Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero todas anden genial, acá tienen ¡otro capi de la historia!.

Ah, mi lado malito salió de paseo, veo, veo, quizás quedó un poqiitito cruel, pero bueno, en un lado leí que hay que dejar al lado obscuro manifestarse y como realmente, no le hago daño a nadie…bueno, se que me pasé un poco.

Muchísimas gracias por haber llegado hasta aquí, significa mucho para mi, sobretodo porque aparentemente en Latinoamérica somos poquitas.

¡déjenme saber su parecer!¡con un genial REVIEW!.

Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, quiero entretenerlas y que no me odien…demasiado.

Matando a Endimiun.

Mi princesa como todo neófito estaba absorta mirando todo, todo, absolutamente todo, por curiosidad fue a las mazmorras, para curiosear, cuando lo olió, era un olor masculino, penetrante y fuerte, se acercó a la celda, miró al hombre, al yo pasado del maldito de Endimiun, el sintió el peso de su mirada, se levantó.

¡Serena!. Exclamó –príncipe Endimiun. Dijo ella con calma.

- ¿Qué te pasa?¿estás distinta? Tu mirada amor ¿Qué tienes?. Preguntó.

-no soy tu amor, soy vampiro, por fin, la compañera de mi príncipe. El io un paso hacia atrás.

-no, no es cierto, tu no puedes ser un monstro ¡no puedes ser un monstro!. Exclamó, mi princesa se molestó.

-no soy un monstruo, maldito humano, dea de llamarnos así. Dijo ella.

Es verdad, todos los vampiros son unos asesinos. Dijo –como si los humanos no lo fueran. Dijo ella con calma.

-princesa, debes despertar, tu me amas, debes recordar la fuerza de nuestro amor y despertar, liberar a tus sailors y salvarlo todo. Mi princesa sonrió.

-no, yo no te amo a ti, eres un inbécil, un maldito inbécil, yo ya gané, con mi Príncipe ya gané. Dijo ella con calma, abrió la puerta con sus uñas, el la miró, se le lanzó encima para intentar tumbarla, pero no pudo moverla.

-hueles demasiado bien, nunca he tomado la sangre de un chico humano. Dijo ella con diversión, el la miró, ella le tomó la muñeca, la miró interesada, le pasó el dedo por la vena, sonrió al sentir el estremecimiento de el, abrió la boca y mordió con ganas, el jadeo de el, fue profundo y lleno de anelo y deseo,como no era contenido, comenzó a moverse, como si estubiera haciendo el amor con ella, jadeaba y gemía, jadeaba y gemía.

- ¡Serena!¡Serena!¡Serena!. exclamaba - ¡hermosa!. Exclamé, ella lo soltó dejándolo a mitad de su culminación.

- ¿Qué estás haciendo?. Pregunté –probaba su sangre. Dijo ella.

- ¿Por qué?. Pregunté -paseaba y lo olí, olía rico, a chico rico, pero no sabía que iba a molestarte. Dijo.

-es nuestro peor enemigo. dije –lo siento. Dijo ella, se alejó de el.

-cúralo. Dije sin mas, ella se acercó y lo hizo, me miró, sus ojos comenzaban a empañarse, producto de las lágrimas.

-lo siento, princesa, no quería sonar tan frío. Dije abrazándola –yo solo quería probarlo. Dijo sollozando.

-lo se, lo lamento, soy un inbécil celoso. Dije sin mas, Endimiun se levantó con calma y esfuerzo.

-déjala maldito ¡déjala!. Exclamó –ella es mía, tu perdiste, vete a tu rincón, savandija. Dije mientras lo empujaba, apreté la cintura de mi princesay nos hice salir de la celda, cerré la puerta y tranqué.

-uñitas traviesas ¿Cómo aprendiste a hacer eso hermosa?. Pregunté.

-Balquirion me enseñó, cuando me vio tratando de abrir una puerta donde había dejado la llave accidentalmente, dijo que era un método de emergéncia. Dijo caminando, se detuvo, me hizo detenerme, me arrinconó en la pared, la besé, respondiendo a sus labios, como si estubiera subyugado a su poder, su lengua se movía, belicosa, súper belicosa,deliciosa insitante, seductora, exuberante, incluso el sabor de la sangre de ese maldito, no disminuía su propio sabor.

