EL FINAL DEL TORNEO
La prensa se cebó con la actuación de los campeones oficiales. Pese a que Hermione habia logrado completar la tarea, sus lesiones eran serias. A Ron lo consideraban un payaso, y elucubraban como era posible que el cáliz hubiese escogido a semejante incompetente. Y respecto a Isabeau, bueno…por su expediente académico era claro que no le faltaba inteligencia, pero era narcisista y estaba acostumbrada a que todo el mundo en su entorno se doblegara a su voluntad. Así que después de masticar y escupir a los tres, aireando en las páginas impresas cada nimio detalle, turbio, embarazoso o simplemente jugosos cotilleos. Para después proceder a diseccionar al detalle la actuación de los tres "segundos", tanto en la primera como la segunda prueba, elucubrando con los hechizos empleados y poniendo de relieve su dominio mágico.
Evans ignoró por completo los repetidos intentos del Director de entablar conversación, sus cartas –redirigidas sin abrir directamente al bufete de abogados- y cualquier otra forma de comunicación. Entre impartir clases, sus estudios privados de sanación, y su proyecto de familia y amigos, Evans tenía gran parte de su tiempo ocupado. Lo más lejos de su mente, desde luego, la tercera prueba del torneo. Dora cumplió su parte del contrato. Con una cuidadosa mezcla de tecnología muggle y magia, logrado tres embriones. Uno se implantó de inmediato y estaba desarrollándose perfectamente en esos precisos momentos. Y eso tenía a Evans, a Severus, Sirius, Remus y muchos otros con ilusionadas sonrisitas. Por supuesto, todo se estaba llevando con estricto secreto, así que en las vacaciones de Pascua hicieron un viaje relámpago en familia a Bulgaria, y aprovecharon para hacer compras en su bullicioso distrito comercial en previsión de la llegada del bebé.
Albus estaba desesperado. Habia tenido que instalar una réplica de su despacho en una salita de reuniones bajo su despacho, porque los cuadros de los antiguos directores le estaban volviendo loco. Afortunadamente, su hechizo para contenerlos dentro de los marcos resistía, aunque Phineas habia logrado huir del suyo antes de colocarlo. Con un Augurey que habia encontrado en el mercado negro, y haciendo uso de liberales hechizos y transformaciones, incluso tenía un "fénix" en su percha. Resolver el problema de encontrar un suministro alternativo de lágrimas fénix para su habitual "tónico revitalizante" habia sido mucho más difícil. Y sin fondos "especiales" para costear gastos extras, aun más. Pero incluso así, era inevitable pasar parte del tiempo bajo el asalto de críticas y quejas de los retratos, porque sus artefactos e instrumentos, anclados y alimentados pos las protecciones de la escuela, no funcionarían apropiadamente en otra ubicación. No sin reestructurarlas para crear un nuevo nodo en diferente ubicación.
¡Harry estaba arruinando todo su Torneo! ¡Haciendo mofa de sus esfuerzos! Claro que no toda la culpa era de él, claro. Subyugado bajo la corrupta influencia de Prince, los Malfoy, e incluso los traidores de Sirius y Remus, era indiscutible que toda muestra de valor y heroísmo habia sido duramente sofocada. Pero claro, ¿Cómo iba a hacer alardes de osadía si lo único que le estaban enseñando era a tratar empachos y hacer tontas pociones? Albus paseó nerviosamente delante de su nuevo "Fawkes" hasta casi marear al pobre pájaro, que trinó lastimosamente, con tono lúgubre y deprimente. Tirándole una chuchería para acallarle, el Director se mesó la barba pensativamente, retorciéndosela entre los dedos. Tal vez no todo era tan malo…desde luego, el chico tenía recursos. Ingeniárselas para salir airoso con magia tan simple…Sonriendo alegremente, Albus subió las escaleras con las túnicas sujetas por encima de las rodillas para subir los escalones de dos en dos. Recorrió su biblioteca privada con los ojos, seleccionando rápidamente varios volúmenes. Por supuesto, ¡él podía encargarse de ampliar el repertorio de hechizos de Harry!. Con "Maldiciones perfectamente legales para el mago de hoy", "101 bromas, maldiciones y hechizos" y "Derrote elegantemente a su enemigo sin tener que llamar a su abogado" entre las manos, Albus ignoró las voces de los cuadros y comenzó alegremente a poner compulsiones, antes de envolverlos en un chillón papel de colorines. Harry iba a tener oportunidad de lucirse.
