Un Edward PVO por fin! xD

ahí se los dejo, disfruten!


Capítulo Treinta y cinco

Giros Inesperados

Mi vida se había caracterizado por la mala suerte, las malas decisiones y la estabilidad. No quería más de ninguna de estas cosas, había decidido probar suerte en el nuevo mundo, no tenía nada que perder y en cambio, todo por ganar.

En mi última decisión, no tuve mucha suerte y cuando por fin creí conseguir estabilidad con aquella exótica mujer, perdí mi estabilidad. Conseguí darme cuenta que era la primera vez que me había enamorado de verdad, porque las veces anteriores me había alejado demasiado pronto como para sentir algo tan intenso.

Al terminarse todas mis esperanzas obtuve un repentino deseo de marcharme, y así lo hice, lo cual en el camino me llevó a recordar a esta chica de inmensa singularidad.

Cuando escribir era una tarea de la universidad, abrí mi blog y eso me permitió conocer muchas mujeres interesadas en leer sobre el amor, pero me gané una ex novia en el camino. Después de eso la había conocido a ella, Bella Swan. Y en realidad fue una cosa de casualidad, si es que existía, porque ya la había visto en un remoto y antiguo viaje a Disney World. Ella cambió una parte de mi, de forma permanente e impensable.

Sin darme cuenta le tomé mucho cariño y perderle fue parte de circunstancias que salieron de mis manos, no pude decir mucho cuando ella se apartó de mí, solo aceptar su decisión.

Y realmente no pensé que se le hiciera tan fácil olvidarme. No tuve ninguna comunicación con ella en varios meses, en lo que admito, yo tampoco estuve al pendiente de ella, pero me acordaba para el final del dia que aquella niña de, en esos tiempos, 15 años me hacía falta.

No la ame como en algunas ocasiones dije, pero el inmenso cariño hacia ella no lo podía describir. Entonces cuando se apartó de mi yo volví a ser como era; viviendo el día a día sin más preocupaciones que las notas de la universidad.

Hasta que por una u otra situación que la vida te pone, tienes que madurar y resolver tus problemas.

Sin embargo mi vida no fue más pesada por aquello. Pero la madurez solo te hace ver todas tus fallas e inconscientemente te prepara para más de ellas.

Nunca hubiera imaginado que me emocionaría al saber que iba a tener un hijo; ella era mi novia por solo algunos meses, pero estaba más que claro que ese no era el mayor inconveniente. Esa situación, a pesar de ser paralizante, la disfrute todo lo que duro. Hasta que, claro, ella decidió por ambos y termine sin saber qué hacer con todas mis ilusiones de padre porque simplemente ese hijo ya no estaba.

No fue fácil esa etapa de mi vida, pero iniciar de nuevo es lo que quise hacer.

Mi llegada a los Estados Unidos fue lenta y tediosa. Quedarme en Jacksonville con mi madrastra y mi papa no fue lo mejor. Tengo 25 años y necesitaba mi propio espacio, necesitaba realizarme en todos los ámbitos y no podía seguir viviendo bajo el techo de mi padre.

A la semana de mi llegada estaba buscando trabajo en cualquier rama. Estaba capacitado para la enseñanza secundaria y universitaria, pero también contemple opciones en el ámbito periodístico.

Tuve una oferta realmente buena como profesor de secundaria en un instituto que quedaba cerca a la casa de mi papa, y otra igualmente buena como profesor universitario en Chicago. Fui a visitar el instituto y algo me decía que ese lugar no era para mi. Así que arriesgándome a la nada, de nuevo, acepte el trabajo como profesor de Gramática en la Universidad de Chicago. Y solo semanas antes se me había pasado por la cabeza la posibilidad de visitar a Bella.

Una vez en Chicago al llegar no tuve el tiempo que había pensado, todo estaba pasando tan rápido que ya había pasado un mes para cuando me di cuenta de que aun no la había buscado.

Lo bueno era que ya podía empezar a dar clases.

