Ni Teen Wolf ni los personajes, excepto los que no conozcan son mios.

Todo es de Jeff Davis y su respectivo equipo.

La historia es producto de mi loca y mentalmente desorientada cabeza.

Todo sucede por una razón, pero si tiene duda de algo con confianza pueden decirme. Soy tan distraida que es muy fácil que se me pasen detalles.

Gracias por leer.


37

Itzayana no entró mucho en detalles y tampoco fue que Killa los pidiera.

La hermana mayor de sus mejor amigos sollozaba mucho, su palabras, aunque legibles, se cortaban cada tanto de segundos y a cada cierto tiempo regresaba en sus palabras y decía que no podía concebir que su hermano menor estuviera perdido; sin olvidar que cada tanto la interrumpía.

─ It… Itz… ¡Itzayana!-gritó Killa desesperada por tantas interrupciones y por lo poco que comprendía.

Lo único que sabía era que su mejor amigo con total seguridad (o lo que si pudo entenderle a Itzayana) estaba perdido y que nadie sabía dónde estaba. En otras palabras: cara palabra del correo era una mentira bien trazada para que ella no se preocupara… o enterara de lo que planeaba a ser y se pusiera desidiosa a quedarse en San Francisco, poniendose en riesgo como muchas otras veces sucedio. Pero, no creía que nada podria er peor que aquella vez que casi era comida por un Upir.

Suspiro: sus mejores amigos no fueron a Oregón a pasar su cumpleaños con su familia. Por Dios, podía apostar toda su colección de los comics de Spawn y la mitad de sus ahorros a que su loco amigo seguía enojado con sus padres.

─ Si, sigo aquí-dijo al oírla llamándola angustiada- Hermosa, ¿dime dónde están?... ¡En Monterey!-grito, y rápidamente se tapó la boca. Miró a la puerta con miedo: ¿y si Zoey y Bash la oyeron? No, se dijo para tranquilizarse, no podían. El baño era el lugar mis insonoro de toda la casa.

Sin embargo... pegó su oído a la puerta y esperó. Ningún ruido. Ni Zoey ni Bash se dieron cuenta que hace menos de un minuto puso a prueba la capacidad de su garganta.

─ Itzayana, no… -dejo ir el aire de sus pulmones-Al diablo con eso. Pienso ayudarlos y quiero saber que rayos pasó… ¡Estoy bien!... Itzayana…. It… ¡Es mi mejor amigo, no lo pienso abandonar aunque esto sea sólo una estúpida falsa alarma y resulte que se fue a Tijuana para estar de juerga con uno de tus primos!-grito lo suficiente fuerte para que ella viera que estaba enojada, pero no para que la escucharan- Si, acabo de regresar a la escuela y… no, ¡al diablo con la escuela! El único problema es que no sé cómo hare para ir a Monterey. Marvin no me deja salir, parece que quiere tenerme en una maldita jaula de cristal. Aunque…-miro a la muerta de baño como si no estuviera. ¿Zoey confiaría lo suficiente en ella como para dejarla tomar un autobús de dos horas a Monterey?- Te llamo cuando este de camino. –indicó y colgó.

Se presionó el celular nuevo contra el pecho.

Y pensó:

¿Cómo era posible que Linus estuviera en peligro? Sí, Scott le explicó un poco lo que hizo Linus para salvarla, pero dudaba que esa fuera suficiente razón para que desapareciera.

Y… que se fuera de juerga con uno de sus primos a Tijuana no explicaría el correo electrónico.

─ Oh, mierda.-dijo en voz alta-¿En qué carajos te metiste, Linus? ¡Mínimo me hubieras esperado!-se quejó- Eres tan impulsivo que…-suspiró entre dientes-Más te vale no estar muerto o yo misma iré a sacarte del infierno para matarte con mis propias manos.

Y con esa amenaza al aire: suspiro, salió del baño rápido, y subió las escaleras a una velocidad atronadora.

Mientras subia las escaleas como si fuese un pequeño huraca, se preguntó si los supuestos cazadores que intentaron de matarla ─ Stiles y Scott se lo medio comentaron uno de los días que hablaron, pero no entraron muho en detalles. Tampoco ella los pidió; si era honesta le importaba muy poco que unos cazadores hubieran tratado de matarla. Los peligros estaban en su vida de una u otra manera, y sabía con toda la segurida del mundo que los cazadores no serian los últimos en intentarlo. Sólo ese hecho evitaba que se preocupara. Sólo la seguridad de que volverían a tratar de matarla le hacia fácil ignorarlo y no pedir muchos detalles, y hacerles más sencillo a Stiles y Scott explicar algo que era mmuy nuevo para ellos. Curiosamente, no habían pensado en los cazadores hasta el día de hoy─ tenían algo que ver con la desaparición de Linus.

─ ¿A ti que mosca te pico?-preguntó Bash en cuanto la vio entrar de forma brusca, sin mirarlo y…- ¡Killa!-se quejó cuando la vio quitarse la sudadera y el bóxer, para luego quedar en un conjunto ropa interior verde limón frente a su armario. El miro para abajo cuaque sus ojos estuvieron tentados a mirar mucho más... Aunque miro lo suficiente como para notar un pequeña mancha roja en su espalda.

¿Por qué actuaba así?, se preguntó. La conocía y por lo mismo le era fácil deducir que algo muy, muy, malo debía estar pasando para actuar como un pequeño huracán buscando ropa.

─ Ocupo ir a Monterey-le dijo sacando los converse negros de su armario y poniéndoselos sentada en la silla de su escritorio.

Era obvio que se pudo lo primero que encontró: un jeans negro desgastado y una sencilla camiseta de botones morada, decían que no perdería tiempo en algo tan estúpido como en buscar ropa… más si se considera que el jeans estaba un poco sucio de las rodillas.

─ ¿A Monterey?-repitió Bash sorprendido- ¿Para que necesitas ir Monterey?

─ Linus y Rubí tienen un problema-suspiró con vista gacha- Me necesitan.-agregó sobando sus labios y mirándolo preocupada.

─ ¿Qué problema?-quiso saber Bash y el tono que empleó hizo que Killa se comenzara a enojar. Era un noto adusto y aburrido. Como el que emplearía una persona para hacer que las demás personas pusieron los ojos en él y notaran que era alguien que le importaba poco las cosas que pasaban en su vida o en la vida de otros. - Supongo que es de vida o muerte por la forma en que entraste y te desnudaste frente a mí sin importante en lo más mínimo mi presencia.-agregó con la misma voz, pero con un ligero toque de reproche.

A ella no le gustó, y él era muy capaz de verlo.

"¿Por qué me importa?-se preguntó internamente-Ella siempre hace eso. Es de las chicas que le trae sin cuidado ser vista en ropa interior."

Killa se levantó del asiento y la miro ceñuda, cosa que le preocupo aún más que su estado de huracán. Había una chispa de fuego en su mirada que le dio escalofríos.─ Si es o no de vida o muerte, ¿cuál es el problema?-siseó con las cejas alzadas-A fin de cuentas, Linus y Rubí son mis mejores amigos, y si su estúpido y jodido problema consiste en que se les rompió una uña del dedo gordo y ocupan que se los cure, me vale ¡Viajare dos horas para curarles el jodido dedo!-gritó.

Por fin se dio cuenta que le importaba muy poco que se cambiare frente a él; el hecho de que lo dejara plantado por irse a buscar y resolver los problemas de Linus y Rubí, como si fuese un cero a la izquierda en su vida, era lo que realmente le importaba y hacia que su cuerpo burbujeara de ira. Una ira que comenzaba a marearlo y confundirlo.

─ ¡Te ignoro por días!-le gritó levantándose de un salto ─ y sus labios hicieron una mueca de dolor involuntaria─. Una parte de si se volvió a preguntar porque le estaba haciendo una escena- Y…-le escupió- ¿una sola llamada y vas corriendo a ellos como si fueras su perrito faldero?-espetó celoso.- ¿Tan poca dignidad tienes?

Y se arrepintió de decirlo en cuanto la última silaba salió de sus labios. ¿Cuál era su problema? ¿Por qué comenzaba a molestarla de aquella manera? Él nunca se había sentido celoso de Linus y Rubí de esa manera, ¿o sí? Él no creía que ella tuviera poca dignidad, ¿o sí?

¡¿Cuál era su jodido problema?! ¡¿Por qué le hacía una escena hasta alturas de su relación?! ¿Por que cuando hace apenas unos minutos estaban pasando un tiempo muy tranquilo juntos?

Sus pensamientos y lo que decía se contradecían de muchas maneras y el mareo que anteriormente le comenzó a aquejar se hizo más fuerte.

Sin embargo, su rostro no expresaba su pequeña guerra interna. Su rostro estaba con cara de pocos amigos.

