— Anda, será divertido, —lo instó Blaine mientras jalaba a un reacio Kurt hacia la playa iluminada por la luna.

— ¡Blaine! Sólo estaba bromeando cuando lo sugerí. La luna está demasiado brillante esta noche, si alguien nos atrapa, verán todo.

— Pero es nuestra última noche, —lo engatusó, quitándose la playera y dejándola caer en el piso.— ¿Qué importa si la gente llega a ver el trasero más glorioso conocido por la humanidad?

— Qué mejor que sea a mi a quien estás describiendo, —respondió Kurt con arrogancia, de pronto su expresión cambió a una de diablura pura.— Una carrera.

Blaine se deshizo de su ropa primero, pero Kurt fue más rápido al correr hacia la playa, la luz de la luna brillaba en su cuerpo desnudo antes de hundirse en las olas. Blaine se unió a él, riendo cuando Kurt salpicó agua en su cara hasta que lo tomó por la cintura y lo empujó hacia el agua profunda.

— Ugh, mañana va a ser doloroso, —gimió Kurt mientras serpenteaba sus brazos alrededor del cuello de Blaine.— La realidad es un asco.

— La realidad significa que obtendrás tu diploma y que tendrás un brillante futuro, —dijo Blaine amablemente.— Y creo que podemos decir con toda seguridad que hemos maximizado cada segundo de estas vacaciones. —Acurrucándose contra su cuello mientras el agua corría por sus hombros, Blaine levantó las piernas de Kurt y las colocó alrededor de su cintura bajo el agua.— Va a doler, —admitió finalmente.— Pero sé que cada que estemos separados -cuando estés en la escuela o yo esté trabajando- estaré pensando en ti.

— ¿Pensando en qué posición te gustaría tenerme la próxima vez?

— ¡Hey! —rió Blaine con fingida indignación.— Tenemos permitido tener un montón de sexo. Eres joven y viril, y yo... bueno... lo estoy haciendo bien mientras todavía puedo.

— No eres tan viejo, —sonrio Kurt.— De todos modos estás haciendo un buen trabajo siguiéndome el ritmo.

— Sólo porque me excitas como ningún otro, —dijo Blaine mientras se frotaba contra él ligeramente.— Voy a la cama pensando en ti, despierto pensando en ti, y cuando estás ahí es aún peor porque... porque estás justo ahí. —Enfatizó Blaine con una embestida.— Ahí para tocarte, para probarte... y ahora estoy ridículamente excitado.

— Anda, regresemos a la cabaña, —Kurt trató de desenredar sus piernas, pero Blaine lo mantuvo apretado contra su cintura y arqueó una ceja.

— ¿Por qué? Nadie puede vernos frotándonos un poco bajo el agua.

— Se darán cuenta por nuestras expresiones faciales, —señaló Kurt, pero no pudo evitar usar sus talones para atraer a Blaine un poco más hacia él y frotar sus miembros entre sí.

— Entonces mantendremos una conversación cortés en todo momento, —sonrió Blaine.— Dime, —hizo una pausa y se frotó duro contra él, sintiéndose satisfecho cuando Kurt mordió su labio para no gritar.— ¿Qué libros estarás estudiando este año?

— ¿Qué? Estás loco.

— Dime. —La voz de Blaine se hizo ronca y demandante, yendo directamente al miembro de Kurt mientras gemía y se empujaba contra él.

— Uh... uh... El R-retrato de Dorian Gray... um... oh Dios... El Cazador O- ¡oh! Oculto...

— ¿Algún otro? —preguntó Blaine, actuando completamente inocente, y no como si se estuviera frotando deliciosamente contra el dolorido miembro de su novio debajo de la superficie.

— Shakespeare... Blaine, de verdad pagarás por esto, —le dijo entre dientes mientras se detenían momentáneamente para sonreírle a una pareja que paseaba por la orilla.— La Fierecilla Domada y Mucho... Ru-ruido... y Pocas Nueces... ¡No me metas el dedo! —estalló de pronto mientras Blaine sonreía maliciosamente.— ¡Mierda! no te vas a detener, ¿verdad?, —le dijo mientras inclinaba su cabeza momentáneamente sobre el hombro de Blaine.— ¡Oh Dios! Son todos...