En mi primer día de trabajo, ella fue hasta la facultad y ahí tomamos un café, dijo que ya era hora de que buscara a Bella... Y entonces fue cuando me di cuenta que había estado ansiando mucho ese momento. Alice me dio su dirección, y quedaba bastante cerca del campus, pero aun tuvo que pasar otra semana para que pudiera buscarla. Estaba muy lleno con las clases y yo había comenzado a tomar algunas clases de manejo de algunos programas de computadoras.

Había pensado en ese encuentro las suficientes veces como para tenerla todo el día en mi pensamiento. Y ni idea tenía que ese día llegaría, mucho menos podía imaginar que Alice me ayudaría.

Y aquí estaba yo, era martes 8 de Marzo del 2005...hoy la conocería y había decidido no asistir a esa clase de computación, pero era solo por un día, y valdría la pena.

Era un pequeño edificio de cinco pisos, ella vivía en el tercero. Alice me había dado el número de su departamento; era el cinco. Alice me aconsejo ir a las 8 de la mañana, estuve ahí un poco antes y controle mis nervios. Observe mi reloj y comencé a subir las escaleras.

Me sentía nervioso y no me di cuenta cuando choque con alguien; pedí disculpas inmediatamente y seguí subiendo.

Al llegar al tercer piso no fue nada difícil encontrar el quinto departamento y con algo de valor, toque la puerta.

"Ya voy" gritó.

Tome una larga respiración y escuche una risa tonta, abrió.

-Te olvidaste de tu teléfono-No me miro siquiera, solo abrió se giro, tomo el teléfono y me lo dio. La mire sorprendido y ella a mi igual, pero no pude evitar en reparar en su aspecto.

Traía una bata de seda color negra, iba descalza y sus cabellos estaban un poco alborotados. Ella no dejaba de mirarme y me permití sonreír un poco.

-Hey amor-escuche la voz de un hombre y voltee para encontrarme con que era el chico con el que me había topado en las escaleras.-Olvide mi teléfono-Uní cabos rápidamente... Se refería a ella cuando dijo "amor"

-Toma-dijo apresurando las palabras. Me hice a un lado y el agarro su celular, en ese instante él me pareció conocido.

-¿Tu no vas a mis clases?- él se dirigía a mí, y en efecto... El me enseñaba en aquel curso que estaba tomando.

-Si... Yo...-no sabía exactamente que decir

-Estaba saliendo para allá... ¿Qué haces aquí?-mire a Bella y ella seguía mirándome y a mi profesor, quien ahora yo suponía era su novio.

-Vine a... -se me hacia un poco difícil de explicar, considerando que ellos podrían ser pareja. -creo que me equivoque de apartamento. ¿Conocen a Alguna Alice?

-¿Alice qué?-pregunto ella...

-Creo que me olvide de su apellido...- y en parte era cierto, ya que solo estaba concentrado en su voz.

-Alice salió temprano-dijo él.-¿cómo te llamabas?-

-Edward Masen, un placer. Y creo que olvide tu nombre...

-Lucas Miller-estrechamos la mano y vi a Bella restregarse el rostro con ambas manos. -Ella es Isabella Swan, mi prometida.-la vi sonreí sin ningún tipo de felicidad y se limitó a eso.-Entonces... ¿Vas a ir a clases? -negué con la cabeza...

-Voy a buscar a Alice.

-Yo te puedo dar su número-dijo Bella...-Emm... Cariño se te hace tarde-le dijo a Lucas.

-Oh si, Edward nos vemos otro día.-me tendió la mano y la volví a tomar.-Amor, nos vemos en el almuerzo

-Saldré con Rosalie, si quieres me alcanzas allá...-Se excusó y ofreció

-como quieras hermosa- el dio un paso adelante, la tomo por la cintura y la besó.

Es difícil de explicar lo que sentí en ese momento... Solo pude retirar la mirada.

Y escuche como Lucas se iba, Bella solo me miraba y se sonrojo cuando la mire de vuelta.

-¿Qué haces aquí?-pregunto luego de largos segundos

-Vine a buscarte-ella busco que decir, pero al final dijo:

-Pasa...