─ ¿Sabes qué Bash?-le escupió fulminándolo con la mirada-Eres. Un. Pendejo.-dijo lentamente- Un pendejo y un doble cara. ¡No tienes ningún derecho de hacerme está clase de escenas! No eres mi hermano, mi padre o mi novio. ¡NO ERES NADIE!

─ ¡¿ALGUNA VEZ FUI TU NOVIO?!-le gritó y eso dejo a Killa momentáneamente confundida.

"¿Porque dije eso?" Se preguntó y la voz de sus pensamientos estaba tildada de miedo.

─ ¿Qué quieres decir?-preguntó ella con la cara crispada.

"Este es el momento-pensó-Retráctate. Retráctate de todo lo que has dicho, pendejo, y dile que hablaste sin pensar, que estás preocupado por ella y que temes que algo malo le pase si se va a Monterey sola."

─ ¡Te ibas!-le gritó atropelladamente- ¡Siempre cuando Linus o Rubí te hablaban te ibas sin importarte que estabas conmigo o si ya teníamos planes! ¡Resolvías sus putos problemas y me dejabas a mí en segundo plano!

"¡¿QUÉ?!- se gritó internamente.- ¡RETRÁCTATE ESTÚPIDO!"

Killa lo miro severa y ruda. Desde que la conocía, era la primera vez que veía que su rostro reflejaba tanto odio y molestia. Ni siquiera a los idiotas que fueron sus amigos les dirigió caras como esa, ni siquiera cuando le pedía que se alejara de ella le daba caras como esa. Y le dolió. Le dolió que ahora su rostro le dirigiera tanto odio… y repulsión. Pero era incapaz de mostrarlo.

─ No parecía molestarte cuando te ayudaba a resolver los tuyos, cretino- le echó en cara y no se lo esperó- No te molestaba-continuó con ojos entrecerrados y desdén- cuando me llamabas a los 2 de la mañana, te quejabas y lanzabas veneno contra tu madre por jamás decirte que ere adoptado o cuando sacaba a tu estúpido hermano de los problemas que se metía por cortejar a novias de otros. ¿Se te olvida que Linus me ayudaba a evitar que esos gorilas lo golpearan? ¡A pesar de que él odia a tu hermano!

Bash puso ojos sorprendido y apretó la mandíbula.─ Me lo debía.

Y una vez más, se reprendió internamente y se dijo una y mil veces: retráctate. ¿Por qué decía cosas que no quería decir? La estaba lastimando, lo sabía, pero sus labios no dejaban de hacerlo.

─ ¿Te lo debía?-repitió Killa con sorna y entrecerrando los ojos con más ira.

─ Me quito a mi novia. ¡Él y sus estúpida hermana me quitaron a mi novia, aun cuando esta decía que mi amaba!

─ Así es-aceptó entre dientes-Tú lo has dicho: Te. Amaba.-musitó lentamente.- Ya no te amo ni te podré volver amar de la forma que tú quieres.-dijo siseando las palabras entre sus dientes- Menos ahora que veo en lo que te has convertido.-musitó aguantando las ganas de llorar

De llorar y de decirle algo que romperá su amistad para siempre. Y ella no creía que podría resistir perder a alguien que quería tanto.

Le dolería con la misma fuerza que ahora se preguntaba porque estaba siendo tan cretino y malo con ella.

Y él sabía todo lo anterior, y aun así no hacía nada para retractarse, consolarla y pedirle perdón por las pendejadas que decía.

─ ¿Alguna vez lo hiciste?-chilló y, como las demás veces, se arrepintió en cuanto terminó de musitar la pregunta.

Lagrimas comenzaron a rodar por las mejillas de ella.

─ Tienes razón-escupió limpiándose las lágrimas. Él puso expresión confundida- Nunca te podre amar como amo a Linus y a Rubí-lanzó una risa nerviosa- Ella tenía razón cuando dijo que no eras más que un arrogante que en algún momento terminaría lastimándome.-dijo tan despacio y débil que casi o puedo oírla. ¿Quién era la persona a la que se refería?, se preguntó Bash, ¿Quién era "ella"? Algo le decía que "ella" no era Rubí.- Pero…-volvió a reír con nervios-quien diría que me lastimaría más la cizaña que lanzas contra mis amigos, y no el hecho que fueras tú quien planeara las estúpidas novatadas que me dieron tus amigos.

Abrió los ojos con sorpresa.─ ¿Cómo?-exclamó más sorprendido que nunca.

─ Siempre lo supe-dijo levantando los hombros y limpiándose bruscamente las lágrimas que volvieron a caer-, pero no me importo. ¿Sabes por qué? ¿Sabes por qué te acepte, me enamore de ti y nunca le dije a Linus que fuiste parte de las novatadas?-Bash negó con el entrecejo fruncido. Lo último era una pregunta que siempre se hacía- Comenzaste a cambiar…-musitó- Me mostraste que podías ser alguien diferente, no sólo conmigo, sino con todos, y eso terminó derritiendo todos mis esfuerzos para no tenerte presente.-suspiró-Me importo más tus acciones presentes que las pasadas. Eso provocó que se me fuese fácil perdonarte y hacer que me importaras lo suficiente para evitar que mi mejor amigo te golpeara. Cambiaste tanto…-repitió quebrándosele la voz- pero volviste a cambiar, ahora eres una persona capaz de lanzar veneno hacia dos de las pocas personas que siempre me han sido fieles.-exclamó con resuello.

Se dio la vuelta bruscamente, tomo su mochila, saco los libros y folders de ella y metió algunas cosas que él no pudo ver: la caja de música su madre, su computadora, su celular y su cartera.

Volvió a darse la vuelta. Ya no miraba con odio o severa, sino con tristeza. Sus ojos rojos e irritados lo miraban con tristeza.

Él continuaba tieso. Y la voz de sus pensamientos se negaba a decir otra cosa aparte de "eres el pendejo más grande del mundo".

─ Me preguntó…-le dijo con voz entrecortada-: Me preguntó qué fue lo que provoco que cambiaras tanto. Te desconozco… y…. Te convertiste en una persona que teme conseguir algo por sí mismo.

─ ¡Eso no es…!

─ ¡Lo note cuando dijiste que Marvin te había dicho la razón de mi cicatriz!-gritó apretando con fuerza las correas de su mochila, negando suavemente con la cabeza y mirándolo como si estuviera mirando a un completo desconocido-Y lo note cuando comenzaste a hablar de las series que vi durante mi encierro. A ti ni siquiera te gusta Smallville, y me hablaste de la película que sacaron sobre la Sociedad de la Justicia, como si supieras que ya la había visto. ¡Ahora tienes que ir con otros para poder saber si es seguro ir o ver a alguien sin descubrirlo por ti mismo! Y eres más arrogante y egocéntrico que antes. ¿De verdad fuiste capaz de decir que Linus te debía que sacara a tu hermano de problemas? Creo que son las palabras más egocéntricas que he oído en mi vida.

¿Desde cuando era tan observadora?, se preguntó. Y, ¿cómo podía serlo sin demostrar nada en su expresión? Killa mostro un rostro tranquilo, que sólo se contraía con otra cuando la situación así lo requería.

─ Como dijiste: ya no me conoces-escupió y volvió a reprenderse mentalmente.-Quizás cambie, pero no sabes que pase para cambiar-dijo, y de todas las palabras que habían salido de su boca hasta ahora, esas eran las más sinceras.

─ ¿Qué pasaste?-le espetó- ¿Salir del ejercito por quedar medio cojo o averiguar que la vida te dio una madre adoptiva que fue capaz de regalarte un auto último modelo en cuanto te graduaste y cuyo único pecado ha sido amarte como suyo?

─ ¿Cómo sabes lo de mi pie?-preguntó, aturdido. Desde que regreso tuvo mucho cuidado de que nadie notara su ligero cojeo en su pierna derecha.

─ Lo note cuando caminaste hacia a mí-explicó- Aunque seas bueno evitando el cojeo, no puedes evitar arrastrar tu pierna cada tanto de pasos. Tampoco las muecas de dolor cuando apoyas mucho de tu peso en ella o haces movimientos bruscos. No te levantaste porque estabas enojado por dejarte aquí plantado, te levantaste porque te dolía seguir sentado.

─ Entonces, debes saber que para mí fue muy duro tener que dejar el ejército por el estúpido error de uno de mis superiores.-chilló enojado- Oh, descubrir que mi madre es tan zorra como para meterse en la cama del hermano mi padre. ¡Mi vida se está yendo a la mierda!

¡Plaf!

Bash no lo vio venir.

Apenas había terminado de hablar cuando Killa se apresuró a él, con la mochila en las manos y lo golpeo con ella con toda la fuerza de la que fue capaz.

¡Plaf! Otro golpe.

─ ¡¿Qué mierda te pasa?!-le grito, y recibió otro golpe como respuesta.

