuesta a la que llegaste para conseguir tu petición y golpear a tu "no padre" de manera libre… la violencia nunca ha sido, ni será una buena solución.

- No necesito usar excusas para golpear al bastardo. -intento desviar el tema.

Shin suspiro a sabiendas del fuerte carácter de su futura discípula, aunque le alegrara ya no percibir la sensación de odio en la voz de la menor no podía aceptar del todo su modo de actuar. Karura se recargo sobre la cabecera de su cama, abrazando sus piernas intentado mantener su calor.

- No se me ocurrió otro modo de hacerle ver a mi padre que puedo valerme por mi misma allá fuera. -murmuro la chica con un poco de vergüenza- El usar los… Itachi no… yo no merezco algo así.

Shin dirigió su mano a los oscuros cabellos de la chica revolviéndolos con cariño al oírla tartamudear, incapaz de desistir en la opción que él le daba. Aceptaba que tal vez no era una linda solución pero era lo único que podía devolverle la visión a la chica en ese momento. Él no podía ayudarla más allá y la otra opción era que Naruto reconstruyera sus ojos como lo había hecho con Kakashi durante la cuarta guerra, sin embargo esa última opción era imposible ahora que el rubio no tenía chakra propio por el embarazo.

- Karura, la única razón por la que no quieres la opción que te brindo es por orgullo. -le mostro una sonrisa comprensiva aun cuando sabía que la chica no la vería.

- ¡Eso no es…!

- Itachi mismo apuesto que me hubiera rogado por ayudarte. -se inclinó sobre la cama, tomando del mentón el rostro de la menor y acercándola al suyo- A cualquier precio. -murmuro de manera seria- Al igual que tus padres y demás hermanos me lo pidieron tiempo atrás cuando les dije que perderías la visión en algún momento por usar el sharingan de manera tan despreocupada. Ahora, tu familia está sumamente preocupada por tu bienestar y a ti parece no importarte. Si no es por orgullo, no encuentro otra razón para rechazarme.

- Yo puedo…

- Puedes valerte por ti misma en tu vida cotidiana. -el pelirrojo acepto- Pero te recuerdo que lo que deseas es algo que va más allá de cuidarte a ti sola. La ceguera no es algo que solo te perjudique a ti, envolverá tu mundo y afectara por igual a todos te rodeen o no. -le interrumpió Shin con seriedad- Siempre te lo he dicho Karura, el peso con el que piensas cargar solo te lo entregare cuando dejes de lado tu orgullo, ese que te impide perdonar por completo a Sasuke por no haber sido ni ser un padre adecuado. Ese tonto orgullo que no te permite perdonarte por no haber sido capaz de ayudar, y digo ayudar, no salvar…-aclaro-…a Itachi. Muy poco pudieron haber hecho tu hermano y tú en esa situación, además de que él tomo la decisión de seguir un consejo, bien pudo haber sido tuyo o del ninja al que le quitaron el pergamino, no fue ni será tu culpa, olvida ya eso…

Un sentimiento lleno de dolor y tristeza invadió a Karura, un gemido doloroso se formó en su garganta debido al llanto que intentaba contener en su interior. La tela sobre sus ojos se humedeció por culpa de las lágrimas que lograron formarse.

-…El orgullo es un mal consejero cuando es excesivo. Un ejemplo claro es Sasuke que se ha quedado solo por culpa propia. También puedes considerar el destino del clan Uchiha, que por querer ser más respetados dentro de su aldea terminaron de ese modo o de Madara al creer que era el único capaz de traer paz a este mundo. Incluso tu misma entras en mi lista de ejemplos, todos tus malos recuerdos empezaron cuando decidiste seguir con tu orgullo y confianza de ser superior. -continuo Shin con tranquilidad, convencido de que poco a poco su pupila comenzaba a tener cambios - Podría darte mil ejemplos más pero seria el mismo resultado. El orgullo y odio excesivo son males que no te permiten ver en este momento que tu padre solo quiere tu bien, y no es que dude que seas capaz de ser independiente…

Shin se estiro como gato, observando que en unas casas no muy lejos de ahí eran observados por un hombre arrepentido que no sabía que podía hacer para remediar sus errores. Sabia por comentarios de Naruto que Sasuke estaba recapacitando sobre sus errores una vez más pero ¿aun habría tiempo de que no perdiera lo más valioso que hay en el mundo?

