Disclaimer: Los personajes son propiedad de Meyer, la historia es de mi imaginación.
Summary:
"Edward Cullen, el jugador de fútbol más exitoso tiene una vida bastante complicada con un revoltoso niño de cinco años. Lo que menos necesita ahora mismo es esa atractiva mujer que llegará a controlar su carrera y probablemente su corazón."
CAPÍTULO TREINTA Y OCHO
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Niklaus estaba en un estado neutro. No sabía lo que sentía, pero tampoco sabía si se sentía enfadado, triste, desesperado, contento o feliz. No. Niklaus estaba sentado en un escalón de la suite donde se encontraban, en el desnivel que había para separar la sala de estar y la cocina. Sentía el sol del mediodía golpearle en el costado de la cara. El pequeño miraba sus pies desnudos mientras arrugaba su nariz. No sabía lo que sentía, en definitiva.
Edward y Bella seguían durmiendo en la habitación porque se habían quedado hasta muy tarde con los demás adultos, festejando el hecho de que Alice y Jasper iban a contraer matrimonio. Elizabeth había sido quien llevó a acostar a los niños cuando los observó cansados.
A pesar de que su cuerpo estaba muy descansado, Niklaus no se sentía relajado, y al final decidió que estaba aburrido. Eso era lo que tenía. Era medio día y él podía estar en la playa o en la alberca. Servicio a la habitación había llegado hacia dos horas atrás con un montón de comida sólo para Klaus. El niño se sentía el rey del mundo en cuanto tuvo toda esa comida frente a él. Pero ahora se sentía aburrido.
Se puso de pie, decidido de dejar de estar de aquella manera y atravesó la sala de estar para poder ir al pasillo que daba a las habitaciones. Ni siquiera se molestó en toca la puerta de madera color oscuro. Él no tocaba la puerta antes de entrar. Una vez dentro, escuchó a sus padres hablar, pero no sabía muy bien de qué. Mamá Bella estaba muy bien recostada en la cama y papá Edward estaba de costado, casi sobre ella. ¡Ellos estaban sonriendo! Eso era porque no estaban aburridos. ¿Por qué Niklaus era el único que estaba aburrido?
─ ¡Es injusto! ─exclamó el niño, yendo a ponerse frente a la cama, con las manos en las caderas.
Sobresaltada por la exclamación, Bella alzó la mirada para ver a su pequeño frente a ella. Había olvidado ponerse de pie para poder vestir nuevamente al menos la ropa interior, pero no había sido de aquella forma. El único con una prenda puesta era Edward, por suerte. Ambos miraron a Niklaus un tanto confundidos.
─ ¿Qué es injusto, enano? ─preguntó Edward con una sonrisa burlona en el rostro.
El niño los apuntó con el dedo acusatorio.
─Ustedes están riendo, ¡y yo estoy allá afuera aburrido! ¿Por qué no me invitaron?
Bella le miró con una sonrisa enternecida y se sentó en su cama, recargando la espalda en la cabecera, dejando que la sábana le cubriera por encima de sus pechos. Alargó los brazos en su dirección.
─Ven aquí, enojón, no creí que estuvieras despierto.
Sin esperar a que le dijeran más, Niklaus corrió por el espacio que los separaba y saltó como un resorte a la hora de subir a la cama. Se apresuró a subirse encima de Bella, con cada una de sus piernas al lado de ella y su cabeza en el hombro de mamá. Estaba muy sonriente en esos momentos.
─Cambias de humor muy fácilmente, enano ─le dijo Edward mientras le revolvía sus cabellos dorados.
─Es que estaba aburrido, no me gusta estar aburrido.
─A nadie ─respondió Edward, y le acarició la espalda, notando como el niño se retorcía debajo de sus dedos por las cosquillas─. ¿Qué es lo que vamos a hacer?
