La Fragilidad de la Flor Lunar
Ave del Paraíso: Libertad, Magnificencia, Buena Perspectiva, Fidelidad Masculina
Otro día en la Torre Hokage tenía a Naruto distraído, ya había pasado casi dos días desde que había podido estar en su casa por más de tres horas, Hinata seguramente estaría molesta, aunque desde que Neji regresó y comenzó a pasar más tiempo en la aldea la mujer parecía permanecer más calma, como si la presencia de su primo absorbiera ese lado negativo que le había sido presentado una vez estuvieron casados.
Personalmente no se iba a quejar, luego de tantos años de amistad aunque tanto más distante con el hombre de ojos blancos, y ni hablar de los años de servicio de este en Raíz cuidando de Sakura-chan, el Hyuga se había ganado su admiración y respeto, no que antes no los tuviera. También un poco de envidia, él querría haber podido hacer lo mismo, pero su deseo de ser Hokage había ganado... él mismo podría haber ido con Sakura-chan mientras Kakashi fuera Hokage, conocer el mundo, cuidar a la aldea desde las sombras y descubrir el otro lado de este trabajo que ahora realizaba. Aparte, no era quien para mirar como extraña la dinámica de los primos Hyuga, el antiguo Equipo Kakashi era probablemente lo más complicado que se encontraba allí fuera.
Lo que en realidad le preocupaba no era realmente su esposa que había abrazado su sueño desde que eran niños según las palabras de ella, si no sus hijos que no habían vivido las cosas que las generaciones anteriores. No podía negar que los niños se habían vuelto algo consentidos y malcriados, ahora interponiéndose en su sueño ya que Boruto estaba en esa edad que demandaba atención, especialmente al cursar el nuevo programa de academia, tan diferente a los programas antiguos donde enseñaban desde muy temprana edad a niños a luchar en guerras.
El nuevo programa había sido impuesto por él, causando que dos prodigios se escaparan de tener que ir a un colegio junto a los civiles y consiguiendo graduarse antes de que pasara la ley de educación obligatoria gracias al propio padre de ellos.
Definitivamente los hermanos Hatake iban a ser su muerte, más ahora que el menor había sido asignado al equipo de Lee y ya había ascendido a chunin desde hacía un año. Por suerte no era de ir con spandex por todos lados, pero el chico que ya era propenso a tener energía de sobra, toda la energía que le faltaba a sus padres probablemente, junto a alguien tan extremadamente positivo y trabajador como Lee no dudaba que accediera al próximo examen jonin y lo pasara, después de todo, su hermano, Obito, era Jonin desde hacía ya medio año.
El chico más joven hacía años que venía diciendo que sería el Godaime Sasaukage al que entendiera de lo que hablaba... No sabía de donde había sacado el título, pero en cierto sentido tenía razón. Mientras Senju Hashirama lidiaba con las reuniones amables el trabajo sucio lo hacía Uchiha Madara como una forma de redención cuando en Konoha necesitaron un chivo expiatorio hasta el día en que se marchó de la aldea, mientras Senju Tobirama era perfectamente capaz de hacerse cargo de la propia oscuridad y dar sentido a las ideas hasta crear un soporte real en la aldea desde dentro, Sarutobi Hiruzen había necesitado el apoyo de Shimura Danzo para que este pudiera cargar con las culpas de las decisiones necesarias para seguir adelante. Con Tsunade al mando Danzo fue muerto dejando inconclusas muchas cosas... Así que para seguir sosteniendo en pie la aldea durante y después de la guerra Hatake Sakura había tomado el mando de las raíces para extender un soporte subterráneo en política y misiones 'oscuras'. Apoyó también a su esposo, Hatake Kakashi, pero tras la renuncia como Hokage de este, ambos prefirieron 'retirarse' de los dos principales puestos de poder, optando por rangos más bajos al menos en apariencia, porque en realidad no se puede renunciar a ser un Kage.
