Disclamer: personajes de JK Rowling.
Hola a todos, espero que sepan disculpar mi larga ausencia, pero tuve problemas de salud algo importantes, me sometí a una cirugía de cordales y la pase bastante mal.
Espero que disfruten este capítulo, lo he escrito con mucho cariño para ustedes, a este fic le faltan dos capítulos para terminar y les prometo que será muy emocionante. Gracias a aquellos que me comentan y que espero que lo sigan haciendo. Ahora…a leer.
Capitulo 36 La Reunión.
Scorpius Malfoy llegó a Irlanda con todo su contingente de Wargs. Fue un viaje relativamente lento desde Siberia, no solo por la gran distancia sino por la cantidad de personas, los cuervos volaron, los lobos usaron trasladores. Scorpius fue el último en irse, dejando a Issac al cuidado de sus manadas como regente y bajo la supervisión del consejo warg. Al acercarse al Cuartel General de la Resistencia, una multitud lo esperaba en la explanada. Al parecer su llegada era el acontecimiento del día.
Los magos y brujas de la resistencia salieron de los hangares y el edificio de la gran construcción, que antes que los mundos fueran separados, fueuna base militar. Miles de magos ingleses con sangre muggle en las venas vivían en campamentos en los alrededores en conjunto con muchos cientos de sangre puras que fueron considerados traidores, eran refugiados del gobierno irlandés, que les ofreció un hogar cuando tuvieron que salir huyendo para salvar sus vidas. Scorpius contemplaba rostros jóvenes y viejos, padres e hijos, hermanos y hermanas. Algunos habían perdido amigos, familiares, esposas, esposos en esa injusta guerra, pero todos perdieron un hogar. Un par de brujos sostenían la bandera de la Unión Jack, así como banderines de equipos de quidditch y futbol e incluso un hombre se aferraba a un retrato con la fotografía de la Reina de Inglaterra, algo tan típicamente británico que Scorpius sonrió sin proponérselo.
Scorpius Malfoy nació en Londres, los orígenes de su familia paterna eran franceses, su madre era irlandesa, pero había pasado la mitad de su vida en el extranjero, por lo que nunca se sintió ingles del todo, de hecho todavía hablaba ese idioma con acento alemán, puesto que ese era la lengua franca en Dumstrang y fue la que utilizó con mayor frecuencia durante años antes de irse a Hogwarts, en todo caso, su verdadera lengua materna no era el ingles sino el gaélico que le hablaba Astoria Malfoy cuando era un bebé. Scorpius Malfoy se percibía a si mismo como una especie de ciudadano del mundo y probablemente al decidir vivir en Siberia y comandar a una manada con wargs procedentes de varios países no iba a ayudar a reafirmar su nacionalidad de nacimiento. Para mas, su instinto warg hacia que le temiese a los ríos y al mar, Britania por definición era una gran isla y seguramente nunca se sentiría cómodo allí ni tampoco en Irlanda, por si acaso. Pero no podía estar más orgulloso de sus compatriotas ingleses en ese instante donde no observaba miedo en sus caras sino esperanza. En esos variopintos rostros se reflejaba la ilusión de recuperar la vida que les arrebataron, y no solo era el deseo de regresar a casa, era regresar al mundo que todos conocían. La reunión sin embargo, distaba de ser una fiesta, era un momento solemne, puesto que inesperadamente, los wargs acudían a ofrecer su ayuda a los magos, algo inédito y tal despliegue de símbolos era para demostrar sin palabras lo evidente, estaban dispuestos a dar la vida por defender su herencia muggle y su derecho a la magia. Situación que no era ajena a él, puesto que si bien él era un sangre pura, su mujer y su hija eran mestizas. Scorpius tenía con la intensión de ganar y estaba dispuesto a dar hasta lo último por lograrlo.
Quienes estaban allí, venían a verlo a él y a los suyos, esperaban algo más de ellos que palabras vacías y promesas. Y tambien los wargs guardaban sus propios motivos, ser aceptados finalmente como una raza con todos los derechos una vez que la guerra finalizase. Scorpius sintió el peso de toda la responsabilidad que tenia sobre sus hombros. A veces su seguridad en sí mismo flaqueaba, era demasiado joven, inexperto. Y toda esa gente esperaba que él aportase no un pequeño sino un gran granito de arena.
El lugar estaba oscuro, puesto que en ese extraño mundo en el cual estaban encerrados, el sol no se levantaba en el horizonte aun cuando fuese de dia, pero el sitio estaba iluminado con potentes reflectores. Scorpius llevaba a Ángela en sus brazos, Hermione caminaba a su derecha y Fenrir Grayback a su izquierda, Walter llevaba allí unos cuantos días cuidando de Marina y lo pudo observar sobrevolando en su forma de cuervo. Reconoció a Harry Potter en el grupo quien se adelantó caminando para recibirlo, Scorpius le dio la niña a Hermione para ir al encuentro de tan afamado mago.
Harry le tendió la mano, la cual Scorpius aceptó.
-Es un honor conocerlo finalmente Sr. Potter- dijo Scorpius.
-Es bueno tenerte aquí….Malfoy- dijo Harry- sin duda ustedes los wargs son más que necesarios.
-Trajimos incluso al dragón- dijo Scorpius señalando a Octavius quien parecía distraído mirando el moderno edificio y las extrañas gentes. El warg –dragón estaba abstraído en sí mismo, sumergido en sus pensamientos. Scorpius no dudó un segundo que se sentía fuera de lugar. Sin duda despertar de un largo sueño de dos mil años en una época totalmente desconocida, era suficiente para desubicar a cualquiera.
-Así me han dicho- dijo Harry observando con curiosidad al alto y moreno warg que seguía empeñado en vestir su armadura romana-también veo que te acompañara Fenrir Grayback.
-Es el segundo al mando y es mi amigo- aclaró Scorpius- no ocasionará ningún problema.
-Estás rodeado de sujetos peculiares Scorpius Malfoy, sin embargo no juzgaré por la fama de quienes te acompañan. No confió en Grayback….sin embargo, tu palabra es garantía para mí- dijo Harry directo y preciso como era su constumbre-permíteme presentarte a los otros.
Scorpius caminó un poco nervioso siguiendo a Harry, si entendía bien, iba a ser presentado a la familia de Rose, Harry se detuvo frente a un corpulento hombre pelirrojo con la cara llena de pecas, que lo miraba con furia contenida. Scorpius no dudó sobre su identidad, solo se imaginaba a una sola persona que lo observase de esa forma y con todas las razones del mundo.
-Este es mi cuñado….Ron…..el padre de Rose- dijo Harry.
Ron se adelantó y de pronto, le lanzó un puñetazo a Scorpius en la cara, que hizo que el muchacho cayese de bruces al suelo. Harry y Arthur Weasley sujetaron al pelirrojo. Hermione gimió asustada.
Grayback intentó adelantarse para defender a Scorpius pero Bill lo sostuvo.
-Quédate quieto….son cosas de familia- dijo Bill.
Scorpius se levantó con lentitud y se limpió la sangre de la boca, aparentaba calma sin embargo sus ojos amarillos brillaban, su mirada era salvaje e intimidante, parecía dispuesto a atacar, le costó mucho controlarse, pero lo hizo finalmente, el primer impulso que tuvo fue lanzársele encima al hombre que lo había golpeado, sin embargo vio a Hermione y a su hija y se contuvo. Ron se deshizo a empujones de quienes lo sujetaban, lanzando unas cuantas maldiciones.
-Basta…basta….déjenme tranquilo- dijo Ron empujando a Harry y dirigiéndose a Scorpius envalentonado apuntándolo con un dedo directo al rostro.
-Tú….miserable….tú…preñaste a mi hija…..mi hija adolescente….te acostaste con ella…en el colegio….la convenciste a traicionar la educación y la moral que yo le enseñé…de paso ….la engañaste…..y ella casi muere….casi se muere- gritaba Ron sin importar que todo el mundo estuviese observándolo- ¿en qué diablos estabas pensando? Tú eras un warg, lo sabías desde que eras un niño y te enredaste con ella sin importar las consecuencias de tus acciones, in decirle en que se estaba metiendo. Hiciste una estupidez ¿lo sabes?
Scorpius bajó la mirada, no podía discutir ese punto, menos ante el padre de Rose.
-No sabes…..no sabes cómo fue….estuvimos meses…meses con el corazón en la mano pensando que ninguna de las dos lo lograría….esa niña que ves ahí está viva solo por un milagro…solo por eso-dijo Ron resoplando inmerso en un ataque de furia- Es un verdadero desastre. Tú convertido en una bestia…..Rose metida en esos malditos walpurgis…..mi nieta….separada de ambos padres.
-Ron es suficiente-dijo Hermione adelantándose unos pasos para meterse en medio de su esposo y Scorpius. Ginny rápidamente le quitó a Ángela de los brazos y se colocó cautelosamente detrás de Harry, quien cruzado de brazos decidió no intervenir a menos que fuese necesario.
-Nadie lo dice en voz alta…pero yo lo diré- dijo Ron- ¿Como pretenden ustedes criar a esta niña? ¿Qué diablos pueden ofrecerle? Una unión entre un warg y un humano está prohibida.
Scorpius apretó los puños, Ronald Weasley estaba recordándole sus miedos, los obstáculos que tenia para finalmente estar con su familia. No fue agradable, que otro le lanzase en su cara todos sus temores y disyuntivas.
-Yo…yo….- Scorpius titubeó un poco al principio, luego tomó aire y su voz se hizo más firme- Sr. Weasley, Ángela forma parte de mi tribu, he declarado mi paternidad abiertamente frente a los wargs, pretendo hacerla formar parte de mi vida, es mi hija….mía…jamás rehuiré esa responsabilidad. En cuanto a Rose, pretendo saltarme las reglas…..como sea….pero ella es la que tiene que decidir.