Pasé por delante de ella sin atreverme a mirarla, escuche como me seguía de cerca y en ese momento no encontré nada para decir. Nos quedamos en silencio y mirándonos el uno al otro. Estaba terriblemente emocionado, los años no habían logrado menguar mi atracción hacia ella; pero estaba casi seguro de que ella no estaba de acuerdo conmigo, y lo deduje por su elegante anillo que me llamaba a gritos diciendo: ya no tienes chance.

Tome una larga respiración y le volví a sonreír; no me dejaría desanimar por el rumbo de su vida, a final de cuentas era suya, yo era un extraño que había aparecido luego de años, que ahora sólo podía aspirar su amistad.

Ella se cruzó de brazos, tomando una posición defensiva llena de recelo.

-hola, bella-no hubo ningún cambio en sus rasgos.

-Edward... Simplemente no me creo que estés aquí... -su incredulidad era genuina, pero también había cierto enojo en su mirada.

-si te sirve de algo... Yo tampoco me creo que estas tan cerca de mi.-rodo los ojos e hizo una mueca con sus labios...

-No sirve de mucho...—y no creí el sarcasmo que destilaban sus palabras. Era todo nuevo para mi, incluso su enojo, pero lo acepté como una lección para aprender. Tampoco estaba muy seguro que aquella fuera la chica de 15 años que conocí, al verla solo podía encontrar a una mujer muy sensual.

Al percatarse de mi mirada inquisidora comenzaron sus mejillas a teñirse de rojo, y trató inútilmente de taparte con la ayuda de la bata.

-Te ves muy...—y me lo pensé dos veces para decir aquella palabra—bien—decidí decir al final.

-Gracias, tu también.—cuadró sus hombros y finalmente completó su faceta de chica dura, podía sentirla como una delgada capa entre ella y yo; sólo estaba aparentando. Pero no quería subir mi ego con fantasias, ella no sentía la jodida necesidad de tocarme como me estaba ocurriendo a mi con ella.

-Ese... que se fue.—empecé a hablar sin siquiera haber pensado- ¿es tu novio?

-Prometido—me corrigió suavemente.

-vale...—busqué lo que habia estado rondando por mi cabeza...—él me da clases de computación, Chicago comienza a ser muy pequeño, ¿verdad?

-Si, lamentablemente.—suspiró con mucho cuidado para que no lo notara y prosiguió-¿Por qué no me dijiste que vendrías?

-Todo fue muy rápido y...

-Disculpa, sentémonos—asentí y la seguía hasta un sillón largo en el que nos sentamos y segundos después ella volvió a hablar-¿me podrías esperar cinco minutos?

-¿Claro?

-necesito cambiarme de ropa—señaló y se puso de pie, camino a su habitación, acto que acompañé levantándome al mismo tiempo que ella, por mera educación.

A su salida me quedé de pie y caminé un poco por su departamento. Al final de la pared, que daba a la calle, había una larga mesa con algunas fotos en ella y flores; todo estaba muy pulcro y combinaba a la perfección, ella tenía un específico gusto por las cosas antiguas y modernas.

Encontré un reloj digital justo al lado de una agenda telefónica y el respectivo teléfono, algo pasado de moda. Un poco más a la izquierda estaban portarretratos con infinidades de fotos y uno sobresalía del resto. Lo tomé con cuidado y lo inspeccioné. Era fotos, demasiadas fotos, de ella junto a Lucas, en distintos lugares y casi siempre una sonrisa acompañaba un beso; no imaginé la extraña sensación que experimente en aquel momento.

Dejé el collage en su lugar y seguí con fotos de la familia de bella, de Alice y bella, de otra hermosa chica junto con las otras dos mencionadas, y una que se encontraba separada del resto, como si estuviera recién agregada, una en la que aparecían seis personas, todas en pareja, con un trasfondo espectacular, todos felices y sonrientes, entonces me sentí intruso.

-Listo.—concentré mi atención en bella de nuevo. Había cambiado su atrevida pijama por unos jeans ajustados y un sueter que le quedaba grande y debía ser de él...

