Cap. XXXVII: "De piedras y saltos"
- ¡Abuelo! Eso es trampa- se quejó una Beth cruzada de brazos y con un notorio puchero. Russel rió con burla y le tendió otro pequeño pedazo de papel-
- Tu abuela suma los puntos y si ella dice que voy ganando, es porque voy ganando- bromeó el hombre solo para molestar un poco más a la pequeña. Beth le hacía recordar tanto a Quinn de niña con cada conducta, que aprovechaba cada una de ellas-
- No, eso es porque estás haciendo trampa ¡Los dos!- señaló la niña y Joey rió desde los muslos de Judy. Estaban en la casa de sus nietos y habían formado dos equipos para un juego de cartas infantiles que habían comprado la tarde anterior. Cada equipo quitaba una carta de un mismo montón y, al voltearla, descubrían un personaje de caricatura con puntajes. Antes de mostrarla a su contrincante, contaban con la posibilidad de cambiarla o mantenerla. Y el hombre siempre terminaba convenciendo a Beth cambiarlas y por eso, al parecer, la niña perdía todo sus puntos-
- ¡Vamos a ganar abuelo!- gritó Joey alzando sus brazos y logrando que su hermana lo mirara con molestia. El era del equipo de los Fabray mientras Beth , en los muslos de Shelby, era del equipo Berry-
- Tú no ganarás porque no eliges - analizó Beth- Y cuando regrese mamá, le diré que eres un tramposo- agregó señalando a Russel y estirándose a tomar otra carta- ¿Está cuánto vale, abue?- le preguntó a Shelby y tapándola para que sus otros abuelos no la vieran-
- Mucho, no la cambies- murmuró la mujer y la pequeña asintió con emoción-
- A ver…- empezó Russel y mostrando su carta- ¡20, superen eso!- festejó él chocando sus manos con Joey por lo que Leroy sacó la cara por su equipo-
- Ya, ya viejo, guarda las energías para ir a comprar el helado que nos deberán… ¡45! ¡Ganamos!- arrojó él la carta que Beth había tomado y logrando que la niña hiciera un pequeño baile sobre su abuela- Eso te pasa por viejo tramposo-
- Viejo tramposo- lo siguió Beth poniéndose de pie sobre la mesa y deteniendo su festejo cuando todos voltearon hacia la entrada de la casa- ¿Es mamá?- preguntó al escuchar a Russel decirlo cuando se asomó por la ventana-
- ¿Qué hacen aquí tan pronto?- murmuró el hombre caminando a la puerta. Leroy bajó a su nieta y todos lo siguieron- ¡Hija!- la saludó con entusiasmo al verla del otro lado-
- ¡Mamá!- gritaron ambos niños rodeando la cintura de la rubia e intentando que los alzara entre sus brazos-
- Hola mis amores, los extrañé mucho- aseguró Quinn arrodillándose para abrazar a ambos. Tanto Joey como Beth se colgaron de su cuello para dejarle un beso en cada mejilla-
- Y es por eso que están aquí hoy ¿no es así?- preguntó Russel caminando hacia la vereda, donde Rachel terminaba de pagarle a un taxista y necesitaba ayuda con las maletas-
- En parte- murmuró Quinn ingresando a la casa de la mano de sus hijos-
- ¿Y en otra parte?- preguntó Judy. Ella y Shelby siguieron a la rubia hasta la cocina mientras Russel y Leroy ingresaban con las maletas y Rachel tras ellos con un bolso-
- Se los diremos luego, mamá- masculló Quinn seriamente y señalando a sus hijos con la mirada- ¿Se portaron bien con los abuelos?-
- Solo fueron dos semanas- murmuró Judy casi con protesta. Ellos les habían regalado 30 días para que disfrutaran, no 14-
- ¡No!- comenzó Beth con enojo en su voz- El abuelo Russel es un tramposo, mamá-
- Ey- se defendió el hombre deteniéndose un momento antes de pasar hacia la habitación de su hija- ¿qué dijimos de mentir, Beth?-
- ¡Es la verdad!- continuó la niña con su mirada hacia arriba, en su madre para que le creyera-
- Olvide decírtelo, cariño pero sí, a tu abuelo Russel no le gusta perder-
- ¿Está todo bien con Rachel, Quinn?- preguntó esta vez Shelby cuando su nieta salió corriendo para continuar peleando con su abuelo y Joey tras ella para defenderlo-
- No…es decir…Si y no, es raro-
- ¿De qué hablas?- preguntó Judy- Acaban de casarse, Quinn, no me digas que…-