El último era Sasuke... el cual no había aparecido muy seguido, Sakura-chan a pesar de las obligaciones había estado presente como una sombra constante en Konoha. Si bien no la había visto más que un puñado de veces en los 15 años de servicio a la aldea fuera de las paredes de esta, sabía que no perdía los cumpleaños de los hijos y había asistido a su esposo en numerosas ocasiones como en el evento del secuestro de Hyuga Hanabi y la caída de la luna varios años atrás donde al llegar Sasuke descubrió que Konoha había sido cubierto por un escudo de hielo impenetrable construido por el chakra combinado de Kakashi y Sakura, demostrando que no necesitaban de él a pesar de que entró al escudo en caso de que necesitaran de su asistencia. No importaba las distancias que tuviera que andar, ella era capaz de cruzar la tierra para asistir a su amado hogar.
Permanecía suficiente tiempo dentro de la aldea como para ser posible que no hubiera solo un pequeño demonio Hatake, si no que dos, los dos bien alimentados y cuidados, en cambio Sarada... por diez años había tenido que cuidarla él a espaldas de Hinata con ayuda de la antigua compañera del teme. Sarada al final del día era más hija suya y de Sakura que del mismo Sasuke.
Tras haberse enterado Sakura de lo que hizo Kakashi al ofrecerle a Sasuke sus óvulos y cordón umbilical, había destruido parte del bosque que rodeaba la mansión Hatake, ordenado a sus 'hermanos' y alumno que ayudaran a la chiquilla y se había marchado sin volver a la aldea, las veces que la vieron en los últimos dos años había sido fuera de esta hasta donde sabía.
Eso le llevaba a lo que tenía ahora entre manos...
"¿Yamato-taicho?" Preguntó al ver aparecer al hombre.
"Hokage-sama, no debería llamarme capitán, queda mal que un alto cargo llame así a su subordinado." Sonrió agradecido por el reconocimiento del Kage.
"¡Para mi siempre será el capitán Yamato-ttebayo. ¿Que le trae por aquí? Si buscas una nueva misión aun no he terminado de organizar las de rango B en adelante." Indagó mirando curioso al hombre que se revolvía un poco y pasaba una mano por el cabello castaño debatiéndose sobre como preguntar o decir lo que deseaba.
"Ah, es que un reporte de Cha no Kuni indicó unos movimientos sísmicos sospechosos hace un día."
"No sabía, quizá deba mandar a un equipo genin a investigar, quizá Kakashi quiera ir también."
"Ah, bueno... Kakashi-senpai estaba de vacaciones..." Al escuchar eso el rubio sostuvo su cabeza con ambas manos tratando de esconder el rostro. Movimientos sismicos, Cha no Kuni, Kakashi de vacaciones.
"Manda a llamar al Udon Han y a Konohamaru-chan. Si ves a Takeshi por ahí también envíalo por aquí." Declaró al fin.
"Crees que Kakashi-senpai ha ido a buscarla nuevamente..." Era una afirmación directa.
"Aa... esos dos son peores que cuando Sasuke se había ido de la aldea." Admitió el rubio para si mismo más que para Yamato.
"Pero ellos están enamorados..."
"Es complicado, tan complicado como lo mío con Sasuke. Se aman, se adoran, dudo que haya un hombre más devoto que Kakashi-sensei aunque espero que nunca me escuche decirlo-ttebayo." Se recargó hacia atrás en su asiento de forma pensativa para tratar de explicar la lógica y dinámica del Dai Nana Han antiguo al único que era parte y a su vez mantenía cierta distancia que hacía desconociera los detalles. "Sakura lo ama, por eso huye, él la ama por eso la deja ser libre, ella no lo puede perdonar, él no puede dejar de pedir perdón, al final del día no pueden vivir el uno sin el otro así que ella trata con todas sus fuerzas de convencerlo a él que si sigue cerca solo acabará lastimándolo para que él sea quien se aleje y sentirse justificada en su rencor, él intentará siempre de convencerla de que no importa cuan cerca esté, él no tendrá suficiente de ella, que no importa cuantas veces lo lastime él regresará por ella. Sai mientras tratará de suavizar las emociones de ella y mantenerla cuerda cuando Kakashi no esté..."
