Hola, chicas. Les dejo el nuevo capítulo y como el título lo dice, es el reencuentro de Alice y Jasper .

Mil gracias por continuar leyendo y el apoyo :)

Capítulo 37: El primer encuentro.

BPOV

Tomé un par de vestidos y kaftán y los metí en mi maleta con el resto de la ropa. Revisé por última vez que todo estuviera dentro. Tomé mis dos maletas y bajé. Edward ya se encontraba esperándome con Alice en la sala. Subió corriendo para ayudarme a bajar.

—Nuevamente llevas ropa de Alice ¿cierto? —sólo me encogí de hombros. Alice me había dado el día anterior lo que necesitaba que guardara con mis cosas.

— ¡Oye! Ella se ofreció —le dijo a Edward—. Ella es buena amiga y tú eres un mal hermano por no ofrecerme un poco de espacio en tus maletas.

— ¿Más, Alice?

—Oye, una mujer debe de ir preparada para cualquier ocasión —Alice puso sus manos en sus caderas.

—Bien —suspiró Edward resignado—. Hay que irnos ya para que no se nos haga tarde.

La mirada de Alice se nubló, sus ojos de pronto perdieron la chispa que los caracterizaba en los últimos días y sus labios se fruncieron. Edward se giró para verme. El momento al que Alice había estado huyendo durante meses por fin había llegado, y aunque Jesse se había ofrecido a ir con ella para darle su apoyo, Alice prefirió enfrentarse a Jasper sola. Después de tanto tiempo vería a Jasper por primera vez. Ella estaba preparada para enfrentarle, fuese cual fuese la actitud que él pensara tomar ella lo enfrentaría.

Rosalie había hablado un par de veces con él, pero Jasper continuaba en las mismas. Sólo comentó estar emocionado por vernos a todos. No sabíamos si ese "todos" también se refería a Alice, había una esperanza en Rose de que Jasper regresara con la noticia de la ruptura de su relación con María. Yo lo dudaba.

— ¿Estás bien? —le pregunté a Alice.

—Amm, sí claro, supongo que tarde o temprano llegaría —trató de dibujar una sonrisa en su rostro.

—Estaremos contigo —le dije— Te sentarás conmigo y con Edward, no tendrás que estar o platicar con él más de lo que desees.

—Lo sé, pero es confuso todo esto —su labio inferior comenzó a temblar.

— ¡Hey, basta! —le dijo Edward—. Son vacaciones, mamá nos lleva a Sicilia, sólo preocúpate por disfrutarlo. No más Jasper, sólo diversión —le sonrió y Alice a él, pero no era la típica sonrisa de Alice. A pesar de estar preparada los nervios le carcomían.

— ¿Jesse irá a despedirse al aeropuerto? —le pregunté cuando ya estuvimos en el taxi que nos llevaría al aeropuerto.

—Sí, sé que no es el mejor momento, pero he decidido presentárselos a Esme y Carlisle —comentó como cualquier cosa.

—Espera un momento ¿Le vas a presentar a Esme y Carlisle a Jesse? —le dije incrédula.

—Mamá ya sospechaba que había alguien y hace un par de semanas me decidí por fin hablarles de él y como no había otro momento se los presentaré hoy y regresando de vacaciones tendremos una cena para que se conozcan mejor.

—Wow —dije— Jesse va totalmente en serio.

—Supongo, digo, aunque llevamos sólo unos días en este tipo de relación, sabemos que desde el principio las cosas estaban planteadas —dijo nerviosa.

Llegamos a nuestro destino y llegamos justo al mismo tiempo que Rosalie y Emmett. Emmett llevaba una mochila enorme en su espalda y en su mano derecha la maleta que suponía era de Rosalie. Nos encontramos a medio camino y nos saludamos. Rose le preguntó a Alie si estaba preparada para ver a Jasper, pero ella sólo le respondió que por el momento únicamente estaba preparada para presentarle sus padres a Jesse y justo en ese momento apareció él detrás de ella, sorprendiéndole con un fuerte abrazo.

— ¡Jesse! —gritó emocionada y se giró para verlo y… besarlo.

—Te voy a extrañar —le dijo.

—Sólo es una semana —respondió Alice.

—Ya hablamos de esto y… —Jesse se giró para mirarnos a todos, quienes estábamos con los ojos de par en par concentrados en ellos.