─ Sabía que caíste bajo en cuanto esta plática empezó, pero, ¿insultar a tu madre?- siseó-¡Ni un criminal hablaría mal de su madre! Ella no cometió ningún crimen. Las cosas se dieron, y por si lo sabias, ella se estuvo resistiendo a esos sentimientos por años por consideración a ti y a tu hermano. ¡¿Y quieres hablar de una vida que se va a la mierda?!-le gritó asustándolo- Mate a mi madre cuando nací, mi padre murió en un estúpido incendio cuando tenía menos de 10 años, mi tío cree que mi madre era una zorra y que soy hija de otro hombre, y no es hasta hace poco que vio que no era así.-tomo una fuerte bocanada de aire para continuar enumerando-Cuando por fin creí que mi vida estaba normalizándose y era feliz con la única madre que he conocido y un hermano-exclamó- desaparezco días en el bosque y reaparezco con un trauma. Luego me llevan a un psiquiatra y el jodido doctor dice que tengo esquizofrenia y me receta un medicamento tan fuerte que evitó que mis glóbulos maduraran con normalidad; he estado luchando con esta estúpido enfermedad por 6 jodidos años. Me mude para recibir un nuevo tratamiento. Conozco a un estúpido chico que derribo mis barreras para después descubrir que era un pendejo, y conozco a otro con quien solo quería distraerme, termina tratando de matarme. ¡Pase dos accidentes, heridas que se abren múltiples veces, un envenenamiento, un trasplante y un coma en menos de un mes! Sin olvidar-dijo con mucha sorna-: que no recuerdo mi último puto año de vida. Mis sueños son más horribles que antes. Siento que todos me mienten a la cara-.. y que cambian hechos para hacerme sentir bien, completó en su mente- y que hay algo muy malo que me está persiguiendo. Y siento que hay algo muy importante que debo recordar y no puedo; y para poner la cereza sobre el pastel: ¡mis mejores amigos están en problemas y un jodido pendejo no deja de gritarme y decirme que su vida es una mierda! ¡¿Adivina que jodido pendejo?!-le grito tan fuerte que Bash temió que la paredes comenzaran a moverse- ¡Mi vida es más mierda que la tuya, y lo ha sido desde hace años, y se anda desmoronando lentamente y no por eso me ando quejando! ¡Aceptó las cosas como son, con madurez y más huevos que tú! ¡Itzayana tenía tanta razón sobre ti!-le siseo entrecerrando los ojos, levemente confundida y colgándose la mochila en el hombro.-Eres una estúpida nena inmadura que cree que nadie puede sufrir más que tú, y que piensa que eres todo, cuando no es nada más que una llorona.-terminó de hablar, lo fulminó con la mirada y salió de la habitación.

Bash cerró los ojos con pesadez y sintiéndose el pendejo más grande del universo.

"Y ahí está-le dijo una voz en su cabeza-Creyéndote algo cuando no eres nada. No eres un pendejo, eres mucho más que eso. Sólo te pones una etiqueta para no sentirte nada."

─ ¡Killa!-gritó para alejar esa voz de su cabeza- ¡Killa!-volvió a gritar y bajo rápidamente por las escaleras, siguiéndola.

Pero cuando iba por la mitad escucho que le decía a Zoey:

─ ¡No puedo estar aquí!-exclamó sollozando.

─ Espera Killa, que fueron esos gritos y porque estas llorando.

─ ¡Ocupo alejarme de esta mierda! Ocupo salir.- y se fue dando un fuerte portazo.

Bash aminoró su paso, y cuando alcanzo el último escalón vio a una Zoey entrando una vez más a la casa, con respiración superficial y cada uno de los poros de su rostro llenos de preocupación.

Al notar su presencia, ella lo miro con cara de pocos amigos─ ¿Me vas a decir que paso haya arriba?

─ Discutimos-respondió simplemente y con expresión levente confundida.

Lo que realmente quería decir era: "Discutimos por una babosada y no sabes cuánto me arrepiento, Zoey. No sé lo que me paso haya arriba", sin embargo, las palabras se negaban a salir de sus labios.

¿Cómo su forma de actuar cambio de forma tan brusca en tan sólo unos minutos? No parecía él… No se sentía él. Aún ahora no se sentía el mismo.

─ No me digas-dijo Zoey con sarcasmo-No lo note con esos gritos.-agrego fulminándolo. Desde la cocina puedo oírlos, aunque no pudo entender lo que decían. Estuvo tentada en ir e interrumpirlos, pero pensó que haría más mal que bien n interrumpirlos. Creyó que se arreglarían solos. Ahora su equivocación se burlaba de ella con grandes carcajadas.

─ Fue… Ella… Yo.

─ ¿Sabes qué?-le dijo ceñuda y con una mano en la cadera y otra en la frente, mostrando lo cansada que estaba.-Lárgate. Lárgate ahora mismo-ordenó- Erick al pedirte venir, y yo aún más al dejarte entrar. Debí hacerle caso a… fue un error-repuso apretando los labios en una línea tan fina que por un momento sus labios se hicieron invisibles a la vista.

─ Zoey, por favor.-suplico y por un momento se sintió él-Déjame explicarte.

─ Vete, por favor-repitió Zoey impasible- Ya hay demasiado drama en su vida, como para que tu agregues más.- No espero a que Bash intentara hablar de nuevo. Le dio una mirada llena de reprobación y se fue rápidamente como si él fuera un material peligrosamente radioactivo.

Bash gritó y se fue dando un fue portazo.

Antes de ir a su casa, dio un par de vueltas a la cuadra con la esperanza de encontrarla y poder pedirle disculpas.

Y pensar… pensar la razón de pasar tan drásticamente de ser un buen amigo a un gran pendejo.

Marcus oía levemente a Gloriana en la cocina.

El pequeño cuarto de paredes chocolate y pocos muebles tenía unas paredes algo delgadas y cada vez que estaba despierto era capaz de oír el ruido que Gloriana hacia cuando se levantaba por las mañanas, se daba un baño, veía la televisión o leía un libro (cuando leía uno, como 3 más se le caían haciendo un ruido irritante) o simplemente era capaz de oír el ruido del tráfico y eso le relajaba.

Llevaba casi dos semanas siendo cuidado por ella, y al principio no creyó que fuera necesario tanto tiempo, pero, Dios, los primeros 6 días se sintió morir. Su cuerpo estaba tan débil que apenas podía comer. Gloriana le obligaba a tomar tés para evitar que muriera por los síntomas que le ocasiono haber salvado a Killa de las manos de la muerte. Pero a pesar de las fiebres, escalofríos, la vergüenza que le causaba no ser capaz de controlar su vejiga ni comer o tomar por sí mismo o que por unos días las venas de sus brazos eran visibles (y estos solo eran los síntomas de los que se acordaba), no se arrepentía de haberla salvado. Aparte, después del su tercer día en la casa de Gloriana supo con toda la seguridad del mundo que su vieja amiga jamás lo dejaría morir.

Cerró los ojos, tomo un fuerte respiro y pensó… pensó en su madre, en su hermana y en su abuelo. Era apenas un niño, un par de años más joven que su hermana, cuando su madre lo saco de la cama (recuerda que ese día estaba enfermo) y lo llevó a buscar a su hermana a la escuela. Recordaba como su hermana le preguntaba a su madre que sucedía, y recordaba con mucha más fuerza y claridad cómo el temblor comenzó, haciendo que la calle se cuarteara y el auto fuera a dar con otro, provocándole una muerte instantánea a su madre.

Él y su hermana por otro lado… Fueron separados y mandados a diferentes orfanatos.

Su abuelo junto con otros guardianes (esa era la forma en que se llamaban así mismos los guerreros de la madre Luna) los ocultaron y hasta ocultaron su existencia a las wiccas. Ellas no se enteraron hasta hace unos 20 años atrás, pero como él no sabía dónde estaba su hermana no pudieron conseguir mucho de él; de su abuelo, por otro lado… Jonathan Bellamy era un hombre difícil. Paso tantas cosas, y esas cosas le enseñaron como evitar que le sacaran algo contra su voluntad. Quizás también ayudo el hecho de que el pidió que jamás le dijeran donde escondieron a su hermana. Fue ella, unos años más grande y con un nuevo nombre, que lo encontró y estuvo cerca de él por años. Y fue su abuelo quien lo llamo durante una misión que le había encomendado para decirle que volviera lo más antes posible para poder ver y disfrutar a su hermana antes de que muriera.

No fue hasta hace unos meses que pensó que su hermana ya sabía que posiblemente moriría al dar a luz.

8 meses antes:

Camino por los pasillos completamente limpios del asilo donde estaba viviendo su abuelo desde hace un par de años, a pesar de que le había ofrecido que viviera con él.

No digas estupideces, niño-le había dicho cuando se lo propuso-Lo que menos necesitas ahora es a un viejo amargado como yo viviendo en tu casa. ¿Acaso quieres que la queme?-bromeó y se había reído aunque no le causaba verdadera gracia.

"Hay muchas más posibilidades de que yo un día la queme, que tu viejo", pensó cuando estaba por llegar a su habitación.

