3 años después

-Seis, siete, ocho, nueve y no cuento un número más.- gritaba saliendo del enorme árbol que me servía como escaparate, mientras llevábamos acabo ese juego que tanto había detestado de pequeña y que hoy en día lo seguía haciendo.- ¡Donde quiera que estén escondidas las voy a encontrar!- gritaba con fuerza mientras comenzaba a caminar sin sentido alguno.

Empecé mi recorrido buscando en lugares donde claramente no podían esconderse una mujer y una niña pequeña; debajo de una piedra, detrás de un columpio, al lado de una banca, detrás de aquella mujer que me miraba raro, pff nada, definitivamente este juego no era lo mío.

De pronto una idea que por supuesto iba a llevar a cabo me hizo sonreír con malicia -¿Pero qué esto? – Hable más fuerte de lo normal mientras me agachaba y fingía prestarle atención a una pequeña piedra sin importancia.- ¡Que cosa más rara!- dramatizaba mientras con sumo cuidado miraba de reojo a mi alrededor, sin duda alguna mi plan había salido perfecto, y no, no era porque a Sophie haya sido engañada con mi truco, sino porque pues detrás de un árbol percibía como una enorme barriga dejaba al descubierto a mi primera y probablemente única víctima.

Me levante despacio y fruncí el entrecejo mientras seguía analizando una piedra que seguro nunca nadie se había detenido en verla. Me frote la barbilla y en un rápido movimiento corrí a la base.- Una dos tres por la señora con la enorme barriga que está detrás de aquel árbol.- exclame riendo, mientras una Rachel con un adorable puchero y con los brazos puestos en jarra salían de su escondite.

-¡Tu Quinn Fabray!- me apuntaba con el dedo mientras yo la alcanzaba hasta donde se había quedado parada.- Eres el ser más tramposo del mundo.- refunfuñaba mientras yo no paraba de reír.

-Cariño pero es que tú no has escuchado eso de que la curiosidad mato al gato.- exclamaba mientras la tomaba de su cintura (o lo que quedaba de ella).

-¡Parecía que era importante lo que habías encontrado!- daba un pequeño golpe en el piso con su pie, como siempre hacia cuando algo no salía como ella esperaba.

-Si te sirve de consuelo es una de las piedras más hermosas que he visto.- me volvía a burlar y de castigo recibía un pellizco de su parte.- ¡Auch Berry! Eso dejara un morete.- me quejaba mientras sobaba mi brazo

-Te lo merecías.- me sacaba la lengua para después tomarme del rostro y regalarme uno de esos besos que siempre me hacían sentir que podía despegar los pies de la tierra.

-Siempre es lo mismo.- exclamaba una voz que nos sacaba de nuestra burbuja.

-¿Qué?- preguntaba tratando de regresar a la realidad mientras me giraba para ver a la pequeña cabecita rubia que reclamaba nuestra atención.

-¡Que siempre es lo mismo!- refunfuñaba.- Tu siempre logras encontrar primero a Rachel porque sabes que es muy chismosa…

-¡Oye!- protestaba mi morena mientras yo trataba de no reírme

-De acuerdo "curiosa".- entrecomillaba con sus manos y yo solo me preguntaba quien la habría enseñado a hacer aquello.- Y después terminan besándose y olvidándose que yo también estoy jugando.

-Eso no es cierto.- exclamaba y la pequeña solo alzaba una ceja dejándome sin argumentos.- De acuerdo Sophie puede que tengas un poco de razón

-Tengo toda la razón.- sin duda alguna era una chica lista.- Por lo tanto estoy molesta con ustedes y van a tener que hacer algo para compensarme

-Está bien tienes toda la razón y nos disculpamos por ello, ¿cierto Rachel?- me giraba para preguntarle pero mi morena ya ni atención me prestaba, parecía que un carrito de helados era más entretenido que la discusión que estaba teniendo en ese momento

-¿Quién quiere un helado?- preguntaba sin más y a Sophie se le iluminaban los ojos

-¿Puedo pedir uno doble Rachel?- preguntaba la niña mientras la tomaba de la mano y las dos caminaban hacia aquel carrito sin siquiera contemplarme

-Lo que tú quieras cariño.- le contestaba dejándole un beso sobre su cabeza

-¿Enserio Sophie?- le preguntaba haciendo detener el caminar de las dos.- ¿Qué no se supone que estabas molesta con nosotras?