—Oh, lo sentimos —desviamos la mirada hacia cualquier otra parte, sin embargo, aún pudimos escuchar lo que Jesse le decía.

—Sea lo que sea que suceda, aquí estaré, haz lo que te haga feliz y no permitas que nadie le quite alegría a tu vida.

Definitivamente, Jesse era muy tierno.

—Eres demasiado bueno conmigo. Sin importar lo que pase, siempre estaré agradecida de que llegaras a mi vida, aunque sea en circunstancias tan penosas —soltó una risita Alice.

—Cómo olvidar tu fantástica salida de Victoria´s Secret. Debo de agradecerle a mi madre de haberme enviado ese día por el regalo de mi sobrina.

—Ibas por un regalo y terminaste con mis bragas encima —bromeó Alice.

No pudimos evitarlo por más tiempo y volvimos a concentrarnos en ellos. Jesse tomaba de las manos a Alice y ella parecía estar en una ensoñación. Eran muy tiernos juntos.

—Vaya que querías meterme en tu bolsillo desde entonces —sonrió y sus ojos azules brillaron.

—No fui yo quien insistió en ir a comer un helado después.

—Cierto, pero cómo resistirme a una jovencita tan encantadora y divertida como tú —besó su mejilla.

En ese momento escuchamos un par de carraspeos a nuestras espaldas, Jesse se apartó de Alice y sus ojos se abrieron hasta casi salirse de sus cuencas. Nos giramos para encontrarnos con Esme y Carlisle. Carlisle tenía una mirada seria y severa, definitivamente se encontraba evaluando a Jesse, y para él que no lo conocía podía resultar amenazador. Por otro lado, estaba Esme, tenía una dulce sonrisa en su rostro, sus ojos como siempre cálidos, pero no podía esperarse otra cosa que no fuera eso.

— ¡Hija mía! —Esme se soltó de la mano de Carlisle y se acercó a abrazar a Alice—. Te ves feliz y el color ha regresado a tus mejillas. Te hemos extrañado tanto.

—Mamá harás que comience a sentirme incómoda —dijo entre risas.

— ¡Oh, lo siento cariño! Es que te hemos extrañado mucho y nos alegra verte tan bien acompañada —miró a Jesse y se separó de Alice.

—La estás avergonzando, cariño —Carlisle se acercó a ellas.

Wow, hasta la voz de Carlisle sonaba más dura.

— ¿No le darás un abrazo a tu padre?

—Lo bueno es que también tienen otro hijo del que se acuerdan —acusó Edward a mi lado. Estaba un poco gruñón gracias a lo poco que durmió.

—Por supuesto que sí —Alice corrió al encuentro de su padre—. Te he extrañado, papá.

—Y supongo que él es Jesse —Carlisle señaló al chico de ojos azules frente a ellos.

— ¡Vamos, Carlisle! Deja de usar ese tono, vas a asustar el pobre muchacho —le dijo Esme sonriéndole. Jesse se relajó un poco.

—Pues tiene que estarlo, porque si le hace daño a mi hija…

—Papá, basta —le cortó Alice—. Confío en él.

—Bien, discúlpame Jesse ¿cierto? Es sólo que hemos visto a Alice los últimos meses…

—Lo sé, señor Cullen, a mí tampoco me agradaba verla así.

—Oh, llámame Carlisle. Ella es mi esposa, Esme —señaló a Esme que ahora abrazaba a Alice.

—Jesse, encantada —se acercó Esme a abrazarlo.

—Al contrario, el placer es todo mío.

—Sé que no son las condiciones adecuadas para conocernos, pero espero que al regreso de su viaje podamos encontrarnos —les sonrió y cuando vi a Esme supe que se los había ganado por completo.

—Por supuesto, ahora tenemos que irnos, pero en cuanto estemos de regreso concertaremos una cita.

Nos despedimos de Jesse y Alice se quedó al último, necesitaba su espacio con él. Nos sentamos a esperar a que el vuelo de Jasper llegara. No entendía su regreso a New Haven, fácilmente él podría esperarnos en Sicilia, pero así lo había decidido, quería pensar que no se trataba de ningún juego mezquino de su parte por hacer sentir mal a Alice. Esperábamos que la incomodidad entre Jasper y Alice fuera poco y tolerable para ambos, de esa manera podrían disfrutar de las vacaciones.