Llego a la habitación y toco suavemente a la puerta.

Jonathan Bellamy levanto su vista del periódico que leía. Estaba completamente vestido con un pijama azul de rayas y se encontraba medio acostado en la cama.

Por boca de una de las enfermeras sabía que a su abuelo le era incomodo estar mucho tiempo parado o sentado. Se preguntó cuánto tiempo podría resistir en esa posición.

¿Vas a quedarte ahí todo el día o vendrás aquí a sentarte a mi lado?-preguntó su abuelo con una pequeña mueca arrugada y señalando con su mirada un asiento.

Sonrió y se acercó a él para poder saludarlo, y después sentarse en la silla que le ofreció con anterioridad.

Habla-le ordenó quitándose los lentes de media luna que usaba para leer.- ¿O me vas a decir que viniste solo para ver mi arrugado rostro?

No está tan arrugado- le consoló y su abuelo negó-Hablo en serio. Para tener casi un siglo de vida estás bien conservado.

Si, ¿y qué hay de bueno en eso?-preguntó el anciano aburrido- ¿Qué venga el estúpido gobernado o presidente con todas esas cámaras a darme un reconocimiento por pasar el siglo de vida?-bufó- Mi corazón no necesita ese ajetreo.

Tienes razón-convino y lo miro, grabándose cada una de sus arrugas y preguntándose si él lo sabía.

¿La conociste?-le preguntó y en su voz se tildo una emoción parecida a la ternura.

Sí-admitió-Fui a su escuela con una amiga para dar unos talleres de educación sexual...

─ ¿Eduación sexual?-repitió su abuelo interrumpiendolo- ¿Les enseñan a tener sexo?-preguntó frunciendo el ceño.

─ No, anciano, les enseñamos que es malo hacerlo cuando no se está listo o cuando se es muy joven, y que si lo hacen minimo que piensen en usar metodos de protección para evitar enfermedades o embarazos.

Bueno-admitió- Ya hay demasiados bebes en este mundo. Continua.

─ Si...Hum... Ella fue una de las chicas que se ofreció a ayudar a limpiar y poner las cosas que usamos para dar el taller.

¿Sí? ¿Por voluntad?-preguntó el anciano sin poder creerlo, y Marcus se obligó a recordar que su abuelo estaba acostumbrado a tratar con adolescentes y los mismos no eran muy serviciales y amables que digamos.

De acuerdo-aceptó-ella y uno de sus amigos fueron castigados en ayudarnos porque comenzaron una guerra de comida y… bueno, no conozco los detalles-admitió un poco apenado-pero estuvo toda la semana ayudarnos.

Dime-suplicó tratando de enderezarse más, pero él se lo evito- ¿Cómo es ella?-agregó medio molesto por que evitara su movimiento-¿Cómo es?

Es… es… bueno, tiene el cabello hasta los hombros y de color castaño. Sus ojos son verde amielado y tiene una piel muy pálida, medio enfermiza, pero parece que eso no le quita la energía. Es muy energética.

¿Aún tiene los incisivos grandes y separados, y esos pequeños motas naranjas en los ojos?

No, las motas desaparecieron y fue a una dentista a tiempo.

Bien. Pero, dime realmente como es ella. Su forma de ser…

Se parece a Gioel-le aseguró- es buena, tiene una alegría natural y tiende a tomar los problemas de otros como suyos. Pero no es capaz de mantener la boca cerrada…-rio negando divertido.

Eso lo saco de su padre, sin duda-le interrumpió su abuelo- y quizás un poco de ese payaso que tiene como padrino. Es todo o tiene más de Ingrid-dijo, remarcando mucho el nuevo nombre con el que se le conocía a su hermana. Recordándole que su hermana odiaba que la llamaran Gioel y que siempre prefirió su nuevo nombre.

No sabré decirte-dijo apenado- la insensatez que tiene de hacer cosas sin pensar en las consecuencias no es algo de ella. Tampoco la manía de querer salvar a todos y de luchar sin pensarlo dos veces, quizás se derive de que tome los problemas de otros como suyos, como lo hacía Ingrid-el también remarco el nombre para hacerle ver que no se le olido de nuevo-, pero no recuerdo que ella hacia las cosas sin pensarlas varias veces.

¿Y…?-insistió el anciano al notar su silencio.

Es tan volátil-concluyó- Si, esa palabra la describe a la perfección: volátil. A veces es fuerte y otras veces es tan débil, y luego vuelve a ser fuerte. Confunde a las personas, y esa característica es lo primero que se puedo ver y aprender de ella. Esa y que es un imprudente.

Vaya-musitó el anciano viendo a la ventana.

Abuelo…

¿Sí?-dijo viéndolo.

Tú… ¿tú crees que Ingrid presintió que iba a morir? Es algo que no deja de rodarme en la cabeza, y considerando que te busco… siempre me pregunte como te encontró.

Seguramente por sus visiones-respondió cerrando los ojos, pensativo-Ella veía el futuro, lo sabes.

Sí, pero no podía ver su futuro.-replicó-Es una de las ventajas de la visión.

Pero si el de Noah, Erick y su bebe-repuso- Seguramente no se vio en el futuro de ellos y sumo… Y…-abrió los ojos y en ello se veía tristeza-De alguna forma ella siempre supo que tenía el tiempo contado, hijo, por eso me busco… nos buscó- se corrigió.

Probablemente.

Su abuelo acerco su mano llena de manchas hepáticas a la suya y la apretó con toda la fuerza que fue capaz, y abrió los labios para decirle algo…

Marcus salió de su recuerdo de golpe.

Comenzó a sentirse desorientado y a preguntarse qué fue lo que lo saco de su recuerdo de forma tan brusca.

Su respuesta fue un grito:

─ ¡¿Para esto me pediste venir?!-gritó una mujer que hablaba medio raro- No te he visto en un mes, y cuando por fin te veo es para oír viejos sermones-repuso la mujer con un poco de incredulidad- ¡Déjame recordarte que ya me diste sus estúpidos sermones por teléfono!

─ ¡Y te los seguiré dando!-gritó Gloriana- Es mi derecho, a fin de cuentas. Es mi deber guiarte, niña.

Él comenzó a levantarse de la cama mucho antes de que Gloriana terminara de hablar. Ya no se sentía débil, sin embargo, se mareo por el esfuerzo. Había estado mucho tiempo en cama.

Cuando abrió la puerta escucho a la chica bufar para romper el silencio, y escucho sin ningún problema que ella decía:

─ No me hagas reír-dijo una vez más y se dio cuenta que había de raro en su voz bajo todo el desdén: la mujer alargaba mucho las vocales.- ¿Quieres darme concejos ahora?

─ Soy tu madre-replicó Gloriana y se dio cuenta de con quien hablaba.

Hablaba con la dueña de la tienda de hierbas. La hija de su amiga: Nezza.

Se detuvo en la boca del pasillo, donde tenía una perfecta vista de las dos mujeres que poco tenía una que ver con la otra.

Nezza era morena, de fuerte cabello castaño y mechas de color rojo y azul esparcidas entre el cabello. Sus ojos eran como dos grandes almendras color dorado y en su voz que arrastraba vocales existía un tono ronco y sugerente, pero no del tipo meramente atrayente, sino del tipo de voz sugerente que es muy útil para los abogados y líderes: el que emboca ideas y convence.

Gloriana por otro lado era blanca, menuda y un poco más alta que su hija. Su cabello era tan negro como el azabache y sus ojos eran ámbar, y su voz no era para nada sugerente, sino estaba llena de un molesto misticismo propio de las brujas de feria.

Lo único que tenía las dos igual eran la forma almendrada de los ojos, y una que otra similitud en el cuerpo.

─ No pensaste que eras mi madre hace 10 años cuando nos abandonaste a mí y a mi padre-le reprocho y vio que su amiga descomponía la expresión

─ Lo abandone a él-replicó Gloriana con voz tenue.-No a ti.

─ Te ibas a retiros por meses-replicó Nezza- Primero un mes, luego dos, y al final retiros de meses de duración. Nunca estabas con nosotros. Prácticamente papá me crio el solo y cuando por fin se divorciaron le regalaste mi custodia.

─ Como tú dices, estaba en retiros-replicó una vez más Gloriana.-No podía tenerte conmigo todo año. Los veranos por otro lado…

─ ¿Los veranos?-escupió la chica con desdén- Los veranos no son suficientes. Hubieran sido suficientes si hubieras sido mi madre y no la amiga que trataba de enseñarme magia cuando sabias muy bien que era adusta en esa materia-entrecerró los ojos- y cada vez que ese hecho se te restregaba en la cara te alejabas y no me mirabas a los ojos por días. ¿Por qué, mamá?-inquirió con una ceja alzada-¿Te dolía ver que lo único que saque de ti fue la atracción que provoco en todos los hombres normales y sobrenaturales?

