Capítulo 36: El despertar de Serena

- ¿Ya estamos todas?.- preguntó Rei.

- Falta Lita.- contestó Amy.- Ha ido en busca de los dulces que preparó esta mañana.

- No, viene por las escaleras.- advirtió Mina.

En cuanto Lita se reunió con sus amigas, las cuatro chicas se dirigieron a la habitación de Serena para pasar las últimas horas de la tarde con ella tal y como venían haciendo desde que terminara la guerra. Un soldado la había encontrado inconsciente, en su estado civil y con todo el cuerpo lleno de heridas y magulladuras junto con el cuerpo sin vida de Saturno.

Por supuesto, la reina fue puesta sobre aviso inmediatamente y las heridas de Serena tratadas en el hospital. Físicamente estaba bien pero no había despertado desde entonces y nadie sabía que hacer para remediar la situación. Ni siquiera el cristal de plata había funcionado.

Los primeros días posteriores a la batalla la joven recibía visita de casi todos los habitantes de palacio que la apreciaban y querían y que le estaban profundamente agradecidos por haberlos librado de la temible Saturno (todos daban por hecho que ella había sido la vencedora).

Sin embargo y conforme el tiempo transcurría las visitas se fueron reduciendo progresivamente hasta que solo la reina, Luna, Rei, Mina, Lita y Amy le hacían compañía con la esperanza de que pudiera oírlas y de que el sonido familiar de sus voces le diera fuerzas para luchar contra aquello que la mantenía dormida.

Los demás habían perdido la esperanza y no soportaban el ver a su amada princesa en ese estado, menos aún Arthur.

Ya dentro de la habitación de Serena, cada una de las chicas cogió una silla y la acercó a la cama de la joven, saludándola e iniciando una amena conversación.

- Mmmmm... estos pastelillos están deliciosos, Lita.- la felicitó Mina.- Creo que me los comería todos.

- Es una nueva receta.- sonrió la aludida orgullosa de sí misma.- Se me ocurrió ayer mientras me duchaba.

- Te ves feliz.- comentó Amy.- ¿Es por el juicio?

- Sí.- respondió la aludida con timidez.- Mi padre no podrá ejercer la soberanía de Júpiter nunca más pero al menos no creo que le caigan más de cinco o seis años en prisión.- ampliando su sonrisa.- Volveremos a ser una familia y superaremos lo ocurrido.

- ¿Vendrás entonces a la fiesta de Mina?

- Sí, supongo que sí.

- Desde luego, menudo momento has escogido para organizar una fiesta.- gruñó Rei.- Aún tenemos muchos asuntos que solucionar.

- No seas quejica.- se defendió la aludida.- También necesitamos divertirnos un poco.

- Para ti es fácil de decir.- insistió.- Es en tu planeta y no tienes que levantarte temprano a la mañana siguiente para volver a casa.

- Quédate en Venus un día más.

- Sabes que no puedo.- bufó.- Mi padre quiere que esté presente en la reunión que ha organizado para tratar el asunto del túnel subterráneo que conduce a palacio.

- ¿Está pensando en cerrarlo?.- inquirió Lita.

- En cerrarlo y en reforzar el escudo.- contestó cruzándose de brazos.- Se suponía que ese túnel era una vía de escape secreta pero ahora todo el mundo la conoce.- mascullando entre dientes.- Me gustaría saber cómo demonios supo ese Alex que existía.

- A lo mejor Lita lo sabe.- intervino Mina maliciosa.- Últimamente lo visita mucho.

- ¡Ni siquiera lo pienses!.- exclamó la princesa de Júpiter indignada.- Solo lo visito por petición de mi padre.- poniendo la peor cara de su repertorio.- ¡Es un tipajo de lo peor!

- Que sabe jugar a las cartas.- añadió Rei intentando ocultar una sonrisa.

- Lo único bueno que tiene.

- Ji, ji, ji.- rió Mina picaronamente.- Así empezaron Serena y el príncipe de la Tierra.