─El día de mañana será la boda, supongo ─contestó Bella mientras sus labios estaban en los cabellos dorados de su bebé. Eran tan suaves que a ella misma le daba envidia─. Así que todo el mundo estará ocupado y me pondrán los nervios de punta.
Niklaus alzó la cabeza y miró a su mamá con atención.
─ ¿Por qué no estás con tía Alice, mami?
─Porque no quiero estar ayudando con la boda. Sé que es mi mejor amiga pero simplemente no tengo ganas de eso ─Sabía de sobra que eso no tenía por qué decírselo a Niklaus, sin embargo, necesitaba decirlo para poder darse a sí misma una razón por la cual no estaba mirando el tipo de flores.
Edward se le observó unos momentos. Ella tenía motivos por los cuales no quería estar organizando una fiesta y él lo respetaba. No iba a dar ninguna opinión porque no era como si ella la necesitara. Además, Alice tenía a muchas mujeres amantes de las fiestas con ella. Incluso Elizabeth estaba con ella. Elizabeth organizaba las mejores fiestas cuando estaba en su juventud y cuando sus hijos querían una también. La enana o podía pedir más.
─Entonces ¿qué les parece si vamos a un lugar? Sólo nosotros tres, nadie más.
─ ¡Vamos a surfear! ─exclamó Niklaus con una sonrisa de oreja a oreja mirando a sus padres con sus ojos muy abiertos─. Vamos, por favor, vamos.
Edward miró en dirección a Bella para poder saber si ella estaba de acuerdo. Cuando le miró esbozar aquella sonrisa que le derretía supo que iba a ser así.
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Una vez que los tres estuvieron listos para poder ir a surfear, Edward recibió una llamada de Emmett, diciéndole que tenían que festejar la despedida de soltero de Jasper. Por supuesto que iba a ser por la noche, de modo que podía asistir a la cita que tenía con Bella y Niklaus en el agua. Más tarde, Bella recibió su llamada también. Rosalie le estaba invitando a divertirse esa noche. Incluso la abuela Lydia iría.
Al llegar a la playa, Niklaus se mantuvo de la mano de su madre porque sentía que si la soltaba iba a echarse a correr. Lo cual era totalmente cierto. Bella tuvo que presionar su mano un par de veces cuando sintió que él niño necesitaba correr para hundir más sus pies en la arena. Bella, por supuesto, llenó el cuerpo de Niklaus con protector solar. Al igual que ella, porque su piel en el embarazo era más sensible y necesitaba protegerse.
Una vez ambos en sus respectivos trajes de baño, esperaron a Edward con los pies dentro del agua. Una vez que lograron divisarlo a lo lejos, Niklaus corrió a ayudarle con su propia tabla de surf… porque el niño estaba realmente entusiasmado por eso. Iba a pasar tiempo a solas con sus padres y sin nadie que les molestara.
─No puedo creer que me obligues a hacer esto, amor.
Edward sonrió con cierta diversión y tan sólo encogió los hombros.
─Lo hacemos por Niklaus. Será interesante mirarte sobre la tabla.
─ ¿Qué pasa si me caigo o algo? Tienes suerte de que Jude no sea tan grande…
Niklaus se volvió hacia a ellos con el ceño fruncido y los empujó hacia el fondo de la playa.
─No, Jude ahora no. Ahora están con Nik ─les dijo el niño mientras se amarraba la cinta al tobillo sin ayuda de nadie.
─Sólo Nik hoy.
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Cara estaba mirando fijamente los ojos grises de su padre. Estaba enojada, enojada de verdad. Y Jasper lo sabía, lo que lo hacía aun peor. La pequeña niña estaba con las piernas cruzadas y los brazos cruzados también, haciendo un movimiento con la boca que claramente a Jasper le recordaba a la madre de la pequeña. Era el mismo gesto cuando estaba molesta.
─Vamos, Cara, ¿Por qué no hablas conmigo? Necesito saber lo que piensas.
