Esta historia es Arsinoe de Blassenville gracias por permitirme traducirla y gracias a Angela Black Blood por betear.
Capitulo 37
Susan había sido lastimada seriamente durante el incidente, resulto tan lastimada que Madame Pomfrey le había enviado un mensaje a su tía, Amelia Bones. Los amigos de Susan sólo podían visitarla de a dos por vez, así que fueron Harry y Hermione quienes conocieron a la Jefa del Departamento de Ley Mágica en la enfermería el domingo en la mañana.
Madame Bones estaba demasiado preocupada por la condición de Susan para hablar más de unas palabras amables y expresarles lo feliz que estaba de que Susan tuviera tan buenos amigos. Era claro por lo que los chicos habían escuchado antes de entrar que ella comprendía que a veces accidentes sucedían en los juegos de quidditch.
"¡Pero normalmente son los jugadores los que resultan lastimados no niñas pequeñas en el publico! ¿Y comprendo que hubo un asunto con un trol no hace mucho?"
Al menos Susan ahora estaba despierta y podía hablarles, aunque estaba bastante mareada por las pociones. Ella admiro las tarjetas y flores que le habían enviado que estaban ubicadas en su mesita.
"Me voy a perder la reunión de los Exploradores hoy," le dijo con tristeza. "Madam Pomfrey no me dejara ir."
"Claro que no," dijo muy seria la enfermera. "No puedes bailar. Debes reposar esa cabeza tuya. Ahora ustedes váyanse," dijo ella, haciendo un gesto con la mano a Hermione y Harry para que se fueran. "Mi paciente necesita tranquilidad."
Ellos se marcharon, despidiéndose de Madame Bones, que pronto retomo su conversación con Madame Pomfrey.
Harry comento, "Que mala suerte que ella haya resultado herida así."
Hermione meneo la cabeza. "Quizás no fue suerte. Podía ver al Profesor Quirrell durante el juego. Fingí estar leyendo-bueno, estuve leyendo durante la mayor parte del juego-pero cuando termino pude verlo claramente." Ella bajo la voz. "Él estaba mirando la Bludger mientras movía los labios."
Harry se detuvo de golpe. "¿Entonces crees que la hechizo?"
Hermione lo considero, "Bueno, mucha gente estaba conversando o gritando, pero él no lucia asustado o excitado. Se veía como si estuviera concentrándose en algo." Añadió ella, "Creo que él es horrible. Nunca antes tuve un maestro que me asustara. Él era sólo un mentecato hasta ese día que hablo sobre los muggles. Ese día note que estaba asustándonos porque quería. Odio estar en su clase, Harry."
"Tenemos que hacer algo sobre él," gruño. "Sé que el Profesor Snape esta trabajando en eso, pero esto no puede continuar. Ayer Susan fue lastimada. ¿Cuánto tiempo pasara antes que algo peor suceda? Lo vi la otra noche con la Profesora Burbage. Ella le reclamo por la clase de Defensa, y entonces él trato que ella fuera con él a su habitación. Ella quizás habría ido, pero apareció el Profesor Snape y se la llevo de allí."
"¿Ellos no te vieron?"
Él aun estaba inquieto sobre contarle a alguien sobre su preciosa capa, así que sólo dijo, "Soy lo suficientemente pequeño para esconderme tras cualquier coas."
"Deberías tener cuidado," Hermione lo reto. "¡Oh! He estado buscado sobre los Cerberos en la biblioteca, pero nada. ¡Aunque estoy segura de que algo debe salir en la Sección Prohibida!"
En la tarde del domingo, el gato-por así decirlo-no estaba, y los Jefes de Casa podrían reunirse a escondidas de Albus Dumbledore.
Se reunieron en las habitaciones privadas de McGonagall. En su estudio espartano no habían retratos delatores, permitiéndoles de esa manera hablar libremente sobre la insatisfactoria situación en Hogwarts.
"No puedo dejar de pensar que esa maldita Piedra esta en el centro de todos los problemas," les dijo Pomona dejandose caer en un sillón con un suspiro.
Flitwick asintió. "Flamel preguntándole a Albus que le guarde la Piedra-¡suena fantástico!" Entrecerró los ojos, añadiendo astutamente, "Y haciendo tanto alboroto sobre un secreto. Si de verdad quería que fuera secreto, la habría guardado en uno de sus cajones y no le habría dicho nada a nadie. ¡Pero crear tan extraño y demasiado complicado método de protección! Y decirles a los estudiantes las primera noche aquí que no deben ir a ese lugar-él está planeando algo, y la Piedra definitivamente en una parte importante del rompecabezas."
