La hermosa ciudad de los antiguos dioses estaba en su esplendor a pesar de que la restauración en las ruinas era algo evidente; aún se podían sentir los ecos de los grandes poetas, dramaturgos y pensadores deambular por todo el ambiente gracias a los pilares enormes construidos de piedra y cantera que caracterizaban a tan majestuosa ciudad desde tiempos inmemoriales.

Stefan recordaba algunas ocasiones en las que por placer visitaba el lugar para admirar lo que muchas personas consideraban como "la primera" de las ocho maravillas del mundo. Hizo memoria que en sus viajes con su amiga Lexi le mostraba la magnificencia de los altos relieves incrustados en las cúpulas y techos de los templos en honor a los dioses, los patriarcas, los reyes, asi que sintió un poco de nostalgia al saber que se encontraba ahí por una búsqueda.

-Te encuentras bien?- Preguntaba el chico de la cicatriz mirando junto a él todo el panorama.

-Si, Harry, solo que a veces un vampiro no puede evitar sentirse algo nostálgico por volver a apreciar todo esto.- Stefan sonreía para adelantarse a entrar a uno de los templos que pertenecía a Zeuz; el dios del rayo, pues habían decidido comenzar la investigación ahí por sugerencia de Klaus, quien estaba dirigiéndose a la enorme entrada del mismo.

El interior era largo y espacioso, las columnas fuertes sostenían en forma equidistante toda la construcción misma que era obra de la arquitectura de tiempos remotos; los grabados incrustados en medio relieve denotaban no solo la forma artística de los griegos sino también su capacidad de plasmar de manera cronológica los acontecimientos mismos. Stefan caminaba un poco más para encontrarse con pinturas rupestres que estaba situadas en el techo donde algunas personalidades vestidas en togas blancas y laureles parecían convivir de manera esplendorosa.

-Que es lo que venimos precisamente a buscar- Stefan formulaba al tiempo de acariciar con las yemas de los dedos parte de los grabados.

-La profecía- Puntualizaba Harry

-Pero tu en realidad crees que la esfera esté en uno de estos templos?- Klaus con voz grave preguntaba para posteriormente dirigirse al fondo del mismo tratando de indagar algo más.

-Seria demasiado obvio que la dejaran en este lugar, pero debe haber un indicio para encontrarla- Mencionaba el pelinegro de la cicatriz al investigar mas a fondo sobre ese lugar.

Estaban ocupados recorriendo todos los lugares posibles mientras que en ese instante un grupo de seis llegaba al mismo sitio haciendo sonar sus botas de cuero en el mosaico del templo. El eco hacía estruendo por lo que los tres voltearon al instante para darse cuenta de que ahora tenían nada mas y nada menos que compañía híbrida. Eran altos, vestían chaquetas de cuero y pantalón oscuro totalmente uniformados de los pies a la cabeza; inmediatamente Klaus mostraba sus colmillos adelantándose a ellos.

-Que crees que haces- Preguntaba asombrado Stefan.

-Ustedes sigan buscando, no podrán con ellos solos- El vampiro hibrido original caminaba decididamente a enfrentarlos mientras que Harry se adelantaba para poder ofrecer su ayuda. –Que haces aquí, ellos me buscan asi que no debemos perder el tiempo.

-No Klaus, son seis, tu eres solo uno.

-Pero yo soy su creador y deben obedecerme.- Los hombres se dirigían a paso agigantado también para rodearlo en un circulo mientras que el chico de la cicatriz solo tenía su varita en ristre para poder adelantar la señal de ataque.

-No hay tiempo que perder Harry!- Imperaba Klaus.

-Debemos buscar la profecía, tienes razón, el sabrá encargarse- Stefan se adelantaba tomando del brazo al mago pelinegro pero éste no confiaba en lo más mínimo que el vampiro original resultara ileso de aquella posible pelea entre híbridos.

-Sera mejor que te entregues por las buenas o tendremos que llevarte a la fuerza.-Uno de los que estaban en el grupo sacaba una estaca de roble blanco mientras que otros estaban equipados con matalobos necesario para poder combatir contra el original.