- Por favor.- hizo un gesto despectivo.- no hay ni punto de comparación.

- Pero sabes o no por que ese tipajo conocía la existencia del túnel.- dijo Rei.

- No soy su confidente.

- Cambiando de tema.- intervino Mina al darse cuenta de que por ahí no llegarían a ninguna parte.- ¿Qué vais a poneros para la fiesta?

- Ni idea.- contestó Lita.

- Mmm... .- se acarició Rei la barbilla pensativa.- Puede que le coja prestado el vestido rojo a Serena.- echándose el pelo hacia atrás coquetamente.- A ella nunca le ha sentado tan bien como a mí.

- ¡¡Rei!!.- exclamó Lita escandalizada.- ¡¡No puedes asaltar el armario de Serena!!

- Era broma.- le sacó la lengua.- Ya lo haré cuando pueda defenderse.- al instante se arrepintió de haber dicho esto.

- Será pronto.- sonrió Lita esperanzada.

- ¡¡Por supuesto!!.- palmeó Mina con suavidad el hombro de Serena.- Nuestra amiga es una luchadora¿verdad Amy?

- ...

- ¿Amy?

- ...

- ¿Amy?.- le pasó una mano por delante de la cara.

- ...

- ¡¡Amy!!.- gritó exasperada.

- ¿Qué?¿Quién?.- prestó por fin atención la peliazul.

- Si, tu.- señaló Rei.- ¿Te pasa algo?

- No, no... .- miró a Serena durante unos segundos.- ... es solo que durante un instante me pareció que... oh... es una tontería.- rió con suavidad.- olvidadlo.

- Si tú lo dices.- la miró raro Mina.- ¿Qué vas a ponerte para la fiesta?

- Supongo que el vestido azul.

- Buena elección.- la apoyó Lita.- Te queda muy bien.

- Yo me pondré el dorado de tirantes.- comentó Mina.- Ya solo me falta ir en busca de mi pareja.

- ¿En busca de tu pareja?

- Sí.- afirmó con corazones en los ojos.- Voy a ir a buscar a Hiperión.

- ¡¡¿Qué?!!.- exclamaron al unísono Rei y Lita.- ¡¡Estás loca!!

- ¿Qué tiene de malo?.- protestó.- Lo extraño y seguro que a él le ocurre lo mismo.- afirmó con presunción.

- No sé.- respondió sarcástica Rei.- Tal vez que Hiperión sea terrícola y que nuestra relación con la Tierra no esté muy bien definida en este momento.

- ¡¡Bah!! Seguro que aceptan la oferta de la reina.- rebatió la rubia.- Serían tontos sino lo hicieran.

- Rei tiene razón.- intervino Lita.- Ahora no es el mejor momento.

- ¡¿Por qué no?!.- protestó molesta.- Prometimos que ayudaríamos a Serena con Endymión¡lo mío es igual!

Un movimiento en la cama atrajo la atención de Amy.

- No seas ridícula.- gruñó la princesa de Marte.- No es el momento para ninguna de las dos. Nos ocuparemos de Hiperión y de Endymión cuando pase un poco más de tiempo y todo esté más calmado.

Amy contuvo la respiración insegura de lo que acababa de ver.

- ¡¡Ya han pasado tres meses!!.- se cruzó de brazos decidida.- Iré a buscar a Hiperión y estoy segura de que si Serena estuviera despierta me apoyaría sin dudar, ella ama a Endymión tanto como...

- ¡¡Repítelo!!.- exclamó de pronto Amy levantándose de golpe y volcando su silla.

Todas la miraron asustadas.

- Amy... .- empezó Lita.

- Repite...- tomó a Mina de las manos.- ... lo último que has dicho.

- ¿Qué?.- la miró confundida.- ¿Lo de ir a buscar a Hiperión?

Amy miró a Serena.

- No, eso no es.- murmuró pensativa.- Serena no ha reaccionado.

- ¿Ha reaccionado?.- preguntó Lita asombrada.