McGonagall les sirvió té, y bebieron en silencio, cada uno pensando en lo que quería decir. Pomona hablo primero, con su franqueza habitual.
"Espero estar equivocada, pero estoy segura que la llegada de Harry Potter también tiene algo que ver con esto. No quiero creer que Albus involucraría a un niño en uno de sus planes, pero-"
Flitwick estaba observando cuidadosamente a Snape y luego dijo, "Severus, estas preocupado por él, ¿no es así?"
"¿Por quién? ¿Albus? Difícilmente."
La mirada de reproche de Fllitwick lo forzó a ser directo.
"Claro que estoy preocupado por la seguridad de Harry," admitió Snape. "Repentinamente aparece un trol atacándolo en un pasillo. Una bludger convenientemente se suelta y casi le arranca la mitad del rostro. La mala decisión de un maestro termina con él lastimado. Estaba inquieto antes que empezaran las clases cuando Albus nos conto sobre la Piedra. Aunque con los eventos de los últimos meses - Si, estoy muy preocupado en este punto, y creo que tenemos que tomar los pasos que Albus no está inclinado a tomar."
"De seguro él no querrá al niño lastimado," pensó Pomona. "¡Habría creído que Harry Potter era del tipo de estudiante que le agradaba a Albus!"
"Claro que él no es un Gryffindor," murmuro Flitwick.
Minerva frunció el ceño. "¿Perdón?"
"¡Oh, vamos, Minerva!" Flitwick respondió impaciente. "Albus no es exactamente un Director cercano con los estudiantes, pero siempre ha tenido un punto débil por los leones. Mira con lo que les ha permitido salirse a los chicos Weasley durante los años. Y antes fueron el padre de Harry y sus amigos. ¡De seguro yo no les he olvidado!"
"Ni yo," gruño Snape. "He perdonado en su mayoría a Albus por su favoritismo en esos días. Sin embargo, no lo he olvidado: y porque no olvido reconozco que el juicio de Albus Dumbledore no es infalible. Minerva y yo tenemos razones para temer que esta año está siendo desmesuradamente imprudente."
"¿Minerva, de que se trata esto?" pregunto Pomona. "¡No jueguen juegos y guarden secretos!"
McGonagall dejo a un lado su taza y respiro profundamente. "Tienen perfecta razón de esperar honestidad de nosotros. De hecho les pedimos que vinieran aquí, para confiarles lo que sucede. ¿Supongo que han notado que Quirinius Quirrell está actuando muy extraño?"
Pomona frunció el ceño, y Flitwick los miro fijamente.
"Muy extraño," accedió. "No es la misma persona que era antes de marcharse."
"Como siempre, Filius," declaro Minerva, "tus observaciones dan en el clavo. Él no es quien parece ser."
"Ni quien clama ser," agrego Snape. "Por lo menos no completamente."
Sprout y Flitwick escucharon con horror la noticia que el espíritu de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado no se había marchado de este plano de existencia cuando su poder se rompió. El espíritu se había retirado, era cierto, pero ahbai vagado por ahí y había esperado hasta que se alojo en el actual Profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras de Hogwarts.
"¡Sabía que el puesto estaba maldito, pero normalmente algo malo sucede al final del año escolar, no antes que empiecen las clases!" Pomona meneo la cabeza, y comió un pastelito de chocolate para calmar sus nervios.
"El tartamudeo," considero Flitwick. "el turban, el olor. ¡Hemos estado ciegos! ¿Cuándo averiguaron eso?"
"Sabía que algo andaba muy mal antes que comenzaran las clases," admitió Snape. "Cuando lo vi en el Callejón Diagon y apenas lo reconocí." Con reluctancia añadió, "pero eso no es lo peor de todo."
Lentamente les conto la historia de la violenta reacción de la cicatriz de Harry durante su encuentro, y de los continuos dolores de cabeza después.
"¿Su cicatriz?" Flitwick estaba fascinado. "La cicatriz reacciona ante la presencia de-de"
"Así es."
"Sabía que la cicatriz era muy notable. La pura forma-"
"¡Oh!" accedió Pomona. "¡Comprendo lo que quieres decir! ¡Ver la marca del sol! Un signo tan poderoso."
