Holas a todos, este es un nuevo capi, espero que les guste. ¿Ya vieron el nuevo trailer de Harry Potter?

Revelaciones 2

Severus caminaba tranquilamente hasta la habitación de Josephine con una tarta de fresa en la mano derecha, aún cavilaba sobre su conversación de Lily y de las razones de su enojo, porque de algo estaba seguro, Lily estaba enojada pero... ¿por qué?

Cuando llegó a la habitación se detuvo, algo no andaba bien pues la puerta estaba entreabierta. Severus la empujó discretamente Y él que creía que Florence iba a cuidar bien de Josephine. Lo que vio lo dejó extrañado, Florence y a Dumbledore estaban parados frente a la cama de espaldas a él, madame Pomfrey a la izquierda examinado a una Josephine que temblaba sentada entre las cobijas, y al pie de la cama el Sr. Karkarov. Severus entró y se situó detrás de Florence sin que su presencia fuese percatada.
- ¿Te duele la garganta?- interrogó madame Pomfrey mientras con la varita le alumbraba la boca. La chica negó, no tenia buen aspecto - Muy bien, no es nada grave, solo es un resfriado, aconsejo descanso y tomarse esto cada cuatro horas por este día para bajar la fiebre.- La enfermera cogió un frasco de la mesita de noche, ahí también descansaba una bandeja con agua y lienzos de tela empapados. Parecía que alguien le hubiera estado poniendo fomentos en la frente a Josephine.
- ¿Eso es todo?- pregunto el Sr. Karkarov incrédulo - ¿No cree que debería hacerle otros estudios?
- No, ella esta bien, como le dije es solo un resfriado, con este frío es fácil...
- ¡Dumbledore!- gritó el Sr. karkarov - ¿No cree que debamos llevarla al hospital? No se ofenda- le dijo a madame Pomfrey- pero una enfermera jamás será como un medimago, de hecho creo que deberían contratar a uno.
Madame Pomfey le iba a decir exactamente que era estar ofendida pero el director contesto por ella.
- Sr. Karkarov, Madame Pomfrey está sobre calificada para este trabajo, por lo que le suplico que se abstenga de indicarme a quien contratar. Si no esta satisfecho puede llevársela.
Josephine que había estado a punto de volver a dormirse se despertó ante la sola idea de irse, pero no tenia muchas fuerzas así que solo movió negativamente la cabeza y miro suplicando tanto a Albus para que retirara la oferta, como a su padre para que no aceptara y en ultima instancia a Severus para que la protegiera. Ante este movimiento, Florence se percato de la presencia de Severus, se acercó hasta el para introducirlo por completo en la habitación y ubicarlo a lado de ella, lo tomó del brazo y se quedó a su lado.
- No es necesario, yo solo... discúlpeme- dirigiéndose fríamente a madame Pomfrey.
- Bien, ahora debo irme.
- ¿Qué? ¿No piensa quedarse? - pregunto Sr. Karkarov temeroso. Albus volvió a contestar.
- Madame Pomfrey tiene a toda una escuela que atender y por lo que sé, usted tiene mucha experiencia en cuidar enfermos.

- Pero...

- Pero nada, con permiso- Madame Pomfrey salió por la puerta verde.
- Yo podría...- empezó a decir Florence.

- Estoy seguro que usted tiene mejores cosas que hacer señorita Florence, al igual que Severus. Así que retirémonos para que la pequeña descanse.

Los chicos así lo hicieron, por supuesto no sin antes hacer la vista gorda a la mirada de súplica de Josephine de que no la dejaran sola con su padre.

Ya fuera Severus se dirigió a Dumbledore.

- Profesor, no creo que sea prudente dejar a Jos... Josephine con su padre, él nunca se ha hecho cargo de ella, y... no la quiere- dijo en conclusión para evitarse entrar en detalles, ya era demasiado abogar por ella como para seguir dando explicaciones.

- Temo estar en desacuerdo Severus, ese hombre tiene una forma particular de querer a su hija.

- ¿Quererla? Ese hombre... ese hombre nunca la ha querido, ni que decir de su madre, ambos son unos egoístas.

- Si que la quieres mucho ¿verdad?- comentó Florence

- ¿Yo? ¿Estás loca? Solo estoy apuntando hechos, nada más. Pero tienes razón, a mí ni me incumbe.

Severus se zafó del brazo de Florence y se fue. Dumbledore dejó escapar una pícara sonrisa.

- ¿Por qué se ríe profesor?

- Solo me divierte la forma en que a las personas nos gusta ocultar nuestros verdaderos sentimientos sin razón alguna.

- Sí, es cierto. A Severus le encanta hacer eso, sin embargo es fácil ver su preocupación por Josephine, ella es muy especial para él.

- Sí, lo sé.

- Creo que iré a buscarlo, con permiso profesor.

- Propio.

...-...-...-...-...

Josephine vio como la puerta se cerraba llevándose a sus amigos y acorralándola con la persona con quien menos quería estar.

- ¡Increíble! Lo único que sigues haciendo es causar problemas.- Josephine ya no tenía fuerzas para contestar, se sentía fatigada, sus ojos querían cerrarse pero el miedo se lo impedía, ¿Qué tal si le gritaba por dormirse mientras la sermoneaba? ¿Por qué no se había quedado Severus?- La enfermera dijo que la fiebre bajará con esa poción...- dijo John mirando con desprecio a la botella de medicamento.- Así que no olvides tomártela, no quiero más problemas...

Josephine asintió mientras lo miraba con aprehensión sin poder dejarse llevar por el sueño. ¿Qué espera su padre para irse y dejarla sola? ¿No irá a quedarse o si? No, nunca lo ha hecho y así era mejor, era mucho mejor estar sola...

Josephine cayó dormida sin darse cuenta ¿posible efecto del medicamento? El Sr. Karkarov se lo preguntó, pero en realidad no le importa la respuesta, lo importante es que se había dormido, siempre había sido más sencillo estar con ella cuando duerme... ¿Por qué?, La respuesta es sencilla, cuando Josephine duerme su vitalidad parece desaparecer y con ello el hecho de que su esposa este muriendo. John se acercó a la cabecera, Josephine se veía muy débil, su respiración no era tranquila, no era apacible, sino rápida e intranquila, no recordaba haberla visto así desde hacía mucho tiempo.

El Sr. Karkarov tomó la silla del escritorio y la puso a lado de la cabecera, si iba a quedarse ahí era mejor estar cómodo. A continuación tomó los lienzos embebidos en agua y los exprimió en el recipiente para ponerlo sobre la frente de Josephine de la misma manera que lo había estado haciendo la chica llamada Florence antes de que él llegara y fuera por el director. Al contacto con el lienzo frío ella se estremeció, y el Sr. karkarov recordó cuando la cargó en sus brazos por primera vez, la pequeña se había estremecido ante el tembloroso tacto de su padre, era tan chiquita, no tenía ni una hora de haber nacido y él temblaba, no quería lastimarla...

Un sentimiento de odio lo embargó y se levantó para alejarse de ella, era la persona más horrible del mundo y ni siquiera merecía estar junto a ella, ¿cómo había podido ser tan cruel?, ¿cómo podía haberla querido tanto y ahora aborrecerla con la misma intensidad? ¿Cómo podía culparla de algo que estaba fuera de su alcance? ¿En qué momento se había olvidado de ser su padre?

Caminó hacia el ropero para tratar de calmarse, sin embargo, un recuerdo más doloroso lo embargó.