- No puede ser verdad.- cogió Rei la mano de Serena esperanzada.

- Pero si no se mueve.- señaló Mina.

- La vi mover los labios.- respondió Amy.- Creo que algo que dijiste la hizo reaccionar.

- ¿En serio?.- se emocionó.- ¿El qué?¿Qué iré a buscar a Hiperión?¿Qué iré a la Tierra?¿Qué extraño a Hiperión?¿Qué...

- No, eso no puede ser.- la detuvo Amy.- Tiene que ser algo que le importe, algo que extrañe, que ame, que...

Las cuatro amigas se miraron con complicidad.

- ¡¡Endymión!!.- exclamaron al unísono.

Al instante, Serena volvió a mover los labios, estaba susurrando algo, algo importante para ella. Susurraba el nombre de Endymión.

- Tenemos que traerlo.- habló Rei en nombre de todas.- Serena lo necesita.

Dos horas después, en la Tierra

- Aún no me puedo creer que haya dejado que me convenzas otra vez.- farfulló Endymión mientras seguía a su primo a través del bosque.

- Te juro que no te arrepentirás.- respondió Hiperión con un brillo especial en los ojos.

- Al menos podrías decirme de que se trata.- suspiró dándose por vencido.

- Ya está.- se paró de pronto Hiperión provocando que su primo casi chocara contra él.- Este es el lugar.

- ¿Y qué tiene de especial este lugar?.- le echó un vistazo.

- Pero.- lo ignoró.- ¿Dónde está? No la veo por ningún lado.

- ¿A quién no ves?.- inquirió Endymión con el ceño fruncido. La palabra la lo había puesto sobre aviso.

- A mí adorada Minako.- respondió Hiperión como si fuera lo más evidente del mundo.

- ¿Minako?¿La chica de la que supuestamente estás enamorado?

- Supuestamente no, lo estoy.- enzarzado en su búsqueda Hiperión no notó la expresión de enojo de su primo.

- ¿Tratas de decirme.- prosiguió molesto.- que ese asunto tan urgente y de vital importancia por el que me has despertado, hecho escalar muros y esquivar a las tropas nocturnas se llama Minako?

Hiperión se giró y miró al príncipe de la Tierra con fingida inocencia.

- Ella me pidió que te trajera.

- ¡Hiperión!.- lo amenazó con el dedo.- Mereces que recuerde enviarte a un monasterio cuando sea rey ( pobre, no recuerda que está desheredado).

- Estarás de broma¿no?.- tragó saliva atemorizado ante tal posibilidad.

Endymión ni se dignó en contestar, se dio media vuelta para volver a la base militar cuando la voz de una joven lo detuvo.

- Espera Endymión, necesito hablar contigo... de Serena.- añadió.

En otro momento y con lo molesto que estaba con su primo, Endymión no hubiera hecho caso de la petición de una desconocida pero la mención a la princesa de la Luna bastó para que se detuviera y mirara a la recién llegada con desconfianza y a la vez con cierta esperanza.

Desconfianza porque sabía que era imposible que volviera a reunirse con Serena y sabía que se trataba de un cruel engaño y esperanza porque todas las noches soñaba con volver a verla y a estrecharla entre sus brazos para no dejarla marchar nunca más y, solo por eso, era incapaz de cerrar cualquier puerta que le abrieran por pequeña que fuera, incluso la posibilidad de hablar de ella.

Por todo ello, el príncipe examinó con detalle a la mujer que se encontraba enfrente de él buscando algún indicio de sus intenciones. La joven tenía el pelo rubio y largo, recogido con un enorme lazo rojo y llevaba puesto una especie de uniforme que dejaba poco a la imaginación, algo que no le agradó en lo más mínimo y que sumó bastantes puntos en su contra.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por la entrada en escena de su primo.

- ¡¡Minako!!.- exclamó éste feliz de ver de nuevo a su amada.

- ¿Ella es Minako?.- agarró el príncipe a su primo impidiendo que se reuniera con la joven.

