Ren sostenía la mano de Eiko quien llevaba varios minutos de haber dejado de respirar. Kagome se encontraba hincada a su lado acariciando el cabello de la joven mientras que InuYasha tomaba a Colmillo Sagrado del suelo sintiéndose sumamente curioso. Nunca había tenido la espada en sus manos y apreció cada detalle de su elaboración. La fina hoja resplandecía fuertemente liberando un brillo plateado perfecto y el mango se encontraba en perfectas condiciones a pesar de que la espada ya era una reliquia bastante antigua. De pronto Colmillo de Acero palpitó.

-¿Qué es lo que me quieres decir?- preguntó InuYasha en voz baja mirando a su espada que se movía insistentemente dentro de su funda. En ese instante la puerta se abrió.

-Sesshomaru- dijo Kagome silenciosamente con lágrimas en los ojos al ver al imponente youkai entrar con la misma energía poderosa que lo caracterizaba.

InuYasha lo miró sosteniendo a Colmillo Sagrado causando que Sesshomaru fijara su fría mirada sobre él. Extendió su mano para que se la entregara y sin repelar el hanyou lo hizo. Kagome y Ren se levantaron con esperanzas ya que la actitud del youkai les daba a entender que había hallado una solución.

-Los colmillos de nuestro padre aún deben de adquirir un nuevo poder- confesó Sesshomaru con osadía mirando a su medio hermano por primera vez como un aliado.

El hanyou comprendió enseguida y sonrió con la audacia que lo caracterizaba. Sacó a Colmillo de Acero que parpadeaba en un tono azulado y amarillento. –Más vale que funcione- vociferó con un gruñido de batalla. El youkai empuñó a Colmillo Sagrado firmemente frente a él. Juntaron las espadas haciendo chocar las hojas filosas de ambas y se fueron envolviendo en unos destellos azules y dorados que giraban en círculos alrededor de ellas. Sincronizados, Sesshomaru e InuYasha concentraron sus energías sobre el cuerpo sin vida de la joven y al sentir la energía llegar a la cúspide despidieron al mismo tiempo un grito provocando que se liberaran los destellos. La luz llenó el lugar. Ren tomó a Kagome en sus brazos y se lanzó hacia a un lado para no recibir el ataque. El cuerpo de la joven era invisible entre la luz que era envolvente. Una esfera gigante de luz comenzó a elevarse sobre el sofá. Todos observaban asombrados menos Sesshomaru quien se encontraba ansioso de saber si funcionaría. De pronto hubo una explosión de luz; los rayos viajaban por toda la habitación atravesándolos a todos. Kagome sintió como uno de ellos entró por su pecho y salió por su espalda dejando una sensación cálida dentro de ella, de pronto ya no se sintió triste. El cuerpo de la joven volvió a aparecer después de que las luces se disiparon y todos se acercaron rápidamente hacia ella, Sesshomaru se colocó a su lado tomando su mano. No respiraba. El youkai dejó caer su rostro y frunció el ceño, nadie podía ver su expresión pero de pronto todos sintieron unas ganas inmensas de llorar pero de repente se escuchó un profundo suspiro; Eiko tomaba aire como si hubiera estado aguantando la respiración por mucho tiempo y abrió los ojos viendo a su alrededor a sus amigos, a Ren y a Sesshomaru.

-Pero, tú…- sin embargo fue interrumpida por el abrazo fuerte del youkai quien tomó su cabeza y la acercó hacia su hombro.

-Nunca te volveré a dejar sola-