El llegaba del trabajo, su esposa Elena y Josephine estaban en el jardín, Jos apenas había aprendido a mantenerse sentada pero al verlo acercarse todo su cuerpecito se había movido inquieto hacia él balbuceando papá, su primera palabra. Elena y él estaban sorprendidos, él la había cargado y abrazado contra su pecho...

El Sr. Karkarov golpeó el ropero y se mordió el puño para evitar que saliera su dolor, ¿por qué no había podido mantener a su familia como tanto había anhelado? ¿Qué castigo estaba pagando? si algo le pasaba a su hija... poco a poco fue cayendo al suelo en un intento de controlarse. Lágrimas brotaron sin rumbo.

Así permaneció durante un rato hasta que pudo tranquilizarse. Se puso de nuevo de pie justo cuando Madame Pomfrey apareció de nuevo, parecía que esta no se fiaba de sus habilidades para cuidar enfermos así como el Sr. Karkarov no se fiaba de las de ella. Despertaron a Josephine para darle más medicina y la hicieron tomar un poco de caldo de calabaza. Madame Pomfrey le dijo que la fiebre estaba cediendo. El Sr. Karkarov en un acto de hipocresía le agradeció sus cuidados cuando esta se disponía a ir, no obstante, madame Pomfrey ni le hizo caso alguno, por lo que cuando se fue, el Sr. karkarov despotricó un par de maldiciones contra ella. Regresó la silla de la cabecera al escritorio y empezó a hojear el trabajo de su hija, había una gran variedad de libros sobre pociones, pergaminos con apuntes ¿En verdad esa niña leía esa clase de libros? Parecían muy avanzados... No, de seguro eran de ese zopenco de Snape. Iba a empezar un recuento de lo mal que le caía el muchacho cuando un toque en la puerta lo interrumpió.

- ¿Quién es?

- ¿Se encuentra Jos?

- Pregunté quien es...- dijo abriendo la puerta de muy mal humor.

- Señor, disculpe, mi nombre es Sirius, venía a ver a Jos...

- Ella no se encuentra disponible.

- ¿Puedo preguntar por qué?

- ¿Y yo puedo preguntar para qué la quiere un muchacho de tu edad?

- Soy su amigo- dijo en defensa- y solo quería ver cómo estaba, parece ser que ayer no se sentía muy bien.

- ¿Y por qué si notó que no estaba bien no le informó al director o a la enfermera?

- Yo... yo no pensé que... Florence dijo que...

- Escucha, no tengo tiempo para escuchar adolescentes, así que ¿por qué no te marchas?

- Pero...

- Hasta luego- dijo cerrándole la puerta.- ¡Imbéciles!- exclamó volviéndose a sentar en el escritorio- Y dicen que en Hogwarts no aceptan niños estúpidos y ¿por qué dice que es tu amigo?- le preguntó a Josephine que aún dormía- Creía que tus amigos eran de la edad de ese Holmes.

Ahora solo faltaba que su hija fuera una niña precoz. Aunque todo sería culpa tuya, le dijo su conciencia.

Siguió revisando los papeles del escritorio, a parte de libros escolares encontró libros de literatura y el que más le llamó la atención fue Frankestein, cuando era joven ese era su libro favorito. Y al parecer el de ella también De un golpe calló a su voz interior y se levantó para seguir inspeccionando la habitación, el ropero estaba abierto así que se acercó a él. Estaba ordenado, por supuesto Josephine no era la causante, su hija era muy desordenada, debía de haber elfos domésticos. Al menos alguien en ese castillo hacía bien su trabajo- pensó. Un momento, algo no andaba bien, toda esa ropa no podía ser de Josephine, esos harapos eran demasiado grandes para ella, entre ellos encontró ropa conocida, era de Elena, pero ¿Para qué quería Josephine esa ropa? No, la ropa de su hija debería estar en algún lado. John empezó a rebuscar, pero nada, se hincó y al fondo del ropero encontró una caja de madera llena de pequeñas botellas, la mayoría de color azul transparente, otras de un azul oscuro. ¿Qué es esto? El Sr. Karkarov tomó una de las transparentes y la acercó hacia él, nunca le había ido mal en pociones así que tal vez podría averiguar qué era, quitó la tapa y con la mano derecha dispersó el olor hacia su nariz.

Un ¡Plop! interrumpió su investigación.

- ¡Amo!- gritó un elfo doméstico al verlo- ¡ Ludow tenía que avisarle señor... Ludow tiene... ço tiene que llevarlo de regreso a casa! ¡Ludow intentó evitarlo!- gritó el elfo rompiendo en llanto.

- ¿Qué?- preguntó poniéndose de pie- ¿Qué ocurre? ¿Elena?

- ¡No amo! Ludow intentó detenerlos, pero no pudo... Mi ama pidió a Ludow venir por usted... ¡pidió a Ludow que viniera inmediatamente por usted!

- ¿Por qué? ¿Qué ocurrió?

- ¡No despida a Ludow! ¡Ludow lo intentó!

- Deja de lloriquear y dime ¿Qué ocurrió?

- Unos hombres del ministerio amo... vinieron y dijeron a Ludow que tenían orden de registrar la casa... Ludow trató de detenerlos pero no pudo... una magia ató a Ludow al suelo... mi ama lo vio y ordenó a Ludow venir por usted.

- ¿Hombres del ministerio?... ¡Igor!

John tomó su capa de viaje y se la puso, debió haberlo previsto, esos hombres habían logrado obtener una orden de registro cuando se había negado a la inspección y les había cerrado la puerta diciéndoles que en su casa no se practicaba magia oscura. Pero ahora...

El Sr. Karkarov iba hacia la puerta cuando recordó a Josephine.

- ¡Ludow! Busca al profesor Dumbledore, dile que debo partir de inmediato y explícale la situación, que por favor se haga cargo de Josephine.

- ¿La amita esta enferma?

- Deja de hacer preguntas y has lo que te ordeno.

El elfo así lo hizo y en un instante desapareció. Cuando lo hizo, John dio una última mirada hacia atrás y salió por la puerta rumbo a la salida del castillo para aparecer en su casa.

...-...-...-...-...

Josephine despertó en la madrugada, se sentía llena de energía y con mucha, mucha hambre, apenas recordaba su convalecencia. Estaba oscuro, pero conforme sus ojos se adaptaron se dio cuenta de que estaba sola... ¿Dónde estaría su padre?...¿O solo había soñado con su presencia? Bueno, por el momento no importaba, su estómago demandaba asuntos más urgentes... ¡Genial! Su elfa como siempre no estaba en el retrato, ni modo, tendría que ir a buscar ella misma algo a las cocinas.

Se levantó y Sevsev se levantó junto con ella, era como si el gato se hubiera mantenido despierto cuidándola...- Pero no puedo salir así- se dijo cuando casi había llegado a la puerta. Se regresó al armario, buscó algo para abrigarse pero se dio cuenta de que no tenía ropa para Josephine así que viendo que no había peligro sacó una botellita transparente de la caja de madera al fondo del ropero y bebió su contenido.

...-...-...-...-...

- No podías esperar ni dos minutos para convertirte en Joselin ¿Verdad? y luego andas descalza como si nada. ¿Qué acaso quieres enfermarte de nuevo? Pues como quieras, pero no voy a ser yo quien te cuide. ¡Sí! Yo te estuve cuidando, después de que tu padre se fue, Dumbledore y Madame Pomfrey vinieron unas dos o tres veces pero después ya no regresaron, ella aludiendo de que ya no tenías fiebre y tenía una gran crisis en la enfermería y él dijo que iría al ministerio para enterarse sobre tu padre, parece ser que la inspección no fue nada bien... muy bien, ponte los calcetines y zapatos... ¡Oye! ¡Espérame!