Dejando a un lado el asunto entre Jasper y Alice, me entusiasmaba volver a verlo, las cosas no estaban muy bien entre nosotros porque él creía que estaba al cien por ciento del lado de Alice, y así era, pero sólo hasta el momento en que él decidió comportarse como un patán con ella, sin embargo, él no dejaba de ser mi amigo y lo quería y apoyaría. Si la tal María resultaba ser lo que él quería y necesitaba, lo apoyaría tal cual lo hice con Alice y Jesse. Eso no dejaba a un lado lo que todos queríamos: Alice y Jasper juntos de nuevo.

—El vuelo de Jasper llega en diez minutos —nos dijo Rosalie mientras se sentaba a mi lado— ¿Qué tiene Edward? —preguntó al verlo recostado sobre mi hombro.

—No ha dormido mucho —le dije.

—Picarona, lo has mantenido despierto toda la noche.

Rosalie me sonrió burlonamente y yo me sonrojé, pero ¡Hey!, no había sido mi culpa. Él lo había propuesto, había dicho que quería tener varias dosis de mí para soportar el no tenerme con él durante las próximas noches, y yo no puse resistencia alguna, claro está. Rosalie soltó una risita.

—Te dije que debíamos dormir un poco —le dije a Edward cuando gruñó porque la risa de Rose lo había despertado.

—Prefiero tener mucho de ti en lugar de mucho dormir —dijo sobre mi hombro y depositó un beso en la piel desnuda que dejaba mi blusa de tiras anchas.

— ¿No has dormido bien? —le preguntó Charlie.

Edward inmediatamente se enderezó y dirigió su mirada hacia mis padres que estaban a un par de metros de donde estábamos nosotros. Seguía sin creer que pudiera temerle a Charlie. Edward le dijo que todo estaba bien, sólo había sido una noche en vela y agregó para sólo mis oídos que una noche muy placentera en vela, mi sonrojo habitual acudió a mi rostro. Alice llegó un par de minutos después.

—Lo lamento —dijo y se sentó al otro lado de Edward, mientras tanto Edward se volvió a acurrucar en mi hombro.

—Jasper no tarda en llegar y tendrás que levantarte —le advertí y volvió a gruñir.

Rosalie se acercó a las pantallas que anunciaban las llegadas y salidas próximas y volvió corriendo diciendo que ya había llegado. No tardaría en aparecer. Escuché cómo Alice sacó de golpe todo el aire que tenía, movía energéticamente sus pies y como gesto adquirido torcía sus dedos. Edward tomó sus manos y las masajeó entre las suyas. Él cambió de lugar conmigo, para dejarme a su lado y comencé a platicar con Alice tratando de que se relajara. En ese momento escuché a Rosalie.

—No me lo puedo creer ¡Lo mato, en verdad que lo mato! —dijo muy enfadada.

Alcé la vista para ver lo que la había hecho enojar tanto, ya que su cara en ese momento se encontraba realmente roja, tanto o más que yo cuando me sonrojaba. Y ahí estaba, mi amigo con el cabello un par de centímetros más largo, recogido en un pequeño chongo sobre su cabeza, pero eso no era lo que había llamado mi atención, sino la chica que iba de su brazo, pavoneándose. Miré directamente a Alice y la vi mirar a todos lados, menos a donde él estaba.

—Pero en qué pensaba ese idiota en traerla a las vacaciones familiares —volvió a gruñir Rosalie.

—Hija, por favor —le pidió Ana.

—No mamá, qué parte de vacaciones familiares no entiende, son una tradición. Además, él sabe que Alice está aquí ¿Qué pretende? ¿Qué clase de imbécil es?

—Alice —le llamé

—Ya lo vi, estoy bien —me dijo.

—Le cortaré las pelotas —dijo Rosalie.

— ¡Rose! —le reprendió su madre.

Jasper se acercó caminando a paso normal, pero su mirada se centró en un único punto: Alice. Cuando notó que lo había descubierto su mirada se posó en todos y nadie a la vez. La chica a su lado, de rasgos latinos, morena, cabello oscuro, lacio y a la altura de la mitad de su espalda, de estatura unos diez centímetros más alta que Alice; su sonrisa era cínica, no había otra forma de describirla. Entendí a la perfección lo que Rosalie nos dijo con la mala espina instantánea con sólo verla.

Llegaron a donde estábamos todos y Jasper saludó primero a sus padres y hermana, que ésta última se mostró realmente fría e incluso grosera con él, y con María algo parecido fue el recibimiento. Alice apretó mi mano cuando pasó a nuestro lado y se paró justo enfrente de nosotras.

