¡HOLA, HOLA, HOLA! (muchos querrán matarme)

Mil disculpas por tanta tardanza, pero cientos de cambio en mi vida me dejaron sin tiempo de escribir jejeje. En fin ¿cómo están? Espero que muy y ansiosos de ver este nuevo capítulo, uno que nos traerá de vuelta a un personaje un especial, sé que muchas lo esperaba, espero que les guste n.n.

ACLARACIÓN: Ni Bleach ni sus personajes me pertenecen, son de propiedad de Kubo Tite.

ADVERTENCIA: Un poquitín de lenguaje soez.

¡Disfruten!

CAPITULO 37

Los días se hacían más largos a cada segundo que pasaba, el reloj era una insoportable pesadilla que no la dejaba concentrarse en crear un mundo interior en donde todo lo que estaba viviendo era una mentira, pero, a pesar de la lentitud de su vida de encierro y entrenamiento para ser una digna representante de la familia Kuchiki, ya habían pasado dos meses.

La ceremonia de compromiso fue un trámite más dentro de la burocracia de las familias ricas o, en este caso, de las empresas, aun sí, tenía presentar su mejor rostro y corresponder a cada inclinación de cabeza que le brindaban. Una tortura. Rukia no pensaba en nada, si lo hacía ni su mente ni su conciencia la dejarían tranquila.

Las empresas involucradas tenían miles de intereses comunes como para realizar una fusión exitosa, pero las demandas de cada una no calzaban con el tira y afloja de la negociación, sin embargo, la dirección de sus propuestas eran más que claras, la fusión sería irrevocable. Al igual que el matrimonio.

Una ceremonia de compromiso, que al cabo de un año se convertiría en un ceremonia de matrimonio.

Un año.

Tan solo un año.

Tiempo con el cual el clan Kuchiki habían acordado para entrenarla, domarla y cuadrarla para la satisfacción de cada miembro de la familia, como digna representante, como una copia más de sus súbditos que no tienen su sangre, el tiempo en que la agonía se haría más triste y desoladora. Un año de insípida aceptación y resignación, periodo en el cual nunca lo volvería a ver, el mismo tiempo que debía aprender aceptar que otro, a quien detestaba, sería su esposo; Dios, era un suplicio.

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Dos meses parecían poco tiempo, poco tiempo para la rutina, para los que llevaban la vida resuelta, para quienes no llevaban preocupaciones más que esperar una próxima celebración, pero una eternidad para alguien que volvía de la oscuridad, que volvía al lugar más iluminado de todo el planeta, una eternidad para alguien que anhela. Ulquiorra volvía al punto de inicio de todo su viaje interior, aun no estaba claro de lo que haría primero, si volver al teatro a que le dieran una nueva oportunidad o a su casa o ir por ella. No sabía cómo empezar, pero sabía que ese rincón del mundo era su hogar, lo había aprendido y jamás volvería a olvidarlo.

Viajar a las afueras del mundo les llevó bastante sorpresas, ser un mimo itinerante y viajar por las plazas del mundo le hizo ver más realidades de las que esperaba; la pobreza, la depresión, la soledad, el abandono, la vagancia, la tristeza, el sufrimiento incrustado en cada ciudad y pueblo, arraigado como un manto de pesimismo que no quería asumir que vivían en él mismo. Verlo y reconocerlo lo hicieron mirar en ese espejo que ignoró tantas veces, que lo ignoró, incluso, cuando estaba al lado de esa bella mujer que lo impulsó a emerger, pero gracias a eso pudo ser firme y obligarse a ver su retrato, cuando lo vio se sorprendió.

No vio depresión, vio lamento.

No vio tristeza, sino pena.

No vio abandono, vio refugio.

No vio sufrimiento, sino melancolía.

No vio soledad, sino añoranza.

Vio esperanza.

Vio ganas de volver.

Superar lo que había vivido lo había hecho en los brazos de Orihime, lo refugió y le brindó ganas de vivir ¿por qué no se percató antes? Necesitaba sentir que la quería, aun a la distancia, quería estar seguro de que no era un reflejo de su vida pasada, porque no había podido dejar justamente su pasado donde pertenecía: atrás. No había podido, la tal vez lo había hecho y lo demostraba con sus actos, pero no lo creía, no creía que lo había hecho, no creía que lo había superado.