-Esto es una locura!- Decia Harry deseando ayudarlo pero Stefan se lo impedía.

-No podremos contra todos ellos, son demasiado rápidos.

-Puedo combatirlos.

-No, no puedes, si intentas lanzar un hechizo actuarán en manada, creo que esto le pasó a Hermione también en Mystic Falls- El castaño vampiro miraba fijamente al mago y éste tuvo que bajar la varita despacio, entre tanto el vampiro original se encontraba mirándolos con determinación uno a uno para ver la estrategia de ataque.

-Estaré bien Harry, ve con Stefan… no hay tiempo que perder receurdas?- Imperaba Klaus sin dejar de mirar a los otros que aún apretaban sus puños con actitud de pelea.

En ese momento el mago y el vampiro castaño emprendían retirada para poder dirigirse a una cámara que encontraron como pista para indagar mas sobre el paradero de la profecía, no miraban atrás, pues tan solo se escuchaban gritos provenientes del punto que habían dejado y Stefan obligaba a Harry a ni mirar. No tenían que saber que tal vez uno de ellos habia caído o sido capturado por los otros, ahora lo importante era ver el sitio donde la esfera podía encontrarse.

Bajaron por esa gruta encontrando que los ruidos dejaban de escucharse, probablemente Klaus habia sido atrapado y por ende no debían verificar los hechos, pues tal y como se los pidió tenían que continuar con el camino para encontrar el objetivo.

Stefan se paso una mano por la frente tratando de pensar un poco sobre lo sucedido, y a pesar de que el vampiro original hubiese hecho su vida miserable sencillamente no era fácil dejar ir a quien se declaraba "su amigo" haciendo el recuento de sus días como destripador. Sintió algo de nostalgia pero tenía que proseguir, asi que miraba a Harry inquisitivo mientras caminaban en ese pasadizo oscuro.

-Lumus- Invocaba el pelinegro con la varita siguiendo el paso.

-Crees que encontraremos algo aquí?

-No lo se, pero no tenemos mas indicios y tenemos que aprovechar todo lo que se nos presente.

Continuaban lentamente observando pinturas sobre la pared que se asemejaban al del exterior del templo; todas y cada una de las imágenes estaban ordenadas cronológicamente por lo que decidieron guiarse en ese punto para investigar. Stefan ponía especial atención en todas ellas cuando de repente miraba algo que le llamó sobremanera; se trataba de una mujer encadenada siendo casi devorada por un enorme mounstro.

-Harry ven aquí, tienes que ver esto.- El pelinegro acudía sin pensarlo colocando la varita a la altura de la pintura para observarla mucho mejor.

-Andromeda-

-Si, es ella, pero ve esto en especial.- Señalaba un punto que estaba dibujado a carboncillo que difícilmente se miraba.

-No veo nada.

-Acercate más y fija tu vista en ese punto, ¿Qué es lo que ves?-Enarcaba una ceja posicionando su dedo índice para que el mago apreciara eso mismo, asi que en ese momento cayó a la cuenta que se trataba de un circulo.

-La esfera, debe estar ahí.

-Quieres decir que está en el lugar donde Andromeda fue encadenada.

-En efecto, solo observa que el circulo es simbólico, si está situado en ese lugar entonces un mago estuvo aquí antes que nosotros para planear donde esconderla.

-Y como sabes que es un mago- Preguntaba Harry.

-Por que la profecía solo pudo estar en ese ministerio, sabían de antemano que algun dia se enfrentarían a quien deseara hurtarla asi que extremaron precauciones ocultándola de los ojos curiosos. – Indicaba el vampiro castaño con toda seguridad.