— Entonces... Dime, —Blaine se estaba meciendo implacablemente contra él cuando empujó dos dedos dentro de Kurt y lo besó ligeramente en los labios.— Mucho Ruido... Creo que ese es tu favorito, ¿no es así?

— ¡Sí! —la respuesta de Kurt fue tal vez un grito bastante alto como para ser considerado normal en una conversación, pero coincidió con los dedos de Blaine rozando su próstata y tuvo que morder fuertemente su hombro para no gritar.

— ¿Tus personajes favoritos?

— Beatrice y Benedict, —gimió Kurt.

— ¿Por qué?

— Blaine... me voy a...

— Dime por qué son tus favoritos.

— Porque su relación es tan divertida. Siempre están enfrentándose... mierda... mutuamente y ellos... Ellos... Ellos... siempre se las arreglan para... cógeme Blaine, ¡sí! Se las arreglan para hacer parecer que ellos... Justo ahí, ¡oh mierda! ¡sí! ¡justo ahí! Se odian cuando en realidad aman... ¡coge...! —Kurt gimió tan bajo como pudo al momento de venirse, sus manos extendidas contra la fuerte espalda de Blaine mientras se estremecía ligeramente en sus brazos, compartiendo un perezoso y amoroso beso mientras el mar ahuyentaba la evidencia.

— ¿Ellos aman coger? ¿En serio, Kurt? No tenía idea que Shakespeare fuera tan avanzado.

— Bufón, —rió Kurt, manteniendo sus piernas alrededor de la cintura de Blaine sin prisa por salir del agua.— Ellos realmente se aman el uno al otro. Como nosotros.

— Nos amamos, sí, —dijo Blaine sonriendo con aire de suficiencia.— Okay... Es momento de poner en práctica tus habilidades actorales, —dijo entre dientes para luego saludar en voz alta a Jonathan y a Teresa.— ¡Hola!

— ¡Están desnudos! —les dijo Teresa de vuelta.

— ¡Ignoren a mi esposa! —gritó Jonathan mientras regresaba de dejar a Alice dormida en su haabitacion.— Está ebria.

— ¡No estoy tan borracha! —objetó ella.

— ¿Qué te hace decir eso? —preguntó Blaine mientras atraía a Kurt más hacia él.

— Bueno, los dos pares de shorts en la arena son un claro indicio, —dijo ella mientras los agarraba.— Además de que el agua es completamente clara. Kurt tiene sus piernas alrededor de tu cintura. Puedo verlo.

— Oh mierda, —murmuró Kurt avergonzado.

— ¡No se preocupen por eso, chicos! —dijo Jonathan estoicamente.— Vamos para adentro.

— ¡Y tengo sus shorts! —gritó Teresa alegremente.

— ¡No! —gritaron Kurt y Blaine, pero ella se los llevó gritando por toda la playa.

— Ve tras ella, —dijo Kurt empujando a Blaine hacia la orilla.

— ¿Estás de broma? Estoy desnudo, por si no lo habías notado.

— Tiene mis shorts Brooks Brothers, —se quejó Kurt.— Son mis favoritos.

Al final fueron salvados por Jonathan que les llevó dos toallas hasta la orilla antes de atrapar a su esposa y arrastrarla hasta la habitación a manera de disculpa. Salieron disparados del agua y regresaron a su cabaña donde se bañaron rápidamente antes de caer en la cama, donde Kurt envolvió a Blaine en sus brazos, lo que se había vuelto algo habitual.

— ¿Blaine?

— ¿Hmm? —respondió adormilado.

— ¿Podemos regresar en nuestra luna de miel?

— Sí.

...

Burt los recibió en el aeropuerto, feliz de tener a sus dos chicos de vuelta donde pudiera verlos -como se los dijo en repetidas ocasiones. Acomodó sus maletas en la cajuela del auto y luego se volvió hacia ellos.