La niña fulminó con la mirada a su padre y negó con la cabeza.
─Pudiste hacerlo antes de pedirle a Alice que se casara contigo.
─ ¿Por qué no te gusta Alice?
─ ¡Porque no!
Jasper suspiró y negó con la cabeza, yendo a acuclillarse frente a ella para poder tomarle de las manos y hacerle mirarle.
─Tiene que haber una razón más precisa, princesa. ¿Por qué no te gusta Alice? Dime, a Isobel le encanta.
Cara zafó las manos de las de su padre y las mantuvo para sí misma.
─Porque Isobel no conoce a Alice.
─Tú tampoco la conoces realmente, Cara.
─No quiero una mamá ahora que no sea Bella… pero eso a ti no te importa porque te vas a casar con ella.
Jasper suspiró nuevamente, frotándose el rostro con las manos.
─Tienes que dejar que papá sea feliz… Si papá se casa con Alice entonces la bebé que está en su panza estará en nuestra familia.
Cara se le quedó mirando con enojo durante un largo tiempo, donde Jasper esperó de manera paciente hasta que miró como el ceño de su pequeña se iba relajando poco a poco. Sin embargo, podía ver la tensión en su cuello gracias a que estaba apretando los dientes.
─Bien ─dijo la niña alejándose dos pasos de su papá─. Yo estaré sentada con Niklaus.
El rubio carraspeó.
─En realidad esperaba que tú llevaras los anillos.
Cara negó de manera rotunda.
─Con Niklaus, dije.
No habría manera de cambiarle de parecer. Ella había accedido ya a lo que Jasper había pedido, de modo que realmente no se podría decir que ella accedería a más.
El rubio asintió sólo una vez y se puso de pie, sacudiendo sus ropas de algo inexistente. Le tocó la cabeza a su hija sin revolverle los cabellos.
─Con Niklaus, entonces… gracias, princesa ─se agachó para poder darle un abrazo y un beso en su mejilla.
Cara sólo se quedó ahí, con los brazos a sus costados sin hacer nada. Una vez que su padre se separó, ella corrió en dirección a la playa, donde estaba ahí su tío Emmett y Aaron.
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─ ¡Y entonces él me dijo: Esperaba que tú llevaras los anillos"! ¡No!
Niklaus miraba a Cara con los ojos bien abiertos, sorprendido porque estaba muy enojada. Él le había hecho enojar algunas veces con cosas que decía o hacía con otras niñas pero nunca así. Cara ya no quería a su tía Alice… Y ellas antes se querían mucho.
─ ¿Por qué no? ─preguntó el niño rubio sin apartar la mirada de su amiga.
─Porque no quiero que mi papá se case con Alice ─exclamó Cara con lágrimas en los ojos.
─Alice es buena persona ─respondió su amigo tomando la mano de Cara en forma de consolación─. Y tú la querías antes, ¿recuerdas lo que me dijiste acerca de tener un hermanito? ─Cara asintió─ será genial… seremos como familia, ¿entiendes? ¡Serás mi prima!
Cara arrugó la nariz.
─Yo no quiero ser tu prima. ¡Yo soy tu novia!
Niklaus hizo un gesto de terror y negó con la cabeza mientras se tomaba el rostro con las manos negando con la cabeza de lado a lado. El pequeño se miraba tan jodidamente tierno de esa manera. Movió su muñeca donde estaban los brazaletes de goma que ella le había dado una vez.
─Bueno… pues entonces eres mi novia. Pero no te enojes ¿sí? A mí la tía Alice me pidió ir al frente de ella con un anuncio. Creo que es ese que dice que "Ahí viene la novia" o algo así. ¿Quieres ir conmigo? Así no llevarás los anillos. Alguien más puede hacerlo.
Cara pareció pensárselo lo suficiente mientras hacia un gesto con los labios. Después parpadeó un par de veces y sonrió y asintió.
─De acuerdo, acepto ir contigo.