Joselin salió con Sevsev tras de ella.

- Me alegra que aprendas a obedecerme...jaja... era una broma. Muy bien, por donde estamos... sí vamos bien, sabes este castillo me agrada mucho, y hay tantas cosas para mejorar mi olfato... por ejemplo en este momento huelo... sí, parece ser que alguien comió tocino... y ahora...mmm... alguien pisó algo muy apestoso, no quiero saber qué es... ¿Dónde...? Sí, las cocinas están más abajo... giramos por aquí y... sí, tienes toda la razón, es a la derecha... y luego... ¡Espera!... ¿Qué es ese olor?... No... esto no está bien... huele a perro...a baba... están cerca...¡Josephine! ¡Será mejor regresar!... ¡Vámonos!... ¡No! ¡Regresa!...

- Dejá de morderme la capa Sevsev...

Josephine dobló la esquina justo en el momento en que Sevsev corrió para ponerse frente a ella, su pelo estaba erizado. Josephine habría tropezado con él de no ser porque la imagen que vio en el otro extremo del corredor fue tan espeluznante que la dejó paralizada.

...-...-...-...-...

Frente a ella un enorme monstruo, solo visto en imágenes de libros, la observaba fijamente. Parecía confundido de verla, pero su perplejidad pasó rápidamente al oler el dulce olor de carne humana. De un salto se abalanzó hacia Josephine, quien sin poder moverse solo vio como Sevsev corría hacia el licántropo para defenderla, como Sevsev era lanzado de un zarpazo, como era estrellado con la pared y como el hombre lobo se acercaba a ella...Josephine cerró los ojos por instinto, apenas pudo distinguir un manchón marrón y uno negro a lo lejos, pronto llegaría hasta ella y sería su fin... pronto sería comida del hombre lobo, pronto Remus acabaría con su vida...

Pero la muerte no llego, lo único que llegó fue un golpe en el estómago que la hizo volar por los aires y caer lejos de donde estaba. Abrió los ojos mientras intentaba tomar aire, ruidos de forcejeos, ladridos y gruñidos llegaron hasta ella.

Una feroz batalla se desarrollaba. Un perro negro, un ciervo y Sevsev luchaban contra el licántropo. Aullidos, golpes, sangre... el perro era lanzado hacia la dirección de Josephine, Sevsev era el siguiente... pero el ciervo no cedió, el perro volvió al ataque lanzándose hacia el cuello del hombre lobo, un zarpazo fue la respuesta... pero Sevsev no se levantó.

Josephine no podía dejar de mirar, aún su respiración no se nivelaba, ni siquiera podía moverse y menos aún darse cuenta de que sangraba de un brazo por el golpe de la caída, que tenía raspones en la cara y que una rata gris se escondía detrás de ella.

Al momento el ciervo hizo un sonido extraño, parecía una señal. El perro ladró y ambos golpearon al licántropo en el estómago lanzándolo lo más lejos que pudieron. EL ciervo corrió hacia él para evitar que se levantara y el perro corrió hacia Josephine. Cuando lo tuvo cerca, la chica parpadeó y a quien tenía frente a ella no era más el perro negro que la había defendido, sino Sirius Black,

- ¡Rápido Joselin! ¡Corre!- le dijo ayudándola a levantarse. La aludida lo miró con la boca abierta, Sirius tenía varios rasguños en la cara, estaba sudado y su rostro era de angustia y desesperación- ¡Tienes que irte ya! ¡No hay tiempo!- le gritó. Pero la chica no respondía, solo lo miraba, estaba en shock. Sirius miró de reojo a sus amigos, Remus empezaba a recobrar la conciencia... tomó del brazo a Joselin y la instó a correr con él, la chica no pudo decir palabra pero sus pies entendieron la orden. Con un último vistazo a la pelea que dejaba tras de sí, corrió guiada de la mano de Sirius.

...-...-...-...-...

El tiempo fue eterno para ella, miles de pensamientos querían darse paso en su mente mientras que sus instintos la seguían haciendo correr y tener todos sus sentidos alerta. Todo era tan irreal, una pesadilla.

Sirius se detuvo, Josephine no tenía idea de donde estaban... el joven sacó su varita y ambos entraron a un aula, parecía ser la de encantamiento. Sirius acercó a Joselin a una silla cercana, la sentó lentamente, la chica aún parecía ida. El joven se arrodilló a su lado y tomó sus manos, estaban heladas, toda ella estaba helada. Se quitó su capa, o lo que quedaba de su capa y la puso sobre sus hombros.

- ¿Cómo te sientes?- le preguntó Sirius tímidamente. Joselin pareció percatarse de con quien estaba... y volteó a mirarlo, y lo hizo con tanta intensidad que Sirius se sintió inspeccionado.

- EL perro...- fue la respuesta. Sirius iba a empezar a explicarle cuando la chica se levantó de un salto dejando caer la capa de Sirius al suelo- ¡Sevsev!.. - gritó- ¡Está muerto! ¡Sevsev! ¡No!

- ¡Joselin! ¡Tranquila!- le dijo acercándose a ella, pero esta lo esquivó.- ¡Él está bien!

- ¡No, él...!

- ¡Está vivo! $¡Yo lo escuché respirar!

- ¡¿Respirar!- dijo deteniéndose- ¡Sí! ¡Sí! ¡Él es fuerte!..¡Él es...!.- Joselin se dejó caer en el suelo, sus fuerzas se habían esfumado, lágrimas de dolor resbalaron por sus mejillas, lágrimas de angustia... de miedo...

Sirius se acercó sigilosamente, no quería asustarla. Se sentó junto a ella y la abrazó, la chica no opuso resistencia.

- Jos...- dijo cuando la chica disminuía el llanto- esto que acabas de ver fue solo un accidente... nosotros nunca...

- Sus ojos eran horripilantes Sirius... ¡Es un monstruo!- gritó- ¡Su boca y dientes! ¡Remus es un minstruo!

- ¿Qué dices?- le pregunta alejándola un poco de él.

- Debemos hacer algo... ¡Debemos eliminarlo!

Al instante Sirius se separa de ella y se levanta horrorizado.

- ¡Eres una hipócrita!- le grita airado- Una vez dijiste que te daban pena los licántropos porque no podían controlar lo que hacían cuando se convertían y es cierto, no pueden... no es algo que ellos elijan, ¡No es algo que Remus haya elegido! Y no puedo pensar que tu pienses siquiera en eliminarlo. ¡Eres de lo peor! Las chicas tenían razón, he sido un ciego y tú una hipócrita...

- ¡Sirius!

- ¡No vuelvas a llamarme! ¡No vuelvas a buscarme! ¡Hasta aquí se termina nuestra amistad!

Sirius tomó su capa del suelo y se dirigió a la puerta.

- Y te advierto, si cuentas a alguien lo que pasó, si alguien se entera de que Remus estuvo dentro del castillo, te haré odiar cada día de tu vida.

EL chico salió dando un portazo

- ¡Espera...!- La petición de Joselin quedó varada en el aire, Sirius se había ido. Sola, en el suelo frío Joselin trataba de entender lo que había pasado pero en sus pensamientos solo resonaba la voz fría y de desprecio de su amigo. Joselin lloró, sin embargo, un aullido fuera del castillo la sobresaltó- ¡El monstruo!- Joselin se levantó y salió corriendo del aula, tenía miedo, así que corrió y corrió hacia el único lugar donde podía estar segura. La sala común de Slytherin.