— Entonces... ¿a qué casa me dirijo?

— Uh... —Blaine miró a Kurt, de pronto incómodo mientras trataba de pensar por qué no habían tenido esta conversación durante el vuelo.

— Um... —Kurt no estaba ayudando mirándolo a los ojos con impaciencia.

— Oh por el amor de Dios... ¿Por qué no vienen a la casa esta noche, Blaine? Te librarás de tener que preparar comida o de pedir algo por teléfono, y luego mañana podrás llevarte a Kurt de vuelta contigo.

— Sí, —Sonrió Blaine aliviado.— Gracias.

Estaban tan cansados como para hacer algo más que cenar y acurrucarse juntos en la cama, donde durmieron hasta cerca del medio día. Kurt se levantó primero y encontró a Finn en la cocina.

— ¿Quieres uno de mis sándwiches? —le ofreció.

— Uh... no, gracias. Necesito café. Y un poco para Blaine.

— ¿Qué tal las vacaciones? ¿Estuvieron buenas?

— Fueron las mejores, —sonrió mientras se sentaba en la encimera y lo miraba.— ¿Me perdí de mucho?

— Llegué a tercera base con Rachel en el cine, —dijo Finn alegremente como si no pasara nada.— Santana y Brittany parece que se están dando otra oportunidad, pero luego Britt me dijo que también está saliendo con Sam, así que no estoy seguro. Oh... y Karofsky se cambiará de escuela.

— ¿Qué?

— Sí. Se corrió la voz de que... bueno... de que él es como tú, sólo que no tan bien parecido.

— Finn, eso es terrible, —dijo Kurt en un susurro.

— Amigo, si yo luciera como tú, pasaría todo el tiempo frente al espejo.

— No, no me refiero a eso...

— Sé a lo que te refieres, —dijo Finn levantándose y poniendo su plato en el fregadero.— Y me siento mal por Dave, de que la gente se enterara de la manera en que lo hicieron. Pero no puedo perdonarlo por lo que te hizo pasar. Los dos han tenido que pasar por las mismas cosas, y sin embargo tú no te volviste un acosador.

— No, —comenzó Kurt lentamente mientras se bajaba de un salto de la encimera.— Pero recuerda cuando conocí a Blaine. Piensa en dónde estaba en ese momeno. Arrogante, inmaduro, mordaz. En algunas ocasiones no era nada grato tenerme cerca. Blaine tuvo que aguantar toda esa mierda por mi. He sido tan afortunado de estar rodeado de gente que me ama, que está dispuesta a esperar por mi para crecer y descubrir quién soy y en dónde encajo... Dave no ha tenido nada de eso.

— Bueno, esperemos que ese nuevo lugar sea mejor para él, —dijo Finn con una sonrisa tensa.— Escuché que está fuera de la ciudad, donde nadie lo conoce. Pero va a tener que enfrentar esos demonios tarde o temprano. De cualquier manera, a ti te da una oportunidad clara en tu último año.

— Sí. Estudiantes de último año. ¿Puedes creerlo?

— En realidad no. Todavía no sé qué voy a hacer. Tú vas a ir a Nueva York con Rachel y Santana, Puck irá a LA... y yo seguiré aquí esperando en Lima a que todos ustedes regresen para las vacaciones.

— Voy a ir a Nueva York con Blaine, —lo corrigió Kurt.

— ¿Qué? ¿Desde cuándo?

— Bueno, en sentido figurado, él aún no ha aceptado. Piensa que necesito ir y tener esta gran aventura por mi cuenta... Pero no puedo vivir sin él. Simplemente no puedo.

— Espero que funcione bien para ambos, —dijo Finn con cautela.

— Así será, —dijo Kurt lleno de confianza.— Y en cuanto a ti, ¿por qué no vienes a Nueva York?

— Nah... no es lo mío, hombre. No encajaría ahí. Ya pensaré en algo. Pero, ¿Kurt?

— ¿Sí?