-Claro que no.-exclamabay yosonreía por su respuesta, el corazón siempre tan noble de un niño.- Solo estoy enojada contigo.- si y una mierda lo del corazón noble.- No me puedo enojar con alguien que me compra un helado Lucy, así que deberías buscar hacer méritos para perdonarte.- respondía sin más, dejándome con la boca abierta sin saber que añadir

-Ya lo ves cielo, deberías hacer méritos.- se burlaba Rachel mientras yo solo le susurraba un "tramposa" que bien pudo leer de mis labios.

Camine hacia una de las bancas y me senté en ella, dirigí mi mirada hacia esas dos chicas que me habían robado el corazón y no pude evitar suspirar, mi pequeña Sophie estaba cada vez más grande y más hermosa, no podía evitar de vez en cuando verla y recordar a Sam, sin duda alguna tenían los mismo ojos y las mismas ideas alocadas, a veces decía cosas como "vamos Lucy lo importante es divertirnos" y yo solo la miraba con adoración, me hacía recordar tanto a esas frases que pronunciaba Samuel antes de cometer alguna travesura y meternos en problemas.

No les quiero mentir, a veces la nostalgia se apoderaba de mí y me hacía preguntarme cosas como ¿Qué sentiría Sam al ver a Sophie? ¿Mama y papa hubieran sido buenos abuelos? ¿Alguna vez hubiéramos podido convivir todos en una cena de navidad o cumpleaños? Sé que son incógnitas que nunca tendrían respuesta, pero aun así no podía dejar de darles vuelta y sentir esa sensación de que la vida me arrebato las cosas muy rápido sin siquiera darme la oportunidad de obtener algunas respuestas a cambio.

Levante mi mirada nuevamente y vi como con trabajo Rachel se agachaba a la altura de Sophie para entregarle su helado, no pude evitar sonreír enormemente ante aquella adorable imagen, sin duda alguna mi morena iba a ser la mejor madre del mundo y aquella enorme barriga empezaban a respaldar ese hecho.

Por qué no les había contado, pero Rachel entraba ya a los ocho meses de embarazo y estaba más radiante que nunca. Después de mucho meditarlo por fin dimos el paso, creo que si por ella haya sido en cuanto decidimos mudarnos juntas hubiera decidido someterse a la inseminación artificial, pero por suerte la convencí de que teníamos mucho tiempo por delante y que primero tenía que triunfar en esa obra por la que tanto se esmeró y que como buen reconocimiento la hizo merecedora de un Tony, todo muy sorpréndete para una "novata" como llegaron a llamarla varios medios, ellos sin duda no conocían el talento de mi chica sino no se hayan atrevido a nombrarla de aquella forma.

-…de acuerdo pero no te alejes mucho.- alcanzaba a escuchar como le decía Rachel a Sophie, mientras esta se perdida en los juegos que estaban delante de nosotras.- Que quede claro que no te íbamos a traer nada, pero alguien interfirió por ti y nos ha convencido.- exclamaba la morena mientras se sentaba a mi lado y me entregaba la mitad de una paleta de fresa

-Supongo que esa "influencia" fue también la que se comió la mitad de mi paleta.- espete riendo, viendo cómo se avergonzaba al instante

-Quinn a estas alturas deberías de saber que el pequeño Fabray – Berry es muy antojadizo.- se excusaba mientras yo solo sonreía a más no poder por su respuesta.

"Pequeño Fabray-Berry…" cada vez que la escuchaba llamar al bebe de esa forma sentía como mi corazón brincaba de felicidad, era como una pequeña descarga eléctrica que me pasaba por todo el cuerpo haciéndome sentir viva y llena de emoción.

Aquella forma de llamarlo no era casualidad, ya que ambas habíamos acordado no saber el sexo del bebe, tal vez para algunas personas (Santana) aquello podría parecer una estupidez, pero para nosotras era algo sumamente especial.

-Así que voy ganando el puesto de madre favorita.- me agachaba a la altura de la barriga de Rachel para hablarle a mi hijo.- ¿Verdad que voy a ser tu madre preferida?- preguntaba mientras le dejaba varios besos sobre el vientre

-No es justo que patee solo cuando escucha tu voz.- me reprochaba Rachel, pero sé que solo fingía que aquello le fastidiada pues claramente veía como sus ojos se iluminaban cada vez que lo hacía.