— ¡Bella! —pasó sus brazos a mi alrededor y me estrechó fuerte.

Pasó a la persona que se había plantado firme a mi lado, la mirada temerosa de Alice había desaparecido, convirtiéndose en una mirada que transmitía seguridad y entereza. Sus hombros rectos, pero relajados. Alice había entrado al juego y me daba gusto.

—Hola, Alice —la miró fijamente.

—Jasper —movió su cabeza a manera de saludo— Espero hayas tenido un buen vuelo —su voz era cortés y me sorprendió no encontrar en ella nada de la calidez con la que solía hablarle.

—Gracias, así fue.

Ella sonrió.

—Tú debes de ser Bella ¿cierto? —escuché la que supuse era la voz de María.

—Así es —sonreí cortésmente.

—Yo soy la novia de Jasper, María.

—Sí, Rose ya nos ha hablado de ti —le dije.

Jasper nos miró sorprendidos, al parecer no tenía idea de que lo sabíamos. Su mirada viajó rápidamente a Alice quien lo miraba con los ojos entrecerrados, había desafío en ellos.

—Alice … —empezó Jasper, pero Alice lo cortó levantando una mano.

—Así que ella es María —hizo a un lado a Jasper y se acercó a la chica morena que estaba frente de mí—. Yo soy Alice, me da mucho gusto conocerte y espero disfrutes de estas vacaciones familiares —acentuó muy notablemente la palabra "familiares".

—Rosalie —le llamó Jasper.

—Oh, sé lo que quieres hablar, y sí, tuve que decirle yo lo que sucedía ante el hecho de que mi hermano tiene pocos pantalones para hablarle de su reemplazo.

— ¡Rosalie! —le regañó el señor Hale.

—Ok, creo que debemos calmarnos todos —dijo Edward detrás de mí—. Hay que prepararnos porque no tardan en anunciar nuestro vuelo.

Jasper miraba fijamente a Rosalie y Rosalie le regresaba la mirada desafiándolo. No pude evitar apartar mi mirada de María, ella se había centrado en Alice que se encontraba acomodando todas sus pertenencias. Edward pasó su brazo sobre mis hombros y masajeó el que quedaba debajo de la palma de su mano. Algunos minutos después ya nos encontrábamos abordando el avión. Alice se sentó conmigo de acuerdo a los planes, varios asientos delante de Jasper y su novia. Detrás de nosotros iban Emmett y Edward, ya que Rosalie se había tenido que sentar con su madre, Ana, seguramente para recibir una reprimenda por su comportamiento en el aeropuerto.

— ¿Se puede saber qué fue todo eso con Jesse? —le pregunté.

—Hace dos días nos encontramos en su casa y por fin le hablé de las vacaciones a las que vendría Jasper, le había comentado algo, pero había dejado fuera de la plática a ya sabes, en fin, el punto es que tuvimos una charla bastante larga —suspiró.

—Vamos, Alice, quítale el dramatismo —la empuje.

—Él sólo me dijo que estaría como mi amigo, mi novio o lo que quiera que seamos en estos momentos cuando regrese. Él cree que con Jasper en este viaje cualquier cosa puede suceder —me explicó.

— ¿Y tú? —le pregunté.

—Bella, lo viste con tus propios ojos, la trajo a unas vacaciones que se supone son familiares; va totalmente en serio con ella —su tono de voz era realmente confusa. Una mezcla de dolor, con enfado y ¿convicción?

— ¿Qué sucede, Alice?

—He terminado de abrir los ojos, voy a darme una oportunidad con Jesse, pero en serio, será una relación formal en toda la extensión de la palabra. No más Jasper —respiró profundo, y de nuevo ahí estaba la decisión firme en ella.

—Eso era lo que estabas haciendo —le dije confundida.

—Sí, pero ahora sé que definitivamente no va a haber nada más entre Jasper y yo.

—Pues Jesse me parece un muy buen partido, combinan a la perfección. Además, tiene esos ojos azules tan electrizantes —le dije sonriendo.

— ¡Oye, te estoy escuchando! —Edward se paró sobre mi asiento y asomó su cabeza.

—Pero a mí me encantan las esmeraldas apasionantes —lo volteé a ver y le sonreí.

—Más te vale —tomó mi rostro y me besó para después volver a sentarse.