Ambos decidieron que era conveniente acudir al mismo lugar donde Andromeda fue sacrificada, probablemente encontrarían un pista que les indicara el paradero de la profecía, asi que sin pensarlo dos veces decidieron emprender la marcha antes de que alguien mas pudiese interceptarlos.

o-o-o-oo-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o -o-o-o-o-o-o-o-o-o-

La tienda desapareció en un abrir y cerrar de ojos gracias a la destreza de la castaña quien con un hechizo simple hizo que se compactara y entrara en la bolsa extensible que le servía para casos como esas. Evitaba por todos los medios mirar a los ojos a Damon para no tener que llorar traicioneramente por el error que estaba cometiendo, sin embargo el seguía contemplándola, su cabello lacio y castaño lo volvía loco aunque no tanto como sus ojos color miel y su rostro de niña, pero sabía perfectamente que las cosas no podían ser de la otra manera.

-Debemos irnos ya si queremos llegar antes que ellos- Puntualizaba el vampiro castaño al momento de caminar hacia el lado contrario donde quedaba la vereda para llegar directamente a un muelle y dirigirse por agua hacia ese lugar.

-Crees que Silas sepa nuestra ubicación?.

-No, de lo contrario estuviéramos emboscados- Damon decía secamente aun caminando.

Su travesía hacia ese sitio fue larga durando aproximadamente dos horas, y a pesar de hacer paradas continuas para alimentarse o descansar les era pesado seguir en marcha continuamente. Pudieron llegar entonces a una de las costas cercanas al bosque de manchester para pedir un barco o un bote para viajar. Un hombre aledaño tenía algunos en renta por lo que no dudaron en pagarle para adquirir el servicio, asi que le agradecieron por su atención y colocaron lo necesario que los conduciría hasta ese sitio.

-Lo que no me explico es por que no desaparecemos y ya- Mencionaba el vampiro colocándose cerca del timon para comprobar la maquinaria.

-Por que los celtas sentirían la energía de la magia en la tierra y en el aire indicándole a Silas que nos estamos moviendo- Hermione colocaba las cosas en los compartimientos, los víveres, el agua y los libros que habia recopilado de la biblioteca de Hogwarts. –No quiero que sepa que estamos buscando la profecía.- Suspiraba al final sentándose cerca de la cubierta para comenzar a realizar la travesía.

-Al menos esto tiene sistema automático- Damon rodaba los ojos sirviéndose un trago generoso de licor para despues bajar despacio hacia donde se encontraba la chica que aún seguía sin mirarlo.

-Asi que Romeo y Julieta he- Volvia a mencionar el para romper el hielo y tratar de sostener una conversación decente con la chica, sin embargo ella tenía su mirada fija al choque del agua con el bote ladeando su cabello para ni siquiera distinguir su silueta. –Y yo que creí que era una leyenda urbana o algo que inventó el sensible del loco Sheakspeare.- Volvia a beber de su vaso mirando a la chica, entre tanto ella suspiraba un poco para responderle.

-William Sheakspeare se apasionaba con los romances prohibidos o condenados, por tanto muchos lo catalogaron como solo imaginativa del mismo genero, pero ¿nunca te has preguntado que si en todos sus libros pudo haber existido algo de verdad?- Preguntaba la castaña aun sin mirarlo. –En mi sueño eran tan reales y siento que ellos tienen mucho que ver con esa profecía.

-¿Crees que Romeo o Julieta sean descendientes de Andromeda?, que yo sepa no se les conocieron hijos, a menos que ella haya dado el mal paso y que el bebe naciera de un vientre prácticamente muerto- Damon declaraba sentándose al lado de la castaña cruzando las piernas fijando sus ojos aguamarina en ella.

-Probablemente la línea de Andromeda terminó en alguno de ellos y continuo ya sea con uno de los hermanos o parientes cercanos, es por eso que debemos investigar a fondo, asi obtendremos una pista, pues claramente la mujer misteriosa me dijo- Ella por primera vez volteaba a verlo haciendo que el vampiro sintiera de nuevo su corazón latir a prisa.

-Busca el lugar donde mi cuerpo descansa-

-Entonces aquella mujer es…

-Juliette Capuleto- Concluía Hermione con una sonrisa.

