Capítulo 8: Doing all right

Capítulo 36: HEROE

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They called him a hero
In the land of the free

Queen. Put out the fire.

Arriba del Threstals, Harry se sentía mucho más libre de lo que se había sentido nunca. Pronto dejaron atrás Hogwarts, Hogsmeade y el Bosque Prohibido. Pasaron a través de grandes campos y paisajes agrestes. Miró a sus compañeros: Luna y Lyra estaban en el Threstal como si fuera una cosa que hacían diariamente; Ron, Alan y Rigel de vez en cuando decían algo como "No lo puedo creer", "Fantástico" ó "Genial"; y en cuanto a Ginny, Lourdes, Hermione y Neville tenían los ojos fuertemente cerrados, como si estuvieran esperando el momento que el Threstal descendiera.

Pronto, Harry vio un conjunto de tierras rocosas, un acantilado a las orillas del mar. Los Threstals comenzaron a descender, haciendo que Harry tuviera una sensación rara en el estómago, como de vértigo.

Cuando tocaron el suelo rocoso, Harry escuchó algunos suspiros de alivio por parte de algunos de sus amigos. Harry y los demás bajaron de sus caballos y caminaron en dirección a la cueva más grande que habían visto nunca, cautelosos y con sus varitas en mano.

Harry se giró para mirar a Lyra, como para comprobar si era ahí donde tenían que estar, y la chica hizo un movimiento decisivo con su cabeza y todos entraron dentro de la cueva.

Tardaron unos segundos en que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad de la cueva, Lourdes, Lyra y Hermione (las más inteligentes) pronunciaron "Lumos!" y de la punta de la varita salió la bastante luz para ver que la cueva era bastante angosta y tenía tres túneles.

Lo que significaba que deberían separarse.

-Debemos separarnos-dijo Harry-. Ginny, Alan, Ron y Hermione tomen el camino de la derecha-los tres asintieron-. Lourdes, Rigel, Luna y Neville el de la izquierda- Y Lyra y yo por el central. Espero verlos pronto a todos-se despidió Harry, tomando la mano de su novia y entrando al túnel.

Harry murmuró Lumos y con ayuda de la luz de la varita de Lyra vieron que el túnel parecía tener algún fin. Harry notó que Lyra jugueteaba con sus dedos, estaba nerviosa.

-¿Por qué no me dijiste que soñabas con Voldemort?-preguntó de la nada Harry.

-No sabía que era Voldemort-contestó Lyra mirándolo-. Tampoco lo supe hasta hoy. Lo único que sabía era que una voz aguda y fría me incitaba a venir acá... Me mostró todo como llegar. Y lo que vi fue sus ojos rojos... y cuando recibí la carta de Dan hoy, me di cuenta de que todos estos meses (desde que soy Lyra) fue Voldemort. Aunque no sé para qué me mostró todo esto-Lyra desvió sus ojos grises.

Harry miró con aprensión a su novia, pero no dijo nada, solamente le apretó la mano un poco más fuerte y ella suspiró.

-Bueno, ya que nos estamos sincerando y prometimos no decirnos mentiras-comenzó ella, volviéndolo a mirar a los ojos-, podrías decirme que soñaste conmigo y Voldemort.

-¿Cómo sabes...?-Harry estaba tan sorprendido que no terminó la pregunta.

-La noche que despertaste a todos y dormimos juntos-contestó Lyra, como si fuera obvio-. Murmuras cosas como "Lyra no" y "Voldemort" ó cosas así... Cuando dijiste que era sobre mí, deduje que era eso, pero no dije nada porque yo tampoco te decía nada de mi sueño. Entonces, ¿qué soñabas?

-Tú te ibas al lado Oscuro, con Voldemort, y tratabas de...-a Harry se le hizo un nudo el la garganta y cuando habló, su voz salió como estrangulada-... de matarme...

Lyra se detuvo en túnel, totalmente anonadada. Parpadeó un par de veces como si no lo creyera.

-Yo nunca haría algo así-declaró Lyra con voz estrangulada y con los ojos brillosos por las lágrimas-. No deberías pensar en eso.

-Lo sé, pero el sueño es tan real y escalofriante...-Harry se acercó a ella y la abrazó. Era increíble como una persona podía darle tanta calidez a simple tacto.

-Mejor sigamos-dijo Lyra, sin soltar a Harry.

