Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de RumikoTakahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Capítulo 37: La invitación de Akane.


Despertó lentamente encontrándose en su habitación, no recordaba cómo había llegado ahí, sólo que estaba en el tejado con Akane y de ahí el mundo se le oscureció. Frente a él estaba Nodoka que al verlo despierto le mostró una sonrisa de lo más cariñosa.

Escucharon gritos de batalla de Soun y Akane, pero luego fueron gritos de desesperación por parte de la chica.

—¡Maldito viejo depravado, lo voy a matar! —Ranma vio pasar a Happosai por su ventana y tras de él a Akane que iba con una gran sartén.

—Hijo, te llevaremos con el doctor Tofú, no estuvo bien que te hayas escapado en la madrugada —amonestó ligeramente Nodoka que le puso su mano sobre la mejilla a Ranma y la acarició con suma dulzura.

—¡Viejo sin vergüenza, regrese aquí! —vieron a Happosai entrar por su habitación, el anciano iba riéndose maliciosamente y agitaba una camiseta.

—Es verdad lo que dijo Nabiki, no usas ropa interior femenina —respondió Happosai con voz libidinosa.

Akane entró tras de ése viejo cubriéndose con las manos sus senos, haciendo que a Ranma le saliera un chorro de sangre quedando inconsciente. Nodoka sólo parpadeó. El chico de la trenza se recuperó pero vio que de nuevo entraba Happosai y tras de él Akane que no se había puesto todavía nada, Nodoka le arrojó agua fría a la chica que se quedó parada, abrió los ojos como platos y vio a la señora Saotome y a su hijo.

—No me vean —pidió Akane avergonzada, cubriéndose su torso.

—No te preocupes, hija, ahora eres hombre, puedes correr tranquilamente sin que tus nenas te revoten —le indicó Nodoka.

Akane se vio el pecho, sonrió con alegría y miró de forma asesina a Happosai que se había quedado petrificado al ver al rubio.

—Lindo Akane, deberías de tener compasión por tu anciano maestro, él sólo quería ver tu hermoso cuerpo de chica —dijo Happosai mostrando unos ojos gatunos.

—¡Claro, la tendré! —contestó Akane con un tono siniestro mientras caminaba de forma intimidante hacia el anciano y se tronaba los dedos.

Nodoka y Ranma cerraron los ojos ante la golpiza que Akane chico le estaba propinando al anciano, se preguntaban de dónde el rubio sacaba aquel martillo gigante, el mazo, el molcajete, el yunque y otras cosas, pero Happosai estaba en el suelo dando alaridos de dolor suplicando por un poco de piedad.


Antes de llegar a casa, Akane fue al consultorio del doctor Tofú para ir a recoger a Ranma, le llevaba una pequeña caja de chocolates. Entró a la habitación donde el joven de la trenza se encontraba, el muchacho sonrió al verla.

—Vengo por ti, ya puedes regresar a casa —dijo Akane muy contenta—. Ah, mira te traje esto —le entregó la cajita.

—Gracias —Ranma abrió la caja y una gota de sudor resbaló por su frente al ver que sólo había 4 chocolates de quince que deberían estar, miró a Akane quien miraba hacia el techo como si ahí hubiera lo más interesante del mundo, la joven tenía las manos entrelazadas tras de la espalda.

—Lo siento, es que me dio hambre en el camino —respondió con timidez.

Ranma sonrió, Akane se veía tan linda cuando ponía aquella carita de perro regañado.

—¿Quieres uno? —Ranma le tendió un chocolate, los ojos de Akane brillaron y lo tomó, desenvolviéndolo con una rapidez extraordinaria y luego se lo metió a la boca, se notaba lo mucho que disfrutaba del sabor.

—Bueno, vamos, mi tía Nodoka y Kasumi se lucieron en la comida para recibirte —Akane le tendió la mano a Ranma, pero luego la encogió para cubrirse la boca y sus ojos se abrieron desmesuradamente, como si hubiera hecho algo muy malo— ¡Demonios, se supone que era una sorpresa! —Se amonestó la chica.

Ranma se enterneció.

—Por favor, cuando lleguemos no les digas que te dije que te tenían una sorpresa, ¿sí? —Akane tomó las manos de Ranma y lo miraba suplicante.

—Actuaré como si no supiera nada —sonrió el chico.

El joven Saotome se levantó apretando ligeramente las manos de su prometida, besándolas y luego envolvió en un abrazo a la peli azul.

—Me hace tan feliz tenerte así, Akane —susurró el chico quien tenía la cabeza hundida en el cuello de su prometida.

Akane se sonrojó enseguida, no estaba acostumbrada a ésas muestras de cariño, no sabía qué hacer, tímidamente abrazó a su prometido, estaba muy contenta de estar así con él. Ranma se apartó un poco para admirarla, era bella y le fascinaban esos ojos brillosos que ella ponía cuando estaba con él, esa mirada era sólo para él, lo sabía y jamás se cansaría ver lo que transmitía.

—Fui un tonto con lo de Xian —musitó, escudriñando cada milímetro del rostro de su prometida.

—Un tarado insensible y estúpido —completó a chica de cabellos azules que frunció el cejo todavía enojada, pero con ella porque perdonó a Ranma con una facilidad increíble.

Ranma abrió los ojos, sorprendido por la respuesta, esperaba que ella le dijera que no, pero bueno, no podía hacerse ilusiones, Akane no cambiaría de la noche a la mañana, lo que hizo que sonriera.

—Pero bueno, qué se puede esperar de un idiota como tú —ya era un hecho se estaba dejando llevar por su enojo, cerró los ojos.

Abrió los ojos y pestañeó varias veces al sentir los labios de Ranma sobre los suyos, de nuevo él muy desgraciado le estaba robando un beso y con eso ya bastaba para dejarla idiota.

El pelinegro se alejó de ella, sonriéndole dulcemente y la volvió a abrazar, colocando su barbilla sobre la cabeza de la joven.

—Te escuché… —musitó suavemente el joven, haciendo que Akane se le encendiera más el color rojo.

