Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.


.- Una historia de Colubrina -.


Capítulo 37 – September 1st (1 de Septiembre)

La mañana del uno de septiembre, Draco ayudó a Hermione a llevar sus cosas a la Torre de Gryffindor. Ambos habían pedido los libros que necesitaban para ese año por correo y, una vez que había guardado sus cosas donde él no podía ir, los dos se quedaron parados en el pasillo, fuera del retrato.

– Bueno, – dijo Draco – ya está. Primer día de colegio.

Hermione cruzó los brazos, los descruzó y luego suspiró.

– Sí. – susurró – Adiós paz, hola niños de primer año que no saben encontrar ni el lavabo y que pierden sus mascotas.

– ¿Qué le pasó a tu gato? – preguntó Draco.

– Se escapó durante la guerra. – murmuró Hermione – Perdido, como tantas otras cosas.

Draco asintió y extendió la mano.

– Lo siento. ¿Quieres otro?

La chica sacudió la cabeza.

– No creo que tenga lo que se necesita para cuidar una mascota en este momento. – dijo – Y me gusta pensar que está en alguna parte de los terrenos y que una vez sepa que las cosas se han calmado, volverá, más delgado, tal vez, con una cicatriz o dos por derrotar a algún animal salvaje, pero en su mayoría de una sola pieza.

Draco le dedicó una larga mirada, pero no parecía que quisiera referirse a nada más que esas palabras superficiales. Pansy se habría referido a otra cosa. Theo también. Hermione, sin embargo, parecía simplemente estar hablando de su desaparecido gato.

– ¿Te gustaría dar un paseo antes de que llegue el tren? – preguntó Draco – ¿Una gloriosa tarde más de libertad?

La chica apretó su mano.

– No voy a abandonarte. – le dijo.

– No importa lo que tengas planeado. – dijo Draco. Empezaron a bajar las escaleras, metiéndose en un pasillo que había sobrevivido a la destrucción y reconstrucción del castillo para tomar un atajo hacia un herbolario que la profesora Sprout había comenzado – Este colegio está diseñado para separar a las personas. A partir de esta noche nos sentaremos en un enrome comedor separados en cada comida, pasando el tiempo libre en salas diferentes. Nos encontraremos en clase, pero sólo porque hay tan pocas personas en Aritmancia avanzada que tienen que combinar las Casas. – se encogió de hombros y la soltó de la mano para poder abrir la puerta que daba al exterior – No quisieran que nadie más se contaminara por un contacto excesivo con las serpientes, después de todo.

Hermione ignoró la amargura en su tono de voz mientras pasaba junto a él, agradeciéndole con la automática cortesía de siempre cada vez que él le abría una puerta y se situó en un pequeño banco en el amurallado jardín.

– Me encanta este sitio. – dijo ella – Espero que no lleguen a invadirlo. – pasó las manos por un tallo de lavanda, tirando de las flores moradas y dejándolas caer sobre las manos extendidas de Draco – ¿Y realmente crees que no pienso sentarme contigo en las comidas?

– No creo que sea bienvenido en la mesa de Gryffindor. – dijo, acercándose las manos a la cara para oler las flores – Y puede que te sintieras incómoda rodeada de Slytherins.

Hermione inclinó la cabeza a un lado y sonrió.

– ¿Crees que eso me frenaría? – le preguntó.

– No puedes sentarte conmigo esta noche. – protestó él – Es la Ceremonia de Selección.

Hermione se encogió de hombros e inclinó la cabeza hacia atrás para tomar el sol.

– Se supone que la Unidad de Casas es la cuestión. – dijo – Y me sentaré donde me plazca.

– Las reglas… – comenzó Draco, pero luego se detuvo – Lo dices en serio.

– ¿Alguna vez he mencionado que robé un banco? – preguntó Hermione.

Draco se echó a reír.

– No, – dijo – aunque, de todos modos, era consciente de ello. Algunas de tus hazañas son bien conocidas.

– Si me siento contigo, – empezó Hermione – tus padres lo descubrirán. ¿Estás preparado para eso?

Draco dejó que las flores púrpuras cayeran entre sus dedos hasta los adoquines y dijo:

– Les escribí hace semanas, después de lo del Profeta pensé que tenía que hacerlo.

– Nunca lo dijiste.

Él se encogió de hombros y apartó la mirada.

– Esperaba poder decirte que no les importaba. – admitió. Cuando ella no dijo nada, se volvió de nuevo para mirarla. Tenía los ojos cerrados y temblaba – Creo que si has podido robar un banco, yo podré sobrevivir a la pequeña desaprobación de mis padres en cuanto a la elección de mis citas. – dijo. Hermione dejó escapar un suspiró y Draco pudo ver como su garganta se movía mientras tragaba saliva.

– Sé lo importante que son para ti. – susurró ella.

Él le agarró la mano.

– Los quiero. – dijo – Pero no pueden escoger a mi novia.


Una charla importante, como vemos Hermione quiere demostrarle que no se va a amedrentar ni a echar para atrás porque los estudiantes vuelvan a invadir Hogwarts, me fascina su actitud luchadora.

Y me ha encantado la mención a Crookshanks.

¿Qué opináis?

En el siguiente capítulo vemos los primeros encuentros con otras personas... ¿estáis nerviosas?

¡Nos leemos pronto!

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