Naruto Uzumaki POV
Miraba a veces a Sasuke despierto en aquella rama. Iba enserio lo que me dijo, no se fiaba de mí y prefería estar despierto a quedarse dormido y que yo no hiciera bien la guardia ¡Qué cabezón era! Ni siquiera entendía porque estaba de esa forma, parecía tener un grave problema con Sakura y no entendía nada. ¿Desde cuándo se llevaban tan mal esos dos? Aunque ahora estaba seguro de algo, Sakura ya no sentía nada por Sasuke, así que era mi momento de aprovechar.
Sakura y Sai sí se habían ido a dormir, pero yo seguía aquí vigilando, aunque realmente más que vigilar veía a Sasuke mirando el cielo recostado en aquella rama con katana enfundada… pero en la mano por si tenía que utilizarla. Recordaba el puñetazo que le había dado y me dolió más a mí que a él, de eso estaba seguro. No sé que me pasó, no quería pegarle pero mi cuerpo fue más rápido que mi mente, era quizá su forma orgullosa de hablar lo que me había cabreado tanto…no lo sabía, porque tenía que acostumbrarme, él era un Uchiha, siempre había sido orgulloso, se mordería la lengua antes que disculparse o bajar de su pedestal, prefería recibir mis golpes a tener que humillarse.
En realidad… esa cualidad era la que más me gustaba de él, porque muchos decían que era arrogante, pero no era cierto, jamás fue arrogante, era orgulloso, nadie podía meterse con su clan, ni con su familia, no permitía que nadie le humillase y desde luego… jamás iba a disculparse, todo lo que hacía lo hacía por algo, nunca se arrepentía de nada, miraba hacia adelante y no dejaba que la gente le tomase el pelo, nadie controlaría jamás a Sasuke, de eso estaba seguro.
Ya no sabía si era su orgullo que era fuerte o simplemente, es que era tan fuerte que su orgullo también se había fortalecido, porque desde la infancia, no le había vuelto a ver llorar, ni siquiera por su clan. Le vi meterse en muchas peleas cuando decían algo malo de su clan o de su familia, quizá sí era algo arrogante, pero venía por su familia, estaba en el clan más prestigioso de Konoha, todos deseaban ser como él, nacer en su clan, tener sus ojos, tener su orgullo y su fuerza de voluntad y es que Sasuke… Sasuke era especial y por tanto… había que saber llevar su carácter. No porque te insultase te creía inferior a él, no, era todo lo contrario, te apreciaba, quizá por eso me gustaba que me insultase, me hacía pensar que estábamos muy cerca y por eso… me dolió cuando desconfió de mi.
El cambio de turno llegó y fue Sakura quien salió a relevarme. Pude ver a Sasuke mirarnos fijamente como si pensara que empezaríamos otra vez, pero no quería hacer nada con Sakura, menos después de la bronca que me había dado Sasuke y es que… aunque no quería demostrárselo, me tomaba muy enserio todo lo que él decía, porque era mi mejor amigo, siempre lo había sido, no quería estar peleado con él, en realidad quería ir y pedirle perdón, pero no quería hacerlo frente a Sakura. Lo dejaría para mañana.
Miré una última vez hacia Sasuke quien me giró la cara enfadado, de verdad que era orgulloso, aunque no llevase la razón, él no bajaría a disculparse, tendría que ir yo. De todas formas, esta vez le daba la razón, yo había hecho algo mal, no podía hacer estas cosas en la guardia.
Me fui a mi tienda a descansar y cuando ya casi estaba cogiendo el sueño, me di cuenta de que no quería dormir si Sasuke no lo iba a hacer. No sé si Sasuke estaría mañana bien para la misión, necesitaba descansar, no lo había hecho en prisión y el único momento que tuvo para dormir decente, fue en el sofá de mi casa, que tampoco era precisamente cómodo, quizá debí dejarle la cama, quizá no debí golpearle hoy, quizá no debí darle motivos para que desconfiase después de haberle visto dormir en un lugar seguro con un kunai en la mano. No sé por todo lo que había pasado, pero sabía una cosa… él pensaba que estaba en constante peligro y no bajaba su guardia nunca.
Iba a salir de la tienda cuando escuché a Sakura hablar con Sasuke, que seguía en la altura del árbol. Abrí un poco para poder escuchar mejor y me quedé helado, desde luego no se llevaban nada bien esos dos.