—¿Qué escuchaste? —interrogó temerosa, había dicho tantas cosas, lo que sentía por él y los insultos que soltó hacia Ranma una noche, había gritado tan fuerte que despertó al vecindario.

Ranma parecía jugar con sus pobres nervios, la alejó un poco sólo para verla y sonreírle de ésa manera que a ella le provocaría un colapso de un momento a otro, él meneó la cabeza de forma negativa y la volvió abrazar.

«Que me quieres, se lo dijiste a Xian sin titubear y eso me dejó pasmado, gritando emocionado internamente, pero cuando vi la pelea que tuviste con él, reaccioné y llegue a tiempo. Yo también te quiero mi pequeña salvaje» Ranma abrazó con más ímpetu a la peli azul que fácil podía fundirse con él.


El doctor Tofú se despidió muy cordialmente de Ranma, le pidió que se cuidara mucho, Ranma y Akane le agradecieron todas sus atenciones.

Al salir del consultorio se encontró con Shampoo que llevaba un refractario con comida y también a Kodachi que tenía un gran ramo de rosas negras y una caja de chocolates. Las tres jóvenes se vieron con rivalidad.

—Shampoo venir a recoger a airen —dijo la chinita que se encaminó hacia Ranma y empujó a Akane mandándola a estrellarse con el muro.

—¡Claro que no, Kodachi se hará cargo de los cuidados que necesite mi amado Ranma! —Kodachi envolvió el cuerpo de Shampoo para mandarla a volar.

Akane se recuperó del golpe, miró con ganas asesinas a ésas dos. Iniciaron una pelea, la comida que llevaba Shampoo salió volando y le cayó encima a Kodachi, las rosas se deshojaron y los chocolates salieron volando, las personas que atraparon uno y se lo comieron de inmediato cayeron en un pesado sueño, eso dejo quietas a Akane y Shampoo que compartieron miradas de desconcierto y luego miraron a Kodachi como diciéndole «loca» al ver que el listón iba azotar contra ellas, las dos jóvenes saltaron.

Ranma bufó, lo mejor que podía hacer, era irse por su cuenta a casa, allá esas tres que se entendieran solas.

Vio caer a Akane frente a él, la chica había quedado idiota por el impacto pero al segundo se recuperó.

—Estúpida gata… ¡Eso es! —Akane corrió hacia donde estaba una ancianita regando agua en la calle, haciendo que le cayera un poco y se convirtió en chico, le quitó la cubeta de agua y se regresó.

—¡Mi hermoso chico del cabello dorado! —exclamó Kodachi.

—Te he traído un chocolate, mi vida —habló Akane con una voz de lo más encantadora, entregándole uno de los chocolates que la misma Kodachi había llevado.

Logró su cometido, Kodachi se quedó dormida al instante, ahora le tocaba a Shampoo que ya iba con los brazos extendidos hacia Ranma.

—¡Ranma! —clamó la china, casi a nada de atrapar al mencionado.

—¡En tus sueños, gata! —Akane saltó con el cubo de agua, vaciándolo y encerrando a la gatita con la cubeta.

Escuchó los maullidos de furia de la gata, por lo que Akane empezó a tocar la cubeta como si se tratara de un tambor, cuando quitó el objeto, la pobre gata caminaba como borrachita. Akane la agarró del pellejo y la miró, notando como los ojos del minino estaban hechos remolinos.

—Bah, eso fue muy fácil —Akane aventó a Shampoo a un callejón, escuchándola como maulló de coraje y para luego aterrizar en unas bolsas—. Bien, Ranma, vámonos —dijo esbozando una sonrisa de lo más altanera.

Ranma estaba con los ojos bien abiertos, todavía asimilando aquella pelea tan extraña, las mujeres celosas eran peligrosas sin duda alguna. Caminaba al lado del rubio.

—Akane —llamó, como respuesta sólo logró un sonido del rubio—. No me respondiste acerca si te gustaba Xian…

—Ah, bueno, a mí no me van los pelirrojos —respondió Akane que guiñó un ojo con coquetería.

Ranma se puso rojo, debió de haberle preguntado cuando estaba en su forma de chica.


Le dieron una cálida bienvenida que hizo a Ranma sentirse feliz, no necesitó fingir sorpresa, todos ellos mostrando sus mejores sonrisas, incluso Nabiki, Akane lo dejó para ir a darse una ducha y volver a su forma de chica. En la mesa había un gran banquete, sólo la comida que a Ranma le encantaba. Se sentaron dispuestos a empezar a degustar todas esas delicias. Akane dio un grito, alarmando a todos, se asomaron y vieron a la chica saltar con solo una toalla envuelta, pisándole los talones iba Happosai que se preguntaron cómo diablos había llegado tan rápido al baño, miraron hacia atrás, percatándose que el hombrecito que estaba sentado en la mesa no era más que un muñeco.

—Ya deberían de acostumbrarse a verla así —les dijo Nabiki a su papá y a Ranma a quienes les salían un hilillo de sangre por la nariz.

—No puedo creer que a ese señor no se le quite lo pervertido —bufó Nodoka que se llevó la mano a la frente.

—¡Deje de tocarme viejo cochino! —Akane se metió entre ellos con Happosai aferrado a sus caderas.

—Ay, Akane, es que estás tan linda y tienes una piel de ángel —el anciano se subió para acariciar la espalda de la chica.

—Cuando tiene al anciano encima de ella lo que menos hace es pensar —observó Nabiki, se apiadó de Akane y le señaló el estanque.

Akane se metió al estanque con todo y el viejo pervertido con ella, convirtiéndose en chico, tomó al anciano del pescuezo y lo sumergió en el agua.

—¡Muera, maldito viejo degenerado!

El rubio salió disparado hacia el cielo y se le vio caer, dándose un buen golpe en la cabeza y quedando todo idiota.

—Pero que mala es tu hija, Soun, tratando tan irrespetuosamente a su maestro —balbuceó Happosai que se fregaba los ojos como si estuviera llorando tal cual niño chiquito.