Contento de que Cara estaba de buen humor, Niklaus sonrió de manera amplia, haciendo que sus mejillas sonrosadas por el sol se estiraran. Se acercó donde ella estaba para poder darle un suave beso en su mejilla.
─Muy bien, me gusta cuando sonríes, ahora… ¿vamos a nadar?
Con una sonrisa aún más amplia, Cara asintió en un sólo movimiento, le tomó de la mano y le llevó corriendo para poder lanzarse a la piscina.
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Todo el mundo estaba estresado, todo porque Alice no había querido estresarse diciendo que ella era la novia y que además, estaba muy embarazada. La gran excusa de Alice. Bella también estaba embarazada y no se estaba quejando, sin embargo, le dejó tener su momento.
Todo estaba más que listo. Las enormes flores que Alice había escogido ya estaban bien puestas en el lugar que será de la ceremonia. Esos colores tan brillantes hacían todo aún más encantador y al estilo Alice.
Los niños estaban bastantes adorables vestidos de blanco. Niklaus tenía una flor de color amarillo chillante en el bolsillo de la camisa que llevaba puesta. Por otro lado Cara llevaba una flor del mismo color adornando su peinado. Estaban completamente adorables. Isobel y Aaron iban de la misma manera… sólo que su flor cambiaba a color fucsia. Una combinación extraña pero agradable y alegre.
La señora Lydia se acercó con una enorme sonrisa en el rostro a Alice y le dio un abrazo bastante cariñoso.
─Te ves hermosa, Alice. Jamás imaginé verte vestida de blanco.
Alice tuvo ganas de rodar los ojos pero sonrió en grande con cierta diversión.
─La verdad es que yo tampoco ─respondió─. Pero Jasper tiene ese algo que me hizo cambiar de opinión.
─Me alegro mucho de que así sea ─la mujer mayor fue a darle un fuerte abrazo, tanto como sus débiles brazos pudieron y Alice lo devolvió de la misma manera.
─Gracias…
─ ¡Alice! ─llamó Rosalie, interrumpiendo el momento de la señora Lydia y ella─. Apresúrate, ya debes estar lista… Abuela, ve a sentarte, el abuelo está esperándote para recordar el día de su boda.
La señora Lydia hizo un gesto con la mano que restaba importancia.
─Fue un día espantoso. Lo único que quería era irme a casa y estar con tu abuelo, pero mis padres nos obligaron a casarnos… ¿sabes? Daba igual si me casara o no, yo sólo lo quería conmigo.
Alice miró con cierta simpatía a la señora Lydia y después a Rosalie.
─Rose, amo a tu abuela. Es tan romántica… espero llegar con Jasper igual que ella con tu abuelo.
Rosalie colocó las manos en las caderas.
─Para pensar en eso primero tienes que caminar hacia donde estar Jasper y decir "acepto". Y para que eso suceda debes apurarte. Los niños ya están listos.
Una vez que Alice se despidió de la abuela Lydia como una mujer soltera, caminó donde estaba un arco, quedándose detrás. El lugar era bastante hermoso, y que fuese en la playa lo hacía aún mejor. Alice miró a Cara y a Niklaus bastante juntos, sosteniendo el letrero de la última oportunidad de Jasper… aquello había sido idea de Emmett, por supuesto. Isobel estaba lista con los anillos e iba a caminar hacia donde estaba su padre en cuanto se lo indicaran. Y Aaron iba a sostener la cola del vestido de Alice, porque, a pesar de que era en la playa, ella quería una cola larga. Cosas de Alice.
Una vez que todo estuvo listo, Esme hizo una ligera y discreta seña a Isobel para que caminara con los anillos. La pequeña iba con una enorme sonrisa en su rostro y se notaba como sus ojos grandes brillaban de la emoción. La familia se enterneció al verle. Después de un rato, Niklaus y Cara pasaron con el cartel de última oportunidad para Jasper, con el cual, todos los de la ceremonia rieron. Incluso el padre estaba sonriendo por eso. Seguido de ellos estaba Alice, con su barriga que parecía sandía sobresaliendo se sus caderas. Y detrás Aaron, sosteniendo su cola.