─ Cometí errores, como todos-repuso Gloriana dando un paso a ella, pero Nezza dio otra atrás, chocando sus pantorrillas con una silla de paja que estaba cerca de ella. Gloriana suspiró- Pero sigo siendo tu madre y tengo todo el derecho del mundo en regañarte y decirte cuando te estás equivocando.

─ Cierto-aceptó Nezza con un mohín-eres mi madre y tienes todo el derecho del mundo de decirme cuando me equivoco o ando haciendo mal, pero tus consejos y palabras pierden credibilidad cuando haces exactamente lo mismo.

─ ¿Qué quieres decir con eso?-preguntó Gloriana, confundida.

─ Hechizos sangre-respondió Nezza de forma concisa-¿De verdad eres tan ingenua como para pensar que no terminaría descubriendo que despertaron a la novicia con un hechizo de sangre?-Nezza rio entre dientes

─ No, no lo creí-respondió Gloriana y había un atisbo de orgullo en su voz- Te enseñe a no ser ingenua y a siempre ver lo que hay detrás.

─ Debo de admitir que es de las cosas más útiles que me has ensañado-musitó-Y por lo mismo te digo-agregó después de una pausa-que no seas hipócrita y me grites por haber ayudado a Bianca a salvar a una de sus hermanas… tuve suficiente castigo con soportar la presencia de esa anciana y la del Balam gruñón.

─ Y-la chica inclino para poder ver tras el cuerpo de su madre, notando a Marcus parado como un estúpido en la boca del pasillo- Es mejor que me vaya-dijo en un suspiró-tu invitado te debe necesitar mucho más que yo.

─ ¿Mi invi…?-Gloriana dio vuelta y vio a Marcus parado como tonto en la boca del pasillo- ¿Qué haces levantado?-le preguntó

─ Oí gritos y me preocupe-dijo algo apenado por haber presenciado la mayor parte de la conversación.

─ Mientras ustedes se arreglan-se apresuró a decir Nezza, llamando la atención de los dos adultos-Yo me iré.

─ No es ne…-comenzó a decir Gloriana

─ Tengo mucho trabajo-la interrumpió- Vendré luego.-miró a Marcus- Cuando no estés tan ocupada.-agregó y rápidamente dio vuelta-Y espero que me explique cómo hiciste un hechizo de sangre sin buscar sin usar al primo o tio de ella- y se marchó.

Gloriana dio un fuerte suspiró.

─ Así que ella es la pequeña e inocente Nerezza-silbó Marcus a su espalda.

─ ¿Pequeña?-bufó Gloriana-No es nada pequeña. Tiene 27 años y es todo menos inocente-agregó volviéndose y mirándolo mal- ¿Qué haces levantado?

─ Bueno… yo… hum… tu hija…

Gloriana enarcó una ceja.

Quizás Gloriana tuviera una voz de bruja de feria charlata, pensó Marcus, pero era muy había haciendo que los demás se pusieron nerviosos o se sintieran culpables.

─ Mejor me voy a acostar-musitó medio nervioso.

─ Sí, es mejor-aceptó la mujer moviendo la cabeza de arriaba abajo.

Killa suspiró por milésima vez desde que se recibió la llamada de Marvin.

Hace apenas una hora recibió una de Zoey, y a diferencia de la rubia prometida de su padrino, éste no parecía muy feliz de que decidiera tomar un autobús a otra ciudad.

─ Marvin-suspiró una vez más-Ya me canse de decírtelo, estoy bien, no me pasara nada por ir a Monterey y pasar unos días.

¡Acabas de salir de hospital!-replicó Marvin

─ ¡Sí!-gritó tan fuerte que dio gracias que el grito fue contenido por las paredes del pequeño baño.- ¡Acabo de salir de hospital, no tienes que decírmelo porque yo sé muy bien donde estuve y porque razones, pero a diferencia de ti veo lo que dicen los análisis! ¡Estoy bien, mi cuerpo está sano y la leucemia está más que controlada!

No seas imprudente con tu salud Killa-reprendió Marvin

─ ¡No!-volvió a gritar molesta-Y no puedes usar la excusa de mi salud para alimentar tus estúpidos miedo. Marvin, estoy bien, estoy más que bien, es la primera vez que me siento así de bien y si para sentirme así de bien tuve que estar agonizando en el hospital… bien-dijo sin darle importancia-No más arrepiento en lo más mínimo porque por primera vez me siento lo suficiente optimista como para decirte que vencí la leucemia.

No sé porque me dices eso-dijo él con la confusión latente en su voz.

─ Te lo digo para que entiendas que debes de dejar de hablar con Zoey a mis espadas y decirle que estás pensando en aceptar el consejo del doctor Peterson y mandarme a hacer análisis que no ocupo. O seguir hablando con policías cuando ellos cerraron el caso del intento de homicidio semana antes de que saliera de hospital. Los policías creen que posiblemente el chico que encontraron en mi habitación fue envenenado en otra parte y sólo terminó haciéndole efecto en mi habitación.

Lo del chico envenenado y el hecho de que la policia creía que su envenenamiento fue provocado por el poco control de seguridad que tenían en el laboratorio de su escuela (que termino recibió una muy cuatiosa multa por haber estao tantas semanas sin darse cuenta que los conductos de gas estaban en mal estado) son dos hechos que prefería olvidar. Aunque los recordaba cada vez que alguien lo sacaba a tema o si esto le servía para cerrarle la boca a alguien. Preferia aceptar la versión de la policia como real, que la versión de cazadores tratando de matarla.

Cazadores de los que sabia algo de su existencia (gracias, Jack, por cierto) por las personas con las que se ha relacionado desde que vivie en San Francisco (gracias a Rubí)

De repente un silencio penetrante salió de la otra línea.

─ ¿Marvin?

Estoy aquí-aseguró- ¿Cómo sabes que yo y Zoey hemos hablado de eso? ¿O lo del muchacho?

─ Porque ustedes olvidan que soy amnésica, no sorda. No hablan en voz baja y cuando bajo al baño o a la sala los llego a escuchar, y desde ahora te digo que me negare a esos análisis y que aceptare a la conclusión que llegaron los policías. Y no, no quiero que me expliquen lo del muchacho que termino envenenado en mi habitación o que ustedes no aceptan que mi envenenamiento se produjo por una fuga de gas del laboratorio de ciencias. Eso lo dejaremos para otro día.

De acuerdo, pero eso no quita que esté preocupado por ti-le espetó-Y que quiero...

─ ¡Al carajo con la preocupación! ¡Yo sé que tengo y te digo que es nada!

¡No eres doctor!

─ ¡Tú tampoco!-replicó ella- En el pasado siempre confiaste que yo sabía más que los doctores referente a lo que puedo y a lo que no puedo hacer, a como me siento, y ahora te pudo que continúes haciéndolo.

¿Cómo quieres que confié en ti si te fuiste de la casa sin decirle a nadie a donde ibas y que avistaste hasta que ya estabas en el autobús? Killa quiero que vuelvas.-le ordenó

─ ¿Cómo quieres que confié en ti si hablas a mis espaldas, me ocultas cosas y no fuiste capaz de decirme que las hermanas de Linus han tratado de localizarme desde hace una semana?-le espetó con mucha ira

¿Qué?-dijo Marvin sorprendido-¿Cómo...?

─ Sin olvidar que mandaste a un doble cara a hablar conmigo-se quejó sintiendo una vez más las ganas de llorar.- Zoey no te dijo que Bash desenterró cosas, más que nada cosas que siempre dio e incómodo cuando éramos novios y que cuando me fui estaba llorando?

Me lo dijo, pero yo no sabía que él te haría daño-replicó Marvin con voz apenada, y sin atreverse a decir algo de las llamadas que no le paso. Ella prefirió no sacarlo tampoco-No podía saberlo.

─ Bash ha cambiado mucho-masculló Killa- Debiste darte cuenta cuando comenzó a preguntarte cosas de mi o cuando se mostró recio a hablar de sí.

Lo siento, si hubiera sabido como terminaría todo yo jamás le hubiera llamado.

─ Lo sé-musitó Killa-Marvin se porque lo hiciste y se porque me has dejado encerrada todos estos días. Sé que temes que pueda pasarme algo. Y por alguna rara razón creías que ocultándome cosas era una forma de protegerme, pero no soy una mueca de porcelana que se puede romper con un solo toque del suelo.

Killa-suspiró él

─ Te amo, Marvin-le interrumpió-Te amo y eres alguien muy especial para mí. Eres…-rio- A pesar de que diste una identificación falsa cuando cumplí los 17-volvio a reír y Marvin la imitó-y un padre no hace eso, debo admitir que eres como un segundo padre para mí. Pero también eres mi mejor amigo… y como tal espero que confíes en mí, en mis decisiones y en que soy incapaz de hacerme daño. Te pido que no me metas en una burbuja en la que me impides ver el mundo y me dejes hacer esto. Se lo dije a Zoey: ocupo unos días lejos de todo, y lamentablemente ni tú ni ella han hecho un buen trabajo en lo que se refiere a darme tranquilidad y hacerme olvidar que estuve a punto de morir. Cada cosa que hacen o dicen desde que salí del hospital remarcan ese hecho.