Snape frunció el ceño. Al parecer él era el único del personal que no había notado el símbolo rúnico en la cicatriz de Harry. Era su propia culpa por no estudiar runas. Algún día tendría que remediar esa falla en su educación.
¡Si el Señor Oscuro y Albus Dumbledore me dejan tiempo!
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de Minerva.
"La cicatriz también tiene otras propiedades," les dijo ella. "Más siniestras. Severus ha encontrado evidencia de que es la clave para que el espíritu permanezca entre nosotros."
Snape les dio una breve y franca explicación sobre que era un horcrux y sus propiedades. Luego les dijo lo peor de todo.
"Minerva y yo creemos que estaba planeando crear un horcrux la noche que ataco a los Potter. Algo salió mal y quedo sin cuerpo. El fragmento de alma se alojo en la cicatriz de Harry. Quizás el niño fue lastimado y el trozo de alma encontró un lugar conveniente donde alojarse. No lo sabemos. Sabemos, sin embargo, que el fragmento existe, que ata al Señor Oscuro a nuestro mundo, y que esta sellado en la cicatriz de Harry, que apesta a Magia Negra. En estos momentos no sabemos cómo destruir el horcrux aparte de destruir su recipiente. Obviamente, no tengo intención de matar a Harry."
Esta bomba, como era de esperar, dejo a sus dos colegas sin palabras por unos momentos. Pomona sólo pudo jadear, "¡Ese pobre, pobre niño!"
Flitwick, sin embargo, después de un rato, tuvo mucho que decir.
"¡Pero esa es la cosa más estúpida que he oído!" protesto, sus voz elevándose a un chillido. "¿Deliberadamente fragmentar su alma? ¡Qué tontera! ¡Si, si, Pomona! ¡No me mires así! Por supuesto que es algo malo, eso no es necesario decirlo. ¡El punto es que también es una cosa idiotez! Comprometería las funciones cerebrales más importantes. ¡Volvería a la persona totalmente irracional! Uno no podría morir, claro está, pero seria una media vida, con casi todo lo que crea la personalidad, destruido."
"Una personalidad como la del Señor Oscuro no es una perdida," murmuro Snape.
Flitwick se cayó brevemente. "También afectaría la apariencia física," comento. "Él debió estar absolutamente desesperado para hacer algo así."
"Es muy extraño," recalco Pomona. "Quiero decir-él estaba muy cerca de ganar. ¿Entonces porque?"
"Estaba obsesionado con la inmortalidad," respondió Snape . "Tal vez sería la piedra angular de su triunfo: victoria sobre sus enemigos y sobre la muerte al mismo tiempo."
"Desafortunadamente," agrego Minerva, juntando sus dedos en pensamiento. "Desde cierto punta de vista, funciono. Él ha vuelto, aunque sea sólo un espíritu aprovechándose de otro mago. Obviamente preferimos destruir el espíritu sin destruir a Quirinius."
Flitwick meneo la cabeza. "Si fue posesión voluntaria, sus opciones de sobrevivencia no son buenas."
"¡Pobre Quirinius!" se quejo Pomona. "¡Que horrible! Estab tan emocionado por viajar fuera del país - siempre un buen erudito. ¿Qué lo habrá tentado para permitir que Quienes-Ustedes-Saben lo posea?"
"Claro que," dijo Snape, "el término ' posesión voluntaria ' está abierto a interpretación. En algunos casos, 'voluntaria' podía incluso significar situaciones en que subterfugio o hechizos de compulsión fueron usados. El grado de consentimiento puede ser ambiguo. Podríamos tratar de separarlos y ver que pasa."
"Pero no debemos movernos muy pronto," dijo Minerva. "Es terriblemente importante que encontremos formas para que el plan de Albus tenga éxito."
"¿Nos importa si la Piedra es destruida o no?" pregunto Flitwick. "Si tratamos de preservarla al igual que a la vida de Quirinius todo se vuelve mucho mas complicado."
Minerva ya había tomado una decisión al respecto. "Creo que es esencial que la Piedra no caiga en las manos equivocadas. Es mejor que sea destruida a que caiga en las manos del Que-No-Debe-Ser-Nombrado."
"Estoy de acuerdo," dijo Snape. "Y por ahora parece estar bien protegida dentro de un espejo encantado-el Espejo de Oesed. Albus dice que alguien que quiera usar la Piedra no puede sacarla. Admitamos, por el momento, que el encantamiento de Albus es suficientemente fuerte. Al parecer lo que él espera es que el Señor Oscuro quede extasiado por la visión del espejo quedando inmovilizado. Eso está bien. ¿Y entonces qué? ¿Acaso planea que Quirrell mire el espejo hasta que muera de hambre y sed de esa amanera regresando el Señor Oscuro a su forma espiritual? ¿Entonces que pasara con el espíritu? ¿Sera ira a la deriva lejos para tratar de encontrar otro anfitrión?"