- ¡Mamá, no! ¿Cómo se te ocurre pensar que es sobre eso? Estamos muy bien y estos días solas fueron maravillosos-
- ¿Entonces?- insistió la madre de la morena-
- Hablamos sobre la posibilidad de otro hijo- murmuró Quinn algo sonrojada- Entonces aprovechamos estos días pero…llevo dos días con mi periodo y Rachel con una molestia en su zona íntima-
- ¿Molestia?-
- Si, es…la primera semana fue especial, perfecta - sonrió Quinn con un brillo especial en sus ojos- pero luego, cada vez que la tocaba le producía dolor. Comenzó como una molestia que intentaba no prestarle atención pero a los 10 días se convirtió en un pequeño dolor. La revisé y le compré unos calmantes que ayudaban mientras no tuviéramos intimidad. Lo intentamos una vez más pero no lo conseguimos-
- Tienen que hablar con Russel- acotó de inmediato Judy y Quinn asintió levemente-
- ¿Qué es lo que necesitan hablar conmigo?- apareció el hombre llegando hasta su hija para abrazarla- Me encanta saber que ya estás aquí, eres adulta pero no podía evitar preocuparme-
- Lo sé, papá. Gracias-
- ¿Por qué esas caras?- preguntó él al ver el rostro de las tres mujeres. Judy se adelantó y habló por las demás-
- Quinn y Rachel necesitan hablar contigo-
Quinn estiró su brazo y acarició el muslo de su esposa. Rachel giró a verla y se sonrieron: ambas suponían que esa consulta terminaría rápida.
Russel revisó a la morena la misma tarde en que regresaron de su luna de miel y, al no notar nada extraño en el exterior, mandó a hacerle unos análisis para comprobar que nada estuviese mal.
Cuatro días después allí estaban, en el consultorio del hospital que Quinn trabajaba pero esta vez ella como una paciente más.
El hombre abrió un gran sobre y retiró los resultados junto a una radiografía. La inspeccionó de pie, bajo la mirada de su hija y luego se sentó en la silla que ella habitualmente ocupaba.
- ¿Y bien?- preguntó Rachel. A pesar de que el dolor en su pene había disminuido por un medicamento que Russel le recetó, no podía evitar saber cuanto antes qué le sucedía-
- Es un análisis de observación, Rachel pero evidentemente tu cuerpo, precisamente tus genitales, están presentando un problema- aseguró Russel y Quinn tragó saliva con fuerzas. Conocía los gestos de su padre y el que hablara de manera tan calmada y frunciendo tanto sus cejas, era algo para preocuparse-
- ¿Qué es lo que tiene Rachel, papá?-
- Hay unas válvulas, situadas en tu cordón espermático, Rachel que no están funcionando correctamente-
- No entiendo- masculló la morena-
- Entre tu abdomen y hasta donde termina tu pene, amor hay una estructura llamada así- explicó Quinn con total dulzura a su esposa- Entre ella hay venas que rodean la válvula de la que papá habla ¿Entonces?- preguntó regresando la vista a Russel-
- Hay una presión en esa parte y es lo que le genera el dolor a Rachel. Y en un futuro, un daño irreversible-
- ¿Un… un daño irreversible? ¿Cómo? ¿De qué estamos hablando?- preguntó Rachel con algo de miedo y Quinn apretó más su muslo intentando calmarla-
- Se te ha diagnosticado varicocele, Rachel- dijo Russel y Quinn cerró sus ojos con fuerza- Lo lamento mucho pero…eso significa que tu esperma está dejando de ser fértil. Estos casos se dan generalmente entre los 17 y 25 años. El dolor en tu zona íntima ya se produjo, por lo que así pudimos diagnosticarlo a tiempo y bajo una receta desaparecerá. Pero solo el malestar, no la complicación. Lo lamento mucho- terminó el hombre y Quinn inmediatamente se estiró para abrazar a su esposa. Rachel se quedó inmóvil en su silla y con sus ojos clavados en la hoja de su análisis, sobre el escritorio-
- No… ¿No podré tener más hijos? ¿Quinn y yo no volveremos a ser madres?-
- Se te hará un análisis de semen para comprobar tu esterilidad pero…es muy probable que no, Rachel. Este tipo de diagnósticos siempre terminan en infertilidad. Lo lamento mucho- masculló él oyendo el sollozo de su hija contra el pecho de su esposa y poniéndose de pie para abandonar el lugar.
