N/A: Hola personita que estas leyendo esta historia, gracias por tu enorme paciencia, muchas veces estoy ocupada y no puedo escribir, otras mi pc esta dañado y otras no tengo ganas de escribir, pero debes saber que esta historia esta por terminar en los siguientes dos capítulos. Nos leemos pronto.
"Orgullo Naranja"
By ASUKA02
Cap. 36: Flores para ella
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Kirigakure – oficina de la Mizukage.
Luego de tres horas de estar sentada leyendo informes ninjas y demás papeleo de la aldea Mei se levantó para estirar las piernas, había pasado los días festivos de diciembre trabajando casi sin parar, necesitaba mantener su mente ocupada para no pensar tonterías.
Decir que se sentía sola era poco, a veces se arrepentía de haber echado de su vida a Yamato, él era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo, pero lo había alejado por una buena causa, así que no debía lamentarse por eso.
En otros tiempos a ella no le hubiese importado retenerlo a su lado sin impórtale nada más, pero Mei había cambiado, incluso hasta había aprendido a perdonar, pero quizás había exagerado en dejar ir a su antiguo exnovio, a quien mantuvo en prisión por traidor.
Un acto noble que ahora le parecía una estupidez, esperaba no tener futuros problemas con ese imbécil.
—Mei-sama.
La voz de Chōjūrōla sacó de sus pensamientos, ni siquiera lo había escuchado cuando entró en su oficina. ¿Desde cuando se había vuelto tan descuidada?, no podía permitirse tal error.
—¿Que pasa?
—Está pensando en él, ¿verdad?
Ella parpadeó sin entender —¿en quién? —su voz sonó como un susurro.
El joven no se atrevió a decirlo, pero pronto Mei entendió a quien se refería y lo miró con expresión seria, el ninja no dijo nada, sabia que no era de su incumbencia, pero le entristecía ver como la mujer que siempre sonreía ya no lo hacia, también le preocupaba que se pasara todo el tiempo trabajando hasta bien entrada la noche.
Y era que Mei no sabia que hacer con su tiempo libre, no le gustaba quedarse sola con sus pensamientos.
—¿Porque estas en mi oficina? —le preguntó mirándolo fijamente.
—Vine a decirle que pronto las pruebas de combate de los novatos están por realizarse, a ellos le gustaría contar con su presencia.
—Ahí estaré.
El peliazul caminó hacia la puerta, pero antes de irse se giró para verla.
—Mei-sama... sé que no es de mi incumbencia, ¿pero... cuando regresará el capitán Yamato?
Tres segundos de silencio y Mei parecía sorprendida por su pregunta, es que nadie se había atrevido a mencionar al castaño frente a ella. Y estaba bien que así fuese, su vida privada no tenia que importarle a nadie más que a ella.
Frunció el ceño y tomó una carpeta entre sus manos, ni siquiera lo miró, de pronto se encontraba de malhumor.
—No regresará, me he divorciado. Ahora por favor retírate, debo seguir trabajando. —respondió con frialdad.
El chico salió de la oficina cerrando la puerta suavemente, no podía creer lo que la Mizukage acababa de decirle, "se divorció", jamás esperó esa respuesta.
Hace un año atrás él se hubiera alegrado con esa noticia, pero ya no, ya había superado su enamoramiento por su maestra y el capitán era un buen hombre que se notaba respetaba y quería a Mei-sama, los años que estuvieron juntos la Mizukage parecía otra persona, más relajada, en ocasiones hasta parecía feliz.
El peliazul casi necesitaría terapia psicológica para superar que esos dos ya no estarían juntos, nunca más.
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Hospital Konohagakure - oficina de Sakura.
—Sólo un beso y me iré.
La médico ninja suspiró y se levantó, no entendía porque Naruto había venido a su oficina personalmente en vez de enviar al mensajero, no era que no le gustara verlo allí, sino que tenía la sospecha de que había venido con la intención de sorprenderla con Sasuke.
¿Sorprenderla en que?
—¿Porque dejaste la oficina Naruto? —le preguntó pasando ambos brazos sobre los hombros del Hokage.
—Quería verte y estaba aburrido con tantos papeles, dejé un clon.
—¿En serio?, —acercó su rostro al de su esposo y él rodeó con sus brazos la cintura de su mujer —¿no te regañan por hacer eso? —él negó hundiendo su rostro en el cuello de su esposa.
Sakura sintió cosquillas al sentir los labios en su cuello, —¡Hey!, ¿que estás haciendo?, estamos en mi oficina.