Aquella escena era jodidamente adorable, pensó Bella. Su amiga se estaba casando con el hombre que quería y también se estaba casando en un lugar donde no había nadie quien los molestara… el sueño de cualquier persona que tenía una vida como ellos. Bella estrechó la mano de Edward durante toda la ceremonia. Lo que Bella no sabía ─porque estaba muy emocionada prestando atención a su amiga y a Niklaus al lado de ella junto con Cara─ era que Edward le estaba mirando la mayor parte del tiempo.
Ciertamente, Edward se encontraba celoso de su amigo. Le había resultado fácil simplemente proponérselo a Alice y después, casi al día siguiente se estaban casando. No era simplemente justo. Sin embargo, sabía que cuando fuera el momento, sería lo mejor del mundo.
En cuando Alice concluyó con la frase, "Sí, claro que sí acepto", toda la familia se puso de pie de inmediato para poder aplaudir. Porque eso era lo que hacía una familia unida y querida como la que estaba presente. Esme y Elizabeth estaban llorando a moco tendido. La pequeña Alice estaba creciendo por completo en poco tiempo.
Niklaus saltó en cuanto todos los demás lo hicieron y tomó a Cara de las manos para poder alzárselas y hacer que saltara también, junto con Isobel y Aaron.
─ ¡Cara, ya tienes mami! ─dijo Niklaus con una gran sonrisa.
Fue entonces cuando Cara cayó en cuenta de que lo que decía Niklaus era cierto. Ya tenía una mami, no importaba si era Alice o Bella. Cara tenía una mami propia pero que también compartiría con Isobel y con la bebé que tenía en su interior. Ella tenía una mami ahora, a la que podría contarle cosas de chicas y cosas de moda.
Al darse cuenta de eso, no fue necesario que Niklaus mantuviera sus manos arriba. Ella misma comenzó a saltar, sin importarle que la arena se metiera en exceso en sus sandalias y entre sus dedos. Estaba celebrando que tenía una familia completa.
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Después de la ceremonia, por supuesto, vino la fiesta en la cual, las mujeres mayores, Rosalie, Bella y Alice no hicieron más que bailar y celebrarlo porque bueno, les encantaban las fiestas. Ni como negarlo.
Por supuesto que Niklaus, Cara e Isobel estaban bailando también. Incluso Aaron, lo cual era un gran avance porque antes ni siquiera se imaginaba convivir demasiado con sus primos.
Los siguientes días en la isla fueron tranquilos. El objetivo principal era que los niños se divirtieran, al igual que los abuelos. Y realmente parecía que lo estaban disfrutando.
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De regreso a casa todo volvió a la normalidad, excepto que todos tenían un bronceado bastante atractivo. Cara estaba contenta ahora y Niklaus jugaba más con ella y no le miraba triste. Incluso Cara hablaba de Alice con mucho entusiasmo.
Dos días después del viaje, Bella se encontraba recostada sobre la cama, tan sólo con la compañía de Jake, porque Jake era una muy buena compañía. Se quedaba tranquilo, con la cabeza recargada en el vientre hinchado. Era una imagen bastante adorable.
Niklaus estaba en su habitación, tomando la siesta del fin de semana por las tardes. El pobre se había pasado todo el día ayudando a Bella a sacar todo lo que no se necesitaba para la habitación de Jude. Aun no sabían el sexo, pronto lo harían, sin embargo, ya iba siendo tiempo de que hicieran algo al respecto. La habitación no era tan grande como era la de Niklaus, sin embargo, era espaciosa y muy iluminada… Mucha luz natural, como a Bella le gustaba.