-¿Que te puedo decir cielo? tengo un encanto difícil de resistir.- le dejaba un pico sobre los labios y sentía como sonreía sobre los mismos

-Eres una pedante.- me contestaba mientras hacia un raro movimiento para poder acomodar su cabeza sobre mis piernas

-Y tú eres una embarazada hermosa.- le respondía mientras reposaba una de mis manos sobre su estómago y con la otra acababa de terminar aquella paleta que tan poco tiempo duro.

-¡Eso no es justo! No puedes contestarme algo lindo después de que te he dicho algo feo.- exclamaba mientras veía como se perdía su mirada observando a Sophie.- Me haces sentir como una horrible novia

-Es porque eres una horrible novia.- le contestaba ganándome un nuevo pellizco de su parte.- ¡Lo ves! Lo acabo de comprobar.- reclamaba mientras me a sobaba la parte adolorida

-¿Quinn?

-¿Si?- contestaba mientras examinaba la parte roja de mi piel, seguro sumaba otro morete a mi colección

-¿Crees que yo sea buena madre?

-¿Qué?- preguntaba realmente sorprendida, que yo pudiera tener esa duda era algo que entraba dentro de los límites de lo normal, pero que Rachel lo hiciera sin duda alguna no lo era

-¿Qué si crees que…

-Cariño te he escuchado, es solo que no entiendo a qué viene eso

-Es solo que lo he estado pensando mucho y tal vez no estoy apta para hacerme cargo de una responsabilidad como esta.- se señalaba a si misma

-¿Y después de ocho meses vienes a contármelo?- pregunta bromeando pero su mirada fulminante me hacían saber que debía de parar con aquella broma

-Esto es muy serio Quinn.- suspiraba frustrada.-No me mal entiendas, amo con mi vida a nuestro bebe, pero tengo un miedo espantoso a todo.- agachaba su mirada apenada y yo solo la dejaba continuar.- ¿Qué tal que soy una horrible madre?, es decir, yo solo se consentir a Sophie, ella solo hace esos ojitos que bien sabe que pueden comprar a todos y me tiene a sus pies, ¿cómo es que voy a saber poner límites a nuestro hijo? Seguro le voy a consentir todo lo que él quiera y cuando crezca me va odiar por haberle permitido todo y no enseñarle nada, y que tal que…

-Rach…. ¡Rach!- la interrumpía.-Para de verdad porque creo que me estas mareando.- sonreía al verle su rostro completamente consternado.- Todo va a salir bien.- le contestaba segura

-¿Todo va a salir bien?- preguntaba frunciendo el ceño y levándose de su posición para retarme con la mirada.- ¿Cómo puedes siquiera saber eso? – se cruzaba de brazos claramente indignada

-Simplemente lo se.- le robaba un rápido beso

-Eso no me vale de respuesta Quinn.- resoplaba molesta

-Rach.- la tomaba de las manos.- Yo tengo los mismos temores que tu.- exclamaba captando completamente su atención.-¡Por dios soy un maldito desastre! tú sigues teniéndome que levantar por la mañanas porque nunca escucho el despertador, no puedo entrar a la cocina porque básicamente siempre sale algo quemado, mi humor es tan cambiante como un semáforo en una vía rápida.- soltaba riendo sin gracia.-Todas estas cosas me hacen preguntarme ¿Quinn Fabray como piensas hacerte cargo de un niño cuando no puedes ni con tu propia alma?- exclame siendo completamente honesta.-Pero entonces cuando llegan todas estas dudas ocurre algo realmente sorprendente, miro hacia un costado y siempre te encuentro a ti, haces que en un parpadear de ojos todas aquellas dudas formuladas se vayan de mi cabeza, y sin siquiera decir una sola palabra me haces saber que todo va a salir bien.- suspiraba sonriéndole.- ¿Sabes cómo lo sé?

-No, no lo sé- susurraba apenas en un hilo de voz

-Porque de ninguna forma es posible que algo salga mal si tú estas involucrada en ello.- le apartaba una tímida lagrima que caía por su mejilla.- Porque sé que si nuestro bebe va aprender algo bueno de alguien, no tengo duda ninguna duda de que ese alguien vas a ser ¡tú!

-¿Cómo estas tan segura?

