Bien, matadme ahora.

Chelsea: ¡Por fin! *coge una sierra eléctrica*

¡No! ¡Tú no!

Chelsea: Ah. :(

¡Muy buenas gente! Se preguntarán "Maria, ¿Por qué eres tan holgazana y no has subido capítulo en ¡TRES SEMANAS!?" Please don't kill me. He estado bajo mucha presión ultimamente, y he tenido un bloqueo tan horrible que casi no me salen las palabras. Y logro subir en Wattpad y aquí no porque simple: la historia en Wattpad la tengo bastante adelantada en Word, así que no me preocupo por la inspiración. Pero este fic me hace suspirar, ¿Y cual es la razón de todo eso?

Pues porque nos estamos acercando al final.

¡LOS FINALES NO SE ME DAN FÁCIL, CARAJO!

Ok, ya me calmo... me calmo... ¡Me calmo!

Chelsea: Discúlpenla. Está en sus dias.

¡No es cierto! Ya se me terminó este mes... ehm... ¡¿Por qué estamos hablando de esto?! ¡Ahhh!

Y creanme, a veces de tanta presión, he pensado en dejar abandonado el fic, o pausarlo hasta Junio. Pero les hice una promesa. Les prometí que no dejaría abandonado este fic, y eso es lo que no voy a hacer. Voy a seguir este fic. Puede que a veces me tarde hasta tres semanas, pero no lo dejaré abandonado.

Entonces, se preguntarán, ¿Cuántos capítulos le quedan a este fic? Pues... este fic llegará mas o menos hasta el capítulo 41 o 42. Luego habrá un epilogo... y haré una lista enorme de agradecimientos con todos los que me han dejado review alguna vez. Si, sé que este fic tiene más de 300 reviews -¡300! ¡Cuando ví ese número salté por toda mi habitación! ¡Millones de gracias! -pero aún así, me tomaré ese trabajo. Ustedes se lo merecen.

Chelsea: Ejem... ¿Puedes dejar de hablar? Deja que lean, por favor.

¡Ah sí! ¡Sin más que decir, aqui los dejo con el capitulo!

Los personajes le pertenecen por allá a un ser humano en Japón.


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La Lucha por Amor

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Capítulo 36

Esperanza y dolor

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El caos comenzó a reinar en las calles. La policía, desesperada, intentaba combatir a aquellos misteriosos criminales. Algunos tenían aspectos bastante raros para ellos. Otros, como Sasori y Deidara, no fueron difíciles de reconocer. Fue entonces cuando la cifra de muertos comenzó a subir.

Minato en especial, tenía una misión. Cuando supo que Obito estaba vivo, miles de cosas vinieron a su mente, y pensó entonces que sin duda las relaciones entre la gente son bastante extrañas. Un día alguien puede ser tu mejor amigo, y al día siguiente ser la persona que intentó asesinarte, la persona que te separó de tu hijo por diecisiete años y la persona que acabó con la paz del pueblo que les enseñó todo lo que sabían. Y cuando viera a Obito, no sabría qué hacer. Sabía lo que tendría que hacer, pero no era exactamente lo que quería. Todo sería mejor si las cosas volvieran a ser como antes. Si fueran amigos como antes. Pero la muerte de Rin lo había quebrado todo.

Y todo porque Kakashi había cometido un error.

Ahora, su hijo tenía buenos amigos, y esperaba que no terminara odiándose con alguno de ellos en el futuro. También esperaba que el futuro fuera diferente, y que una vez que derrotaran a Akatsuki, este grupo no regresara jamás. Que la paz por fin reinara en Konoha, pero ahora que habían despertado el chakra, eso jamás pasaría. Pero era la única alternativa que tenían.

El chakra podría ser su destrucción, pero también podría ser su salvación.


Jiraiya se detuvo a las afueras de Konoha. Había llegado a un sitio desolado, rodeado de ruinas. Aquel lugar había quedado en ese estado desde la tragedia de Kurama original, y nunca había sido reparado. Sentía un chakra extraño allí. No era el de Hinata, pero sabía que tenía cuentas pendientes con aquella persona.

Después de todo, rescatar a Hinata no era su única misión.

—Es triste ver en lo que las personas se convierten, ¿No lo cree, Jiraiya-sama?