Sus caderas estaban anchas y su barriga sobresaliente. Le aterraba seguir creciendo, pero que su barriga creciera era señal de que Jude estaba muy bien ahí dentro. Porque eso era lo que decía el doctor. Jude estaba sano y salvo dentro de mamá por ahora.
Como ahora figura pública, la apariencia era de preocuparse. Todo el tiempo iba a estar saliendo de casa y en una semana sería el lanzamiento de la nueva línea de Calvin Klein. Por supuesto, ella iría para poder representarse a sí misma. Eso le ponía nerviosa. La mayoría del tiempo estaba recibiendo llamadas por parte de los encargados y ella decía lo que necesitaba y daba información que necesitaban por allá. Debía estar en Los Ángeles en una semana.
Después de un par de horas, Bella alzó la mirada hacia la puerta de la habitación en la que ella se encontraba y observó a un niño de seis años con sus cabellos totalmente revueltos. El pequeño se frotaba los ojos con las manos y caminó en dirección a la cama, arrastrando los pies. Una vez que llegó con ella, se arrastró hasta poder dejar su cabeza en el pecho de ella.
─No quiero seguir durmiendo ─murmuró haciendo una ligera mueca.
─Pero si estás aun con los ojos cerrados… ─murmuró ella de vuelta acariciando sus cabellos─. Jake también está dormido.
Niklaus alzó la mirada para poder observar el hocico de Jake sobre su hermanito. Sonrió porque eso le parecía divertido.
─Es que eres cómoda.
─Lo sé… ahora soy una almohada.
Después de eso, nadie dijo nada más. Bella estaba escuchando atentamente su reproductor de música y cantaba en voz baja, como llevaba haciéndolo últimamente. Amaba quedarse en cama y cantar, sabiéndose exactamente todas las letras de las canciones. Parecía una adolescente. Niklaus prestó demasiada atención a la música que su mamá estaba escuchando y ladeó la cabeza, alzándola para poder mirar en dirección al reproductor de música.
─Mami, esas son canciones de viejitos.
─Lo sé, pero a mí me gustan. ¿No crees que son hermosas?
─Sí, son bonitas… pero son para niñas.
─ ¿Sólo porque son de amor? Son muy bonitas.
Y Niklaus decidió no decir algo más, prestando atención a la letra de la música que mamá seguía cantando de una manera tan sentimental que le hacía sonreír porque le parecía divertido también.
Después de cinco canciones, Niklaus volvió a hablar.
─Mami, ¿tú y mi papá van casarse como mi tía Alice?
Bella dejó de cantar, mirando totalmente sorprendida a su pequeño. El niño tenía los ojos muy abiertos, esperando un tipo de respuesta de parte de su madre. Sus labios rositas estaban brillantes por haber pasado su lengua por ellos. Todo adorable e inocente al hacer esa pregunta.
─ ¿Quieres que nos casemos como ellos?
Niklaus, sin pensarlo, negó con la cabeza rotundamente.
─No. Yo quiero que se casen en una enorme casa. Con jardín y alberca y lago y juegos para mí y para mi hermanito Jude.
Bella alzó las cejas ante tal pedimento, casi completamente detallado. Niklaus sabía lo que quería y, ciertamente, su idea de un casamiento era igual que la suya… excepto por el lago y los juegos para los niños. Él pensaba en todo.
─Esa es una buena idea, amor, ¿de dónde la sacaste?
El pequeño rubio todo sus cabellos, dando a entender que de él mismo había surgido la idea.
─Es mía la idea porque a mí me gustan los jardines, lagos, albercas y juegos.
─Además… ¿cómo sabes que Jude estará afuera de mi cuando tu papá y yo nos casemos?
─Porque no puedes casarte gorda.