—No hago nada, —le acarició el cuerpo mientras besaba su clavícula.
—Naruto detente. —le dio una palmadita en la espalda que sólo lo hizo reír pero no la liberó.
—Bien, mi beso y me voy.
Sakura tomó el rostro de su marido y lo besó apasionadamente, error, minutos después seguían ahí, Naruto había logrado engatusarla y desabotonar su blusa para probar con sus labios la suave piel.
Mentiría si dijera que no le gustaba cuando Naruto entraba en su faceta de seductor, la hacia sentir deseada.
La puerta se abrió de golpe, haciendo que Sakura saltara del susto —Sakura-sama, una señora quiere verl… o perdón, —la mujer se cubrió la cara con una carpeta. —no vi nada, por favor disculpen.
Naruto apretó los labios irritado por la interrupción, Sakura se abotonó la blusa rápidamente mientras deseaba que la tierra se la tragara, no había pasado nada, sólo que su secretaria la había encontrado en una situación muy incomoda, con su esposo lamiendo su cuello mientras le apretaba el trasero.
—No importa, —respondió Sakura tratando de mantener la calma, aunque estaba muy ruborizada. —¿la persona que me busca tiene una cita?
Naruto quiso decir que si importaba, que debía tocar la maldita puerta la próxima vez, pero Sakura le hizo una seña para que guardara silencio.
—No, pero dice que es muy importante.
—Ofrécele un café y llévala a la sala de juntas, iré en un momento.
La mujer se fue y Naruto ya iba a comenzar a quejarse cuando de pronto la pelirosa lo tomó del cuello de su traje y lo besó intensamente.
Mordió el labio inferior del ninja y luego susurró —ahora debo seguir trabajando y tu también.
Naruto seguía con los ojos cerrados, los abrió lentamente, —podemos repetir ese beso.
Ella sonrió, —no, porque después no vamos a parar, —tomó su bolso y caminó hacia la puerta, se giró para guiñarle un ojo, —si llegas temprano a casa quizás te de más de un beso.
Ella salió y Naruto se quedo un momento allí en la oficina de su mujer, ¿como se suponía que iba a concentrarse en trabajar luego de una promesa como esa?
No se debe seducir al Hokage en horas laborales, esa debería ser una de las leyes de Konoha.
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Dos días después.
En algún lugar cerca del país del agua.
—Buenas tardes, ¿es usted la madre de la Quinta Mizukage? —preguntó el peliazul apenas la mujer abrió la puerta de la vieja casa que estaba alquilando con el poco dinero que su hija le había dado.
Pronto debía buscar un empleo.
—Depende de quien seas tú. —respondió desconfiada, ya no confiaba en los hombres, había sufrido mucho por culpa de ellos.
—Soy amigo de Mei-san.
Todo lo que tuviera que ver con su hija a ella le interesaba. Se apartó de la puerta para dejarlo pasar.
—Entra muchacho, ¿ella te envío a buscarme? —le preguntó esperanzada.
—No, ella no sabe que estoy aquí.
Le había costado localizar a la mujer. Pero preguntando y ofreciendo algo de dinero pudo encontrarla.
—Entonces no deberías estar aquí, podrías tener problemas con ella. —bajó la cabeza con pesar, —ella no quiere saber nada de mi.
—¿Usted quiere reconciliarse con su hija?
—Es lo que más quisiera, pero sé que es imposible.
—Quizás hay una forma.
Ella levantó la cabeza enseguida —¿cuál?
—No sé el motivo por el que ella se divorció, pero sé que aun quiere al capitán Yamato, al principio no me agradaba él para ella, pero luego vi que la hacia feliz.
—Yo si se el motivo, —dijo en voz baja con tristeza, —no sé si pueda hacer que vuelvan, pero podría hablar con él.
Nada perdía con intentarlo, al menos podía conocer al hombre que su hija amaba.
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Sasuke no quería entrar a esa condenada floristería, sabía que pertenecía a Ino Yamanaka y esa mujer era demasiado entrometida, iba a querer saber más de lo necesario.
—Vamos, Ino no está. —le dijo Sakura como si le hubiese leído la mente.
¿Pero que tal si de repente la rubia llegaba?, Uchiha no quería arriesgarse, prefería ir a otra floristería, Sakura lo empujó suavemente y no le quedo más opción que seguirla, entraron a la tienda y estaba una señora tras el mostrador.