"Como ha pasado el tiempo..." Murmuró el capitán Yamato con algo de sorpresa para luego dibujar una sonrisa. "Un día eras un adolescente que había sufrido mucho con una obsesión con el cargo de Hokage, ahora eres un adulto capaz de analizar la situación emocional de tus compañeros, ¿quien lo hubiera dicho?"
"¡Ya soy adulto, DATTEBAYO!" Le reclamó ofendido ante las palabras del antiguo miembro de su equipo. "Para tu información, tengo hijos, algo he aprendido de ellos."
No quería ponerse en el detalle del tema hijos, porque sería imposible explicar como no tenía solo dos hijos, si no que tenía tres, y mientras dos de ellos tenían sus rasgos, la tercera no tenía un solo gen suyo, si no que los de las dos personas más importantes en su vida. Sarada, aunque costara entenderlo, costara aceptarlo, era su hija con el teme de Sasuke. Ella era el legado del legendario equipo siete: De los genes de Sakura por voluntad de Kakashi, el rostro de Sasuke y sus sueños, todo encerrado en el pequeño cuerpo de una niña de 11 años que aun no conocía su familia, pero pronto, cuando fuera genin ella merecía saber la verdad y no vivir en la oscuridad como él lo hizo sobre Kurama. Ella merecía ser amada por su familia, sabía que Karin hacía todo lo posible por mantenerla contenta y ofrecer cariño, pero era consciente de que la mujer Uzumaki no estaba hecha para este tipo de vida.
"Aun así, los años pasan y ya no estamos tan jóvenes como antes..."
"Así parece, salvo Sakura-chan, parece tan joven como el primer día... y Kakashi-sensei, él sigue pareciendo tan viejo como antes, ahora de seguro lo tratan de pedófilo." Sentenció asintiendo con su cabeza ante la idea de su pareja de amigos. "Bueno, basta de hablar, ve a avisarles antes de que Cha no Kuni desaparezca."
Fueron casi 20 minutos lo que tardó el equipo de los jonin Hatake Udon y Obito, y dos chunin, Komatsu Natto y Shiokara Nukka, los dos últimos de 18 años en comparación al chico de 15 que era el mayor de los hermanos Hatake. Tras estos llegaron Konohamaru y Takeshi, el cual se había encontrado entrenando con su sensei en los campos al otro lado de la ciudad.
Las apariencias eran bastante curiosas, no solo él había cambiado. Konohamaru llevaba el nuevo chaleco táctico de Konoha y el uniforme estándar, sin embargo a pesar de tener el escudo del clan Sarutobi en su chaleco, en su brazo izquierdo tenía una banda roja con el escudo Hatake para mostrar su alianza al clan, opuesto a Udon, a quien Sakura hacía ya años cuando ascendió a Jonin le había regalado su primer chaleco personalizado con escudo del clan Hatake, él a su vez portaba una banda que indicaba su alianza personal al clan Sarutobi en representación de Konohamaru, el hombre castaño aun usaba lentes y sobre sus ojos descansaba el sello con forma de diamante morado tras largos años de almacenar chakra.
Había escuchado de propia boca de Kakashi-sensei que originalmente deseaban honrar al desaparecido clan Haruno, de la misma forma que la mayoría honraba al casi desaparecido clan Senju y el extinto pueblo de Uzushiogakure, pero Sakura había insistido que era mejor dejar los muertos descansar en paz, no tenía fuerza para cargar el dolor de su familia y sus errores en los hombros de sus alumnos.
"Kakashi-sensei logró 'convencerme' de darle vacaciones sin que me diera cuenta, hay movimientos sísmicos cerca de Cha no Kuni, se sospecha que el bosque a poco de las islas esté teniendo una visita del Rokudaime Hokage y su esposa..." Al decir esto observó significativamente a los dos más jóvenes del grupo, ignorando deliberadamente la expresión de resignación de Konohamaru que se tomaba del rostro mientras los más jóvenes se iluminaban de felicidad, incluso el rojo que antes relacionaba con los Uchiha había aparecido ante la emoción, el más pequeño apenas poseyendo un tomoe en sus ojos. "La misión es evitar que se maten si es posible..." Admitió pasando una mano entre sus cabellos rubios con algo de nervios. "Sabemos que tienden a 'emocionarse' mucho cuando se encuentran. Udon-chan, confío en que puedas curarlos en cuanto los encuentren. Obito y Takeshi, les estoy permitiendo ir con esperanza de que puedan detener a sus padres, Takeshi, ya eres chunin, eso no significa que aun estés preparado para enfrentarte a ellos de forma directa y ganar, ¿comprendes? Si ves que es muy peligroso, tu y los otros chicos deben retroceder así sean tus padres, no se perdonarán si te hacen daño a ti o al resto."