Cerró la puerta al salir y, antes de alejarse, pudo escuchar como el llanto de ambas aumentó generando el propio de él.
Llevaba entre sus manos la radiografía aún y tenía ganas de arrojarla en un bote de basura. Sin embargo se contuvo y dejó el hospital con velocidad.
Desde ese día, Quinn podía ver a través de los ojos de su esposa sus sentimientos con más claridad.
Como esa tarde, en ese momento donde Rachel observaba a sus hijos correr de un lado al otro en el cumpleaños número uno de Helen, la pequeña rubia hija de Brittany y Santana.
Rachel estaba de pie, alejada de los demás con vaso en mano y sonriendo con algo de esfuerzo hacia los pequeños que se divertían en el patio o en los juegos inflables.
Quinn debía admitir que, aunque Rachel jamás cambió su trato hacia ella y sus hijos, de alguna manera vivía con el dolor de ya no poder hacerlas madres.
Había pasado más de un año desde ese análisis en que fue diagnosticada y a si mismo, cada día, a Rachel las emociones parecían afectarle un momento. Y la comprendía tratando de que la morena lo notara y evitara seguir pensando en ello.
La rubia acomodó sus manos en los bolsillos de su vestido y se acercó a su esposa, deteniéndose a su lado.
- ¿Qué bebes?-
- Limonada ¿quieres?-
- Claro- bromeó Quinn estirándose para ver en el interior del vaso- si tuvieras. Llevas como media hora sin limonada, amor-
- No lo noté- rió Rachel dejando el vaso en la mesa, tras ellas-
- ¿Estás divirtiéndote?-
- Claro. Beth y Joey no dejan de hacerlo. Al menos olvidó a Chester un momento- murmuró refiriéndose a la protesta de su hijo por llevar al perro a la fiesta. Últimamente , gracias a su mejoría y porque pasaba menos horas en casa debido al inicio de su escuela primaria, Joey quería llevar a su mascota para todos lados cada vez que podía-
- Estaba pensando…la semana que viene cumplimos aniversario. Podríamos dejar los niños con mis padres- propuso Quinn. Rachel se había sometido a una pequeña operación cuando el dolor en su zona íntima había aumentado y Russel, como su médico cabecera, se había trasladado a la ciudad para su control mensual. Al menos allí se quedaría junto a Judy por unos meses más-
- Por mi perfecto- aseguró Rachel tomando la cintura de su esposa y acercándola a ella- ¿me quieres?-
- Te amo-
- ¿Inclusive con todo esto? Con el hecho de saber que ya no te puedo hacer madre-
- Inclusive con eso y todo lo que venga después. Inclusive con cada cosa que te pase o me pase a mí. Te amo a pesar de todo eso- murmuró Quinn pasando su dedo pulgar por los labios de Rachel-
- Pero estabas tan ilusionada- se lamentó Rachel en un susurro- en la luna de miel. Cuando hacíamos el amor nos entregábamos como aquella primera vez en que quedaste embarazada-
- Me entrego de esa manera porque se trata de ti- aseguró la rubia- Lo hago aún y lo seguiré haciendo-
- Creí que un hermano o hermana para los niños iba a ser agradable. Había imaginado cómo lo cuidarían y pelearían por el a la hora de jugar.
