¡Konnichiwa~nyaa!
Ishi: Si, como lo están viendo: Flor-nee-sama acaba de activar de nuevo su estado de flojera gatuna -3-
Henry (el perro de Flor): ¡Guaf! –Viendo feo a Flor-
Flor: ¡Henry! ¡No me ladres! Sigo siendo yo, solo que mas agatada (?)~nyaa
Ishi: En fin, les pedimos disculpas por la tardanza con este capítulo. Que lo disfruten, porque costó mucho trabajo, sudor y lágrimas de Flor-nee-sama (de flojera).
Flor: ¡Estoy tan orgullosa de mi misma~nyaa! Son 24 páginas de puro capitulo (27 contando los comentarios, etc.) *3*
Ishi: Aunque en este capítulo hemos entrado en un pequeño gran dilema: Hacer o no un epílogo.
Flor: En fin, pasando a cosas más importantes. Necesito otra secretaria (aparte de Boke-chan). Son demasiados escritos como para que una sola persona (en este caso, Boke) los escriba. Yo también estoy ayudándola (por ejemplo con este capítulo) a escribir los manuscritos, pero aun así es demasiado trabajo. ¿Alguien se ofrece?
Ishi: Bien, pasemos a cosas que les importan: Por fin llegó el deseado y aclamado capítulo 35 de Las 4 Gemas*aplausos*
Flor: Esperamos que les guste, a mí, en lo personal, si me gustó, aunque creo que le falta una verdadera conclusión (he ahí el porqué del epílogo). Denme su mejor crítica.
Oh! Si, olvidaba decirles, a lo largo de todo el capitulo aparecerán paréntesis con algún signo ortográfico, eso quiere decir que es alguna referencia, por lo que les recomendaría ir hasta el final del capítulo cuando vean uno para que sepan de que se trata ^-^, aunque si creen que sería mejor al final está bien, después de todo también estará el fragmento que tiene referencia y la misma.
Declaración: Los personajes de las PPG no me pertenecen (si así fuera seria una historia muy diferente ._.), todos los derechos de copyright son para Craig McCracken y Cartoon Network. Las utilizo sin fines lucrativos, mero entretenimiento.
Advertencias: UA, OoC, sangre, traiciones, un viejo loco que quiere revivir a alguien muerto, suspenso, confusiones, poco amor, pocos valores éticos y morales, descuartizamiento de personajes, poco sentido común, no respeta las leyes físicas (como la ley de la gravedad o espacio-tiempo…), capítulos cortos con muy poco sentido común.
Las 4 Gemas
Capitulo Final: Nuestro Destino
El tiempo comenzó a pasar más despacio delante de sus orbes carmesí. Vio como pequeñas gotas caían de sus mojados cabellos naranjas, como si estuvieran haciéndolo en cámara lenta. Sintió como sus hombros de pronto fueron cubiertos por una tela cálida, por lo que miró por encima de ellos, encontrándose con esos orbes negros, tan serios, llenos de culpa.
Abrió los ojos con pesadez, intentando despertar del suave letargo al que había entrado. Vio por impulso el lugar donde se encontraba. No lo identificó, sino hasta detectar ese inconfundible aroma que desprendían los medicamentos. Se quedó un segundo más recostada en esa cómoda cama en la que había descansado tal vez por tres días, cubierta por un par de sabanas blancas, hasta que en su mente se ubicó el rostro cubierto con sangre de la última persona a la que desearía ver así.
Se levantó de golpe, sintiendo un punzante dolor en todo su torso, pero no cedió ante él. Solo cerró los ojos, intentando controlar su dolor. Una vez que logró hacerlo –o al menos eso creyó- volvió a inspeccionar, ahora detenidamente, el lugar donde se encontraba. Vio una bolsa con suero colgando de un tubo metálico, de la cual salía una delgada manguera que llevaba el líquido hasta sus venas, para procesar los nutrimentos dados. También encontró, al lado del suero, una pequeña pantalla, en la que se marcaban sus signos vitales. Al avanzar más por el cuarto blanco se encontró con una mesita de noche, que era decorada por un florero con camelias blancas. Siguió, para encontrarse con la discreta puerta, una mesa donde había varios utensilios médicos y, al final, un par de sillas, donde se ubicaba un adormilado moreno.
Vio por la ventana al lado de la cama, encontrándose con un esplendoroso cielo azul, iluminado por los brillantes rayos de luz que desprendía el gran sol rubio. Sonrió tenuemente, al estar consciente de que era un nuevo día, pero su sonrisa cedió un poco cuando recordó a todas las personas que la habían acompañado en su dura batalla.
_ Utonio-sensei, sus hijas lo buscan._ escuchó esas palabras, después del sonido de la puerta corrediza al abrirse. El moreno despertó, mientras ella sólo regresaba su mirada a la puerta, sonriendo al escuchar que sus hermanas estaban bien.
_ Oh, ya despertaste, Butter._ dijo el hombre después de haberse aclarado la mirada, y ver la cama donde su hija descansaba.
_ Si, buenos días, papá._ saludó ella, sonriente, viendo como él se acercaba a su cama, para sentarse al pie de la misma.
_ Por favor, deje pasar a mis hijas, dígales que Butter está despierta._ sonrió, viendo a la enfermera que esperaba en el marco de la puerta, quien después se retiró, sonriendo._ ¿Cómo te sientes, hija?_ preguntó viendo a la morena.
_ Bien, aunque me duele el pecho._ respondió con una tenue sonrisa.
_ Bueno, te operaron hace dos días de emergencia, tenias varios órganos afectados, incluso me sorprende que despertaras tan pronto, así que es normal que te duela los primeros días._ explicó el hombre un poco serio. Esas palabras hicieron que la chica recordara lo que había pasado, lo que había hecho por salvar a su amigo, y también a su amado.
_ Butch… ¿Cómo esta él?_ preguntó un tanto inquieta, acercando su rostro al de su padre.
_ Butter… ellos están en el funeral de su madre…_ murmuró el profesor, agachando su mirada.
_ ¿Cómo?_ fue lo único que se escapó de sus labios.
_ ¡Buttercup!_ el grito desprendido de la garganta de su hermana menor hizo que volteara a verla, sorprendida, pero sólo pudo sentir cómo ella la abrazaba efusivamente. El punzante dolor regresó a su torso, pero intentó disimularlo, para corresponder el gesto de su agitada hermana rubia.
_ Bubbles, la acaban de operar, no hagas eso._ ordenó la mayor, entrando a la habitación, para hacer que la morena la viera, y al instante cambiara su expresión.
_ ¡ ¿Qué le hiciste a tu cabello? !_ exclamó entre molesta y sorprendida, señalando el cabello corto naranja que caía sobre los hombros de la mayor.
_ Ah… ¿esto?... sólo corté el cabello que estaba maltratado._ repuso de lo más calmada, poniendo en el florero de la mesita de noche nuevas flores.
_ ¿Por qué? Si tu siempre cuidas tu cabello._ cuestionó confundida, sintiendo un poco de liquido mojar su ropa del hospital. Miró a su hermana menor con más detenimiento. Ella aun conservaba su larga melena dorada, pero la llevaba en una sola coleta de lado.
_ Butter, Bloss cortó su cabello porque dijo que sin los consejos de Atenea se le pondría como esponja._ contó sollozando quedamente. La morena volvió a entristecer su semblante.
_ Por favor, díganme que es lo que pasó con todos._ rogó, escondiendo su verde mirada en la sombra oscura que formaba su lacio e inusualmente ordenado cabello moreno.
Siguió caminando, sola, por la acera del desolado lugar. Sus pies eran cubiertos por un par de tacones bajos en color negro. Sus blancas piernas estaban descubiertas hasta por encima de sus rodillas, donde comenzaba su discreta falda negra, también con los bordes verdes. Su torso era cubierto por una blusa de manga tres cuartos, verde oscuro, en la que –a la altura de los hombros– se podía ver sus lisos cabellos azabaches, cayendo naturalmente. Llevaba sus ojos verdes cerrados, mientras que un sobrio fleco de lado cubría, discreto, su ojo izquierdo.
Caminó, sin detener su paso, hasta llegar a una placa de concreto en especial, al lado de muchas otras. Se hincó, para estar lo más cerca posible de la lápida.
_ Hola, mamá._ susurró, delineando con sus delgados dedos el nombre gravado en la placa metálica._ Hoy vine a dos cosas: La primera es para disculparme por haber dejado que Bell fuera contigo muy pronto, de verdad, lo siento, fui una mala hermana mayor… la segunda es para…_ mientras lo decía sacó del ramo de flores que llevaba en una de sus manos un crisantemo blanco, que dejó sobre la lapida._ … visitarte por última vez, mamá, ya no volveré a venir a este lugar, nunca más, porque a partir de ahora, ustedes, todos los que perdieron la vida por mi culpa, estarán siempre en mi camino._ susurró antes de sentir una tibia mano postrarse sobre su hombro.
