20 AÑOS ATRÁS: LA MUERTE DE ZOÉ- LA HISTORIA DE REX

LOS ÁNGELES- 5 DE MAYO DE 1975- 21:15h

Esta historia empieza en un edificio moderno, casi vacío para ser relativamente pronto. Ese edificio albergaba una de las sedes de una de las agencias aseguradoras más influyentes de la época. En un despacho espacioso y bien amueblado conversabann dos hombres.

-Vaya, vaya, macho, así me gusta. No todos los días aceptas casos con tanta espontaneidad. Ese es el espíritu.-dijo uno de los hombres, sentado en la silla giratoria que se suele ver como la "importante" en un despacho.

-No tengo mucha paciencia, Van Zorn. Cuéntame de que ha ido esto, cuanto antes empiece con la investigación, antes encontraré la respuesta.

Este último se trataba de Rex Foster, investigador de seguros. Jimmy Van Zorn, el magnate de la agencia, lo había llamado unas escasas horas antes. Otra muerte que debía ser investigada para que el pez gordo no tuviera que devolver ni un centavo.

-Relájate, hombre. Me acaba de llegar la autopsia de mano de la pasma, por eso te he convocado ahora.- afirmó tranquilamente, como si estuviese acostumbrado (de hecho, lo estaba). A continuación ofreció a su acompañante un cigarrillo que sacó de una caja.

Rex lo rechazó. No tenía todo el día.

-¡Al grano, Van Zorn!

-Vale, vale.-se rindió Jimmy, prendiendo fuego al cigarrillo y acomodándose en la butaca.- El caso es el siguiente. Esta misma tarde, temprano, una chica de 23 años se ha matado en un precipicio con el coche. Al parecer le han fallado los frenos.

Esto a nuestro investigador le sonaba. Un antiguo compañero suyo murió de la misma forma, y por eso fue por lo que aceptó el caso con tanta rapidez. Se dedicaba a trabajar en los casos similares para no perder la pista de la principal sospechosa de la muerte de su amigo: la banda de crimen organizado conocida como Nile.

-El coche parecía ser un regalo que le acababan de dar por su cumpleaños, o algo por el estilo. Menudo regalo, ¿Eh? No me regales algo así jamás, o mi fantasma te atormentará. ¡Ja, ja, ja! ¿Whisky?-ofreció Jimmy abriendo uno de los cajones.

Rex se "compadeció" de todo el trabajo que tenía aquel hombre en el despacho el día a día.

-No, gracias. Entonces, hemos de pillar al tipo que le regaló el coche, porque supuestamente trucó los frenos y es un asesino. ¿No?

-Exactamente. Estoy seguro de que fue la hermana de esa chica.

-No estás seguro. Es que es la beneficiaria, ¿No crees?- se mofó Rex.

-Tan quisquilloso como de costumbre. Bueno, qué más da. Toma la ficha de la víctima.

Rex aceptó el informe y se puso a leerlo por encima. Figuraban algunos datos de la fallecida, así como una foto de carné. Al parecer, la víctima se llamaba Zoé, 23 años. Al mirar el retrato, Rex pudo observar que era bastante bella.

-Aquí pone que dejó beneficiarias a sus hijas, no a su hermana. ¿Entonces?

-Te explico. Esa chica estaba preñada, ¿Lo captas? Iba a tener mellizas.

-¿"Iba"?

-¡Si se ha matado, ya no hay niñas, empanado! ¡Concéntrate de una vez!

-Vale, de acuerdo, y la siguiente en la lista de beneficiarios era su hermana, ¿No?

-Exactamente. Esa hermanita mayor del alma se va a quedar con una buena parte de mi fortuna como no hagas algo. ¡Desenmascara a esa bruja!

-Todavía no está demostrado.

-¡Esos pájaros solo quieren mi dinero! ¡Y les da igual que tengan que cargarse a sus hermanos! ¡Les veo lloriquear "Ay qué dolor, Ay mi hermanita" y es que me pongo malo de lo hipócritas que son!

