Evin se apartó de la ventana, avanzó hasta una repisa en busca de algo para comer.

Kyo, tengo hambre. No desayuné. Habló, pensando que su hermano podría ayudarle. Kyo también tenía hambre pero no podía quejarse, no había un adulto que los pudiera ayudar con su problema.

Yo también, Evin. Ven busquemos alguna capsula. Esta nave estaba preparándose para un viaje y si no me equivoco debe haber comida en algún lugar de la cocina. Kyo y Evin fueron hasta la pequeña cocina que estaba en la nave. Revisó los cajones y tal como pensaba, habían unas capsulas con alimento. Tomó unas frutas para lavarlas, pero no había agua.

¿Ocurre algo, Kyo? Evin miró con preocupación al niño que no se movía frente a la llave.

No tenemos agua. Respondió Kyo respirando con resignación.

Chicos, tengo que mostrarles algo. Liz llevó a sus amigos hasta la gran ventana de la cabina principal ¡Miren! En la trayectoria de la nave se encontraba un planeta el cual estaban a segundos de impactar.

No es posible. Siéntense y coloquen sus cinturones de seguridad. Kyo corrió a los controles, buscó el volante o algo con que poder controlar la velocidad e impedir el accidente. Estaban atravesando la atmosfera, la nave se sacudía con fuerza, los niños gritaban con cada movimiento. Poco a poco la velocidad disminuyó y Kyo logró controlar la nave hasta descender.

Evin, al menos tu hermano sabe conducir. Habló Liz recordando la vez que Evin condujo. Las niñas desabrocharon los cinturones de seguridad y se asomaron a la ventana para conocer el nuevo lugar. Desde la ventana se apreciaba césped, árboles, pero ningún habitante.

Tenemos que ser cuidadosos. Vi unos trajes especiales en el closet de los dormitorios, podemos utilizarlos aunque no sean de nuestra talla. Además no sabemos si aquí hay oxigeno. Kyo terminó de apagar la nave y miró hacia atrás en busca de su hermana y Liz, pero ya no estaban, la puerta de la nave estaba abierta y las niñas recorrían el bosque. ¿Es una broma? son muy imprudentes. Kyo bajó de la nave en busca de las niñas.

Quedémonos juntos, puede ser peligroso. Habló el muchacho. Evin y Liz giraron para ver a Kyo detrás de ellas, se veía molesto.

Tenemos sed. Explicó Liz.

Buscaremos agua, pero no se aparten. Advirtió Kyo. Entre los niños se hizo un pequeño silencio, habían escuchado un sonido conocido "era agua", las niñas sin pensarlo corrieron siguiendo el ruido, olvidándose por completo que estaban en un sitio desconocido. Kyo se llevó las manos al rostro, estaba seguro que la imprudencia de esas niñas le ocasionarían un problema mayor que el que ya tenía.

Me puedes explicar ¿Cómo sobreviviste hasta los dieciocho años? Le preguntó Kyo enfadado. Evin no prestó atención a las palabras de Kyo, entró al río y tomó grandes sorbos de agua, el muchacho hizo lo mismo, al menos las niñas habían solucionado el problema del agua.