_ No, Buttercup-san, estarán en nuestro destino._ corrigió el joven de oscuros orbes sonriendo con tristeza, atrayendo la atención de la morena hacia él.
_ Alvaro._ nombró ella, viendo al joven que había hablado. Sonrió del mismo modo._ Tienes razón._ susurró, cerrando los ojos pesadamente. Se puso de pie, para sonreírle con alegría._ Aún tenemos que avisárselo a los demás._ murmuró, caminando nuevamente, seguida por unos pasos detrás por el joven de cabellos negros, sonriéndole.
_ Alvaro, gracias por acompañarme._ expresó la joven de clara tez, caminando al lado el moreno, que sonreía, sin querer hacerlo.
_ No tienes que agradecer, yo también tenía que hacer eso._ susurró Alvaro, cerrando los ojos con cierto pesar.
_ Once crisantemos blancos…_ mencionó la Utonio viendo el rojizo atardecer que se presentaba delante de sus caminos._ Muchas vidas se perdieron solo por una._ una solitaria ave surcó el cielo pintado con sangre, lleno con algunas nubes dispersas de color dorado.
_ Si, al menos no fueron más._ apoyó el joven de oscuros orbes, viendo del mismo modo el atardecer, mientras seguían caminando.
_ Alvaro… gracias_ expresó la joven, viendo al muchacho con una sonrisa._ … si no fuera porque tú detuviste la hemorragia de mis heridas habría muerto desangrada.
_ Te lo debía, por habernos dado un poco más de tiempo._ el silencio sucedió a esas palabras, mientras ambos seguían caminando, sin despegar sus miradas del hipnotizador atardecer.
_ ¿Qué va a pasar con ustedes?_ preguntó ella de pronto, sin ver a su interlocutor. Él si la miró, pero regresó de nuevo su mirada al ocaso.
_ Hicieron algunas pruebas, solo para confirmar lo que ya sabíamos: No podremos seguir siendo exterminadores. Todos hemos buscado algo distinto que hacer. Zoey y Amakeik entraron a la preparatoria, pero como estabas incapacitada no las pudiste ver. Camila consiguió un empleo como subdirectora en una empresa gracias a que la COSCOP le facilitó un titulo en diferentes maestrías. Jake consiguió un trabajo como historiador. Derek y Yumi viajarán por el mundo buscando nuevas técnicas de medicina. Kanata y yo nos quedaremos como maestros en su escuela._ contó el joven, sin dejar de ver el hermoso cielo._ ¿Y tú?
_ Seguir estudiando. Hacer una carrera y conseguir algún trabajo._ susurró ella, aun hipnotizada.
_ ¿Ya has visto a Butch y los demás?_ preguntó el joven haciendo que la chica cerrara sus ojos con tristeza.
_ No, solo Boomer ha ido a visitarme para agradecerme por haberme "sacrificado" por él, pero Brick y Butch no han ido a verme._ contestó Buttercup sin abrir los ojos.
_ Brick seguro está algo deprimido, yo lo veo todos los días en la escuela, y parece normal, pero no lo sé en realidad, no he tenido la oportunidad de charlar con él desde el incidente. Por otro lado… Butch tal vez debe creer que lo odias, por haberte herido y por casi matar a todos tus seres queridos._ comentó el joven, sin retirar su mirada del cielo, que lentamente comenzaba a tornarse oscuro.
_ Seguro eso debe ser._ apoyó Buttercup, agachando su cabeza. Abrió sus ojos jade, para ver a su acompañante._ Gracias por todo, será mejor que vaya a casa, es algo tarde._ él la miro con cierta sorpresa, para luego sonreírle.
_ No hay de qué, nos veremos luego. Pide los apuntes, porque la semana que viene habrá examen._ indicó él, sonriéndole cómplice, tomando su papel como maestro. Ella sonrió, antes de asentir con la cabeza.
_ No se preocupe, mis hermanas ya me han pasado todos los apuntes. Nos veremos mañana, profesor._ se despidió, antes de caminar en otra dirección, sonriendo y meneando lentamente su mano.
_ Hasta luego, señorita Utonio._ alcanzó a escuchar a lo lejos, mientras caminaba.
_ Estoy de vuelta_ informó la joven, dejando sus zapatos a un lado de la puerta, para entrar descalza a su amplia casa.
_ ¡Bienvenida, Butter!_ exclamó una hermosa rubia, de corta cabellera rizada y brillantes ojos verdes saliendo al encuentro de la morena.
_ Deméter, ¿Qué haces? ¿Por qué estas tan sucia?_ preguntó la morena, acariciando el dorado cabello de la chica de aproximadamente 8 años de edad.
_ Bubbles me enseña a cocinar, ¿Quieres venir?_ dijo en un tono divertido, jalando a la muchacha por el brazo.
_ Claro, pero, ¿Dónde están los demás?_ cuestionó siguiendo a la chica hacia la cocina.
_ Atenea, Afrodita y Bloss están estudiando, porque Bloss dice que tienen que aprender a leer y a escribir, así como muchas otras cosas que olvidaron, pero como eso ya lo sé Bubbles me ayuda a recordar como cocinar._ respondió la rubia, entrando a la cocina, seguida por Buttercup.
_ ¿Bloss ya sabe lo que puedes recordar?_ cuestionó amablemente, sonriendo.
_ No son muchas cosas, pero si._ respondió Deméter, sonriendo felizmente._ No soy como Bya-chan, que recuerda muchas cosas.
_ ¿Qué yo qué?_ preguntó un pequeño niño de tez clara, contrastante de su rojo cabello y ojos blancos.
_ Hola, Byakko, Bubbles._ saludó la morena, viendo a las dos personas que estaban en la cocina.
_ Lo que dije, Bya-chan, es que tu recuerdas muchas cosas, no como nosotras, que olvidamos todo cuando Yuuki-san nos sacó de las gemas._ contestó Deméter, acercándose al niño de aproximadamente 9 años de edad.
_ ¿Cómo te fue, Butter?_ preguntó la rubia de larga coleta, viendo a su hermana.
_ Me encontré con Alvaro, él me acompaño todo el día._ contó la morena, sentándose en un taburete de la barra.
_ Entonces no estuvo tan mal para ser tu primer salida en 7 meses, ¿verdad?_ otra voz llamó la atención de las jóvenes.
_ No, en realidad no. Fue bastante… confortable, a decir verdad._ repuso Buttercup, viendo a la pelinaranja que entraba a la cocina, seguida por dos chicas, ambas de aparentes siete años.
_ Pues mañana, posiblemente, te sorprendas mucho._ comentó Bubbles un tanto divertida, mientras cortaba algunas zanahorias en pequeños trozos circulares.
_ ¿Por?_ preguntó la morena de ojos rojos, sentándose al lado de la mayor de las hermanas, que se había postrado en el taburete al lado de la morena.
_ Por muchas cosas, Atenea._ respondió Blossom, viendo con una sonrisa a la niña que tenía a su lado.
_ ¡Bubbles! ¡ ¿Mañana podemos ir cuando regresen de la escuela a ver a Yuuki-san? !_ preguntó de pronto la joven peliplata, jalando un poco la blusa azul de Bubbles.
_ Por mi no hay problema, sirve de que Buttercup conoce, por fin, a la persona que fue capaz de salvarlos, aún cuando pensamos que estaban muertos._ contestó Blossom, tomando un trozo de zanahoria, para introducirlo a la boca de la niña que tenia al lado.
_ ¡Bloss! ¡No me robes las zanahorias!_ regañó la rubia de ojos celestes, apuntando a su hermana con el cuchillo con el que trabajaba. Blossom levantó las manos, riendo levemente.
_ Me rindo, pero no me mates, solo fue una zanahoria._ dijo, cómica, dramatizando un poco. Todos rieron alegres, continuando cada uno con su distinta labor. Buttercup tomó una naranja del frutero al centro de la mesa, y comenzó a quitarle la cascara.
_ Byakko, ¿Quieres naranja?_ preguntó viendo al serio niño, que sólo la vio, un tanto confundido, para luego asentir con su cabeza._ De acuerdo, entonces acércate un poco._ indicó el taburete a su lado, por lo que chico bajó del que ya estaba sentado, para caminar al otro.
_ Afrodita, ¿Quieres aprender a cocinar tu también?_ ofreció amablemente Bubbles, al ver como la niña de un par de largas coletas plateadas veía, interesada, como su hermana mayor, de verdes ojos, cortaba, cuidadosa y torpemente, varias papas en trozos. La peliplata levantó su celeste mirada, para aceptar con un movimiento en su cabeza y una sonrisa plantada en su rostro. Bubbles sonrió, antes de sacar de un cajón un mandil blanco, que tendió a la niña._ Hoy prepararemos curry con arroz (*)._ informó feliz.