Damon pudo distinguir la luz de nuevo que los dientes aperlados de la castaña hacía notar en ese rostro pulcramente definido; ya que en esa escenografía adornada con el agua de mar, el cielo azul y la temprana tarde de ese dia eran perfectos para poder estar abrazado junto a ella, observar cada detalle como si fuese la ultima vez que estarían en ese lugar tan apartado de todo, de Draco, de su hermano Stefan, de su condición vampirica, de las ganas de asesinar, de partir cuellos como si fueran mondadientes y sobre todo de ser él mismo por primera vez.

-Leíste alguna vez todo el libro Hermione?- Preguntaba él con voz suave mientras que ella pasaba saliva con dificultad, ya que muy a su pesar esos ojos aguamarina aún electrizaban sus sentidos, cortaban su respiración y su circulación cambiaba de rumbo al lado contrario.

-Fue… un romance trágico, una lucha por la supervivencia del amor que era subyugado por los apellidos y la alcurnia, solo eso..- Decía ella levantándose del asiento para caminar hacia la proa del bote y abrazarse a sí misma; su cabello ondeaba con el viento y sus ojos se concentraban en el horizonte donde ya no se miraba masa continental alguna.

Damon se dirigió a ella sin tocarla pues aun la amaba, por primera vez no lucharía por el amor de su vida para entregarla a quien pertenecía; raro en el vampiro pelinegro que estaba acostumbrado a siempre tomar lo que deseaba pero como siempre, los sentimientos ajenos se vertían en él como una tetera de café caliente en una taza pasando del frío extremo a lo totalmente opuesto cuando eso sucedía.

-Julliette tuvo que fingir su muerte para estar con su amado Romeo, pero…

-Cuando el vio su cuerpo sin enterarse de lo sucedido se quito la vida con un veneno… ella despertó para mirar el cadáver de Romeo a su lado para despues quitarse la vida con una daga, si .. lo se.- Mencionaba la castaña en susurro.

-No te parece extraño que Julieta haya fingido su muerte?, tu sabes que en ese tiempo las familias acaudaladas tenían dinero para poder hacer una autopsia o comprobar las causas de la muerte, entonces… ¿Cómo es posible que ella pudiese quedar en ese estado mientras que era llevada a su sepulcro?.- Damon declaraba arqueando la ceja acercándose a Hermione mientras que ella volteaba totalmente sorprendida.

-Es verdad, creo que despues de todo Sheakspeare puso en duda la muerte de Julieta y… solo nos concentramos en el romance prohibido..- Ella lo miraba con intensidad.

-Exacto, entonces ella fue una…

-Bruja- Decía la castaña con seguridad mirando los labios de Damon que estaban mas próximos de lo esperado, mientras tanto aquel vampiro la observaba con detenimiento, deseaba besarla, tomarla entre sus brazos y llevarla al camarote para hacerle el amor sin contemplación alguna; tomar su piel y lamerla, morderla hacerla suya a como diera lugar para saciar no solo su deseo carnal sino también el amor que le quemaba por dentro.

-Una bruja si… pero sabes no quiero hablar de eso ahora, estas sola, desamparada y con un vampiro malote que te hara sentir mujer.

-Damon pero tu…- El vampiro no le dio tiempo de seguir hablando para despues tomarla entre sus brazos y fundirse en un beso apasionado que casi le cortaba la respiración a la ojimiel quien ahora se desvanecía ante tal muestra de lujuria y deseo.

-Callate Thinkerbell y disfruta…- Le besaba el cuello, arrancaba la blusa de un tajo para dejar ver la lencería de color azul marino que ahora le fascinaba pues esta combinaba con el mismo de sus ojos. –Te amo Hermione, mentí, tuve que mentirte, pero no te dejaré ir nunca, eres mia, solo mia, solo…

-Tuya Damon… deseé tanto que lo dijeras- Ella cerraba sus ojos mordiendo su labio inferior ladeando su cabellera lacia y castaña callendo en el cuello del vampiro quien todavía seguía deleitándose con el escote de la chica para despues tomarla de la cintura y conducirla a la cubierta para recostarla.

