Hola a todos les recuerdo y aclaro que la historia en la que está basada y los personajes que provienen de dicha historia no me pertenece. Míos solo son algunos de los personajes que agregue en una continuación que si me pertenece.

Ahora sí, sin más los dejo leer.


Escaflowne 37


Verde Amanecer. Rechazo.


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Mi espada, mi compañera, mi confidente y mi consejera... a la que le gustaba tomar el papel de hermana mayor o de madre sobre-protectora. Su imagen humana había sido formada a base a los escasos recuerdos de mi verdadera madre.

Kazeki.

Intente bajar de los brazos que me sostenían para llegar hasta ella, pero las manos me apretaron obligándome a mirar a la cara el hombre que me sostenía.

¬Por ahora debes descansa, My lady. Shizen busca un área en la que puedas crear un refugio mientras esperamos la nave de Evans. ¬

Todos se levantaron y me sonrieron, Shizen asintió con la cabeza antes de cerrar los ojos y poner su mano derecha sobre su pecho.

¬Encontré un lugar adecuado dentro de esta construcción. ¬ informo.

¬De acuerdo, llevamos a el. Es hora de descansar. ¬ empezó a caminar conmigo pero fue detenido por Niwa.

¬Espera, ¿No puedes llevarte a Fo? ¬lo tomo del brazo pero rápidamente su cabello se volvieron llamas vivas, Niwa retrocedió.

¬ ¿Fo? ¿Cómo te atreves a tratar con tal confianza a my lady? Simple mortal. ¬la ira en sus ojos también en llamas, era más que obvia y todos se alejaron un poco más de él.

¬Basta, Niwa... es un conocido. Yo les permití llamarme así. ¬ le informe al ver que sus llamas se extendían a causa de su ira.

¬ ¿Conocido? ¬ escuche el asombro en la voz de Niwa, pero me obligue a no mirarlo.

¬Le dio su permiso. ¬ comento también incrédula Mitsuyo.

¬A un humano que no es Ispano. ¬ opino Shizen.

¬ Y le permito usar un apodo. ¬ agrego Kraken.

¬ Y uno que no se le permite usar a mi señor. ¬ señalo Lucifer.

Quería golpear al Reiteki Hei por que con cada frases Ayalet gruñía más y más alto, parecía como si con cada frase una piedra le cayera encima, yo podía sentir como su respiración se aceleraba en señal de que estaba por explotar, sabía que si perdía la paciencia su buena voluntad se iría.

¬Ja jaja creo que eso enojara más que calmar a tu señor. ¬ por encima del hombro de Ayalet vi como Mitsuyo golpeo ligeramente a Lucifer mientras decía esto sin aguantar la risa.

Los demás Reiteki Hei no aguantaron más y comenzaron a reír mientras Lucifer intentaba hacerlos callar. Sólo él y yo sabíamos los que las risas y palabras dichas ocasionarían en el estado de ánimo del dios presente, él era el dios de la luna y al igual que esta su humor y animo era cambiante, pero no sólo eso Ayalet era el Dios que representaba el fuego un elemento caprichoso y temperamental.

¬Un nombre por el que ni yo, su compañero desde hace miles de años tengo permitido usar. ¬era alguien que no tenía paciencia y cualquier chispa lo encendía.

¬Mi señor.¬ Lucifer intento detenerlo pero tanto sus llamas como su alas se habían extendió.

¬Basta. Ellos están conmigo desde que desperté, debían llamarme de alguna forma. Deja de comportarte como un niño. ¬ lo reprendí como nunca antes lo había hecho… al menos no a él, pero supongo que la practica con los hijos de Hitomi me ayudo.

Aun así mi regaño no ayudo en nada, él parecía demasiado metido en su rabieta infantil y no pude hacer más que suspirar pesadamente.

¬Con un demonio, Lucifer llévame tu. ¬a pesar de que lo dije en voz alta y estaba a centímetros de sus odios mis palabras parecieron no ser escuchadas nuevamente.