-…Pero tú serás mi sucesora, deberás velar por el bienestar de todos y no solo por ti. Necesitarás de todas tus capacidades para observar el transcurrir del tiempo sin interferir. De nada te servirá el orgullo necesitaras de la humildad, no necesitaras del odio pero si del amor a todo lo vivo. Paciencia por los errores ajenos. -el Uzumaki continuo con la charla, aligerando el tema después de un rato- …Necesitas madurar y perdonar. -concluyó con una sonrisa- Créeme cuando te digo que tus padres saben que puedes contigo misma, es solo que…

-…desean una mayor seguridad de que nada me pasara lejos de ellos. -a completo la chica con sutileza y resignación.

- Exacto. Veo que ya estas comprendiendo. -sonrió- Tus padres solo te piden la oportunidad de que les brindes tranquilidad a sus vidas al aceptar mi sugerencia. Ellos comprenden que en un futuro es probable que te topes con más obstáculos. Que no podrán evitar que sientas dolor, temor, angustia e impotencia, entre otros cosas más, después de todo es parte de lo que significa vivir, pero desean que al menos tu camino no sea tan malo si hay algún modo de ayudarte… ¿comprendes ahora? -la chica asintió- Entonces, ¿aceptas?

- No… no tengo otra opción. -murmuro desviando el rostro.- De seguir negándome, tu insistirás. A veces llegas a ser demasiado exasperante.

- ¡Oye! -se quejó, causando una leve risa en la menor- Como sea, velo de esta manera, lo que te ofrezco no es totalmente seguro. Hay un gran porcentaje de que la operación falle, de que no consiguiera desarrollarlo de la manera correcta o lo que hice solo sea un actuar impulsivo. -Shin se encogió de hombros- En cualquiera de esos casos, podrás decirle a tus padres. "Yo tenía razón" justo en su cara como te gusta.

Karura hizo un gesto simulando que tal idea era considerablemente buena, mostrando una sonrisa ladina ante el intento de Shin por animarla. Si bien existía una posibilidad de fallo como decía el pelirrojo, ella sabía que si el mayor había hecho su mejor esfuerzo no había manera de que algo saliera mal.

- ¿Habrá un momento en que pueda ganarles? -pregunto al aire.

Karura se sentía derrotada al no poder negar que el mayor tenía toda la boca llena de razón y aceptando que su actuar a veces podía llegar a ser infantil. En su defensa podía decir que su edad aún era de una joven pero ella misma sabía que era simplemente caprichosa a veces. En este caso tal vez era orgullo como decía Shin o tal vez era por respeto y amor hacia su hermano mayor, puede que ambas, sin embargo no quería pensar más en ello, ya había aceptado acceder a la operación.

Ella era tan orgullosa que en ocasiones se olvidaba de lo más importante y terminaba lastimando a sus seres queridos. Otro desagradable rasgo de su sangre Uchiha. Exhalo todo el aire que contenían sus pulmones, no queriendo pensar en lo agobiante que era portar tal maldición dentro de sus venas. Quería dejar ese rencor atrás aunque fuera imposible pero al menos quería dejarlo en el rincón más olvidado de su mente, durante esos días había visto la vida miserable de Sasuke y lo infeliz que se veía su futuro.

…Y ella no quería terminar así, no quería quedar sola, odiada y resentida con todos, siendo compadecida por los demás por la infeliz vida que llevaba. Lo que deseaba era ser como su padre rubio, quien a pesar de todos los obstáculos que tuvo en su vida, al final era feliz al lado de una gran familia, teniendo el amor de un gran hombre y con un futuro por venir lleno de felicidad. Su sueño era ocupar el lugar de Shin en un futuro y velar por el bien de los demás, asegurando un futuro libre de conflictos para sus hermanos, protegerlos de cualquier mal, gracias a los conocimientos que obtendría al ser la heredera de la voluntad del sabio de los seis caminos.

- Ahora ve e informales a tus padres que dejaras el asunto en mis manos, así estarán más tranquilos y no te molestara de nuevo. -Shin le hablaba de manera cómplice- Todavía están en la sala.

- ¿Cómo estás seguro que siguen ahí?