HP&SS
El 24 de mayo, MacGonagall después de cenar, avisó a todos los campeones de que a las nueve en punto debían estar en el campo de quidditch para recibir la información sobre la tercera prueba del Sr. Bagman. Evans se reunió con Krum y Fleur en la entrada a las mazmorras, y desde ahí, emprendieron el camino hacia el estadio de quidditch.
. —¿Güe grees güe segra?
Murmuró Fleur, mirando a sus compañeros. Entraron por la abertura de las gradas hacia el terreno de juego, y Krum se detuvo sorprendido
Todo el campo estaba lleno de pequeños setos verdes y compactos, como muretes bajos, extendiéndose por toda la superficie. Con un alegre hola, Bagman les saludó agitando la mano desde el centro aproximado del campo, y los tres se aproximaron pasando por encima de los pequeños setos.
Ron, Isabeau llegaron cuando Bagman les estaba estrechando las manos muy efusivamente, y en cuanto vio el campo, Ron exclamó indignado:
-¿Que rayos han hecho?
Bagman exclamó:
- ¿No es magnífico? En poco tiempo tendrán seis metros de altura. Supongo que ya habéis adivinado en qué consiste la prueba, ¿no?
—Un laberrinto.
—¡Precisamente!. La tercera prueba es así de sencilla: la Copa de los Tres Magos estará en el centro del laberinto. El primero en llegar a ella será el ganador.
—¿Simplemente tenemos que guecogueglo?
¡Oh, si! ¡Va a ser muy emocionante!. La profesora Spring está preparando unos cuantos animales... y por supuesto habrá otras sorpresitas...maldiciones y embrujos, ese tipo de cosas, ya os imagináis.
Rebotando sobre sus pies, Bagman añadió visiblemente excitado:
Para igualar las cosas, los campeones saldrán según el orden de puntuación de su escuela. Pero todos tienen posibilidades de ganar, según lo bien que superéis los obstáculos. Parece divertido, ¿verdad?
Frunció el ceño y añadió pensativo:
-Esperemos que para entonces la Srta. Granger este recuperada…¡Brrr!Muy bien. Si no hay preguntas, volvamos al castillo. Está empezando a hacer frío...
Ondeando la melena y con la nariz al aire, Isabeau se colgó del brazo de Bagman, abanicando las pestañas. Ron dedicó una mirada rencorosa a Evans, y trotó con torpeza detrás de la pareja, mientras el trío dar un corto paseo antes de regresar al castillo.
Estaban caminando cerca del linde, y algo hizo crujir las hojas bajo los árboles. Evans sacó la varita sin pensarlo. Fleur y Krum también se prepararon. Tras unos momentos, de entre los matorrales que poblaban las lindes del bosque, salió lentamente uno de los lobos de Tasmania. El animal les observó, se alzó sobre sus patas traseras y procedió a "bostezar", en una muestra de territorialidad y dominancia. Instantes después, se le unió su pareja, que les miró con ojos recelosos desde la distancia. Fleur murmuró con gesto de revulsión:
-Es anggtinatugga como habge la boca…
Los jóvenes reemprendieron su paseo, ignorando la presencia de los animales, que realmente no suponían una amenaza para ellos. Cuando se alejaron, de entre los troncos más próximos se deslizó una figura encapuchada que acarició levemente las cabezas de los lobos, antes de regresar al bosque con los animales pisándole los talones.
HP&SS
Albus no estaba seguro de que Evans hubiera apreciado realmente sus esfuerzos. Después de molestarse en mandarle también "El Monstruoso libro de los Monstruos "y "Fascinante Fauna Fantástica", y no habia conseguido ni una notita de agradecimiento. Ahogando su frustración en caramelos de limón, el Director refunfuñó cuando recordó los últimos elogios de Pomona por la ayuda que Evans le habia prestado en sus invernaderos.