El viaje le dio esa seguridad, le abrió los ojos, y le gritó miles de veces con esos rostros que no solo había tristeza, también había alegrías, que él era capaz de arrancárselas con sus actuaciones en la esquina de una plaza. Y poco a poco, sutilmente, comenzó a creerlo de verdad, y tras ello, vio la verdad de su existencia; podía vivir y no solo sobrevivir, podía recordar, sin por eso sentir resentimiento ni culpa, pudo ver que él merecía ser feliz y el destino se lo estaba brindando. Había sido muy estúpido, pero ya no lo sería más, ese estúpido se convertiría en un hombre que viviría su vida tal como el destino se la quería brindar: y volvió.

El aeropuerto le resultó una simple rutina, las escaleras, el equipaje, la divisa correcta, pero nada de eso importaba, porque volvía al lugar en que quería estar. Tomó el taxi y se fue rumbo a la ciudad, no quería dejar sus cosas aun, una locura considerando que ansiaba instalarse pero necesitaba redescubrir su mundo su hogar. El ajetreo, el ajetreo único de cada ciudad, los autos, el cielo, todo era maravilloso era vida que se había negado a ver con su corazón, aunque estuviera frente a sus narices, se había negado a mirarlas una segunda. Las vitrinas de las grandes tiendas, las noticias únicas de cada lugar del mundo.

"un asalto a mano armada se registra a estas horas en el barrio comercial de la ciudad. Los sujetos entraron a la fuerza al banco capital cerca de las 3 de esta tarde, según testigos que circulaban por el sector. Este hecho, que hasta minutos antes se registraba como un robo, cambio su naturaleza ya que los involucrados cerraron las puertas del lugar impidiendo que fuerzas policiales efectuaran el operativo correspondiente, lo que los cargos ya hablan de secuestro. Las imágenes a continuación son algunas de las tomas que se lograron captar alrededor de las 4:30 de la tarde, son imágenes muy fuertes por eso pedimos la responsabilidad de los mayores de edad"

-no puede ser- el rostro de Ulquiorra quedó congelado, como si se enfrentara a la peor de las tempestades en una montaña-no puede ser.

Su cuerpo no emitió ninguna reacciones hasta que alguien lo sacudió con violencia, a lo que él reaccionó tan fuera de sí como su congelamiento. Las imágenes no podían ser ciertas, su cabeza no lograba entender como el destino podía ser tan impasible ante él.

Las vitrinas y la muchedumbre se acercaban a los escaparates de las tiendas, ansioso de lograr ver el rostro de las victimas del secuestro. Las calles parecían haberse detenido ante la noticia del día, pero Ulquiorra se negaba a creerlo.

El primer plano de una chica de largos cabellos castaños, con ojos del mismo color y las flores en su cabello, fueron el golpe más duro desde que lo había perdido todo; Orihime, era su imagen , era su rostros, era ella. El cuerpo antes congelado, ahora ardía de una furia Incontenible, de algo tan dentro de su interior, tan dormido y ahora tan vivo y demoledor, que hasta la respiración parecía un volcán en erupción.

-es ella es ella, es Hime.

Los pies se hicieron ligeros, sus maletas fueron olvidadas en las calles y sus puños estaban apretados como las rocas. Corrió por las calles, hasta la esquina, no respetó semáforos ni fue amable con la gente, solo retumbaba en su cabeza la imagen de Orihime. Debía pensar en algo, en algo, en lo que fuera, tenía que idear un plan para sacar de ese lugar, uno que los convenciera y le dieran acceso.

-la dirección, ¡maldición! la dirección ¿dónde es? ¡¿dónde mierda es?!-la desesperación iba en aumento y la urgencia lo hizo entrar en razón. Se recordó que debía mantener algo de calma. Él estaba en el centro de la ciudad al igual que ese estúpido banco, no podía estar tan lejos.

-un quiosco, un quiosco, un quiosco- se acercó a un puesto lleno de revistas allí un anciano con dificultades de audición y vista lo atendió.

-disculpe…-dijo con la respiración acelerada.

-¿qué se le ofrece joven?-respondió con toda la calma del mundo.