-te amo. le dije –te amo, eres mi vida, eres mi todo, mi alpha, mi homega. Dije, ella sonrió.

-tu eres el mío, lo mas importante. Dijo –quiero hacerlo. le dije, ella me miró.

- ¿el que?. Preguntó besándome otra vez.

-el amor, acá, ahora. Dije, ella sonrió.

-si, quiero igual. Dijo, la arrastré hacia una de las celdas y la desnudé poco a poco, besándola, adorándola en cada momento, haciéndola mía y haciéndome suyho, ella jadeaba y gemía, producto de la sensación de placer,, al fondo, escuché los barrotes de la puerta.

- ¡déjala!¡déjala!¡suéltala!¡suéltala!. exclamaba el, pero lo ignoraba, perdido en las cadenciosas curvas que conocía tan bien, en el hermoso cuerpo que adoraba, atendí sus pechos, turgentes y hermosos, la hice llegar al clímax con eso, luego, busqué su hermoso clítoris y lo estimulé besándola.

-detente, detente. Me decía jadeando, vibrante de deseo, ella gemía y jadeaba.

- ¿quieres que me detenga?. Pregunté divertido.

- ¡no!¡no!¡sigue por favor!. Suplicaba ella, reí.

- ¿en serio quieres que siga princesa?. Pregunté.

- ¡si!¡si!¡si!. exclamaba, yo, reanudé mi tarea y volví a paralizarla cuando casi llegaba a su orgasmo, la puerta de la celda, sonaba incansable.

-Serena, por favor, despierta, despierta. Rogaba el entre sollozos - ¡Diiiiiaaaamaaanteeeee!¡siiii!¡oh dios!¡así!¡así!¡así!. dio un jadeo final, tras haber llegado, me posicioné encima y entré de un fuerte movimiento, sus caderas se acompasaron a las mías, mi cadencia innundó su cuerpo y nuestros jadeos, se mezclaban al igual que nuestras lenguas y alientos, otra vez, la hice llegar a su punto culminante, esta vez, la acompañaba en el viaje, cuando regresamos del dulce reino del orgasmo, la mordí, su jadeo fue bueno, otra vez, mis manos en su clítoris y sus sollozos, los de el, innundando todas las mazmorras, gritó, maldijo, suplicó.

- ¡mátame por favor!¡mátame!¡no puedo soportarlo!¡no puedo soportar como la posees!. gritó.

¡mátame!. Rogó pero no hice caso, estaba muy ocupado en lograr el orgasmo de sangre, cosa que conseguí, la dejé suavemente en el suelo, tras ver como la herida del cuello, se cerraba sin dejar marca, de fondo, los zollozos de el, incontrolables, irreflenables y mi miembro, que latía, como un ser con vida, mi princesa abrió los ojos.

-Díam, estás insatisfecho. Dijo señalando mi pene, me coloreé.

-si, un poco. Admití, ella se sentó - ¿puedo comerme al humano?. Preguntó.

-no, prefiero que muerdas a las chicas. Dije –no me gustan tanto como el. Dijo.

-voy a buscarte sangre, pero no muerdas al humano. Dije, ella asintió, salí corriendo a velocidad vampírica a la cocina, saqué de la nevera, una botella de sangre, hice unos panes y preparé unos refrescos.

-haz lo posible, por no venir desnudo a la cocina. Me dijo Balquirion, algo parecido a lo que yo, le había dicho una vez, el horno hizo "din", sonreí.

-las malas mañas se pegan. Dije con calma, el rió –ya no eres quien para exigir nada. Me dijo, asentí.

- ¿puedo pedirte un favor?. Pregunté –claro galán, el que quieras. Asentí.

Revive y prepara a los hermanos de las star Lights. Dije, Balquirion me miró, como si hubiera enloquecido.

-pe, pero galán. Dijo –mi princesa ya probó sangre masculina, le gusta mas que la femenina. Dije, el asintió.