Llegó la puesta de sol de 24 de junio, y con ella el inicio de la tercera y última prueba. Hermione aun tenía problemas, y con seguridad iba a perder al menos el 50% de la audición del oído derecho. Si a eso se sumaban los persistentes dolores de cabeza y lesiones articulares que la hacían cojear levemente…Ignorando a todo el mundo, y sujetando fuertemente su varita para disimular los ocasionales espasmos de sus dedos, Hermione entró con la cabeza bien alta la primera. Poco después la siguió Isabeau, y más tarde Ron. Minerva, Filius, Spring y Hagrid se apostaron en el exterior del laberinto y empezaron a hacer lentas rondas. Madam Pomfrey y el sanador Hilton dieron los últimos toques al puesto de primeros auxilios y se sentaron cerca de la entrada. Los segundos se sentaron con sus amigos familias en una grada cerca del box del comentarista, mientras el público contemplaba un tanto desilusionado la alta pantalla de los setos verdes, cubiertos por una ligera neblina artificiosa. El tiempo pasó con horrenda lentitud, los murmullos de la gente en las gradas cada vez más impacientes e inquietos. Dobby servía té y delicadas pastas en platos de porcelana china, despertando la envidia de alumnos, invitados y profesores. Bagman parecía desconcertado y Albus seguía comiendo caramelos. Crouch miraba los setos y la niebla que los cubría como si fuesen la cosa más fascinante del mundo.
Cuando ya habia pasado casi tres cuartos de hora, Minerva ordenó a los elfos de las cocinas montar un buffet para repartir bebidas frías o calientes. Filius se sentó un rato para aliviar el dolor de sus pies. Otros profesores se organizaron para irles sustituyendo para que pudieran tomar un respiro. Los alumnos empezaron a ir en grupitos al baño, a estirar las piernas o a coger un tentempié de los dispuestos. Mirar un montón de setos en medio de la penumbra era terriblemente aburrido. Evans, reforzando sus defensas y centrándose en las emociones de Severus , contemplaba el campo sentado junto a Severus y murmuró:
-Es muy extraño, hay un aura de…malicia que quizás era de esperar, pero estoy seguro de que la barrera de sonido era unilateral.
Severus asintió, apretándole la mano, y Evans frunció levemente el ceño.
Cuando alcanzaban la barrera de la hora y cuarto, Minerva estalló y emprendió a paso apresurado el camino hacia la tribuna de los jueces.
-¡Albus! Deberíamos haber visto las proyecciones de lo que sucede cada vez que usasen magia de nivel medio o elevado.
Con calma, y sin perturbarse lo más mínimo, el Director murmuró:
-Tienes razón querida, y es posible que ese encantamiento no haya funcionado como esperábamos, pero ninguno ha lanzado chispas rojas. El laberinto en sí es un enemigo formidable, eso sin tener en cuenta los obstáculos añadidos. Ten fé y dales tiempo Minerva.
Al rebasar las dos horas, los murmullos ya eran generalizados en las gradas de campo de quidditch. Algunos de los alumnos más pequeños dormitaban acurrucados en sus capas. Minerva regresó a la grada, y exclamó:
- ¡Ha tenido que pasar algo!
A su lado Crouch murmuró sin apartar la vista:
-No podemos interferir, solo los campeones pueden entrar al laberinto...
Madam Maxime se levantó y espetó con impaciencia:
-¡Je suis d'accord! Logs seconde pueggen entggag.
El Sr. Volga no parecía tan convencido, pero finalmente asintió. Bagman se aclaró la voz, y procedió a anunciar mediante el uso de un sonorus que entraban en liza los segundos de los campeones. Una ola de aplausos recorrió las gradas mientras los tres jóvenes descendían hasta la única entrada en los altos e imponentes setos. Ignorando las presentaciones que el antiguo jugador de quidditch estaba haciendo, se plantaron delante del oscuro hueco, los dos varones flanqueando a la única fémina. Como si de un ballet sincronizado se tratara, dejaron caer las capas, revelando que llevaban los mismos equipos de duelo que en la primera prueba: negro con peto verde el de Krum, negro con un dragón de plata sobre esmeralda para Evans y azulina para Fleur.