-podría decirme usted dónde…

-o discúlpeme-el anciano le dio unos golpecitos a un aparato tras su oreja-este audífono tiene problemas-lo ajustó- ahora sí, dígame joven ¿qué desea?

- ¿dónde…?

-hable un poco más fuerte, por favor

-¡rayos!-maldijo por lo bajo

-¿qué?

-el banco Capital, ¿dónde está?

-¿el banco capital?-dudó- tiene muchas sucursales.

-el del asalto

-¿un asalto?-se sorprendió- ¿dónde?

-en el banco capital-intentó no exasperarse.

-¡Dios santo!, encenderé el televisor

El anciano se dio la vuelta

-¡oh, por Dios!-dijo aumentando el volumen del televisor- esto es muy grave

-¿dónde está ubicado?

-¿usted ira allá?, no debe

-solo dígame dónde se encuentra-la frustración iba en aumento en su sangre.

-este…-pensó por unos segundos- no puedo decirle

-¿qué? ¿Usted no puede?

-no puedo darle ninguna información sin que antes consuma algo de mis producto.

-esto es una emergencia, ¡qué política es esa!

-mi política, compre y le digo lo que desea, si no compra no le cuento.

-¡mierda!-se registró los bolsillos y sacó la billetera sin sencillo.

-sin improperios, joven

-es usted exasperante

-jejeje

-tome-le dio un billete de 20 euros, no tenía más cambio.

-oh-exclamó el hombre-ahora que desea a cambio.

-la dirección

-no, no, no, ¿qué va a llevar?.

-¡ah! por todos los…esto, esto-tomó unos chicle

-iré por el cambio.

-¡por todo lo más sagrado dígame la dirección! ¡no se da cuenta que hay alguien que me necesita!, por Dios, ¿no entiende que la persona más importante que quiero en mi vida está asustada en medio de esa tromba de imbéciles? Ahora, dígame dónde esta ese maldito banco.

-vaya, un joven enamorado. Ese banco se encuentra a dos cuadras hacia la derecha, entra por la calle y verá un enorme edificio con el nombre del banco allí.

-gracias-Ulquiorra salió corriendo con desesperación- gracia, gracias

-joven, su cambio

-quédese con él

-hay estos jóvenes de hoy, no pueden esperar.

Ulquiorra corrió tan rápido como le dio su aliento y sus pulmones, las calles se hacían más largas a cada paso que daba, pero él seguía sin detenerse, sin darle ni un espacio a la duda o al miedo, no. No iba a llegar tarde esta vez, no le permitiría al destino repetir su historia una segunda vez, con matices distintos, sí, pero en el fondo la misma sensación de angustia. Hoy era diferente, no había barreras ni le daría tiempo a lo inevitable, él estaría primero impidiendo cualquier desavenencia del destino.

El banco estaba completamente rodeado de agentes policiales, curiosos y periodistas otros tantos reporteros gráficos y los familiares esperando tener alguna noticia de las víctimas, parecía impenetrable.

-mierda-se dijo, cuando comenzó a mirar por los alrededores. El edificio estaba cubierto y el ruido insoportable, a cada instante se oía la insistencia de la policía para lograr algún acuerdo con los delincuentes, mientras que las voces carrasposas, amenazadoras y cubierta de groserías les respondía con clara negativa.

La mente de Ulquiorra solo pensaba en entrar en ese edificio, pero cómo, no podía idear nada. Hasta que una loca idea se cruzó por su cabeza.

-permiso, disculpe-el hombre se acercó a la muchedumbre hasta los agentes policiales-¡déjenme ver! ¡Tengo que verlos! ¡Está ahí, sé que está ahí!- comenzó un escándalo-¡mi vida! ¡está con ellos, esta allá! ¡Déjenme entrar!- Los policiales no sabían cómo controlarlo palmaba con los brazos, gritaba como despavorido, repartía golpes a los agentes, e incluso al jefe de policías, quien tuvo que interferir e intentar detenerlo, lo consiguió con un golpe certero en el estómago.

-¡usted no sabe, no tiene idea de lo que esta gente y yo sentimos por nuestros seres queridos!

-hacemos lo posible-contestó el hombre con el alta voz en la mano.

-hacen, pero no saben cómo hacerlo

La gente comenzó a abrirse paso y a murmurar.