Oyó a Marvin suspirar derrotado.

Tienes razón-aceptó-No hacemos más que recordarte algo que deseas olvidar.

─ Así es.

¿Te van a llevar algún lado o vas a estar todo el tiempo con la casa de Rubí?

─ No… la universidad de Rubí planeo unos viajes a las cabañas en Lake Tohoe para esquiar y…

Tú no sabes esquiar-le interrumpió

─ Nunca es tarde para aprender-replicó

Muy bien, Killa-musitó con fuerza-Tú ganas, podrás ir a esquiar con Rubí y sus amigos, pero prométeme que me hablaras por cualquier cosa y que mandaras los trabajos y tareas de tu escuela por internet. Mejor: llámame cada 3 horas.

─ ¡No exageres!

Estarás quien sabe cuánto tiempo con un montón de jóvenes universitarios, ¿Cómo no quieres que me preocupe? Los universitarios son adolescentes con edad de vota y beber alcohol.

─ Irán Itzayana y Abby-le recordó Killa cansada.

Lo siento… se me olvidaba-admitió y en cuanto el lanzo un suspiró Killa se lo imagino tallando sus ojos con cansancio.

─ Obvio-respondió Killa con una pequeña risa socarrona.

Y llámale a Melissa…

─ La llame hace siglos.-y se quejó, pero lo aceptó mucho más rápido que Marvin, recordó.

Lo oyó bufar.

Bueno, dile a esa chica con el nombre raro que nos hable a mí y a Zoey.

─ Itzayana-le dijo con voz suave-y de acuerdo.

Ok, adiós Killa.

─ Adiós, Marvin-y colgó.

Miro penetrante al celular y después se lo guardo en el bolsillo de su pantalón.

Apoyó las manos en el lavabo y se observó en el espejo.

Sus ojos continuaban enrojecidos por tanto llorar y su voz estaba bastante irritada cuando hablo con Marvin y Zoey, claro signo que grito mucho.

Mirando al espejo, recordó que aun después de subirse al taxi que la llevo a la estación de autobuses continuo llorando hasta que sus ojos le ardieron tanto que comenzó a dolerle tan sólo el hecho de pestañear.

¿Qué mosca le habrá picado a Bash?, se preguntó

Si, aceptaba que la ha tenido difícil los últimos años y terminar con medio cojo y con la imposibilidad de recargar mucho peso en su cuerpo es cambio muy drástico y que le impide continuar en el ejercitó, ya que correr y el peso son cosas muchas necesarias. Pero nada de eso lo justificaba. Fue un pendejo, egocéntrico y poco hombre y eso nada lo va a cambiar.

A pesar del odio que un sentía por el por lo ocurrido en su discusión, no podía vitar preocuparse por él. No era él… había… en los silencios de Bash veía como en sus ojos como estaba en medio de una guerra interna, y sintió algo. Sintió como si fuera otra persona quien estuviera hablando con ella a través de él.

Cerró los ojos pensativa, apretó los labios y pensó. En la discusión con Bash sintió como su piel se erizaba. La ventana estaba abierta por lo que podría ser de frio, pero no, era algo más. Su piel se erizo por una presencia, una presencia que ya había sentido dos ocasiones anteriores. La primera en el hospital, sólo que más fuerte, y la segunda… apretó los ojos con más fuerza. No lo recordaba… no, no, no, estaba mal, el hospital no fue la primera vez, fue la segunda.

─ ¿Entonces cuál fue la primera?-se dijo en voz alta y presionando con más fuerza sus ojos, si es que era posible.

¿Cuál fue la primera?, se repitió varias veces.

De repente comenzó a sentir un dolor de cabeza. Eran fuerte latigazos de dolor que ante sus parpados se presentaban como látigos de luz que comenzaban a tomar forma. Curiosamente, le recordó a aquella vez que recorto en un caja un rectángulo del tamaño de su iPod (iPod que no sabía dónde estaba), puso su iPod ahí y lo aseguro con un poco de tape y se puso la caja sobre la cabeza (y para que no fuera incomodo en una de las orillas le abrió un arco para acomodar su cuello) y vio un video; era una estupidez que vio en Facebook y quiso intentarlo. El resultado fue que parecía que estaba en el cine. Pero a diferencia de aquella lejana vez, estos relámpagos que se anteponían a sus parpados comenzaban a dar formas mucho más grandes y reales. No era una película o video sobre como los japoneses, chinos o surcoreanos sabían cómo hacer que las cosas más molestas sean más divertidas, era la vida real. Era… era…Era un recuerdo.

Ante sus ojos apareció una casa en ruinas y llenas de hojas que crujían en sus pies. En sus oídos una voz grave y profunda le dijo:

¿Sabes que esto es propiedad privada?-los relámpagos que se anteponían a sus ojos comenzaban a desaparecer y deformar la forma, pero presiono con más fuerza sus ojos y trato de hacer de ver otra cosa que no fuera el suelo descuidado, sucio y lleno de hojas secas…. Y sucedió. Al siguiente segundo en la parte rosa de sus parpados apareció un hombre alto, de cabello negro, una par hermoso de ojos verde cristalino, fuerte mandíbula que estaba poblada por una barba de día y unas cejas muy oscuras y pobladas que estaban fruncidas con molestia. El hombre era atractivo y muy familiar.- ¿Acaso eres muda? ¿Por qué no hablas?- ahora la imagen cambio, pero el hombre seguía dibujado en sus parpados, pero con mayor zoom… el rostro de él estaba tan cerca que parecía que estuviera agarrándola… podía sentir como la piel de sus dedos hacia contacto con la de su barbilla. La imagen cambio y continuaban cerca, pero ahora veía que mejor su cuerpo trabajado. Vio que tenía una mirada dilatada- […] ¿Cuál es tu nombre?-sintió que chocaba contra algo duro y tuvo un cosquilleo en el brazo- […] Te soltare hasta que me digas tú nombre […] No te estoy sometiendo […] ¿Nada? ¿Cómo que nada? ¡Estas gimiendo de dolor! […] Deja de hacer eso, manchas con….-y gritó interrumpiendo las palabras de él que llegaban sin congruencia alguna.

Gritó una segunda vez y de pronto sintió un dolor lacerante en la cabeza y sintió que algo salía de su nariz. El olor oxido de la sangre le golpeo.

Cayó de rodillas, se llevó las manos a la cabeza y cayo para atrás chocando con uno de los lados del retrete. Sus piernas golpearon la puerta de plástico.

Doblo su cabeza hacia adelante, ocultado su cara entre sus rodillas, y comenzó sentirse como un gusano que no dejaba de doblarse para moverse.

Cuando por fin pudo abrir los ojos y limpiarse la sangre que le salió de nariz, sintió unas irresistibles ganas de llorar.

Killa lloró. Lloró hasta que sintió que ya no podía sacar ninguna lágrima más.


Salió del baño con la sensación de que las personas le pegaban los ojos a la espalda, pero poco le importo. Continuó con su camino, llegó a su asiento, quitó la mochila y sentó poniendo los pies en el asiento contiguo y recargando la espalda en la ventana.

Cerró los ojos enumerando todo lo que le había pasado en el día:

Salió de la escuela temprano por una estúpida amenaza de decidida a quedarse todo el día en cama y pensar en todo lo que no recordaba, en lo que le habían dicho y lo que no le habían le dijo que salía y le preguntó si quería algo. Ella le respondió un TARDIS y al ver que era imposible le dijo llegó, regalando una sensación de felicidad, y trayéndole helado Chips Ahoy! Y noto cambios en é amenamente por un par de ó Zoey y le entregó su nuevo, odioso y moderno quejó.Le hablo al buzón de voz y se dio cuenta que tenía una centena de mensajes de voz de las hermanas de í no le respondió.Le hablo a le respondió y le medio conto lo que sucedía, aparte de decirle que trato contactarla por medio de teléfono de la casa. Ahí se enteró que Marvin respondía a las llamadas y le mentía a sus amigas para que no hablaran con se metió en un problema, no sabían nada de él desde hace una semana y estaban muy le pidió ó las escaleras como si fuese un huracán y se cambió con lo primero que comenzó a comportarse como un con más fuerza los cambios en su se volvió un de formarse una grieta en su relación con Bash y nada podría toda la discusión no lo sintió é un guiño de su memoria perdida. Dijo "Itzayana tenía razón" aunque no estaba segura porque tenía razón sobre Bash. Posiblemente alguna vez hablo largo y tendido con ella, pero si eso pasó no lo un recuento de los hechos que hacían su vida una ó de su casa sin ni siquiera pedirle ayuda a todo el camino a la estación de autobuses lloró a lágrima la espera del autobús hablo con su madre, le grito por la decisión tan drástica que tomo, pero lo acepto al decirle sus razones y prometerle llamarla en cuanto con Zoey y le explicó lo mismo y con más detalle dado que oyó su discusión con Bash. No le colgó hasta que el autobús comenzó su mando un mensaje a Itzayana porque no sentía que tuviera la voz para hablar y esta le dijo que no estaban en el departamento de Rubí, sino en el de David, el mejor amigo de ella y Linus. Hecho que le extraño, pero no replico ó una llamada de Marvin y la respondió en el baño para tener privacidad y después de lo que le pareció siglos pudo convencerlo de que lo que hacía era lo obligó a ó. Recordó a un joven un poco mayor que ella, con un gesto hosco en el rostro que odiaba y con una mirada que por momentos le encantó.Comenzó a sangrar de la nariz y volvió a llorar a lágrima viva.