Eso dejó en blanco a Bella. Acababa de llamarle gorda por tener a Jude dentro de ella. Mierda. Si Niklaus acababa de decirle de esa manera era porque realmente parecía probablemente Papá Noel ahora que estaba vistiendo de color rojo. Su labio inferior comenzó a temblar ante la idea porque le hacía deprimirse. No quería llorar frente a Niklaus así que parpadeó rápidamente para alejar las lágrimas.
─Entonces me casaré cuando Jude esté fuera.
Sonriente, Niklaus se incorporó y comenzó a saltar, alterando a Jake a su lado.
─ ¡Sí! Le diré a papá, mami, porque estás un poco gorda.
Bella abrió mucho los ojos.
─Niklaus, no estoy gorda, Jude está creciendo dentro de mí, no es porque esté gorda.
─Pero tu panza está muy grande ya.
─Es Jude…
Niklaus negó con la manera de manera rotunda ya que estaba convencido de que, lo que él estaba diciendo era cierto. Su mamá estaba comiendo mucho últimamente.
─Pero no te preocupes, mami ─dijo Niklaus a modo de consolación, acariciando su vientre abultado─. Papi te va a querer mucho aun cuando estás más grande.
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La noche cayó más lento de lo que Bella hubiera querido. Había hecho ya la cena para los tres y había jugado en el jardín con Niklaus y Jake. Mucho sudor durante mucho tiempo. Bañó a Niklaus nuevamente y lo llevó a la cama. Todo había sido demasiado monótono y también había sido muy lento. Bella estaba preocupada.
Se quedó de pie frente al ventanal de la habitación principal, mirando en dirección al jardín principal, el cual estaba iluminado por luces tenues. Ahí estaba Jake, recostado y mirando en dirección a la carretera. El auto de Edward aparcó frente a la casa. Alrededor de un minuto y medio después o dos, entró Edward a la habitación, dejando la bolsa deportiva a un lado de la puerta. Sonrió a Bella, aunque cuando notó su expresión, su sonrisa se borró.
Bella no estaba feliz.
─ ¿Qué va mal, nena? ─preguntó Edward acercándose a ella con cierta preocupación. No era nada bueno seguramente.
Ella tomó una gran respiración mientras mordía su labio inferior. Realmente se sentía mal por aquello.
─Estoy gorda ─dijo con la voz un tanto aguda porque estaba casi al borde las lágrimas. Era algo tonto pero cierto. Niklaus tenía razón. Ella estaba convencida también.
Edward se quedó con la boca entreabierta, claramente sorprendido por la declaración. No sabía de lo que estaba hablando. Hacía una semana atrás estaba bastante contenta usando bikini y también estaba dándole a él buenos bailes eróticos, decidiendo bailarle aun montada en él. Y ahora decía que estaba gorda.
¿De qué iba eso?
─ ¿Por qué dices eso? ─cuestionó él, con el entrecejo fruncido.
─ ¡Porque es cierto! Mírame ─se colocó frente al espejo de cuerpo completo y comenzó a mirarse, dando vueltas─. Mis piernas están más gordas. Mis brazos están más grandes ─extendió los brazos y comenzó a moverlos─. ¡Parece que voy a volar! Soy una obesa… ─dijo ahora dejando caer sus brazos─. Mis caderas están más grandes…
Edward se colocó detrás de ella para poder deslizar sus manos por su cuerpo curvilíneo, haciéndole resaltar lo que ella no veía gracias a la enorme camiseta de él que llevaba puesta.
─Y tu trasero es más grande y respingado y jodidamente apetecible ─siguió él, bajando boca a su cuello. Movió sus manos hacia sus senos y les alzó, haciendo que Bella entrecerrara los ojos─. Y estos… ─gimió él cerca de su oído─ estos están más grandes también, y me encantan de esa manera. Y más sensibles, lo cual los hace aún mejor ─pasó sus dedos por los pezones de Bella y volvió a mover sus manos a sus caderas─. No eres gorda, no estás gorda. Eres mamá y tienes a Jude dentro de ti. Es normal. ¿Quién te metió en la cabeza que estás gorda?