- No te hagas la víctima Sasuke, no te queda. Deberías irte a dormir, mañana será un día duro.
- Si eres tú la que va a vigilar prefiero estar despierto – le dijo Sasuke – eres capaz de meterte en la tienda de Naruto y dejarnos sin vigilancia.
- ¿Te importaría mucho si estoy con Naruto? – le preguntó sonriendo.
- Haz lo que quieras – le dijo – me da lo mismo, sólo quiero acabar esta misión de una vez.
- Acabarás volviendo a esa prisión de donde no debiste salir Sasuke – le comentó Sakura
- Seguramente volveré – le dijo – No tardarás en mandarme allí de nuevo.
- Tuviste suerte de que Naruto te sacase de allí ¿Ya le has contado lo que te ocurrió? – le preguntó y me sorprendí.
¿Qué tendría que contarle? Todo el mundo sabe las cosas que pasan en la prisión. No te hagas ahora la simpática, me curaste porque él te suplicó, yo no te importaba nada – le dijo y me sorprendí.
Quizá debería contarle a Naruto todo lo que vi mientras te curaba, tendría que contarle como te hicieron todas y cada una de tus heridas, como te dejaron sin comer hasta que no podías ni ponerte en pie, como te desgarraron cuando te violaron, al gran Sasuke Uchiha – aquello hizo que abriera los ojos enormemente y me di cuenta, que con mi sorpresa había salido un poco de mi tienda y Sasuke me miraba con cierto miedo.
- Cállate – le gritó Sasuke a Sakura intentando que dejase de contar cosas cuando me vio aparecer, pero yo ya me había enterado.
- ¿Por qué Sasuke? – le preguntó Sakura - ¿No quieres que nadie sepa que violaron al gran Uchiha?
- He dicho que te calles – le volvió a gritar.
- Te humillaron bien, tu olor delataba como se habían meado encima de ti ¿Lo hicieron antes o después de violarte?
Me dio el tiempo justo de frenar el kunai que había lanzado Sasuke hacia Sakura y ésta se sorprendió porque se quedó a centímetros de su cara. Si yo no lo hubiera cogido estaba muerta. Cuando miré hacia arriba, Sasuke no estaba.
- ¿Lo has visto? Intenta matarme – me dijo Sakura cabreada y asustada.
- Te has pasado – le dije – sigue con la vigilancia, yo iré a por él.
Salté hasta la rama donde antes estaba Sasuke y corrí entre las ramas persiguiéndole ¿Dónde se habría metido? Supongo que ahora mismo, no querría ver a nadie, que yo me enterase de aquello… debía haber sido una puñalada a su enorme orgullo, todos le veíamos como el chico fuerte, el que nunca lloraba, el prepotente, el que tenía todo bajo control, enterarme de que incluso alguien como él, podía ser violado sólo porque le consideraban un traidor, me dolió, me dolió en lo más profundo de mi ser y es que iba a hablar con más de uno cuando llegase de la misión, no podían hacer esas cosas, menos a Sasuke.
Para colmo… me sentía responsable de que sufriera aquellos abusos y vejaciones, porque fui yo quien le hizo volver en contra de su voluntad, era yo quien debía estar pendiente de él ahora, vigilándole veinticuatro horas al día como si fuera un delincuente ¡Qué lo era para la villa! Pero es que yo no lo veía así, seguía viendo al Sasuke perdido de cuando éramos niños, el Sasuke que necesitaba la aprobación de su padre, el que tenía que ser el mejor para no desilusionar a su clan, quien siempre estaba serio y no pudo tener una infancia feliz como cualquier otro niño, porque estuvo bajo las estrictas normas del clan Uchiha, bajo todo ese orgullo, tenía que demostrar siempre, que un Uchiha estaba por encima de todo el mundo.
Le encontré de milagro en un pequeño claro del bosque, estaba de pie mirando la luna, de pie mientras la espera hierba cubría hasta casi sus rodillas ¿Por qué se había detenido ahí?
- Lo siento – me dijo de golpe cuando bajé del árbol hacia el claro donde él estaba - ¿Está bien? – me preguntó
- Sí – le dije
- ¿Vas a decirlo? – Me preguntó aunque la voz se le quebró e intentó recuperarse - ¿Vas a decir que he intentado matarla para que me devuelvan a prisión?
- Nadie va a devolverte allí Sasuke, te lo prometo.
- Tú no puedes prometer nada, tú me metiste allí.