- Por lo menos tienes la decencia de cumplir con las dos- dijo Ron un poco más tranquilo-Te lo pondré bien claro Scorpius Malfoy. No sé cómo diablos vas a hacer….pero o te casas con Rose o te mato.
-Ron, tú no puedes meterte en eso, es asunto de Rose y Scorpius como decidan llevar su vida- dijo Hermione- ellos no pueden contraer matrimonio…no por los momentos.
-Pues alguna forma habrá de oficializarlo- dijo Ron- no consentiré esta inmoralidad…sino que terminen y cada uno por su lado…pero no permitiré que el mundo mágico o lo que queda, señale a mi hija porque estos dos quieran vivir en pecado.
-¡Oh dios! Como puedes ser tan hipócrita Ron, le reclamas a Scorpius y tú sin duda no eres mejor que él- dijo Hermione- por lo que recuerdo, tú y yo "convivimos en pecado "un buen tiempo antes de casarnos. O acaso te olvidas de la mañana que mi padre te encontró en mi cama…consumando el pecado…que de paso….según mis cuentas, se llama Rose Weasley.
Harry se tapó la boca para contenerse un ataque de risa. Ese cuento….no se lo sabía.
-Es diferente….tú y yo estábamos comprometidos, éramos mayores, tú estudiabas en la universidad- dijo Ron dando un manotazo por encima de su cabeza, restándole importancia-además…yo aclaré todo con tu padre.
-Ronald Weasley….es mejor que esta conversación termine aquí y ahora- dijo tajantemente Hermione.
-Pero…-dijo Ron.
-Pero nada…si quieres seguir discutiendo….pues lo haces en privado- contestó Hermione.
-Yo si me casé contigo a diferencia de otros- dijo Ron lanzándole una mirada asesina a Scorpius.
-Claro que te casaste conmigo…..sino mi padre te mataba con sus propias manos y para rematar, acudí a mi propia boda embarazada de cinco meses-gritó Hermione- y … ¡basta! No pretendo convertir mi vida personal en un espectáculo.
Scorpius ahora miraba alternativamente a Hermione y a Ronald Weasley, ella mantenía el rostro con la barbilla en alto, él estaba rojo de la furia. No tardó en darse cuenta quien mandaba en esa relación, sin duda la madre de Rose era la que llevaba los pantalones en esa casa, pero prudentemente cerró su boca.
-Ron sufre de amnesia selectiva- dijo Bill riéndose a Grayback-
-Por lo que me contaste….tú hiciste un alboroto similar con la pequeña Vicky y la obligaste a irse de tu casa en honor a la moral y las buenas costumbres- dijo Grayback, quien no conocía personalmente a las hijas de Bill, pero que siempre escuchó sus comentarios sobre su familia. Por increíble que pareciese, después de un tiempo, limadas las asperezas, Bill se encontró tomando un trago de vez en cuando con Grayback y contándole algunas cosas respectos a las las dificultades de su vida y su proceso de adaptación, después de todo, quien mejor para ofrecerle consejo que un hombre-lobo igual a él. Grayback sentía que se lo debía. De alguna manera, se convirtieron en amigos.
-Victoire siempre hizo lo que quiso conmigo desde chica, era la más bonita y la más terca también, ella quería su libertad y me obligó a dársela, me costó pero finalmente lo acepte. Ella es una mujer, yo ya viví mi vida, ella empieza la suya apartada de mi. Los padres somos posesivos con las hijas- dijo Bill- si lo diré yo…que tengo tres. Además soy lobo, mis cachorros son mi vida. Y ahora Vicky está esperando una niña…así que parece que estoy condenado a estar rodeado de mujeres.
-Las mujeres son un dolor de cabeza- dijo Grayback dándole un vistazo a Sheila. No sabía cómo ni porque, pero últimamente se sentía atraído a la mujer-warg. Era hermosa, aparentaba unos 35 años, aunque según Walter contaba 130 años de vida, ella era inglesa de nacimiento, aunque sus ancestros eran de alguna parte de las Balcanes, quizás gitanos, lo cual se confirmaba por su aspecto exótico, estuvo casada cuando humana y fue madre de tres niños….unos niños que ya habían muerto hacía mucho tiempo, pero que sin duda eran la razón de su expresión siempre llena de melancolía. Sheila era alta, esbelta, cabello negro oscuro largo, piel aceitunada y unos preciosos ojos amarillo ámbar con largas pestañas, además era inteligente y de una fuerte personalidad, no por bonita estaba en el consejo de Scorpius. Grayback quiso aparearse con ella en el campamento la noche de la fiesta, pero Sheila lo rechazó, de hecho desestimaba cualquiera de sus intentos de acercamiento. Y eso cabreaba a Grayback, famoso por ser completamente irresistible para cualquier hembra, sus proezas sexuales eran famosas y su tenacidad persiguiendo mujeres también, le encantaba follar y no lo ocultaba para nada. Y entonces venia Sheila y lo rechazaba, ella parecía ser la única inmune a su encanto masculino. Un día de estos…..se la llevaría a rastras a su tienda, ella le daría una buena pelea de seguro, pero él terminaría seduciéndola o muerto en el intento…..lo cual lo hacía más excitante para Grayback.
-Ella no es para ti- dijo Bill siguiendo la mirada de Grayback, le divertía ser testigo el acoso de Fenrir con Sheila y como ella se lo sacaba de encima todo el tiempo- me consta que Cesar Prime tiene intensiones de reclamarla como su pareja, está prendado de ella. Sheila no es tonta, le conviene aceptar, elevaría su posición dentro de la manda, sería una hembra alfa.
-Ella será mía…..No sería la primera vez que le quito la mujer a otro- dijo Grayback.
-No ciertamente…pero no entiendo porque insistes con esta en particular- dijo Bill.
-Ni yo tampoco- comentó Grayback.
Mientras , la discusión seguía en otro lado.
-Eres imposible- refunfuñó Hermione rodando los ojos dirigiéndose a su esposo-Ron, estoy esperando que le digas a Scorpius lo que tú y yo hablamos hace un tiempo.
-Lo arreglaré todo …en la medida de lo posible….lo juro- dijo Scorpius metiéndose en la conversación de pronto.
-Por otro lado, estoy consciente- dijo Ron quien miraba a ratos a su mujer quien asentía- que si no hubiese sido por ti…si no hubieses llegado a tiempo en el momento indicado….Rose estaría muerta…y por eso-Ron tragó grueso- te estaré eternamente agradecido.
-Nunca fue mi intensión dañarla….- dijo Scorpius- jamás…nunca.
-Lo sé….maldita sea….y de paso…un Malfoy- dijo Ron- en fin…..contra mis deseos….tienes mi bendición-Hermione le sonrió, Ron meneó la cabeza una y otra vez, definitivamente no podía contra su mujer- No me gustas, probablemente jamás me caigas bien, pero maldita sea ¡Bienvenido a la familia!….- dicho esto se dio media vuelta y se metió en el edificio todavía maldiciendo.
Hermione corrió hasta donde estaba Scorpius y le revisó la cara que ya se estaba hinchando
-Estás hecho un desastre- dijo ella- por favor disculpa a mi marido.
-No es nada….creo que yo hubiese reaccionado igual- dijo Scorpius.
-Está preocupado…..y celoso. Para él, Rose sigue siendo su bebé-dijo Hermione.
Ginny se acercó y Scorpius tomó a Ángela entre sus brazos como todo un experto, la niña se acurrucó contra él inmediatamente. A la nena le encantaba estar con su padre, se sentía protegida, además que la alta temperatura corporal de Scorpius le resultaba agradable.
-Hola, soy Ginny Weasley Potter- dijo la pelirroja- bienvenido a la familia.
-Gracias-dijo Scorpius.
-No dejes que te afecte mi hermano- dijo Ginny- a veces puede comportarse como un verdadero idiota.
-Ginny…no insultes a mi marido en mi cara…-dijo Hermione fulminando con la mirada a su cuñada.
-Entiendo el punto. Creo que el Sr. Wesley y yo somos bastante parecidos- dijo Scorpius intentando sonar conciliador- Cuando Ángela crezca y se eché un novio, probablemente yo no lo tome mejor que él.
-¿Estás bien muchacho? Ese derechazo es marca de fábrica Weasley. Soy el abuelo de Rose, por ende el bisabuelo de Ángela- el señor Weasley se acercó sonriente. Era un anciano bien distinguido, alto y delgado, conservaba algunas hebras rojas en su cabello entrecano, sus ojos azules brillaban con inteligencia detrás de sus gafas. Su risa era franca, su actitud calmada y afable, un gesto que le resultó familiar y reconoció al instante, Scorpius pudo comprobar de propia mano lo que todo el mundo decía, que Rose era muy parecida a su abuelo.
-Mi suegro…Arthur- Hermione hizo las presentaciones. Molly se acercó también- la señora Molly Weasley, la abuela de Rose.
-Usted es la de la torta de arándanos….señora…jamás he probado nada tan delicioso, esperaba conocerla desde hace tiempo, Rose me ha hablado mucho de su abuela- dijo Scorpius sonriéndole, esa anciana le gustó inmediatamente, rechoncha, pequeñita y simpática, además de ser una diosa en la cocina, según Rose, era la mujer más amable del mundo. Y si la señora Weasley tenía alguna reticencia respecto al warg con apellido Malfoy, las palabras de Scorpius se la ganaron completamente.
-Tienes una lengua de plata…. Ya veo, así es como conquistaste a mi nieta- dijo la señora Weasley y lo tomó del brazo-Ven conmigo muchacho, vamos a la cocina a ver si quedó algo de pastel. Estás muy flaco, mira esos brazos, un hombre de tu estatura necesita una buena alimentación. Y no te preocupes, come cuanto quieras…estoy preparada, en esta familia tenemos experiencia con los lobos hambrientos aficionados a los dulces.