Fleur se mantuvo en su lugar mientras Evans y Krum alzaban la mano. Se escuchó el violento portazo de una puerta y con sendos remolinos a su paso, dos escobas se abrieron paso hacia ellos desde el vestuario de Slytherin. Sin detener la marcha de las raudas escobas, montaron y sobrevolaron el campo realizando hechizos, mientras desde tierra Fleur comenzaba los suyos. La barrera que cerraba el laberinto se hizo visible, mientras los espectadores aplaudían. La sutil cúpula se llenó de chispas, hilos y reflejos, y cuando estuvieron satisfechos los dos jóvenes aterrizaron de nuevo.
Evans sacó de sus bolsillos un frasco de poción, lo lanzó con fuerza dentro del laberinto y acto seguido, Fleur creó una corriente de aire empujando los vapores de color violáceo que empezaron a brotar abundantemente. Viktor se elevó por los aires vigilando desde arriba el progreso de la niebla coloreada que avanzaba singularmente deprisa, extendiéndose y rebosando por encima de los setos unos pocos cm antes de parecer chocar con un cristal invisible y caer por el otro lado. Hicieron falta dos viales mas para llenar por completo el laberinto, y Fleur y Evans se alternaron en mantener la corriente de aire fluyendo. Krum aterrizo, ayudando a la joven semiveela a crear una invisible barrera, conteniendo los vapores atrapados dentro del recinto. Evans ascendió, sobrevolando lo más bajo posible sin rozar la cúpula de magia revelada, espiando el progreso de la poción, que lentamente y al cabo de cinco minutos, comenzó a cambiar de color, volviéndose poco a poco primero rosa y más tarde blanca, para ir deshaciéndose lentamente después.
Bagman se habia olvidado de comentar, y miraba boquiabierto, los ojos muy abiertos. El público al menos tenía algo que mirar y estaban atentos. Finalmente los tres jóvenes avanzaron y se situaron justo entre los setos que delimitaban la entrada, varita en mano. Cada uno ejecutó un encantamiento, y los setos comenzaron a deshacerse, como si una inmensa cuchilla los estuviese cortando a unos 40 o 50 cm del suelo. En las gradas Pomona Sprout se llevó una mano al pecho y le susurró a su vecino:
-Yo le he enseñé ese encantamiento a Evans…
En las inmediaciones del campo, un enorme montón de ramas y hojas cortadas comenzó a apilarse cayendo desde aparentemente los cielos.
Las redes de magia oscilaron pero se mantuvieron, y como las fichas de un dominó que cae, el laberinto empezó a revelar su trazado y contenido. Puntos repletos de luz que marcaban mayor concentración de magia y bestias dormidas por los rincones…Habia una esfinge, varias mantícoras y una quimera. Osos, leones, tigres y panteras. Varios grifos e incluso un quintaped hecho una bola peluda. Aunque no todas estaban durmiendo. Unas acromántulas se bamboleaban con aire enfurecido y golpeaban con las patas la red de luz que las contenía en una determinada sección del laberinto, unos escregutos de cola explosiva hacían saber su descontento lanzado chorros de chispas y de un foso en la tierra salían los irritados siseos de numerosas serpientes.