Se sentía rara utilizando de nuevo ese uniforme, pero intentaba no tomarle mucha importancia a el desagradable color verde que lo pintaba (**). Salió de la casa, después que sus hermanas, despidiéndose de los dos adormilados niños que la veían desde el marco de la puerta principal.
_ ¡Que te vaya bien, Butter!_ exclamó la rubia de cansado semblante, mientras el pelirrojo se tallaba uno de sus blancos orbes, y con su otra mano se despedía.
_ Regresaré pronto, ¿ok?_ repuso la morena, despidiéndose de la misma manera, para después comenzar a caminar en medio de sus dos hermanas, que vestían el mismo uniforme verde oruga que ella.
_ ¡Nos vemos en la tarde!_ exclamaron ambos niños, antes de cerrar la puerta de la casa.
Las tres jóvenes seguían caminando por las aceras, haciendo un relajante silencio, acompañado solo por los sonidos de sus pasos y de las hojas de los árboles verdes al menearse. Blossom acomodó los cortos cabellos rebeldes que insistían en cubrir sus mejillas, intentando disimular con eso la corta mirada que le había entregado a la morena, del mismo modo que lo hizo Bubbles, ajustando el moño blanco que sostenía su coleta de lado.
_ ¿Qué pasa?_ preguntó Buttercup al notar las miradas de sus hermanas sobre su rostro.
_ Nada._ contestaron rápidamente las dos, desviando su mirada. Un largo suspiro se escapó de los labios de la morena, cargado con fastidio.
_ ¿Ahora que traen?_ cuestionó con sus ojos jade cerrados, sin expresión alguna.
_ Es que… no parece que seas la misma Buttercup de hace algunos meses…_ repuso la menor, viendo sonriente a su hermana.
_ …si, pareces mucho más… madura._ continuó la mayor, viendo a la morena, quien abrió los ojos, confundida.
_ Todas cambiamos. Tal vez no lo noten, pero lo hicimos. La única explicación que yo encuentro para esto es que hemos dejado de fingir…_ comentó la morena, viendo el claro cielo azul de la mañana._ … antes, posiblemente, no éramos lo suficientemente maduras, pero lo aparentábamos serlo, y en lugar de madurar solo nos hicimos expertas en fingir…_ comenzó a explicar, sin importarle la duda marcada en el rostro de su hermana rubia, o el análisis expuesto en la expresión de su hermana pelinaranja._ … después de perder a once personas y casi perder a otras nueve me he dado cuenta que no importa cuánto finja, o me esfuerce por hacerlo, eso no va a cambiar lo que intento ocultar. Por eso he decidido que dejaré de fingir, solo seguiré adelante, ahora con mi verdadera cara.
_ Vaya… en realidad si has cambiado._ susurró una cuarta voz a sus espaldas, por lo que las tres voltearon a ver por encima de sus hombros al joven de oscuros ojos azules, de larga coleta dorada (n/a: Aclaro, no del largo de la coleta que lleva Bubbles, sino mas bien… amm como del largo de la coleta de Ed en FMA, cuando recoge su cabello en una coleta (*¬*)… o sea, no laaaaarga, solo un poco xD). Hola, Buttercup-chan, cuánto tiempo sin verte._ una sonrisa surcó los labios de la morena, que le entregó un formal saludo de manos.
_ Hola, Boomer-kun, es un placer volver a verte._ correspondió al saludo, aun sonriente. Prestó un poco más de atención al alto joven de dorado cabello, con un fleco despeinado de lado.
_ Tu cabello ha crecido mucho._ comentó él, soltando el saludo para tomar un mechón negro de la cabellera de su interlocutora.
_ Lo mismo digo._ contestó sonriendo, sin dejar de ver esos ojos de profundo azul._ En cuanto lo tengas más largo que Bubbles, te lo arrancaré._ bromeó cerrando sus ojos complacida.
_ No lo dejaré crecer más de lo que ya lo tengo, así que no tendrás necesidad de hacerlo._ susurró el rubio, cerrando los ojos del mismo modo que la morena._ Pero si tú llegas a tenerlo del mismo largo que Bubbles no dejaré que lo cortes.
_ Odio el cabello tan largo._ masculló entre dientes, sin borrar la sonrisa de su rostro ni abrir sus ojos.
_ Se te vería genial._ insistió el rubio de la misma manera.
_ Ni muerta…
_ Están algo raros hoy, ¿no es cierto?_ preguntó Blossom un poco alejada, junto con su hermana rubia, ambas con una gota de sudor frio resbalando por su sien.
_ Están así desde que Butter dijo que Boomer era muy formal y Boomer dijo que ella era muy maleducada._ contestó Bubbles, viendo con cierto miedo la escena. Ambas comenzaron a retroceder en silencio.
_ Ah, Blossom, Bubbles, ¿Cómo están?_ la audible voz del quinto joven llamó la atención del resto.
_ ¡Brick!_ exclamó feliz la morena, volteando a ver al joven de corto cabello naranja, que se acomodaba en un lacio natural.
_ ¡Buttercup! ¿Ya estás mejor?_ preguntó el joven, viendo a la chica por medio de los cristales de sus sobrios anteojos, que cubrían esos umbrales rojos tan profundos.
_ Si, ya estoy bien._ respondió ella, acercándose al joven._ ¿Tu cómo estás?_ regresó la pregunta, intentando disimular la preocupación de su rostro.
_ Estoy bien, gracias a Dios. Lamento no haber ido a visitarte, pero estaba ocupado con muchas cosas._ repuso el joven, sonriendo tranquilamente.
_ No te preocupes, está bien._ comenzó a caminar al lado del joven, que a su vez caminaba tomado de la mano de la pelinaranja, mientras que ambos rubios iban detrás, él abrazando los hombros de ella.
_ Durante el tiempo que estuviste discapacitada la COSCOP se encargo de remover los sellos de nuestros guantes, por lo que Suzaku y los demás se volvieron a materializar, pero ahora con una edad aproximada a los 10 años. Estamos cuidando de ellos, recuerdan todo a la perfección y conservan sus poderes, a diferencia de las Gemas, pero nos ordenaron obligarlos a permanecer en su forma humana y no dejarlos usar sus poderes bajo ninguna circunstancia, de lo contrario serán llevados por la agencia._ contó Brick, sin despegar su mirada del camino.
_ Esto debe significar una gran pérdida para la agencia, ¿no?_ preguntó Blossom, viendo con sus ojos rosa al joven que tenía al lado.
_ Si, perdieron mucho, pero demasiados alquimistas trabajan allí. Saldrán adelante._ contestó él, viendo a la muchacha con una sonrisa.
_... Brick…_ llamó la morena, agachando su verde mirada. El pelinaranja la miró, esperando que continuara._ … tu madre…
_ No te preocupes por eso, Buttercup, mi madre me dio su vida, no puedo desperdiciarla llorando por ella._ interrumpió él, sonriendo, mientras la veía con esos profundos ojos sangre. La morena sonrió y volvió a agachar su mirada, para luego levantarla, decidida.
_Será mejor que me adelante, no quiero seguir haciendo un mal quinteto._ rió, antes de comenzar a correr en dirección de la gran escuela._ ¡Te ves mejor sin gorra!_ comentó al recordarlo, viendo al joven por encima de sus hombros.
_ ¡Butch está en la sala B!_ oyó la voz de su hermana pequeña a lo lejos. Ella no detuvo su andar, sólo levantó su mano, en forma de despedida.
Llegó, luego de unos minutos, para entrar al lugar, robándose las miradas de todos los presentes, pero no le importó, sólo se aseguró de seguir corriendo al interior de la institución. Se detuvo en la entrada del edificio, para recuperar un poco su aliento, antes de ingresar al edificio, donde continuó llamando la atención de sus compañeros involuntariamente.
_ ¡Buttercup!_ escuchó a lo lejos, por lo que detuvo su trote y comenzó a buscar a la dueña de esa conocida voz con la mirada.
_ Aquí estamos, Butter._ dijo la otra, a sus espaldas, por lo que la morena se giró sobre sus talones, abrazando a sus dos amigas con fuerza.
_ Hola, chicas._ susurró ella, conteniendo su felicidad.
_ Buenos días, Buttercup._ saludó la morena, correspondiendo el gesto de sus amigas, mientras cerraba sus orbes dorados y una sonrisa se marcaba en sus labios.
_ Hola, Butter, que bueno es volver a verte._ susurró la ojipurpura, conteniendo sus ganas de llorar, también abrazando a su amiga.
_ ¡Ah! ¡Este tiempo perdí mi condición física! ¡Estoy tan cansada!_ aumentó el peso de su cuerpo en el abrazo, echándose agotada sobre los hombros de sus amigas.
_ ¡Buttercup! ¡Pesas!_ exclamó Violeta, riendo levemente.
_ ¡Oye! ¡Acabas de matar mi autoestima (n/a: Frase dedicada a Aho-chan (Jorge), uno de mis mejores amigos)!_ reclamó ella, separándose de sus amigas.