Akane se recuperó, sobándose el chichón recién salido, la toalla se le había caído, haciendo que las mujeres de la casa se pusieran muy rojas, Nodoka y Kasumi bajaron la mirada pero Nabiki no le quitaba los ojos de ésa parte. El rubio se puso colorado que hasta humo sacó de las orejas, se tapó con una mano aquella parte y con la otra buscaba desesperadamente una toalla, al encontrarla se la amarró rápidamente.

—Woow, Akane como chico está más que bien —habló Nabiki que esbozó una gran sonrisa, mirándolo de forma pícara.

—¡Cállate! —exigió Ranma, avergonzado y furioso.

—¡Viejo mal nacido, lo voy a matar! —Aulló Akane hecha una furia, lanzándose contra el anciano.

Cerraron los ojos al ver como Akane estrellaba contra la mesa, haciendo que toda la comida saliera volando, pero eso no le importó al rubio, agarró los tenedores, cuchillos y platos como armas, lanzándoselas a Happosai que con movimientos rápidos los eludía o destruía.

—Esto le va a costar caro a la pobre de Akane —Nabiki no podía estar más divertida por la escena y más al notar la molestia en su madre, Kasumi y Ranma.

Vieron el destrozo que armó el rubio.

—¡AKANE TENDO! —Vociferó Nodoka emanando un aura tétrica que dejó a todos derechitos y tensos.

—¿Sí, tía? —respondió el rubio con inocencia mientras veía a la señora con aquellos ojos de borrego a medio morir, incluso hasta pestañeó varias veces, tenía las manos ligeramente empuñadas a la altura de la boca, viéndose de lo más lindo.

Era raro cuando Nodoka se ponía así de furiosa y seguramente a Akane no le iba a ir nada bien, Ranma tragó saliva, recordando momentos en que su mamá emanaba aquella energía y terminaba medio traumado.

—Eh… Akane, por favor, ya no sigas con tu pelea, mira lo que has causado —señaló la señora Saotome que se dejó encantar por ésa mirada.

Todos se cayeron de espaldas.

—Está bien, tía, discúlpeme por favor —asintió Akane sonriendo de la forma más linda como niño bueno.

—¡SEÑOR HAPPOSAI! —Exclamó yendo hacia donde estaba el anciano que imitó los gestos de Akane, poniendo la misma expresión de borreguito, Nodoka ladeó ligeramente su cabeza y medio formó una sonrisa, pescó al anciano de la ropa.

Happosai sí recibió su merecido, impresionando a todos cómo Nodoka demostraba ser también excelente luchadora, Genma empezó a derramar lágrimas de orgullo.

—Por eso me case con esa mujer —habló Genma antes de cubrirse los ojos con el antebrazo.

—Ahora entiendo por qué se casó mi papá con mi mamá —musitó Nabiki comprendiendo que sí su papá no lo hacía seguro moriría, sus hermanos y Akane asintieron dándole la razón.

Los otros se miraban entre sí con cierto temor, cerraron los ojos cuando Nodoka alzó una de las piedras y se la azotaba a Happosai.

—Vaya, nunca me lo imagine de tía Nodoka —admitió Akane admirada, gesticuló dolor al igual que todos los hombres cuando la madre de Ranma le dio al ancianito entre las piernas haciendo que casi se le salieran los ojos—. Auch… —comprendía perfectamente ése dolor.

—Akane, echaste a perder muchas horas de esfuerzo de mi mamá y Kasumi, la comida favorita de mi hermanito y destrozaste el comedor, ¿qué piensas hacer? —Nabiki esbozó una gran sonrisa.

—Eh… —Akane miró a Ranma que se notaba molesto, luego a Kasumi que también emitía cierto enojo, Soun que de por sí la miraba con desaprobación y al señor Genma que también le dedicó una mirada intimidante—. Nabiki, préstame dinero, ¿sí? —pidió, tomando las manos de la mediana de los Saotome y mirándola con ojos imploradores.

—Como decirle que no a esos ojos tan hermosos que tienes, Ken —sonrió Nabiki, sacó una libretita—. Bueno, pero yo elegiré el restaurante.

—Sí, pero no abuses —respondió Akane que empuñó la boca.

—No todos los restaurantes tienen la comida que a mi hermanito le gusta —la joven castaña amplió su sonrisa.

Akane sabía que se iba a arrepentir de pedirle prestado a Nabiki, pero ver la molestia de Kasumi, Nodoka y Ranma ya no le importó.


Un tic nervioso se hizo presente en su ojo izquierdo de la peli azul, haciéndolo abrir y cerrar de forma frenética dándole un toque de loca desquiciada, su cuerpo repentinamente se pasmaba y una sonrisa estúpida se dibujaba en su rostro sin razón alguna. Entraron a uno de los restaurantes más elegantes de Nerima. La mediana de los hermanos Saotome esbozó una gran sonrisa.

—Reservación de la familia Saotome —dijo Nabiki al que estaba en la entrada.

—Nabiki, este restaurante es de los más caros de la ciudad —Akane agarró el brazo de la chica, atisbando a la joven con enojo—. ¿Sabes cuánto me tomara pagarte la cena en un lugar como éste?

—Muchos años, cuñadita —contestó la aludida que sonrió de forma torcida—. Pero no te quejes, al menos ahora sí luces un vestido lindo, sólo espero que no lo vayas a romper, porque si lo haces, lo agregaré a tu deuda.

Akane tragó saliva, debió de haber desconfiando cuando Nabiki entró a su habitación muy sonriente y diciéndole que una de las condiciones para que no le cobrara el 25% de interés, es que usara aquel vestido tan provocativo para ir al restaurante.

Llamó poderosamente la atención de los caballeros que se encontraban en el restaurante, eso hizo que le la ceja izquierda le punzara, lo que menos quería era hacer es que todos la miraran de ésa forma escandalosa, como si nunca hubieran visto a una mujer.