Shin suspiro ante el obvio intento de la chica por conseguir más tiempo antes de hablar con sus padres, por lo que prefirió continuar con la conversación a sabiendas de que no lograría hacerla desistir de posponer lo inevitable, la dejaría tener el tiempo que necesitara.

- ¿Dudas de mí? -hablo fingiéndose indignado- ¿De mí, el gran…?

- Yo no logro sentirlos. -interrumpió con calma la chica.

- ¿Eh?

El Uzumaki miro desconcertado a la menor ya que no podía creerle del todo. Esa chica que hasta ahora había mostrado su gran habilidad al moverse como si nada por media de su chakra le decía que era incapaz de sentir a sus padres, los cuales él claramente percibía en el piso debajo. Guardo silencio reflexionando el porqué de tal suceso si estaba seguro de haberle enseñado a todos los hijos de Naruto a ver a través de su chakra, habilidad en las que sobresalieron Karura y Kushina tiempo atrás. Una ayudada por su arena y la otra por el aire. Desde su ceguera, Karura había estado utilizando el mismo método que los mellizos con su arena y el chakra, solo que ella uso el viento para ser consciente de lo que la rodeaba y con cierta distancia limitante.

Observo a la chica pelinegra que esperaba una respuesta de su parte, llegando a una posible causa después de pensarlo bastante. Hasta el momento a Karura se le había hecho imposible poder dominar el modo sabio, por lo que no podía percibir libremente chakras a distancia como Naruto. La pelinegra lo había intentado y fracasado tiempo atrás, terminando con ciertas partes de su cuerpo a media transformación a una rana.

Muchos pensaron -incluyéndolo a él- que al ser hija de Naruto se le facilitaría dominar el modo sabio, gran sorpresa fue la que se llevaron cuando la chica fue incapaz de manejar la energía natural. El viejo sapo supuso que ella no tendría el don por lo que abandonaron aquella enseñanza, la retomarían más adelante cuando las emociones y sentimientos de la chica estuvieran claros.

- ¿Cuál es tu límite de percepción?

- ¿Eh? -Karura se mostró pensativa, la pregunta la tomó por sorpresa.- Mmm… creo que mi cuarto…

- ¿Crees? -enarco una ceja.

- Depende del viento que puedo crear a mí alrededor, además que por mucho que lo intento no puedo hacer que mi chakra se proyecte en ciertas superficies.

- ¿En cuáles?

- La mayoría en edificios o incluso aquí en casa.

- ¿El piso y las paredes? -la chica asintió a la pregunta de su mentor.- Puede que se deba a que la arena utilizada ya no es del todo natural…

Karura sonrió victoriosa al oír como Shin se olvidaba de todos los asuntos ajenos a ese momento y centraba su total atención en crear teorías referentes a su poca habilidad de manejar energía natural y por qué no podía enviar chakra a través de ciertas superficies. Lo dejo perderse en sus pensamientos mientras ella solo lo escuchaba murmurar, había ganado tiempo antes de enfrentar a sus padres.

Y no es que el tema le fuera indiferente del todo, después de todo la falta de visión era un poco estresante a pesar de que sabía que llegaría ese momento, aunque tampoco es como si le hubiera dado mucho interés, ella siempre había culpado a su sangre Uchiha de ser la causante de que no logra dominar el modo sabio igual que su papi. Y aunque sus padres, Shin y el matrimonio de sapos, llegaron también a considerarlo, desde hacía un tiempo habían cambiado de opinión, culpando a su descontrol de emociones.

Odio a Sasuke y amor a su familia. Culpabilidad por Itachi y alegría por la vida. Temor a entenderlo todo y fascinación por lo nuevo. Si, su interior era un caos.

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Su entrenamiento había terminado hace rato y a pesar de que Konohamaru les ofreció llevarlos a casa, ellos le pidieron que los llevara a ver a los mellizos Uzumaki. Razón por la que se encontraban ahora en la entrada del campo de entrenamiento #6, observando el último esfuerzo del equipo Sabaku No para capturar a su profesora.

El equipo de Konoha aceptaba con gran pesar que aquel equipo era muy bueno y les sería muy difícil enfrentarlos en la siguiente etapa del examen. Se quedaron en la entrada para no molestar, manteniendo un bajo perfil. Observaron como una gran ola de arena metálica se aproximaba con gran rapidez hacia la kunoichi mayor que apenas y había podido escapar de un ataque sincronizado de los mellizos.