_ ¿Aun estaba viva?_ preguntó burlona Julieta, cruzándose de brazos, con una sonrisa sarcástica surcando sus labios.
_ ¡Sí!... ¡Oye! ¡¿Qué tratas de decir con eso?
_ Nada_ contestó, desviando su amarrilla mirada.
_ ¡Hey! ¡Utonio!_ en cuanto iba a reclamar escuchó su nombre a sus espaldas, por lo que se giró confundida, para ver al joven de castaño cabello._ ¡Gracias!_ expresó el joven muchacho al ver ganada la atención de la morena, desconcertándola un poco.
_ ... Ah… de nada… pero… ¿Por qué me agradeces?_ cuestionó confundida.
_ Por salvarnos, tú, tus hermanas y los chicos, muchas gracias._ respondió otro, a un lado del castaño, viéndola con una sonrisa. Se sonrojó, al no encontrar una explicación a la noticia, y no dar crédito por la salvación de sus vidas.
_ ¡Buttercup-sempai! ¡Eres la mejor!_ escuchó la voz de una joven, en otra dirección, por lo que giró de inmediato.
_ ¿Tus heridas están mejor?_ preguntó otra voz en medio del tumulto que comenzaba a formarse alrededor de las tres jóvenes.
_ ¡Por favor! ¡Cuéntanos tu versión de la historia!_ alcanzó a distinguir la petición, pero no pudo encontrar a la joven que le hablaba entre todos los que la rodeaban.
_ ¡Oigan!_ ese fuerte grito acalló al resto, atrayendo la atención de todos los jóvenes, que dirigieron sus miradas hacia la joven de largo cabello negro, sostenido por las puntas con un listón color lila._ ¡ ¿No creen que Buttercup necesita más espacio? ! ¡Acaba de llegar! ¡Por Dios! ¡No la sofoquen con todas sus preguntas!_ ordenó autoritariamente, mostrando un profundo brillo en sus ojos verdes.
_ Zoey-chan, creo que te pasaste un poco…_ susurró la joven a sus espaldas, con un largo cabello castaño, sostenido en una coleta alta por un listón rojo.
_ ¡Ahora todos vayan a sus clases! ¡Que el horario pronto va a empezar!_ ignoró a la muchacha a sus espaldas, caminando al centro del circulo formado por alumnos. Todos comenzaron a retirarse, no sin antes soltar uno que otro alago para la morena.
_ Zoey, Amakeik, cuánto tiempo sin verlas._ saludó Buttercup, viendo a las muchachas que se habían postrado delante de ella.
_ Lo mismo digo._ correspondió la Evans, sonriendo.
_ ¿Cómo estas, Buttercup-chan?_ preguntó la pelicastaña, acercándose a la susodicha un poco más.
_ Ya estoy mejor, gracias por preocuparse._ respondió Buttercup sonriendo._ Cambiando de tema, ¿me pueden decir qué fue lo de antes?_ preguntó, girando para ver a sus dos amigas, quienes de inmediato mostraron distintos indicios de nerviosismo. Violeta desvió la mirada, y comenzó a pararse en las puntas de sus pies, para regresar luego de un segundo en los talones, mientras que Julieta cerró sus ojos, aún con los brazos cruzados, y con una de sus cejas temblando levemente.
_ Pues verás… lo que hicimos, como integrantes del grupo del periódico escolar, fue simple y sencillamente… darles a ustedes gran parte del crédito por el rescate de los alumnos._ respondió por lo bajo Julieta, con la misma actitud.
_ Hicieron lo mismo con nosotros, no te preocupes._ aseguró Zoey, tomando a Buttercup por el hombro. La morena solo suspiró con cansancio.
_ De acuerdo, eso pasó hace mucho tiempo, así que no importa mucho._ aceptó la Utonio, levantando los hombros en forma de resignación.
_ Al parecer Alvaro tenía razón, has madurado._ comentó una voz a sus espaldas, por lo que ella se giró con una sonrisa en el rostro.
_ A ese tonto profesor no se le cose ni un huevo (´)._ repuso aun sonriente, viendo a la joven de corta cabellera castaña, trenzada de lado.
_ Sí, pero solo si es algo bueno._ correspondió la otra, viendo con sus claros orbes cafés a la morena que tenía delante.
_ Pues mientras no hubiera dicho algo malo de mi, está bien._ tendió su clara mano, para que la joven maestra la tomara, ambas sonrientes._ Buenos días, maestra Hau, ¿Cómo ha estado?.
_ Buenos días, señorita Utonio, es un placer volver a verla en la escuela, y he estado bien, gracias por preguntar. ¿Sus heridas han sanado?_ habló del mismo que lo hizo su alumna, sin soltar el saludo.
_ El placer es mío, maestra, y sí, mis heridas están mucho mejor, después de mucho dolor, pero no me quejo._ contestó Buttercup, soltando poco a poco el saludo.
_ Qué bueno._ repuso Kanata._ ¡Bien! ¡Señoritas! ¡Hay que ir a clases!_ ordenó, caminando a donde se encontraba el resto, pero se detuvo al lado de la joven, para tocar levemente su hombro.
_ Gracias, Buttercup. Butch no está en la sala, será mejor que no lo esperes._ susurró, solo para la morena, quien escuchó a la perfección las palabras, pero solo asintió con la cabeza, intentando controlar sus ganas por correr y buscar al joven. Sonrió, a pesar de todo, y caminó en sentido contrario a la maestra.
_ Gracias, maestra, iré a mi sala de clases entonces._ murmuró sonriente, antes de seguir caminando, para ser seguida por sus dos amigas unos pasos atrás.
Una gota de sudor resbaló por su barbilla, cayendo en forma de un pequeño círculo sobre el lomo de su puño, levemente herido, por los constantes golpes que era obligado a arremeter contra el tronco del grueso árbol, con la corteza desgastada por los golpes.
De nuevo, la imagen de esa morena de claros ojos verdes sonriendo, ensangrentada, surcó sus pensamientos. Se detuvo un segundo, antes de comenzar a arremeter contra el árbol unos más fuertes y ágiles golpes. Sintió su energía comenzar a dejar su cuerpo, pero no se detuvo. Sintió sus piernas vencerse, obligándolo a caer en el suelo pastoso.
Su cuerpo, tembloroso, se llenó de una gran frustración, que fue sofocada por un fuerte golpe, acompañado por un estridente grito, cargado de rabia. Cerró sus ojos jade, intentando no ser vencido por los sentimientos que se acumulaban en su pecho y apretaban con fuerza su garganta. Mientras tanto, una delicada mano tomó la suya, llena de sangre y pequeños trozos de la corteza del árbol.
_ Tienes que dejar de hacernos esto, Butch._ susurró ella, viendo las heridas en la mano del joven con sus brillantes y nublados –por las lágrimas que se acumulaban en ellos- ojos dorados.
_ Bien, entonces nos veremos en una hora en nuestra casa, ¿ok?_ reafirmó la rubia, separándose de su contraparte, para tomar su mano, para menearla junto con la suya, con una sonrisa.
_ Claro, Bubbles, allí estaremos._ susurró él, antes de apoderarse de los labios de la joven, besándolos quedamente, sin soltar el agarre de sus manos.
_ Vamos, Romeo, dentro de nada la verás._ ordenó el ojirojo, comenzando a caminar al lado contrario a donde estaba la pareja de rubios, quienes cortaron el beso un segundo después de captar esas palabras.
_ Hasta luego, cuñados._ susurró picara, caminando al lado contrario del resto, moviendo graciosamente su larga cabellera negra.
_ ¡Buttercup!_ exclamó la ojirosa, con un fuerte sonrojo surcando sus mejillas, tornándolas de un fuerte carmesí. Intentó parecer molesta, pero fue en vano, ya todos habían notado su nerviosismo.
_ Me lo debían._ susurró Buttercup levantando los hombros con fingida resignación, con sus ojos cerrados, sin dejar de caminar. Un fuerte respingo se escapó de los labios de la mayor, intentando disfrazar su vergüenza con aparente furia.
_ No te molestes, Bloss, después de todo es la verdad._ el alto joven de rojos ojos habló fuerte y claro, caminando de vuelta hasta los jóvenes._ Después de todo nosotros SI aceptamos lo que sentimos y no lo ocultamos en un aparente odio (que nadie se cree)._ repuso al final, rodeando la cintura de su chica por la espalda (***), apoyando su babilla en el hombro de la joven, para ver pícaro la reacción asombrada que invadió a la muchacha que tenía delante.
_ Eso no me importa ahora, después de todo él no querrá nada conmigo, ya me lo demostró, así que ahora sólo me queda aceptar los hechos._ comentó la morena, agachando su mirada, después de haber despejado su sorpresa. Volvió a levantar su rostro, con una amplia sonrisa fingida surcando sus labios._ Me adelantaré. Quiero tomar una ducha antes de salir._ soltó antes de darse media vuelta y comenzar a correr, dejando a todos sorprendidos.