Sin comentarios, pensó Rex.

-Al salvar el cuerpo, sobrevivió una pulsera que llevaba Zoé. Mira, es esta. Te puede servir de excusa para que su hermana confiese.

Jimmy le mostró a Rex una esclava de plata con el nombre de su propietaria, "Zoé", gravado. Era sencilla, pero brillaba como el primer día, extraño para haverse caído junto con la muchacha por un precipicio.

-En fin, he llamado a esa tía. Presiónala hasta que se derrumbe y cante que se cargó a su hermanita. Entonces, lo habrás conseguido.

-¿La has llamado?

-Sí, estaba en comisaría hablando con los maderos, y hace unos minutos, antes de que llegaras, me volvió a llamar y me dijo que ya venía para acá para hablar contigo.

-De acuerdo. Igual me lleva para largo, solo te aviso.

-Da igual, cerraré la puerta principal, pero tú puedes quedarte en el despacho. Hasta que necesites, con tal de que te cante la serenata que quiero escuchar, ¿Capisci?

-Sí, lo he entendido. Está bien. Pues nada, buen plan, quedarme a solas en una oficina tan grande con una sospechosa de asesina de hermanitas pequeñas.

-Así me gusta, veo que lo has pillado. ¡Ja, ja, ja! –rio sonoramente Jimmy, y a continuación empezó a toser a causa del humo de su cigarrillo.

Pasó un corto rato hasta que la puerta se abrió.

-Mira, por aquí llega. Mi querida señorita, cuánto siento lo que ha pasado. Mi más sincero pésame.

En la mente de Rex pasaron fugazmente dos palabras ante el comentario. Esas dos palabras eran "Menudo" e "hipócrita".

-Gra… Gracias, señor Van Zorn. *sollozo*

Ahora no lo hacía, pero se notaba a la legua que la mujer había llorado hace poco.

-Aquí le dejo con… Con el señor Foster, que la ayudará con su caso, ¿De acuerdo? No tema, se recuperará de esta…

-Eso… Eso espero.

Con pocos indicios de delicadeza, Jimmy cogió a la recién llegada del brazo y velozmente la plantó frente a Rex. Para evitar un impacto que hubiese acabado en un chichón no muy agradable, él la frenó cogiéndola suavemente por los hombros, y fue entonces cuando pudo observar que era igual o más bella que su difunta hermana.

La señorita lucía una melenita discreta de color azabache intenso, hasta debajo de los hombros. Tenía la cara delicada de piel clara, aunque colorada por el esfuerzo de llorar por su hermana, con ojos profundos y azules. Acorde con la elegancia que irradiaban sus rasgos, vestía con algo parecido a un corpiño de encaje conjuntado por una falda recta y unos sobrios tacones, todas las piezas de color negro. Como único abrigo, llevaba un blazer del mismo color que todo lo demás.

A Rex se le paró el tiempo al encontrarse con esa pobre mujer. Sus ojos irradiaban compasión y belleza. Ella, por su parte, también observó al hombre que se paraba a escasos centímetros de ella, como analizando cada preciso detalle: su pelo negro, sus ojos de igual color, su escasa barba, y su indumentaria oscura, a juego con unas gafas de sol que reposaban sobre su frente. El color negro imperaba en ellos.

-En fin… *suspiro* Yo debería ir a tratar con unos asuntos importantes, tengo papeleo por doquier. Mejórese, querida. Rex, ayúdala.

Antes de irse, y sin que la mujer lo oyera, Jimmy le sopló a Rex:

-¡Ayúdala a que cante! ¡No me falles!

Rex se sintió molesto. ¿Cómo podía ser así con alguien quien acababa de perder a su hermana? Pero por otro lado, pensó que igual Jimmy tuviese razón con su teoría de asesinato. Decidió aparcar sus ideas y centrarse en hablar con la chica.

-Pase, por favor. Dentro estaremos más tranquilos.

-Gracias….