A pesar de que le había dado sus enseñanzas y su cariño a aquel muchacho como si se tratase de su propio hijo, ya no era la misma persona. El hombre frente a él estaba dispuesto a matarlo. Dispuesto a asesinarlo a cambio de destruir Konoha y a los clanes. Todo por seguir a Obito y sus enseñanzas, de que con la venganza, el mundo sería algo mejor.

—Debo ser agradecido. No podría agradecerte lo suficiente. El chakra es una gran ayuda. Hará mi trabajo más fácil.

—Eres Yahiko. Debes ser él.

—No lo soy. Mi nombre es Pain.

—Puedes decir que te llamas Pain, pero ese rostro… no lo olvidaría en años—dijo Jiraiya, con una mirada determinada. Sabía que Pain podía matarlo, pero a pesar de eso no tenía miedo. No tenía miedo porque si su destino era morir a manos de su aprendiz, lo aceptaría. Pero no lo permitiría.

No dejaría que reinara bajo un concepto erróneo.

Antes lo sacaría de su error.

Pain no cambió la expresión de su rostro. Era neutra, sin emoción.

—Eres valiente, Jiraiya. Enfrentarte a tu asesino con tal valentía no lo hace cualquier persona. Sin duda siempre has sido una persona excepcional.

Era triste. Jiraiya se preguntó qué fue lo que hizo mal. Siempre quiso a Nagato, a Yahiko y a Konan como si fueran sus propios hijos, pero era claro que en algo había fallado. Fuese lo que fuese, se culpaba. Por algo que hizo… los tres se habían desviado del camino.

— ¿Qué piensas hacer ahora, Yahiko?

Éste no se inmutó, pero se pudo notar un atisbo de rabia en su mirada. De una de sus mangas, sacó un tubo metálico y lo lanzó hacia Jiraiya. Él lo esquivó con agilidad, y lo supo. Por más que Pain quisiera, jamás podría eliminar su pasado. Antes, él era una persona buena, y eso no podría borrarse.

—Entonces… estás dispuesto a matar al hombre que tantas cosas hizo por ti—Jiraiya suspiró—. No logro entender… por qué me obligas a hacer esto. Por qué quieres que peleemos a muerte… no logro entenderlo.

—Eres libre de matarme. Pero dudo que lo logres.

Jiraiya se quedó estático. No sabía qué hacer. No podía matarlo. Simplemente no podía. Pero Konoha estaba en riesgo, y si tenía que matar a aquel chico… lo haría. Entonces se puso en posición de batalla, y Pain alzó una ceja.

—Entonces… has sido tan testarudo como para enfrentarme—dijo Pain—. No puedo ir contra tus deseos… maestro.

Como si se tratase de una ráfaga, Pain se acercó al viejo hombre de un solo tramo. Jiraiya retrocedió, dando varios saltos hacia atrás, pero fue entonces cuando Pain sacó un tubo de metal de una de sus mangas. Jiraiya lo observó, preguntándose si acaso tendría una ferretería dentro de ese traje.

—No podrás matarme con un viejo tubo oxidado, ¡Yahiko! —dijo Jiraiya, sonriendo audazmente. Después de todo, él era un sannin, y no sería vencido tan fácilmente.

Pain no se inmutó, pero en el fondo, estaba cansado de que le llamaran Yahiko. Yahiko era un muchacho ingenuo que solo creía en el futuro y en el destino. En los finales. Pero eso había quedado atrás, y por eso había nacido Pain. Solo Pain podría mostrarle a Konoha lo que era un real final verdadero.

Pain se acercó nuevamente a Jiraiya con velocidad, con la intención de enterrarle un tubo directamente en el corazón, pero Jiraiya lo esquivó. Comenzaron a pelear con agilidad, sin embargo, ambos esquivaban los golpes del otro. Sin duda, eran maestro y aprendiz, y es entonces cuando Jiraiya desapareció frente a sus ojos.

Pain no estaba sorprendido. Llevó su mano hacia atrás, y atajó el puño.

—Así que has aprovechado el uso del chakra… yo también.

De repente Jiraiya fue golpeado por detrás, lo cual le hizo caer al suelo. Se quedó estático y adolorido. Pero si Pain estaba enfrente suyo… entonces… ¿Akatsuki lo había encontrado?

¿Pero por qué no había sentido ningún chakra venir tras de él?