-Porque es lo que haces conmigo cada día Rachel Berry.- le besaba una de sus manos que se aferraba con fuerza a la mía.- Me enseñas a ser mejor persona siempre, me enseñas lo que es la bondad y el amor en su estado más puro, y créeme que con eso nuestro bebe ya tiene más de la mitad del camino ganado

-Gracias Quinn.- me abrazaba inesperadamente.- Te amo muchísimo, ni siquiera sé cómo es eso posible, pero de verdad que lo hago

-Ya te dije que soy irresistible.- le sujetaba el rostro y le daba un beso.- También te amo.- le contestaba sobre sus labios

-¿Qué tienes Rach?- aparecía Sophie sin que siquiera nos diéramos cuenta de su presencia.- ¿Qué le has hecho Lucy?- me reprochaba la pequeña mirándome con molestia.- Mi papa te pateara el trasero si la hiciste llorar

-En primera no le hice nada, y en segunda, cuidado con ese vocabulario señorita.- le apuntaba con el dedo

-¿Eso es cierto Rach?- preguntaba acercándose aún mas

-Bueno técnicamente si me hizo llorar…

-¡Rachel!- protestaba yo inmediatamente

-A lo que voy.- exclamaba rodando los ojos.- Es que si me hizo llorar pero no fue por nada malo cariño.- le sonreía a la pequeña

-Bueno ya veremos lo qué opina mi papa al respecto.- exclamaba en un papel de adulto que me dejaba sorprendida

-Creo que debemos prohibirle que vea tantas series Rach.- le susurraba a mi chica

-Te he escuchado Lucy y eso no cuenta como puntos a tu favor.- chasqueaba la boca en señal de desaprobación.- Ahora a lo que venía ¿nos podemos ir ya?

-¿Ya te has enfadado del parque?-preguntaba sorprendida

-No es eso.- levantaba los hombros.- Es solo que quiero preguntarle a mama si ya acabo de jugar a hacer un nuevo hermanito.- exclamaba sorprendiéndonos, logrando que abriéramos los ojos como platos

-¿Pero qué dices Sophie?- preguntaba Rachel mientras se aclaraba la garganta

-Pues eso, antes de venir escuche como papa le dijo a mama que aprovecharían que ustedes me trajeran al parque para "jugar a hacer un nuevo hermanito" y quiero saber si ha funcionado.- respondía con toda la inocencia posible, mientras yo trataba de no reír por imaginar lo que les esperaba a los dos juguetones esos

-Pues no se diga mas.- exclamaba tomando a Rachel de la mano ya que al parecer se había quedado paralizada.- Nos vamos a casa

-¡Bien!- exclamaba Sophie mientras empezaba a adelantar sus pasos

-Quinn...- me detenía Rachel.- ¿Tú has escuchado lo que ha dicho? – Cuestionaba aun con el rostro confundido.- ¿Ósea que Marley y Puck han inventado eso de no poder cuidar hoy a su hija por tener "asuntos de trabajo" cuando en realidad solo querían hacerlo?- preguntaba aun con la boca abierta

-Hay Rach.- soltaba una carcajada por su actitud.- Y tú preocupada porque nosotras podemos ser malas madres


-Hemos llegado.- exclamaba mientras aparcaba el auto y por el retrovisor miraba como Sophie ya hacia dormida en el asiento trasero

-Vamos cielo.- le susurraba Rachel con cariño mientras se quitaba el cinturón de seguridad

-Ni te esfuerces, seguro ya no despierta.- exclamaba mientras abría la puerta trasera para cargarla en mis brazos

-Es igual de dormilona que tu Quinn.- se burlaba Rachel y yo solo le sacaba la lengua haciéndome la indignada, obviamente Rachel tenía razón.

-Pero miren quien ha llegado.- exclamaba Puck sin darnos las oportunidad siquiera de tocar la puerta, seguramente había escuchado el ruido del auto y lo reconoció, me parece bastante curioso como los seres humanos somos capaces de reconocer hasta eso de alguna persona, es como tipo "o vaya es el ruido que hace el coche de Rachel y Quinn, les voy a abrir la puerta antes de que se molesten en tocar".

-¿Quinn?- me daba un pequeño jalón Rachel sacándome de mi letargo

-¿Qué ocurre?- preguntaba al ver los cuatro pares de ojos puestos en mí

-Hay rubia, tu sí que tomas enserio lo de irte a otro mundo.- se burlaba Puck mientras yo le pasaba a la niña a sus brazos.- Les preguntaba que si quieren pasar a la casa, Marley está dándose un baño pero no tarda en bajar.- busque con la mirada a Rachel y supe inmediatamente cuál era su respuesta

-No lo creo Puck, ya hemos estado todo el día fuera y lo más conveniente es que Rachel descanse.- volteaba a ver a mi morena la cual me sonreía agradecida