Lucifer se acercó y me tomo de sus brazos sin que él se lo impidiera, avanzo hasta llegar junto al resto del Reiteki Hei. Sabía que no los mataría o dañaría, él sólo estaba haciendo una rabieta que terminaría en cuanto notara que no estaba en sus brazos.

¬Chicas encárguense de que no lastime a nadie. Es verdad que somos asesinos, pero no tomamos vidas inocente... hagan que lo recuerde si es que llega a olvidarlo. ¬ellas asintieron y caminaron en dirección contraria.

Lucifer continuo caminando junto a Hogo y Shizen, pasamos cerca de ambas felinas, la mujer mayor llamada Rita, Yukari, Umi y los niños... pero no mire a ninguno directamente, solo me pegue más tratando de ocultarme en el cuerpo de Lucifer. Pero si creí que podía salir de ahí sin que ninguno de ellos hablara… era obvio que no los conocía tan bien.

¬Mamá. ¬ ¬Mami. ¬ambos se acercaron hacia nosotros.

¬ ¿Mamá? ¬murmuro Lucifer.

¬Lucifer ellos… tienen sangre ancestral. ¬ Shizen sacudió la cabeza mirando a Hogo sin poder creerlo.

Separe la cara del pecho de Lucifer al escuchar las palabras de Shizen, pero no lo hice a tiempo… pues las palabras de él llegaron a oídos de quien momentos antes ignorara las mías.

¬ ¿Niños con sangre ancestral? Fortona ¿Cómo osaste engañar a A-chan con alguien que no fuera yo? … ¿Cómo pudiste hacer algo así? A-chan estará más molesto al saberlo, de lo que yo lo estoy ahora. Si le fuiste infiel a A-chan debía ser conmigo, otro dios y no por un estúpido ser insignificante como un mortal. Esos bastardos son un error. ¬

No sabía que de todo lo que había dicho me molestaba más, pero la ira que sentía era lo suficiente fuerte como para arrancarle la cabeza. Por fin había acabado con mi paciencia y esta rabieta suya terminaría como todas las que podía recordar.

Él comiendo polvo gracias a cualquiera de nosotros.

¬Kazeki. ¬murmure en un suspiro pesado en medio de su discurso de indignación y solo ella escucho mi llamado por lo que de inmediato se acercó a mí¬ Lucifer bájame y no te metas. ¬

En el mismo instante en el que me dejo sobre el suelo, Kazeki volvió a su forma original. Ahora yo sostenía la espada en mi mano y mis ojos brillaban con ira.

¬De Ayalet, Yue… te atreves a dudar de mi y no contento con eso osas insultarme. ¬las llamas que antes cubrían su cabello e iluminaban sus ojos se habían ido.

¬No, yo no… ¬ levanto las manos en señal de perdón y retrocedió un poco al darse cuenta de las palabras que había dicho.

¬Estas criaturas llevan la sangre de mi recipiente desde antes de que yo despertara y la sangre que corre por sus venas es del rey del Fanelia, no es sangre de dios… pero si de un descendiente de Atlantis. Oh gran Dios de la luna y guardia de la vida... no te atrevas a manchar ese nombre, si se te fue dado fue por una razón... no oses mancharlo al insinuar que un de tus protegidos no debió nacer. ¬

Mientras le gritaba utilice toda la fuerza que la ira me daba... pero en un punto sentí que mi ira era por algo más que sólo haberme insultado. La confusión fue suficiente para calmarme y entonces note que siempre había permanecido calmada cuando me insultaban pero esta vez no fue así, en mi mente repase sus palabras y pude notar que también había insinuado a los hijos de Hitomi. Una parte de mi sabía que eso era algo que debía haber reclamado pero al gritarle sólo había podido pensar en que él estaba manchando su título. Sentí que algo en mí no estaba bien… pero también me sentía cansada.

¬My Lady, lo lamento. Nuestros nombre y títulos son todo lo que nos conecta a este mundo, no volveré a mancharlos. ¬ me distrajo de mis pensamientos y pude ver su arrepentimiento, sabía que se sentía traicionado… pero también que no había deseado decirlo y eso me basto para ignorar la sensación de que algo me faltaba.