A Kakashi le pareció una buena idea recorrer las afueras de Konoha. Así que allí se encontraba, saltando entre las diferentes ramas, buscando un indicio del chakra de Hinata. De repente sintió algo, y paró su carrera. Frenó en seco y cayó de pie en la tierra. Caminó unos pasos. Estaba seguro de haber sentido algo en ese lugar. Caminó unos cuantos metros, hasta que se encontró con un extraño lugar.

Una cueva.

Parecía una cueva normal, pero no lo era. Había algo inusual allí. Un chakra se desvanecía. Al instante se asustó, y corrió al interior. Al adentrarse en la cueva, el lugar dejó de ser salvaje y los estrechos pasadizos se convirtieron en largos pasillos. Corrió y corrió, pero de repente frenó en seco. Alguien se dirigía hacia él. Se detuvo detrás de una pared, y probó con disminuir su chakra para que no lo detectaran, tal como Hiashi les había enseñado. Sintió unos pasos, y cerró los ojos con fuerza. Estaba seguro que Hinata estaba cerca. Si provocaba un enfrentamiento, las cosas se pondrían peores.

Los pasos se detuvieron de repente. Tragó grueso. Si lo encontraban, las cosas se complicarían. Estaba casi seguro que era un Akatsuki el que estaba allí, a menos que contaran con otros hombres a su lado. Y aunque era cierto que debían enfrentar a Akatsuki, Kakashi consideró que lo mejor era encontrar a Hinata primero. Si lograba hacerlo y la ponía a salvo, las cosas serían un poco menos complicadas. En cambio, si se enfrentaba a ellos mientras tenían a Hinata en su poder, ellos podrían hacerle daño como amenaza. Seguiría su plan de acción, y rogó porque los demás que se encontraban en la misma lucha fueran igual de inteligentes. Luego los pasos retomaron su rumbo hasta desaparecer.

Respiró aliviado, y siguió con su camino, viendo a Konan desaparecer por un pasillo. Se sintió aliviado, porque al parecer Akatsuki no sabía detectar el chakra.

Siguió caminando, hasta ver algo extraño a unos metros. Era una puerta de reja. Estaba abierta. Se acercó lentamente, teniendo cuidado de no ser visto, entonces escuchó unas risas estrépitas y se detuvo. Retrocedió rápidamente y se escondió en una esquina. Entrecerró la mirada e intentó reconocer esa risa, pero no tuvo éxito, hasta que escuchó otra voz.

El aire se le estancó en el pecho.

Era Shion.

Y estaba con Konan.

Abrió los ojos de manera desmesurada. Se preocupó por Shion, y estuvo a punto de correr para salvarla, pero se detuvo al oír ciertas palabras de Konan que le aclararon todo.

Shion había estado trabajando para ellos.

Pero, ¿Por qué?

De repente, se oyó un fuerte estruendo y la risa cesó. Escuchó a Konan decir algo, pero no logró entenderle. Esperó el momento preciso, y luego escuchó los pasos de Konan desaparecer por el pasillo.

Se apresuró con rapidez. Corrió hasta el lugar, y llegó a la puerta de reja. En el interior, se encontró con la peor aberración que pudo haber encontrado. Había intentado convencerse a sí mismo de que habría muertes… pero sin duda nunca estaría preparado para ver la primera.

Shion estaba descuartizada.

Sus partes estaban tiradas en el suelo. El rostro de Shion, ya carente de vida, mantenía los ojos abiertos y una sonrisa macabra en sus labios. La escena era aterradora, y Kakashi solo pudo mirar la escena, aterrado. ¿Por qué? ¿Por qué Shion había terminado de esta manera? Era cierto que últimamente, muchos estudiantes habían empezado a odiarla, pero en su mente pensó que ella no había hecho nada lo suficientemente malo como para merecer la muerte.

Cerró los ojos con fuerza, lamentándose por lo sucedido. Pudo haberla defendido. Pudo haber corrido hacia Konan, y detener la muerte de Shion, pero no lo hizo. ¿Por qué? Se sentía un maestro pésimo. Si tan solo hubiera actuado más rápido, las cosas habrían sido diferentes.

Batió la cabeza, y miró alrededor. Había unos grilletes en las paredes, lo que indicaba que alguien permanecía prisionero allí. ¿Era Shion? ¿O era Hinata? No… había sentido la presencia de Hinata, o algo le decía que Hinata había estado allí. Era su intuición. Después de todo, ella había sido secuestrada por Akatsuki. Tragó grueso y en el fondo rogó que Hinata aún estuviera viva. Si Shion había tenido aquel final tan cruel, Hinata también. Aún seguía sin entender el por qué Shion estaba allí. Ella no estaba relacionada con Akatsuki. ¿Y por qué reía antes de morir?