Pero no era imposible que en un arrebato donde mostraran sus habilidades no explotaran todo a su alrededor.
"Comenzaré a hacer los arreglos de compensación monetaria al País del Té..." Comentó una voz a su derecha, notando la presencia de Shikamaru con su expresión que aun sin palabras decía 'Mendokuse...'
¿Que se podía decir de un enfrentamiento entre dos personas al mismo nivel?
Quizá no eran Naruto y Sasuke, pero la capacidad destructiva de ambos hacía que buscaran territorios no habitados para sus encuentros 'casuales', los cuales no eran nada casuales. Por mucho que insistía ella que separados estaban mejor, no podía evitar dejar un rastro de migajas de pan cada vez que sabía estaba cerca ya que en esto se resumía su relación de los últimos años: Ella maldecía la existencia de su esposo, su esposo le recordaba que si lo maldecía debería cavar tumbas para ambos, peleaban, si terminaban enteros o debían evitar daño a los civiles acababan en una habitación oscura renovando los juramentos de amor que tantas veces se habían hecho.
Porque no importaba lo que hicieran, no importaba cuantas veces ella retorciera su propio cuerpo para servir a Konoha, o cuantas veces lo usara para calmar a Sai cuando este se perdía en la oscuridad de su alma, ella era la esposa de Kakashi, solo nutriría hijos en su nombre, solo se arrodillaría ante él, porque él era la luz a la oscuridad que ella había desarrollado desde que ingresó a Ne.
Pero aun no quería perdonarlo, ni a él ni a ella misma, así que como siempre gruñó y pataleó y comenzó una guerra de habilidad para ocultar el dolor y la confusión de lo que cargaba en su interior culpa de los genes Uchiha, porque sabía con toda seguridad: Ella no lo odiaba. No realmente, al menos. Era confuso, como si su mente no estuviera allí del todo, necesitaba culpar a alguien por todo lo que había pasado, la razón real de su viaje de redención y búsqueda, pero verlo a él, verlo con vida, era confuso... ellos habían estado muertos, ella estaba feliz que al fin iban a descansar en paz, pero luego estaban vivos y eso quitaba razón al dolor que había despertado aquel día hacía ya más de 15 años.
Eso y el darse cuenta que ahora, gracias a Danzo-sama, cada vez que quería buscar sus propios rasgos en los ojos de sus hijos solo podía ver los rastros de los Uchiha en ellos, con ella habían muerto todos los Haruno, no había un milagroso rastro de ojos verdes, no había una frente muy grande o un cabello ridículamente rosa en ninguno de los niños, todos ellos eran Uchiha. Odiaba admitir que por todo lo que los amaba era difícil verlos y saber que no importaba lo que hiciera, ninguno de ellos le sonreiría con ojos verdes y pequeños hoyuelos.
Trató de golpearlo con su mano libre al saltar de un árbol con la esperanza de que perdiera el equilibrio y cayera a tierra, su velocidad seguía siendo mayor pero aun no tenía alma de realmente tratar de matar a la persona que le daba vida y razón de ser en un lugar tan oscuro como este. Eso causó el segundo de duda en el que sintió como él tomaba solo un segundo su mano, un hilo de chakra de él se enredó con el de ella y tiró, causando que al mismo tiempo tres Sharingan se activaran como un chiste malo al mismo tiempo que ella era arrojada contra un árbol, astillándolo ante el impacto pero rápido girándose y comenzando a correr a las ramas más altas en un intento de eludir las armas que él le lanzaba.