Nabiki llevaba un vestido negro escotado y corto que le llegaba a medio muslo, dejaba sus hombros al descubierto, Kasumi tenía puesto un vestido blanco algo holgado que la hacía lucir hermosa y muy tierna, Nodoka fue con un kimono tradicional, Genma, Soun y Ranma lucían un traje de gala, aunque Ranma se la pasaba quejándose de lo incomodo que le resultaba esa ropa, pero Nabiki también negoció con él respecto a eso, pero el chico se quitó la estúpida corbata, se desabrochó un par de botones, holgó el cuello y el saco lo tenía suelto, dándole un aire muy rebelde y sexy y más cuando muy quitado de la pena, metió sus manos a los bolsillos y mostraba esa sonrisa atractiva.

Akane parecía que no quería ser vista, caminaba tras de Nodoka o el señor Genma que era el más ancho y era fácil esconderse tras él, pero Nabiki la agarró de la muñeca y la mostró a todos como si fuera una modelo, incluso hasta la hizo dar una vuelta. Hubo murmureos, chiflidos, halagos hacia la bella joven de cabellos azules. Akane lucía un vestido sin mangas, sin mucho escote, muy ceñido a su hermosa figura, notándose las bien formadas curvas, asimétrico en la caída, dejando ver una de sus piernas, la piel blanca resaltaba de aquel color escarlata de la tela y unos zapatos bajos color negro.

—Si te hubieras puesto zapatillas, te verías mejor —le susurró Nabiki, divertida.

—Yo no puedo caminar con ésas cosas —admitió Akane, recordando cuando se probó unas zapatillas rojas de tacón y que al primer paso terminó besando el suelo, lo más extraño es que cayó como 8 veces cuando apenas estuvo 4 veces de pie.

Ranma no estaba nada indiferente de cómo se veía Akane, se le hacía la mujer más hermosa del mundo, le daba tanto coraje ver como todos aquellos hombres no le quitaban la vista de encima, quería estar siempre cerca de ella y abrazarla frente a todos ellos para que les quedara bien claro que ella ya estaba comprometida, pero Nabiki se encargaba que no fuera así, la joven Saotome se divertía de los celos que su hermano empeñaba en ocultar.

—Akane, que lindo de tu parte que nos hayas invitado a cenar a un lugar como este —sonrió Nodoka.

—No es nada, es lo menos que puedo hacer después de haber arruinado la comida de Ranma —sonrió Akane a quien le resbalaba una gota de sudor en la frente, por dentro estaba que se la llevaba el diablo.

—Joven, por favor, traiga el mejor vino de la casa —pidió Nabiki que se sentía feliz.

—No abuses, Nabiki —masculló Akane fulminando con la mirada a la castaña.

—Akane, no te preocupes, no es tan caro como parece —sonrió la joven muy quitada de la pena.

«Mejor hubiera recibido una paliza por parte de tía Nodoka, al menos me hubiera recuperado en una semana, pero esto… esto me llevara cien años en pagarle a Nabiki» caviló Akane que golpeó su cabeza con la mesa.

El mesero llegó con una botella de vino, sonrió coquetamente a las mujeres, pero le llamó poderosamente la atención ésa joven de cabellos azules que tenía la cabeza recargada sobre la mesa.

—En seguida les traigo la carta —sonrió el mesero.

—Menos mal que nos encargamos muy bien del viejo Happosai —Nabiki se recargó sobre su silla, acordándose que lo habían embriagado, encerrado en su cuarto bajo llave y bloqueado la ventana, más otra paliza que recibió por parte de Nodoka.

Casi se le salen los ojos a Akane al ver el precio de los platillos de ése lugar, contempló a Nabiki con rencor.

—¿No es tan caro como parece? —masculló la joven con una voz inquietante.

—Akane, no te quejes, al final de cuentas es mi dinero —respondió Nabiki que meneó su mano restándole importancia.

—Que te tendré que pagar —refutó Akane, asesinando con la mirada a la castaña.

—Bueno, sí, pero ahora sólo disfruta, no todos los días tenemos la oportunidad de venir a lugares como éstos —Nabiki cruzó sus brazos y cerró los ojos, orgullosa.

—Este lugar es tan bonito —observó Kasumi que se notaba encantada con el ambiente del restaurante.

—Akane, hija, es muy grato saber que la prometida de mi hijo sea tan considerada con toda la familia —Genma empezó a llorar desbordando lágrimas como si se tratara de una fuente.

—Hija, estoy tan orgulloso de ti, mira que invitarnos a un lugar tan sofisticado sin importar lo caro que te va a salir —le dijo Soun que puso su mano sobre el hombro de Akane—. Yo no sabía que tuvieras tanto dinero como para pagar un restaurante como éstos.

—¡No lo tengo, imbécil! —reclamó Akane que se levantó de su lugar, pero al notar la mirada de todos los comensales, volvió a sentarse, como si nada pasara.

—Akane —era Ranma—. Gracias —le sonrió amistosamente.

Ante eso, la chica se quedó quieta, embobada con la sonrisa de su guapo prometido. Reconoció que no le había quitado la mirada de encima al verlo con aquel traje, se veía endiabladamente guapo y sexy pero disimuló bastante bien.


Akane no podía creer lo abusivos que eran, su papá parecía no tener llenadero, pidió los platillos más caros de la carta, Nabiki la especialidad de la casa, que también no era nada barata, el señor Genma también abusó de la situación, Nodoka, Kasumi y Ranma fueron más considerados, pero el menor de los Saotome cambió al ver que había un platillo occidental que le fascinaba y no dudó en pedirlo, aquel platillo también era de los más caros. Akane terminó pidiendo lo más barato, que era una sopa con el costo de 3500 yens y un vaso de agua que para como también tenía su precio.

—Akane, ni que estuvieras a dieta, anda pide más —animó Nabiki sumamente divertida.

—Se me quitó el hambre —rezongó Akane que frunció el ceño.

—Sí, Akane, no es justo que seas tú la que nos invites y sea la que menos comas —habló Nodoka sonriéndole de forma maternal.

Akane volvió a dejar caer su cabeza sobre la mesa.