Tenía que seguir buscando a Hinata. Pero… tenía que llevarle los restos de Shion a su madre. Quien sabe qué cosas malas haría Shion en vida, pero… él no sería quien la castigara.

No dejaría sus restos ahí.

Sacó su teléfono y marcó un número. Esperó y esperó, hasta que alguien contestó al otro lado.

—Ven rápido—le habló—. Encontré algo aterrador.


Kakashi se quedó parado en frente de la cueva después de haber tapado el cuerpo de Shion con una manta. Cuando dos personas aparecieron frente a él, maldijo en sus adentros. Entrecerró la mirada hacia Naruto. Miró a Minato, el cual se encogió de hombros. Le había pedido a Minato que no trajera a Naruto con él. Si a Hinata le había pasado algo, él sería el primero en desesperarse.

—Minato…

—No me culpes. Naruto me escuchó hablando por teléfono. Y ya sabes que todo lo que tenga que ver con Akatsuki, y mucho más con Hinata, le concierne a él.

Kakashi miró a Naruto de reojo, el cual no se veía para nada alterado. Se sorprendió. Lo único que había en el rostro de Naruto era una especie de decisión increíble. Pensó que Naruto estaría alterado. Que sacaría conclusiones antes de tiempo, porque era claro que eso era lo que él estaba acostumbrado a hacer. Durante las últimas tres semanas, él era el que más angustiado había estado. Pero ahora había decisión pura en su rostro, como si el miedo no existiera.

No.

Si existía el miedo, pero por fin Naruto había comprendido que la desesperación no llevaba a ningún lado.

—Sakura-chan y mamá se encontraron con Sasori—dijo Naruto, sacándolo de sus pensamientos—. Hiashi y la vieja Tsunade siguen buscando a Hinata, mientras que Sasuke y Neji le siguen la pista a Deidara. Kisame está muerto, y no sabemos nada de ero-sennin.

—Naruto…

—No me desesperaré. Sea lo que sea que tengas que decirme, voy a esperar hasta que me lo digas-ttebayo.

Kakashi entrecerró la mirada.

— ¿Crees que te llamé para decirte que encontré el cadáver de Hinata? —la mirada de Naruto tembló. Se estaba esforzando mucho por ser fuerte—. No es así. No es Hinata, pero… encontré un cadáver de alguien que conoces.

Algo en el interior de Naruto respiró con alivio, pero se tensó rápidamente.

— ¿Quién…?

Kakashi empezó a caminar. Padre e hijo se miraron entre ellos, e interpretaron eso como una señal para seguirlo. Empezaron a caminar tras el maestro, observando el lugar que los rodeaba.

—Tengan cuidado, Konan está cerca.

Finalmente llegaron a la celda. Naruto solo vio algo cubierto con una manta negra, vaya a saber de dónde había salido. No era Hinata… pero entonces…

— ¿Quién es…?

Kakashi tragó grueso.

—Shion.

Naruto abrió los ojos desmesuradamente.

La chica que tanto les hizo daño a todos.

La chica que siempre estuvo enamorada de él.

La chica que drogó a Sasuke y a Hinata, y que lo alejó de sus amigos.

Shion.

Se… se lo merecía.

—No lo entiendo… ¿Por qué… Por qué Shion está aquí? ¿Muerta? —preguntó, algo en shock—. ¿Cómo llegó hasta aquí?

Kakashi alzó una ceja hacia su alumno, mientras Minato observaba la escena con perturbación. ¿Por qué Naruto no se veía tan perturbado con la muerte de Shion?

¿Acaso…?

—Konan la mató hace unos instantes. La descuartizó. Y Shion se estaba riendo… justo antes de morir.

— ¿Riendo…? —preguntó Minato, atontado por lo que escuchaba.

—Debemos llevarle los restos a su madre. Es lo menos que podemos hacer por ella.

Naruto asintió, aunque en el fondo agradeció que el lío con Shion hubiese terminado. No estaba feliz, porque a pesar de todo lo que había sucedido, no le deseaba la muerte a Shion. A pesar de todo, ella también se merecía ser feliz. Tal vez ella hubiera podido encontrar a un hombre que la valorara y que la amara, y toda su vida habría mejorado. Sin embargo, no se culpaba de su muerte. Él no era culpable de las malas decisiones de ella.

