Los personajes de esta historia pertenecen a la extraordinaria Mangaka Rumiko Takahashi, es realizada sin fines de lucro.

Capítulo 36

La Noticia Más Anhelada

Tenía días quee había sentido cansada, con mucho sueño, cada que iba a preparar algo de comer se me antojaban ciertas cosas que hasta me sorprendían, jamás hubiera imaginado que los pan cakes con jamón sabrían tan deliciosos, el congelar fresas y ponerles mucha crema batida y chocolate me hacían babear, no se diga el agradable olor a Okonomiyaki de Calamar con tocino.

Sin embargo no todo me producía sensaciones agradables, también comenzaba a sentir una fuerte repulsión por alimentos como el pescado, el arroz, los fideos, era asqueroso el percibir esos aromas, me hacían salir corriendo al baño a vomitar.

El primer desmayo se dio una tarde que iba al centro comercial a comprar un detalle para mi prometido, se aproximaba su cumpleaños y quería obsequiarle algo que lo hiciera feliz, justo cuando ingresé a una tienda de accesorios para hombre sentí que el mundo dió vueltas, para cuando acordé ya estaba sentada en un sillón de ese establecimiento, los jovenes que atendían me habían hecho reaccionar con una torunda llena de alcohol.

Debido a ese episodio decidí ir a visitar al Doctor Tofú, cuando llegué le platiqué que me había desmayado de la nada; comenzó a cuestionarme sobre síntomas que haya tenido durante los últimos días, pero sinceramente yo no había notado que tuviera alguno, siempre había sido muy antojadiza por lo cual no había notado esos cambios.

Me realizó análisis de sangre y de orina, en el lapso en que realizaban las pruebas de laboratorio siguió preguntándome sobre mi vida, hizo algunos cuestionamientos relacionados con mi actividad sexual, le mencione con pena que tenía varios meses que hacia el amor frecuentemente con mi pelinegro.

Tras varios minutos regresó con los resultados, dijo que no había duda de que estuviera embarazada, tanto en los exámenes de orina como de sangre resultó positivo, al pensar en un pequeñito artemarcialista creciendo en mi vientre me hizo llorar de felicidad.

Si bien es cierto, estaba algo preocupada por lo que diría mi padre, pero era mayor la alegría de recibir la noticia de ser madre.

Tofú me recetó algunas vitaminas y ácido fólico para que mi hijo crezca fuerte y sano, de ahí planee darle un mejor regalo a mi prometido, quería darle la sorpresa de manera original.

Regresé al centro comercial, esta vez al departamento de bebés, compré un pequeño ajuar de recién nacido color blanco, consistía en un diminuto pantaloncito y una playerita de manga larga en el mismo tono con detalles en amarillo claro, también compré unas calcetitas, una sonaja con forma de cerdito de color rosa, un chupón y una mamila.

Posteriormente llegué a una tienda de regalos, pedí que me envolvieran lo que compré en una caja grande de color blanco, que pusieran los obsequios al fondo y que en la parte superior pusieran globos de colores con helio, cuando por fin terminaron de arreglar el obsequio, me dirigí a casa.

Se había hecho tarde, eran las 6:00 de la tarde y no había comido, al llegar me devoré un plato de ramen con pollo y verduras, decidí dejar la sorpresa escondida para que mi guapo novio la viera en la cena.

Descansé un buen rato, ni noté cuando el llegó, para cuando desperté ya tenía la cena preparada, llegó a mi habitación y me besó la frente, me dijo que ya estaba lista la cena.

Me dí un baño rápido, me puse un vestido de tirantes blanco y saqué el regalo, al llegar al comedor se lo entregué, se sorprendió que tuviera un detalle con él, le pedí que lo abriera después de la cena, aunque realmente me ganaban las ansias de ver su reacción.

Los minutos pasaron muy lentos, para cuando se llegó el momento de abrir la sorpresa ya no tenía uñas, le pedí que lo abriera despacio, lo besé tiernamente en los labios y le dije lo mucho que lo amo.

Por fin llegó el instante en que lo abrió, los globos salieron y flotaron en el aire, sacó uno a uno los detalles, al verlos se desorientó como hace mucho no lo hacía, camino de un lado a otro preguntándome que significado tenía ese regalo.

Le dije, estoy Embarazada, vamos a tener un hijo, corrió hacia mí, Ryoga me envolvió en sus brazos, me sujetó de la cintura y saltó de felicidad cargandome.

Me llenó de dulces besos en toda la cara, acarició mi estomago y acercó su rostro a mi vientre, me dió varios besos en él, empezó a hablarle al fruto de nuestro amor, prometió que siempre cuidaría de mí y de él.

Se arrodilló e inesperadamente sacó de su bolsillo una pequeña cajita negra, la abrió y sacó un anillo de ella.

-Ryoga: Ukyo, amor de mi vida, pichoncita, bomboncito, pedacito de universo, ¿Quieres casarte conmigo?

-Ukyo: Clarooo, claro que quiero casarme contigo mi cerdito.

-Ryoga: Prometo que voy a luchar duro para que nunca les falte nada a ti ni a nuestro hijo.

-Ukyo: Yo juro que los voy a amar toda la vida.

Colocó el anillo en mi dedo anular, justo cuando iba a besarme tocaron desesperadamente la puerta, era Ranchan quien no se veía nada contento.

-Ukyo: Ranchan ¿Sucedió algo?

-Ranma: No, ¿Por qué habría de pasar algo?, sólo vengo por un Okonomiyaki de Pulpo y uno de camarón.

-Ukyo: Esta bien, en. un momento de los preparamos, pero debes decirnos por qué traes esa cara.

-Ryoga: Sí Ranma, dinos que te pasa, es más sacaré una botella de sake para celebrar.

-Ranma: No hay nada que celebrar.

-Ryoga: Claro que hay que celebrar, Ukyo y yo seremos papás.

-Ranma: ¿Es en serio amigos?, es la mejor noticia que he recibido el día de hoy, espero que al menos ustedes sean felices.

Mi futuro marido acompaño a Ranchan en lo que yo preparaba su comida, me dí una escapada a la habitación para llamar por teléfono a Akane y decirle que su prometido no se veía para nada bien.

Continuará...