- ¡Demasiado lento! -grito Matsuri a su estudiante pelinegro- Esa técnica tiene un gran número de aberturas.

La profesora había saltado, esquivando fácilmente la técnica de Shinki, sonriendo satisfecha al decirle sus puntos débiles pero tal expresión se perdió al ver la sonrisa de satisfacción del chico unos metros lejos de ella, notando también a Yashamaru con las manos alzadas.

Con gran rapidez la profesora levanto la vista, encontrándose con Kushina por arriba de ella. La chica pelirroja había sido lanzada al aire por su hermano, sobrepasando en altura a su profesora. La melliza mayor le sonrió victoriosa a Matsuri cuando sus miradas se encontraron, sin dar tregua a su maestra lanzo una llovizna de shurikens y kunais.

- ¡Demonios! -exclamo la instructora cubriéndose con esfuerzo con ambas manos.

Con rapidez descendió, cayendo de rodillas al suelo. Kushina había dejado de lanzar las armas al quedarse sin ninguna a su parecer. Matsuri se levantó pero se topó con el otro miembro pelirrojo a escasos centímetros de ella. Le habían tendido una trampa.

- Game over, sensei. -Yashamaru sonrió victorioso cuando su arena envolvió a la mayor.

- Game over. -repitió la kunoichi derrotada, sonriendo orgullosa por la capacidad de sus estudiantes.

El equipo 7 aplaudió atrayendo la atención de Shinki y Kushina pero no del mellizo menor que le sostenía la mirada a su entrenadora. Sarada estaba por saludarlos cuando la situación cambio.

- ¡Woow! -exclamaron casi todos al unísono.

Algunos se sonrojaron al ver la secuencia de acontecimientos… Matsuri había permanecido en su lugar mientras Yashamaru la liberaba de su arena, lo que nadie previo fue que maestra y estudiante terminarían uniendo sus labios en un beso por culpa de Kushina, quien a modo de juego cayó sobre los hombros de su hermano, empujándolo sobre su maestra de modo que los tres terminaron sobre la arena.

Al separarse el rostro de Yashamaru se fusionó con su cabello a causa de la vergüenza, levantándose tan rápido como cayeron y disculpándose efusivamente con la mayor antes de perseguir a muerte a su hermana que no había tardado en huir.

- ¡Kushina, detente! -gritaba mientras atacaba con diferentes jutsus e intentando apresarla con su arena- ¡Kushina!

La chica pelirroja corría por todo el lugar mientras reía y se disculpaba sin realmente sentirlo. Matsuri se mantuvo en su lugar con un leve sonrojo y una sonrisa, enternecida por la reacción de su alumno.

- ¿Necesitan algo?

La tranquila voz de Shinki atrajo la atención del equipo 7 que se sobresaltó por su repentina aparición justo a un lado.

- Perdón, no queríamos interrumpir. -dijo Sarada recuperando su porte serio- Solo queremos hablar un poco con ustedes, podemos esperar a que terminen…

- No importa. -le interrumpió el chico pelinegro- Ya se terminó en el momento en que Yashamaru libero a Matsuri-sensei. ¿Qué quieren hablar?

- Amm… bueno…

Sarada dirigió su mirada a los mellizos que seguían corriendo, el tema que iban a tratar los involucrados a todo el equipo, algo que Shinki comprendió por lo que después de suspirar con gran cansancio, grito al resto de su equipo que se detuviera y se acercara.

Era la primera vez que los de Konoha lo escuchaban alzar la voz por lo que se sobresaltaron notoriamente, saliendo de ese estado al notar la reacción aterrada con la que los mellizos se acercaron sin refutar. Fue en ese momento en que el equipo 7 entendió que tal vez Kushina podía sobresalir y parecer la líder de aquel equipo al ordenar y ser obedecida por los contrarios sin que dijeran alguna objeción real, siendo arrastrados a los caprichos de la pelirroja… sin embargo, quien en realidad tenía el mando era Shinki, manteniendo todo bajo control.

- ¿Qué sucede? -pregunto Kushina.

-…Bueno, verán…

- Venimos a agradecerles lo que hicieron por nosotros. -Ryuu tomo el mando cuando Sarada no encontró las palabras correctas.