...-...-...-...-...

Llegó hasta el muro donde se ocultaba la sala común de Slytherin, apenas pudo recordar la contraseña que Florence le había dado unos días antes, estaba hecha un mar de lágrimas.

Ya dentro, a pesar de lo largo de la sal, y del confort que le podrían brindar, Joselin se dejó caer en una esquina, escondió su cara entre sus piernas a esperar a que pronto llegara el día y la luz con ella.

No obstante, sus lloriqueos despertaron a los alumnos de primero y estos avisaron a los prefectos.

- ¿Quién anda ahí?- preguntó un joven de tez morena. Al sonido de su voz varias velas se encendieron. El joven la apuntó con su varita.

Joselin dejó un poco de llorar y levantó la vista.

Hubo un murmullo entre los curiosos.

- ¿No es la chica de Snape?- preguntó una voz nada agradable, era Avery.- ¿Acaso la princesa viene a pedirle perdón a Severus por las aventurillas que has tenido con los Gryffindor?- Varias risas hicieron eco, unos más regresaron a sus habitaciones y otros se quedaron al espectáculo- ¿El tal Lupin no era suficiente hombre para ti?- preguntó burlón.- Yo podría enseñarte lo que es un hombre preciosa- Avery se acercaba a ella cuando...

- ¿Qué sucede?- preguntó Snape quien venía acompañado de Florence, al parecer, esta, al reconocer a la chica, había ido inmediatamente por Severus.

- Tu noviecilla Severus, parece que...

- ¡Severus!- Joselin al haber escuchado la voz de su amigo se había levantado y abalanzado hacia él. Al abrazarlo reanudó su llanto.

- ¡Vaya, vaya! Parece que ha recapacitado Severus, ¡Pero claro! Después de que prueban un Slytherin, los demás son basura... Si yo fuera tu no la perdonaría tan fácilmente.

- Afortunadamente Severus no es como tú- le recriminó Florence.

- Nadie te metió en esto estúpida.

Florence iba a responder pero Severus les gritó ¡Basta! a ambos.

- Será mejor que regreses a tu habitación Florence, al igual que todos los demás.

- Bien, te dejaremos con ella pero recuerda... debes hacerla sufrir un poco...- Avery le guiñó un ojo y se alejó con los demás.

- ¡Severus!- le dijo el prefecto- Sabes que está prohibido que personas ajenas a nuestra casa sean admitidas aquó.

- Lo sé, pero ella no es ajena, así que puedes retirarte, yo me hago responsable- El joven lo miró con desprecio pero hizo lo que le ordenó. Pronto la sala estaba vacía, Joselin aún lo abrazaba y lloraba, Severus lanzó un muffliato.

- ¿Qué sucede?- le preguntó alejándola un poco.

-... Dijo que era una hipócrita... y yo... no soy... no quiero... como mi hermano no... y él...

- ¿Tú padre? ¿Por eso estás así? Sabes que él...

Joselin negaba- Sirius.

- ¿Qué? ¿Por qué?... Espera... ¿Ese canalla estaba en tu habitación a esta hora? ¿Te hizo algo? ¿Te...te quiso...? ¡Voy a matarlo!- Severus la hizo a un lado y se encaminó hacia la salida.

- ¡Severus!- gritó Joselin deteniéndolo del brazo- No...

- ¡Suéltame!

- ¡No!

- ¿Por qué lo...? - Joselin se echa a llorar a sus pies

- No le hagas daño... él es... él...

- ¿Un amigo? Los amigos no te... no se aprovecha de ti...

- Pero él no se aprovecha de mí... él solo... no lo entiendo... estaba enojado, y me dijo...- Joselin no podía continuar, estaba tan confundida, dolida y aún asustada.

Severus se agachó y la tomó de los hombros.

- ¿Qué pasó exactamente?

- No lo sé, él...él- Joselin no sabía como empezar, las palabras amenazadoras de Sirius se hicieron presentes, no podía decirle que Remus estaba dentro del colegio, no podía decirle...

- ¿Él qué? Josephine dime lo que pasó o te juro que voy a buscarlo y...

- Él vino a visitarme, estaba preocupado por mi salud y... y le dije que Remus era un monstruo y que había que eliminarlo y...

- ¿Le dijiste eso?

- Severus, si vieras sus garras y dientes, su mirada era de miedo...- Joselin empezó a llorar de nuevo.

- Un momento, ¿Lo viste? ¿Fuiste a buscar a ese licántropo?- preguntó Severus empezando a enojarse.

- No... no... no lo vi, vi un dibujo, en un libro y... soñé con él y ahí lo vi... y...

- ¿Y por eso quieres eliminarlo?- Severus la miró sorprendido, tal vez ella no era tan santa después de todo...

- ¡Claro!, Remus no puede vivir así, debe haber una poción, algo que destruya su forma de hombre lobo, algo con el...algo con que él pueda ser libre...

Severus se rió de sí mismo, ¡Por supuesto! Ella a lo que se refería era eliminar al hombre lobo, no a Remus.

- ¿Y qué pasó cuando le dijiste a Black eso?

- Se enojó y me dijo hipócrita y que era una mala persona y que no me volviera a acercar a ellos...- Joselin volvió a llorar.- Y yo... yo no lo entiendo Severus, ¿por qué se enojó? ¿Qué acaso él no quiere eliminar esa parte mala de Remus? ¿Por qué quiere que se transforme en un monstruo cada mes? No lo entiendo.

Severus iba a explicarle la confusión del idiota de Black pero algo en su interior le dijo que esta podía ser la oportunidad para alejarla completamente de los Gryffindors.

- ¿Y por qué más va a ser?- dijo levantándose como si se dispusiera a dar una cátedra- Siempre te he dicho que ellos eran unos imbéciles, Black desea que Remus sufra porque así se divierte él, haciendo sufrir a las personas, humillándolas.

- ¡No! Sirius no es así...

- Sí, lo es, y por eso no veo la razón de que llores, yo te lo advertí, a fin de cuentas el único hipócrita es él, por un lado dice que Remus es su amigo y por el otro solo desea su perdición.

- Pero...

- ¿Qué otra explicación hay Josephine? - le preguntó sin esperar respuesta, sabe que Josephine es tan ingenua para pensar que Sirius haya pensado mal de ella- ¿Lo ves?

- No, debe de haber otra razón...

- ¿Dudas de mi?

- No pero... pero tu siempre lo has odiado y las personas que odian jamás emiten juicios certeros.

- ¿Qué?

- Jack me lo dijo, su mamá es abogada y siempre le dice que...

- ¿Sabes qué? ¡Piensa lo que quieras! Pero no vengas aquí a despertarme y a molestarme con tus lloriqueos a mitad de la noche.- le espetó enojado. Severus se encaminó hacia su habitación.

- ¿A dónde vas?- preguntó la chica levantándose tras él.

- A dormir- le dijo quitando el muffliato

- Pero...

- ¿Qué?

- ¿Puedo quedarme contigo?

- ¡No!

- ¿Por qué no?

- Porque soy una persona que jamás emite juicios certeros cuando odia a alguien y en este momento odio a cierta personita y por lo tanto mi juicio me dice que no te deje quedar aquí y que lo mejor que puedes hacer es regresarte a tu cuarto y... y... ni se te ocurra- pero ya era tarde para su advertencia, Joselin se había puesto a llorar.