Ella quitaba su camisa de manera salvaje para apreciar el tórax caucásico y blanco que lo caracterizaba, los musculos ligeramente marcados y adornados en eso ojos aguamarina que la volvían completamente loca; tomaba el cinturón de su pantalón de mezclilla para sacarlo de un jalón y lanzarlo a un lado para despues desabotonarlo y mirar la licra de su ropa interior negra que se untaba a cada parte de su cuerpo. Damon estaba erecto y se notaba por encima de la ropa, cosa que la castaña deseaba mas que otra cosa en su vida.

Hermione sintió de nuevo los labios deseosos de Damon mordiendo cada milímetro de los suyos recorriéndolos lenta y salvajemente; sus lenguas se entrelazaban como si se conocieran de toda la vida y anhelaran tocarse, sentirse, experimentarse para despues pasearse por la piel como si fuese un camino inexplorado. Las manos del vampiro pasaban por los muslos de la chica hasta llegar al limite de sus jeans para desabotonarlos y sentir el encaje de su ropa interior que albergaba aquella cavidad que había tenido antes. Su respiración entrecortada se mezclaba con la de la castaña mientras que sus bocas seguían jugueteando una con la otra.

-Damon… hazme tuya- Ella ladeaba su cabellera castaña dejando su cuello al descubierto mirándolo con una sonrisa mientras acariciaba su espalda, y en ese instante el vampiro mostraba su bestialidad pero tenía miedo de herirla, de lastimarla. –Adelante amor, se que no me harás daño..

-Amor?- El preguntaba esperanzado, pues esa palabra lo hacía tan feliz que no le importaba nada mas que seguirla escuchando, su sonrisa se ampliaba un poco mas de la cuenta y ella asentía con la cabeza.

-Solo un poco, no quiero… lastimarte amor- Damon declaraba hincando sus colmillos en la parte blanda para deleitarse con la sangre de la chica que tanto amaba, y en ese instante ella soltaba un grito de placer cerrando sus ojos color maple apretándolos lo suficiente y mordiendo su labio disfrutando aquella estocada que estaba experimentando.

-Damon- Ella decía una vez. –Damon- decía de nueva cuenta pero el seguía en su estado de excitación masiva de grandes dimensiones.

-Damon!- En ese instante aquel vampiro volvía a su realidad, pues ahora estaba de nuevo en la proa del bote; ella con la ropa perfectamente colocada y abrazándose a si misma para poder contener el frio del mar abierto y el todavía sostenía su copa de licor, pues toda esa pasión no era mas que producto de su imaginación o su utopía.

El vampiro dio un largo suspiro decepcionado de la situación mirando hacia el horizonte para darse cuenta de que el atardecer estaba cayendo y necesitaba alimentarse antes de que en realidad desangrara a Hermione, asi que dio el ultimo trago a su copa para despues mirarla.

-Damon te quedaste atónito, ¿Qué pasó?- Ella le preguntaba aun contrariada por el letargo temporal del vampiro quien no le respondía la pregunta hasta que por fin pudo reaccionar y salir de su ensoñación.

-Nada, solo que necesito comer, voy al timon a checar la dirección, tu deberías ir al camarote a descansar un poco, yo vigilaré- El pelinegro se retiraba dejando todavía a Hermione con la duda, sin embargo no le extrañaba, pues quizá estaba pensando en su verdadero amor. Elena Gilbert.

Por fin después de casi un dia de navegación lograron arribar a la costa que conducía a la pequeña ciudad de Verona; el sitio distaba mucho de aquellas donde los mercaderes colocaban sus insumos para vender y las gaviotas trataban de comer lo mas que se podía de tan suculentos alimentos que día a día eran transportados por barco.

Damon le indicaba a Hermione que estaban ahora en el lugar adecuado para poder dejar el bote en un lugar seguro y despues regresarlo para conducirse por toda la ciudad donde encontrarían las respuestas que estaban buscando acerca de la profecía de Andrómeda.

