Parte 2: capítulo 9
Ciudad de Ikebukuro
Durante los siguientes días en que Izaya estuvo en completa recuperación, habló en dos ocasiones con Shizuo. Al informante, la primera y a su parecer bastante breve, únicamente le había desconcertado, pero la segunda vez en que conversaron sin duda sólo le dolió. Había sido igual de corta y, sin embargo, Izaya pensó que había durado cien años y un poco más.
Departamento de Izaya
22 de diciembre, 19:00
Perspectiva de Shizuo
Cuando Izaya despertó horas más tarde a la llegada de Shizuo, no pareció sorprenderse, o al menos eso aparentó.
—Eh, Shizu-chan, pensaba que tardarías al menos otras tres semanas en venir —dijo sin molestarse en sentarse. Shizuo no dijo nada. En silencio notó que Izaya lucía bastante enfermo. En efecto, cuando Izaya se volvió al guardaespaldas le dedicó una mirada afiebrada. Shizuo rio por lo bajo antes de, sin saber bien sus motivos, pasar su mano por los cabellos de Izaya.
—Suéltalo de una vez —dijo Izaya con sospecha, un tanto perplejo e intentando sentarse. A su pesar, Shizuo tuvo que ayudarle y, al hacerlo, se decidió a posponer lo que se había propuesto decir. Después de todo, el informante no necesitaba mayores malestares. Sin embargo, durante una pausa que Shizuo creyó eterna, captó el frasco que estaba sobre la mesa, de antibióticos y no analgésicos.
El guardaespaldas no necesitó más que unos segundos para conectar aquellos detalles de los últimos días: desde la bofetada culposa de Mairu a Izaya, y aquello que, según Shinra, tendría que escuchar por palabras del informante. Shizuo no pudo evitar preguntar, pese a que sabía odiaría conocer la respuesta.
—Oye, pulga, si te preguntara que hay debajo del parche, ¿qué dirías?
Izaya no pudo evitar mostrar su desconcierto.
Algunas veces eres brillante, Shizu-chan. Pero siempre lento.
—Nada.
—…
—Es decir "nada". No hay nada que mostrar.
Shizuo se quedó callado, antes de llevarse los dedos al tabique de la nariz. Así que era cierto: le había mentido Izaya a Shinra y luego el propio Shinra a Shizuo. En realidad, más que decirle mentiras le habían ocultado la verdad, que era otra forma de ser deshonesto. Aquella declaración le hizo sentirse como si acabaran de tirarle encima un balde de agua fría.
Shizuo no tardó en levantarse.
—Lo siento, Izaya, será para otra ocasión.
—Eh, Shizuo, ¿qué sucede contigo? Esto ya lo sabias.
—Si te refieres a que yo sabía que se estaba complicando el asunto de tus ojos, sí. Que finalmente decidieras o tuvieras que perderlo, no.
—No es la gran cosa.
—Para mí lo es y seguro que también para ti.
—Shizu-chan, te diré…
—¡Detente de una vez! No hay nada que decir. El hecho es que te extirparon un ojo. ¿Por qué diablos no estas molesto? En decir, seguro lo estas. ¿Qué pretendes? ¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué todo mundo sabía excepto yo? Te gusta torturarme, siempre harás eso, ¿verdad?
—Lamento informarte, Shizuo, que las personas sólo pueden asegurar lo que sienten ellas mismas. De los demás puedes intentar adivinar, pero nada más.
Joder, pulga, sin saberlo, tú siempre encuentras la manera de frustrar mis planes y de ser quien dirija todo a tu gusto… ¡Eres imposible!
Al tiempo en que pensaba aquello, Shizuo se preguntó si no estaría buscando excusas para retrasar lo inevitable. Sin saber muy bien que hacer, se resignó a no decir nada sobre el asunto (sobre ninguno de los dos) y quedarse un rato más con Izaya que no entendió la mortificación del guardaespaldas. En algún momento, le pareció que este miraba con bastante detenimiento sus libreros.
Calles de Ikebukuro
25 de diciembre, 21:20
En realidad, Shizuo no quería ver a Izaya. No después de que supiera que, al final del día, era responsable por haberle dejado lesionado de por vida. Pero era evidente que el informante tenía otras intenciones.
