Los personajes pertenecen a OUAT y la historia a Meghan O'Brien... yo sólo me divertí y mucho, adaptando y traduciendo.


Capítulo Treinta y siete

Regina despertó sobresaltada, abriendo los ojos para mirar a un techo pintado de blanco. El calor familiar de Emma en su lado proveyó una yuxtaposición extraña con la resaca lunar que dejó sus sentidos ligeramente desconectados de la realidad. Todo su cuerpo le dolía. Estaba desnuda. Volvió la cabeza hacia un lado, exhaló temblorosamente mientras procesaba lo que significaba que ella estuviera en la cama con Emma y no anclada a la mesa de acero de su habitación. La confusión se convirtió en horror cuando Emma rodó para revelar un rostro maltratado y el cuello magullado. Regina jadeó en voz alta por el corte largo y feo en la mejilla de Emma unido por puntos de sutura.

Incorporándose rápidamente, Regina tiró de las cubiertas de Emma y la pijama que vestía, la escaneó buscando otras lesiones. Anoche ella habría sido capaz de tremenda violencia. Si Emma hubiera salido tan solo con algunos cortes y magulladuras, las dos estaban de suerte. Pero por qué Emma se había quedado después de ser atacada estaba más allá de la comprensión de Regina.

"No lo hiciste." De repente despierta, Emma se sentó y agarró el brazo de Regina, mirándola fijamente a los ojos.

"No te asustes. Esto no lo hiciste tú."

Eso no ayudaba precisamente a que Regina se sintiera mejor. Pero se detuvo la hiperventilación que había amenazado con enviarla a una emotiva caída en picada que sin duda terminaría en un cambio incontrolado. Ese era lo último que quería después de la noche que ella imaginaba que acababa de tener.

"¿Qué pasó? ¿Estuve suelta?"

"Por decirlo de alguna manera." Emma dio unas palmaditas en el colchón a su lado, proyectando una fuerza tranquila que puso al tumultuoso humor de Regina bajo control. "Killian Jones llegó aquí buscándote cuando me estaba preparando para irme. Él... tenia la intención de matarte, para castigarme, supongo. Se abrió paso dentro y nosotros luchamos, y en un punto logré liberarme y correr hacia el cuarto de huéspedes. Empecé a quitarte las esposas pero sólo pude liberar uno de tus brazos antes de que te disparara. Entonces le abordé y comenzó a estrangularme. Ahí es cuando te liberaste. Justo a tiempo para salvarme."

Regina tragó saliva. Por un lado, estaba encantada de que su bestia hubiera actuado instintivamente para proteger a Emma, especialmente cuando Emma había confiado en ella lo suficiente para tratar intencionalmente de liberarla. Pero en cambio, tenía la sensación de que Emma había sido testigo de la brutalidad desenfrenada la pasada noche. Debe haber sido un espectáculo terrible, lo que había hecho sin duda al hombre que estaba haciendo daño a la mujer que amaba. Pero Emma aún dormía a su lado incluso cuando ella se había convertido en una bestia

"¿Lo he matado?"

"Sí," dijo Emma claramente. "Yo no creo que tuvieras muchas opciones. Él estaba a punto de matarme. Ya te había disparado. Actuaste en legítima defensa para protegerme, y no tienes razón para sentirte avergonzada de nada de eso".

A decir verdad, Regina no se sentía ni la mitad de culpable como ella habría esperado. Tal vez la golpearía después. En estos momentos se sintió aliviada tan sólo de saber que su bestia había sido consciente de su conexión lo suficiente como para proteger a Emma — para no hacerle daño. Regina escaneó el cuerpo de Emma otra vez, menos frenéticamente esta vez. Además del horrible corte en su mejilla, su cuello estaba cubierto de hematomas en forma de dedos, la piel debajo de un ojo estaba hinchada y morada, y su mano derecha estaba vendada.

"¿Yo no hice nada de eso?" Regina encontró los ojos de Emma. "¿Lo juras?"