Simplemente, montaron en las escobas, -Fleur con Evans- y volaron muy lentamente a ras de suelo hasta el centro del laberinto, donde nuevamente, tenían a las 4 dragonas altamente mosqueadas y encadenadas de manera que no pudieran alcanzar la copa. Aterrizaron tras una lenta vuelta de reconocimiento, los ojos de los animales siempre fijos en Evans, y este se inclinó en una reverencia respetuosa. Con graves gruñidos, las cuatro dragonas devolvieron el saludo inclinando los enormes cuellos y agitando levemente las alas. Fleur hizo una cortesía, y de nuevo, los animales respondieron levemente. Por último Krum saludó cuadrándose y dando un taconazo y una breve inclinación de cabeza, que también fue devuelta. El público se habia olvidado de respirar y a Albus se le estaban cayendo los pedazos de caramelos en la barba. Sin más, los tres comenzaron a andar, metiéndose sin temor entre las dragonas y se situaron en torno al pedestal en que se alzaba la Copa de los Tres Magos. Tras hacer varias comprobaciones, y lanzar varios hechizos en el pedestal y la propia copa, pusieron el pie al unísono en el escalón y cada uno cogió una de las tres asas, alzando la Copa. La cúpula protectora titiló y empezó a apagarse, y el sonido de una rabiosa ovación llenó el hasta ahora silencioso laberinto, mientras los tres volaban de nuevo al punto de entrada, esta vez con Krum llevando a Fleur consigo y Evans con la Copa.
Ansiosamente, Pomfrey y Minerva intentaron localizar a los restantes participantes, y mientras Hagrid examinaba cuidadosamente al animal más cercano y exclamaba alegremente que solo estaba dormido, en tribuna de los jueces a Crouch se le iban a salir los ojos de las órbitas. Albus no estaba nada complacido, pero lo disimuló comiéndose otro caramelo de limón. Murmurando paternalistas elogios, descendió con los otros jueces para recibir a los campeones. Evans sostenía flojamente la copa en la mano enguantada y la tendió casi con indiferencia al Sr. Crouch, que parecía estar a punto de sufrir una apoplejía.
-Supongo que esto es suyo…
Apenas Evans dejó la copa en el sudoroso agarre de Crouch, este desapareció en un remolino de luces, activándose el traslador oculto y provocando gritos de alarma en todos los presentes.
-¿Qué demonios ha sido eso? ¿A dónde ha ido Crouch?
Preguntó un nervioso y balbuceante Fudge, que habia llamado a su lado a los Aurores que le escoltaban a todos lados. Alzando una ceja, Evans murmuró:
-Eso deberían preguntárselo al Sr. Crouch, Sr. Ministro. En definitiva, ha sido el que ha encantado la copa para convertirla en un traslador , no?.
Dejando a un boquiabierto Ministro, a los Aurores, oficiales ministeriales, a Albus y restantes jueces para que acordaran como salir del embrollo en que estaban metidos. Les habían puesto en un nuevo brete. ¿A quién demonios iban a nombrar ganador?. Intentando hacer de tripas corazón, Albus se consoló diciéndose que por lo menos, Harry habia demostrado heredar el talento para el vuelo de su padre.
A la mañana siguiente en el desayuno, y mientras aun estaban tratando de asimilar como podían haber salido las cosas tan mal, un inusualmente sombrío y cariacontecido Albus anunció en nombre de los jueces – los que quedaban- la puntuación final. Con una anticlimática y salomónica decisión de declarar un empate a tres bandas, se clausuró la edición 350º del Torneo de los Tres Magos, un suceso que en toda la historia del mismo no se habia producido nunca. Al igual que tampoco se habia dado nunca el caso de una cooperación semejante, una continuada colaboración para resolver las pruebas propuestas; demostrando no solo grandes dotes mágicas, sino siendo un claro ejemplo de la cooperación interescolar e internacional que el Torneo propugnaba. Rehusando competir entre ellos y optando por aunar esfuerzos, habían logrado salir indemnes y superar exitosamente todas las pruebas. El triste contrapunto, la suerte sufrida por los tres campeones oficiales. Isabeau tenía graves lesiones