-Te decia que no he tenido tiempo para andar en una computadora—asintió al tiempo que nos acomodábamos en el sillón.—llegué a Estados unidos hace unos meses y en chicago solo tengo dos. No creas que te estoy siguiendo, no soy un psicópata—sonrió con ironía y perdí parcialmente el hilo de mis pensamientos—conseguí un trabajo en la Universidad como profesor en Literatura, específicamente en gramática, y fue todo muy sorprendente. Traje conmigo una carta de recomendación del rector de una universidad, cuyo nombre creo que nunca has escuchado, y al parecer aquí les pareció muy bueno.

-Pues pareciera que Chicago te necesitara...

-Yo pienso que es mucha suerte. Y luego me encontré a Alice en Facebook un día; me reuní con ella y fue su idea que viniera a buscarte, espero no haberte molestado.

-solo me sorprendiste—contestó unos segundos después, cómo procesando la información—no ves a tu ex británico todos los días...—see carcajeó y no pude acompañarla. Fue raro que fuese tan despectiva con respecto a mi; creía ser un amigo.

-Si, entiendo. Y si tienes más cosas que hacer, me puedo marchar—negó inmediatamente

-Ya hiciste el viaje, además no me molesta que estés aquí, ya te dije que estoy solo sorprendida.—le sonreí—recuerdame... ¿Cuántos años tienes?

-25 señorita—se tapó la boca conteniendo una carcajada

-Ha pasado el tiempo muy rápido, así lo siento.

-Tienes 20, ¿no?—asintió-¿y cuando te casas?

-en unos meses—respondió tensa-¿te ofrezco algo de tomar?

-Agua, por favor.—la acompañe hasta la cocina y la observé detenidamente.

Mi hermoso, y anteriormente, pequeño cisne se había convertido en la mujer más interesante y cautivadora que he conocido.

Hablamos bastante, pero principalmente de ella, cosa que me concedió solo por ese día ya que no le gustaba la forma en como me quedaba mirándola cuando ella hablaba. Me enteré de su vida durante los pasados cinco años, en un pequeño resumen de tres horas y media. Incluyó por petición mia, lo que pasó después de que termináramos y también pregunté osadamente el porqué de su decisión final al separarnos y sólo contestó: "Pasaron cosas desagradables en mi vida que me hicieron darme cuenta que no íbamos para ningún lado, lo terminé y dolió, pero fue una buena decisión"

Sus palabras fueron sinceras y sin tacto, a mi consideración, pero así era ella, así siempre había sido y lo respetaba. Me alivio un poco que al decir aquellas palabras no las dijera con rencor sino como un recuerdo vago, que cuando lo retomó, solo la hizo sonreír.

Continuamos hablando de la universidad, de cómo conoció a Lucas, y con su lucha interna con respecto a su relación actual, la cual ella acotó que era su segunda, después de mí.

No se sintió cómoda los primeros meses, pero se dejó vencer por amor, según dijo, y había terminado de formalizar su relación con Lucas con un compromiso realizado en diciembre, donde mencionó unas palabras de su padre y lo fuerte que le habían impactado, pero que al final ella tomó la decisión y todo estaba listo.

En resumidas cuentas ella estaba feliz con su vida, pero noté algo

-¿De verdad eres feliz?—mi pregunta, a pesar que iba en la temática que estábamos hablando, le sorprendió

-Si, digo... ¿por qué no serlo?—fruncí el ceño intentando recordar unas palabras de ella hacia mi, años atrás

-creí que te gustaban las cosas difíciles, que todo esto, la monotonía—enfaticé—nunca ha sido de tu agrado, pero te vas a casar, y no me malinterpretes, me alegro de todo corazón por ti, pero como alguien que ve esto y que te conoció desde tus inicios soñadores, debo decirte que entraras en una monotonía.

-También lo he pensado—dejó caer su cabeza en la mesa del comedor y permaneció ahí. En mi impulso, por intentar hacerla sentir mejor, tomé su mano entre las mías y le dije

-Estas a unas palabras de terminarlo. No te reconozco al no hacer lo que dice tu corazón.—comenzó a reírse y retiró su mano

-Sonaste muy cursi

-soy escritor, ¿Qué esperabas?—me hice el ofendido y ella lo captó

-Yo también soy escritora—atacó

-Pues piensa como una—Y fue Jaque mate.