- ¡Joselin! No... deja ya de...- Severus regresó sobre sus pasos para quedar frente a ella- ¡Joselin! ¡Detente!

- ¡Yo no quiero que me odies!...BUAHHHH...- Severus podía escuchar pasos y murmullos de las habitaciones, a buena hora había quitado el hechizo, volvió a ponerlo.

- ¡Joselin! ¡Baja el volumen! ¡Vas a volverme sordo!...- La chica lloró aún más fuerte.

- Esta bien, no te odio... ahora... ¿podrías calmarte?- pero Joselin seguía llorando. Severus la quiso tomar por los brazos pero ella no se dejó

- ¡No quiero que me odies!, ¡no quiero que me odien!...

- ¡Josephine! ¡Por favor! ya te dije...-pero la aludida no lo escuchaba. Así que Severus tuvo que hacer lo que si no fuera por la situación y probablemente porque no había dormido sus 8 horas no hubiera hecho. La tomó por los brazos pese a la resistencia de esta y la acercó hacia él para abrazarla con fuerza, evitando que se soltara.

- Yo no te odio Josephine- le dijo al oído- yo ni nadie te odia... así que deja de llorar por favor...- Severus esperó unos segundos a que sus palabras hicieran efecto para continuar- si lloras lo único que haces es preocuparme, y sé que no quieres preocuparme porque... porque soy la persona a la que más quieres en este mundo ¿no es cierto?- La chica asintió sin dejar de llorar.- Por favor Josephine, no llores más, puedes quedarte conmigo si quieres y...

- ¿De verdad?- le preguntó moqueando aún pegada a su pecho.

- Sí- contestó Severus algo preocupado por los fluidos vertidos en su playera.

- ¿Entonces no me odias?- Josephine lo miró a la cara. Severus negó. La chica esbozó una tímida sonrisa y se limpió las lágrimas y los mocos con el dorso de su muñeca.

- Bien, ahora... sígueme... muy callada ¿Entiendes?

- Sí

Severus la guió por las escaleras hacia su habitación, afortunadamente la habitación estaba lo suficientemente lejos como para que sus compañeros hubieran escuchado el lloriqueo de Josephine, por lo que ahora estaban completamente dormidos. Abrió la puerta con cuidado e introdujo a Josephine hacia su cama, la cual estaba cubierta con dosel con cortinas verdes. Apuntó la cama con la varita para hacerla más grande.

- Bien, ahora duérmete.- dijo en un susurro.

- ¿Vas a quedarte aquí conmigo?

- Sí, a menos que...- Severus no podía interpretar el rostro de Joselin, quería que se quedara o quería que se fuera lejos- si quieres me voy en la sala común...

- No, quédate conmigo.

- Bien- dijo Severus metiéndose entre las cobijas, ella lo imitó- Pero no...- De nuevo su advertencia llegaba tarde, Joselin lo abrazaba por el torso y se acomodaba a él. Severus no sabía como acomodarse así que optó por poner sus brazos detrás de su cabeza, sí, así no tendría que abrazarla.

- ¿Los hombres lobo no pueden entrar aquí verdad Severus?- preguntó Jos temiendo la respuesta, después de lo que había visto, era comprensible.

- No, estás segura.

La chica asintió y se sumergió poco a poco en los brazos de Morfeo.

...-...-...-...-...

Severus despertó en el suelo, Joselin lo había pateado, golpeado, empujado y despojado de todas las cobijas. Era la peor noche que había pasado en su vida, lo único que había podido hacer era robarle una cobija porque además, la mocosa había babeado la única almohada que tenía.

Aún faltaba media hora para que empezara a amanecer pero ya no podía aguantar más en el suelo, así que se levantó, tomó una ducha con agua caliente y salió del baño completamente vestido.

- ¡Joselin!- la llamó en susurros, obviamente no funcionó así que uso la técnica del bamboleo, es decir, moverla hasta que despertara.

- ¿Qué?... Ahhh... qué quieres...

- Es hora de irte.

- ¿Eh..?

- En cualquier momento van a despertar y no quiero que te vean aquí...

- ¿por qué...Ahhhh... no?

- Porque se supone que no puedes estar aquí

- ¿por...qué...Ahhh?

- Porque eres una chica.

- ¿eh? ¿Y eso... Ahhh... qué?

- ¡Deja de bostezar y levántate!

- No...

- Joselin, tienes que irte...

- ¿Severus? ¿Eres tú?- preguntó una voz ronca desde una cama alejada, era Sleiter.

- Sí soy yo...

- ¿Estas con alguien? ¿Por qué susurras?

- No estoy susurrando... soy solo yo cantando.

- ¿Eh?

- ¡Vuelve a dormir! Mis asuntos no te incumben.

- Bien, como digas.

Severus esperó a escuchar que su compañero volvía a dormir, se alegraba de que casi no hubiera luz. De por sí las mazmorras eran oscuras y la nieve que tapizaba los resquicios de luz.

- ¿Ves? Tienes que...- Severus decidió omitir cualquier comentario hacia Josephine pues la mocosa se había vuelto a dormir. ¡Por Merlín! Sin embargo no podía mantenerla ahí, así que con trabajo y un poco de magia, jaló a Joselin, que ni se inmutó, fuera de las cobijas. Le puso los zapatos y calcetines que de forma extraña habían llegado a parar hasta la puerta, así mismo le puso la capa que traía la noche anterior y la colocó sobre su espalda, logró que se mantuviera agarrada a su cuello, mientras él lidiaba con sus piernas. Con maña logró llegar a la puerta y abrirla sin despertar a sus compañeros, ya fuera las escaleras fueron un problema, pero nada que no pudiera resolver. Al salir de la sala común se sintió liberado, seguía sin haber mucha luz y hacía frío, afortunadamente su capa lo abrigaba. No se topó con nadie en su trayecto, o más bien no se topó con ningún humano. Sevsev había estado a punto de tirarlo cuando al verlos corrió como loco de alegría por los pies de Severus. Cuando llegaron a la habitación, Severus dejó a Joselin sobre la cama, le quitó los zapatos y le puso unas cobijas encima, Sevsev subió con ella y fue cuando Severus lo notó... El gato estaba lastimado, tenía heridas por el rostro y magulladuras en el cuerpo, como si hubiera sostenido una batalla con alguien o algo...

Las palabras de Joselin regresaron a su memoria: - Severus, si vieras sus garras y dientes, su mirada era de miedo...-

- ¡Josephine Karkarov!- gritó con voz potente. La aludida se levantó de un salto aventando las cobijas.

- ¿Qué? ¿Qué ocurre?- preguntó asustada.

Severus estaba conmocionado y su corazón casi se detuvo cuando vio manchas de sangre en la capa de Joselin, en un santiamén la despojó de la capa y observó una gran raspadura en el brazo derecho, la sangre se había secado, la vio al rostro y notó un corte en la ceja y un moretón. ¡Claro! Con la oscuridad y lloriqueo de anoche no había visto nada.

- ¿Me puedes explicar qué sucedió anoche?

- ¿Qué?

- ¡Mirate! Parece que te peleaste y mira a tu gato...

- ¡Sevsev!- exclamó la chica con alegría al ver a su mascota, la tomó entre sus brazos y le dio un fuerte abrazo- Sabía que estarías bien, tenías que estar bien.

- ¿Por qué? ¿Por qué sabías que iba a estar bien? ¿Qué pasó anoche?

- ¿Anoche?

- ¡Sí Josephine!, ¿Qué pasó?