_ Butter…_ fue lo único que se escapó de los labios de la rubia, que veía triste la reacción que su hermana había tenido con el comentario. Se dispuso a seguirla, pero su mano fue detenida por él, que la veía seriamente.
_ Lo mejor es dejarla pensar un rato, a solas._ fue la explicación que sus labios dieron, al ver la confundida expresión en los ojos de su amada. No pudo hacer nada mas, era muy tarde para hacerlo, ya que ella solo soltó su agarre y negó con la cabeza, antes de perseguir a su hermana morena.
_ Es verdad, todos hemos cambiado._ susurró ella, antes de alejarse demasiado de los jóvenes, que la veían llenos de sorpresa, dibujando una triste sonrisa en sus labios._ Lo siento, pero llegaremos algo tarde._ soltó antes de seguir corriendo, en búsqueda de su hermana.
Cesó su paso, cansada, para apoyar su mano en la pared del callejón al que había entrado, respirando agitadamente, con varias gotas de sudor resbalando por su cara. Cerró los ojos, intentando descansar un poco, y enfriar su cabeza. Soltó un largo suspiro, llena de pesados remordimientos.
_ Ah… soy verdaderamente estúpida._ fue la frase que resumió sus pensamientos. Relajó su semblante, antes de apoyar su espalda en la pared y comenzar a hundirse lentamente en el suelo, quedando sentada, con las piernas flexionadas, cerca de su pecho.
Miró lo poco que se podía percibir del cielo a causa del par de altos edificios que la rodeaban, encontrándose con el claro color celeste del cielo. Recordó por cortos momentos todo lo que le había pasado hacía unos meses, tal vez un año, desde que conoció a ese joven, que la hería, pero no dejaba de amar. Recordó los bellos momentos junto a él, así como los desagradables o molestos, intentando recordar con eso el motivo de su insistente amor hacia él.
Tal vez fue gracias a su carismática actitud, o tal vez por la manera en que se desenvolvía, o simplemente porque él no la trataba como una muchacha, sino como ella misma… no lo sabía, y no lo quería entender, después de todo eso no cambiaría sus sentimientos hacia el joven. Cerró los ojos, intentando relajarse un poco, pero un sonido al comienzo del callejón la alertó, obligándola a abrirlos de nuevo, para dirigirlos a ese sitio.
_ Buttercup._ susurró él, al final del callejón, viéndola con cierta sorpresa. Ella también lo hizo, antes de levantarse de un salto, nerviosa.
_ Hola, Butch._ susurró ella, sacudiendo su falda en un desesperado intento por disminuir su nerviosismo. Ninguno de los dos supo como continuar. El silencio comenzaba a sofocarlos. Había mucho que preguntar, pero no había un cómo hacerlo.
Ella apretó su falda escolar, mientras agachaba su rostro, intentando encontrar alguna manera para hablar con él. Los segundos se volvieron eternos, llenos de frustrante silencio. Él escondió su mirada, con suma frustración, antes de retroceder un corto paso, y darse media vuelta.
_ Lo siento, parece que te molesté._ murmuró él, casi inaudible, antes de comenzar a caminar a su rumbo inicial. Buttercup levantó rápidamente su mirada, para ver como esos anchos hombros se alejaban lentamente. Sus labios no le respondieron, solo su mano reaccionó, tendiéndose en dirección a él.
_ No te vayas._ soltó al fin, cuando él ya había salido del callejón, dejándola, sola, en las sombras.
Agachó su mirada, apretando con fuerza su pecho, antes de dejar caer unas amargas lágrimas de sus ojos. Se rindió, cayendo de rodillas en el polvoriento suelo. Sollozó en silencio unos segundo, antes de levantar su mirada y ver el camino por el que él se había ido. Se percató, por primera vez, de las manchas de sangre que había en el suelo, donde él había estado.
Se puso de pie, para caminar rápidamente hacia esas gotas del líquido carmesí, para agacharse y tocarlas levemente con la punta de sus delicados dedos, tiñéndolos con ella.
_ Butch… ¿él estaba herido?_ se preguntó a sí misma, parándose. No supo lo que estaba pensando, pero corrió en la misma dirección en la que él lo había hecho. Corrió, importándole muy poco lo que pasara a su alrededor, solo le importaba encontrar a ese joven.
Detuvo su paso, intentando ver entre la gente que pasaba ese rostro. El claxon de un camión advirtió la cercanía que ya tenían, por lo que ella volteó, viendo como ese transporte público se acercaba a gran velocidad a su persona. Cerró los ojos, acto reflejo, esperando el impacto del gran vehículo, sin embargo, este no llegó, siendo reemplazado por el golpe a un costado, que la hizo caer lejos, con un peso extra sobre ella.
_ ¡Buttercup! ¡Tonta! ¡Tienes que fijarte mejor por donde caminas! ¡ ¿O es que tanto te gustó estar encerrada en el hospital? ! _ regañó su salvadora, aún sobre ella. Abrió los ojos al escuchar esa conocida voz que le gritaba técnicamente al oído.
_ Lo siento, Bubbles, gracias._ susurró, desubicada, viendo a su hermana posicionada sobre ella.
_ Ah, Butter, me metiste un susto de muerte. No sé porque, sospecho que nunca cambiarás._ soltó luego de un largo suspiro, antes de levantarse, tendiéndole su mano a la joven, que aún hacía tirada sobre el asfalto._ ¿Qué crees que me habrían hecho Deméter y Byakko si llegara a la casa con la noticia de que vi como te atropellaban, eh?_ cuestionó con una sonrisa de medio lado enmarcando sus labios.
_ No lo sé, tal vez te culparían por eso el resto de sus vidas._ contestó ella con cierta burla en el tono de su voz.
_ Sí, tal vez…_ razonó la rubia, ayudando a su hermana a ponerse de pie._ En fin, hay que ir a casa, sino no podremos bañarnos e iremos apestosas con Yuuki-san._ indicó la rubia, caminando, sin soltar la mano de su hermana.
_ S-si._ aceptó en silencio, aun buscando con la mirada a ese joven de oscuros orbes verdes.
El agua seguía corriendo, como si estuviese desesperada por irse del lavabo en el que caía, llevando un distinto tono rojizo. Volvió a llenar sus manos, aun sangrantes, con el cristalino líquido, para mojarse el rostro, donde caían los rebeldes mechones largos de su negro cabello. Apoyó sus manos en el lavabo, viendo con frustración el líquido correr. Una segunda persona cerró el grifo, y secó las manos del joven con una toalla blanca, que se vio manchada por el líquido carmesí que salía de las heridas del chico.
_ Déjame curarte, Butch, se puede infectar si no lo haces._ pidió la joven de larga y ondulada coleta rubia, dirigiendo al joven al exterior del baño individual.
_ No es necesario, Ai._ susurró él, sin negarse a ser dirigido a su recámara.
_ Si lo es, Butch, así que, por favor, déjame hacerlo._ repitió, haciendo que el joven se sentara al pie de su amplia cama._ Espera aquí, regreso en seguida, iré por el botiquín._ repuso antes de regresar al baño, dejando la puerta abierta, sin preocupación.
Él, aún con la mirada gacha, escondida detrás de la sombra de sus cabellos, esperó, sin querer hacerlo, a que la joven de dorados orbes regresara. Las imágenes pasadas de la hermosa joven de azabaches cabellos perturbaron sus pensamientos, obligándolo a apretar sus ensangrentados puños con fuerza, haciéndolos sangrar aún más. Cerró los ojos, intentando borrar esas imágenes, de ella, llorando, en el callejón vacio, donde algunos meses atrás se habían conocido, y que ella posiblemente no recordaba.
_ Butch, solo tenemos vendas pequeñas, pero creo que esto servirá…_ comenzó a decir, pero un pequeño gemido de sorpresa interrumpió su propia oración. Corrió, aún con el estuche blanco en su mano. Lo dejó sobre su cama, tomando de inmediato la sangrante mano del moreno._ No debes hacer esto, Butch, puedes hacer de esto algo mas grave._ murmuró con la mirada gacha, clavada en las manos del joven. Las dejó sobre las piernas del muchacho, para abrir el pequeño botiquín blanco, de donde sacó una pequeña botella con líquido cristalino y marcas en azul oscuro, junto a varios trozos de algodón esterilizado. Remojó una pequeña torunda de algodón con el alcohol, antes de volver a tomar una de las manos del joven._ Esto te dolerá un poco._ él no hizo nada, sólo se quedó callado, con los ojos aún cerrados. Ella procedió a limpiar la herida, junto con la sangre._ ¿Crees que Buttercup estaría feliz si te viera que te dañas de esta manera?_ cuestionó, sin dejar de limpiar la herida, y sin dirigirle la mirada.