-Hey madre…aquí también hay otro lobo hambriento- dijo Bill siguiendo a Molly, acompañado de Fleur quien apareció de improviso y lo tomó de la mano. Grayback se quedó en su sitio, sabía muy bien que él no formaba parte de la lista de lobos favoritos de la señora Weasley. De hecho, la anciana evitaba mirarlo directamente así como el resto de la familia Weasley. A lo hecho pecho…se dijo….ya él había pagado todas sus atrocidades.
Harry se acercó a Hermione.
-Es idéntico físicamente a Malfoy….- dijo Harry- quizás por eso Ron se salió de sus casillas.
-Scorpius se parece a Draco y a Lucius Malfoy, el mismo cabello rubio - dijo Hermione- Pero no…después de que lo conoces, te das cuenta que solo es el físico y nada mas ¿Sabes a quien se me parece en realidad…en su manera de ser…como habla…como expresa lo que siente, sus gestos, su mirada?
-¿A quién?- preguntó Harry.
-Al principio no lo ubicaba- dijo Hermione- pero después me di cuenta….quizás sea cosa de familia…..Scorpius Malfoy se me parece mucho a Sirius Black…tiene esa misma actitud de rebeldía y lo más importante….inspira el mismo tipo de confianza.
-Veo que el muchacho te ha ganado- comentó Harry.
-No sabía que tenía que escoger bando- se rió Hermione- pero tienes razón….ese chico me ha ganado, por sus palabras y lo más importante…por sus acciones. Ama a mi hija y a mi nieta con locura, yo no puedo resistirme a eso. Y voy a hacer lo posible y lo imposible para que él y Rose puedan criar a Ángela….juntos.
La gente empezó a dispersarse, la mayoría entró a la fortaleza para seguir en sus actividades diarias. Scorpius estuvo un buen rato en la cocina, degustando los manjares de la Sra. Weasley en un ambiente cordial. Harry apareció con la intensión de enseñarle el cuartel general. Scorpius aceptó la oferta y Bill fue con ellos.
Mientras caminaban por un hangar, se encontraron con Molly y Theo Jr. quienes estaban reunidos con otros chicos. Scorpius sonrió al verlos, había temido mucho por ellos dos, Molly se echó en sus brazos cuando lo vio, Scorpius le jaló una de sus coletas.
-Pequeña Molly, has crecido demasiado…..pronto tendré que ahuyentar a los chicos que se te acerquen- dijo Scorpius.
-¡Nah! Solo a uno….a Theo….sabes que vamos a casarnos un día de estos- dijo Molly bien resuelta y luego se giró-Theo….Theo…ven acá es Scorpius.
Theo permanecía de pie, sin pronunciar palabra, con los ojos clavados en Scorpius. Él quien se acercó al chico, entusiasmado ante la perspectiva de reanudar su amistad, mientras caminaba hacia Theo, la sonrisa que tenía en la cara se fue desdibujando. Scorpius de pronto tuvo una sensación extraña, un escalofrió recorriéndole el cuerpo, el presentimiento de que algo no marchaba bien.
La velocidad con que Theo jr. se movió fue pasmosa, lanzó un gritó y enseguida se fue contra Scorpius, apuntó su varita y le lanzó una maldición asesina, que Scorpius evadió por milímetros. Enseguida se transformó en lobo-warg, pero a Theo jr. no pareció intimidarle para nada, porque siguió lanzando maldiciones imperdonables a diestra y siniestra, sin importarle nada. Harry tomó a Molly, quien gritaba a todo pulmón y la ocultó detrás de una pared. Bill apartaba a los demás chicos, Scorpius estaba convertido en una lobo y embestía contra Theo Jr. quien no hacia ningún intento de ponerse a salvo.
Finalmente Scorpius logró atraparlo, echarlo de espaldas contra el piso y le mordió el brazo hasta que . soltó la varita. La expresión de su cara era indescriptible, estaba transfigurada en una mueca de odio, sus ojos azules eran dos pozos negros, gritaba y se retorcía enloquecida, luego de unos segundos empezó a convulsionar. Scorpius inmediatamente se convirtió a forma humana.
-Theo…Theo….Sr. Potter…rápido…está convulsionando-Scorpius atrapó su mandíbula y lo obligó a abrirla, para que Theo jr. mordiese la lengua y se ahogase en su propia sangre.
Harry tomó su varita y lanzó un hechizo, poco a poco, Theo se calmó, sin embargo su respiración era irregular y su cara estaba mortalmente pálida.
-¿Qué diablos sucedió? Me atacó…..casi me mata- dijo Scorpius totalmente confundido e impactado.
-Vamos a llevarlo a la enfermería- dijo Harry. Scorpius tomó al chico entre sus brazos.
Molly seguía llorando y negando con la cabeza, Bill la abrazó para consolarla.
Una hora después, todavía esperaban afuera de la enfermería, los dos lobos hablaban entre si, Harry permanecía sentado con los brazos cruzados en el pecho, analizando la situación. Scorpius miraba de reojo al tío de Rose de vez en cuando, su físico no era nada imponente, Harry Potter todavía seguía siendo delgado y enclenque, imagen acentuada por el hecho de usar gafas, sin embargo, el animal en Scorpius intuía lo fuerte que era ese hombre, y no solo era su poder mágico, era su don de mando, su capacidad de tomar decisiones rápidamente, la calma que demostraba. Madame Pomfrey salió de la enfermería y todos acudieron a ella.
-¿Cómo está?-preguntó Harry.
-Quitando el hecho de que debido a la convulsión, el chico broncoaspiró y probablemente esté desarrollando una neumonía, está en buenas condiciones….no recuerda nada de lo sucedido- dijo Madame Pomfrey.
-¿Alguna huella de magia oscura?- preguntó Harry.
-Fue victima de una compulsión….han manipulado su mente, con magia tenebrosa, sin duda se le dio una orden….en este caso estoy segura que todos sabemos cuál fue- dijo Madame Pomfrey lanzándole una mirada a Scorpius- la convulsión fue producto de que a último momento, su mente luchó contra la orden.
-Sin duda se le ordenó matar a Scorpius- dijo Bill- ¿Quién pudo hacerle eso a ese chico?
-Por supuesto…fue Theodore Nott….su propio padre- dijo Harry meneando la cabeza una y otra vez, no podía creerse tal grado de maldad, Nott sabia el riesgo que corría el muchacho y sin embargo no le importo para nada- esos dos chicos estuvieron más de un año en Hogwarts a la merced de ese demente. No nos dijeron mucho, solo lo estrictamente necesario, Molly se mantuvo reacia a hablar, el chico la secundó, yo los respeté porque son unos niños, pero siempre he mantenido mis dudas. ¿Qué tanto saben? ¿Qué fue lo que vieron? Me preocupa el montón de atrocidades que pudiesen cometer con los dos.
-Nott es el padre de Theo jr. ¿Qué diablos está diciendo Sr. Potter?- dijo Scorpius asombrado.
-Draco Malfoy me lo confió. El chico no lo sabe, ninguno de los que estamos enterados tenemos la intensión de decírselo…..por los momentos- dijo Harry-¿Dónde está Molly?
-Con sus padres…..Percy está histérico…no quiere que la niña se acerque a él- dijo Bill.
-Theo es un buen chico- afirmó Scorpius- ustedes lo han dicho fue un hechizo, una compulsión.
-Lleva a Molly a mi despacho….me importa un rábano si Percy se opone o no, esta es una decisión del comandante en jefe- le ordenó Harry a Bill-en cuanto a Theo Nott, lo quiero aislado en esta enfermería. Y Malfoy, no quiero que te acerques a ese chico, mientras resolvemos está situación.
-¿Usted cree que puede volver a intentarlo?-preguntó Scorpius.
-Mientras no modifiquemos esa compulsión en su cerebro, el peligro permanece-dijo Harry-Hay que averiguar si hicieron lo mismo con Molly
-¿Qué pretendes hacer con Molly? Harry….es tu sobrina también- dijo Bill.
-Voy a darle veritaserum a Molly y la someteré a un interrogatorio, sino habla usaré la legeremancia, si aun así no consigo nada, le practicaré un imperius, pero pretendo llegar al fondo de todo esto- dijo Harry- en cuanto Theo Nott esté recuperado, le espera lo mismo
-No puedes hacer eso, son unos niños, es inaceptable, está prohibido por la ley- dijo Bill.
-Yo ahora soy la ley….mis facultades me permiten hacer eso y más, no podré dormir tranquilo pensando que hemos metido al enemigo en nuestra casa- dijo Harry quien se retiró inmediatamente.
Scorpius se quedó mirándolo largo rato mientras desaparecía por el largo corredor.
-El señor Potter no se anda por las ramas- comentó Scorpius.
-Se ha convertido en un hombre implacable-respondió Bill.
-Ellos juegan sucio….él tiene que hacer lo mismo….una guerra la gana quien demuestre tener la fortaleza de llevar a cabo lo que se propone, sin mirar atrás- dijo Scorpius- aun así, no me gusta nada esto, parece que fuese a decretar juicio marcial contra esos dos chicos.
-Búscate a Hermione….rápido. Yo llevaré a Molly, sugiero que nos quedemos durante el interrogatorio….no voy a permitir que se extralimite…..es nuestra sobrina…aunque él parece que lo olvidó- dijo Bill.
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Un mes después…..
-Creo que deberíamos descansar.
-No- respondió ella desde el otro lado de la mesa.
-No veo que estemos haciendo ningún avance y es tarde.
Rose levantó su cara y clavó su mirada en Draco.
-Tiene que existir alguna solución- respondió ella.
-Pues estoy seguro que no la encontraremos hoy en la noche- contestó Draco tajante. Ella dio un suspiro.