¬Bien… porque realmente necesito un descanso. ¬ dije soltando a Kazeki dejando que tomara de nuevo su forma humana para ayudarme a sostenerme en pie.

Tras de mí, el pecho de Lucifer se hizo presente y Ayalet se acercó para tomarme en brazos otra vez, yo pegue mi cabeza en su pecho y cerré los ojos.

¬Espera. ¬ antes de irnos escuche la voz de alguien a lo lejos y tras ella la voz de Kraken.

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Cuando nos detuvimos abrí los ojos dándome cuenta de que me encontraba en el lugar en el que antes… el rey y sus hijos jugaban.

Pude verlo un poco y reconocí que era un bello jardín interno, era bastante grande y esa era la razón por la que Shizen debió escogerlo… cuando deje de admirar el lugar descubrí que él ya había creado un refugio natural, los árboles y demás arbusto habían crecido, la tierra y las piedras se habían apilado dando forma a lo que ahora parecía una choza.

Entramos y aun cuando a simple vista podía ser pequeña, no lo era. Había 3 camas, una doble y la sola estaba separada. Era bastante acogedora con la pequeña cocina de madera y la mesa, al fondo había una puerta y me sorprendí cuando Ayalet me llevo hasta ahí. Era un cuarto de baño, me puso sobre mis pies y por la puerta que antes nosotros cruzamos ahora Mitsuyo y Kraken entraron.

Ambas se acercaron a nosotros y él se alejó dejándonos ahí. Me ayudaron a entrar en la bañera de piedras que una lleno, casi estaba por salir cuando Kazeki entro con algo que me pareció bastante familiar.

¬El señor lo envía. ¬dijo al ponerlo sobre un taburete cercano.

¬Por todos los cielos, es lo que creo que es. ¬dije sorprendida, no pudiendo creer que él hubiera guardado eso todos estos años.

¬No es el mismo, pero espera sea de su agrado. ¬al ver mi cara Mitsuyo interrumpió a Kraken.

¬En la nave Ispana, él señor pidió que hicieran nueva ropa con el material antiguo. ¬

¬Ya veo... ¬ murmure al salir de la tina y ser envuelta en la toalla por ellas¬ Son tan iguales. ¬

¬Él se las describió, quería que lucieran como antes. ¬

¬Fue muy amable de su parte. ¬les conteste mirándolas.

¬Le ayudaremos a ponérselo. ¬asentí sonriendo algo triste al ver como los trozos de tela que antes tenía puestos estaban en el suelo.

¬Es hora de dejar todo lazo innecesario, esta es mi familia, mi gente. Es como Ayalet dijo: el nombre y título que la gente de Gaea nos había dado, era todo lo que nos unía a este mundo… sólo eso y los caídos. Todo lo demás eran lazos que fueron forzados en su momento y eso no indicaba que fueran lazos duraderos. ¬Me repetí mentalmente.

¬Se ve hermosa. Y estoy segura que nuestra señora se verá aún más hermosa cuando sea nuevamente inmortal. ¬

Las palabras de Kraken me sacaron de mis pensamientos y al verme con ese traje no pude evitar recordarme a mí misma que esta era yo.

Yo era Sora, la primer y única inmortal nacida en Atlantis, a quien muchos de ellos consideraban la salvadora y deidad prometida, la cual traería paz y armonía a toda estirpe… pero también aquella que otros pensaban era la destructora y una blasfemia hacia su lógica.

Yo era tanto el ángel demoníaco como la Diosa del viento y guardiana protectora.

Yo era Fortona.

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Yukari, Niwa, Misaki y mis hijos intentaron detener al hombre que me dejo sorprendido por sus alas. El ver a alguien aparte de mí con alas me resultaba completamente extraño y estaba seguro de que no era sólo a mí.

Sus alas eran tan diferentes de las mías, de color naranja y eran cuatro en total. Su cabello y sus ojos parecían fuego vivo cuando se enojó e intento atacarnos, pero Fortona lo había detenido después de que insultara a mis hijos y a todos nosotros.

