DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia es una adaptación.
37
Había sido un día muy agradable. Como ocurría de vez en cuando, por algún motivo inexplicable Esme tuvo breves instantes de lucidez.
En un momento dado preguntó por sus hijos y Carlisle rápidamente puso una conferencia. Al escuchar por el teléfono supletorio percibió la alegría en las voces de Peter y Elizabeth al hablar con su madre. Durante unos momentos pudieron comunicarse de verdad. Luego ella preguntó:
—¿Y cómo están...? —Carlisle comprendió la pausa. Esme trataba de recordar los nombres de sus nietos y él se los proporcionó rápidamente—. Ya lo sé —dijo entonces ella, irritada—. Por lo menos no has empezado diciendo «¿Te acuerdas?» —Era un reproche duro.
—Papá —lo llamó Elizabeth casi llorando.
—No es nada —contestó él.
Un clic les indicó que Esme había colgado. Aparentemente, los maravillosos momentos de alivio temporal habían pasado. Carlisle siguió hablando para decirles a sus hijos que a comienzos de septiembre habría una plaza en la residencia.
—Cógela —dijo Peter firmemente—. Iremos a veros el primer fin de semana del mes.
—Nosotros también —añadió Elizabeth.
—Sois buenos chicos —dijo Carlisle en un intento por disimular la emoción que lo embargaba.
—Quiero estar con alguien que me vea como una niña —dijo Elizabeth con voz levemente temblorosa.
—Hasta dentro de un par de semanas, papá —prometió Peter—. Sé fuerte.
Carlisle estaba hablando desde el dormitorio y Esme desde su antiguo despacho. Carlisle corrió al recibidor pues temía, como siempre, que Esme se escapara en cualquier momento. Pero no lo había hecho; la encontró sentada ante la mesa inclinada sobre la cual tantas horas productivas había pasado.
El último cajón, donde guardaba las carpetas, estaba abierto y vacío. Esme lo miraba fijamente. El cabello, que por lo general llevaba recogido en un moño, se
había soltado de las horquillas con las que Carlisle se lo había sujetado. Al oírlo entrar, se volvió hacia él.
—Mis apuntes —dijo, y señalando el cajón vacío, añadió—: ¿Dónde están?
Carlisle no quiso mentirle.
—Se los he prestado a la mujer de Jasper. Quería consultarlos para un libro que está escribiendo. Hará constar su procedencia, seguro.
—La mujer de Jasper... —La expresión de irritación que había cruzado su rostro se transformó en un ceño interrogante.
—Estuvo aquí ayer. Jasper y ella viven en Recuerda.
Va a escribir un libro sobre la época en que se construyó la casa y piensa utilizar para ello la historia del capitán Freeman.
Esme lo miró de pronto con ojos soñadores.
—Alguien debería limpiar el nombre de Mehitabel—dijo—. Eso es lo que quería hacer yo. Alguien debería investigar a Tobias Knight. —Cerró el cajón de un golpe—. Tengo hambre. Siempre tengo hambre. —Y entonces, mientras Carlisle se acercaba a ella, dijo—: Te quiero, Carlisle. Por favor, ayúdame.
¿Cómo van? ;) Recuerdo que estamos (de día en la historia) a 9 de agosto... y recuerdo que el prólogo de la historia está situado en el día 17 de agosto... ;) pero aun faltan muuuchas cosas xD
Saludos,
Christina.