Frente a ellos, cientos de pergaminos y libros estaban regados por toda la mesa. Infructuosamente tenia semanas revisando toda clase de profecías, conjuros, buscando cualquier cosa que hubiese dejado escrito algún caballero walpurguis, de entre aquellos que los precedieron sobre la forma destruir al dios oscuro reencarnado en cuerpo humano, sin embargo no habían encontrado ninguna respuesta.
Encerrados en la biblioteca, asfixiados por el olor a polvo y moho, se habían mantenido ocupados durante todo ese tiempo. Aun así Rose no podía dejar de pensar en su pequeña hija y en Scorpius, los extrañaba demasiado.
Hugo entró cargando mas pergaminos, los cuales dejó sobre la mesa, posteriormente se sacudió el polvo de las ropas, sin evitar que le saliese un estornudo. Se estaba tomando en serio su trabajo de ayudante extra-oficial de Draco Malfoy, aunque en general sus labores consistían en un constante ir y venir a la biblioteca de los Walpurguis para buscar textos, mientras su hermana y Draco Malfoy se concentraban en estudiarlos. Le llamaba la atención que los dos generalmente no discutían sus hallazgos entre ellos, la mayoría del tiempo solo intercambiaban intensas miradas. Era una extraña relación la que compartían los dos, era como si se hablaran con el pensamiento. El chico notaba la febril expectación en los ojos de Draco Malfoy, como no le quitaba los ojos de encima a su hermana, la clase de mirada que solo un hombre podía reconocer en otro, anhelo. Eso lo incomodaba, muchísimo, sobretodo porque a veces Rose correspondía esas miradas. Lejos estaba de entender si era la dinámica habitual entre un alumno y una discípula walpurguis o era otra cosa. Lo mejor era no darle vueltas, se decía constanmente Hugo, a veces era preferible no estar enterado de ciertas cosas, sin embargo estaba intrigado por la relación de su hermana con Draco Malfoy.
Hugo solo estaba en el Castillo de Duhm durante el día, en general se iba bien entrada la noche a descansar en el Cuartel General. Rose y Draco Malfoy permanecían encerrados en ese castillo. Mientras tanto la guerra seguía su curso.
-¿Algún avance?-preguntó Hugo.
-Ninguno- dijo Rose.
-Creo que es hora de irme-dijo Hugo.
Draco lo miró crípticamente y luego dio un vistazo al volumen que estaba leyendo. Era un catalogo de la vasta biblioteca Walpurgis. Un párrafo le había llamado la atención y se disponía a comprobar una teoría.
-Dame tu mano- dijo Draco de pronto.
-¿Para qué?- preguntó Hugo desconfiado.
-No preguntes, solo dame tu mano- Hugo se la tendió y Draco la colocó sobre el libro. Hugo sintió un cosquilleó y pronto su mano empezó a brillar.
-¿Qué es esto?- preguntó Hugo azorado.
-Algunas cosas se llevan en la sangre- dijo Draco en voz baja para sí mismo.
Rose se levantó de su silla y se puso a lado de Hugo, mientras él admiraba su mano entre asustado y fascinado.
-Ahora caminemos a la estantería, Hugo nos guiará- dijo Draco.
Hugo se adelantó a los dos magos y según su mano aumentase el brillo, escogían una estantería, estuvieron caminando por todos los pasadizos de la gran biblioteca, luego de una hora, finalmente, la mano pareció brillar mas ante un libro.
-¿De qué se trata todo esto?-preguntó Rose intrigada
-La mano inocente- se rió Draco- tan simple como eso. Quien escribió este libro, lo puso difícil y a la vez sencillo, lo más probable es que al principio se haya transmitido oralmente hasta que el conocimiento se perdió en el tiempo. Él que escribió este libro, lo hizo indetectable, excepto para un niño relacionado con walpurgis. Un mecanismo de seguridad.
-Pero Hugo no es mi hijo- dijo Rose.
-No….pero lleva tu sangre- dijo Draco.
-¿Qué quiere decir con inocente?- preguntó Hugo.
-Un niño- dijo Draco- los walpurgis no somos célibes, tenemos esposa e hijos. Hace siglos este castillo rebosaba de niños. Rose lo sabe, ha visto la guardería, los antiguos juguetes. Los walpurgis vivian aquí con sus familias. Aquel que escribió este libro sin duda utilizó a alguno de sus hijos pequeños para sellar el encantamiento.
-Yo no soy un niño….tengo dieciséis años- dijo Hugo- soy …..
-Casi un auror, ya lo sabemos- dijo Draco, Rose contuvo una carcajada, a veces Hugo era demasiado vehemente declarando su casi-posición de auror- pero al parecer la magia del castillo considera que todavía tienes la candidez e inocencia de un niño, con lo cual me atrevería a afirmar que Hugo todavía ….
-Por favor no lo diga- dijo Hugo enrojeciendo hasta la raíz del cabello. Rose se contuvo las ganas de reír y abrazó por el cuello a su hermano. Hugo intentó deshacerse de ella. Draco se adelantó unos metros para coger el libro
-No te atrevas a burlarte-dijo Hugo consternado.
-Sabes….estoy orgullosa de ti- dijo Rose- estás siendo cuidadoso con Lily, lo cual me parece bien, están muy jóvenes.
-Lo dice la persona que tuvo un bebé a los dieciocho- comentó Hugo ironico.
-No estoy arrepentida para nada, pero creo que fue bastante apresurado- dijo Rose-hay muchas formas de demostrarle amor a una persona…no solo el sexo- ella levantó su mirada hacia Draco, quien fingía estar distraído leyendo el libro, la conexión entre ambos le indicaba que él estaba escuchando atentamente sus palabras, con sentimientos encontrados. Para ella no era un secreto que él la deseaba, quizás con toda la dosis de culpa del caso, pero la deseaba carnalmente porque la amaba, solo que no podía ser. Ella también lo amaba de alguna manera, pero era mujer de un solo hombre y ella había entregado su cuerpo y su alma a Scorpius Malfoy para siempre
Hugo asintió y miró su mano, la luz se desvanecía poco a poco. Rose lo miró.
-Hay otra cosa- dijo ella- si entendí bien…tu corazón es puro. Lo cual significa, que sea lo que sea que paso con Albus, tu alma no está fracturada.
Ambos hermanos se miraron uno al otro. Los ojos de Hugo se humedecieron de lagrimas contenidas, Rose le tomó la mano.
-Solo se lo que me contaste- dijo ella- pero si algo siempre tuve claro es que no fue tu culpa.
-No tienes idea- dijo Hugo- no tienes idea de cómo lo extraño.
-Yo también – dijo Rose.
Los dos hermanos se abrazaron, Draco los miraba en la distancia y luego se fijó en el lomo del libro, que se titulaba…. "La leyenda de Sorcha y Mäel" .
Hugo salió de la biblioteca hasta el despacho del Sr. Malfoy para terminar de ordenar algunos papeles antes de irse por la conexión flu de la chimenea, se despidió dejando solo a los dos walpurgis.
Rose estaba parada en medio de la biblioteca, con los brazos cruzados en el pecho, estuvo rato observando como Draco hojeaba el libro que había encontrado. Finalmente él lo depositó sobre una mesa y se acercó a la bruja.
-Quiero que vayas al cuartel general- dijo Draco- yo iré mas tarde a hablar con Potter. Quizás sea buena idea pasar la noche allí.
Rose lo miró atentamente, Draco la ignoró nuevamente fijando su atención en otra estantería. Su relación había estado muy tensa en los últimos días, producto quizás de que opinaban distinto en un asunto crucial. Él quería tomar la espada, ella no se lo iba a permitir de ninguna forma. Inevitablemente empezaron a discutir mentalmente de nuevo, en algún momento, los sentimientos de ambos salieron a flote, allí fue donde ella dio media vuelta y salió de la biblioteca. Draco maldijo en voz alta y fue tras ella.
-No voy a permitir que la tomes sin saber realmente lo que pueda suceder- dijo Rose caminando de un lado a otro en el gran atrio del castillo, estaban solos en el lugar, ya era medianoche.
-Y yo no estoy dispuesto a que mueras- contestó él por enésima vez. Su rostro reflejaba frustración, había agotado todas las palabras, todos los argumentos validos ante ella.
-Cada quien tiene un papel en esto. Yo elegí ser la guerrera, tú el Hechicero- dijo Rose- la espada es mía.
-Soy tu maestro…te exijo obediencia- dijo él.
-No voy a ceder….no lo haré- Rose se dio la vuelta con toda la intensión de irse, harta de discutir por lo mismo una y otra vez, cuando Draco la tomó del brazo y la lanzó con brusquedad contra una pared, para luego sujetarla por ambos brazos y aplastarla con su cuerpo. Ella se sorprendió al principio, pero no hizo ningún intento de forcejear, poco a poco, él fue aligerando su agarre.
-El precio es demasiado alto para mí- dijo Draco acariciándole el rostro. Su mirada era intensa y desesperada. Ella dejó que su frente se apoyara en su mentón y lo abrazó con fuerza.
-También para mí-dijo ella cerrando los ojos.
-Si mueres…me muero contigo- dijo él.
-Es mi destino señalado…si debe ser así…que así sea- dijo Rose- sin embargo….aun nos queda una última baza…ese libro que encontramos. Y si no obtenemos respuestas, nos ceñiremos al plan original.
-No puedo dejo hacer lo que pretendes….Rose no puedo…es demasiado peligroso….deja que tome la espada, tengo idea de cómo hacerlo.
-No- dijo ella- tú eres el maestro Walpurgis, el hechicero, sabes que debe ser así…no dejes que tus sentimientos influyan en tus decisiones.
- Pues deberías tomar el consejo para ti misma….tú estás siendo dirigida por tus emociones, por lo que sientes por mí….por tu amor a Scorpius y a tu hija. No voy a dejar que te sacrifiques. Porque aunque lo mismo que nos une es lo que nos separa, porque ha sido agrio y doloroso saber que nunca te tendré…yo siempre velaré porque seas feliz -dijo él en voz baja.