-el sentimiento de pérdida…

El bullicio se hacía más alto y más ajetreado

-señor por favor, déjenos…

Pero el bullicio comenzó hacerse cada vez más alto, más penetrante.

-esto no es como lo piensan los civiles esto es un procedimiento policial.

-queremos a nuestros familiares de vuelta-gritó una señora llorosa y angustiada

-sí, ¡qué nos importan los procedimientos!-la siguió otra.

-¡están eludiendo!-sumó otro caballero

-¡se da cuenta señor…!-gritó Ulquiorra

-¡esto es imposible!

La gente comenzó a rodear al agente a cargo y a exigir que actuaran. El bullicio se hacía intolerable mientras los demás policiales se formaron en círculo para proteger a sus superiores y a controlar a la gente, sin darse cuenta que dejaron la vigilancia del edifico desatendida.

Los reporteros no hacían más que capturar la escena de desesperación de los familiares de los rehenes, un revuelo que dio la oportunidad perfecta para actuar.

-¡no!-gritó uno de los policiales, pero ya era tarde; Ulquiorra ya había entrado a la escena del crimen.

Solo una cosa había en la cabeza de Shiffer en ese momento: encontrarla. La puerta de empleados estaba reforzada, entonces Ulquiorra cargó su cuerpo y la empujó con toda su fuerza, abrió, luego caminó por los pasillos, parecían cientos de oficinas individuales de ejecutivos bancarios. A cada pasó que daba la tensión de sus hombros era mayor, sus oídos se agudizaban y las manos le sudaban más, hasta que llegó a la entrada del banco, allí estaban: Los bandidos junto a los rehenes.

-no hay más tiempo-dijo una voz carrasposa

Ulquiorra se pegó al pasillo, se agazapó y vio frente a sus ojos un par de delincuentes con alrededor de 15 personas, entre ellos hombre mujeres y niños.

-¿oíste eso?-preguntó uno de los sujetos.

Ulquiorra se tapó la boca y tiró el lápiz que había pisado.

-¿qué?

-oí…algo-se quedaron en silencio por unos segundos.

Silencio.

-¡mierda! ¡Que no es ni una pendejada, cabrón!-se enfadó el que al parecer era el líder.

-estoy…estoy seguro J.J.

-no me vengas a meter tu puto miedo, pendejo.

-estoy…

-¡corta!-lo tomó de las solapas de la chaqueta y la respiración de los rehenes se detuvo-¡te dije, marica, que no es nada!-lo tiró a un lado-¡maricón, llorón! ¡Y hace guardia!, yo veo la plata

La confusión le dio el instante perfecto a Shiffer para acercarse a los rehenes sin que los captores se dieran cuenta. Se ocultó tras una de las cabinas, se acomodó y deslizó su mano hasta una mujer, tocó sus dedos con suma delicadeza. La chica dio un salto de susto, pero no dijo nada.

-tranquila-dijo Ulquiorra al mismo tiempo que desataba las manos-ven

La chica vigiló que no la vieran, mientras su corazón saltaba de algo más que solo miedo, y se acercó al hombre.

-eres…-los ojos destellaron de luz.

-shhh…-Shiffer le tapó la boca con la mano, pero sus deseos lo embargaron y la besó suavemente en los labios, al fin esa mujer estaba entre sus manos-no puedes decir nada, ahora tendremos que salir de aquí.

-espera, no podemos…no podemos irnos sin ellos…

-¿qué?

-no podemos dejarlos aquí-Orihime lo miró a los ojos.

-¿no vas a seguirme?

-no, si no los ayudamos.

-Hime…

-no podemos dejarlos-dijo mientras su voz se quebraba-no puedo dejarlos

Ulquiorra vio sus posibilidades, no eran muchas, y la primera estaba descartada. Suspiró resignado.

-de acuerdo, de acuerdo-ahora debía idear un plan satisfactorio, por el bien de todos, pero antes que eso, tomó a Orihime entre sus manos. Las palabras eran demasiado simples para expresar todo lo que sentía en esos segundos, solo su corazón saltaba con tanta velocidad y fuerza que temío que se saliera de su pecho, al igual que el de ella, solo el tiempo y el apremio del momento los hizo separarse.

-ahora, esto haremos

Ulquiorra susurró en su oído el plan que debían ejecutar.