"Severus y yo casi fuimos atrapado por el espejo, " admitió Minerva. "Si yo hubiera estado sola, habría sido atrapada. Los encantamientos del espejo te muestran tus deseos más profundos, y pueden ser bastante-absorbentes. Por suerte, chocamos nuestros codos y nos distrajimos lo suficiente como para recuperar nuestros sentidos."
"Pero-" la voz de Pomona se detuvo. "-si Albus esta confiando en el efecto de este espejo en una sola persona -bueno-quizás esto suena un poco tonto, pero en realidad no pueden decir que el pobre Quirinius, como está ahora, es una sola persona. ¡Quiero decir, hay dos almas allí, y deben comunicarse, y yo personalmente me distraería si tuviera a alguien dentro de mi cabeza hablándome!"
"¡Caracoles! ¡Eso es cierto!" Flitwick salto de su silla y comenzó a pasearse. "Debe haber un dialogo interno constantemente pasando. ¡El hechizo del espejo entonces no funcionaría bien!"
"He considerado el problema," admitió Snape. "Hay maneras de aumentar el poder del espejo- formas de obligar al observador a permanecer indefinidamente observando-incluso formas de atrapar al espíritu si libera el control sobre el sujeto poseído-"
"Un circulo de sal, y la Configuración de Baphomet!" exclamo Flitwick. "Los nigromantes los han usado para controlar demonios. ¡Algo así podría funcionar!"
"Quizás no sea posible destruir el espíritu del Señor Oscuro," les advirtió Snape. "Sin destruir el horcrux permanecerá atado a este plano terrenal. Lo mejor que podemos hacer es confinarlo."
"Bueno, eso suena bien para mi," dijo Pomona pragmáticamente. "Cuerpos pueden ser confinados en Azkaban, y espíritus pueden ser embotellados. ¡Recuerden como Salomón embotello a los djinns! De seguro puede hacerse. ¡Meterlo dentro de un cristal y dárselo a Albus como pisapapeles!"
Lo absurdo de todo esto saco una risa nerviosa de Flitwick. Aun estaba pensando con rapidez, y luego dijo, "¿Dicen que ustedes vieron el espejo?"
Snape sòlo hizo una mueca. Minerva respondió, "Así fue, y es un cosa horrible."
"Me gustaría echarle una mirada," les dijo Flitwick. "¿Lo examinaron por los varios patrones de encantamientos?"
"Filius-" dijo Minerva con exasperación, mirando a Snape, "-apenas pudimos escapar de la habitación. Yo fui atrapada casi de inmediato por las visiones que me mostro. No, ninguno de los dos lo examino. ¡No recomiendo buscarlo-y mucho menos a solas!"
"Mi querida Minerva, ahora que me lo han advertido, puedo tomar las precauciones necesarias. El espejo quizás puede hacer más de lo que piensas. Hay algunos encantamientos espejo-bueno, en realidad hay cientos de ellos, pero estoy pensando en algunos-la Proyección Dodgson es uno de ellos-que puede permitir infiltración en los bolsillos dimensional dentro de los espejos."
"Quizás Albus uso eso para esconder la Piedra," dijo Pomona excitada. "¿Pero acaso Quienes-Ustedes-Saben podría usar algo así para robarla?"
"De seguro Albus considero eso." Flitwick se volvió a snetar en su silla pensado. "En realidad hay todo tipo de posibilidades. Debo pensar sobre esto. ¡Y debo ver el espejo yo mismo!"
La idea de enfrentarse al objeto otra vez hizo que Snape se sintiera ligeramente enfermo, pero claro Minerva era una consumada Gryffindor.
"Entonces vamos antes de cenar. Síganme."
Snape los hizo esperar unos minutos, mientras iba por el floo a su propia habitación. Si varios pasarían por su desafío, le correspondía rellenar todas las pociones. Esperaba que ahora hubiera una manera más fácil de pasar las llaves voladoras de Filius que otro loco vuelo en escobas.
Y así fue. Esta vez se movieron más rápido por el laberinto, sabiendo que esperar, y cada uno con un atajo. Por supuesto ya no había un trol con quién lidiar. Las llamas negras de Snape fueron muy admiradas.