La conexión mental hizo que ambos compartieran sus más íntimos pensamientos y los dos se dejaron llevar.
De pronto Rose era espectadora de muchas escenas de su pasado. Cuando Draco la rescató y ella estaba sin memoria y confundida, perdida en su ignorancia. Lo vio sentado con ella en la biblioteca intentando explicarle todo lo referente a los Walpurgis, luego las noches en donde el miedo no la dejaba dormir y él se metía en su cama para arrullarla toda la noche y velar su sueño. Sus entrenamientos, sus duras palabras cuando era necesario, la calidez de su mano contra la suya, ofreciéndole confianza y seguridad. Lo veía en su escritorio, con sus gafas colocadas, concentrado en algún pergamino o fumándose un cigarrillo en el balcón del castillo, observando algún atardecer, siempre con una expresión melancólica en el rostro. Sentía su mirada escrutadora sobre ella, sus brillantes ojos grises pendiente del mínimo detalle. También recordaba su sonrisa de lado cuando ella se esforzaba con algo y lo conseguía. Rose conocía cada uno de los detalles de su cara, de sus facciones, lo había observado hasta el cansancio, conocía las arrugas que se le formaban alrededor de los ojos y las canas de entre los reflejos dorados de su cabello. También rememoró la ocasión en que ella se echó a llorar en el suelo abrazando sus rodillas, cuando una noche Draco le dijo por primera vez, que según la profecía, alguno de los dos tenía que morir y que él había decidido morir por ella. Rose lloró hasta desgastarse y solo se calmó cuando él acarició sus cabellos hasta hacerla dormir.
Contrario a su fama, Draco Malfoy no estaba hecho de hielo ni tampoco era casi un dios, era un hombre de carne y hueso, con todos sus defectos y sus virtudes. Un hombre lleno de contradicciones y complejidades. Solitario, taciturno, autoritario, cínico, franco, astuto y sobre todo, apasionado. Le ponía intensidad a todo lo que hacía, a sus palabras….a sus besos. Rose se ruborizó solo al recordarlo, la primera vez, ella lo besó a él en medio de una situación de vida o muerte….la segunda vez, él le robó un beso en su mente y ella lo abofeteó aunque técnicamente no hubiese sucedido nada. No estaba arrepentida de ninguna de las dos ocasiones, aun cuando no representaban más que dilemas y conflictos para ella y para él.
Rose se lo debía todo….todo…sobrevivir, reconstruirse desde cero, él había estado con ella, apoyándola, dándole las razones para seguir adelante, ofreciéndole las armas para que ella superase toda su tragedia personal, la devolvió a su familia como prometió y jamás se interpuso entre ella y Scorpius. Más que un padre, más que un maestro, más que un amante…él en algún momento fue todo su mundo. Compartieron sus almas y sus más íntimos secretos y lógicamente….su corazón no pudo permanecer ajeno a todo aquello.
Lo quería, así de simple, su mente le decía una y otra vez que no era lo adecuado, que ella amaba a otra persona…y si…era cierto, ella amaba con locura a Scorpius Malfoy, pero al mismo tiempo, sin proponérselo siquiera, Rose Weasley había sucumbido a los más hermosos sentimientos respecto a Draco Malfoy. Él se la ganó….así de simple….sin vuelta atrás. Draco Malfoy le enseñó a Rose la otra cara del amor, donde el sexo y la lujuria no tuvieron cabida, donde fueron las palabras, las miradas y otras sutiles demostraciones, lo que sembró un cariño que no necesitó de mucho mas para echar raíces. Un amor platónico en apariencia, pero de que inocente no tenía nada, más bien un amor contenido por las circunstancias.
Rose había aprendido hacia tiempo la importancia valorar los pequeños detalles de la vida. A aceptar lo que otros te dan sin pedir nada a cambio. De alguna forma Draco le entregó su corazón sin esperar reciprocidad, ella entendía que era la primera vez en la vida de ese hombre, tan acostumbrado a luchar por lo que deseaba y obtenerlo a cualquier costo, aceptaba sin cuestionamientos que lo de ellos dos nunca podría ser. La situación era clara, la decisión tomada, se querían, pero ambos amaban mas a una sola persona de lo que se querían entre ellos. Scorpius no era el fantasma rondándolos ni estaba metido entre los dos, Scorpius Malfoy simplemente era la razón de vivir de Draco y de Rose.
Aun así, esa noche, la mente de Draco la llevó lejos, a un lugar intemporal, en donde solo existía él….donde solo existía ella, metiéndola completamente en una fantasía tan real que ella se sentía de carne y hueso, era la primera vez que lo hacía de ese modo y Rose estaba segura que sería la última. Era una especie de despedida, para honrar y dar por terminada definitivamente, por siempre y para siempre una historia de amor imposible que ni siquiera llegó a empezar. A él le encantaban los atardeceres, el sol cayendo sobre el horizonte siempre se le antojó una imagen idílica. La llevó a Dover, estaban de pie en alto acantilado sobre el mar. Rose contemplaba el paisaje, conmovida ante la belleza del reflejo dorado del sol en el mar, sentía el viento golpeando sobre su cara, su cabello ondeando, él sujetaba su mano con fuerza, casi apresándola, sin embargo ella no podía sentirse más libre en ese instante, libre y feliz, percibía todo lo que sentía Draco por ella, la conexión mental lo hacía posible, su corazón palpitaba a ritmo frenético, era tal la emoción que Rose sentía que iba a echarse a volar en cualquier momento. Luego de un rato, él se dio media vuelta y tensó su brazo, era hora de irse y volver al castillo de Duhm. Ella se quedó en el sitio. Draco se giró nuevamente y ambos se miraron a los ojos. Sin palabras, se entendían completamente.
-Esto no es real….solo es una fantasía…si te lo pones a analizar….nunca fue real….solo fue una esperanza….una tonta ilusión que nunca debió nacer ni prosperar- dijo él titubeante. Rose, en ese sitio, en ese momento, le dedicaba la mirada que siempre soñó dirigida a él pero que ella siempre le ofrecía a otro.
-Para mi…siempre fue real….siempre fue hermoso….y jamás en mi vida lo olvidaré- dijo ella para después tomar el rostro de Draco entre sus manos y fundir sus labios contra su boca con decisión. Seguramente después vendrían los cuestionamientos morales y las culpas. Pero dentro de sí, ella sabía que más lamentable que engañar a otro, era engañarse a sí misma. Rose no podría seguir adelante, no podría despejar su camino con Scorpius, sino concretaba lo que su corazón le pedía a gritos, darle rienda suelta a ese torbellino de emociones que sentía por Draco Malfoy en ese instante robado de su vida. Draco se merecía su amor, se lo había ganado sin proponérselo, con fuerza, paciencia y tesón, ella no podía dejar este mundo sin demostrárselo aunque fuese solo una vez.
Él la rodeó con sus brazos y la besó intensamente con todo lo que tenia, con su amor, con sus miedos, con sus culpas, con sus conflictos, sabiendo que sería la única y ultima vez en su vida que podría permitirse ese momento.
El beso que compartieron en ese atardecer onírico, metidos uno en la mente del otro, ella lo conservaría para siempre como el más precioso de sus recuerdos. Guardado celosamente en lo más profundo de su corazón.
0o0
-Adrian Pucey…es bueno que decidas finalmente hablar- dijo Harry.
El ojeroso y pálido chico que estaba afrente a él asintió en silencio. Su rostro era inexpresivo, Harry se dio cuenta que evitaba establecer contacto visual. Las circunstancias de su aprensión fueron excepcionales. Todavía no estaban seguros de lo que sucedió. James y los demás aurores incluido su sobrino Fred Weasley tenían versiones distintas. Por un lado parecía ser evidente que fueron atacados por infieris, sin embargo de ser así ¿ porque no habían huido con el fuego?. Los testigos describían decenas de cuerpos desnudos muertos, dispuestos a destrozarlos, pero fue tan rápido y salieron huyendo de inmediato, que días después los recuerdos estaban completamente cambiados.
Harry se limpió el sudor de la frente. Una trampa, había sido una maldita trampa y James estuvo a punto de perecer. Su hijo…..otro hijo mas perdido por esa maldita guerra.
Lo cierto es que poco después que los aurores saliesen de las criptas del ministerio, Adrian Pucey escapó detrás de ellos, aparentemente indemne, sin hablar una sola palabra más que pronunciar continuamente el nombre de Gemma. Y así transcurrió un mes, donde Harry no quiso presionar demasiado, temiendo que el chico perdiese definitivamente la chaveta. Pero ya no podía seguir esperando.
-¿Qué fue lo que viste?- preguntó Harry. Adrian lo miró una fracción de segundo y luego desvió su atención a la pared.
-Aclararé las cosas contigo, no sirve de nada seguir negándose a hablar. Podría fácilmente usar la legeremancia contigo o darte de beber veritaserum. El hecho de que te este interrogando es para cumplir el reglamento. Si insiste en negarte a hablar, pasaré al próximo punto.
Adrian se encogió de hombros.
-Muchacho, no lo hagas peor para ti. No quiero torturarte más. Los sanadores dicen que estas todavía impresionado por lo que presenciaste, que tu cabeza no lo asimila. Sé que era tu primera misión, bajo las órdenes de tu abuelo, Antonin Dolohov. Estamos dispuestos a darte un trato justo como prisionero de guerra pero tienes que colaborar. Adrian…no vamos a hacerte daño. Habla y terminemos con esto de una buena vez por todas. ¿Qué fue lo que viste? ¿Qué encontraste en el fondo de la cripta del ministerio de magia? El veritaserum o la legeremancia te harían revivir esas escenas…..lo mejor es que me lo digas sin necesidad de recurrir a esos métodos.