Bella se quedó en silencio unos momentos, esperando a que ese cosquilleo y la temperatura un tanto ardiente bajaran un poco porque iba a perder la cordura como siguiera de esa manera.
─Niklaus dijo que no podía casarme contigo ahora porque estaba gorda ─murmuró Bella, mirando sus manos sobre su vientre─. Pero él tiene razón, mis brazos están gordos, mis piernas también. Y mi cara está hinchada. ¡Mi cara está hinchada!
─Bella…
─No, no quieras hacer "que entre en razón". Tú sólo quieres hacer que me sienta bien, pero sabes que tengo razón.
─No, Bella, escúchame…
─ ¡No! ─ella se llevó las manos al rostro para poder cubrirlo y agitar la cabeza─. Tengo que hacer algo.
─Bella, por favor, estás exagerando. No necesitas hacer algo, estás bien. Mañana podemos ir con el médico para que te diga cómo estás de peso. Ya te ha dado una dieta y la estás siguiendo. Es el peso que debes subir por el bebé. Niklaus es un niño, ¿Cómo puedes creer en él de esa manera?
─Pero si Niklaus dice eso es porque de verdad me veo gorda, Edward. ¿Cuánta gente no me pensará que estoy gorda también?
Edward bajó las manos del cuerpo de ella y fue a sentarse en el borde de la cama porque, ciertamente, se encontraba exhausto por todas las actividades de ese día como para lidiar con algo como eso. Comenzó a despojarse lentamente de las prendas.
─Con las fotos que salieron donde muestras tu vientre con el traje de baño, probablemente todo el mundo sepa que estás embarazada, Bella.
Ella se dio la vuelta para poder mirarle directamente, cruzando los brazos por encima de su barriga. Estaba siendo desconsiderada consigo misma y con Edward, porque Edward estaba cansado y había estado trabajando toda la mañana. Él no necesitaba ese tipo de dramas en casa. Él necesitaba que le dieran esa atención que cualquier persona necesitaba mientras trabajaba toda la mañana. Se frotó el rostro con sus manos delgadas y apartó los cabellos de ahí que estaban estorbando.
─Lo sé. Lo siento ─carraspeó un par de veces mirando aun al hombre cobrizo semidesnudo─. ¿Qué tal estas? ¿Cómo te fue en tu día?
El cambio drástico de conversación hizo que Edward alzara la mirada a ella y suspirara porque sabía que bella se estaba reprimiendo y, por lo que sabía, ella no debía hacerlo. Colocó sus codos sobre las rodillas, mirándola atento.
─Bella, mañana iremos con el doctor para que te asegure de que estás bien, ¿de acuerdo? No quiero que estés acomplejada.
─No, no te preocupes. Ya he ido con el doctor y me ha dado un dieta y me acoplaré.
─Bella…
Bella negó con la cabeza acercándose a él y fue a levantar sus ropas para llevarlas al cesto de la ropa sucia.
─Deberías ir a ducharte ahora mismo porque cambié las cobijas esta mañana.
Sabiendo que ella no iba a desistir, caminó en dirección al baño sin tener intenciones de acercarse a ella, sabiendo de en vano que iba a rechazarle.
Sin duda alguna, a partir de esa noche todo iba a ser un martirio para todos en esa casa con una embarazada inconforme consigo misma.
Aquí el capítulo después de tres meses o más. No recuerdo. Lamento el retraso. Sé que no merezco los reviews pero me encantaría leer lo que opinan.
He tenido problemas personales últimamente y eso es lo que me bloquea. Ya en vacaciones espero estar más despejada para escribir. Gracias por leerme y esperarme.
Gracias a:
RECUERDEN QUE EL GRUPO DE FACEBOOK ES ESTE: groups/170869393079182/
¿Reviews con alguna idea de lo que puede pasar en el próximo capítulo?