"Todo eso fue Killian, confía en mí." Una pequeña sonrisa rompió a través de la cara golpeada de Emma, aparentemente genuina.

"Cariño, te has juzgado muy mal ti misma. Anoche eras una gigante y muy celosa cachorro de lobo que me seguía a todas partes a donde iba."

Regina se sonrojó por la caracterización, extrañamente avergonzada de que lo que ella siempre había dado por sentado que era una criatura feroz y asesina sin pensar que era realmente tan dócil. Parecía demasiado bueno para ser verdad.

"Yo no lo creo."

"Bueno..." El buen humor de Emma vaciló y exhaló, claramente nerviosa por lo que estaba a punto de decir.

"Pregúntale a Lilly. Ella puede confirmar que la única vez que hubo algo parecido a una amenaza era cuando pensaste que estaba en peligro."

Las rodillas de Regina se doblaron ante el comentario de Emma y aceptó finalmente la invitación tácita a volver a la cama. Dejando caer la cabeza en sus manos, Regina cerró los ojos, deseando poder recordar lo que había pasado exactamente.

"¿Lilly me vió?"

"Se dio cuenta de que no estaba en mi apartamento y llamó para ver cómo estaba justo cuando me iba. Estábamos al teléfono cuando abrí la puerta y me encontré a Killian Jones en el porche delantero. Lo oyó atacarme y corrió directamente. En el momento en que llegó aquí ya te habías encargado de Jones, pero yo no había tenido la oportunidad de ocultarte. Así que entró y nos encontró en el pasillo fuera del cuarto de huéspedes".

Fue una buena cosa que Regina ya estubiera sentada.

"Tiene suerte De que no la matara. Para caminar directamente después de algo así —"

Emma pasó un brazo por medio de Regina, atrayéndola hacia sí. "Tuvimos un poco de enfrentamiento cuando Lilly apuntó su arma a ti y te sentiste amenazada, pero tuve la oportunidad de reducir la cosa. Desafortunadamente, era necesario contarle a Lilly que el lobo gigante eras en realidad tú. Y que te me salvaste la vida".

Enterrando su cara en el cuello de Emma, Regina cerró los ojos. La idea de que Lilly supiera su secreto—Lilly, quien rotundamente no le gustaba y tenía todas las razones del mundo para quererla fuera de la vida de Emma—a Regina se le revolvió el estómago. Ya estaba mentalmente haciendo las maletas, recogiendo y dejando atrás Storybrooke. Quizás Emma vendría con ella. Ella no sabía cómo podía irse de otra manera.

Ema apretó la mano sana entre los hombros de Regina, abrazándola.

"Deja de entrar en pánico. Lilly no se lo dirá a nadie. Ella y yo tuvimos una conversación seria, y te puedo prometer eso. Tu secreto está a salvo."

"¿Por qué? Lilly me odia. ¿Por qué iba a estar de acuerdo para ocultar algo de esta manera?"

"Porque ella sabe que decírselo a alguien pondría fin a nuestra amistad." Retrocediendo, Emma acarició el rostro de Regina tiernamente. "Ella sabe lo que significas para mí, y que tú eres la única razón por la que estoy viva ahora mismo."

Regina parpadeó para alejar la emoción que se levantó al oír las palabras solemnes de Emma. Nunca había imaginado a la bestia haciendo algo heroico. En las últimas veinticuatro horas su visión del mundo había cambiado completamente. Después de años de honrar la misma rutina paranoica, aterrada de lo que podría suceder si cometía un solo error, ahora Regina ya no tenía que temer lo peor. Y no tenia que afrontar el futuro sola.

"No sé qué decir", dijo Regina en voz baja.

"Estoy en territorio inexplorado ahora".

"¿No es maravilloso?"

Ella no tenía que pensar en eso. "Sí".