«¿Dije cien años? ¡Esto me va a costar mil años!» pensó la joven de cabellos azules que ya había sacado un estimado de lo que le costaría la cena.

Suspiró hondamente mientras servían aquellos suculentos platillos, esperaba que se lo comieran todo, ya que eso le iba a costar una fortuna, la cual debía de pagarle a la ambiciosa de Nabiki.

—Pobre de aquel que deje una migaja —amenazó Akane a todos, fulminándolos con la mirada, excepto a Nodoka y Kasumi.

—Vamos, Akane, sólo disfruta de la comida y el momento, no te la pases pensando en cuan caro va a salir todo esto —Nabiki tendió los brazos señalando la comida.

—Claro, como tú no eres la que se va a endeudar toda la vida —musitó Akane que estaba muy lejos de llegar a disfrutar de la cena.

Nabiki ensanchó su sonrisa, aquello le estaba resultando más divertido de lo que imaginó, ver el rostro de Akane que se notaba abrumada y luego el rostro de su hermanito que estaba todo embobado por lo hermosa que lucía Akane, también era bastante gracioso ver como Ranma cada vez que escuchaba un halago hacia la peli azul, volteaba a ver al hombre que se había atrevido a decirlo y le miraba de forma asesina.

«Adoro los planes espontáneos» pensó la mediana de los Saotome llevándose un trozo de carne a la boca.

Tomó un pequeño sorbo de vino mientras veía con mucho interés a un guapo joven que estaba en compañía de su familia, ése muchacho no le había quitado la vista a Akane desde hace mucho y eso hizo que Nabiki le dirigiera una mirada rápida a Akane que rebanaba un trozo de carne.

—Me disculpan, voy al tocador —habló la castaña, se le quedó viendo a los hombres—. Deben de levantarse para demostrar su caballerosidad —les indicó, molesta porque por casi nada ellos eran como animales.

Los tres se levantaron, desconcertados, pero debían de mostrar un poco de educación al estar en un restaurante de aquel nivel.

—Esto me va a salir como en 100 mil yens —gimoteaba Akane que se ayudaba de sus dedos para contar—. ¿Y si piden postre? —se alarmó, mejor dicho, se horrorizó ante la idea.

Miró a todos ellos muy contentos, disfrutando de la cena, platicando de cosas triviales sin importancia.

—Ni se les ocurra pedir postre —amenazó a los hombres, alzando un aura asesina—, sólo mi tía Nodoka, Kasumi y Ranma —con ellos cambió radicalmente, pero volvió a ver de manera fulminante a su padre—. Tú ni si quiera lo pienses —le señaló intimidando al señor del bigote.

—No, hija, claro que no pediré nada —sonrió nervioso Soun.

—Akane —llamó Nabiki, la chica giró a verla, se había tardado bastante en el baño—. Por favor, acompáñame, ¿sí?

La peli azul bufó, pero siguió a la mediana de los hermanos. Llegaron al baño, Nabiki se recargó sobre el marco de la puerta, cruzando sus brazos a la altura de su pecho y mirando a Akane de forma analizadora, luego esbozó una gran sonrisa.

—Es verdad, eres muy hermosa —soltó la joven que no se le borraba la sonrisa.

—¿Ah? —Akane se extrañó, no le gustó aquella mirada de Nabiki que la hizo sentirse muy incómoda.

—No me mal entiendas, Akane —inquirió Nabiki que se percató de la situación—. Sólo quiero darte una salida rápida a tu deuda conmigo y que no tardes años en pagármela, creo que ya sacaste tus cuentas de lo que va a costar la cena, ¿verdad? —mostró su índice mientras guiñaba un ojo.

—Sí, van a ser como 100 mil yens —objetó la joven, que frunció el ceño y torció la boca, mostrando toda su molestia.

—En realidad será más que eso, todavía falta el postre y la propina al mesero, aunque creo que él se dará por bien servido con sólo una sonrisa tuya —proyectó Nabiki mirando divertida la expresión de Akane.

Akane fulminaba con la mirada a Nabiki, algo quería la castaña, estaba segura, sólo que la hermana de Ranma era demasiado astuta.

—Bueno, déjate de tantos rodeos y dime qué es lo que quieres —exigió Akane a quien la voz le temblaba por el coraje.

—Bueno, Akane, verás, hay jóvenes que están interesados en ti, si es que ya te diste cuenta, llamaste la atención de ellos apenas te vieron y están dispuestos a pasar un tiempo contigo.

—¿Qué?

—Espera, no te apresures, lo único que quieren, es bailar una canción contigo, y bueno, no les importa pagar por tener unos preciados minutos a tu lado, y créeme que te conviene mucho, ya que con eso pagaras la cena —Nabiki guiñó un ojo y agitó su dedo índice.

—Nabiki, ¿te das cuenta de lo que me estás proponiendo? Yo no soy un objeto rentable —reclamó la peli azul a quien los ojos le brillaban por la furia—. Tengo mi dignidad de mujer —se cruzó de brazos y cerró los ojos, orgullosa.

—Akane, sí no aceptas, te cobraré el 20% de interés y si nos vamos así, te llevara muchos más años en pagarme, ahora, que si aceptas, olvidaré por completo el interés y lo mejor de todo es que la cena se pagara, bailando con unos cuantos chicos —sonrió la joven.

—¿Sólo una canción? —interrogó Akane que abrió un ojo.

—Claro, pero eso sí, sin golpes, ni insultos, debes de ser amable, mostrarte como una delicada mujercita, claro que también a ellos ya les expuse las condiciones, que no se propasen contigo y te traten como a una princesa —dijo Nabiki que agitó la mano restándole importancia.

—Está bien, Nabiki, pero prometiste que no vas a cobrarme intereses y que la cena queda saldada —la señaló, mirando fijamente a la joven Saotome.

—Claro, yo cumplo mis promesas. Por cierto Akane, bailaras tres canciones con el mismo joven —le guiñó de nuevo el ojo y se fue del baño.