Adrian Pucey prestó atención a las palabras de Harry Potter, sus ojos enrojecidos se clavaron en el legendario mago, después de un momento de duda, decidió hablar.
-Los prisioneros…ellos no cuidaban de los prisioneros- dijo Adrian.
-Eso ya lo sabemos, los reportes lo confirman. Doscientas cincuenta y dos personas fallecieron de hambre….es abominable- dijo Harry con acritud.
-No lo sabíamos….nosotros…la tropa….pensábamos…que ellos…que los necesitaban para negociar, pero estábamos equivocados- dijo Adrian.
-¿Quienes?- preguntó Harry.
-Nosotros, mis compañeros, los jóvenes….la milicia del Triunvirato comprenden miembros jóvenes de todas las familias sangrepuras….Zabinni y yo estamos ese día allí- dijo Adrian.
-Zabinni está muerto, tú lo viste- dijo Harry- ¿Qué fue lo que pasó? Mencionas a Gemma Abbot ¿Qué pasó con ella?
-Gemma….no….no era Gemma…..era otra cosa….Gemma murió de hambre como todos los demás…esa cosa que llevaba su cara no era ella- gimió Adrian.
-¿Era un infieri?- preguntó Harry.
-No-dijo Adrian.
-¿Cómo estás tan seguro?- preguntó Harry.
-Mientras estuve en Hogwarts, preparándome para esta guerra, escuchamos rumores…..muchos rumores….del Triunvirato…..de Nott…..no Marcus Nott….ese nunca lo conocí….de su suplantador Theodore Nott. Al principio no presté atención, solo tuve que ver lo que vi para creerlo.
Harry siguió atento a sus palabras.
-La nigromancia es la más oscura de todas las magias…..levantar a los muertos….controlarlos- dijo Adrian sin establecer contacto visual con su interlocutor.
Harry asintió, sin embargo lejos estaba de entender a donde quería llegar Adrian Pucey.
-El infieri es un cadáver ambulante sometido al control de un mago poderoso, no actúa con voluntad propia. En cambio….lo que ellos hacen….lo que Nott supuestamente capaz de hacer es diferente…..levanta a los muertos de las tumbas, les ofrece otra vida….están vivos pero es una forma malévola y macabra de vivir…son malos…..terroríficos….comen carne humana para subsistir.
-¿Cómo sabes que lo que viste no fue un infieri?- preguntó Harry.
-Porque sangró….ella….Gemma sangró cuando la maté….otra vez- dijo Adrian abrazándose a su mismo y hundiendo su rostro entre sus rodillas. Empezó a sollozar
Harry se levantó de la silla y empezó a caminar de un lado a otro. No iba a seguir preguntando, en el estado de shock que se encontraba Pucey, sería imposible sacar algo más. Sin embargo obtuvo la información que necesitaba y su mente se negaba a aceptar esa posibilidad, pero sin duda era la única explicación posible. Hacía más de veinte años, él dejó caer algo en el terreno Bosque Prohibido con la esperanza de que nunca fuese encontrado.
Fue una decisión desastrosa….ahora lo veía claramente.
Un detalle hacia más de un año lo puso sobreaviso. Draco Malfoy le contó sobre un curioso evento. La noche que atacaron a Rose y que Scorpius Malfoy se convirtió en warg, aconteció un extraño fenómeno. Scorpius Malfoy fuera de control mató a un hombre, Sebastián Montague, unos de los atacantes de Rose y el cuerpo de ese hombre, de alguna manera volvió a la vida. Nott estaba allí pero logró huir. Sin embargo el detalle importante, fue el del cadáver desmembrado volviendo a la vida, Harry inmediatamente sospechó la influencia de la piedra de la resurrección. Era imposible saber el recorrido de uno de las Reliquias mortales en tanto tiempo, la ubicación del santuario celta no era la misma donde la había dejado tirada hacia tanto tiempo. Pero arrastrada por el viento, por los animales, quizás recogida por alguien o la propia influencia oscura del Bosque Prohibido, cualquier suposición podría ser la acertada y Harry se daba cuenta de las consecuencias de su propia estupidez. Nunca debió separarse de ella. ¿Por qué no la conservó como hizo con la capa o con la varita del sauco? Quizás y era lo más probable, Nott la encontró, en sus años en Hogwarts asumiendo el papel de su hermano o quizás la piedra había respondido a un poder superior a ella, la misma clase de primitiva magia con la que fue creada. Después de todo, la Muerte fue quien diseñó las reliquias y la Muerte era una de las caras del Dios Oscuro.
Harry salió del calabozo, mientras recorría el pasillo, dio un vistazo al ocupante de una de las celdas. Theo jr. dormía en su cama. Le costó el repudio de la mitad de su familia encerrar al chico, pero no tuvo más remedio que hacerlo, en su interrogatorio, descubrió que mató a Aberforth Dumblendore en presencia de Molly, por supuesto obligado por el Nott mayor y el ministro mágico fue el que ordenó su presidio, solo por precaución. También durante el interrogatorio, salió a relucir el hecho de que él y Molly habían estado haciendo algunas cosas poco apropiadas para su edad, aun cuando consideraba que en esa situación, expuesto a todas las perversiones de ese hombre, solos y asustados, los niños de alguna forma actuaron inocentemente y de alguna forma era evidente que se querían mucho. Hermione y él tuvieron que escuchar todo eso, con lujo de detalles, ambos decidieron no comentarlo a nadie de la familia y menos a Percy, después de todo, Molly seguía intacta. Aun así, se sentía culpable de tener preso a un chico de catorce años, fuese hijo de quien fuera, hubiese hecho lo que hizo.
Cuando caminó a la siguiente celda, Harry se detuvo. La chica estaba sentada en su camastro mirando a la pared contraria, su largo cabello rubio destacaba en la oscuridad, Harry se acercó.
-Sra. Nott- la llamó, la mujer volteó en su dirección.
-Me gustaría más que me llamase Marina o Sra. Merrey, como prefiera- contestó ella cortante.
-Entonces será Marina-dijo Harry. Esa muchacha le recordaba mucho a Narcissa Malfoy, no solo porque era rubia y hermosa, era esa altivez, ese orgullo que mostraba, sin duda la pura esencia Slytherin.
-Mi padre me llamó Marina por una ninfa del mar…nunca me gustó…forma parte de una historia muy trágica, la ninfa fue sacrificada en honor a Poseidón…y mi padre me sacrificó a mí a sus más bajas pasiones- dijo ella- pero Marina se cobró la afrenta…con sangre.
-Marina…-susurró Harry aturdido e impactado con la declaración de la chica. Violada por su propio padre al cual ella mató a los diez años.
-Si Marina….la ninfa pérdida- dijo ella.
"Sin embargo, nunca he conocido una mujer que le quede mejor ese nombre…..bella, etérea y distante como un hada, así eres Marina Merrey y a la vez…tan trágica" Harry intentaba controlar sus emociones, amaba a su esposa, llevaba casado más de veinte años, pero por primera vez, una mujer estaba removiendo algo dentro de él totalmente inexplicable. No era pasión, ni lujuria, menos aun le estaba entrando la crisis de los cuarenta, era simplemente que su magia se sentía atraída por la de ella, por el poder que sentía dentro de ella. Marina Merrey, si lo que decían era cierto, era la vidente más poderosa en la historia del mundo mágico.
-¿Que desea Sr. Potter? ¿A qué se debe el honor de su visita?- preguntó ella.
-Solo dos cosas- dijo Harry-primero que todo, puesto que eres su mujer, debes saberlo mejor que nadie, Nott utiliza algún objeto valioso….como por ejemplo…un anillo….
Marina no lo dejó terminar de hablar, ella sonrió torvamente.
-Así que ya lo sabe- dijo ella en voz baja. Harry sintió un escalofrió recorriéndole la columna vertebral. La joven se lo estaba confirmando. Theo Nott se adueñó del maldito anillo para desgracia de todos…Harry no estaba seguro de que supiese que era una reliquia mortal, pero evidentemente el hombre se dio cuenta de su poder. Marina daba información a cuenta gotas, si lo sabría él, que estaba cansado de interrogarla usando todos los medios posibles y muy poco era lo que obtenía- Si…es cierto lo que supone, él tiene en su poder la piedra que levanta a los muertos….la misma que usted desechó por temor….sé que tuvo miedo Sr. Potter, cuando vio a sus padres, a sus amigos, sus almas resucitadas frente a usted…tuvo miedo de manejar su poder, de la tentación que supondría devolverle la vida a todos quienes amaba, una semi-vida maldita.
-¿Cómo sabes eso?- preguntó Harry sin salir de su sorpresa. Ese detalle, jamás se lo contó a nadie…nunca.
-Porque lo vi….usted usó el anillo y desencadenó una serie de acontecimientos en el tiempo y el espacio, un cambio en el orden de las cosas y eso llegó a mi mente el día nos conocimos -dijo ella, luego dejó de mirarlo-ahora hablaré como vidente, usted ya no es dueño de la piedra de la resurrección, desechó su poder, la perdió para siempre. No intente buscarla, será su muerte….y usted, aunque no lo crea, sigue siendo necesario…el hombre clave…en esta guerra.
-¿Qué más has visto?- preguntó Harry, Marina meneó la cabeza una y otra vez- ¿Qué has visto?
-El poder del dragón levantará el sol en el día de la batalla final- dijo ella- solo puedo decirle eso….el resto está velado para mí.
-No puedes o no quieres decírmelo- dijo Harry.
-Si yo fuese otra persona, no le diría absolutamente nada, pero sin embargo, le he brindado información valiosa, aun así, no confía en mí. He declarado mi inocencia y usted se resiste a otorgarme la libertad- dijo Marina- le advierto, déjeme ir, mi presencia aquí constituye un peligro para mí, no sé el motivo, pero lo presiento, déjeme ir con Walter.
