CAPÍTULO 37
- Hey, qué tal las vacaciones? – me saludó Kol cuando entró en mi consultorio el lunes siguiente
- Geniales. Qué tal por aquí?
- Mmm, como siempre. Qué es eso tan importante que tenías que decirme?
Me resultaba duro pero tenía que poner a Kol sobre aviso por si a Amara se le ocurría realmente hablar con Bonnie.
Suspiré dejando sobre el escritorio los papeles que tenía en las manos y me recosté en mi asiento.
- Amara ha regresado de Europa – le informé
- Sí? Cómo lo sabes?
- El sábado cuando llegamos de Mystic Fall estaba esperándonos en casa
- Oh, oh. Problemas con Caroline?
- No, ninguno, pero Amara estaba lo suficientemente molesta por mi boda – me miró expectante – Dijo que hablaría con Bon.
- Qué? – gritó palideciendo
- Lo siento, Kol. En realidad no sé si cumplirá su amenaza pero por si acaso debo avisarte
- Gracias – musitó
- Estás haciendo las cosas bien con Bon, Kol? – pregunté curioso
- Tanto como he podido
- O sea que nada de infidelidades…
- Algo así…
- Algo así? Qué significa eso, Kol? Te has estado tirando a otras viejas, sí o no?
- Sí. No. Qué se yo, Nik. No es tan fácil.
- Es que eres idiota – suspiré negando con la cabeza – Yo he cumplido mi parte. Sólo desearía que Bon no tuviese que sufrir, no se lo merece.
- Y yo sí, hermanito? Yo me lo merezco?
- La verdad es que creo que sí – me lamenté
No volví a tener noticias de Amara durante el resto de la semana. No sabía si sentirme tranquilo o preocuparme aún más.
Rebeca estaba en nuestro departamento con Caroline ese viernes cuando volví del hospital. Caroline tenía el semblante acongojado cuando entré y rápidamente se lanzó a mis brazos para hundir el rostro en mi pecho.
- Hey, ángel – susurré – Cómo te encuentras?
- Bien – musitó contra mí
- Hola, Nik – me saludó mi hermana y sin soltar a Caroline me acerqué para sentarnos frente a ella
- Cómo estás, Beca? No esperaba verte hoy. Va todo bien? – no podía ignorar la expresión preocupada en el rostro de Rebeca
- Bon ha dejado a Kol – dijo sin preámbulos y Caroline se apretó contra mí
- Mierda. Amara…?
Rebeca asintió.
- Es una maldita desquiciada – bufé – Cuándo…?
- Ayer. Bonnie vino a casa completamente desgarrada. Kol no pudo negar ninguna de las acusaciones de Amara. Últimamente no se ha limitado a esa zorra, Nadia, sino que parece que también ha estado con una tal Pearl, aunque es igual cuántas chicas fueran en realidad…
- Es un idiota – me quejé
- Él también está muy afectado. Creo que realmente estaba enamorado de Bon pero por alguna estúpida razón que no comprendo, tiene la necesidad de meterse con otras chicas – explicó Rebeca con tristeza
- Él lo sabía, Rebeca. Ya hace un año que sabía de las amenazas de Amara. Pudo haber hecho las cosas bien este último año al menos. Pero no, tuvo que seguir jodiéndola…
- Lo sé. De todos modos está destrozado.
- Oh, Nik – se quejó Caroline alejándose un momento de mí para mirarme – Es por nuestra culpa…
- Qué dices? Eso son tonterías…
- Claro que no. Si tú y yo no estuviéramos juntos, Amara no le habría dicho nada a Bonnie
- Eso son tonterías, Caroline – contrarrestó Rebeca
- Ángel, ángel. No es culpa nuestra. Incluso reconociendo que Amara es una maldita enferma, si Kol no hubiese engañado a Bonnie, ella no habría tenido nada que hacer. Por mucho que me duela decirlo, el único culpable aquí es Kol. Me duele que sufra mi hermanito, tanto como me duele que sufra Bon, pero debo reconocer que él se lo ha buscado. No así ella, que es realmente la víctima inocente en todo este asunto.
- Es verdad – reconoció Rebeca – Es una situación muy triste pero Kol se ha ganado con creces todo esto
- Y tú – me giré hacia mi esposa – No quiero que te preocupes ni te angusties, de acuerdo? – me miró asintiendo solemnemente – No te hace bien a ti ni al bebé – proseguí acariciando su vientre plano aún
- QUÉ HAS DICHO? – gritó Rebeca botando en el sofá
Caroline y yo nos giramos hacia ella sonrientes y Rebeca se lanzó sobre nosotros abrazándonos.
- Van a tener un bebé! – gritaba emocionada haciéndonos reír – Voy a ser tía! Es genial!
Aún no habían pasado más de treinta minutos desde que Rebeca se marchara cuando Esther llamó ansiosa.
- Nik! Cómo no me lo has dicho? – gritó al teléfono cuando contesté
- Lo siento, mamá, aún no hemos tenido tiempo. Pero es que Rebeca nunca puede hacer silencio?
- Cómo querías que no me lo dijera? Está feliz, y no puedes imaginarte lo feliz que me han hecho a mí. Cómo están, cariño? Cómo se siente Caroline?
- Caroline no lo está pasando muy bien, el malestar es constante. Pero estamos felices, mamá. Creía que nada superaría mi felicidad por haberme casado con Caroline pero esto es… es inexplicable.
- Lo sé, cariño. Vaya si lo sé. Cuánto tiempo tiene?
- Ahora son nueve semanas. Aún es reciente, pero hemos ido al médico y todo está bien.
- Claro que sí, cariño, verás que todo estará bien esta vez. Pásame a Caroline. Tengo que agradecerle a esa niña la felicidad que está trayendo a mi familia.