"En resumen-se dijo-El día de hoy ha sido un completa mierda... ¿Cómo es posible que aun después de enterarme de como llegue al hospital, de como intentaron de matarme,de sentir saber que me mienten y saber que mi mejor amigo está perdido, no haya llorado y explotado hasta un estupida discusión con Bash?-se pregunto viendo a los pasajeros que tenía enfrente "

Se masajeó el cuello con molestia y se preguntó si los aparentes recuerdos que tuvo hoy (las seguridad de las palabas de Itzayana y el joven) eran verdad.

"Lo sabré en un rato-pensó abriendo su mochila y sacando los audífonos y el celular que había aventado en cuanto compro el boleto.-Recuerda Killa-se dijo-Debes preguntarle a Itzayana si alguna vez le dijo algo de Bash. Pregúntaselo en cuanto terminen de decirte que carajos le paso a Linus"

Abrió la aplicación de música en el celular y escucho la música que la compañía le grabo. La mayoría eran tonos para el celular, pero no le importó. Lo único que deseaba era dejar de pensar.

Cerró de nuevo los ojos y se sumergió en la música. Y con ella trato de olvidar su horrible día, las cosas que descubrió y lo que aun le faltaba por descubrir.

─ Me es difícil creer que la niña torpe lleve tu sangre-le dijo Tana a la foto sepia por el tiempo donde aparecían quienes alguna vez fueron parte de su aquelarre. Hombres y mujeres de distintas razas, condición social y personalidades que de alguna forma se complementaron.

Sin embargo, sus ojos no estaban fijos en las demás mujeres y hombres que lo componían, sino en la de una chica muy morena y con cara anormalmente ovalada. De hecho, parecía que su cara era demasiado larga y ovalada para ser parte de un cuerpo tan menudo.

Tana lanzó una risa melancólica.

─ Y pensar que ella nunca hubiera existido si Frederick no se hubiera llevado los niños cuando todo el aquelarre y las superioras pactaron que era mi derecho criarlos-musitó arrastrando las palabras- Si los hubiera criado yo…-se detuvo achicando los ojos pensativa. Suspiro- si hubiera participado en sus decisiones, en su personalidad y pensamientos, ¿cómo habrían las cosas, vieja amiga?-preguntó como si la respuesta fueran a salir de las paredes de la sala- Posiblemente tu familia no estuviera tan mal adestrada en el uso de sus habilidades. Todos son un puñado de niños con potencial que no saben explotar.-miro fijamente la taza que estaba en la mesita de café y vio las ligeras ondas que la superficie de café formaba como si fuese lo más interesante del mundo- Ninguno sabe cómo explotar aquel potencial.-dijo con pensar-Si tan sólo Jonathan me hubiera dejado que criara a sus nietos nada de esto estuviera pasando. Gioel hubiera sabido cómo controlar sus visiones, evitarlas, y a adelantarse a hechos que aunque parecieran reales, no lo eran; y el pequeño Marcus a no temer saber identificar con su piel y sus ojos lo que se oculta en el mundo. Aunque-canturreó-quizás fue lo mejor que Gioel sólo viniera por pequeños periodos de tiempo.-negó suavemente con la cabeza- cada vez que venía iba con los hale sin falta… yo no hubiera podido evitarlo si hubiese vivido conmigo. Sólo Dios sabe cómo hubiera avanzado su relación con ese idiota hombre lobo hambriento de poder que tuvo como amigo.-sus labios hicieron una mueca algo rígida- En lugar de la chica torpe y volátil que salió con el bombero, quizás Gioel hubiera tenido un o unos chicos con un instinto salvaje que en cada luna llena trataría de controlarlos. Quién sabe… por la marca en su hombro supe que la chica que venía cada ciertas semanas no era otra que Gioel Howards… la misma marca que la niña torpe tiene en su pecho.-se froto la cara con cansancio- ¿Cómo es posible que ella lleve tu sangre? Cada vez que la veo, prefiero mil y un veces que jamás hubiera tenido hijos con Frederick. Killa McCall es la diga representación de lo que una wicca no debe de hacer.-bufó y antes de que siquiera hubiera podido dar pie a más divagaciones, alguien comenzó a tocar la puerta con mucha más fuerza que la necesaria.

Se levantó con pesadez, como si lo último que quisiera en la vida es dejar la suavidad del mullido colchón de su sofá, y se dirigió a la puerta a paso lento y tranquilo.

Internamente esperaba que su visita indeseada se cansara de tocar su puerta y dedujera que si no respondía era porque no estaba en casa.

─ Dean…-y la repulsión acompañaba al nombre no paso desapercibida para el hombre que estaba frente suyo- Bueno, esto explica porque no te fuiste. ¿Cuánto tiempo has estado mirando el barnizado de mi puerta?-le preguntó enarcando una de sus cejas con molestia.

Dean sonrió de lado y en lugar de responderle a la abuela de su novia, avanzo unos pasos provocando que Tana en automático se apartara dejándole el suficiente espacio para entrar.

─ ¡Oye!-se quejó Tana, pero fue inútil. Dean ya había entrado y perdido en el pasillo que lo llevaba a la sala.

Bufó, cerró la puerta y siguió el mismo camino que el novio de una de su nieta mayor.

─ Esta parece una foto muy vieja-musitó Dean pegando sus ojos azules con escudriño a la fotografía que anteriormente ella observaba cono melancolía- Los rostros apenas pueden v…

Dean no termino la frase. La fotografía se deslizo de su mano con tal rapidez que la fricción termino quemándole, pero lo rojo de la fricción desapareció en cuestión de segundos.

Su cuerpo dio un giro de 180 grados a la dirección donde estaba Tana y pudo notar que la mujer estaba bastante enojada.

─ ¿Qué haces aquí, licántropo?-le preguntó con desdén- Pensé que todos los de tu especie tenían muy claro que era muy peligroso acercarse a una wicca.

─ Si-afirmó Dean cruzándose de brazos-Pero es decisión individual si alguien de mi especie cree que es seguro acercarse a una. Yo, en lo personal-agregó enmarcando más su acento pastoso- creo que es un reverenda estupidez que las generaciones futuras y presentes de hombres lobos y wiccas se odien por el pecado cometido por unos cuantos.

─ No estoy de humor para que me sumerjas en recuerdos dolorosos de mis antepasados, y mucho menos en comenzar un debate contigo.- le espetó con ira ardiéndole en la mirada- Dime de una vez que cosa tan grave hice como para sufrir el cruel castigo de tu presencia en mi casa -le gruñó

Dean bufó.

Él conocía muy bien el recelo que sentía Tana Wyatt hacia su persona, pero después de 5 años de ser el novio de Itzayana, de haberse comprometido hace apenas un mes, y de las fiestas familiares en las que estaban obligados a estar juntos, de alguna forma creyó que su recelo terminaría o que por lo mínimo podía pasar un tiempo sin darle miradas llenas de odio y repulsión. Lamentablemente en ningún momento en los 5 años que, de alguna forma, llevaba siendo parte de la familia Tana dio señal de poder soportar su presencia, y hasta hace unas semanas supo porque: su naturaleza era odiarlo. Tana Wyatt era una wicca y por lo mismo en su naturaleza estaba marcado con fuego el odiar a los hombres lobos.

─ Aunque claro, era raro el hombre lobo que sabía eso. El ser retraídas está en la naturaleza de las wiccas, y por lo mismo era raro encontrar que alguna hiciera uso de sus poderes y mucho menos enterarse de su existencia a menos de que ellas misma te digan: "¡Hey, idiota, soy una wicca!". Sin embargo, pensó, también por boca de su novia y hermana se enteró que Killa era una; y ni el mismo podía creerlo. Killa ─ quien lo comparo con un orador religioso ruso─ si era algo retraída con las personas, pero muy imprudente y con poco control en sus emociones. Y a palabras de Bianca, no existía ni una sola wicca que tuviera esos dos problemas, ya que la imprudencia y el descontrol podrían ser la diferencia entre la vida y la muerte para ellas.

─ Quiero que me digas a donde mandaste a Linus-dijo mirándola a los ojos, mostrándole que su mirada no le intimidaba en lo más mínimo saber que era una wicca.