Alice y yo nos quedamos dormidas después de un par de horas y al despertar me encontraba al lado de Edward y ambos envueltos en una manta. Edward dormía profundamente a mi lado y su cabeza se encontraba apoyada en mi hombro. No sentí que me hubieran movido de mi asiento, y no creí que estuviera permitido que cargaran a un bulto y lo transportaran de un lugar a otro, así que Alice debió de haberse movido.

—Vaya, te has despertado —escuché a Alice detrás de mí—. Ustedes dos sí que están desvelados.

— ¿Cuánto tiempo llevamos dormidos? —le pregunté.

—Como tres horas.

Bostecé y traté de moverme lo menos posible para no despertar a mi chico de cabellos cobrizos. Pasé mi mano cuidadosamente encima de él y la acomodé para poder enredar mis dedos en sus cabellos. Era tan sedoso. Temí despertarlo, así que a regañadientes aparte mi mano.

— No, continúa haciéndolo, por favor —murmuró tan bajo que no estaba segura de haberlo escuchado bien.

— ¿En qué momento te cambiaste? —le pregunté.

—En cuanto Alice se despertó, no podía dormir sin ti —no podía verlo, pero estaba segura que hacia una mueca de desagrado.

Aunque continuaba con sueño no podía seguir dormida, no tardamos en llegar a Milán para hacer la escala y de ahí a tomar una avioneta que nos llevaría a Sicilia. Llegaríamos a medio día si todo salía bien, que por cómo me sentía llegaría directo a la cama dejando las actividades para otro día.

Gracias a los paisajes que dejábamos atrás en nuestro avance en el taxi el sueño se esfumó, sólo quería llegar a recorrer las calles y perderme en la belleza del lugar. Azul por donde viera, hasta que entramos a las calles y de nuevo la belleza de las casas y construcciones. Al llegar al hotel lo primero que se hizo fue la repartición de las habitaciones. Edward y yo nos habíamos resignado a no dormir juntos en los próximos días, sólo esperaba que nuestras habitaciones quedaran cerca la una de la otra. Me tocó dormir con Rosalie. Edward dormiría con Emmett. Alice, Jasper y María tendrían su propia habitación. El cruzar los dedos funcionó porque mi habitación quedaba al lado de la Edward y Emmett, quizá con un poco de persuasión podríamos cambiarnos y los cuatro seríamos felices. Dejamos nuestras cosas y decidimos salir a recorrer el hotel para familiarizarnos un poco. Teníamos que regresar pronto para descansar ya que al día siguiente haríamos un poco de turismo, que contemplaría conocer la catedral de Palermo, Castrone Palace y Porta Nuova, entre otros.

Caminamos todos juntos, incluidos Jasper y su novia que iban detrás de nosotros. Alice iba sacando fotos como loca pidiéndonos posar, le dije que se calamara, sólo era el comienzo, habría más sitios que visitar para tomar fotos y posar. Jasper sólo sonreía cada vez que Alice salía con una de sus ocurrencias, pero cada vez que trataba de entablar conversación con ella o simplemente sonreírle, María hacía acto de presencia llamando toda su atención. El que me cayera mal desde el principio no tenía nada que ver con Alice, sino que el sólo estar cerca de esa chica se volvía insoportable. En las pocas horas que llevábamos junto a ella te dabas cuenta que no toleraba que nadie se acercara a Jasper, ni si quiera su propia hermana. Lo monopolizaba completamente.

—Papá acaba de decirme que nos espera en el hotel para comer —dijo Edward.

—Seth se enfadará por haberlo dejado con ellos —le dije.

—El chico está creciendo y ya no soporta estar con los adultos —se rió Edward.

—Supongo. Al parecer Charlie ya le advirtió a Emmett sobre enseñarle de chicas —comenté.

—Emmett enseñando a Seth sobre chicas y educación sexual, eso podría ser un completo desastre ¿Qué podría decirle? Inventarle su historia de la abeja y la flor al estilo Emmett. Me gustaría ver eso —comenzó a reír.

— ¡No! —le dije y él seguía riendo.

— ¿Entonces Charlie le enseñará?