- ¿A qué es divina?.- cuestionó el chico con emoción.

- ¿Qué le has contado exactamente de Serena?.- lo interrogó Endymión.

- ¿De Serena?.- lo miró confundido.

- Sí, de Serena.- asintió.- ¿De qué otra forma podría saber de ella? No creo que a Serena le diera tiempo a entablar amistad con nadie más aparte de nosotros durante el tiempo que estuvo aquí.

- ¿Qué insinúas?.- preguntó molesto.- Aunque no lo creas tengo cosas más interesantes que hacer que hablarle de tu amor platónico.

- ¿Seguro?.- lo atravesó con la mirada.- Más te vale que este no sea otro intento de los tuyos para que acepte hablar con mi madre.

- ¡Claro que no!.- exclamó ofendido.- ¿Qué clase de persona te crees que soy?

- Pero entonces...

- ¿De qué habláis?.- inquirió de pronto una voz chillona haciendo que los dos príncipes saltaran hacia atrás del susto.

- De nada importante, mi pequeña diosa.- la cogió de las manos Hiperión lazándole una mirada asesina a su primo que torció el rostro en un gesto despectivo.- Es que Endy no se cree que conozcas a Serena, aunque ahora que lo pienso... .- le soltó las manos pensativo.- ... ¿cómo puedes conocerla si ella es...

- La princesa de la Luna.- le sonrió la joven con dulzura.- Pues porque yo también vengo de allí.- irguiéndose con orgullo.- Soy Minako, princesa del planeta Venus y sailor scout defensora del Milenario de Plata.

- ¿Vives en la Luna?.- omitió todo lo demás muy emocionado por el origen de su amada que la hacía aún más especial.

- Sí.- asintió con una sonrisa para luego mirar a Endymión con seriedad.- He venido a buscarte, necesito que me acompañes a la Luna... Serena te necesita.

El chico la miró con suspicacia aunque no pudo evitar que se le pasara por la cabeza la idea de que tal vez lo que decía fuera cierto y de que Serena la hubiera enviado a buscarlo (ya se sabe que la esperanza es lo último que se pierde).

Aún así necesitaría algo más que simples palabras para creerla.

- ¿Le ocurre algo malo?.- inquirió Hiperión un poco preocupado por su amiga.

- Hubo una batalla.- contó con pesar.- la ganamos pero Serena resultó herida en el combate, cayó inconsciente y desde entonces no ha despertado.- dirigiendo una mirada suplicante al príncipe de la Tierra.- creemos que eres el único que puede ayudarla.

- ¿Pretendes que me crea que Serena ha participado en una batalla a vida o a muerte?.- inquirió el aludido con los brazos cruzados incapaz de imaginar a su frágil amada como a una guerrera.- ¡¡Eso es ridículo!!

- Serena es una gran guerrera al igual que yo, nuestro poder es inmenso.- respondió ofendida.- Nadie en este planeta es rival para nosotras.

- Nunca se ha oído hablar de una mujer guerrera y menos aún con facultades mágicas.- insistió cada vez más seguro de que todo era un engaño y más enojado consigo mismo por haber albergado la esperanza de que todo fuera cierto.

- En la Luna sí.- se entrometió Hiperión.

Endymión lo fusiló con la mirada.

- No importa.- habló Minako bastante molesta aún.- Vendrás conmigo de todas formas.

- Es suficiente.- se dio media vuelta para volver a la base, no quería seguir escuchándola.

- Endy, espera.- intentó detenerlo Hiperión.

Sin embargo, antes de que pudiera hablar con él para hacerlo recapacitar una cadena dorada de corazones rodeó a la sailor que exclamó con todas sus fuerzas.

- ¡Cadena de amor de Venus!¡Ataca!

Al instante, la cadena se enrolló alrededor de Endymión inmovilizándolo por completo ante la mirada atónica de los dos príncipes.

- Nos vamos.- sentenció la chica con autoridad.