— ¿Qué sabes de Hinata? —preguntó Minato.

—Sospecho que estaba encadenada aquí—Naruto tragó grueso al ver los grilletes que Kakashi señalaba. ¿Ella había estado encadenada… ahí? —. Pero se ha ido. Sospecho que escapó. Las cerraduras fueron abiertas a la fuerza.

Naruto llevó sus ojos rápidamente hacia él.

— ¿Escapó?

Hinata seguía con vida. Y si estaba lejos de Akatsuki, mucho mejor.

—Es una sospecha.

—Pero… Akatsuki pudo habérsela llevado a otro lugar. Pudieron abrir las cerraduras a la fuerza por algún afán.

El corazón de Naruto se arrugó.

—Puede ser. Pero ojalá… ella no esté muy lejos… sea donde sea que esté. En todo caso, la buscaremos por los alrededores. Puede que esté cerca.

—Pero… no logro sentir su chakra…—murmuró Naruto.

—Roguemos… roguemos que siga con vida.

Y el corazón de Naruto pareció detenerse en el acto. Sin embargo, se convenció a sí mismo. Hinata ya no era la misma chica débil e indefensa que era cuando lo conoció. Ahora ella era diferente. Y si había logrado huir de Akatsuki y había soportado todo este tiempo… entonces ella podría aguantar un poco más.

—Lo está. Estoy seguro.


Jiraiya se quedó estático. ¿Quién era ese hombre frente a él? Tenía entendido de que solo había un Pain. No seis. ¿Qué estaba mal con su visión? Retrocedió unos pasos mientras todos lo observaban. Había seis Pain. Solo que tenían peinados diferentes, complexiones diferentes… pero todos eran el mismo.

— ¿Q-Qué sucede…? —retrocedió Jiraiya asustado —¿Por… Por qué…?

—Pareces confundido—dijo uno de los Pain, el cual tenía cabello largo—. Y estás algo pálido.

Pain se acercó.

— Yahiko ya no existe. Y tus investigaciones no fueron completamente acertadas.

¿Qué significaba eso? ¿A qué se refería con que Yahiko ya no existe?

—N-No lo entiendo…—murmuró Jiraiya atónito—. Pero si estás frente a mí… multiplicado por seis…

Varios de los Pain se miraron entre ellos.

—No somos lo que crees. Yahiko ya no existe, pero en cambio…

Entonces los ojos de Jiraiya se abrieron desmesuradamente. No. No podía ser cierto. Era tonto. ¿Pero qué estupidez habían hecho? Habían activado el chakra con la esperanza de que Akatsuki no supiera usarlo, pero al parecer no todos eran inexpertos en el tema. Habían cometido un error. Y si Yahiko ya no existe, y tienen noticias de Konan… entonces…

Solo quedaba una persona de la que no habían tenido movimiento aún.

— ¿Na-Nagato…?

Era imposible. Las personas frente a él no se parecían en nada a Nagato. Su mente trabajó a toda velocidad, intentando encontrar una explicación razonable, pero nada tenía sentido. Tragó grueso. Ahora mismo era superado en número.

Estaba en problemas.

—Basta de charlas…

Jiraiya retrocedió lentamente mientras los Pain se acercaban a él.

—Nagato… esto está mal.

—Soy Pain.

— ¿Podemos callarlo de una vez? —dijo uno de los Pain. El principal asintió.

Todos se abalanzaron hacia él. Jiraiya comenzó a esquivar los golpes, y con las pocas técnicas que había logrado aprender, se deslizó fácilmente entre los diferentes Pain. Uno se abalanzó hacia él para golpearlo, pero Jiraiya fue más rápido y lo esquivó, insertándole un golpe en el estómago que lo mandó lejos. El cuerpo de aquel Pain se estrelló con las ruinas, provocando que un sonido estruendoso saliera volando y que partes de concreto salieran volando.

Jiraiya sonrió. Podía ser viejo, pero aún era fuerte y habilidoso.

Los demás Pain sacaron varillas de sus trajes. Se abalanzaron hacia él, pero Jiraiya los esquivó uno por uno, golpeándolos, mandando a algunos lejos. Sin embargo, rápidamente regresaban. Entonces empezó a golpearlos con fuerza en puntos críticos para dejarlos fuera de combate.