— No obligues a Blaine. Ya sabes, la razón por la que no iré con Rachel es porque ella es más grande que yo, más brillante que yo. Ella necesita convertirse en estrella por su cuenta y no necesita arrastrarme con ella. Blaine... Él ha tenido su momento y ahora quiere dejar que tú tengas el tuyo. No lo obligues a dejar todo atrás, a hacer un cambio tan grande como este. Podrían terminar resentidos el uno con el otro.

— Me resentiré con él si no viene conmigo, —señaló Kurt.— Yo no soy como Rachel. Yo no quiero ser el centro de atención. Quiero estar con Blaine más que cualquier otra cosa. Él es mi todo.

— ¿Quién? ¿Yo? —preguntó Blaine mientras entraba a la cocina. —Será mejor que sea yo, —sonrió mientras envolvía sus brazos alrededor de Kurt por detrás y se acurrucaba contra él.— Buenos días, Finn.

— Buenos días, —murmuró un avergonzado Finn. —Yo uh... será mejor que me vaya. Le prometí a Puck que lo ayudaría a pasar sus notas de Historia antes de empezar el semestre.

— ¿Noah quiere estudiar? —preguntó Kurt incrédulo.

— Todos nosotros queremos graduarnos, —sonrió Finn.— Nos vemos mas tarde, ¿y Kurt? Piénsalo, ¿si?

— Lo haré, —le prometió.

— ¿Pensar acerca de qué?

— El futuro. —Kurt suspiró pesadamente y se recargó en el cálido abrazo de Blaine.— Algunas veces desearía poder regresar a primer grado, donde lo único que me preocupaba era si Lacy estaba preparada para compartirme con Thomas.

Blaine rió suavemente en el hueco de su cuello, después lo cargó y lo subió a la encimera para poder colocarse entre sus piernas.— ¿De qué tienes miedo? —le preguntó, pasando amorosamente sus manos sobre los muslos de Kurt.

— De perderte, —respondió Kurt con honestidad.

— No me perderás. Ya te lo dije.

— Lo sé, y sé que las cosas no terminarán con un capricho, pero este asunto de la universidad... ¿Qué tal si no podemos soportarlo, Blaine? ¿Qué tal si no somos tan fuertes?

— Tenemos que serlo, —imploró Blaine mientras afianzaba su agarre en las piernas de Kurt.— No veo otra opción. Tenemos que encontrar la manera, un compromiso que signifique que ambos estaremos felices con el resultado.

— ¿Qué resultado quieres?

— Quiero que seas feliz, —respondió Blaine simplemente mientras sus ojos se llenaban de lágrimas contenidas.

— ¿Y para tí?

— Eso es lo que quiero para mi. Quiero que seas feliz. Quiero que tengas espacio para crecer y quiero que te diviertas. Y cuando termines la universidad, quiero hacerte mi esposo.

— Entonces estamos en la misma página. —Sonrió Kurt cálidamente.— Porque también quiero felicidad para ti, y después de la universidad... sí... Matrimonio sin lugar a dudas. Así que creo que debemos tener eso como el centro de todo.

— Lo hacemos. Y lo haremos, estoy seguro. Falta casi un año, Kurt. Vamos a disfrutar el estar juntos por ahora.

La conversación se encaminó hacia otras cosas -específicamente al cambio de escuela de Karofsky- y Blaine sonrió cuando vio la tensión desaparecer del cuerpo de Kurt. Más tarde, se dirigieron a la casa de Blaine y se dedicaron a lidiar con la lavandería y otras cuestiones domésticas. Pasar la aspiradora por toda la casa de Blaine como si fuera suya fue algo que emocionó mucho a Kurt, y se encontró soñando con el futuro una vez más. De lo único de lo que estaba completamente seguro, se dio cuenta con una sonrisa, era que su futuro estaba en los brazos de Blaine Anderson.

— ¿Estaría bien si Wes viene más tarde? —le preguntó Blaine mientras limpiaba la mesa del café.

— Claro.

— Podríamos invitar a otros también, si tú quieres. ¿Algunos de tus amigos? No los has visto en todo el verano.