El varón Uchiha se había asegurado de que estuvieran solos, aprovechando que sus profesores estaban platicando muy lejos de ellos, después de todo, lo que hablarían estaba contra las reglas del examen.

- No tienen porque agradecer. -dijo secamente Yashamaru entendiendo a que se refería el contrario.- No hicimos gran cosa.

- Claro que fue algo grande. -dijo Mitsuki.- Nos ayudaron a pasar a la siguiente etapa.

- De no ser por ustedes, nosotros no estaríamos…

- No sabemos de que hablan. -interrumpió Kushina silbando y mirando a todos lados sin interés alguno.

Los Uchihas suspiraron y Mitsuki negó con la cabeza comprendiendo que no importara lo que dijeran, los contrarios no aceptarían sus agradecimientos y continuarían negando que los ayudaron con la prueba. Ninguno estaba satisfecho con eso pero dejarían de insistir porque si alguien se enteraba de lo hecho por los mellizos, todos saldrían perjudicados y aunque ellos aceptaran el daño no deseaban perjudicar a los Sabaku No.

Durante la evaluación para pasar al tercer examen, los Kage´s habían decidido que tomarían en cuenta el día y medio que avanzo, seleccionado a los equipos que robaron un estandarte y a quienes lo protegieron. Por obviedad ellos no hubieran podido avanzar ya que no lograron robárselo a ningún equipo. Sin embargo, a quien creían que era Mitsuki, entrego un estandarte a los evaluadores, logrando el pase de inmediato. Los hermanos pelinegros estaban confundidos pero guardaron silencio como su compañero se los pidió en su momento. Agradecieron el pase y salieron de la oficina de los evaluadores, una vez lejos de ahí, el tercero deshizo el jutsu de transformación con el que se había infiltrado al equipo 7, apareciendo Kushina, segundos después aparecieron los otros Sabaku No y Mitsuki -el verdadero-.

El equipo de la arena les explico que secuestraron a Mitsuki porque no quería aceptar el estandarte que le ofrecían, asegurando que ellos tampoco lo querrían, por lo que Kushina tuvo que ocupar el lugar del chico víbora, argumentando que el darles un estandarte era un modo de agradecer las veces que los salvaron de los alacranes en la tormenta.

El equipo 7 se negó -tal como había dicho Mitsuki- y estaban por decir la verdad a los adultos, no obstante se detuvieron cuando los contrarios comenzaron a decir que no solo descalificarían al equipo 7 sino también a ellos, por lo que los Uchihas no tuvieron más remedio que rendirse. Aceptando con un poco de culpa las felicitaciones de sus seres queridos, principalmente de Sakura y Karura, prometiendo que harían su mejor esfuerzo por ganar el examen y demostrar que hubieran podido hacerle de haber tenido tiempo suficiente en la segunda prueba.

- No se los dejaremos fácil. -dijo con arrogancia Ryuu.

Los mellizos sonrieron llenos de emoción ante la mirada y sonrisa de gran confianza que los de Konoha les dedicaron. El tercer examen seria emocionante.

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Yukihana: Bueno, en realidad no tengo palabras para disculparme por la larga ausencia… y aunque tal vez a algunos no les interese sé que debo una explicación -será breve-… La realidad es que durante los primeros años de mi carrera universitaria no me vi adsorbida tan profundamente como otros autores, tenía mucho tiempo libre -razón por la creación de tantas historias- sin embargo en este últimos meses me he visto no solo adsorbida por ser mi último año en la universidad -exámenes y trabajos finales-, sino también por la realización de mis prácticas y mi tesis, además de mi trabajo de medio tiempo y fingir una vida social estable para no preocupar a mi madre la cual me reprocha que me sumerjo más de la cuenta en la fantasía que me regala el anime.

Todo junto me ha impedido escribir con la misma regularidad que tiempo atrás, así que pido perdón por el retraso. Agradezco de corazón la paciencia que tuvieron a quienes aún continuaran leyendo. Espero sigan disfrutando de la historia que a pesar de no contener tanto romance y Lemon como muchas quisieran, aun me apoyan, quería crear una historia enfocada en otras cosas que no sean tan comunes… en unos días subiré Bund para quienes lo leen y muy pronto actualizare mis demás historias…

Lamento no poder asegurar una actualización semanal como antes pero tratare que al menos esta historia tenga un capitulo nuevo en 15 días…

Nos vemos~ Bye bye~