Pareció funcionar, pero rápidamente se volvieron a levantar.

La pelea volvió a comenzar. Todos se abalanzaron contra él otra vez, pero Jiraiya era demasiado habilidoso para ellos. El Pain principal solo miraba a sus copias pelear, con un gesto de neutralidad. No sentía remordimiento. Tenía en claro lo que tenía que hacer. No le importaba lo que Jiraiya hubiese hecho por él en el pasado, solo era una piedra en el zapato que tenía que quitarse.

—Sin duda no has perdido tu habilidad—dijo mientras Jiraiya se defendía incansablemente. El viejo sannin gruñó. ¿Por qué aquel Pain se veía tan tranquilo?

La batalla continuó durante largos instantes, y Jiraiya comenzó a preocuparse. Sin duda Pain estaba jugando con él.

Las energías se le estaban acabando.

Poco a poco fue acabando con cada uno de los diferentes Pain frente a él. Cuando cinco cuerpos quedaron tirados en el suelo, Jiraiya exhaló exhausto. Sin duda estaba fuera de forma. Creyó que por fin estaría a salvo. Creyó que todo estaría bien.

Entonces levantó la vista, y no vio a Pain. Vio a Nagato frente a él.

— ¿Na… ga… to?

De repente sintió como algo le atravesó el abdomen, y un escupitajo de sangre salió de su boca. Jiraiya se volteó dificultosamente para ver a Pain detrás de él, enterrándole una varilla de metal en el abdomen. Su interior se retorció, y una segunda varilla lo hirió.

Su vista se volvió borrosa.

Sintió varias punzadas más, pero poco a poco dejó de ser consciente de todo. Todo era borroso. Todo era extraño. De repente apareció una imagen frente a él. Un recuerdo que no supo en el momento del por qué, apareció frente a él.

Vio a Minato frente a él, ambos se encontraban tomando en un bar. Minato le contaba lo feliz que estaba cuando Kushina le dijo que estaba embarazada. En ese entonces, Jiraiya solo había sonreído de medio lado, y bromeó diciendo que aquel bebé iba a ser mejor que su padre. Que se convertiría en el chico de la profecía. Minato solo había reído.

Entonces pasó la primera tragedia de Kurama. Muchas personas murieron, y Minato y Kushina desaparecieron del mapa. Entonces fue cuando tuvo que cuidar de Naruto. Aprendió muchas cosas del muchacho, cosas como que era de esas personas que cuidaba a los suyos. Era de esas personas que les daba un valor verdadero a una promesa. De esas personas con un aura tan brillante que podía hacer alegre el día de una persona en un santiamén. De esas personas que no se dejaban dominar por aquellas cosas que intentaban oprimirlos, que luchaba contra la opresión. Que luchaba. Que no se rendía. Naruto era un ser humano, y a la misma vez era débil. Pero le había enseñado todo lo que sabía, o al menos, todo lo que había podido. Y también, había aprendido varias cosas importantes que él le había enseñado con sus acciones.

Naruto sería grande en un futuro.

Jiraiya no supo lo que era, pero sintió como si le hubieran arrancado el brazo. No lo sabía. Solo podía sentir como las estacas se enterraban en su cuerpo, como un dolor increíble se formaba en su brazo y en como ya no podía sentir los dedos.

El mundo se hacía borroso ante él.

—Lo siento… maestro—escuchó la voz neutral de Nagato.

Entonces Jiraiya no supo distinguir entre la realidad y la fantasía nunca más.


Su cabeza daba vueltas. No sabía dónde estaba. No recordaba los últimos instantes antes de que la oscuridad invadiera. Intentó mover los dedos, pero no lo logró. Sacudió la cabeza a un lado, lentamente. Poco a poco fue consciente. Su cabeza estaba acomodada en una cómoda almohada, y su cuerpo, adolorido, estaba en un suave colchón, que se sentía como un bálsamo para su cansancio.

Escuchó unas voces lejanas, y algo en su interior se alivió. ¿Acaso todo había sido un sueño? ¿Acaso no había estado a punto de morir? Estaba a salvo. Estaba lejos del peligro. Estaba lejos de aquellas personas que solo querían hacerle daño.

Poco a poco abrió los ojos, y vio la figura distorsionada de una mujer frente a ella. No la reconoció. Su vista aún estaba borrosa, y no podía ver con claridad.

—Está despertando… —escuchó a lo lejos.