- Sabes que hay otro método de que ellos tengan un hermano ¿cierto? –
- Si, lo sé- sonrió con esfuerzo Rachel y Quinn no aguantó por lo que se arrojó contra su boca en un beso. Pudo sentir como siempre, la seguridad en las manos de su esposa tras su espalda, reteniéndola contra ella- Perdóname por esto, no sab…
- Ey - la cortó la rubia mordiendo su labio inferior con amor y volviéndola a besar- ya está Rachel ¿si? No quiero que sigas torturándote con eso. Sé que ambas deseamos un hijo más pero bueno, son cosas que pasan y esta vez nos pasó a nosotras. Estamos superándolo juntas y así seguiremos. Te amo y no hay nada más que reprochar-
- Te amo, Quinn-
- ¡Mami!- las llamó Beth saltando en el interior de un castillo inflable- ¡Vengan! ¡Súbanse conmigo!
- ¿Puedes ir tú esta vez?-
- Voy todo el día, todos los días, Rachel-
- Pues hoy está más molesta que de costumbre- murmuró la morena intentando leer el periódico como cada mañana- Realmente mataré a Santana, estúpida batería ¿cómo se le ocurre regalarle eso?... ¡Beth!- gritó poniéndose de pie y llegando a las escaleras. Desde que Beth y Joey cumplieron los 10 años, ya no compartían cuarto y, por el contrario, habían agrandado la casa con un segundo piso donde el cuarto de cada uno utilizaba el lugar-
- No te escuchará- aseguró Quinn tomando su café. Rachel subió las escaleras con algo de enojo y al llegar a la habitación de su hija, abrió con rapidez y volvió a gritar-
- ¡Son las siete de la mañana, Beth! ¿Qué demonios haces que no te preparas para el Instituto?... ¡Beth!-
- Estoy escuchándote, mamá- giró los ojos la muchacha y deteniendo el ruido que sus dos palillos provocaban con la batería-
- Te pregunté qué haces. Tienes clases en media hora-
- Practico. Hoy comienza el concurso de bandas de la que les hablé-
- Ningún concurso de ninguna banda-
- ¿¡Qué!? - se puso de pie la joven, acercándose a Rachel- ¡ya me habían dado el permiso!
- Pues ordena antes este cuarto que parece un chiquero. Llega temprano a clases y tráeme una buena calificación de la lección que debías preparar para hoy. Entonces así habrá concurso-
- Uhhh, alguien se quedará sin tocar sus cancioncitas pedorras- se burló Joey desde la puerta de enfrente, cruzado de brazos y solo en ropa interior-
- ¡Tú cierra la boca! Que no disfrutes tu vida no significa que debas cagar la mía- le arrojó Beth uno de sus palillos pero el chico logró esquivarlo-
- ¡Suficiente!- intervino Rachel- Joey, tú también tienes clases. Te metes a tu cuarto, te duchas y sales ¡Todo los días la misma historia!-
- Ya mamá, lo siento. Cálmate- murmuró él perdiéndose efectivamente dentro de su habitación-
- Y para ti igual- señaló esta vez a Beth y la joven pateó algo del piso antes de dar un fuerte portazo- ¡Ya no son unos niños, por dios! ¡Tienen 16! Aprendan a comportarse-
Hola hola, queridas lectoras. Otro cap, espero les haya gustado o al menos agradado algo, inclusive con el salto del tiempo.
- Zadaleghiel: En el primer cap esta la primera vez de ellas, donde Quinn queda embarazada... Si Lea no salió del closet alla por 2009- 2010 donde no le importaba nada, olvidate, ahora no sale más y vamos a tener que verla con beard siempre. Gracias por leer y comentar!
Como siempre, muchas gracias por leer y más a las lectoras que siempre dejan su rw, gracias por seguir la historia.
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen (de lo contrario Jesse sJ hubiese regresado hace raaaato) ¡Saludos!