-Vaya que ha cambiado todo esto- Mencionaba la castaña al momento de observar ahora casas perfectamente construidas, pues no estaban compuestas de madera y paja como las que había visto en el sueño, ahora eran completamente de concreto puro con ventanales perfectamente colocados en su sitio y puertas rusticas reforzadas; las calles adoquinadas estaban totalmente lisas y se podían apreciar automóviles como señal que la infraestructura había evolucionado a la par del tiempo.

-No podía quedarse asi despues de todo, pero la pregunta es.. ¿A dónde nos dirigimos?.

-Al lugar donde Julieta y Romeo fueron sepultados- Suspiraba sintiendo el aire en su rostro. –Las catacumbas de la iglesia.- ella adelantaba el paso.

-Crees que nos dejen entrar ahí.

-Si no nos dejan buscaremos la forma- Indicaba la castaña mientras que se conducían al interior de la ciudad con su objetivo ahora definido.

Al paso de algunos minutos preguntaban la ubicación y dieron con el lugar sin ningun inconveniente. La iglesia estaba adornada con motivos barrocos y las imágenes en mural mostraban perfectamente a los mártires conocidos asi como también los santos respectivos a quienes todos los habitantes les eran devotos. Caminaron haciendo eco con sus pasos por el centro de la entrada admirando todo aquel panorama y por extraño que pareciera el vampiro pudo entrar sin ser invitado, eso se debía a que el lugar no era de nadie en especifico, era construido para todo aquel que deseaba ingresar.

-Es hermoso, jamás habia estado en un sitio como este-

-Ya lo creo Damon, no creo que siquiera te sepas el padre nuestro- Indicaba ella buscando las catacumbas mientras que él tocaba algunas de las velas que estaban posicionadas debajo de los santos.

-Aunque no lo creas Giussepe era muy católico, al igual que mi madre lo fue en su momento- El vampiro se dirigía a la castaña quien estaba verificando la entrada al lugar donde los enamorados fueron sepultados.

-No te haría mal acudir de vez en cuando para evitar tanta matanza.- Decía ella mirando por fin el sitio correcto que se encontraba por debajo del altar principal y que seguramente conducía a las tumbas de los sacerdotes.

-No es mi estilo Hermione, digamos que Dios y yo tenemos una relación, de solo amigos, yo no me meto con él y él no se mete conmigo.- Rodaba los ojos con una sonrisa.

-Si yo fuera el te fulminaba con un rayo por lo que acabas de decir- No pudo evitar reírse un poco mientras que encontraba el candado para abrir la celda que conducía a las tumbas. –Alohomora- Con un toque de varita tocaba el aseguramiento de metal mismo que se abría al instante para dejarlos pasar por esas mismas.

Caminaron lo suficiente contemplando las criptas de los clérigos que fueron sepultados en esos lugares desde el mas antiguo hasta el mas reciente; había inscripciones en latin y contenedores de flores para las visitas que los honraban; también había celdas especiales de oración donde se encontraba un altar en el centro rodeado por un espacioso banco de piedra en forma circular para que pudieran los monjes acudir a un momento de silencio espiritual.

Continuraron el paso para bajar otra de las escaleras donde había féretros colocados en grutas con inscripciones de otros sacerdotes y personas que fueron sepultadas en el lugar; Hermione no pudo evitar sentir un ligero escalofrío a pesar de ser un lugar completamente santo, en cambio Damon lo encontraba fascinante, siniestro y en cierta manera avasallador.

-No me digas que tienes miedo.

-No no tengo miedo Damon, deja de decir tonterías- La castaña evitaba mirarlo pero tenía cierto deje de nerviosismo en sus palabras.

-Entonces no tienes temor de esto?—El vampiro tomaba un cráneo que se había encontrado tirado en el piso colocándolo frente a la chica quien soltaba un grito desgarrador retrocediendo un poco cerrando sus ojos. Damon se reía a carcajadas al ver a la chica tan asustada de un esqueleto completamente seco.

-Ser o no ser… esa es la cuestión—Damon declaraba solemnemente interpretando la frase tan característica de Hamlet, que curiosamente fue escrito por el mismo Sheakspeare. La castaña solo lo miraba enfurecida arrebatándole el cráneo para colocarlo en un lugar donde no fuera pisado o más roído por las ratas.