Se levantó de la mesa e imaginé por un segundo que iba a correrme de su casa, pero solo me tomó la mano y jaló hacia arriba. Me levanté como pidió silenciosamente y chocó contra mi cuerpo en un abrazo fuerte. Tardé dos segundos en reaccionar, y después la rodeé con mis brazos. Ahora si estaba pensando como escritora, y ella también lo sabia.

-llegas sin ser invitado y te vas porque te corren. Eres un chico atrevido y sumiso. Tan indescriptible en una palabra, como siempre, Edward—Supe por su frase que estaba resumiendo su punto de vista sobre mi. Y me encantó. Le tomé la mano en un intento de perfeccionar el momento y ella sonrió complaciente con mi gesto, sin embargo todo acabó muy rápido.

Mi visita terminó minutos después, al momento en el que ella recibió una llamada de Lucas, que la llevó a la realidad y recordó un almuerzo que tenia con Rosalie. Me marche con una sonrisa y una cita para dentro de dos días en el parque central de chicago.

...

La ansiedad se apoderó de mi durante aquel largo día y el que le siguió, y así hasta que llegó el momento de verla.

Llegué con 30 minutos de anticipación y la esperé mientras revisaba el libro que le habia llevado como obsequio, y puntualmente ella apareció mirándole alternamente con el suelo, con una sonrisa en sus labios.

Me saudó con un beso en la mejilla algo forzado ya que ninguno de los dos sabíamos que hacer, pero terminamos sentándonos y le extendí sin decir palabra, el libro que le habia llevado.

-¿Por qué...?—tomó el libro, lo miró fugazmente y a mi luego

-No sé. De regreso a mi casa, cuando salí de la tuya, pasé por una librería y vi ese libro. Sólo se me ourrió regalártelo

-Yo solia tener este ejemplar...—acarició la portada y sonrió—Pero cuando me mudé, Mona me dijo que se lo prestara y nunca he querido quitárselo.

-Pues entonces fue un buen regalo—tomó mi mano y me quedé helado

-Gracias.—pero el momento especial se rompió al comenzar sonar su teléfono.—"¿Alo?". "Estoy en el parque..."—una pausa larga, y frunció en entrecejo—"ya voy"—cortó la llamada y me miró entre sonriendo y en shock.

-¿Qué pasó?—me sentía angustiado

-Rosalie está en trabajo de parto, me tengo que ir—se colocó de pie y la imité

-¿Puedo acompañarte?

-No es necesario. Necesito conseguir un taxi...—susurró al final, como pensando en voz alta

-Estas un poco alterada—me miró mal y sonreí intentando suavizar mis palabras—deja que te acompañe.

-Está bien, pero consigue un taxi, tengo que avisarle a Alice.—y mientras ella estaba en el teléfono, un taxi pasó a mucha velocidad y silbé, tal cual como lo haría en Londres, entonces sorprendentemente el auto se detuvo.

Tomé a Bella por el codo y la conduje al taxi con suavidad pero con rapidez, no sabia por qué también me sentí emocionado.

En todo el trayecto bella no dejó de mover sus manos, e intenté que se calmara pero cuando lo hice comenzó a reírse y quedé embobado.

-Tienes una risa muy...

-Joder, si. La odio, es tan...—hablaba demasiado rápido y no terminó la frase, tuve que concentrarme.

-Iba a decir muy contagiosa. Es hermosa.

-No, solo sirve para avergonzarme.—y justo cuando estaba a punto de seguir con los halagos-verdades, llegamos al hospital.

Pagué el taxi y bella salió disparada al interior del gran edificio blanco. Le seguí el paso y tuve que trotar, pero llegue justo a tiempo para el ascensor, donde por accidente toqué la mano de bella y estaba completamente helada, lo cual por puro instinto, tomé entre mis manos intentando calentarlas; ella me miraba divertida y se abrieron las puertas dejando a la vista a un sorprendido Lucas...


Yo sé que se enamoraron más de Edward... Yo tambien!

Espero les haya gustado

Premienme con un review! :3

MVB