─ ¿Por qué?-le preguntó entrecerrando los ojos con confusión

─ ¿No te han hablado Itzayana, Abby o Rubí?-le pregunto levemente confundido. Parecía que ella no sabía que su nieto llevaba días desaparecido

─ No. He visto sus llamadas, pero he estado muy ocupada preparando los exámenes que les pondré a los alumnos, así como calificando los horrores que entregan como trabajos. ¿Por qué ocupas saber dónde lo mande y que te hace pensar que lo mande a algún lado?- le preguntó confundida.

Con una confusión que le pareció genuina, pero que por alguna razón no la creyó genuina. Sus latidos…

─ Tana…-comenzó a decir con escrutinio- Linus lleva desaparecido casi una semana.

Y aunque lo que paso a continuación le pareció mucho una escena acorde a la que una persona preocupada por alguien que quiere haría, los latidos de Tana no subieron ni bajaron una sola vez, y si lo hacía, parecía un cambio muy mecánico…

Scott recibió otro mensaje, pero lo ignoró y no despego sus manos del cocker spaniel que estaba curando su jefe.

─ Es quinto mensaje que recibes en el último cuarto de hora.-le dijo el veterinario sin despegar su vista del cocker spaniel.

Scott acariciaba al perro por momentos para que estuviera relajado y sintiera menos incomodidad al tener a su jefe revisándolo o poniéndole un termómetro en un lugar donde a él jamás le gustaría tener un termómetro.

─ ¿No será importante que los veas y respondas?-continuó su jefe y Scott negó

─ Son de los chicos-respondió- Allison convenció a todos a ir a jugar bolos.

─ ¿Y tú porque no estás con ellos?-su jefe enarcó una ceja.

─ Tengo mucho trabajo atrasado-respondió como si fuese obvio.

─ Scott, yo no tengo ningún problema en que te tomes algunas noches como un adolescente normal-musitó Deaton mirándolo momentáneamente-Lo necesitas. Últimamente has tenido muchas presiones.

─ No…No me siento con ánimos de salir.-confesó- A parte, jugar a los bolos es una excusa para tranquilizar a Stiles y Isaac. Han estado muy presionados con los trabajos que se les están acumulando, y yo no tengo ese problema.

─ ¿Por qué no?

─ Porque a diferencia de ellos, a mí no me han dejado trabajos extras de historia por estar distraído en las clases ni los entrenamientos de lacrosse me tienen todo molido.

Deaton sonrió ─ Es una de las ventajas de ser un hombre lobo.

Scott asintió de acuerdo y pasó las caricias al cuello de animal.

─ Tienes algo más, ¿no es así?- le preguntó Deaton mientras sacaba el termómetro del trasero del perro.

Scott hizo una mueca de asco antes de contestar.

─ Sólo ando pensativo.

─ El nemeton está bien cuidado-aseguró el veterinario-Ya me encargue de eso, así que no necesitan darle sus vueltas. Ya no más. Aunque, presiento que eso no tiene nada que ver con tu estado pensativo.

─ Estoy… yo…-Scott apretó los labios en una fina línea y Deaton los escudriño por unos segundos.

─ No estás pensativo, te sientes culpable.

─ Y preocupado-agregó Scott. Tomo una bocanada de aire-Me siento culpable de mentirle a Killa, porque sé que terminara lastimada. Poco participamos Stiles y yo en la decisión de ocultarle las cosas que ocurrieron en Beacon Hills, y mi mamá no tuvo peros porque supuso que nosotros sabríamos mejor que era bueno para Killa, pero no participamos en la decisión. De alguna forma Linus no hizo creer que participamos en ella, pero la verdad es que Linus la tomo por sí solo.

─ ¿Crees que Linus tomo una mala decisión?

─ No-admitió Scott-No, porque tiene razón. En el fondo Stiles y yo sabíamos que tenía razón. Killa es fuerte en muchos sentidos, pero débil en otros. Y su principal problema es que no tiene control en sus emociones ni reacciones. Cuando murió su padre ella reacciono bien, no hizo las cosas que se supone que alguien debe de hacer cuando pierde a alguien que ama. Lloro, pero no fue la gran cosa. Semanas después sin siquiera darnos cuenta exploto, lloro, grito, y se negó a que la tocáramos… Esa fue la razón por la que mamá decidió que era mejor llevarla con un profesional. Y ahora ella anda repitiendo el mismo patrón. Toma su amnesia con tranquilidad y madurez, toma el intento de homicidio como si fuese una fantasia que nunca paso o que es algo normal, y se ve tan tranquila, pero se ve y se que está deprimida... No tarda en explotar. Y si explota-Scott negó con la cabeza-no podré evitar buscarla y decirle todas las cosas que le hemos ocultado solo para que este más tranquila.

─ No entendí eso último-dijo Deaton-¿Cómo saber lo que le han ocultado va a ayudarla?

─ Ella no cree que la cicatriz se la hizo una coyote, y desde que toco mi tatuaje y vio que era un hombre lobo, está segura que le hemos ocultado cosas sobre su visita. Y si ella explota, yo sé que la única forma de tranquilizarla y dejar de hacerla sufrir es saber lo que le hemos ocultado.

─ ¿Ella te lo dijo?

─ No ocupa decírmelo para saberlo.

─ Entiendo… temes por ella.

─ No, no temo por ella-contradijo-Sólo estoy preocupado. Lo que temo es el peligro al que estamos expuesto. Temo que no sepamos quien es el enemigo y temo mucho más no saber cuándo y cómo va a hacer su próximo movimiento, o si siquiera piensa hacerlo. El hombre lobo del loft no ha aparecido de nuevo y temo que venga cuando estamos descuidados. Los cazadores de brujas por otro lado… ¿Hay posibilidades que vengan a Beacon Hills y nos causen problemas? ¿Hay posibilidades que ataquen directamente a alguno de nosotros o a Killa estando lejos?

─ Sobre el hombre lobo o la deidad que poseyó no te puedo decir mucho Scott-le respondió Deaton-Posiblemente el hombre lobo está muerto, y… no es posible saber si la deidad volvera a tratar de poseer a otra persona o cuando tratara de hacerlo-se apresuró a decir el veterinario.-Lamentablemente tendremos que vivir con el miedo y la incertidumbre en ese aspecto. Sin embargo, si te puedo hablar de los cazadores de brujas. Si te puedo decir y tranquilizar.

─ ¿Tranquilizarme?-repitió Scott confundido.

─ Ellos no toman a los hombres lobos como parte de sus cacerías-respondió-No como algo obligatorio, por lo menos. Los matan si los tienen en su camino y evitan sus planes, sí, pero no los cazan y buscan por el simple hecho que prefieren dejárselos a los cazadores de hombres lobos. Aunque se te sea difícil de creer, los cazadores de brujas sienten un cierto respeto hacia los hombres lobos.

─ ¿Cómo está eso?

─ En palabras sencillas: admiran su valentía y la unión de las manadas. Pero continúan creyéndolos parias y le dejan el camino fácil a los cazadores de hombres lobos.

─ ¿Y nunca están juntos?-preguntó Scott-Los cazadores de brujas y los cazadores de hombres lobos, ¿nunca se unen?

─ No.-respondió su jefe con rotundidad- Los cazadores de hombres lobos creen que los cazadores de brujas son los vestigios de la mala carne de la religión corrompida. Creen que poco distan de las bestias salvajes y que son menos humanos de aquello que ellos mismo cazan. Los cazadores de brujas no tienen ningún problema con matar a inocentes, cosa que van contra los códigos.

─ Son desalmados-musitó Scott con cierto toque de desdén en su voz.

─ Pero ten la seguridad que no vendrán-repuso Deaton-No les interesa una manada de hombres lobos. Jamás les han interesado.

─ Pero si una wicca-replicó Scott con una mueca.

─ Son desalmados pero no tontos-sonrió Deaton-Quizás tu hermana sea una novicia sin control en sus poderes y no representes peligros para ellos, pero Tana Wyatt sí. Quieren terminar con todas las wiccas del mundo, pero ni locos se enfrentan a una wicca tan vieja como Tana. Para las wiccas la vejez y madurez es sinónimo de poder-explicó-y es todo lo que te voy a decir. Estoy o…

─ Obligado a guardar silencio sobre su existencia y cada una de las cosas que sabes de ellas-recitó Scott en un suspiró.

─ ¿Quieres hacerme un favor, Scott?

─ Por supuesto.

─ Ve con tus amigos y diviértete.

Deaton le sonrío y rápidamente Scott le devolvió la sonrisa.

Dejo de acariciar al cocker spaniel, se despidió de su jefe con un ademán y se fue rápidamente no sin antes recoger sus cosas.

Deaton vio cómo su ayudante se iba con una sonrisa en los labios. Tomo al cocker spaniel en sus brazos y fue a dejarlo en una de las jaulas.