-Muy gracioso maestro del espanto, ahora si me disculpas yo si tengo una investigación que hacer, asi que si quieres seguir jugando a Mel Gibson por mi está bien pero dejate de..—Ella se mostraba enfurecida y en ese momento el chico la miraba con ternura.

-Perdoname… solo quería… romper la tensión, y bueno, extrañaba que te pusieras asi conmigo- Damon declaraba a milímetros de su boca mientras que ella solo se separaba un poco, ya que a pesar de desear besarlo todavía tenía en la cabeza las palabras que se dijeron en el bosque de Manchester.

-Debemos seguir- ella se relajaba un poco y daba un suspiro largo para poder continuar con el camino dejando al vampiro algo decepcionado.

Seguian bajando por las catacumbas al extremo de quedarse sin luz alguna, por lo que Hermione tomaba su varita para convocar un lumus y poder alumbrar el camino por el que tenían que pasar para llegar al mausoleo donde Julieta y Romeo fueron sepultados. Damon tomaba la que le pertenecía y recitaba lo mismo que la castaña pudiendo lograr con éxito el encantamiento mismo que la sorprendió al verlo.

-Tambien tengo mis talentos, ¿Soy un mago recuerdas?

-Ya lo creo Damon- Ella lo miraba con ternura al observar la emoción que esto le provocaba al vampiro.

Por fin llegaron a una puerta de madera tallada perfectamente con escrituras de un escudo que la castaña reconocía al instante, pues se trataba de la letra M encerrada por la letra Omega. Damon se sorprendió al ver que ese símbolo lo había visto en otro lugar anteriormente, pero debía ser una coincidencia y lo ignoró para concentrarse en la entrada.

-Este debe ser el lugar- Hermione concluía tocándola para poder abrirla con un rechinido algo estruendoso y darse cuenta que había un par de féretros de piedra con las inscripciones de Romeo y Julieta en cada una de ellas, las cruces por alguna razón estaban entrelazadas haciendo que ambos se miraran el uno al otro deseando pesar que alguien las habia diseñado de esa forma.

-La tumba de Julieta..- ella miraba la que le correspondía dirigiéndose con prontitud al lugar y darse cuenta de que estaba sellada a cal y canto; no sabía si sería buena idea profanar el sitio pero si deseaba encontrar las respuesta tenía que hacer lo que debía. Colocó su varita a la orilla de cantera dudando en realizar el hechizo, pues tenía que buscar una que solo removiera la piedra sin hacer una explosión.

-Que te pasa, por que no lo haces?- Damon comentaba recargándose en la tumba de Romeo, para despues mirarlo y sonreir un poco sarcástico. –Perdon viejo pero tu querida novia nos esta jodiendo que busquemos en su cama, no te pongas celoso, yo tengo a la mía- Susurraba el chico.

-Damon!

-Ok ok está bien, algo de humor Shekspeariano si lo quieres ver de esa forma, asi que ¿Cómo la abriremos?.

-Tendrá que ser de la manera muggle, ya que si usamos magia podremos despedazar los restos, eso en caso de que haya algunos claro está.

-Dejame a mi- El chico tomaba su varita para despues apuntar a una de las rocas sueltas que se encontraban en el suelo y recitar un hechizo.

-Hierraverto- La roca se convertía en una gran barra de metal con cincel y pico, misma herramienta que servía para poder perforar cualquier cosa sin necesidad de causar daño alguno. La castaña se sorprendía sobremanera al ver lo bien que utilizaba la transformación a su favor y sintiéndose algo tonta por no habérsele ocurrido antes.

-Con permiso, tengo una investigación que hacer- El vampiro le sonreía para despues perforar por las orillas la tumba de la joven con mucha destreza y fuerza contundentes; pues su calidad de vampiro le permitía hacer las cosas mas rapidas.