Akane dejó escapar un largo suspiro, se vio en el espejo, no podía creer que haya terminado accediendo, pero mientras ésos chicos no se propasaran no estaría mal, además sólo era bailar con ellos. Sonrió al observarse mejor en el reflejo, realmente lucía muy hermosa, aquel vestido hacia resaltar su belleza.

—¿A Ranma le gustara como me veo? —se preguntó, apareciendo en su mente el rostro de su prometido, se sonrojó—. Él se ve muy guapo —sonrió como boba.


Nabiki se dirigió hacia un joven, éste al oírla esbozó una gran sonrisa.

La joven Saotome se sentó como si nada y llamó al mesero para pedir la carta de los postres, al minuto regresó Akane, se veía todavía pensativa.

—Ya Akane, ni que se fuera acabar el mundo —Nabiki le dio una palmadita en la espalda.

Ranma miró curioso la escena, supo que algo había pasado cuando las dos se fueron y por la expresión de Akane se notaba que era algo que había dejado a su prometida sin salida. La vio dejar escapar un largo suspiro y bajar la cabeza.

La música empezó a sonar, haciendo que Akane se tensara, mientras que Nabiki no podía ocultar la gran felicidad que eso le causaba. Un joven moreno de cabello chocolate se acercó a Akane de inmediato.

—Señorita, ¿me permite ésta pieza? —el joven tendió la mano.

Akane le dedicó una mirada de miedo y coraje a Nabiki quien asintió levemente. Ranma miraba la situación, su ceño se frunció, pendiente a lo que Akane fuera a responder.

—Claro —respondió Akane mostrando una sonrisa nerviosa.

Ranma abrió los ojos como platos, ésa no era la respuesta que esperaba, se iba a levantar pero la mano de su hermana sobre su hombro se lo impidió.

—Vamos, Ranma no te pongas celoso, es sólo por un ratito —le musitó Nabiki al oído—. Ya tendrás tu oportunidad y lo mejor de todo, es que será gratis.

El joven de la trenza se quedó desconcertado por la última frase de su hermana.

Akane tenía el ceño fruncido, mirando a ése chico.

—Ey, tus ojos sobre mis ojos —le indicó Akane al notar como ése chico no quitaba sus oscuros ojos de su escote—. Bueno, si no te quedaron claras las indicaciones de Nabiki, yo te las recordaré. Uno: ni se te ocurra poner tu mano en otra parte que no sea la cintura; dos: no te me acerques demasiado; tres: deja de verme así o te saco los dientes de un puñetazo.

—Vaya, si es como me lo dijo Nabiki, que eres una pequeña salvaje —sonrió aquel joven, divertido.

—¿Pequeña salvaje? —Repitió Akane que esbozó una sonrisa petulante y los ojos le brillaron como diamantes—. En serio, amigo, no te gustara sentir uno de mis golpes porque te la pasaras en el hospital un largo período, así que mejor no tientes a la suerte o intentes averiguar qué tan salvaje soy.

El chico tragó saliva, aquella mirada asesina de la bella joven lo intimidó, que lo único que hizo fue asentir repetidamente.


Ranma había doblado los cubiertos al ver como Akane se levantaba para ir a bailar con esos chicos. El joven de la trenza estaba que no lo calentaba ni el sol y su aura se dejaba ver, asesinaba con la mirada a ésos chicos que se atrevían a tocar a su bella prometida, Nabiki por su parte quería estallar en carcajadas pero se aguantaba. Volteó a ver tras de sí, encontrándose a una joven de cabellos castaños que se notaba interesada en Ranma.

—Bueno, supongo que también tendré que ayudar a mi hermanito a pagar su deuda —esbozó una gran sonrisa.


Ranma era presentado con aquella jovencita que al verlo los ojos se le iluminaron encantada. Ranma se ruborizó, todavía acordándose porque estaba ahí frente a ésa chica y ésas palabras que le dijo Nabiki.

«Tú también tienes derecho a divertirte, ya que tu prometida ni caso te hace» recordó lo que Nabiki le había dicho.

—Baila… —Ranma tendió su mano pero antes de terminar de hablar, se vio llevado a gran velocidad a la pista de baile.

—También mi hermanito tiene su encanto —sonrió Nabiki que contaba los billetes.


Akane alzó la mano para golpear a un chico, pero Nabiki apareció y le negó con la cabeza a la vez que chasqueaba su lengua en forma de reprobación, así que Akane tuvo que calmarse.

—Te salvaste, idiota, pero pobre de ti si tu mano se vuelve a "resbalar" —Akane fulminaba con la mirada a ése pelinegro que tenía enfrente.

—Lo siento —musitó el chico muy temeroso.

La peli azul ya estaba cansada de tanto bailar y de pasársela en alerta por si ésos chicos querían propasarse con ella. Iba a sentarse un rato para descansar, pero le tocaron el hombro, así que tuvo que girar para saber quién era.

—Hola —sonrió el muchacho amistosamente.

—Hola —respondió Akane ya enfadada.

—Te ves linda —elogió el joven.

—Gracias —respondió la joven, iba a sentarse, pero de nuevo le tocaron el hombro—. ¿Qué quieres? —preguntó agresiva, ya estaba fastidiada.

—Es que es mi turno para bailar contigo, para ser exactos, tres canciones —indicó el muchacho.

—¿Eh? —Akane abrió los ojos como platos, miró a Nabiki que tan sólo con mostrar aquella gran sonrisa, Akane entendió, dejó escapar un suspiro con resignación—. Bien, pero te recordaré las condiciones…


En la frente de Akane se le hinchó una vena y no dejaba de ver a Ranma que bailaba con una completa desconocida, y para colmo, aquella jovencita rodeaba el cuello de Ranma y éste la cintura de la joven, los dos conversando muy amigablemente, sintió que la sangre le hervía cuando aquella chica de cabellos castaños recostó su cabeza sobre el pecho de Ranma.

—Oye —habló el chico, Akane lo miró como si él tuviera la culpa de todo—. ¿Podrías dejar de triturarme los dedos? —pidió.