por el ataque de un oso polar y era probable que aunque lograsen salvárselas, nunca recobrara plenamente el uso de sus piernas. A Hermione, que definitivamente estaba perdiendo la audición del oído derecho, no le habia ayudado ser noqueada violentamente. Pero el quintaped que la habia atacado afortunadamente perdió interés en ella rápidamente en favor de su varita –que no habia sobrevivido-, y sus heridas y laceraciones, prometían sanar sin más secuela que alguna que otra cicatriz. Y aun quedaba Ronald…Ron del que no habían encontrado más que un apretado envoltorio de seda con sus restos semidigeridos en la sección de las acromántulas…
A Crouch lo habían localizado entre Aurores e Inefables del departamento de Misterios en un sótano fuertemente resguardado de una propiedad perteneciente a su difunta esposa. Atrapado por su propias barreras. En la casa medio abandonada, multitud de disparates en pergaminos, pergeñando el plan del torneo para vengarse por la muerte de su esposa e hijo. Por si no fuera bastante para incriminarle, habia roto en locos desvaríos y amenazas sin sentido, entre risas histéricas cuando le habían sacado de la celda, con la copa aun abrazada en su pecho. Enterrado en el jardín de la casa encontraron los restos de Barty Junior. Y una elfina llorando a mares en su vivienda habitual. Los especialistas de San Mungo aun estaban determinando si Crouch tenía alguna posibilidad de recuperación, pero no eran optimistas. Dumbledore insistía en que todo sin duda era culpa de Voldemort y sus mortifagos, y Moody clamaba demandando que se efectuasen registros sorpresa en las casas de cualquiera mínimamente sospechoso, empezando por Lucius Malfoy. Fudge -mascullando entre dientes sobre viejos paranoicos y seniles- se marchó escoltado por sus cuatro Aurores. Su desesperado intento de recobrar popularidad entre el público se habia esfumado por el fregadero…
Aunque aun tenían que entregar los premios…era un requisito formal. No era la festiva celebración del innegable triunfo inglés que Fudge y Albus esperaban…La aparatosa ceremonia de entrega de premios se canceló y un visiblemente incomodo Ministro ofreció casi rudamente sendas bolsas con 1000 galeones a los únicos indemnes. Los representantes de los ministerios francés y búlgaro habían insistido en ello, ya que nominalmente todos eran competidores y ganadores. Los jóvenes rehusaron el premio en metálico y rogaron que se entregara a las familias de los campeones oficiales. Molly Weasley todavía estaba sedada en la enfermería acompañada por Percival y sus otros hijos mayores; Arthur denegó diciendo que no habia dinero capaz de compensarle por la vida de uno de sus hijos. Mortalmente silenciosos, los gemelos recogieron el dinero, prometiendo usarlo para ayudar a la familia. Un representante, abogado o pasante de la familia Florit recogió el premio en silencio, para dejar el gran comedor a toda prisa. Con un carraspeo, Fudge murmuró que el premio de Hermione seria depositado en su cámara personal.
Hagrid aun lloraba a mares recordando a las pobres acromántulas –el departamento de control de criaturas habia exigido que todas las que se habían usado en el laberinto fuesen eutanizadas- pero por otro lado, estaba muy ilusionado con la perspectiva de ver nacer en persona a alguno de los huevos de las dragonas. Con el tiempo previsto para el momento de la eclosión demasiado cerca como para poder trasladarlas de nuevo, las cuatro dragonas iban a permanecer en Inglaterra todo el verano. No era como tener su propio dragón, ¡era aun mejor! Si todo iba bien, a finales de julio podía tener hasta 15 dragoncitos! Los centauros habían sido de lo más acomodaticios, y garantizado libre paso hasta los terrenos elegidos por las pobres dragonas. Por supuesto, las parejas de las pobrecitas habían tenido que ser traídas también, para consternación del Ministerio, que tampoco habia contado con la manutención de sus cuidadores y de las propias dragonas durante tanto tiempo.