_ ¡Bienvenida, Butter!_ recibió la chica de claros y brillantes ojos jade, luciendo un casual vestido corto en color verde claro, de tirantes, que llegaba hasta la mitad de sus muslos.
_ Hola, Deméter, Byakko._ saludó la susodicha, intentando parecer despreocupada.
_ ¡Ah!_ un pequeño grito de felicidad mezclado con sorpresa se escapó de los labios de la rubia, al ver la ropa que llevaban ambos niños._ ¿Quién los vistió tan lindos, eh?_ preguntó entusiasmada, acercándose al niño de rojos cabellos, que llevaba un pantaloncillo corto rojo, con una camisa blanca decorada con estampados rojos, y tenis blancos deportivos.
_ ¡Fui yo! ¡Yo escogí la ropa que los dos llevaríamos para ver a Yuuki-san!_ respondió feliz la pequeña rubia, levantando su mano energéticamente.
_ Qué bien, Demé, has mejorado mucho._ felicitó Bubbles feliz, acariciando la corta cabellera dorada, adornada por un listón verde.
_ Iré a tomarme una ducha._ susurró Buttercup con una sonrisa fingida, subiendo las escaleras que llevaban a su recámara compartida con la pequeña rubia.
_ Claro, Butter, mientras yo prepararé tu ropa._ aceptó la niña, siguiendo a la morena por las escaleras.
_ Gracias._ alcanzó a escuchar el pelirrojo, viendo el camino que habían seguido las dos muchachas.
_ ¿Qué le pasa a Butter?_ preguntó cuando pudo escuchar como la puerta se cerraba, sin despegar su mirada blanca de las escaleras por la que la susodicha había subido.
_ Byakko…_ nombró en un susurro, viendo al astuto niño de cabellos rojos y ojos blancos que le había dirigido su profunda mirada luego de unos segundos, esperando por la respuesta.
Tocaron el timbre solo una vez, pero este resonó en toda la casa, como si de un eco se tratara. Una voz habló por la bocina, haciendo sonar su cantarín tono. Sonrieron las jóvenes, contestando por el micrófono del timbre. La puerta se abrió después de un segundo de haber mencionado sus nombres, dándoles paso inmediatamente.
_ Buenas tardes._ saludaron todos, entrando a la mansión, unos después de otros, siendo recibidos por varias de las empleadas de la familia.
Recorrió con su mirada jade discretamente la amplia mansión. Su mirada se fijó en el joven que bajaba lentamente por una de las escaleras gemelas que conectaban el segundo piso con el vestíbulo.
_ Buenas tardes, Yuuki-san, cuánto tiempo sin verte._ saludó primero el joven pelinaranja, acercándose al pie de la escalera, para esperar a que el joven fuese bajado lentamente de las escaleras, teniendo como impedimento la silla de ruedas en la que estaba postrado de por vida, y por lo que dependía, en ésta clase de cosas, de su fiel sirviente de opacos cabellos azabaches y de apuesta figura. El único hombre entre la servidumbre.
_ Buenas tardes a todos…_ saludó él, viendo con una sonrisa a todos los inesperados invitados que recibía, pero detuvo sus orbes dorados en los verdes de ella, sonriendo con complacencia al encontrar a la joven entre todos los demás._ Buenas tardes, Buttercup-san, es un placer poder, al fin, conocerte.
_ El placer es mío, Yuuki-san._ correspondió ella, teniendo su mano, para estrecharla con el joven de no más de 19 años de edad, que la veía sonriente, mientras intentaba captar sus emociones._ Sé que es algo tarde, pero quiero darle personalmente las gracias por haber ayudado a los chicos. De verdad, se lo agradezco._ mientras decía eso soltó el agarre, para inclinar discretamente su rostro, en señal de profundo sentir.
_ No tienes que hacerlo… después de todo, sin tus padres, habría muerto en mi niñez. Les debo demasiado, es lo único que puedo hacer, así que, tómalo sin preocuparte._ sonrió, viendo por los cristales que cubrían sus dorados orbes a la joven, que lo veía con cierta duda. Sus hermanas no le habían hablado de eso. Él les indicó seguirlo, mientras era conducido por su criado a la amplia sala de estar, donde ya habían preparado –otras criadas- la merienda suficiente para los invitados, junto a algunas bebidas que dejaron por preferencia._ Tu padre me encontró cuando sufría por haber sido secuestrado y golpeado casi hasta la muerte con distintos objetos. Tu madre fue quien sanó gran parte de mis heridas, sin embargo, quedé paralítico de la cintura hacia abajo por un daño en mi columna. Estoy verdaderamente agradecido con ellos dos._ contó, llegando a la sala de estar, donde indicó a los jóvenes tomar asiento donde placiesen.
_ ¿Por qué lo secuestraron?_ preguntó Buttercup, sin separarse del joven. Él la dirigió a un sillón doble, del cual se postró a un lado, haciendo que ella se sentara en ese sillón.
_ Mi abuela, la sucesora del creador de la COSCOP, posee mucho dinero. Siempre he supuesto que esas personas buscaban ese dinero. Ella intentó compensar a tus padres, pero ellos se negaron rotundamente, y, en cambio, me enseñaron todo lo que sé de la alquimia._ explicó, acomodando uno de los mechones castaños rebeldes que se negaba a ajustarse a su corta coleta baja.
_ No lo sabía._ susurró Buttercup, acomodando con delicadeza disimulada la falda de su corto vestido verde claro, acompañado por un suéter negro desabrochado, para recibir contenta a la pequeña rubia en sus piernas, donde la abrazó por la cintura para acercarla más, al tiempo que el niño de cabellos rojizos se sentaba muy cerca de ella, casi abrazándola también.
_ Muy pocos lo saben. Mi abuela intenta mantener un perfil bajo y disimulado. Ese es el motivo por el que la mansión está tan alejada de la ciudad…_ repuso el joven, tomando el té que le ofrecía su sirviente, de claros ojos azules.
_ Disculpen la interrupción, pero… ¿Podría ir a ver como se encuentra Daniel?_ preguntó el pelinaranja, después de unos segundos de incomodo silencio.
_ ¿Daniel está aquí?_ cuestionó Buttercup con sorpresa, viendo al joven que tenía a un lado, quien rio quedamente, ante esa reacción.
_ Si, en estos momentos está entrenando, pero le podemos dar un poco de descanso mientras hablan con él._ miró al sirviente, por encima de sus hombros, a lo que el joven asintió con la cabeza.
_ Con su permiso…_ susurró antes de hacer una leve reverencia y caminar fuera de la sala de estar. Buttercup dirigió su mirada hacia sus dos hermanas, sentadas ambas con su respectiva pareja, sonrió levemente, antes de ver al largo sillón, donde estaban sentados los seis niños, todos con una expresión de aburrimiento disimulado marcada en su rostro.
_ Bien, mientras Vincent avisa a Daniel de su visita, coman todo lo que deseen, siéntanse como en su casa._ invitó, señalando una especie de barra, donde habían varios y distintos bocadillos, así como bebidas.
_ ¡Gracias!_ expresó la pequeña rubia, saltando de las piernas de Buttercup, para correr, tomada de la mano del pelirrojo, hasta la barra de bocadillos, donde se encontró con los demás niños, que también comenzaron a comer de los bocadillos.
_ Niños, parece como si no les hubiéramos dado de comer en la casa._ regañó Blossom en un tono bajo, a lo que tres hombrecitos, junto a una pequeña niña de brillante cabello blanco y ojos rojos, la voltearon a ver con cierto reproche.
_ A nosotros no nos dieron de comer._ se defendieron al mismo tiempo, viendo con reproche al joven al lado de la pelinaranja, que se sorprendió un poco, y desvió rápidamente su mirada.
_ Me podrías explicar eso, Brick._ pidió en un amenazante tono, viendo fulminantemente al joven a su lado.
_ Pues verás… como no les habíamos avisado que vendríamos a la casa de Yuuki-san no tuvimos tiempo de ponerlos en línea y también darles de comer, así que…
_ No te preocupes, Blossom-san, después de todo, esto fue hecho para ustedes, así que coman sin preocupación._ dijo por lo bajo el joven de cabellos castaños, con una pequeña gota de sudor frio recorriendo su sien y una sonrisa nerviosa en sus labios.
_ Yuuki-sama, Daniel-sama está listo para recibirlos._ informó el joven de cabellos azabaches entrando en la sala de estar nuevamente, llamando la atención de todos los jóvenes allí presentes, que lo voltearon a ver al instante, encontrándose también con el pequeño niño a su costado, de brillantes cabellos plateados, viéndolos con una sonrisa demasiado tenue.
_ ¡Daniel! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo has estado?_ preguntó el pelinaranja, levantándose del sofá en el que estaba sentado, para caminar hacia el niño, que lo veía con los grandes orbes verdes que poseía
_ H-Hola, Brick-nii._ saludó sonriendo un poco más marcado.