Akane miró la mano del joven y como casi le rompe los dedos por la fuerza que ejercía.

—Perdón —masculló Akane apenada.

—No te preocupes —el chico se agarraba su mano adolorido, no pensaba que ésa jovencita tuviera tal fuerza.

Ranma admiraba a su prometida bailar con ése muchacho. Frunció el entrecejo al ver como Akane siguió bailando con aquel individuo, así que él empezó a sonreírse de forma encantadora a su compañera de baile.

—¿Ah, sí? —Akane rodeó el cuello su compañero y le sonreía tontamente, pero de vez en cuando veía por el rabillo del ojo a su prometido.

Nabiki estaba mucho más que divertida con ésa pelea entre los prometidos, había sido un excelente negocio con diversión incluida, no pudo ser mejor.

El chico de la trenza aferró más su agarré de la joven castaña, la inclinó suavemente para verse a los ojos, pero entonces él levantó la mirada hacia Akane que parecía sacar chispas.

La guerra de baile entre esas dos parejas se estaba volviendo controvertida, haciendo que los otros que estaban en la pista se hicieran a un lado.

Akane sacaba sus mejores pasos de baile, aunque nunca fue buena para ello, pero en ese momento era lo que menos le importaba, ya hasta se había olvidado que sólo debía de bailar tres canciones con ese muchacho.

Ranma tampoco se estaba dejando, le causaba rabia ver como aquel tipo acariciaba la espalda de Akane y bajaba hasta la cintura de la chica, parecía que las manos del sujeto querían ir más allá, así que él, también empezó a explorar el cuerpo de su compañera de baile, haciendo que Akane se enfureciera más.

Cada paso de baile, los dos prometidos se veían de forma retadora y desafiante, cada vez se volvían más agresivos.

—Dios, esto es más de lo que espere —empezó a carcajearse Nabiki, llamando la atención de su familia.

—Pues a mí me gustaría ver a Ranma y Akane bailando juntos —dijo Nodoka.

—Sí, se verían tan lindos —secundó Kasumi que junto sus manos.

El pobre compañero de Akane ya estaba todo mareado por las vueltas que la joven le hizo dar, mientras que la compañera de Ranma ya se veía cansada.

—Creo que puedo mejorar esto —Nabiki se levantó y se fue de ahí.

La vieron perderse entre los comensales que veían el espectáculo de baile.

Los jóvenes prometidos se veían con una mezcla de desafío, celos, coraje, ya lo demás no le importaba, se acercaron para encararse.

—¿Quién era ésa? —interrogó Akane señalando a la castaña que yacía en el suelo con los ojos en forma de espiral.

—Mira, que yo debería de preguntar quiénes eran todos ésos —Ranma señaló al muchacho que estaba caminando torpemente hasta que se cayó.

Sacaban chispas con la mirada, uno cerca del otro, hasta que terminaron golpeándose la frente, cortesía de Nabiki.

—Ah, ya, están dando un espectáculo que si pagaran por él ya serían millonarios —se burló Nabiki que los miró detalladamente, haciendo que los jóvenes se sonrojaran—. Celos, malditos y divertidos celos —sonrió—. Mejor bailen como la pareja que son.

Los dejó quietos y la música volvió a sonar, compartieron miradas al notar que se trataba de Tango.

—¿Bailamos? —preguntó Ranma que se puso rojo y miró hacia su derecha.

—Bueno —aceptó Akane que también estaba roja haciéndole competencia al color de su vestido y mirando hacia su izquierda.

No sabían bailar tango profesionalmente, pero se dejaron llevar por el ritmo, ganándose la ovación de los presentes. Cuando Ranma inclinó Akane se moría de ganas por besarla, pero el hecho de saber que todos tenían la mirada puesto en ellos, le puso muy nervioso, ruborizándose, todavía no estaba preparado para demostrar lo que sentía por ella ante toda la gente y mucho menos su loca familia.

—No te lo dije antes porque no tuve oportunidad, pero luces hermosa con ése vestido —admitió Ranma.

—Gracias —Akane al incorporase, rodeó el cuello de Ranma con sus brazos—. Tú también te ves guapísimo —la chica se sonrojo.

Los dos se estaban dejando llevar por el lento ritmo de una balada que parecía vals.

Las luces se apagaron de repente, extrañando a todas las personas.

—Tienen diez segundos para irse a la azotea del restaurante, así que aprovéchenlo —escucharon la voz de Nabiki.

Cuando las luces se encendieron, la joven pareja ya no estaba en la pista de baile, Nabiki sonrió.

—Eso también fue gratis, después de todo me han dejado una buena ganancia —Nabiki esbozaba una sonrisa triunfal.


Ranma y Akane estaban sobre el techo del restaurante, respirando agitadamente. Vieron que había una pequeña mesa con dos velas encendidas y dos postres, se acercaron a la mesa y encontrando una pequeña nota.

Recuerden que me deben este favor, así que no se les ocurra a echarlo a perder con sus idioteces —leyeron la pulcra letra de Nabiki.

—Creo que no es tan mala como pensaba —habló Akane, sorprendida.

—Pues no, pero no te puedes confiar del todo de ella, estoy seguro que nos costara y mucho —Ranma tragó saliva.

Se sentaron, al instante se pusieron muy rojos y cada vez que hablaban lo hacían al mismo tiempo de forma torpe. Bajaron la mirada.

—Linda noche, ¿no crees? —Ranma fue el primero en decir algo coherente.

—Sí, muy bonita —sonrió Akane.

—Como tú —dijo sin tapujos el chico de la trenza.

—Ranma… —Akane le brillaron los ojos.

—Eh, sí, bueno, así como estás vestida llamaste la atención de todos y te pusiste a bailar con todo aquel que te lo pedía —reclamó Ranma que cerró los ojos.

—Bueno, qué puedo decir de ti, que te la pasaste bailando con ésa chica y tocándole todo el cuerpo —respondió Akane que cruzó los brazos y cerró los ojos.