-Nadie te hará daño, aquí estarás más segura que en cualquier otro lado- dijo Harry- lamento mucho esto, pero cuando la guerra termine, procuraré un juicio justo para ti. Te lo prometo- su mirada hacia ella era intensa, al punto que Marina no se la sostuvo.
-Sr. Potter, si lo que desea es mi cuerpo….tómelo….no sería el primero que lo hace…ni la primera vez que yo me ofrezco a un hombre para obtener algo a cambio….hágalo…tómeme…..pero déjeme libre- dijo Marina de pronto con la voz quebrada, la chica parecía a punto de llorar. Harry tuvo la decencia de enrojecerse y pronunció una palabra soez en voz baja. Con un movimiento de varita abrió la celda, entró y se sentó al lado de ella.
-Mi intensión no ha sido nunca faltarte el respeto de esa forma Marina- dijo él- no voy a mentir, eres quizás la mujer más hermosa que he visto en mi vida, soy un hombre….no puedo evitar admirarte. Pero jamás he pensado en ti de esa manera, estoy atraído….pero es por tu poder….me llama.
-Usted tiene una relación especial con los videntes…según lo que he escuchado una profecía marcó su vida….-dijo Marina.
-Si…no me gustan los clarividentes….sin embargo al parecer me tropiezo constantemente con uno, solo que tú eres diferente, eres autentica- dijo Harry- percibo tu fuerza.
-Los poderosos tienden a reconocerse…yo percibo en usted mucha magia, igual que en Rose Weasely y Draco Malfoy…son fuertes…el destino dictó que los hechiceros más poderosos de la historia aparecieran en la misma época….en un momento de necesidad- dijo Marina-son poderosos pero nunca….nunca….en la medida de Nott…..él es indestructible….ninguna mano humana lo matará….porque él dejó de ser hace mucho tiempo un ser humano.
-¿Por qué hablas conmigo ahora y no durante tu interrogatorio?- preguntó Harry.
-Porque estás palabras solo son para usted y porque usted lo necesita ahora, sabe que cometió un error y no tiene idea como arreglarlo…pero es tarde, olvídese de eso y dedíquese a tratar de ganar….los muertos se levantaran y usted no tiene como evitarlo, luche con todo lo que tenga, solo tendrá una oportunidad- dijo Marina- Sr. Potter, no puedo ayudarlo más, no se mas nada, le he dicho todo lo que he visto….por favor, déjeme ir. Venir aquí fue una equivocación que no preví…déjeme ir.
-No puedo, lo siento- dijo Harry, ella bajó su rostro.
0o0
-Hola Scorpius-lo saludó un auror. Scorpius respondió con un asentimiento de cabeza.
-Mañana hay reunión a las siente, Potter quiere informes de lo sucedido en Machester- dijo una chica tendiéndole una carpeta mientras pasaba por su lado.
Scorpius la recibió y la despidió con un saludo.
-Hay que cambiar el campamento warg a otro sitio, Bill dice que estamos desprotegidos cerca del rio y de todas formas a los wargs no les gusta- Grayback fue a su encuentro.
-Discútelo con Sheila- contestó Scorpius.
-Esa mujer es una tortura- gruñó Grayback y se fue sin despedirse malhumorado. Scorpius se rio a carcajadas, era demasiado gracioso ver la frustración evidente que tenía el hombre-lobo con Sheila, quien lo ignoraba por completo.
Iba caminado a su habitación cuando lo interrumpieron de nuevo. Scorpius rodó los ojos.
-¿Y ahora que pasa?- preguntó, el auror que lo había detenido dudo un instante.
-El ministro de magia le informa que mañana después de la reunión con los aurores, quiere hablar con usted respecto a la modificación de los convenios con los wargs. La vice-ministra Hermione Weasley me ha enviado.
-Gracias a dios por Hermione- dijo Scorpius- allí estaré.
Abrió la puerta de su habitación y la cerró, pegando su espalda y dando un largo suspiro. Mantenía una habitación en la fortaleza no porque le gustara especialmente, como todos los wargs, Scorpius odiaba los espacios cerrados, pero quería permanecer cerca de su hija. Habían sido días difíciles, bastantes enfrentamientos, muchas bajas y la maldita burocracia. No parecían avanzar y las tropas del Triunvirato eran bastante eficaces, la guerra proseguía y no se vislumbraba un final.
Estaba oscuro, pero sus ojos de warg vieron la silueta, encendió la luz inmediatamente. Rose lo esperaba sentada en la cama con Ángela en brazos.
-Scorpius- ella se levantó inmediatamente.
-¿Qué haces aquí? Pensé que…en fin olvídalo- dijo él. Ella pasó semanas encerrada con su padre y Hugo Weasley en el castillo de Duhm, escasamente se veían cuando Rose visitaba a Ángela y siempre terminaban peleando por lo mismo. Scorpius necesitaba que ella aceptase finalmente ser su mujer, aun a costa de violar unas cuantas leyes, la presionaba y Rose lo evadía por completo. Estaba empezando a preguntarse si ella lo había dejado de amar.
-Vine a ver a Ángela y también….vine a verte a ti- respondió ella.
-¿Cómo está mi padre?- preguntó Scorpius. Su padre y él no se veían desde Siberia. Solo se limitaban a enviarse mensajes escritos.
-Esta hablando con tío Harry en este momento, vine con él- dijo Rose.
-Entiendo…tú no haces nada sin permiso de mi padre…bien…perfecto- dijo Scorpius amargamente.
-No empecemos con lo mismo….en fin…fue un error venir- dijo ella dispuesta a salir, pero él le tomó de la mano
-Te extraño- dijo Scorpius mientras tomaba su rostro con una mano para que ella lo mirase.
-Yo también- dijo ella.
-¿Qué decidiste sobre nosotros?- preguntó él.
Ella miró hacia el piso, evadiéndolo. No podía darle una respuesta a Scorpius, no sin estar segura si ella iba a sobrevivir esa guerra o no. Se hizo la promesa de no herirlo y la iba a cumplir.
-Por favor…no peleemos de nuevo por lo mismo- dijo ella.
Scorpius apagó el interruptor.
-Ven- dijo él jalándola hasta la cama.
-No creo que sea lo mejor…..Ángela tiene sueño, es mejor que la deje con mamá-dijo ella con las niña en brazos.
-Ven aquí-la interrumpió Scorpius, suavemente la echó sobre la cama y se colocó a su lado, con la niña durmiendo plácidamente entre los dos Rose apoyó su cara contra su pecho.
-Yo tampoco quiero pelear….lo detesto- dijo él, ella asintió.
Luego de un rato, ella habló.
-Hacía mucho tiempo que no estaba así contigo, tranquilo, los dos….los tres- dijo ella mirando a Angela- solos…en silencio- dijo ella.
-Hemos estado ocupados, demasiada responsabilidades, tú con lo tuyo…yo con lo mío- dijo Scorpius- esta guerra no va bien…las cosas no van bien…¿supiste lo que pasó con Theo jr?.
-Me enteré por Hugo…de solo pensar que tú podrías…- dijo ella.
-No pasó a mayores, pero el chico está encerrado, Marina Merrey también, Molly bajo supervisión. Tu tío desconfía de todos y no es para menos. Mis wargs están inquietos, no les gusta estar en Irlanda, puesto que es una isla, además han muerto muchos.
-Esto va a terminar….pronto….solo estamos esperando que él se descuide…que ofrezca una señal de debilidad- dijo Rose.
-¿Como van los asuntos de los walpurguis?- dijo Scorpius- estoy esperando que te dignes a contarme tu secreto.
-Nosotros no hemos encontrado nada- dijo Rose- a veces pienso que ….. –ella calló.
-Prométete que no iras tras Nott- dijo Scorpius de pronto. No sabia exactamente que se proponía Rose, pero se lo temia.
Ella se mantuvo en silencio.
-Prométemelo-dijo él.
-Estamos trabajando en otra solución- dijo ella.
-Eso no es una respuesta que me satisfaga, seguro que no- dijo él ofreciéndole una intensa mirada, luego le dio un vistazo a Ángela, quien había despertado y miraba atentamente a sus padres.
-Es hermosa- dijo Scorpius acariciando a su niña, Rose le dio un beso en la frente a Ángela.
-Tiene tu carácter…digo el que tenias antes de convertirte en warg- dijo Rose.
-No he cambiado mucho….¿o sí?- dijo él.
-Algunas cosas- dijo ella.
-No he cambiado lo más importante….mis sentimientos por ti- dijo él- aunque tú….
-Por favor….no sigamos con eso…tú sabes perfectamente lo que siento por ti….pero no es el momento de tomar una decisión….además está el asunto de los estatutos de los wargs…tú eres el jefe, pondrías en riesgo tu vida –ella se interrumpió cuando él se levantó de la cama, Rose se incorporó- ¿Dónde vas?
Scorpius se giró y la observó molesto.
-No voy a seguir dando vueltas con esto, vienes de noche, a mi cuarto, a mi territorio…sabiendo lo que existe entre los dos. Rose o estás conmigo o no lo estás, sin término medio…yo ya elegí, por sobre todo, Walter encontró la solución ideal para nuestro problema. Es un secreto, de hecho, no te lo diré hasta que lo haga, después de todo tú te guardas cosas conmigo, pero el hecho es que tenemos una oportunidad para estar juntos, pero mientras decides si soy más importante para ti que los Walpurguis , me iré a dormir con mis wargs…dale a nuestra hija un beso por mi…Buenas noches.- dicho esto, Scorpius se fue de la habitación.
Rose colocó su cabeza sobre la almohada y cerró los ojos. Scorpius tenía razón de estar molesto, ella inconscientemente lo alejaba, por miedo a hacerlo sufrir en el caso…en el caso….Rose apretó a su hija y no se dio cuenta de cuando las lágrimas empezaron a rodar por su rostro.