Orihime volvió a su lugar, por fortuna los asaltantes negociaban con los policías, lo que le dio la posibilidad de acercarse a los niños y a las mujeres, los persuadió para que se movieran y avanzaran poco a poco hasta la cabina donde estaba Ulquiorra para que pudieran salir por la puerta de emergencia.

-…las ocho, es lo último que esperamos o… alguien morirá

Los agentes policiales y la gente que los acompañaban se volvieron locos con las últimas palabras, el ruido se hizo infernal y la desesperación de los rehenes mayor, gritos ahogados por la aglomeración dificultó el escape de las víctimas y solo poco más de la mitad pudieron escapar, mientras que los que no pudieron hacerlo los acompañaban lágrimas de dolor y la desesperación. Ulquiorrra miró el rostro de Orihime, estaba pálido como el papel y se preocupó, debía actuar rápido, más de lo que lo estaba haciendo, fue en ese mismo instante que uno de los delincuentes se volteó para ver su alrededor; quedaban apenas la mitad de las personas.

-J.J

-¿qué carajo quieres?

-¿cuánta basura había aquí?

-no sé, 15 o 20, no me hagas preguntas estúpidas.

-J.J

-¡¿qué mierda quieres, Makako?!

-mira

El sujeto se paró en medio y miró con cautela, rascándose la barba con un revolver.

-7

-si…

La respiración de todos se helo por unos segundos, Orihime miraba asustada a la pared frente a ella fingiendo estar amarrada.

-7, 10, 15…nunca fui bueno con las matemáticas. Makako, consigue las bolsas, nos vamos

-¿irnos?

-sí, nos vamos o quieres explotar con el resto.

-¡¿Qué?!

-La bomba tiene tiempo, idiota, en media hora, Makako, en media hora ¡kabum!

Aun alarmados por la noticia anterior, la desesperación comenzó a apoderarse de las víctimas.

J.J se rio con malicia cuando apuntaba a cada rehén con su revólver.

-y ninguno de ustedes estará para describir nuestras caras, ninguno.

"¡hijo, hijo estás aquí, mi niño, mi hijito, hijo!"

La voz de una mujer los interrumpió entre las amanazas. Y ahora fueron las alarmas de los bandido las que se encendieron con fuerza.

"¡¿cómo saliste?!"

-¿salió, Makako? ¡Escapó, pedazo de Macaco!

-no…-intentó decir algo pero recibió un golpe con la culata del revolver.

-¡SACO DE PORQUERIA MAL PARIDA! ¡TE DIJE QUE LOS VIGILARAS!-los ojos casi se salían de su cara-¡GÜEÓN IMBÉCIL!

-yo…ahh…-se sobó

Ulquiorra, con la mayor velocidad que pudo, se acercó a las personas que quedaban mientras discutían, así tres alcanzaron a arrancar.

-vaya, vaya, vaya, ¿haciéndote de Superman?-apuntó, Ulquiorra se quedó inmovil-dime Makako; brazos, Piernas ¡o mejor!… lo mato.

-J.J

-¡RESPONDE O CÁYATE!

-J.J… en media hora

-¿media hora?, nos sobra tiempo

Ulquiorra mantuvo las manos arriba mientras rodeaba toda la zona solo para encontrar su rostro, lamentó tanto que estuviera tan aterrada y solo por su culpa, un pecado más contra ella, ¡demonios!.

-¡QUÉDATE QUIETO!

Cada respiración presente se paralizó.

-mucho mejor

El ambiente era tenso y pesado, Ulquiorra se sentía desesperado sin una idea que puediera salvarlos, tan solo…

-deja que se vayan-dijo con la vista fija en J.J

-¡¿qué?!-se presipitó junto a Shiffer y le tomó el pelo con fuerza-que quieres idiot-se sonrió- son mi garantía, como tu mi presa.

-estorvan-dijo con convicción- deja que se vayan y yo soy tu escudo

-J.J ¡él tiene razón! ¡J.J! Así no nos podrán disparar cuando….

- dos hombres y una mujer, te estorbaran

-J.J, es mejor que él nos ayude y…

-¡SILENCIO, PAR IMBECILES! ¡YO SOY QUIEN DA ORDENES AQUÍ!...Son una carga-analizó con la voz baja-cuando salgamos nadie podrá dispararnos-se sonrió- de acuerdo, seras muestra garantía. ¡Makako! amarra al resto en la escalera…

Una suave pregunta en el aire se filtró, un "¿qué?" desesperado entre la angustia.