- ¿Qué paso?

- Deja de repetir lo que te estoy diciendo y dime lo que pasó en este instante...- Joselin calló- No, no tienes que decirlo, ya sé lo que pasó... ¿Fuiste a buscarlo no es cierto? Fuiste a buscar a ese hombre lobo... tú... eres una inconciente... sabes que era peligroso, sabes que no... ¿por qué te expones siempre al peligro?

- Yo no me expongo, yo no fui a buscarlo, lo juro Severus...

- No te creo.

- Verás Severus yo... yo tenía mucha hambre... y no había nadie, mi padre no estaba, ni Gwendwlyn en su retrato y... tu sabes, Sevsev también tenía hambre y... y salimos, íbamos a las cocinas cuando...

- ¿Cuándo qué?

Joselin volvió a quedarse callada.

- ¿Cuándo qué Josephine? ¿Qué paso?

- Vi a un monstruo.- dijo, su cabeza no podía pensar en algo racional.

- ¿A un monstruo? ¿Viste a...? ¿Dices que viste a... a Lupin en el castillo? ¡Lo sabía!- Exclamó con cara de triunfo- Ahora sí lo van a expulsar...

- ¡No! No era Remus.

- ¿Qué? ¿Entonces quién era?

- Un monstruo, o al menos eso pensé y Sevsev lo pensó, yo... yo estaba asustada, digo, era luna llena y pensé que era... tu sabes, pero resultó ser el gato de Filch y el gato iba a ir a avisarle a Filch y Sevsev lo detuvo y se pelearon y yo...

- Quisiste separarlos.

- Sí y luego como no había luz me caí y me pegué, y después corrí porque Sevsev no quería irse y... eso fue lo que pasó...

Severus rió, un gato, ¡Típico de Joselin! Un momento...

- Y fuiste primero con Sirius ¿No es así?

- ¿Qué?

- ¡Claro!, por eso lo viste en la madrugada, fuiste a buscarlo porque tenías miedo y fue ahí cuando confesaste tus deseos de eliminar a Lupin y como el idiota se enojó fuiste a buscarme a mí, y yo pensando que yo era... y la verdad es que ese idota es la persona más importante para ti, y yo solo soy el segundo, si el se enoja vienes a mi, pero si tus hormona se vuelven locas lo eliges a él y de mi no pudiste ni siquiera tener un sentimiento de...de...- Severus se calla al ver el rostro de Joselin que lo mira sin entender, ¿Y cómo lo iba a entender si ni siquiera él lo hacía?- Debo irme.

- No Severus ¡espera!, yo no lo busqué, el me encontró- dijo Joselin, pues de lo poco que entendió, entendió que a Severus no le gustaba la idea de que ella hubiera ido a buscar a Sirius, lo que en cierta forma era verdad. Severus se detuvo.

- ¿Cómo que te encontró? ¿Acaso él también iba rumbo a las cocinas?

- No... bueno sí...

- ¿Sí o no?

- No, es que no sé, yo... yo fui a la sala común de Gryffindor a buscar a Lily porque ella es como mi hermana... no es más importante que tu pero... era más fácil que me quedara con ella porque... quieras o no los Gryffindor son mas tolerantes con la entrada de extraños y... y entonces cuando entré pues Sirius estaba ahí, creo que estudiando, sí y fue cuando vi un libro y en el libro venía la imagen de... de un hombre lobo y fue cuando le dije y el dijo y como me dijo que no me acercara a ellos salí y fui a buscarte.- Joselin esperó la respuesta, esperaba que le creyera.

- Bien.

- ¿Bien? ¿Eso es todo lo que vas a decir?- Joselin estaba indignada, ¿tanto que le había costado crear una historia y Severus solo decía bien después de haber despotricado quien sabe qué cosa contra ella?

- ¿Qué más quieres que diga? Todo está bien, tu estas bien, solo hay que curarte esas heridas y... tu gato va a estar bien y yo estoy bien, todos estamos bien, felices y contentos.

- Pues tú no te ves ni feliz ni contento.

- Te veré después, debo de aclarar... arreglar unos asuntos. Adiós.

Severus se fue y Joselin se quedó muy, muy consternada. No obstante su estómago le pidió que se dejara de preocupar por cosas tan insignificantes y se abocara a sus necesidades. Se dio un buen baño de agua caliente, limpió y curó sus heridas y las de Sevsev, y pronto estuvo lista para bajar al Gran Comedor, antes de hacerlo, Madame Pomfrey hizo su aparición dándola muy tardíamente de alta.

...-...-...-...-...

Joselin bajó al Gran Comedor, aún era temprano y como eran vacaciones no había mucha gente, no había nadie agradable en la mesa de Slytherin y no pensaba que ir a la mesa de Gryffindor fuera la mejor idea, así que decidió sentarse en la mesa de Revenclaw.

- ¡Hola!... ¿Joselin cierto?- Una voz familiar la sacó de sus pensamientos.

- Sí, hola Jack.

- Es raro verte aquí- le dijo- siempre te veo con los rojos y los verdes.

- Si bueno, hoy me dieron ganas de sentarme con los azules.

- ¿Y tu hermana cuando va a volver? Le pregunté a mi padre y el me dijo que el pensaba que Josephine aún estaba aquí.

- Sí, es que viene y va, pero por el momento no sé cuando venga.

- Cuando la veas dile que no estoy enfadado con ella por no responder mis cartas pero que si no va a saludarme la próxima vez que venga, ahora sí que me enojaré.

- Sí, yo se lo digo, pero no es porque no quiera verte, es solo que viene por tan poco tiempo...

- ¿Sabes que más me dijo mi padre?

- ¿Qué cosa?

- Que el no tenía conocimiento de que tu existieras...

- ¿de verdad?... Bueno...es que mi padre no habla mucho de mí y... ¿podrías decirle a tu padre que no le comente nada al mío sobre si existo o no? Es solo que mi padre prefiere mantener mi identidad oculta y si sabe que tu sabes y tu padre sabe se va a enojar y...

- Esta bien, yo se lo diré... confía en mi, yo nunca ha defraudado a Josephine.

- Sí, lo sé.

- ¿Ella te ha hablado de mi?

- Sí, ella me ha hablado de ti... tú, tu crees que... ¿tú qué piensas de Sirius Black?

- ¿Eh? Pues no sé, no lo conozco, tú eres su amiga...

- Sí pero... ¿Té crees que sea una mala persona? ¿Un hipócrita? Porque... Severus dice que sí pero no estoy tan segura...

- No lo sé, yo siempre he visto que defiende a los chicos de grados menores, pero no sé... puedo investigarlo si quieres.

- ¿De verdad? Sí, tú podrás averiguarlo, eres el mejor detective que he conocido... bueno que Josephine ha conocido...

El chico ruborizó un poco.

- Hago lo que puedo.

- ¡Jos!- exclamó Florence a su espalda- Fui a buscarte a tu cuarto pero nadie me contestaba... pero veo la razón picarona.

- Sí, tenía mucha hambre.

- Yo me refería a... olvídalo, ¿entonces que decidiste?, ¿vas a acompañarnos a Hogsmeade?, bueno claro, si te sientes bien.

- Sí ya estoy perfectamente.

- Bien, pues te dejo desayunar a gusto, yo voy a desayunar con Jazmín y vengo por ti cuando terminemos ¿Sale?

- De acuerdo.

- No te apresures Jos, tenemos todo el día.

- Está bien- contestó extrañada, ¿a qué se debía la cara de alegría de Florence?