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A medianoche, ella se despertó sobresaltada, una mano agitaba su hombro con cuidado. Rose se levantó alerta. Scorpius estaba frente a ella.
-Lamento despertarte a esta hora…pero….-dijo Scorpius bastante serio.
-¿Qué sucede?- preguntó Rose.
-Es Emily…quiere verte y a Ángela también- dijo Scorpius.
Rose asintió y se levantó de la cama. Tomó a Angela entre sus brazos y lo siguió hasta llegar al área médica de la fortaleza. Toda su familia estaba reunida, en silencio. Hugo abrazaba a Lily quien lloraba en su hombro. Rose entendió inmediatamente lo que sucedia, quizás esa noche…seria la noche que habían esperado todas esas semanas. Era increíble como Emily se aferró a la vida contra todo pronóstico.
-Fred está dentro- dijo Scorpius- yo me quedaré aquí.
Rose entró tratando de no hacer ruido. La estancia estaba en penumbras, iluminada apenas por una lámpara en una mesita de noche. Fred estaba sentado al lado de la cama de Emily, no dejaba de tomar su mano. La muchacha estaba dormida, pero de pronto abrió los ojos, al ver a Rose y a Ángela, su pálido rostro se iluminó.
Fred se levantó de la silla para darle espacio a Rose, Angela ya estaba despierta, pero permanecía en silencio.
-Hola bebé…que grande estás, he preguntado mucho por ti- dijo Emily, Rose se la acercó para que la besase. Emily con dificultad abrazó a la bebé.
-Amiga- dijo Rose apretando la mano de Emily, las lagrimas pugnaban por salir de sus ojos-te quiero mucho.
-Cuídala...cuida a tu familia Rose…es lo único que realmente importa- le dijo Emily antes de sumergirse otra vez en su sueño.
Fred miró a Rose, tenía los ojos enrojecidos. Rose le puso la mano en el hombro.
-Lo siento- dijo ella.
-Gracias por venir….Emily lleva días preguntando por ti y Ángela, como ha estado muy mal, no quería que la niña se acercase, pero esta noche…-la voz de Fred se quebró.
Rose salió de la habitación, nadie le pregunto nada, para todos era claro la situación. Scorpius se ofreció para acompañarla a la habitación, pero Rose se negó. Entonces Hermione le quitó a Ángela para llevársela a dormir.
Dos horas después, Fred salió de la habitación, todos se levantaron expectantes.
-Se ha ido en paz….estaba durmiendo….simplemente dejó de respirar- informo Fred.
-La amé….nunca volveré a amar así…pero ella me dijo….ella me dijo que esperaba que yo encontrase otra persona y fuese feliz…pero que jamás la olvidará-dijo Fred antes de caer de rodillas y empezar a llorar desconsolado apoyado contra una pared, tomándose la cara con ambas manos.
Su abuela y sus tías empezaron a llorar ruidosamente. Harry y George se acercaron a Fred para hablar con él. Y Rose permanecía sentada, inmóvil, Scorpius le tomó la mano, apreciando que estaba helada, Rose se la agarró con fuerza.
-¿Qué pasa?-preguntó Scorpius viendo que ella no reaccionaba.
Rose no podía pronunciar palabra…. ¿Cómo había podido ser tan tonta o tan imbécil? Ante ella tenía la evidencia en su cara de que todo termina en un solo suspiro, que en un momento estás o después no estás, que la vida no significa nada sino existe un motivo para vivirla. Que la muerte puede arrebatarte todo, pero jamás te quitará el amor que pudiste sentir. Y que el amor hay que vivirlo, con la persona que amas, sin importar más nada, sin miedo y sin temor, porque mientras siga respirando, aunque la muerte o la desgracia acechen, todavía hay una oportunidad.
Rose se levantó y empezó a caminar, en unos segundos, su caminata se convirtió en carrera, Scorpius la siguió, no entendía absolutamente nada. Ella entró a su habitación, él con ella.
-¿Te sientes bien?- preguntó Scorpius- es triste lo de Emily, pero finalmente descanso, su agonía fue terrible por lo que me contaron.
-Pobre Emily…pobre Fred, ellos estaban enamorados, ella murió- dijo Rose cubriéndose las manos con el rostro, de pronto rompió a llorar- me dijo que cuidase a mi familia, que era lo más importante.
Scorpius permaneció callado. Rose se giró
-Perdóname….he sido una tonta….tuvo que pasar esto para que lo entendiese- dijo ella caminado de un lado a otro echa un mar de lagrimas.
-¿Qué fue lo que entendiste?- preguntó él sentándose en la cama, mas le valía permanecer calmado, y esperar que ella lo soltase todo porque Rose estaba a punto de ponerse histérica.
-Que lo único que vale…..al final lo que importa….es estar junto a la persona que amas- dijo ella sentándose junto a él.
Scorpius suspiro largamente y trató de ocultar una sonrisa, al parecer ella entraba en razón en circunstancias límite, no le parecía que era el momento apropiado para plantearse la dirección de su relación y sin embargo no era peor ni mejor que otro. Ambos permanecieron sentados en la cama, uno al lado del otro por un largo rato, pensativos, sumidos en una tristeza que poco a poco empezó a amainar.
-Rose-la llamó él, ella lo miró.
-¿Qué?- preguntó Rose mientras se limpiaba las lagrimas que surcaban su cara con la mano.
-¿Qué diablos estás esperando?-preguntó mientras la tomaba en sus brazos y la echaba de espaldas a la cama con él encima. Se besaron apasionadamente un largo rato, intenso y profundo, con los cuerpos juntos y las piernas enredadas.
-Sabes…si pudiese ser posible…y sabemos que como soy un warg y tú una humana no puede suceder otra vez-dijo Scorpius mientras le daba mordiscos en el cuello y luchaba por quitarle la ropa- pero veo a Ángela y pienso que realmente me gustaría tener más bebés….porque los hacemos bonitos…¿Verdad?
Rose le dio un golpecito en el pecho.
-Eres imposible….seguro que no podemos engendrar…pero eso no te va disuadir de intentarlo- dijo Rose.
-Una y otra vez- dijo él mordiéndole el lóbulo de la oreja.
-¿Cómo vamos a hacer?- preguntó ella todavía curiosa por el hecho de que Scorpius le había asegurado que tenía una solución para que ellos pudiesen estar juntos. No sabían cómo diablos iban a hacer….con todas las implicaciones que tenia a todo nivel, pero si él se lo aseguraba, ella confiaría. Rose no quería pensar en su papel como walpurguis…no ahora…no en ese momento que era la reconciliación definitiva de los dos.
-Déjamelo todo a mí. Quizás nos tendremos que conformar solo con Ángela, pero no me importa, por otro lado…dentro de unos años quizás….tengamos alguno que otro problema debido a ciertas diferencias de edad- dijo él.
-Gracias por recordarme que seré una vieja arrugada mientras tú todavía serás joven y guapo- dijo ella esperanzada por un futuro que en ese momento no veía tan negro.
-Puedo sobrevivir a lo de joven y guapo por siempre, pero sigo siendo un mago y además los wargs asumimos la apariencia que queramos, te prometo que envejeceré igual que tú para que no te sientas mal, seremos dos viejos - dijo Scorpius evitando meterse en el espinoso tema de su longevidad.
Rose lo abrazó con fuerza, si había algo destacable en Scorpius Malfoy, era que jamás, jamás perdía la esperanza, ni sus ilusiones, a mal tiempo buena cara, nunca se dejaba vencer por la adversidad. Él seguramente no sabía exactamente cómo rayos lo iban a lograr, pero estaba seguro que lo lograrían. Y ella lo amaba por eso.
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Marina se levantó sobresaltada, cuando miró a los barrotes de su celda, solo distinguió un cabello rubio en la oscuridad.
-Hola Marina- dijo él.
Marina caminó hasta la reja e hizo una respetuosa inclinación de cabeza.
-Excelencia- dijo ella. Su videncia la versaba en las antiguas costumbres, estaba dirigiéndose a él con el tratamiento a su rango, Draco Malfoy no era un simple un caballero Walpurguis….era el Hechicero Walpurguis, el contenedor de la magia en el mundo.
-Deja las formalidades…desde niña me llamaste …no pienso que eso deba cambiar- dijo Draco.
Marina sintió un estremecimiento en todo el cuerpo de pronto.
-La muerte…la muerte vino esta noche….alguien murió- dijo ella.
-Si…la esposa de Fred Weasley ha muerto- dijo él.
-Mala cosa….la muerte está rondando este sitio- dijo Marina abrazándose a sí misma.
Draco asintió, su primer impulso fue sanar a esa chica, pero finalmente se contuvo. No era su potestad cambiar el destino de la gente, no podía hacerlo porque siempre había una consecuencia, siempre una muerte por otra. Quizás pudo evitarle la muerte a Emily Spencer, pero eso desencadenaría una serie de eventos impredecibles. No se podía jugar con la vida y la muerte sin provocar un desastre, para ejemplo…Theodore Nott.
-¿Qué desea el gran Hechicero Walpurguis de mi?- preguntó Marina.
-Potter me contó algo muy interesante….yo solo quiero que me lo repitas con detalle- dijo Draco abriendo la celda.
-No soy quien para negarme a su petición…quizás con los demás…pero con usted jamás…este encuentro debió suceder antes- dijo Marina.
-Y no sabes cómo me he reclamado mi descuido- contestó Draco.
Marina se sentó en su cama y Draco frente a ella. De pronto los ojos de ella oscurecieron y empezó a balancear su cuerpo de adelante atrás, Draco le tomó la mano.
-Habla vidente- exigió Draco cubriéndose de toda su autoridad.
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DEJEN REVIEWS