- No sabía nada Sasuke, no me lo contaste
- ¿Qué querías que te contara? – Me preguntó gritando – ¿Qué abusaron de mí? ¿Qué me golpearon hasta casi matarme? ¿Qué no comí en tres días? ¿Qué entraban en mi celda cuando tenían ganas de mear? ¿Qué Naruto? ¿Te importaba algo? Tú sólo tienes ojos para Sakura, ve con ella, estoy bien.
- No estás bien – le dije y me dolía cuando me contó aquello, porque intentaba hacer que no le importaba, pero la voz se le rompía al hablar, le importaba, le habían herido, habían ido a por su orgullo, a por lo más importante para un Uchiha – déjame ayudarte
- No puedes – me dijo
Me acerqué hasta él y cogí su brazo con fuerza girándole hacia mí, viendo entonces sus ojos negros como si fueran a llorar, aunque intentaba retener las lágrimas, intentaba hacerse el fuerte como siempre hacía, intentaba tragarse su dolor y la vergüenza. No pude evitar abrazarle y se derrumbó, sus rodillas fallaron y retuve su caída como pude, acercándole con lentitud al suelo hasta que ambos tocamos con las rodillas el suelo. Coloqué su rostro en mi pecho y acaricié su cabello.
- Llora Sasuke – le dije en susurro – no lo diré, te lo prometo, desahógate.
- No puedo más – me dijo agarrándose con fuerza a mi camiseta mientras lloraba, creo que era la primera vez que le veía llorar y algo me estaba rompiendo, no quería verle llorar, me dolía verle así – No me devuelvas allí, por favor, deja que me vaya.
- No puedo hacerlo Sasuke, debo vigilarte, lo sabes.
- Por favor, déjame marcharme.
- Sasuke… no volverás a prisión, te lo prometo, no voy a dejar que te ocurra nada malo.
- Tú no puedes impedirlo, amas a Sakura y ella quiere verme en prisión.
- No es cierto Sasuke
- ¿Por qué nunca me crees? – Me gritó – eres un maldito cabezón, no entiendes nada.
- Si entiendo lo que pasa, estás celoso porque crees que te estoy quitando a la chica
- ¿Qué? – Me gritó – no me interesa Sakura
- ¿Entonces por qué estás así?
- Dios…. Ves como no entiendes nada ¿Cómo vas a impedirlo si no sabes ni lo que ocurre?
- Cuéntamelo Sasuke, somos amigos.
- No Naruto, éramos amigos, me has traicionado por esa zorra.
- Sasuke no te metas con ella
- Claro, porque ella siempre será más importante que yo. Yo tenía razón, no te importo, ni siquiera me has preguntado si estaba bien después de enterarte de todo lo que me ha pasado.
- Sé que estás bien – le dije – tu eres Sasuke Uchiha, jamás me dirías que estás mal aunque lo estés. Estaré aquí siempre para ti Sasuke, cuando quieras hablar de lo ocurrido o necesites ayuda, ven a mí.
- No confío en ti Naruto, no desde que eres capaz de pegarme por Sakura. Volveré a prisión y tú… no harás nada – me dijo culpándome.
- Yo no confío en ti Sasuke –le dije – me has ocultado todo lo que pasó.
- ¿Cómo iba a decírtelo? Creía que me conocías, me han herido en lo más profundo de mi ser Naruto, han ido a por mi orgullo ¿Sabes lo que es tener que decirte que abusaron de mí? Ningún Uchiha ha tenido una humillación como la mía
No pude evitar abrazarle con más fuerza y es que, sentía un dolor inmenso cada vez que Sasuke decía que habían abusado de él. Sentía la rabia correr por mis venas y es que… Sasuke me importaba más de lo que quizá reconocería nunca, era mi amigo de la infancia y de esta iba a enterarme, porque como supiera los nombres de esos cabrones, iban a enterarse de quien era Naruto Uzumaki enfadado, nadie tocaba a mi Uchiha sin mi permiso y desde ya decía, que nadie tenía permiso a tocarle.
- Lo siento – le dije casi llorando – lo siento Sasuke, perdóname, es mi culpa, te traje aquí, te puse en bandeja de plata para las humillaciones, lo siento.
Noté como las manos de Sasuke se agarraban con mayor fuerza a mi camiseta y lloraba, estaba llorando y le dejé hacerlo, aunque ocultaba su cara en mi pecho evitando que le viera ¡Su orgullo siempre por delante!