Pronto se olvidó de ella pues su plática con Jack se volvió muy interesante. Jack le contó sobre su primer vuelo en escoba después de que Jos admitiera que nunca había volado en escoba, también le dijo que quería participar en el equipo de quiddich de su casa, pero que tenía que esperar hasta el próximo año Así mismo le contó que había decidido quedarse en Hogwarts porque había iniciado con sus amigo un club de detectives, ya que de acuerdo a lo que había leído sobre Hogwarts había muchísimos misterios por aclarar y estas vacaciones tendrían suficiente tiempo para dedicarse a ello. Joselin se mostró muy interesada y Jack le dijo que si quería inscribirse sería un honor tener a alguien con conocimientos tan avanzados en la magia pues probablemente tendrían muchos desafíos que afrontar.

- A decir verdad no creo que les sea de mucha utilidad, ni siquiera tengo varita.

- ¿Qué? ¿Por qué?

- Porque... mi padre no cree necesario que yo tenga una estando tan segura en Hogwarts.

- ¿Pero qué no sabe que la varita es como parte del cuerpo de un mago?

- Parece que no.- dijo apenada por las mentiras. Desde que había llegado a Hogwarts su límite de mentiras se había sobrepasado al máximo. Debería dejar de hacerlo o se volvería una costumbre como le dijo una vez Dumbledore.

- Esta bien, no importa, ya nos las arreglaremos.

Jack le contó sobre los casos que pensaban investigar, Joselin estaba tan atenta a cada palabra que el tiempo se le pasó volando, casi había olvidado que iría a Hogsmeade cuando Florence hizo su segunda aparición.

- No quisiera interrumpirlos, pero Jazmín tiene compromisos y debemos irnos.

- De acuerdo, ya terminé. Nos vemos Jack.

- Adiós Joselin, recuerda, el club se reunirá mañana al amanecer aquí en la entrada del Gran Comedor.

- Sí, aquí nos veremos, adiós.

Florence y Jos se alejaron hacia la salida donde Jazmín las esperaba, a estas alturas y conociendo a Florence deberán suponer que era tanta su alegría saber sobre la verdadera identidad de Joselin que no pudo menos que decírselo a su mejor amiga.

- ¿Y bien...?- preguntó Florence.

- ¿Y bien qué?- respondió Joselin.

- Tú amigo, ¿dices que se llama Jack?

- Sí.

- ¿Y cómo lo conociste?

- Pues yo... ¡Lily!- gritó Joselin corriendo hacia la susodicha.

- ¡Hola!- dijo la pelirroja. Florence se fijó que ni Clara ni Sarah se detuvieron a saludar a Joselin, sino que pasaron hacia su mesa como si ella no existiera. Lily pareció incómoda- ¿Cómo estás? Supe que enfermaste ayer.

- Sí, tuve fiebre, madame Pomfrey dijo que solo era un resfriado así que solo dormí todo el día y mira ya estoy bien.

- Me alegro.

- Florence y yo y Jazmín iremos a Hogsmeade, ¿No te gustaría venir?

Las miradas de Florence y Lily se cruzaron y pareció que hubo chispas de desagrado por ambas partes

- No creo Joselin.

- Sí Joselin, Lily de seguro ya quedó con sus amigas. ¿No es así?- le preguntó Florence.

- Sí, pero apenas lo decidieron, de otra forma te habría invitado Jos.

- Oh... está bien, no creo que ellas quisieran de todos modos ir conmigo... creo que me odian.

- No, ellas no te odian...

- ¿A no? ¿Y ese desplante?- le preguntó Florence- Aunque claro, me imagino el por qué... no les debió agradar que Joselin fuera mejor que ellas, sobre todo en cuestión de hombres.

- ¿Yo? ¿Mejor? ¿En cuestión de hombres?- preguntó Joselin desconcertada.

- Por supuesto que no- respondió Lily- pero no puedo decir lo mismo de ustedes, que no se resignan y piensan que siendo encimosas y metiéndose en donde no les llaman podrán conseguir lo que quieran.

- Perdona contradecirte Lily pero yo voy a donde me necesitan, como lo es estar con Joselin o con... tu sabes.

- Eso es lo peor Florence, crees que te necesitan, ahora si me disculpan debo ir a desayunar. Por cierto Joselin, debo tener una conversación en privado contigo, cuando te desocupes, mas bien, cuando te liberes de tu dama de compañía, ven a buscarme.

Y así la pelirroja se fue.

- ¿Florence? ¿Qué...?

- Nada Jos, nada- dijo jalándola- anda vayamos rápido, Jazmín se muere de ganas de irse.- comentó cuando ya estaba a un metro de ella.

- ¿Por qué?

- Porque tengo una cita pequeña.- le dijo la muchacha, iba muy bien arreglada.

- ¿Pequeña?

- Así habla ella, en diminutivo- explicó Florence dándole un codazo a su amiga por no ser más discreta- Ahora ¡vámonos!

Las tres salieron del castillo, afortunadamente ya no nevaba pero los caminos estaban tapizados de nieve. La conversación era variada, por alguna razón que Joselin desconocía, las chicas querían saber sobre Jack, después hablaron sobre lo que harían sus familias para Navidad y lo que deseaban recibir ese año, Joselin no participó mucho al respecto pues como les dijo no esperaba nada de su familia. Al llegar a Hogsmeade pasearon por algunas tiendas buscando regalos para sus familiares, Florence solo tenía a su padre y madre, mientras que Jazmín además tenía una hermana mayor que ya estaba casada, y a punto de tener un bebe.

- ¿Crees que esto le guste?- preguntaba Jazmín enseñándole a Florence un diminuto traje de bebé, estaban en Tiros Largos Moda, el traje era amarillo con diminutos unicornios que se movían alrededor de las mangas y los tobillos.

- Es muy bonito. ¿Qué opinas Jos? ¿Jos?

Joselin no contestaba pues estaba embobada con un maniquí de una niña, la ropa era muy bonita, era una blusa larga verde de manga larga con adornos de animales en negro que al igual que la ropa de bebe giraban alrededor de la cintura, el cuello y las mangas, estaba combinada con unos mallones del mismo color.

- Yo creo que a Josephine podría gustarle- le dijo Jazmín acercándosele.

- Sí, lo malo que yo no tengo una hermana como tú que me compre cosas... digo, a Josephine... es decir, yo no puedo comprárselo a Josephine, sí, eso era lo que quería decir.

- ¿Y por qué no se lo pides a tus padres?- le preguntó Jazmín, pero por la mirada que recibió de Florence entendió que no debió haber abierto la boca.

- Pedirle algo a mis padres sería como pedirle a los mortífagos que reparta dulces.

- No importa Joselin, ven vamos a ver otras cosas- Entre Florence y Jazmín apartaron los malos recuerdos y el paseo siguió su rumbo. Hacia la una, Jazmín se disculpó diciendo que tenía que ir a su cita, Florence y Jos decidieron ir a la tienda de Honeydukes. Florence amablemente le compró una bolsa de caramelos cuando Joselin le confesó que no tenía dinero, iban a pagarlos cuando por la puerta entró Sirius, James y Peter. Los dos primeros no tenían buen aspecto, aún se veían marcas de cicatrices.

Joselin sonrió al ver a Sirius pero al ver que este, después de una mirada fría se volvía hacia sus amigos y después salía de la tienda, recordó sus palabras: No vuelvas a buscarnos y también recordó las de Severus Es un hipócrita

James y Peter la saludaron con la cabeza y siguieron a su amigo.