- ¡Genial!.- exclamó Hiperión olvidándose por un momento de la situación.- Me muero de ganas por conocer la Luna.

- ¡¡Hiperión!!.- le gritó su primo obviamente preocupado por su bienestar.

- Lo siento, amor mío.- se disculpó Mina mientras cogía al indefenso y furioso príncipe del brazo.- Solo puedo llevarme a Endymión.

- ¡¿Qué?!.- exclamó indignado ignorando las miradas de más te vale que no salga de ésta porque sino... de su furibundo primo.

- Pero no te preocupes.- le lanzó un coqueto beso con la mano.- vendrás conmigo para el baile.

A continuación, una luz dorada envolvió a la sailor y a su prisionero y ambos desaparecieron del bosque ante la maravillada y asombrada mirada de Hiperión.

La Luna, habitación de Serena

Fue cuestión de segundos, en un instante estaba en el bosque inmovilizado y al siguiente se encontraba libre en una amplia habitación rodeado de cuatro mujeres jóvenes: la que lo había traído, una con cola de caballo que lo miraba con curiosidad, una tercera de cabello azulado y una cuarta con el ceño fruncido.

- Así que tú eres el famoso Endymión.- dijo ésta última.

Endymión las miró con desconfianza, lamentaba más que nunca no haber traído consigo su espada y cuando la chica de cabello azulado se acercó hasta él retrocedió unos pasos con precaución. Después de lo que había visto hacer a la rubia no volvería a dudar nunca más de la capacidad combativa de una mujer.

Esperando algún ataque mágico como el anterior se sorprendió enormemente cuando la chica juntó ambas manos en actitud suplicante.

- Ayúdala, por favor.- dijo mientras fijaba la vista en algún punto situado a su espalda.

Por inercia, el príncipe echó un vistazo a su alrededor y cuando vio a la persona que se encontraba en la cama fue como si el tiempo se detuviera, como si lo único real y tangible en el mundo fuera la persona que allí reposaba, su princesa de la Luna.

Se olvidó de todo lo demás, de dónde estaba y de cómo había llegado hasta allí, lo único que sabía es que sus sueños se habían hecho realidad y que volvía a estar al lado de la persona que más amaba en este mundo, su corazón rebosaba de felicidad y su rostro lucía una amplia sonrisa.

Con pasos lentos se acercó poco a poco hasta ella temeroso de que si hacía algún movimiento brusco desaparecería y él volvería a despertar de unos de sus numerosos sueños.

Sin embargo, la realidad fue mucho peor porque conforme se fue acercando se fue dando cuenta de que algo no andaba del todo bien con la princesa. La joven tenía el rostro pálido, un ligero temblor recorría todo su cuerpo y no paraba de susurrar su nombre con desesperación, parecía que el remedio había sido peor que la enfermedad pues ahora Serena no solo dormía sino que soñaba y sus sueños estaban repletos de tormentos.

Un inmenso dolor se apoderó del corazón del príncipe mientras se dejaba caer de rodillas y contemplaba con agonía el estado en que se encontraba su amada.

- Será mejor que salgamos.- susurró Lita.- vigilaremos que nadie los interrumpa.

Todas asintieron y salieron de la habitación dejándolos solos.

- Serena... cara de luna... .- le habló Endymión con ternura tras unos minutos de silencio en los que trató de asumir la situación, si lo habían traído hasta allí era porque existía la posibilidad de que despertara.- ...estoy aquí, ya no tienes nada que temer.

Por un momento pareció que sus palabras la tranquilizaban pero fue solo una ilusión porque al cabo de unos segundos los temblores regresaron más violentos que antes.

Angustiado, Endymión la tomó de la mano y se la apretó con fuerza intentando transmitirle que estaba a su lado y que no se marcharía de allí hasta que no estuviera recuperada.

- Te he extrañado mucho¿sabes?.- le acarició el rostro y tocó con suavidad sus labios.- Tus besos y tus palabras de doble filo, todo.