En vísperas del aniversario de la Cuarta Guerra Mundial Shinobi ella le había hecho un pedido a él: Portar el segundo ojo de Uchiha Shisui. Esto tenía un doble propósito tanto para protección de la aldea como protección del ojo, aunque en este caso no era el mismo que Obito le había dado, si no el derecho, conservando sellado el ojo verdadero para cuando debiera ceder este a uno de sus hijos.
Si cada quien poseía uno aun podrían llegar a usar el gran genjutsu de Shisui entre ambos, pero nadie más podría hacerlo. Esta idea había sido aprobada por el mismo Shisui y finalmente el Hatake aceptó tras decirle que no necesitaría tenerlo activo, con el chakra de alguien con marca Uchiha podría hacerlo, fueran sus hijos o su mujer. Así era que ahora él portaba el Sharingan pero aunque llegaba a etapa Magenkyo no había aprendido a controlar sus habilidades especiales, contrario a Sakura que poseía su ojo original con el Magenkyo Sharingan tras su propia muerte el cual había tratado de mantenerlo sellado sin mucho éxito por falta de un maestro en Fuinjutsu como fuera Namikaze Minato y Jiraiya, y el Magenkyo Sharingan Eterno de Shisui.
"Siempre me pregunté..." Comentó, observándose ambos en la oscuridad del amanecer, entre el bosque, las hojas al viento, los árboles protectores. "... Sasuke y Naruto, ellos son los opuestos, son complementarios, pero son completamente opuestos, tienen una conexión que no puedo entender, pero que viene de vidas enteras por lo que el anciano de los Seis Caminos dijo, siempre peleando. Como dijo una vez Naruto, solo él puede entender el dolor de Sasuke. Pero nosotros, ¿que somos? ¿por que nos pasa esto?"
"Nosotros somos dos partes del todo. No somos opuestos, somos lo mismo pero con otro nombre." Respondió él con una sonrisa a pesar de que se encontraba cansado tras horas de correr, saltar y pelear.
El estado de ambos era lamentable, pero no era para menos. La pelea había dejado de ser una de habilidad y poder crudo hacía horas tras ella usar katon para quemarlo, debiendo arrancar ambas mangas del uniforme estándar para evitar heridas, la máscara se sostenía de milagro y su respiración era pesada. Ella no estaba mejor, el vestido había sido cortado en varias partes debiendo arrancar un pedazo de su vientre que le molestaba causando una sonrisa en el hombre cuando le recordó las ropas de verano que usaba ella de pequeña. Era ya casi un día entero en lucha, él decidido a llevarla con él de regreso a la aldea, ella sin creer estar preparada para enfrentarse a todos, su familia, sus amigos...
"Vamos, Sakura... regresemos a casa..."
"Aun no... aun no..." Murmuró ella desesperada, los ojos abriéndose de par en par cuando por inercia sus manos formaron una cadena de sellos, él al notarlo hizo espejo de estos.
"¡SHIDEN!" Gritaron al mismo tiempo, el bosque repentinamente iluminándose con un fulgor violeta que hacía sombra en los rostros de ambos en un tono mortecino. Ella no podía hablar más, si lo hacía... podía escuchar a lo lejos como un grupo grande de Shinobi se acercaba a ellos, tenían que terminar ahora, antes que alguien los viera.
Así que desde la rama del árbol saltó dispuesta a dar el último golpe de esta pelea con la misma decisión que él lo hizo al saltar para conectar sus habilidades pero no tuvo en cuenta la otra mano de él que le tomó de la muñeca y los giró para envolverla con su cuerpo cuando la electricidad que ambos crearon se salió de control, llamas verdes envolviéndolos seguidos de un esqueleto turquesa y la armadura verde del Susanoo de Shisui.
Aun desde dentro podía ver el cráter que causó el enfrentamiento con algo de fascinación, su cuerpo lentamente rindiéndose hasta caer, jamás admitiría lo difícil que seguía siendo pelear contra Kakashi, y no planeaba intentarlo contra Naruto o Sasuke, calculaba que Sabaku no Gaara estaba en un nivel similar que su esposo, otro contra quien no lo intentaría, en una pelea real iría sin saber si saldría viva o muerta.