-Bueno acepto eso solo si mañana hacemos esa barbacoa que ya tenemos atrasada ¿Qué les parece?- preguntaba con media sonrisa buscando nuestra aprobación.- Vamos será divertido, podemos incluso invitar a Santana y a Britt, incluso Brody puede venir a presumir su nueva conquista.- exclamaba haciéndome reír por lo cierto de sus palabras

-¿Tu qué opinas cielo?- preguntaba a Rachel la cual parecía quedarse ajena a lo que pasaba

-Si, está bien.- respondía a mi parecer por pura inercia

-Ok, entonces les llamo a los chicos y nos ponemos de acuerdo.- contestaba no muy convencida

-Muy bien, entonces no se diga mas.- me daba un beso en la mejilla y se acercaba a Rachel para dejarle otro.- ¿Estas bien judía sexy?- le preguntaba notando de pronto su actitud

-Creo que Fabray-Berry me está absorbiendo cada vez más la energía.- sonreíamos por su comentario

-Bueno bebe no seas tan duro con tu madre.- le susurraba a la panza y dándole un beso a Rachel se terminaba de despedir para después ingresar a su casa.

-¿Segura que estas bien amor?- volvía a cuestionar a Rachel mientras nos dirigíamos ya a nuestro hogar.- Por lo regular ahorita estarías arrojando como mil palabras por minuto.- me burlaba para disfrazar mi preocupación

-Estoy bien preocupona.- me sonreía sin convencerme.- Solo estoy algo cansada.- suspiraba.- Ha sido un largo día y no miento al decir que entre más avanza el embarazo más cansada estoy

-A mí me pasa exactamente igual…

-¡Quinn!- se burlaba.- Tu no estas embarazada

-Lo se cielo, pero ya sabes que soy perezosa por naturaleza.- le guiñaba un ojo

-Eres increíble.- se reía

-Lo se.- exclamaba dándole un beso mientras nos bajábamos del auto.- Se me había olvidado comentarte que he hablado esta mañana con Hiram, quiere saber si la cuna que le está haciendo al bebe tiene que tener forma de barco o de castillo

-Él no va a parar hasta saber si será niño o niña ¿cierto?- preguntaba Rachel riendo, pues no era el único intento que había hecho su padre para presionarnos y averiguar qué es lo que la cigüeña había designado

-Tienes que admitir que hasta en un punto es adorable el que lo haga.- comentaba mientras entrabamos a la casa y nos despojábamos de la chaqueta

-Quinn Fabray basta o pensare que quieres algo con tu suegro.- bromeaba haciéndome reír

-Ya quisiera yo tener ojos para alguien más.- exclamaba encaminándome hacia la cocina mientras que Rachel decidía mejor irse directo a nuestra habitación.- ¿Quieres que pida algo de cenar o con algo ligero que te prepare te es suficiente?- preguntaba desde las escalera sabiendo ya su rutina, seguramente ahora mismo lo único que quería era ponerse cómoda con aquella pijama verde de ositos que tan bien le quedaba.

-Cariño pero si tú no cocinas nada.- escuchaba su voz burlesca la cual no me hacía más que sonreír.- Así que mejor pide algo ya que no quiero terminar intoxicada

-No te mereces que pida nada Rachel Berry, pero como soy mejor novia que tú, si lo hare.- le contestaba mientras volvía a la cocina y hacia una llamada a ese restaurante italiano que tanto le gustaba, sin duda alguna hacer puntos con tu pareja nunca está de más.

-¿Así que no quieres terminar intoxicada he?- preguntaba mientras ingresaba a nuestra habitación.- ¿Rach?- preguntaba extrañada al no verla en la cama.- ¿Rachel?- volvía a cuestionar mientras me acercaba al baño que teníamos

-Quinn…- escuchaba su voz apenas en su susurro y sin siquiera detenerme a pensar accedía rápidamente a donde se encontraba.

Si pensé que mis peores temores antes habían sido expuestos, es porque no tenía idea de lo que estaba por venir. -Algo no anda bien cariño.- exclamaba mi morena con los ojos repletos de lágrimas.- Tenemos que ir al hospital.- decía mirándome fijamente, mientras yo solo podía contemplar como aquel short de ositos se pintaba cada vez mas de rojo.


Gracias por el aguante y la paciencia de verdad, aviso que quedan a lo máximo dos capítulos y nos decimos adiós.

Si tienen dudas es posible que se resuelvan en el próximo, así que no se desesperen.

Nos vemos pronto ñ.ñ