Fruncí mi ceño ante esa imagen. Charlie hablando de educación sexual con mi hermano pequeño. Sacudí mi imagen tratando de sacar aquella escena imaginaria de mi cabeza. Cuando fue mi turno de tener aquella charla con mi padre, bueno, ha sido la cosa más vergonzosa de mi vida. Afortunadamente para cuando Charlie quiso hacerlo Sue ya se encontraba en nuestras vidas y se dio cuenta del mal momento por el que me estaba haciendo pasar y ella intercedió, siguió siendo un poco penoso, pero por lo menos Sue era directa y nos evitó a ambas pasar más vergüenza de la necesaria.

— ¿Acaso Sicilia no tiene buena recepción? —Alice cruzó enfrente de nosotros alzando su teléfono mientras caminaba.

— ¿Para qué quieres señal? —le preguntó Edward.

—Le dije a Jesse que le hablaría cuando estuviéramos acá y no he podido comunicarme con él —gruñó.

—Llegando al hotel podrás hablar con él —le dije.

Seguimos caminando hasta que llegó la hora de la comida. Regresamos a paso apresurado y nos encontramos con nuestros padres cerca de los viñedos, quienes ya habían juntado varias mesas convirtiéndolas en una para poder estar todos juntos. Estábamos al aire libre y la vista del hotel era hermosa, podías admirar el paisaje y las mismas construcciones. Pedimos las especialidades del hotel y pedimos nos asesoraran sobre buenos restaurantes en la zona para probar platillos típicos.

— ¿Qué tal su paseo, chicos? —preguntó Sue.

—Tranquilo, pero definitivamente todo es hermoso. Has elegido muy bien, Esme —comenté.

—No debo de quedarme con todo el crédito, Sue también me ayudó a encontrar este magnífico lugar —me dijo Esme.

—Pues muchas gracias a ambas, ahora todos podremos disfrutar de este espectacular lugar —les sonreí.

Del otro lado vi a Emmett lanzarle migajas de pan a Edward que estaba a mi lado. Lo miré confundida, parecía que nadie más se había dado cuenta de eso. Cuando se dio cuenta de que lo miraba sólo se encogió de hombros. Algo tramaba. Estaba segura de ello. Estaba por preguntarle qué se traía entre manos cuando un celular se escuchó anunciando una llamada entrante. Era el de Alice, muy particular su timbre que sonaba al ritmo de Love on top de Beyoncé, además juraba que podía verla bailando y rodeada de chicos como la misma Beyoncé en el video.

— ¡Por fin! —gritó y tomó su teléfono— ¿Jesse, Jesse? —respondió inmediatamente.

—Dime, Alie —dijo Jasper al otro extremo de la mesa y le sonreía.

No hubo reacción alguna de ninguno de nosotros, solamente pasaron tres cosas a la vez: Alice se giró hacia Jasper, María fulminó con su mirada a Alice y Jasper miraba directamente a Alice. Alice se quedó pasmada sin saber qué hacer. Jasper había malentendido, creía haber escuchado a Alice llamándolo "Jazzie" como lo había empezado a llamar desde que se conocieron; pero ella había dicho Jesse, a manera de saludo a la persona que se encontraba del otro lado de la línea. Todos nos quedamos callados sin saber qué hacer, no sabíamos si sacar a Jasper de su error o dejarlo pasar.

Alice se quitó el teléfono de su oreja y lo cubrió contra su estómago.

—Lo siento, no era a ti.

Se levantó despacio y volvió a su plática, sólo escuchamos un "Ahora sí, lo lamento Jesse, ¿Qué me decías? Quise llamar antes, pero la recepción no es muy buena"

— ¿Quién es Jesse? —preguntó Jasper mirándonos a todos.

Nadie supo cómo contestar y había llegado el momento de que Jasper se enterara de la existencia de Jesse en la vida de Alice. ¿Cómo lo tomaría? ¿Le afectaría saber que alguien más estaba con ella?


Oh, por Dios... Jasper está por enterarse de quién es Jesse ¿Cómo lo tomará? Es algo cortito, pero no quería meter mucha paja en el encuentro de Alice y Jasper. Espero ansiosa por sus comentarios

Reviews a responder: Algún lector anónimo lamento haberlas hecho esperar, algunos problemillas personales se presentaron. Muchas gracias por leer | Cary ya veremos cómo se las arreglan nuestra parejita para estar juntos en vacaciones ;) Mil gracias por leer | Merce mil gracias por unirte a esta loca idea y me da muchísimo gusto que sea de tu agrado y le has dado al blanco ha aparecido Jasper y está por enterarse sobre Jesse ;) | Pera l.t al contrario, mil gracias a ti por seguir leyendo ;)