- Gracias, mamá. Sin dudas necesita escucharlo. Está bastante afectada por lo que sucedió con Kol, gracias a Amara – dije entre dientes
- Oh, sí. Realmente esa es una muy triste noticia. Sólo espero que puedan arreglarlo. Bonnie es una chica encantadora y no me la imagino fuera de nuestra familia– reconoció con tristeza
Esther habló con Caroline y la emocionó mucho al ofrecerle toda la ayuda que necesitara, ya que la familia de Caroline estaba lejos. Además le dijo que quería que la tratara como si fuera su madre, y Caroline se sintió muy reconfortada y feliz.
Kol no fue al hospital la semana siguiente y supe por mi madre que se había ido a los Hamptons para estar solo unos días. Cuando finalmente pude hablar con él se escuchaba realmente abatido, pero no nos culpaba a Caroline ni a mí sino que al fin se había dado cuenta que el único culpable era él mismo y su propia estupidez.
Amara me llamó al hospital a mitad de esa semana para regocijarse de su hazaña.
- Espero que estés contento con lo que has logrado hacerle a tu hermano – dijo irónica
- No, Amara, no he sido yo. Has sido tú y espero que te haga feliz saber que le has hecho mucho a daño a Bonnie, una chica que no te hizo nada. Una persona completamente inocente. – repliqué con pasmosa tranquilidad
- Tú lo has hecho. Con tu estupidez.
- Estás enferma – aseguré – Y desde luego que no soy feliz ante la tristeza de mi hermano y de quien fuera mi cuñada durante seis años; pero no puedo dejar de ver la malicia y crueldad que llevas dentro. Lo más increíble es que no entiendo por qué lo haces, porque si esperabas obtener algo, no sé qué pueda ser. Desde luego que yo nunca volvería contigo porque no me imagino poder querer tener algo que un ser tan inhumano y desalmado como tú. Pero bueno, allá tú y tus maquiavélicas razones.
- Nunca podrás ser feliz, Klaus– gruñó entre dientes
- Te equivocas, Amara, SOY feliz – recalqué – Como nunca pensé merecerme. Soy muy feliz – respondí antes de colgar.
Faltaban escasos cinco minutos para que me marchara cuando mi padre entró como una tromba a mi consultorio.
- Estarás contento – resopló apoyándose en el escritorio
- Mucho, sí – respondí recostándome en el sillón para levantar la vista y observarlo pacientemente – Puedo saber a qué te refieres?
- A lo que has obtenido con Kol
- Otro que piensa que la culpa es mía – suspiré
- Y de quién si no? Es la venganza de Amara por casarte con esa estúpida – gritó y enfurecí levantándome de mi asiento
- No te atrevas a insultar a mi mujer
- Qué quieres que te diga si esa mujer no hace más que traer desgracias a nuestra familia? – dijo alejándose de mí
- Pues a MI familia no ha hecho más que hacerla feliz, qué curioso.
- Kol tenía una prometida acorde a nuestra posición. Los Bennett son muy importantes y ahora ya no están emparentados con nosotros. Y todo porque a ti se te ocurrió casarte con una pobre pueblerina.
- Crees que a Bonnie le molestó Caroline y por eso dejó a Kol? No se te ocurrió pensar que quizás lo que le indignó a Bon fue que tu hijo se haya estado tirando a medio Manhattan durante estos seis años de noviazgo?
- No tenía por qué enterarse
- Apoyas lo que Kol hizo? – pregunté desconcertado
- Es un hombre – justificó – Un hombre tiene que desahogarse. Hay cosas que no puedes hacer con una chica decente como Bonnie, pero eso no quiere decir que no tengas la necesidad de hacerlas.
- Dios! – exclamé dejándome caer sobre mi asiento – Estás tan enfermo como Kol. Casi tanto como Amara. Sabe Esther que piensas así?
- Tu madre no tiene nada que ver en esto
- O sea que no lo sabe – sonreí con suficiencia
- Crees que tendrías una familia bien avenida si me hubiese dejado llevar por mis necesidades y le hubiese propuesto un trío sexual a tu madre cuando éramos novios?
- Basta – rogué – No quiero esa imagen. Has estado con otras mujeres estando con mamá?
- Sólo cuando ella no ha podido responderme – explicó y me hizo sentir náuseas
- Y eso cuándo ha sido?
- Los embarazos de tu madre no fueron fáciles. Tenía que hacer reposo y no podía mantener relaciones sexuales. Yo tenía mis necesidades.
- Dios mío! Eres un enfermo
- Cuida tu boca, jovencito – dijo apuntándome con el dedo
- Mi mujer está embarazada y no puedo imaginar siquiera estar con alguien más aunque tuviera que pasarme nueve meses sin hacerle el amor.
- Cómo que tu mujer está embarazada? – girtó con los ojos desorbitados
- No lo sabías? Creí que Esther te lo diría – sonreí petulante – Caroline está embarazada. Felicidades, vas a ser abuelo.
- No puedo creer que esa vulgar vaya a tener un niño de mi sangre… - murmuró
- Yo tampoco – acepté
- Tendrás que deshacerte de él – dijo resuelto dejándome anonadado
- QUÉ?
- Que tendrás que deshacerte de él. Tienes que hacerla abortar.
- SAL YA DE MI CONSULTORIO – grité furioso
- Escúchame…
- SAL YA DE MI CONSULTORIO SI NO QUIERES QUE TE PARTA LA CARA – grité señalando la puerta
- Ya continuaremos esta charla – dijo girándose y saliendo del despacho mientras yo buscaba calmar mi rabia.
X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-X-
REVIEW