Los dos prometidos cayeron en cuenta de algo, abrieron los ojos como platos y se inclinaron apoyando sus manos sobre la mesa para quedar uno frente al otro más de cerca.

—¡NABIKI! —expresaron los dos al unísono.

Dejaron escapar un suspiro ya no tenían más qué hacer, la hermana de Ranma los había rentado para bailar con esas personas. Ahora lo único que debían hacer era disfrutar de su velada a solas. Empezaron a platicar respecto al baile, burlándose uno del otro y sintiéndose inmensamente ridículos por la absurda pelea de baile.

—Akane, ¿ya te diste cuenta? —preguntó Ranma, mirándola fijamente.

—¿Q-qué? —Akane se puso nerviosa sonrojándose ante la mirada del chico, se llevó una mano a un mechón de cabello empezándolo a jugar y sus pupilas iban de un lado a otro.

—Que no has roto el vestido —le señaló el joven.

Akane parpadeó y puso cara de tonta, empezó a reírse torpemente.

—Es cierto, creo que el hecho de que Nabiki me haya amenazado con cobrármelo me hizo cuidarlo —respondió Akane.

Ranma empezó a reírse divertido.

Después de unos minutos y las risas calmadas, se dedicaron de disfrutar del delicioso postre, Akane se notaba que quería más, por lo que Ranma generosamente le dio la mitad del suyo, haciendo que los ojos de Akane se iluminaran como los mismísimos luceros y unas chapitas muy lindas aparecieran en sus mejillas dándole un toque realmente enternecedor.

—¡Delicioso! —Exclamó Akane cuando terminó de comerse el postre—. Gracias Ranma —le sonrió sinceramente.

—De nada, después de todo, tú eres quien va a pagar la cena —Ranma llevó sus manos tras de la nuca, entrelazándolas y recargándose sobre la silla, cruzando las piernas.

—¿Yo? ¡Já! Quienes pagaron la cena fueron todos los chicos que bailaron conmigo —respondió Akane con orgullo, logrando que Ranma se cayera de la silla.

El chico se incorporó mirando atónito a su prometida, parpadeó varias veces mientras que Akane estaba carcajeándose.

—Pero me gustó más… haber bailado contigo —confesó la pequeña Tendo que se ruborizó.

Ranma sonrió, contento.

Akane le tendió la mano y se pusieron a bailar sin música, muy abrazaditos como si el suave viento que soplaba en esos momentos se tratara de un vals silencioso.


Al regresar a casa se encontraron con Nodoka que tenía expresión siniestra, los brazos los tenía cruzados a la altura de su pecho y su pie izquierdo lo alzaba y bajaba repetidamente sin separar el talón del suelo.

—¿Qué hora son estás de llegar jovencitos? ¡Se van del restaurante sin siquiera avisarnos! ¡Nos tenían con el Jesús en la boca pensando en que los habían raptado o algo peor! —exclamaba la señora Saotome.

—Yo les dije que no se debían de aprovecharse del apagón —salió Nabiki que los veía de forma divertida y perversa—. Pero ni me hicieron caso, par de pillines.

—¡Están castigados! —proyectó Nodoka mostrando toda su autoridad.

Ranma y Akane bajaron la cabeza, resignados al ejemplar castigo que Nodoka les impondría en la mañana. Pero luego levantaron la mirada para fulminar a Nabiki que les sonreía de oreja a oreja y les guiñó un ojo.


Hola! Ahora sí :D no me tardé mucho en actualizar y les traigo un capítulo extenso, lo que es estar inspirado y tener tiempo :) Lo bueno de que hoy sea domingo jejeje, ya mañana es otro día :S soy como Garfield, odio los lunes, pero bueno, que les ha parecido el capítulo? Yo me emocioné al escribirlo, me salió tan natural que cuando me dí cuenta ya había yo pasado las 7 mil palabras u.u Adoré a Nabiki, jejeje, fue tan... tan maldita XD

Muchisimas gracias por su tiempo, su paciencia, sus comentarios, muchisimas gracias amigos míos, me hace muy feliz ver las visitas que tiene la historia :3 ¡GRACIAS!

Gracias a: ces28z28, Katy28, Karly101, Pame-Chan Neko, Wolfing23, krizz, harmonystary, Lucero, Cata3, Guest, akarly, Akane192530, Shana, xX-AiHiwatari-Xx y a todos los demás que me leen n_n

*krizz, amiga preciosa! Sí, los dos se unieron para vencer a Xian a pesar de su medicina milagrosa jejeje (creo que eran semillas del hermitaño que usaba Goku) y le demostraron que los dos se quieren aaawww. Gracias amiga por tus palabras, tú siempre animandome *O* te quiero amiga!

*Lucero, amiga hermosa! Respecto a tu duda, yo lo hice que se le hiciera a Ranma familiar porque era como una versión de ellos pero de niños :3 jejeje, pero Ranma y Akane no se conocían antes, gracias por tus palabras, me animan muchisimo :) y muchisima suerte en la escuela, yo esperaré pacientemente el siguiente capítulo de Posesivo.

*Cata3, amiga linda! Lo subí lo más pronto que pude, amiga, así que ya tenemos un capítulo más de ésta historia sin fin XD espero que te guste n.n

*Gues, hola preciosa! muchas gracias por continuar leyendome y dejarme tu valiosa opinión, espero que el capítulo te guste n.n

*Shana, hola guapa! gracias por tu comentario y para nada es una molestia, como prometi, Ukyo aparecerá éste mes :)

Y muchisimas gracias a todos quienes leen el fic y por x motivos no dejan sus comentarios, les agradezco su tiempo amigos mios n_n son muy amables de regalarme unos minutos.

Nos leemos pronto... eso espero n.n

Les dejaré un pequeño adelanto:

Nodoka está muy triste porque se enteró que su esposo Genma tuvo una aventura por ahí, haciendo que la familia también esté triste, Genma huye junto con Soun, empeorando las cosas, Akane consuela a Ranma, un nuevo alumno llega a Furinkan pero reta al joven Saotome...

Me despido con un beso y un abrazo

bye bye