Todo lo que el Sr. Crouch habia hecho estaba siendo revisado, contrastado y verificado. Aun estaban interrogándole – una sesión con veritaserum a la semana habia sido aprobada por los sanadores-, pero desentrañar los hechos entre los desvaríos estaba probando ser una tarea ardua y complicada. De momento, las autorizaciones para importar los animales no mágicos utilizados en el Torneo estaban en entre dicho. Si bien un préstamo o cesión temporal para el evento era aceptable - ¿para que los iban a querer después?- estaba resultando imposible retornar los animales. Los proveedores de los animales resultaban dudosos y tras un reconocimiento más exhaustivo y un poco de investigación, se determinó que sin duda, todos procedían de circos u otro tipo de exhibiciones y no tenían la más mínima posibilidad de ser retornados a sus anteriores dueños o al medio natural. Faltaban del inventario dos pumas, tres osos negros, y un par de guepardos. Eso sin contar los letifold, un Escondedetras y todo el contingente de Ocammys. Claro que esos podían estar escondidos en cualquier agujero…Con los animales mágicos tampoco estaban teniendo mucha suerte…el papeleo llevaba a una confusa cadena de compra ventas sucesivas que no lograban desenredar. Evans y Severus se ofrecieron a acoger cualquier animal. Prince Hall y Phantom Creek Cottage tenían amplias zonas boscosas y con el uso de protecciones mágicas era fácil añadir un recinto separado para que pudieran vivir en semilibertad. Los Ocammy ya habían encontrado por su cuenta el más próximo territorio habitado por los de su especie. El Ministerio firmó rápidamente los papeles, transfiriendo la propiedad a la Reserva Privada de animales Prince-Peverell de la inmensa mayoría. Hogwarts no podía asumir el mantenimiento de tantos animales en un recinto escolar y el Ministerio literalmente no tenia donde meterlos. La profesora Spring se enojó mucho cuando la colección que habia sido puesta a su disposición se redujo considerablemente.
En el banquete de fin de curso, la ultima cena antes de que cogieran el tren – carroza o barco- que los devolvería a sus casas, Albus se levantó y llamó la atención de todos.
En Gran Comedor se hizo poco a poco el silencio.
—El fin de otro curso.
Tras una pequeña pausa mirándoles a todos con ese insufrible centelleo de ojos continuó.
—Hay tantas cosas que quisiera deciros esta noche… pero lo primero antes que nada, lamentar la pérdida de una gran persona que debería estar ahí sentada disfrutando con nosotros este banquete. Así que quiero pediros, por favor, a todos, que os levantéis y alcéis vuestras copas para brindar por Ronald Weasley.
En la mesa de Griffindor, los gemelos, Ginny y Percy contuvieron una mueca…cada uno por diferentes motivos. Con algún que otro murmullo y mirada de confusión, pero siguiendo el ejemplo de los profesores, y entre arrastrar de bancos y tintineo de cubiertos, todos levantaron las copas y repitieron:
—Por Ronald Weasley.
—Ron, durante su estancia entre nosotros demostró poseer el valor que distingue a la casa de Griffindor. Era un chico alegre y jovial, un buen amigo. Su muerte ha sido una gran pesar que nos ha afligido a todos, lo conocierais bien o no. Por eso creo que tenéis derecho a saber lo que ocurrió.
Hizo una pausa dramática y murmuró paternalmente, como si pronunciase una bendición.
—Ronald Weasley fue asesinado por lord Voldemort.
Miradas llenas horror y murmullos asustados llenaron el comedor.
Casi sonriendo, Dumbledore continúo:
—El Ministerio de Magia no quería que os lo dijera. Es posible que algunos padres se horroricen. Pero yo opino que la verdad es siempre preferible a las mentiras, y que cualquier intento de haceros creer que la muerte de Ron ha sido un accidente, o resultado de un error suyo, constituye un grave un insulto a su memoria. El principal designio del Torneo de los tres magos fue el de suscitar vínculos de entendimiento y cooperación entre la comunidad mágica. Con el retorno de lord Voldemort, tales lazos son más importantes que nunca.
Las caras de los alumnos habían palidecido y muchos parecían a punto de llorar.
—Hay alguien más a quien debo mencionar. Me refiero, claro está, a Harry Potter. Harry Potter logró escapar de la elaborada trampa de Voldemort, urdida valiéndose del Sr. Crouch. Y por eso quiero alzar la copa por él.
Dumbledore se volvió hacia Evans y volvió a levantar la copa. Casi todos los presentes vacilaron, y Evans alzó una mano.