Duro menos de cinco minutos en remover la loza de piedra y abrir la tumba para posteriormente llevarse una mano a la nariz en señal de la peste que el cuerpo había despedido durante muchos años, pues el aroma a sangre seca, huesos roídos y polillas del vestido polvoso que estaba en el cuerpo eran agudos. Hermione en cambio se adelantaba un poco para apreciar un esqueleto boca arriba con esa expresión gélida, observaba los restos detenidamente esperando encontrar la esfera pero no había nada en ese lugar salvo algo que le llamó la atención, pues una daga de plata mediana y puntiaguda estaba colocada a un lado del vestido que brillaba con la refracción del lumus de la varita.

-Esta, fue la misma que ella se enterró en el pecho, incluso la marca todavía esta en el atuendo mira esto- La castaña le señalaba un orificio en el escote del mismo y el vampiro solo enarcaba una ceja.

-Si la profecía no esta aquí supongo que perdimos el tiempo- Damon se giraba para mirar en ese instante a un grupo de personas que llegaban al lugar, sus pasos se hacían sonar y se daba cuenta de que había un par de magos con sus varitas extendidas haciendo Lumus, y en medio de ellos dos se econtraba un hombre de cabello rubio cenizo y ojos color claro que los miraba a ambos con inquisitez.-

-Gracias por abrir la tumba por mi, creo que debo agradecer tan noble gesto- Silas hablaba con voz aguardentosa mientras que la castaña se giraba al instante y llevarse la sorpresa de su vida, pues el hombre que estaba en frente era idéntico al que había visto en sueños; los ojos color verde, el cabello cenizo y ese mentón fuerte eran lo que caracterizaba al joven del balcón; era apuesto, bastante atractivo y varonil en su manera de hablar y desenvolverse.

-Tu eres… Romeo Montesco- En ese instante Silas la miraba con extrema sorpresa, miraba el rostro de la castaña tan hermosa que tenía en frente y tembló un poco antes de hablar.

-Callate sangre sucia inmunda!- Uno de los mortifagos estaba a punto de atacar a la chica pero en ese momento Silas lo detenía cortándole ambas manos haciendo que su varita se pusiera en su contra convirtiéndose en un cuchillo enorme que desangró al instantes al tenebroso. Damon miraba contrariado la actitud del inmortal y la castaña todavía miraba el rostro de quien había soñado subiendo por el balcón de Julieta Capuleto

-Hermione, él fue quien soñaste?, pero… si se trata de Silas, el inmortal- Damon le aclaraba mientras que la chica miraba impresionada todavía al hombre de ojos verdes, era apuesto, no lo podía negar.

-Silas, entonces …

-Se me conocía como Romeo Montesco en el pasado, pero ahora, eso no importa amada mia, por que estas aquí… sabía que funcionaría la tranferencia de cuerpo- El hombre se acercaba a la castaña para mirarla a los ojos.

-Julliette, amada mia, ahora nada ni nadie podrá separarnos… pero aquí esta tu retrato, quizá ahora no tengas todos tus recuerdos pero eso con el tiempo lo descubriremos, si encontramos la profecía tendre poder ilimitado para vivir para siempre y ser mas fuerte- El acariciaba su mejilla mientras que la castaña estaba inmutada; Damon por su parte deseaba romperle el cuello o arrancarle la cabeza por tal acto pero sabía que no era prudente por los híbridos que se encontraban escoltándolo.

-Yo… yo soy Hermione Granger, tu… Julieta esta enterrada ahí- Señalaba la chica la tumba.

-Amor mio, era cierto… tus recuerdos se han ido por la reencarnación pero aquí esta la prueba de que no miento- Miraba a uno de los extremos de la cámara donde ambas tumbas estaban colocadas para dejar ver a una joven bastante hermosa de cabello rizado y castaño; Hermione se llevó una mano a la boca al observar que la figura era exactamente una replica de ella misma, solo que más antigua y elaborada en oleo sobre tela que con el paso del tiempo se llegó a desgastar.

-Oh.. por dios, soy… igual a ella.- Concluía la chica agrandando sus orbes un poco mas y dejando expectante incluso al mismo Damon.