_ Estás sucio, déjame limpiarte._ pidió Blossom, acercándose también, con un pañuelo en su mano, con el que quitó las manchas de polvo en las mejillas del niño.
_ A-Ah…_ aceptó en silencio, mientras era bombardeado con preguntas sin respuesta alguna.
Continuó caminando, tomada de las manos de los dos niños a sus costados, ambos caminando a su ritmo con una sonrisa marcada en sus rostros. Los dos llevaban gran parte del camino en silencio, sin importarles nada a su alrededor, solo la joven que caminaba a su lado. Ella recorrió el parque al lado de la acera por la que caminaban con la mirada, sonriendo al encontrarse con un modesto local, del cual todos los niños se iban sonrientes, con las caras un poco sucias.
_ ¿Quieren un helado?_ preguntó viendo su camino, sonriendo al ver de reojo la sorprendida reacción que ambos tuvieron, antes de fundirse en una sola resolución de "¡Sí!", con un leve sonrojo en sus mejillas. Sonrió profundamente, dirigiéndolos hacia el kiosco donde estaban vendiendo los helados._ ¿De qué sabor quieren?_ ambos niños se quedaron pensativos por un momento, viendo la larga lista de sabores que había en el local.
_ Yo quiero de pistacho._ respondió la pequeña rubia, intentando no babear.
_ Butter, ¿A mí me puedes comprar un raspado de frambuesa?_ preguntó el niño, viendo con duda a la joven a su lado.
_ De acuerdo. Entonces será un raspado de frambuesa, un cono doble de pistacho, y uno sencillo de chocolate._ repuso la muchacha, acercándose a la caja registradora, donde un amigable anciano la atendió, dándole con una sonrisa cada uno de sus pedidos.
Los tres se condujeron a una de las bancas, donde se sentaron a disfrutar de sus respectivos helados. Ambas chicas comían felizmente, pero él… no dejaba de ver el raspado, y entregarle discretas y cortas miradas a la mayor. Comenzó a sorber por el popote, después de unos segundos, pero seguía viendo, en cortos lapsos de tiempo, a su acompañante morena.
_ Estamos de vuelta._ susurró, dejando cuidadosamente las llaves de la casa en la mesita al lado de la puerta, y ayudando a la niña a su lado a despojarse torpemente de sus zapatos.
_ Buttercup, Byakko puede caer si intentas hacer ambas cosas al mismo tiempo._ regañó en un murmuro su hermana rubia, acercándose a la puerta para recibirlos.
_ Lo sé, pero Demé también viene medio dormida y necesita ayuda._ murmuró, intentando reacomodar al niño de rojos cabellos que cargaba, dormido, en su espalda.
_ Yo la ayudo, tu llévate a Byakko a su cama._ repuso aun en susurro, agachándose para quitar las sandalias de la niña, que, aún parada, no soltaba el verde vestido de la morena.
_ Nos iremos los tres juntos, solo quítales los zapatos._ pidió alzando también los pies del niño dormido, indicando los tenis blancos con rojo a su hermana menor, quien soltó un largo suspiro.
_ Butter, ¿Qué estaban haciendo? ¿Por qué llegaron tan cansados?_ preguntó quitando también los tenis del niño.
_ De regreso, cuando ustedes ya se habían ido a quien sabe dónde, nosotros nos quedamos a jugar en el parque de la plaza, y cuando veníamos en camino, Byakko se quedó dormido y Deméter muy apenas seguía de pie.
_ Ah… con razón…_ susurró Bubbles, ayudando ahora a Buttercup a quitarse las sandalias de correa que llevaba.
_ Bien, iremos a dormir, gracias Bubbles._ informó cuando ya se había despojado de las sandalias._ Mañana yo prepararé el desayuno, así que no te preocupes por eso.
_ De acuerdo, que descansen._ deseó, antes de que los tres comenzaran a subir lentamente las escaleras de la casa.
Bajó con pereza las escalaras, meneando su falda tableada con cada paso. Llegó al pie de la escalera, dudosa, antes de bajar el último escalón, dispuesta a caminar hacia la puerta principal.
_ Butter… ¿A dónde vas tan temprano?_ preguntó el niño a sus espaldas, tallándose uno de sus ojos blancos, bajando los escalones de las escaleras lentamente.
_ Ah, Byakko, buenos días…_ saludó, regresando su mirada a la escalera, de donde el niño apenas bajaba._ Iba a irme ya a la escuela. El desayuno está listo, coman cuando quieran._ respondió, sonriendo nerviosa.
_ Pero Butter, apenas son las 6:07 de la mañana… ¿Por qué te vas tan temprano?_ cuestionó viendo el reloj digital en la mesa de centro al lado del armario de entrada, aún adormilado.
_ Porque… tengo algunas cosas que arreglar…_ contestó riendo quedamente, con nerviosismo.
_ ¿Vas a ir a ver a Butch-nii?_ preguntó el niño, viéndola con sus ojos llenos de duda, mientras acomodaba la camisa de su pijama roja.
_ ¡¿Cómo lo supiste?_ exclamó en un tono bajo, intentando no alertar a sus hermanas de su huida.
_ Bubbles-nee me lo contó._ respondió viendo con cierta indiferencia la reacción sorprendida de la joven._ Me contó lo que pasó ayer cuando venían de regreso… ¿Eso era por lo que estabas tan preocupada?...
_ Si… algo así…_ respondió ella, viendo el suelo._ No sé cómo decirlo, pero quiero aclarar las cosas con Butch lo más pronto posible.
_ Sí, eso es lo mejor, después de todo, no me gusta verte preocupada…
_ ¿En serio?_ lo miró, con gran sorpresa reflejada en sus orbes verdes, haciendo que un leve sonrojo se mostrara en las mejillas del niño.
_ Si… por eso, apresúrate, y aclara las cosas con Butch-nii…_ el sonido de la puerta principal abriéndose atrajo la atención de ambos, haciéndoles voltear hacia allí, donde se encontraron con esos brillantes ojos verdes, viéndolos con una sonrisa.
_ Entre más pronto lo hagas será mucho mejor, él ahora está en camino a la escuela, quiere recuperar los apuntes que perdió ayer… posiblemente esté con Ai ahora, pero sé que ella entenderá todo en cuanto te vea._ siguió la voz de ese joven niño, que los veía con una sonrisa.
_ ¡Genbu!_ exclamó sorprendida la morena, aún hablando en un tono bajo.
_ Buenos días, Butter-chan, Bya-chii_ saludó el niño, sonriendo.
_ Buenos días, Genbu. Llegas temprano._ saludó también el niño de cabello rojizo, viendo sin expresión alguna a el inesperado invitado que recibía.
_ Butch me despertó temprano, así que, como no tenía nada que hacer, me vine dos horas antes_ repuso sonriendo, caminando hacia el lado de su interlocutor.
_ Esperen un poco, ¿De qué hablan? ¿Por qué Genbu está aquí?_ preguntó la morena, confundida, viendo a los dos niños.
_ Yo lo invité, ayer, para que jugáramos un rato, ¿Te molesta, Butter?_ respondió el pelirrojo, viendo con sus brillantes ojos blancos a la joven, como si estuviese a punto de llorar.
_ Ah… está bien, solo no hagan mucho ruido. Me voy ahora. Hasta en la tarde._ se despidió, tomando sus zapatos, para salir del lugar cautelosamente, como si de una fugitiva se tratara.
_ ¿Ya se fue?_ preguntó desde la segunda planta la joven de cabellos naranjas, a lo que los dos niños asintieron.
_ Vaya que no sabe ocultar las cosas, hizo más ruido que de costumbre._ susurró la rubia, con una gota de sudor frio recorriendo su sien.
_ Pero… ¿Qué le vamos a hacer? De esa manera es más divertido descubrir sus secretos._ repuso la mayor, riendo quedamente.
El plantel estaba desolado. La brisa fresca chocaba levemente contra su clara piel. Levantó sus verdes ojos, dispuesta a llegar sin más interrupciones a su lugar destinado. Aún tenía dudas, pero no podía retrasar más eso. Comenzó a correr por impulso (n/a: Si, a nuestra protagonista le gusta correr -3-… ¡¿Algún problema? o.Ó), para entrar al plantel y seguir del mismo modo, buscando con la mirada al joven. Su respiración comenzaba a volverse pesada, igual que su paso, pero estaba decidida, no se detendría por nada del mundo. La vio a lo lejos. Esa puerta que la separaba de su destino. Involuntariamente comenzó a menguar su paso, al grado de detenerse por completo delante de esa puerta corrediza, con el cuerpo tembloroso.