— He sido secuestrado por ti, por eso, —sonrió Kurt.— No es que me queje. Le diré a Santana, a Rachel y a Finn.

— Ooh, vaya combinación.

— ¿Entonces terminamos ya con la limpieza?

— Eso creo, ¿por qué? —preguntó Blaine.

— Hay algo que quiero intentar.

...

— No puedo hacer esto, —gimió Blaine cuando sonó el timbre.

— Tú puedes. Por mi.

— No puedo. cada vez que me siento se mueve dentro de mi. Me mantiene abierto y me pone condenadamente caliente y excitado.

— Pero sólo es un tapón anal, —susurró Kurt maliciosamente mientras lo llevaba por el pasillo.— Piensa en lo que hará mi miembro más tarde.

— No voy a ser capaz de concentrarme durante toda la tarde.

— Estarás bien, —dijo Kurt con un aire de autoridad antes de abrir la puerta y recibir cálidamente a sus invitados.

Casi a la mitad de la película, Blaine luchaba por concentrarse. Su frente estaba cubierta de sudor mientras trataba de sentirse cómodo una y otra vez. Kurt se habia quedado del otro lado de la habitación, con la cabeza descansando sobre el hombro de Rachel mientras juntos articulaban los diálogos de Moulin Rouge. De vez en cuando, dirigía su mirada a Blaine y le regalaba un guiño, o una mirada que le decía a Blaine exactamente lo que tendría más tarde si podía permanecer quieto. Con Santana y Wes sentados a cada lado de él, el último de los cuales lo mantenía jadeando cada vez que se movía, se dio por vencido y se dirigió a la cocina, agarrándose del marco de la puerta cuando el tapón anal se movió deliciosamente haciéndolo reprimir un gemido.

— ¿Estás bien? —le preguntó Wes cuando lo siguió.— Pareces realmente distraído esta noche.

— ¡Pizza! —dijo Blaine en voz alta.— Voy a pedir pizza.

— O-kay, —dijo Wes mirándolo con cautela.

— De hecho, ¿podrías pedirla tú? —le pidió Blaine, alcanzándole el telefono. —Yo no... no creo poder mantener... una conversación coherente con nadie.

— Blaine, en serio, ¿qué está pasando? —Wes colocó el teléfono en la encimera y se volvió a encarar a su amigo; la preocupación se dibujaba en su rostro.

— N-nada.

— Parece como si fueras a llorar o a desmayarte. No estoy muy seguro de cuál de las dos.

— Ninguna de las dos.

— Suéltalo.

— No puedo, —Blaine susurró apenado.

— ¿Tiene qué ver con Kurt?

— Sí, pero no es... —se detuvo abruptamente cuando se movió y el tapón se deslizó nuevamente.

— ¡Oh por DIOS! —Los ojos de Wes se abrieron como platos cuando cayó a la cuenta.— Él es... Estás... Esa cosa... Esa cosa que ordenó. Me estaba preguntando para qué sería...

— ¿Por qué lo viste? —siseó mientras agarraba la encimera con fuerza.

— Porque no nada más estaba esperando ese paquete, también esperaba algo para mi. Lo abrí esperando que fueran los libros de matemáticas que había ordenado. Y no fueron.

— Me está matando, Wes, —dijo Blaine lastimeramente.— Se siente...

— Uh-uh. No. Te quiero mucho, eres mi mejor amigo, pero hay cosas acerca de ti que no necesito saber. Iré por Kurt.

Fue hacia la sala de estar y se arrodilló para susurrarle algo a Kurt.— Voy a pedir pizza, ve a encargarte de tu novio.

— ¿Ahora? —murmuro Kurt.

— Ahora.

— ¡Kurt! —chilló Rachel indignada.

— Sí, gracias orejotas, —estalló Kurt poniéndose rojo.— Mantente en compañía de tu novio. Volveré en un momento.

Kurt entró a la cocina y encontró a Blaine inclinado, casi doblado completamente. No dijo nada, sólo lo arrastró de la mano y lo llevó al baño escaleras abajo, donde cerró la puerta con seguro antes de empujarlo contra la pared y besarlo con avidez.