- volaran con el banco.

Nadie dijo nada, Ulquiorra no podía mirarlos a la cara, ni tenía cabeza para pensar en nada, las preocupaciones le nublaban la mente para pensar en una solución.

-bien, vamos

Makako agarro a Ulquiorra por las manos que tenía atadas tras la espalda, J.J iba al frente. Pasaron frente a los rehenes, pisando lo que era la escena del crimen.

-adiós…

Solo esas palabras bastaron para que Ulquiorra, actuara con un último acto de desesperación; se soltó de las manos, cabeceo la cara de Makako, este se aturdió, J.J por otro lado se giró a toda velocidad pero no le dio tiempo de apuntar, porque recibió un empujón que lo tumbó a la pared e hizo que perdiera su arma. Aun aturdido, Makako intentó agarrar a Shiffer, pero este fue más rápido y salió de su camino haciendo que el bandido chocara contra la pared. J.J, apenas repuesto, trató de tomar a Ulquiorra, y lo tumbó en el suelo, J.J buscó su revolver por el suelo, pero no tuvo éxito, al mismo tiempo Makako se acercó con sigilo, pero J.J lo detuvo.

-a este lo acabo yo…-la respiración entrecortada haciendo ver su desesperación y fascinación.

J.J comenzó una lluvia de golpes sobre el rostro de Ulquiorra, Makako apoyado en una pared veía gustoso como todo pasaba frente a sus ojos.

Ulquiorra inmovilizado, comenzó a perder el sentido, mientras los golpes no cesaban ni disminuían su instanciada fue así que la sangre corrió por la sien, por la boca y la nariz.

Un disparo.

Toda escena pareció detenerse, las cabezas repuestas miraron la dirección del disparo y la vieron a ella, era Inoue Orihime, la mujer libre de sogas, llorosa y nerviosa se paró frente a ellos y apuntó con el revólver.

-suéltalo-ordenó

- a ver…-advirtió J.J

-suéltalo

-no, no, no…yo doy las ordenes

-suéltalo o disparo

-dispara-desafió

-suéltalo

Las manos de J.J se volvieron de puño y goleo el rostro maltrecho de Ulquiorra.

-no

-¡suéltalo!

Todo pasó en apenas segundos; el revólver de Orihime se disparó, el cuerpo de J.J voló hacia atrás, las balizas de la policía sonaron con intensidad, Makako corrió hacia J.J, pero una bala lo detuvo hiriéndolo en el brazo, al mismo tiempo que los agentes policiales, por fin, entraron al banco.

Todo había terminado.

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¿qué tal? Espero que les haya gustado y como siempre espero sus comentarios y suguerencias jejej.

RINCÓN DE REVIEWS:

HOTARU SATURN BLACK: ¿Intrigada? Me alegra oírlo y espero que este episodio te haya gustado, sin un poco de dificultades ¡de vuelta a la escena de nuestro querido personaje!

anime love: ¡wooo! Hola, fui imagínate lo que lleva hacer que esos dos se junten, entre tanta burocracia y el miedo de sus propios sentimientos, al principio, les dejó poco tiempo de estar realmente juntos. En fin, poco a poco veremos que irá a a pesar jejeje. Aunque, como dije antes, estamos en casi la última vuelta del fic n.n. ¡Soi Fong!, Byakuya y ella fueron pareja en mi fic anterior, aunque no con muy buenos resultados xDD. Espero que este episodio te haya gustado y que lo hayas disfrutado n.n

Myskymyheart: :¡Oh! Lo comprendo, la tardanza y todo, y no tengo cara de pedirte disculpas, después de lo mucho que demoró este episodio, pero en fin. El final se acerca, pero no está próximo xDD, aún quedan cabos por atar y asuntos por resolver, lo interesante será es el ¿cómo? ¿No? Espero que hayas disfrutado el capítulo n.n

Un abrazo a todos mis queridos lectores y muchas gracias por seguir las historia, son una inspiración y recuerden que no la dejaré botada, puede que demore, pero mi propósito es terminarla. Se cuida y nos estamos leyendo.

Claw-13