Se dejó caer en la tierra, observando en lo alto el extraño Susanoo. Era el de Shisui, pero a su vez no lo era. Si recuperaba su ojo original, ¿sería diferente? En este podía ver los rasgos de los dos hombres que le habían protegido desde ya hacía años, ese color turquesa que tenía el cuerpo representando a Obito, la armadura verde y esa espada en forma cónica era de Shisui. Era más grande e impresionante que el de Sasuke, o lo que recordaba de él, recordaba a Naruto describir a Kakashi usando el Susanoo de Obito como más genial que Sasuke, cosa que no dudaba, así que este probablemente lo era aun más.
"Regresa a casa, los chicos te necesitan..."
"Se criaron contigo, es a ti a quien necesitan en realidad..." Respondió con simpleza, inclinando la cabeza para ver al hombre que había desactivado el dojutsu, causando que sin intención ella hiciera lo mismo. "Yo solo soy una molestia."
"Sigues insistiendo con eso, deja de decirlo, Sakura, ya estamos grandes para los juegos de la culpa. Tu familia te necesita, yo te necesito." Murmuró él, tomando la mano de ella para observar como el enorme ser que los había protegido de la propia tontera de ambos desaparecía finalmente.
"Ha pasado el tiempo..." Murmuró ella mirando el cielo, los dedos de él encontrando la mano de su esposa, con huesos rotos y vestigios de espasmos eléctricos en ambos, pero allí estaban, vivos y juntos una noche más.
"No sirve de nada redimirte ante el mundo si en tu propio hogar olvidan tu rostro. Ya es hora de que te perdones a ti misma, Sakura. Hiciste lo que debiste como buena kunoichi. Te esfuerzas cada día y das lo mejor de ti para poder sacar adelante una aldea, temiendo sus reacciones ante pecados que no saben que cometiste." Suspiró el hombre cerrando los ojos en un gesto de agotamiento.
"No sé si pueda redimir lo que hice en el pasado, no sé si estoy lista para perdonarme o perdonar, pero... extraño Konoha." Admitió a media voz antes de sentir un par de presencias por sobre sus cabezas, abriendo los ojos y parpadeando para enfocar ojos chocolate tras un marco de cristal y ojos del mismo color que el mercurio líquido que la observaban acusadora.
"¿Como era eso de que no nos abandonarías?"
"Je, lo siento, Konohamaru-kun."
"¡Mira, Udon! ¡Dice que lo siente-KORE!"
"Yare, Yare." Murmuró el chico que tenía el cabello atado en una coleta baja, un bo cruzado en su espalda y las manos brillando en verde mientras trataba de curar las heridas de los dos jefes Hatake. "Está bien, tranquilos, no hace falta pelear. Si no le diré a Moegi cuando regresemos que no les sirva la cena." Bromeó el Jonin al mismo tiempo que los dos más jóvenes del clan se acercaban curiosos.
En el fondo los dos chunin del equipo Udon murmuraban incrédulos de que esos fueran los padres de su compañero, realmente incrédulos de que el Rokudaime fuera el padre de Obito.
"¡Mama!" Gritó Takeshi mientras derrapaba por tierra, corriendo a toda velocidad con el objetivo en claro de llegar al lugar de descanso, unos pasos detrás iba el mayor con su clara expresión de preocupación.
"¡Mama! ¿Te encuentras bien?" Preguntó curioso al ver la escena mientras Udon se separaba un poco indicando a los chunin donde armar la carpa médica necesaria para recuperar a los dos heridos antes de poder moverlos.
"Maa, si, no te preocupes, amor. Ya no estoy tan joven como antes... y tu papá dirá lo que quiera sobre no maltratar a las mujeres pero realmente tiene un golpe fuerte."
"Madre..." Volvió a hablar Obito con tono serio antes de extenderle un pergamino. "El Hokage desea comunicarse ya que se te necesita en la aldea de forma inmediata, fallar en presentarte en tiempo implica una ruptura de tus votos por lo que a la semana a partir de hoy ante el fallo de presentación se le declarará Nuke-nin." Al terminar de hablar con un tono monótono y aburrido le dejó el pergamino en sus manos y retrocedió..
Los ojos de Sakura buscaron los de Kakashi.
"A mi no me mires... tu eras la obsesiva con las reglas."