Emma le dio un suave beso en la sien. "Déjame ver tus heridas. Traté de limpiar y vendarlas tanto como fue posible la noche anterior, pero la piel complicaba las cosas".

Riéndose, Regina se retiró y bajó la mirada hacia su pecho.

"Voy a apostar." La gasa y cinta que cubría un área pequeña justo encima de su pecho era claramente el resultado de un trabajo de parche improvisado. Se quitó el apósito, curiosa de lo que iba a encontrar debajo, La herida casi se había curado, dejando sólo una pequeña marca, rosa furiosa.

"Oh, no se ve tan mal."

La mandíbula de Emma se abrió. Ella agarró el hombro de Regina y tiró de ella hacia adelante, luego quitó otra venda de su espalda.

"Es increíble", murmuró Emma, "Te dispararon anoche. Herida de entrada y de salida. Hoy, parece que tienes un par de severos cortes solamente."

Regina se encogió de hombros, a la vez tímida y orgullosa de la reacción asombrada de Emma. "Yo me curo rápido".

"Eso es un eufemismo." Tocando su cara, claramente consciente de la suya, Emma dijo: "Me gustaría poder decir lo mismo. Estoy bastante segura de que él me dejó con una bonita cicatriz."

"No te hace menos hermosa."

Emma levantó la mano lesionada, frunciendo el ceño ante las vendas.

"Y por desgracia, mi mano dominante está fuera de servicio por un tiempo. "

"Es una pena, vamos a resolver esto, lo prometo."

Regina con mucho cuidado puso sus brazos alrededor de Emma y la abrazó tan fuerte como se atrevió.

"Pero por lo demás, ¿estás bien?"

"Estoy bien. Killian Jones está muerto, nuestro caso del asesino del parque está cerrado, y yo estoy en la cama con la mujer que amo." Emma dio a Regina un pellizco juguetón en la cadera, guiándola hacia atrás contra las almohadas y tirando de la colcha sobre sus cuerpos entrelazados.

"Tengo que ser honesta, Estoy más que bien."

"¿Estamos de acuerdo?"

"Estamos perfectamente". Lamiendo suavemente en el labio inferior de Regina, Emma dijo: "Bueno, excepto por el hecho de que estoy demasiado golpeada para hacer el amor contigo esta mañana".

Regina negó con la cabeza.

"Honestamente, no hay nada que prefiera hacer ahora que estar aquí. Sólo sosteniéndote, amándote."

"Bien. Yo también." Después de una breve vacilación, Emma dijo:" Debo advertirte que Lilly viene más tarde. Ella tiene que conseguir mi declaración sobre anoche, acerca de cómo Luna la Rottweiler atacó a Killian Jones después de que irrumpiera en la casa de mi novia."

"Lilly, ¿eh?" Regina podía pensar en mejores formas de gastar su tarde, pero suponía que ella no podía evitar a Lilly por el resto de su vida. Ahora que su relación se había convertido inconmensurablemente más íntima, lo más conveniente sería probablemente mejorarla más pronto que tarde.

"Súper".

"¿Quién sabe? Tal vez algún día ustedes serán amigas. Diablos, incluso trabajaran juntas".

Regina podía decir por la boyante cadencia de la voz de Emma, así como la energía cautelosa, nerviosa derramándose por cada uno de sus poros, que su curioso deseo era más que sólo inactiva esperanza. Claramente Lilly tenía sus propias ideas acerca de donde este círculo de confianza las dejó.

"Ya veremos".

"Mientras tanto, tienes toda la mañana para besar mis golpes y contusiones." Emma se quitó su camiseta y la arrojó al suelo. Señalando la suave pendiente de su pecho desnudo con una tímida sonrisa. "Puedes empezar aquí mismo."

Obediente y con ganas, Regina no perdió el tiempo haciendo exactamente lo que Emma pidió.

"Sí, señora".

FIN


Sólo me queda agradecer el tiempo que se tomaron con esta historia esperando que les haya gustado tanto como a mi.

GRACIAS!