No pasó mucho tiempo para que Shizuo se encontrara a las hermanas Orihara cerca del parque donde Izaya alguna vez le había besado. Cuando el guardaespaldas vio a Mairu sentada en el suelo, se acercó.
—Shizuo-san que oportuno —saludó Mairu. Kururi a su lado inclinó levemente la cabeza a modo de saludo—. ¿Qué haces por aquí?
—De camino al trabajo. ¿Están bien? —preguntó Shizuo al ver que Mairu tenía las manos alrededor de su tobillo.
—Ah, ¿lo dices por esto? Me lastime durante mi clase de karate.
—Ya veo —comentó Shizuo sacando sus manos de los bolsillos.
—Eh, Shizuo-san, ¿te importaría encaminarnos a casa de Iza-nii. No tienes que verlo si no quieres —Shizuo alzó una ceja, con aire desconfiado. Pero se resignó a cargar sobre su espalda a Mairu.
Durante el trayecto, pensó que creía que tendrían que pasar días sino es que semanas para andar por las calles de Shinjuku. Subiendo las escaleras, pese a existir un elevador en el edificio, Shizuo se sintió un completo intruso.
Pero se daba cuenta de que, si en verdad no quisiera encontrarse con Izaya, no se hubiera dejado "engañar" por las gemelas; apenas llegaron a la entrada del departamento, Mairu bajó ágilmente de la espalda de Shizuo y se alejó arrastrando consigo a Kururi. Viéndolas, Shizuo se preguntó si traerlo allí habría sido su idea o de su hermano mayor.
En cualquier caso, Shizuo pensó que el informante estaría recuperándose de su reciente enfermedad, relacionada con una infección menor por el arma con la cual le habían atacado en la fábrica. En palabras de Shinra sólo se trató de una "recaída".
Departamento de Izaya
25 de diciembre, 22:15
Perspectiva de Izaya
—Escucha, la verdad es que no tenía intenciones de venir, pero necesito preguntarte algo —dijo Shizuo sentándose en el borde de la cama.
—Si tiene que ver con mi ojo, mi problema que Shinra empieza a llamar "inicios de una adicción mayor", o siquiera con la lesión de la columna, te juró que ya estoy harto —dijo Izaya con total sinceridad.
—Si, en verdad, yo te amara, ¿qué pasaría después?
Al principio, Izaya no supo que decir. De antemano suponía que Shizuo, por mucho que fuera un bruto y se tardara bastante en reconocer lo que todos sabían o creían saber, terminaría por preguntarle algo como aquello.
Al informante se le ocurrieron muchas maneras de responder, pero finalmente se decidió por la respuesta que había contemplado sin segundas intenciones o tras pensarlo con demasiada antelación.
Era después de todo, la única sincera.
—No lo sé. No pretendo adivinar lo que podrías hacer, o lo que yo mismo podría hacer. Ya te lo dije, yo no hago eso. Pero lo que puedo asegurarte, es que por primera vez mi amor no sería unilateral.
Shizuo no pareció sorprendido ni mucho menos. En realidad, mantuvo aquella expresión seria que empezaba a incomodar a Izaya. El guardaespaldas rebuscó en sus bolsillos para luego mostrarle el anillo que le había sido dado.
Tomó la mano de Izaya y luego, con más delicadeza de la necesaria, le colocó el anillo en el dedo que siempre lo llevaba puesto.
—Perdóname, Izaya, pero la respuesta es no.
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—¿No? ¿Cuál era la pregunta? —dijo Izaya haciendo un esfuerzo por sentarse totalmente erguido en la cama. Ignoró el dolor de la espalda baja, pues había algo que no terminaba por gustarle.
—Me pediste una respuesta hace tiempo y ahora te la doy: no.
—Je, Shizu-chan, que pretendes entienda yo con eso. "No" es la respuesta a muchas cosas, ¿sabes?
—Sí, lo sé. Y es la única que puedo darte: voy a ser estúpido y pensar que cuando dijiste que… sentías aquello, eras honesto. Pues bien, me he dado cuenta de que yo no siento lo mismo y, aunque lo hiciera, nada podría pasar entre nosotros. Es por eso que "no" es lo único que puedo decirte.
El informante se quedó observando a Shizuo por si acaso se daba cuenta de algo más, pero al final, tuvo que rendirse.
—Pues ya lo has dicho. Ahora vete —dijo Izaya en tono calmoso.