Yo… no la conocía lo suficiente y al principio le di el beneficio de la duda y antes de que todas estas personas extrañas aparecieran no dude mucho en encontrar similitudes a lo que me habían descrito de ella, pero entonces... después de la pelea y con los nuevos invitados, ella parecía ignorarnos. Las únicas personas a las que miraba eran las que nos detenían en la búsqueda de respuestas.

Todos nos preguntábamos ¿Quiénes eran? ¿De dónde venía? O simplemente ¿Qué eran? Pero el hecho de que hablaran tan cómodamente con el mocoso nos daba la idea de que no eran enemigos, aunque más que el hecho de que mataran a las criaturas fue el hecho de que ayudaran a Fortona la mejor prueba de que eran aliados. Pero eso no explicaba el por qué uno de ellos tenía alas.

¬Ya han hecho suficiente por nuestra señora. ¬ dijo la mujer de cabellos azules.

¬De ahora en adelante nosotros nos encargaremos de todo. ¬ agrego la que se había convertido en espada frente a nuestros ojos.

¬Ella es mi hermana. ¬ alego Misaki en un intento por que nos dejaran ir tras ella.

¬No, no lo es. Ella es nuestra señora Fortona, la diosa. Ella no tiene relación con ninguno. Estoy segura de que ella esta agradecida por la ayuda que le brindaron para poder llegar hasta el manantial, al igual que nosotros los Reiteki Hei lo estamos, pero más allá de eso no pueden hacer más. ¬ dijo molesta y duramente la chica con características felina.

¬Ahora si nos disculpan nos retiramos para atender a mi señora, les pido que nos eviten la pena de lastimarlos… así que por favor mantengan su distancia. ¬

Sin decir más y dejando a muchos con un mal sabor de boca, se alejaron. Parecía que más de uno quiso reclamar, alegar o decir algo… pero ellas habían sido tan frías al dirigirse a nosotros, que ninguno pudo hacerlo. No parecían las mismas que hace unos momentos peleaban o sonreían.

¬ ¿Qué demonios? ¬

¬Tía, no podemos ver a mamá. ¬

¬No lo sé linda. ¬

¬Yo quiero verla. ¬

¬Lo sé. ¬

¬A mí nadie me impedirá verla. ¬ Misaki dijo molesto después de un rato.

Camino por los pasillos y a mis espaldas vi como Rita coordinaba y calmaba a las sirvientas que se habían quedado. A Allen haciendo lo mismo con los guardias. Los deje encargarse de todo y seguí a Misaki por los pasillos. Kea y Merle estaban tras de nosotros junto a Umi, Yukari y los niños. Regrese la vista al frente y casi me estampo en la espalda de Niwa que se había detenido.

¬Él dijo busca un área para crear un refugio y ellos caminaron al interior del castillo por lo que el lugar es aquí dentro. ¬ se giró de pronto y Misaki se detuvo también¬ ¿Hay algún lugar grande donde pudieran crear eso dentro del castillo? ¬

Me quede callado sin entender por completo su pregunta, me sentía algo perdido. Yo solo quería saber más sobre el hombre con alas.

¬El tipo al que se lo pidió fue el que creo ramas y flores, peleo con metal y piedras que saco de la nada. ¬ recordó Misaki.

¬Un jardín… ¿Este lugar tiene un jardín dentro? ¬ yo asentí a la pregunta de Niwa pero estaba por abrí la boca cuando Allen hablo.

¬Si, el jardín privado. Es por este lado. ¬ señalo otro de los pasillo y con ahora el liderando, continuamos.

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Les pedí a las chicas que me dejaran a solas un momento queriendo encontrar lo que sentía que estaba mal, pero no pude encontrar nada. Mi memoria estaba en orden e incluso los recuerdos que no me pertenecían estaban ahí, al igual que los que compartí con aquellos que me ayudaron a llegar aquí. Nada estaba fuera de lugar, sacudí un poco mi cabeza y desbarate el chongo que las chicas habían hecho con mi cabello después de lavarlo. Lo examine recordando que hace unas horas lo había cortado casi a la altura de mis hombros. Suspire al verlo llegar nuevamente a mi cintura. Me encogí de hombros mentalmente recordando que conforme fuera despertando, este cuerpo sufriría los cambios necesarios hasta ser lo más parecido a mi yo del pasado.