— Gracias, oh Dios, gracias... —dijo Blaine antes de que los labios de Kurt estuvieran sobre él nuevamente, su lengua ahondando en la cálida boca mietras sus manos trabajaban expertamente en los pantalones de Blaine para abrirlos y bajárselos. Le siguio la ropa interior antes de girar a Blaine y clavar sus brazos contra la pared.

Blaine gimió profundamente cuando escuchó a Kurt bajarse los pantalones, casi viniéndose cuando Kurt giró el tapón.— ¡Mierda! ¡Oh Kurt!

— Blaine, te ves tan bien. Santo Dios, estás tan listo y en espera de mi pene.

— Por favor, —la voz de Blaine se escuchaba desesperada de deseo mientras suplicaba una y otra vez.— Kurt, por favor, sólo tómame. Duro. Cógeme, úsame.

— Mierda, Blaine... no hay lubricante aquí.

— La vaselina está bajo el lavabo, —dijo con voz entrecortada.— Kurt, apúrate.

— Eso hago, —jaló el tapón anal sin advertencia alguna, y agachándose pasó su lengua dentro del agujero abierto de Blaine, estirado y rojo, esperando a ser llenado nuevamente.— Oh mi bebé, —lo arrulló, haciendo una pausa por un segundo para descansar su cara ahí y respirar en su interior.— Tan hermoso.

— ¡Kuuuurt! —lloriqueó Blaine, y luego casi sollozó de alivio mientras Kurt se introducía en él y lo cogía duro.— Oh Dios, Kurt, sí... duro. Tan duro como puedas... ¡Dios!

— Deja tus manos en la puerta, —ordenó Kurt mientras agarraba las caderas de Blaine con fuerza.— No te toques. Quiero que te vengas sólo por mi. Sólo por mi.— Empuñó el cabello de Blaine en una mano, manteniendo la otra encajándose duramente en su cadera mientras se estrellaba repetidamente contra Blaine, quien no podía hacer otra cosa más que gemir ante el ritmo frenético que llevaba Kurt. Su orgasmo lo golpeó sin previo aviso mientras jadeaba y se derramaba en el suelo con las rodillas temblándole por la fuerza del orgasmo. Kurt lo siguió cogiendo a través del éxtasis hasta que tiró de sus rizos aún más fuerte y se vino duro en el culo de Blaine, empujando sus bolas contra él mientras se contraía repetidamente.— ¡Oh Dios! ¡oh, joder, Blaine! —lloró antes de caer contra la espalda de Blaine, respirando con dificultad.

— Gracias, —susurró Blaine.— Estaba tan desesperado.

— Hmm, —sonrió Kurt con suficiencia mientras se abrochaba los panalones.— Creo que me gustas desesperado, —Vio el tapón anal con admiración antes de enjuagarlo en el chorro del agua y dejarlo sobre la encimera.

— ¡Llegó la pizza! —gritó Finn, y Blaine se apresuró a vestirse nuevamente y regresaron a la sala de estar tratando de parecer indiferentes. Decidieron que la siguiente película sería Blues Brothers, pero lo siguiente que supo Blaine fue que estaba siendo maltratado por Santana.

— ¿Qué? ¿Qué está pasando? —murmuró.

— Has estado durmiendo sobre mis pechos por casi una hora, —le dijo ella con total naturalidad.

— Oh, bueno, están suaves. —Blaine se encogió de hombros.

— Dormiría sobre ellos si pudiera, —coincidió Santana.— Pero ahora necesito ir al baño.

Blaine bostezó y se estiró antes de caer en el otro sofá en brazos de Kurt donde lo besó tiernamente.— Te amo.

— ¿Aunque no tenga senos? —bromeó ligeramente.

— Porque no tienes senos, —sonrió.

Santana regresó a la habitación con una mano a la cadera y sosteniendo el tapón anal dorado en la otra.— Anderson, —dijo ella, tratando de reprimir una risita mientras Blaine trataba de esconderse en el cuello de Kurt.— ¿Quieres explicarte?