Y fue útil tener un Maestro de Encantamientos con ellos cuando alcanzaron el espejo. Pomona y Flitwick insistieron que debían echar una mirada ellos mismos-"sólo esta vez"-pero ni Snape o McGonagall tenían el menor deseo de ver esas visiones otra vez. Flitwick conocía un útil encantamiento para protegerlos, y fue arreglado que después de cinco minutos él y Pomona serian sacados. Después de eso, Flitwick estaba bastante estremecido y Pomona estaba tristemente nostálgica.
"No fue tan malo," declaro ella. "Bue bastante interesante, en realidad –pero son tonteras, por supuesto," añadió con rapidez.
Flitwick, tuvo cuidado de no mirar directamente al espejo otra vez, ocupándose con medidas y análisis, tomando notas con su favorita pluma azul. "Es un objeto sorprendente, saben," dijo en voz baja. "No tan antiguo como creerían. Estilo nuevo renacentista, probablemente del siglo diecinueve. Creo que los encantamientos originales son obra de Sheridan Le Fanu-excelente trabajo-con agregados posteriores-algunos bastante recientes-y ese de seguro es trabajo de Albus-muy distintiva. ¡Aja! ¡Ahí está la Piedra! ¡Tipo inteligente!"
Snape lo dejo tranquilo, sólo echándole una mirada de cuando en cuando para asegurarse que no fuera atrapado por el espejo. Pomona y Minerva estaban discutiendo en voz baja formas de ayudar a Quirrell.
Minerva se giro hacia Snape. "Creo que dijiste que había una poción que podía soltar la conexión de alguna manera."
"Podría ayudar," comento Snape. "Aunque necesitare raíz de moly, y no creo poder conseguirla en meses."
"No en los invernaderos," accedió Pomona. "Crece salvaje en Sicilia y Malta, claro, pero no reacciona bien a aparición o traslador. Podría ir al sur y poner una en una maceta, pero tendría que volar de vuelta, y eso tomaría varios días. Ninguno de nosotros puede irse tanto tiempo hasta las vacaciones de navidad."
"Seria extremadamente útil," dijo Snape sintiéndose aliviado ante el prospecto de cosas avanzando mas rápido. "Sería bueno comenzar a darle la poción durante las vacaciones, ya que causara cambios de comportamiento."
"¿Cómo piensas darle la poción sin que lo note?" pregunto Minerva.
Snape sonrió recordando a la devota Muffy amiga de Harry. "Ese, Minerva, es el menor de nuestros problemas."
Dumbledore regreso a Hogwarts a tiempo para una agradable cena en el Gran Comedor. Algunos individuos bien situados en el Ministerio estaban preocupados por algunas cosas extrañas que habían oído de sus niños. Amelia Bones, en especial, después de visitar a su sobrina lastimada, había necesitado muchas promesas tranquilizadoras.
La situación en realidad había sido desafortunada-nadie lo sabia mejor que Albus Dumbledore – pero sería tonto y contraproducente crear pánico, que sería muy fácil de causar si descubrían el terrible secretos que sólo él conocía. Primero debía lidiar con el pobre Quirinius, y mientras más pronto mejor.
Su invitado se estaba volviendo una molestia. Tom había sido un estudiante brillante, pero en el mundo real su impaciencia había probado ser su perdición. Él era demasiado impulsivo para estrategias a largo plazo, e inevitablemente usaba la fuerza bruta cuando quizás una varita sería mas lenta pero a larga más efectiva.
Era evidente, incluso ahora. Tom no podía pasar inadvertido y engañarlos a todos hasta que el premio estuviera seguro en sus manos. Tenía que hacer un espectáculo de sí mismo-atormentando a su anfitrión -indiscretamente demostrando su conocimiento superior –amenazando a los inocentes sin más razón que porque podía.
Una vez más, va a abrazar mas de lo que puede agarrar.
Dumbledore a menudo había considerado como la guerra habría ido de la manera incorrecta si Tom no hubiera sido tan impaciente tratando de hacer todo a la vez. Si se hubiera enfocado en ganar poder sin distraerse por su búsqueda de la inmortalidad-o por el contrario, si primero hubiera logrado la inmortalidad y luego buscara el poder supremo -bueno, las cosas podrían haber llegado a ser muy sombrías. Tratar de crear un horcrux justo cuando estaba a punto de conseguir que el ministerio se rindiera debido al terror-esa lección Dumbledore la había tomado a pecho.