Los temblores volvieron a desaparecer y una ligera sonrisa iluminó el semblante de la princesa. Endymión sonrió también mientras hundía su mano en el sedoso cabello de la joven.

- Te fuiste antes de que pudiera hacerlo.- le confió.- No sabes cuantas veces he soñado con hacerlo... es precioso.

En ese momento, Endymión sintió como la mano de Serena correspondía a su apretón.

- Despierta mi amor.- le suplicó.- esta vez no dejaré que te marches, nadie, ni mi madre, ni ese Arthur ni tu misma conseguirán que lo haga... me has llamado.- recordó con expresión dura.- y te llevaré conmigo a la Tierra aunque tenga que secuestrarte.- acercó sus labios a los de ella y los presionó con anhelo.- Te necesito.

- En...Endymión.- lo llamó la joven solo que esta vez su voz sonaba feliz.

- Lo sabía.- bromeó el príncipe sintiendo que todo marchaba bien.- eres demasiado niña como para reconocer que tú tampoco puedes vivir sin mí.

Serena puso una mueca de disgusto.

- Lo mejor será que a partir de ahora seas una niña buena y no me lleves más la contraria.- sonrió al ver como la mueca de su amada se hacía más visible.

- La próxima vez podría ser que no tuvieras tanta suerte.- acercó la boca a su oreja y la mordió con suavidad.- Podría estar ocupado rescatando a otra damisela en apuros, ya sabes.- se pavoneó.- lo irresistible que soy.

- Endymión... idiota.- susurró en sueños la princesa.

- Usagi... cabezota.- respondió nostálgico.

No hubo más respuestas.

Endymión la contempló durante un largo tiempo, rememorando con nostalgia el breve espacio de tiempo que habían pasado juntos en la Tierra.

Ahora que el color había vuelto a su rostro, que respiraba con normalidad y que volvía a sonreír en sueños, se veía más hermosa que nunca.

Mientras la contemplaba extasiado, una reconfortante calidez se adueñó de él y las palabras surgieron de su boca sin apenas proponérselo, dando forma a un sentimiento que había nacido hacía ya tres meses en la Tierra y que se había ido fortaleciendo con el paso del tiempo y la distancia.

- Te amo, cara de luna.- rozó sus labios.- Ojalá fueras mía.- aprisionó su labio inferior y deslizó la mano derecha sobre su cintura.- ahora.- presionó su cuerpo contra el suyo.- siempre.- hundió su otra mano en su dorado cabello.- eternamente mía.- presionó sus labios contra los suyos, besándola con anhelo, con pasión, con el deseo de fundir su cuerpo y su alma con los de ella para toda la eternidad.

El beso fue correspondido, el abrazo también, la pasión y la entrega fueron mutuas y el deseo de ser uno solo fue compartido.

La pequeña mano de la princesa que apretaba con firmeza el cuerpo de su amado contra el suyo propio brilló con un ligero tono plateado, la del príncipe lo hizo en dorado. Pronto, ambas luces cubrieron los cuerpos de los dos enamorados inundando la habitación de hermosos reflejos dorados y plateados y cuando los dos príncipes por fin rompieron el beso, Serena estaba despierta y miraba con adoración a su príncipe.

- Acepto.- murmuró la joven con sus bellos ojos azules brillándole de la emoción.-Acepto ser eternamente tuya.

Endymión le sonrió feliz y volvió a besarla para sellar definitivamente su promesa, las brillantes luces se disiparon y cuando el príncipe se separó de nuevo de su amada y abrió los ojos, ésta seguía dormida y él se sentía como si acabara de despertar de un nebuloso sueño.

- ¿Qué ha pasado?.- se restregó la cara confuso.

Sin embargo, no tuvo tiempo de reflexionar sobre lo ocurrido porque en ese momento Mina y la chica de la cabellera negra entraron como huracanes en la habitación y lo abordaron sin contemplaciones.

- Tienes que irte.- dijo la del pelo negro.

Estas palabras pusieron inmediatamente en alerta a Endymión.