—Hola Sakura —la saludó sonriente la madre de Ino, —joven Uchiha, bienvenido.
El pelinegro saludó con un movimiento de cabeza, tardaron casi media hora allí, la paciencia del chico estaba por terminarse. Sakura también lo hizo comprar una caja de bombones.
Cuando salieron de la tienda inmediatamente se sintió expuesto, a la vista de cualquiera que pudiera verlo, esperaba que la humillación valiera la pena y al menos conseguir que ella volviera a hablarle.
Sasuke quería recuperar la compañía de Karin, ya no era cómodo para él vivir solo, se había acostumbrado a la presencia de la pelirroja, a su vida en aquel falso matrimonio.
—¿Vas a decirme quien es la chica que logró conquistarte?
Sakura y Sasuke eran ajenos al par de ojos azules que los miraban varios metros lejos. No podía escucharlos, pero frunció el ceño cuando Sakura tocó el brazo de Sasuke.
—No, te dije que no te diría nada.
Sakura lo detuvo agarrándolo de un brazo, —ok, no me lo digas, pero trata de ser amable con ella.
—Soy amable, —dijo con frialdad.
—Entonces sé amable de otra mejor manera, no como me estas hablando ahora, así la asustaras, —rió al ver la cara acida de su amigo, —bien, me voy, suerte con ella.
Sakura se fue y Sasuke comenzó a caminar alejándose de la floristería, se sentía realmente estúpido caminado con un ramo de flores en sus manos, estaba seguro de que ni en sus vidas pasadas hizo algo como eso.
De pronto sintió que no podía hacerlo, era una completa estupidez, iba a tirar el ramo de flores a la basura cuando ella le habló.
—¿Que haces?
Frunció el ceño —¿que haces tú?, pensé que te habías ido.
—Iba a seguirte y ver a quien le dabas las flores. —admitió Sakura con una sonrisa burlona en su rostro.
—No puedo hacer esta estupidez. —dijo de mala gana, refunfuñando como un niño.
Sakura sonrió con ternura al notar que él estaba nervioso —bien, yo puedo entregarlas por ti y hablarle bien de ti, pero sólo por esta vez.
La pelirosa sólo quería satisfacer su gran curiosidad y enterarse de quien era la chica que a Sasuke le gustaba. Sasuke lo sabia, pero era una buena alternativa eso de hablarle bien sobre él, quizás podía tirar las flores y sólo enviarle los chocolates.
Sasuke se resistía a lo de las flores, es que un Uchiha no obsequia ese tipo de cosas, su padre desde el infierno estaría avergonzado.
—Dámelos. —le pidió ella estirando sus manos, el pelinegro le entregó los bombones, —también las flores Sasuke, no tengo todo el tiempo.
—Creo que a ella no le gustan las flores. —inventó.
—Estás son sus favoritas, la conozco mejor tú, confía Sasuke, confía. —Hizo una pausa y sonrió levemente, —Le hablaré bien de ti, será difícil encontrar que decirle pero tengo todo el camino para pensar.
—Que graciosa. —dijo con sarcasmo, Sakura volvió a reírse.
Naruto apretó los dientes al ver que Sakura aceptaba el ramo de flores y una cajita que suponía eran bombones.
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Horas después. Casa de la familia Uzumaki Haruno.
Sakura fue la primera en llegar, Naruto no tenia ganas de ver a su mujer. Eran las diez de la noche cuando el Hokage por fin se digno a llegar a su casa.
—Naruto, ¿donde estabas? —le preguntó apenas lo vio.
—Por allí —respondió de mala gana.
Sakura lo vio tambalearse y se acercó a él. —Estabas bebiendo —le recriminó agarrándolo de un brazo.
Naruto se soltó de su agarre, —te vi con Sasuke, apenas vino y ya te enrollaste con él.
Sus palabras la hirieron profundamente.
—Los vi en la calle, él te dio flores y chocolates.
Su aliento apestaba a licor.
—No eran para mí. —respondió tratando de controlar su enfado.
Naruto rió, —¿crees que soy estúpido?, lo seguí, lo confronte, me dijo que eran para la mujer con que quiere casarse.
—¡Pero no soy yo!, —gritó, —hablaba de Karin.
—Pttfs, por favor Sakura-chan, no me creas tan estúpido.
—Yo le llevé las flores a Karin por él. Para poder hablarle bien de…
La interrumpió, —¡él sólo esta buscando pasar tiempo contigo, es mentira que quiere a Karin, te quiere a ti! —gritó furioso.