Uno debes ser moderado en todas las cosas, uno debe aceptar que l poder y la vida tienen límites.
Sus propios planes parecían suficientes. Era un asunto miserable arriesgar la vida del niño como sentía debía hacerlo. Dumbledore sólo podía poner sus esperanzas en las protecciones de la querida Lily. En el peor de los casos, Tom Ryddle seria terminado de una vez por todas. En el mejor, Tom Ryddle aun seria eliminado y Harry Potter sobreviviría su primer año en Hogwarts.
Un muchacho tan bueno y decente. Animado y curioso, como su padre, y divirtiéndose tanto con la Capa. Sin duda, saldría esta noche. Dumbledore debía mover el espejo a un lugar más accesible, y con algunos cambios y algo de sutil orientación, Harry llegaría a él por accidente...
En la Sección Prohibida chillo una alarma y Harry salió corriendo. Paso a Filch en la entrada, colándose bajo su brazo, marchándose por el pasillo.
No sabía hacia donde iba. Estaba oscuro, y le tomo un minuto poder orientarse. Se escondió tras una armadura al escuchar voces acercarse.
Filch estaba diciendo, "Me dijo que me dirigiera a usted directamente, Profesor, si alguien andaba por ahí en las noches. Alguien estaba en la biblioteca-en la Sección Prohibida."
Para su horror, fue el Profesor Snape quien respondió. "¿La Sección Prohibida? Bien, entonces no pueden estar lejos. Los atraparemos."
Harry se estremeció ante lo enojado y decepcionado que estaría el profesor si descubría a Harry vagando por ahí después del toque de queda. Significaría detención, un buen regaño, y un adiós a su maravillosa capa. Se alejo lo más callado que pudo. Había una puerta entreabierta a su izquierda. Tenía el espacio suficiente para poder entrar sin tener que moverla. Los dos hombres pasaron, y Harry se apoyo contra la pared, escuchando alejarse los pasos. La Sra. Norris se acerco a él, estirando su cuello para olfatear mejor, y Harry sin hacer ruido cerró la puerta en su cara.
Mirando alrededor, vio que estaba en un salón desocupado. Ventanas altas dejaban entrar la luz de la luna. Podía distinguir uno escritorios y sillas apiladas contra una pared. En la pared frente a él había algo que no parecía pertenecer allí: era un magnifico espejo alto que llegaba casi al techo, con una extraña inscripción.
Queriendo verse sin reflejo, se paro frente al espejo. Con un jadeo, se dio la vuelta.
La habitación estaba vacía. Con el corazón acelerado, se giro de nuevo hacia el espejo.
¡Sí! Él estaba alli, sonriendo, luciendo muy feliz y confidente, vestido en su linda túnica verde con los botones de oro de verdad. Tras él estaba el Profesor Snape, con esa mirada complacida que usaba como sonrisa, una mano apoyada en el hombro de Harry. A su otro lado estaba la Profesora McGonagall, luciendo muy aprobadora.
Sus amigos estaban en el piso a su alrededor, cómodos y sin preocupaciones: Draco y Hermione estaban jugando ajedrez; Neville estaba mostrándoles su sapo a Ernie y Justin; Cedric estaba junto a ellos, una sonrisa en su rostro; y también estaban Susan, Hannah y Sally, las tres hermosamente vestidas, bailando y riendo.
También habían otras personas: la Profesora Burbage con una túnica lila pálida, sonriéndoles con amabilidad, su mano sobre el brazo del Profesor Snape. También estaba su jefa de Casa, la Profesora Sprout, dándole una gran sonrisa, y el Profesor Flitwick aplaudiendo. Todos los Exploradores estaban allí, y algunos de los Hufflepuffs mayores. La visión aumento, y ahí estaban los padres de Draco, dignos y corteses; y la abuela de Neville que ahora estaba tan orgullosa de Neville. Todos se veían felices y Harry sabía que era porque estaban seguros. ¡Ahí! Lejos en el fondo, el Profesor Quirrell había sido atrapado y estaba siendo encarcelado y nadie que le importara a Harry seria nuevamente lastimado.
El reflejo no se desvaneció, miro y miro, mitad alegre mitad asustado. Si sólo todo pudiera ser siempre así...
Un ruido repentino lo alerto. Era tarde, y no podía seguir aquí mucho más. Alejo sus ojos del espejo susurrando, "Volveré," y salió apresurado de la habitación.