Me sorprendió un poco cuando salí y no encontrar a nadie más que Ayalet. Estaba sentado en la esquina de una de las camas con un peine en la mano. Me sonrió algo temeroso y levantó el peine para que pudiera verlo.

¬ ¿Me dejarías peinar tu cabello? ¬ pregunto con cautela.

¬Si no hay más. ¬ conteste con falsa molestia y rodé los ojos.

Él sonrió y espero a que estuviera sentada frente a él para peinar mi cabello. Duramos un rato en silencio en el que quise preguntar sobre el paradero de los demás... pero sabía que él quería estar a solas conmigo, quería que habláramos y por ello permanecí en silencio hasta que encontrara su voz.

¬No sabes lo vacío que he estado sin ninguno de ustedes. Vivir por siempre es un asco si estas solo. ¬

Escuche en silencio entendiendo un poco lo que decía.

¬Termine bastante herido y A-chan me encerró en una cueva. Tuve que esperar a que mis heridas sanaran lentamente para poder lograr salir. Y cuando lo hice de verdad que ansíe volver adentro y no salir jamás. ¬

Me puse un poco tensa cuando me contó que Ascherit lo había protegido, antes podía haber sido algo que usaríamos para burlarnos de él… pero lo dijo con tanta tristeza que me negué a burlarme.

¬Todos ustedes se habían ido. Intente sentirlos… los busque, pero no encontraba su esencia en ningún lado. Lucifer no paraba de intentar detenerme y decir que estaban muerto, pero yo no escuchaba. Yo… Creí que me volvería loco y cuando por fin encontraba una esencia de ustedes… sólo me topaba un Reiteki Hei. ¬ sentí como sus manos temblaban y escuche como el peine cayó al piso.

¬No tienes que continuar, ya termino Ayalet. Pronto estaremos juntos otra vez y tú bien sabes que eso no es algo que me agrade, pero lo soportare si le agradeces a Ascherit por salvarte el trasero. ¬ Ante mis palabras el rió pero se escuchó tan amarga que me dolió, había pensado que un poco de humor lo alegraría pero mi intrusión inicial fue correcta.

¬Jamás, si tiene suerte le llamare Luhan o Ascherit. ¬intento seguirme el juego, bastante tarde como para creerle.

¬Sabía que no debía usar eso como broma.¬ Me reprendí mentalmente.

Me di la vuelta para verlo y lo encontré con la cabeza baja, apretando un mechón de mi cabello en sus manos.

Yo sabía lo difícil que debió ser para él, así como sabía que cualquiera de los demás pudo haber soportado la soledad. Era una cruel broma del destino que él que menos soportara estar solo de los seis fuera el que quedara vivo.

¬Pelee tanto como pude. Pero se ha escondido tan bien que no he logrado darle un golpe certero. Se esconde entre las sombras como una alimaña y desde ahí mueve todos los hilos.¬ apretó un poco el mechón en sus manos pero no me hizo daño.

Me di cuenta que en sus palabras que pedía que le creyera, que le perdonara. Él quería justificarse cuando no debía hacerlo.

¬Hace unos años casi logra destruir toda la vida en este planeta utilizando el poder que sellamos una vez bajo tierra.¬

Sus palabras resonaron en mi interior al entenderlas y me vi envuelta de imágenes que no eran exactamente mías.

El Ducado de Freid, El templo Fortona, El clan Zegu y La puerta tras el salón de oración. La llave en forma de espada y la voz y figura misteriosa que salio de la espada. El poder que habíamos encerrado y que fue liberado por los mortales.


Gracias por tomarse el tiempo de leer y dejarme un comentario. Besos a todos, nos leemos pronto.