Shizuo no dijo nada y se marchó sin volverse al informante. Izaya se quedó sentado sin darse cuenta de todo lo que cruzaba por su mente en esos momentos, quizá buscando una explicación y luego posibles soluciones para lo que acababa de escuchar. No se dio cuenta de que pasó mucho tiempo y tampoco se percató de que Namie Yagiri había regresado. En realidad, nunca se había ido.
La mujer bajó las escaleras y fingiendo completa ignorancia, empezó a decir muchas cosas, pero Izaya no entendió absolutamente nada de esas muchas cosas. Al notarlo, Namie se atrevió a dejar de buscar los archivos que pensaba usar, que no eran más que una excusa. Sin embargo, en vista de la expresión contrariada de Izaya, empezó a preocuparse.
—¿Te duele algo?
—Estoy bien —dijo Izaya antes de recibir la ayuda de Namie para recostarse.
La espalda sin duda, pero no es todo lo que duele.
—Izaya… Nadie tiene porque saberlo —le tranquilizó Namie sin ser capaz de observar al informante. Tras unos momentos, preguntó: ¿Se te ofrece algo? ¿Quieres que llame a Shinra?
En vista de que Izaya no habló para responderle, Namie se volvió a su jefe sólo para darse cuenta de que seguía tumbado boca arriba y con un brazo sobre los ojos. Cuando le repitió la pregunta, Izaya asintió con la cabeza sin descubrir su rostro.
Namie ya tenía el teléfono en sus manos, cuando le pareció que Izaya había dicho algo. Dejando sobre la mesa el teléfono, Namie volvió sobre sus pasos.
—Eh, Namie-chan, ¿pensaste que alguna vez iba a equivocarme de modo tan patético? —dijo Izaya que mantuvo su posición inicial—. Estoy seguro de que lo veías venir, ¿no?
—No creo que te hayas equivocado.
—No lo sé. Aun así, esto se siente horrible.
—Tenía que pasar en algún momento.
—En verdad que ser humano no es lo que yo esperaba. Sin embargo, uno siempre puede aprender de sus errores. Mira que reconocer que fallé en mis predicciones… Siempre puedo pensar que Shizuo es más listo de lo que pensaba y sólo está intentado seguir con el juego…
—Izaya —le interrumpió Namie que tampoco lograba entender las palabras de Heiwajima—, siempre puedes ser humano unos momentos más. No diré nada. Después de todo, mi trabajo y, sin duda, mi bajo salario están en tus manos.
En respuesta, Izaya empezó a reír y luego lloró de enojo y vergüenza. ¿Cómo pudo haber errado? Había puesto su vida en manos de su hermana sólo para probarse a sí mismo que, sin importar la naturaleza de su amor, podía ser correspondido. ¿No acaso Shizuo se había roto la mano, sino es que ambas, al tirar la fábrica donde le habían lesionado? Entonces, ¿qué había salido mal?
Ciudad de Ikebukuro
Tras la última conversación, Shizuo e Izaya no volvieron a verse hasta pasados seis meses, bajo un cielo nublado. Sin embargo, ese mismo día y después de cumplir lo acordado, Shizuo anduvo por las calles sin rumbo fijo antes de toparse con un satisfecho Yuuma Otani. Al verse, ninguno pareció dar muestras de reconocimiento, de modo que ambos tomaron caminos separados, al tiempo en que Shizuo pensaba que debió haber rechazado aquella conversación con el hombre...
... ¿?
N. del A. ¡Saludos! Pues primero les digo que tras meditarlo, he optado por finalizar esta historia... El siguiente capítulo será el último y voy a esforzarme para que os guste (prometido). Ja, ja, ja, no me odien pues a ver que tal resulta después de todo.
karasu-shiro: es verdad que el tiempo vuela, y es que he disfrutado mucho escribir esto. Espero te haya gustado leerlo. Ya me dirás. Como siempre, te agradezco tus comentarios. ¡Abrazos y besos!
berenice uchiha: ¿esto era esperado? XP Me gustaría saber como piensas que acabara. Seguro que ahora deseas matar a Shizuo XP ¡Muchas gracias por comentar! Siempre me saca una sonrisa leer tus reviews. ¡Besos!
Debido a problemas de la página (supongo), no aparece tu review, anon (guest), pero aquí va: I really appreciate your words. I will consider what you ask me. Cheers! ;)
Hasta la próxima...