Llegaron al final del túnel, pero no encontraron nada. Al parecer estaba sellado, pero podían escuchar voces detrás de la dura roca. Lyra y Harry comenzaron a dar pequeños golpecitos, tratando de descubrir algo, pero la pared rocosa seguía igual.

-Deberíamos volver-dijo Harry.

-Espera tengo una idea-Lyra sacó un cuchillo de una de sus botas y se hizo un pequeño corte en la mano. Tomó la mano de Harry con suavidad y le hizo un tajo. Dos hilos de sangre se deslizaban por ambas manos. Juntó ambas manos cortadas y luego las apoyó en la fría roca.

La piedra comenzó a moverse, tal como la hacía aquella pared en el Caldero Chorreante para entrar al Callejón Diagon. Unas pocas luces iluminaban la lúgubre y gran estancia que se irguió ante ellos. Parecía que las rocas de la cueva habían sido lijadas hasta darle un aspecto más suave; había una mesa delante y una puerta al final de la sala. Pero había algo que no estaba bien, Harry miró a su alrededor para ver de que se trataba.

Pero no pudo hacerlo porque tuvo que esquivar un rayo rojo que venía hacia él y Lyra rápidamente. Ambos se tiraron al piso inmediatamente y al menos diez mortífagos enmascarados aparecieron de la nada, apuntándolos con sus varitas.

Expelliarmus!-gritó uno de ellos, arrastrando las palabras. Claramente era Lucius Malfoy.

-¡Protego!-gritaron Lyra y Harry, al mismo tiempo.

Lyra miró a Harry, mientras el hechizo de los mortífagos era expulsado hacia ellos, haciendo caer a dos, y le susurró: "Empecemos". Lo que sucedió después de esa frase fue rapidísimo.

Ambos trataron de esquivar las mayores maldiciones posibles, mientras se resguardaban con un "Protego", luchando codo a codo. Al parecer los mortífagos estaban cansados de maldiciones simples, por lo que Lucius Malfoy comenzó a lanzarles algunos Avada.

Pudieron escapar por los pelos de los varios de rayos verdes que circulaban en su dirección. Sin embargo, algo salió mal. Algo alcanzó Lyra y quedó tendida en el piso retorciéndose.

La maldición Cruciatus la había alcanzado.

-¿Te llamas héroe ahora, Potter?-preguntó con malicia Malfoy, apuntándolo con la varita, haciendo que Harry sea incapaz de aliviar el dolor de Lyra-. Yo diría que eres un idiota.

Malfoy siguió mofándose, mientras Lyra seguía retorciéndose a su lado. Cuando la maldición terminó, Lyra quedó tendida en el piso, respirando con dificultad.

-Oh, tú eres nada menos que la hija de Black, niña-dijo Malfoy, tratando aparentar sorpresa-. Bueno, deberías ser recibida como todos los sangre limpia que han desafiado sus raíces al juntarse con los sangre sucia... ¡Ava...!

Expelliarmus!-gritaron ocho voces, haciendo que Malfoy saliera disparado hacia la mesa de la sala, dejándolo inconciente.

Ron, Hermione, Rigel, Lourdes, Alan, Ginny, Luna y Neville empuñaban sus varitas, como si estas fueran peligrosas y afiladas espadas. Y por un momento Harry pensó que era así.

Todo pasó rápidamente, Harry se agachó para comprobar el estado de su novia, mientras que todos peleaban, Lyra asintió y se unieron a la pelea. En pocos minutos, se deshicieron de los mortífagos dejándolos inconcientes y atados.

-Dios bendiga a tu padre, Lourdes-le dijo Neville a la chica-. Si no fuera por él, habría muchas cosas que no sabría.

La chica sonrió en agradecimiento. Luego todos caminaron hasta la puerta de la habitación. Abrieron despacio, teniendo cuidado de no ver más mortífagos, pero lo que vieron lo sorprendió aún más.

La mayoría de los adultos que conocían, aurores y miembros de la Orden del Fénix, Remus, Sirius, Dan, Lucy, Tonks, peleaban con al menos 40 mortífagos. Sirius fue el primero en darse cuenta de la presencia de los chicos, y el primero en lanzar un grito:

-¡EN EL NOMBRE DE MERLÍN! ¡QUÉ MIERDA HACEN AQUÍ!

Y sí, estaban en problemas.