-eso era obio y lógico. Agregó sin mas.

-necesito alimentadores para ella. Dije, el asintió –serán entonces, los 3 chicos y los 2 amazonas animales mas el guardián de Ilusión. Asentí.

-ya sabes como es. Dije –me pongo a ello, ve que tu corazón cilíndrico late como un desquiciado. Me dijo, asentí y bajé de regreso a las mazmorras.

-sus gemidos me dan compasión ¿podemos matarlo ya?. Me preguntó.

-aún no, espera un poco mas ¿no quieres seguir jugando aquí hermosa?. Pregunté, ella me miró.

-si, la verdad, me gustó y ahora, me toca hacerte feliz, solo que, me da compasión ese pobre infeliz. dijo con calma, asentí.

-ten, come y bebe, ya nos ocuparemos del infeliz. Dije con calma, ella comió y bebió como hice yo y luego, se dedicó a consentirme a mi y a mi querido miembro.

Lo dejé 2 días, 2 días de agonía, sufriendo y sufriendo, una mañana, o para ser mas específicos, la mañana del tercer día, entré a su celda, con un pequeño proyector, del tamaño de una caja de zapatos.

-hola Endimiun. Dije, me miró con esos ojos azules, muertos en vida, atormentados.

-vine a cumplir con tu deseo. Dije dejando mi proyector.

- ¿Por qué no dejas que ella me mate?. Preguntó, alcé las cejas.

- ¿y privarnos de jugar? No lo creo. Dije - ¿fuiste tu?¿verdad? el que le dejó las marcas en el cuerpo, en el cuello, en la entrepierna. Asentí.

-así es, fui con calma –Diamante, yo no te he hecho nada. Dijo.

- ¿ah no? La separaste de mi aquella primera vez, me insultaste, la lastimaste, la despreciaste, la humillaste, la menospreciaste, no estuviste allí para ella y el caos, te derrotó con una facilidad sorprendente, te controlaron al menos unas 3 veces, eres poca cosa Endimiun y te odio. El me miró.

-me odias, porque a pesar de haberme arrebatado su amor, sabes que nunca te escogería a ti, solo hipnotizada puedes tnerla. Me dijo.

-es feliz amándome, hipnotizada si, pero me ama y es mas libre y mas feliz, de lo que nunca será contigo. Dije sonriendo, acomodé mi proyector y lo encendí, se viron nuestros encuentros, uno a uno, todo, absolutamente todo.

-bueno mi buen Endimiun, vamos a jugar un ratito. Dije contento comenzando a matarlo, muy, muy lentamente.

Sonreí al tener a mi princesa con los ojos vendados –vamos Díam, dime de que se trata. Me pidió una vez mas, negué divertido.

-ha, ha, ha, nada de eso princesa ¿no conoces el significado de la palabra sorpresa?. Pregunté, ella hizo pucheros.

-pues si, pero. Comenzó –pero nada, lo disfrutarás hermosa, lo harás. Dije, la seguí guiando, llegamos a la puerta, ella inaló y le puse pimienta, estornudó.

- ¡Diamante!. Se quejó –nada, tu no debes hacer trampas hermosa. Dije con calma, ella asintió.

-buenoooo. Dijo arrastrándo la última letra, abrí, todo era en tonos rojos y marrones, las camas estaban allí, junto al entretenimiento, para los chicos alimentadores, los 6 se paseaban en traje de baño.

-sorpresa hermosa. Dije –mi, mis alimentadores. Dijo ella encantada.

-así es, para cuando no quieras ir a cazar. Ella me sonrió, me besó.

- ¡muchas gracias mi príncipe!¡es un gran regalo!. Exclamó besándome, la alcé feliz, nos besamos y besamos, me soltó.

-huelen muy bien. Me dijo –para ti, sabrán aún mejor. Dije, ella sonrió.

-estoy segura de que si. Dijo acercándose a Ojo de Tigre y clavándole los dientes con suavidad, sonreí.

-estoy tan orgulloso. Murmuré mientras la miraba comer.