- ¿Jos? ¿Estas bien?

- Sí

Las chicas salieron de la tienda.

- Jos, ¿Por qué Sirius se portó así? Él, ¿Él no creerá que en realidad te besaste con Remus o si?

- No

- ¿Entonces?

- No te puedo decir nada.

- ¿Por qué?

- Porque a ti también no te agradan los gryffindors, así que cuando Jack resuelva el caso y determine la sentencia podré comunicarte los resultados.

- No te entiendo Josephine.

- ¡Joselin!- la corrigió- Debes de tener cuidado Florence, recuerda que mi vida y la de Severus está en peligro, o eso es lo que siempre me dice...

Florence rió pero dejó de insistir. Por la tarde ambas estaban en la Taberna de las Tres Escobas esperando a Jazmín.

- ¿Sabes algo Joselin?- le dijo Florence- Yo creo que quien debería presentarse mañana en el club de detectives es Josephine.

- ¿Por qué?

- Porque los demás niños o niñas pueden sospechar de ti y como son el club de detectives sabrán la verdadera razón de que no tengas varita.

- Mmmm, es cierto.

- Además yo creo que Jack tiene muchas ganas de ver a Josephine, sin contar que podrás dejar de fingir por lo menos un día.

Jazmín llegó y no pudieron continuar hablando. Después de otro vaso de jugo de calabaza para Joselin, pues Florence no sabía que efectos podría tener la cerveza de mantequilla en una niña, emprendieron el regreso a Hogwarts.

...-...-...-...-...

Josephine, haciendo caso al consejo de Florence, fue tan puntual como solía ser ante ocasiones importantes, y cuando Jack la vio se puso muy feliz.

- Me alegra tanto que vinieras, le dije a tu hermana que si la próxima vez que vinieras no me visitabas me enojaría contigo.

- Sí, me lo dijo.

- ¿Y te contó sobre el club?

- Sí, y le dije que quería venir y dijo que estaba bien porque ella tenía que atender unos asuntos.

- Ya veo, los adolescentes y sus asuntos. Bueno, empecemos.

- ¿Y los demás?

- En realidad, no hay los demás.

- ¿Qué? ¿Pero esto no era un club?

- Sí, pero mis compañeros de cuarto decidieron que querían pasar la Navidad con su familia, creo que se asustaron cuando les dije que trabajaríamos día y noche hasta encontrar la solución. Pero no te preocupes, estoy seguro que cuando hagamos nuestro primer descubrimiento mucha gente se unirá a club, por el momento yo soy el presidente y tú...

- ¿Yo tendré un cargo importante?

- Sí, qué te parece la vicepresidente.

- ¿Y qué tendría que hacer?

- Cuando yo no esté tú te harás cargo de todas las decisiones, y claro, serás mi mano derecha.- Josephine estaba emocionada, tenía un cargo importantísimo, aunque siendo los dos únicos integrantes no creía que cuando Jack no estuviera ella tuviera alguna decisión que hacer...

Ese día empezarían la investigación más importante: La cámara secreta.

...-...-...-...-...

La semana pasó rápidamente y ya estaban a un día de Navidad. Josephine se había pasado la mayor parte de la semana con Jack en su club, no habían logrado encontrar nada sobre la Cámara Secreta pero habían encontrado un pasadizo que conectaba la torre del reloj con el cuarto piso. Hubiera sido un gran descubrimiento de no ser porque Florence le dijo que era un pasadizo libre, es decir, que todo el mundo lo conocía.

Sobre Sirius, Jack había averiguado que en efecto, no era de confiar, muchas chicas lo odiaban por hacerles creer lo que no era, o al menos esas fueron las palabras de Jack que no quiso entrar en detalle para no perturbar la mente pura de Josephine, lo único que le dijo era que le dijera a su hermana que se alejara de él.

Sirius por su parte les contó a sus amigos, excluyendo a Remus por consideración, lo que Joselin pensaba sobre eliminar a su amigo, Clara dijo no estar sorprendida. Sin embargo, las buenas intenciones de ocultar a Remus el hecho se vinieron a bajo cuando este escuchó a Clara, que le decía a Lily, que como buena amiga de Remus debía de retirarle la palabra como todos ellos a Joselin por su atrevimiento. Remus al enterarse decidió mantener distancia para no molestar a Joselin con su presencia.

Lily por su parte no había querido dar mucho crédito a lo que decía Sirius, nunca le había tenido mucha confianza, pero no había podido aclarar los hechos pues Joselin siempre estaba rodeada de Florence y cuando no, nadie sabía donde estaba.

Severus había decidido empezar a mantener a su vez distancia con Josephine- Joselin por otras razones, entre más se alejara de ella, menos le preocuparía, además, los pleitos con Lily había persistido, de entre ellos, tres eran los temas más importantes:

El primer problema: Florence, el segundo: Joselin.

- Y Sirius dijo que ella quería eliminarlo ¿No decías tú que el descubrimiento le parecía algo maravilloso?

Severus no quiso aclarar el asunto, aun pensaba que Joselin estaba mejor sin los gryffindor, y parecía que todo estaba bien ahora que la chica se había unido al club de detectives (El que se hubiera alejado físicamente de ella no impedía que le pidiera un reporte a Florence sobre las actividades de la chica, al fin y al cabo, él era el responsable de Josephine)

Y el tercero y más grave de todos: James, quien había decidido pasar más tiempo con Lily.

- Pues claro que paso más tiempo con él porque no necesito esconderme para verlo.- le decía la pelirroja

- Sabes que no podemos decírselo a nadie, es mas, fue tu idea escondernos.

- Pues cambié de opinión, Sarah está más receptiva y sé que poco a poco podría convencerlos de...

- ¡No!, dudo que tus amigos lo acepten.

- Pues me vale que no lo acepten, quien anda contigo soy yo, no ellos. ¿O es que acaso temes que sean tus amigos quienes se enteren? ¿Qué se enteren que tu novia es una sangre sucia?

- ¡Lily!

- ¿O no es así como me llaman tus amigos? No veo que a ellos les recrimines usar esa palabra.

- Sabía que estas enojada por lo de ayer. Pero no entiendes que si te defendiera enfrente de ellos...

- No, no entiendo, a ellos qué les importa con quien estás, yo no entiendo por qué tienes que complacerlos, ni que tu fueras uno de ellos, ¡un mortífago!

- Veo que Potter te ha empezado a poner en mi contra.

- No, pero es la única razón que encuentro, es eso o no me quieres y solo estás jugando conmigo.

- ¿Sabes qué? Piensa lo que quieras. Lo que yo creo es que quieres una razón para deshacerte de mí e irte con Potter, últimamente te veo siempre pegada a él.

Y así continuaban las peleas hasta que uno de ellos se iba, el otro lloraba o ambos decidían callarse.


¿Muy largo el capitulo? La verdad es que tenía escrito algo y luego... pausa, acaba de temblar, pensé que me estaba mareando por tanto tiempo en la compu pero no, duró bastante pero espero que solo sea el susto, ... les decía que tenía escrita otra parte en un cuaderno y cuando la pasé pues surgió esta inmensidad de capítulo jeje ¿Qué les pareció? Tengo algunas ideas pensadas para Josephine, entre ellas su primer beso pero aún no está muy segura la idea y creo que pronto tendré que acabar con esta etapa de Josephine, digo, su estancia en Hogwarts, aún hay tantas cosas que quiero contar sobre Severus y ella. Bueno me despido. Reviews.

Un saludo

Atte

AnA