Poco a poco su vista se aclaró. Observó a los lados con aturdimiento. No reconocía el lugar en donde estaba.

—Estuvimos cerca. Parece que hay un gran caos en Konoha—dijo una voz desconocida al fondo—. Sin duda alejarnos lo mayor posible fue la mejor decisión que pudimos haber tomado.

Vio a una joven rubia frente a ella, con coletas puntiagudas a los lados de su cabeza. ¿Quién era ella? Nunca la había visto en su vida. La joven se sentó al borde de la cama, y le puso una mano en la frente, mirándola con una expresión perturbada en su rostro.

— ¿Q-Quién…? —intentó hablar.

—No hables. Estás a salvo. Por ahora.

Un muchacho se acercó a la figura femenina, cruzado de brazos. Lo detalló. Se veía completamente serio, y tenía un tatuaje muy peculiar.

—Gaara—dijo la extraña mujer— ¿Sigues pensando que puede ser nuestra enemiga?

El pelirrojo negó.

—Yo diría que fue atrapada por quienes sean que estén atacando Konoha—dijo otra voz masculina al fondo. Un joven de cabellos castaños y extrañas marcas pintadas en las mejillas apareció en su visión.

Intentó levantarse pero no pudo. Sus muñecas y sus tobillos estaban vendados, además sentía que el cuerpo le pesaba una tonelada. Sus ojos aún se sentían pesados, pero no quería volverse a dormir.

Con mucho esfuerzo, logró musitar:

— ¿Quiénes… Quiénes son? —preguntó con voz rasposa y cansada—¿En… en dónde?

—Mi nombre es Temari. Estás a salvo. Estamos algo lejos de Konoha, así que aquí no nos encontrarán—explicó la muchacha— ¿La gente que está provocando el caos en Konoha te mantuvo prisionera o algo así? Tus muñecas y tus tobillos están lastimados, como si hubieras estado encadenada por semanas.

—Es Akatsuki—dijo Gaara—estoy seguro que son ellos.

—No podemos estar seguros de eso.

—No, yo creo que Gaara tiene razón.

Temari suspiró. Como siempre, Kankuro solía seguir las corazonadas de Gaara, aunque a decir verdad, éstas rara vez se equivocaban.

—Pareces ser una Hyuuga—dijo Temari, observándola—. Huiremos a Suna.

Hinata intentó abrir la boca para hablar, pero fue inútil. Estaba demasiado cansada. Los ojos comenzaron a pesarle, y se cerraron nuevamente. Intentó luchar para permanecer despierta, pero era inútil. Su cansancio no le permitía estar consciente.

Si huía… cuando regresara…

Existiría la posibilidad de no volver a aquellos que amaba.

Naruto…

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Continuará...

:) :) :) :) :) :) Odiadme :) :) :) :) :) :)

¡Creanme, esto me dolió mas a mi que a ustedes! *se larga a llorar en un rincón*

Chelsea: Maria, ¡Contrólate! *le da cachetadas* ¡Con-tró-la-te!

Si, que gran forma de pedir control *se soba la mejilla adolorida*

Se viene lo feo :(

¡NO ME MATEN! ¡ES QUE UN FIC SIN DOLOR NO ES DIVERTIDO Y AHHHHH!

Ok, tengo que calmarme.

No habrá mucho NaruHina en unos cuantos capitulos-pues porque están separados obviamente y porque Akatsuki está atacando-, pero habrá un poco. Siempre me aseguro de añadir un poco de dosis en cada capitulo, porque después de todo, este es un fic NaruHina. Y sobre el final, ya tengo más o menos la idea de como va a ser. Solo espero que no me maten por eso :( pero otros quedarán contentos con ello.

Si, estoy jugando con sus mentes, porque no saben de qué clase de final estoy hablando.

¡Si les gustó este capítulo, por favor dejen un review! Ya saben lo felices que me ponen.

Muchísimas gracias por más de 300 reviews, que creo que no había tenido la oportunidad de agradecerlo. Millones de gracias. Nunca pensé llegar a tener un fic con tantos reviews, y estoy muy feliz, gracias a que ustedes creyeron en este fic e hicieron ese sueño realidad. ¡Muchas gracias! Ustedes son mi motivación para seguir.

¡Millones de gracias por seguir leyendo a pesar de todo, y nos leemos en la próxima!

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Soredewa Minna-san!

Matta ne!

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