- Director, mi nombre es Peverell; Harald Evans Jacob Peverell. Haga el favor de recordarlo. Alcemos la copa por Florit y Granger, que aún permanecen en el hospital, y roguemos por su recuperación.
Con un murmullo los alumnos alzaron las copas, aunque más de uno aun estaba pálido y sudoroso. Dejando su copa en la mesa y enviando una sutil ola de calma y llamada de atención general, Evans continuó con calma:
-No debería asustar así a los alumnos Director; es una broma de muy mal gusto… Voldemort está muerto. Murió a causa de la misma maldición que me hizo esta cicatriz…
Se rozó levemente la frente y miró con cierto desdén al estrafalario anciano. Dumbledore reprimió las ganas de patalear, pero se contentó con añadir:
-Estoy convencido, y ojala estuviera equivocado, de que nos esperan tiempos difíciles y oscuros. Tenemos que prepararnos para luchar contra él y sus Mortifagos. Negar la evidencia del retorno de Voldemort solo servirá para dividirnos y darle más fuerza.
Severus se cuadró casi militarmente, su presencia demandando atención en silencio. A su lado, Evans esbozó una leve semisonrisa y deslizó levemente su mano en la suya, apretándola un instante. Con deliberada lentitud se despojó de su túnica, y procedió a desabrochar los múltiples botones que ajustaban la manga de su camisa a sus antebrazos. Albus se esponjó de satisfacción. Al menos Severus tenía el sentido común de reconocer que tenían que presentar un frente común ante Voldemort. Quizás ahora se dejaría de sandeces y Harry podría empezar finalmente su cuidadoso entrenamiento. Severus se enrolló la manga y los murmullos volvieron a recorrer el comedor.
-Calma, calma niños. El Profesor Snape no representa ningún peligro.
A su lado, Minerva exclamó sorprendida:
-¿Cuándo?
Severus murmuró:
-Poco después de casarme…Evans pensó que era un buen modo de disimular la cicatriz de mi antebrazo…
-Es un diseño muy bonito, Severus.
Albus se giró sorprendido ¿Cómo podía Minerva decir eso de una horrible calavera con lengua de serpiente?. Sobre la piel de Severus había una serpiente, pero era una delicada criatura de plata, enlazada a un aspa…Un momento, ¿era eso una varita? ¿Y una espada? Todo sobre alguna clase de árbol o arbusto…
-La parte artística es idea de Evans…
Rezongando, Albus sacó su varita y sin más preámbulo ejecutó un contra encantamiento que anularía la mayoría de glamoures y encantamientos cosméticos y ocultadores. Las varitas de varios de sus profesores se volvieron contra él, incluida la de Severus, Evans y los prefectos de Slytherin. Casi masticando clavos, y echando chispas por los ojos, Severus gruñó:
-¿Qué demonios cree que está haciendo?
-¡Venga! Has encontrado una forma de ocultar la Marca Tenebrosa, pero está ahí!
-Director…deje de acosar a mi esposo! Es un simple tatuaje familiar…
Evans meneó la cabeza y mostró su antebrazo:
-Yo tengo uno también…
Contempló desconcertado las dos espadas de plata y la varita formando un haz sujeto por Albus una guirnalda de hiedra, todo sujeto por la zarpa de un león rampante rojo. Tenía aun la varita en la mano e hizo un gesto y un sonido interrogatorio. Evans adelantó el brazo, y Severus puso el suyo junto a él y murmuró:
-Filius, si eres tan amable…
El profesor de encantamientos se levantó sobre su silla y ejecutó varios contrahechizos y detecciones. Finalmente, el hombrecillo asintió y anunció:
-Son lo que vemos, tatuajes mágicos…
Dumbledore parpadeó, miró de nuevo con sus gafas encantadas el tatuaje –que aun continuaba ahí- y murmuró:
-Pero…no puede ser…
Severus miró a los alumnos y murmuró:
-No hay necesidad de alarmarse. Lo sucedido en el Torneo y en el laberinto no es más que el resultado de los desvaríos y ansias de venganza de un hombre que perdió la cordura. Voldemort murió hace mucho, y os aseguro que continua muerto.