- ¡No!.- exclamó con determinación.- No dejaré a Serena hasta que no me asegure de que está bien.

- No tienes opción.- contestó Rei con un gruñido.- Arthur y la reina vienen hacia aquí y no deben encontrarte en la habitación de Serena bajo ninguna circunstancia.

- He dicho que no.- las desafió.

Pero al igual que ocurriera la vez anterior, Mina lo agarró del brazo y lo teletransportó sin contemplaciones de regreso al bosque de la Tierra.

- Volveremos a por ti.- intentó tranquilizarlo antes de desaparecer de nuevo en medio de una cegadora luz dorada.

Impotente, Endymión golpeó con fuerza el tronco de un árbol cercano haciéndose sangre en los nudillos y despertando a Hiperión que se había quedado dormido esperándole.

OOOOOOOOOOOO

"Intentan distraernos" pensó Arthur al notar el esfuerzo de Lita, Amy y más tarde de Rei por impedir que la reina y él entraran en la habitación de Serena.

La cuestión era por qué y la más que evidente respuesta hizo estremecer de miedo al apuesto capitán. No era posible que después de haber sido capaz de volver allí para ver a Serena esta hubiera... hubiera muerto, pensó con pavor.

Con ese horrible pensamiento clavado como espina en su cabeza y en su corazón, Arthur se las arregló para esquivar a las persistentes amigas de su prometida y entrar el cuarto. Con gran alivio por su parte al ver que seguía dormida, se sentó en el borde de su cama y alargó la mano para acariciarla.

Un ligero movimiento lo detuvo. Con los ojos abiertos de par en par por la sorpresa, vio como Serena susurraba un nombre que no entendió demasiado bien y abría los ojos con una amplia sonrisa en el rostro, sonrisa que se tornó en una de casi decepción cuando su mirada azulada se encontró con la de Arthur.

Ese gesto, en contra de su voluntad, hizo que el capitán volviera a tener ese mal presentimiento que lo había invadido durante su visita a la Tierra.

Sin embargo, no hubo tiempo para ahondar en él ni en la extraña actitud de Serena porque en ese momento la reina entró a la habitación y, al ver a su querida hija despierta, corrió a abrazarla con lágrimas en los ojos.

Continuará...

Aquí tenéis el tan esperado reencuentro de Serena y Endymión, no sé si era exactamente lo que os hubiera gustado pero personalmente me gusta mucho como ha quedado, al ver la serie de Sailor Moon siempre pensé que quedaría muy bien en el pasado alguna escena en que los destinos de Serena y Endymión quedaran unidos para siempre y puesto que lo que mantenía dormida a Serena era la magia del sello de Pharaon 90 pensé que quedaría perfecto que el amor de Endymión rompiera esta magia y que como resultado de este amor y de la mezcla del poder de ambos se convirtieran en almas gemelas. Sinceramente ha sido uno de los capítulos con los que más he disfrutado en su redacción y en los resultados obtenidos. Espero que a vosotros también os haya parecido bien.

Ahora paso a los reviews.

NaNcYaGa: Pues sí, lo que pasa es que ese fic lo he dejado de lado temporalmente, hasta que no termine el de la Tierra y la Luna no continuo con él.

jaz021: Gracias, aquí tienes el nuevo capítulo que espero que te haya gustado.

Starlight: Bueno ya ves que tu predicción era acertada, la verdad es que eso de que el príncipe despierte a su princesa siempre me ha gustado mucho aunque sea un poco infantil. Hades es que el nace malo generalmente muere villano y este no se va a librar, en cuanto a Endy, bueno está claro que su compromiso con Beryl no le va a sentar muy bien que digamos pero aún tengo que pensar su reacción. Me alegro de que te haya gustado el capítulo y gracias por tu review.

YAMIANA: Bueno, gracias por el apoyo.

Por cierto, no sé si lo sabréis pero hace tiempo coloqué en mi página web un fanart de Hiperión y otro de Arthur, por si queréis echarles un vistazo.

Selene