Cerró los ojos, y luchó por regularizar su respiración, así como su ritmo cardiaco. Pensó rápidamente en lo que haría a continuación, pero no lo supo, solo concluyó en abrir la esa puerta y encontrar a ese joven. Abrió los ojos y levantó su mano temblorosa hasta llegar a la cerradura, que corrió lentamente, dejando solo el espacio suficiente como para asomar su cabeza, y poder verlo, concentrado en su lectura, dándole la espalda. Tragó saliva y caminó lentamente al interior de la sala, percatándose de otra presencia. Se sorprendió, al ver unos tan brillantes ojos dorados, que se encontraron juntamente con los suyos jade.
_ Buttercup…_ susurró sorprendida la joven de largo cabello dorado en bucles, que caía libre sobre su espalda. Se enderezó e hizo una leve reverencia, atrayendo la atención del moreno._ Es un placer conocerte, yo soy Ai, el reflejo de una pequeña parte del alma de Butch._ sonrió sincera, antes de caminar hacia la joven._ Muchas gracias por haber venido, y, si me disculpas, tengo que ir a mi sala de clases._ repuso, pasando de largo a la muchacha, para salir del salón. Un corto silencio se apoderó del lugar, mezclado con un incomodo sentimiento de incredulidad.
_ Buttercup._ mencionó el joven viendo a la chica con cierta sorpresa. Ella alzó la mano, en señal de saludo.
_ Buenos días, Butch, cuánto tiempo sin verte._ saludó un tanto nerviosa.
_ Será mejor que te vayas._ dijo desviando su mirada, y sorprendiendo demasiado a la joven, quien frunció el ceño después de unos momentos y caminó autoritariamente hasta el sitio del muchacho, a quien entregó una fuerte e impulsiva cachetada.
_ ¡ ¿Qué pasa contigo, imbécil? !_ exclamó molesta, viéndolo, llena de enojo y frustración._ ¡Todo este tiempo he deseado verte! ¡Y tú me dices que me largue! ¡No me jodas!_ él levantó la mirada, y se puso de pie al instante, tomando en un ágil movimiento las dos muñecas de ella, acorralándola contra la pared.
_ ¡ ¿Para qué me quieres ver, eh, idiota? ! ¡ ¿Para qué quieres ver a este asesino? !_ cuestionó en gritos, apretando fuertemente las muñecas de la joven, asustándola.
_ … para poder pedirle disculpas…._ respondió en un murmullo, agachando su mirada. El joven la miró dudoso e incrédulo._ Perdóname, Butch, por no haberte detenido a tiempo._ pidió, dejando caer unas lagrimas por sus ojos._ Si lo hubiera hecho… tu… no tendrías porque sufrir tanto._ ambos, cayeron lentamente de rodillas al suelo, ella llorando, y él confundido._ Perdóname, Butch._ pidió nuevamente, soltándose del agarre de él, para tomar su camisa, y sollozar en su pecho. Él pasó, dudoso, sus manos por sus hombros, abrazándola.
_ No tengo nada que perdonarte._ susurró apoyando su barbilla en la cabeza de ella._ Al contrario, perdóname tú, por hacerte sufrir siempre.
_ Butch._ susurró ella, levantando su rostro, sonrojado, para ver los ojos de él._ Caminemos juntos, toda la vida._ él sonrió levemente al escuchar las palabras que le fueron entregadas tan quedamente, casi inaudibles, por los labios de ella.
_ Lo haré si me lo permites, Butter._ contestó él, tomando la barbilla de la joven, para acercarla a su rostro.
_ Por favor, hazlo._ dijo, antes de besar los labios de él, ahora sin el sabor del hierro de la sangre, ni el sentimiento de desesperación. Sólo sus labios, uniendo sus destinos en un solo camino.
Flor: Bien, aquí llegamos al fin de este capítulo. Si quieren el epílogo (Dejando claro que no será un epílogo extremadamente feliz ¬¬), por favor, digan: ¡SI AL EPÍLOGO! En un review. Si no lo hacen tomaré como si fuera una votación en contra. Si recibo más de 5 reviews con un ¡SI AL EPÍLOGO! Lo haré, pero si recibo al menos 3 reviews con votaciones en contra del epilogo, no lo haré~nyaa :3
Ishi: Eres cruel ¬¬
Flor: Arigato~nyaa :3
Ishi: En fin, Henry, haznos los honores –sede el lugar a Henry-
Henry: ¡Guaf! Guafaguafgua guaguaf goofguof gu-gouf Panshaaa-guad, Caritow-guad, Licci-guad, Julietina-guad, Ammy-guad, Sissie-guad ga-S!fb-dof guar geguar!
Ishi: (Traducción: ¡Ok! ¡Queremos agradecer especialmente a Panshaaa-sama, Caritow-sama, Licci-sama, Julietina-sama, Ammy-sama, Sissie-sama y al tonto de S!fb por comentar!)
Flor: ¡Aclaro! ¡Eso fue lo que dijo Henry, no yo! O.o
Ishi: Y también parte de lo que yo pienso ¬¬… ese Francisco quiere quitarme a mi Hime-sama ¬¬
Flor: ¡Ishi~nyaa! ¬3¬
Ishi: ¡Es la verdad! ¡No se lo había dicho porque no me dejas hablar nunca cuando están en el MSN o en FaceBook, así que tenía que aprovechar ahora que Henry lo saca a relucir ¬¬!
Flor: ¬¬
Ishi y Henry: -3-
Flor: En fin, espero sus comentarios… ¡oh! Si:
Julietina: No te preocupes, yo siempre exagero las cosas, aunque sean mínimas, y claro que no me bajaste el ánimo, después de todo estoy consciente de que tardo demasiado en subir las continuaciones.
Sissie: ¡Gracias por tu review! ¡No me importa que sea el primero que dejas! Solo me alegra saber que lo dejaste. Aquí está el capitulo. Por favor, dime lo que opinas de él, y si crees o no necesario un epílogo. Y creo que no hubo mucho PPG x RRB, lo siento, pero no encontré el momento para escribirlo.
Flor: Y a continuación les pongo las referencias dadas en el capítulo :D
(*): "_ Hoy prepararemos curry con arroz._"
Esta frase hace referencia al capítulo 5: Bajo la lluvia, en el que, cuando Buttercup y Butch han regresado de su "caminata confortante", Blossom les ofrece ese platillo de comida, mientras narra su versión. La referencia citada es:
"-¿Qué es lo que prepararon?- me preguntó Buttercup
-Curry con arroz- contesté, mientras empezamos a caminar al comedor"
(**): "el desagradable color verde que lo pintaba."
Como deben suponer al leer ese fragmento del capítulo, a Buttercup no le gusta el color verde que lleva su uniforme, sin embargo, esta referencia contradice a lo dicho en la narración de la protagonista en el capítulo 6: Un día de escuela, donde afirma que el uniforme escolar, a pesar de ser una falda (desagradables para su persona), le gusta solo por el color. Si citamos ese fragmento se puede ver como:
"…llevamos el uniforme puesto, consiste en una falda verde soldado a cuadros que nos llega un poco arriba de las rodillas, cuatro dedos para ser exacta, una blusa escolar blanca y arriba de ella llevamos una chaqueta negra con detalles verdes a cuadros, para ser una falda, me gusta, mas por el color que por otra cosa…"
(***): "_ Después de todo nosotros SI aceptamos lo que sentimos y no lo ocultamos en un aparente odio (que nadie se cree)._ repuso al final, rodeando la cintura de su chica por la espalda…"
En este fragmento me regresé al capítulo 5: Bajo la lluvia, en el que nuestro apuesto personaje, que toma su papel como Casanova, y le juega una pequeña broma a su –ahora- pareja. El fragmento en si menciona:
"-¡YO NO QUIERO SER LA NOVIA DE BRICK!- grité molesta, Brick se acercó por mi espalda y con ojos "tristes" me tomó por la cintura y asomó su cabeza por mi cuello
-¿En serio no quieres serlo?- me preguntó en un tono provocativo, lo que hizo que, obviamente, me sonrojara, me puse nerviosa y no conseguí más que balbucear- Te pusiste nerviosa- dijo soltándome. Cuando mi mente pudo comprender lo que pasaba en mi rostro apareció una mirada de odio, dirigida hacia Brick."
(´): "no se le cose ni un huevo."
Nuestra última referencia cita la frase célebre, que resulta un intento de dejar en claro (indirectamente), que la persona a la que se le dedica la frase no sabe guardar secretos o gusta de decir cosas indebidas o privadas delante de las personas a las que no les corresponde saberlas. También, una frase parecida a esa es: La ropa sucia, se lava en casa. Que quiere decir es que los secretos de familia, se deben de quedar en familia, claro, pudiendo ser la familia cualquier grupo social.
Bien, ¡Sarabada!
Alvaro: A mí ya ni me tomaron en cuenta ú_ù
Flor: Si te tomamos en cuenta, pero... no decías nada ¬3¬
Alvaro: ¿Me dejaste hablar? ¬¬#
Flor: … y como les iba diciendo: ¡Hasta luego! :3
