Descargo de responsabilidad: Inuyasha es obra de Rumiko Takahashi. Así de simple.
Nota: Hola ¡ya estoy de vuelta! Je je. Y traigo uno más a añadir.. Este nuevo capítulo es más Romance/humor o espero que me haya quedado así. Sino denme una colleja ;).
Mételo en todo == Persona que se involucra en todos los asuntos sea o no de su incumbencia.
Amiriki == Lea descripción del capítulo el kanji: ai.
Un día con mi Sesshoumaru
En la alcoba del hanyou, la pareja que había estado haciendo el amor ahora estaba despierta, gracias a la intromisión del mayordomo, y ahora tenían hambre.
Quien lo hubiera dicho que llegaría a hacerlo con Inuyasha, y menos en este lugar. ¡Ahora que caigo! Estaba fuera de mí, para empezar. Y sólo tuve esa sensación después de haber cenado por lo que .. ¡Fue la cena lo que me obligó a ello!
Kagome no sólo se despertó hambrienta y cansada sino también enojado por lo ocurrido y sobre todo con Sesshoumaru. Él fue quien los obligó a venir al palacio, quien es la solución y el problema al mismo tiempo sobre lo qué ocurría en el mundo humano y quien continuamente negaba de la ayuda del resto del grupo. Todo esto hizo disparar la alarma del joven perro para alertarle del peligro de una Kagome enfurecida. Despacio caminó hacia Kagome.
– "Kagome.." - dijo lo más suave que pudo Inuyasha. Ella lo miró con un brillo de furia en sus ojos que lo dejó tieso. - "Uyyy"
¿Qué hago? No lo debo dejar pagar por esto a Inuyasha. Se calmó y lo miró esta vez con la sonrisa más grande que pudo darle.
Esto me asusta más que su furia. Tragó saliva.
– "Inuyasha va vistámonos. No hagamos esperar a tu hermano."
– "¿Qué?" - Preguntó él, parpadeando dos veces.
– "¡El entrenamiento Inuyasha!" - Puso morros. - "¿No pensabas ir verdad?"
– "Mmmm" - Ella le tiró un cojín.
– "¡Serás perro! ¡Va a vestirse!" - Ordenó.
– "¡Sí, señora!"
– "Grrr"
– "¡Quiero decir si mi amor!" - Él ya se estaba vistiendo.
– "Lo ves no cuesta tanto decir algo bonito de vez en cuando."
Inuyasha suspiró.
Cuando llegaron al comedor sólo Kaede y la pequeña Kirara los estaban esperando. Y ella lo hacía porqué no tenía nada más que hacer.
– "¡Buenos días Kagome! Y a ti, también Inuyasha."
– "Bah"
– "¡Buenos días Kaede! ¿Donde están los otros?" - Se percató de que sólo estaba ella.
– "Según Sesshoumaru, Kohaku está en la enfermería por algo relacionado con la cena de ayer, mientras que Rin y él se han ido a festejar por alguna parte de este reino. Hablando de ayer, Kagome ¿fue muy larga la vuelta que diste?"
¿La vuelta que dí? Uy, es verdad dije que volvería y no lo hice. Pero no le puedo decir que ayer estuve con Inuyasha, ¿o sí? Dudaba si decirlo o no. En su mente una margarita con pétalos iba perdiendo uno cada segundo que la tenía en mente.
– "Kaede, ayer Kagome y yo consumamos nuestra relación." - Dijo enorgullecido el hanyou.
La margarita de Kagome perdió todos los pétalos por un golpe de viento helado.
– "¡Inuyasha, SIENTATE! ¡¿Porqué siempre tienes que ser tan directo!"
– "Tranquila, Kagome. Eso también lo comentó Sesshoumaru."
– "¿QUÉ?" - Kagome en convertida en piedra se cayó a pedazos.
¡No es posible ahora todos saben lo que hice! Pensó Kagome.
– "Ja, ja, ja.. Por una vez tener un buen oído le debió sentar mal a Sesshoumaru." - Kirara erizó los pelos al notar la energía de Kagome y fue al regazo de Kaede.
– "SIÉNTATE."
¡Voy a matar a Sesshoumaru! - Juró a sí misma la joven miko.
A pesar de todo, este par no cambiará nunca. Recapituló la anciana.
En las calles de la gran ciudad paseaban Rin y Sesshoumaru, ella por detrás de él a una diferencia de dos pasos. Allá por donde caminaban los viandantes se apartaban, no importaba que tipo de demonio fuera o de qué edad todos lo hacían.
– "Rin."
– "¿Sí señor Sesshoumaru?"
– "¿Hay algo en particular que desees ver?"
– "¡Pues sí! ¡Me gustaría entrar en un edificio de entretenimiento popular!"
– "..." - Seshoumaru mantuvo la mirada.
– "He oído que allí se reúnen los inus para bailar, tocar música y fingir vidas que no son las suyas. Y además cuando terminaba el día con las lecciones de Inu no Sensei, muchos demonios salían del edificio de mejor humor."
¿Inu no Sensei? Ese metelo en todo* sigue dando clases. Feh ¿creía que se abría retirado después de lo que hice?
– "Sesshoumaru, usted ¿me invitaría a ir?" Preguntó Rin.
– "Si Rin quiere ir Sesshoumaru la llevará."
– "Oh ¡qué bien!"
Rin lo cogió del brazo y se lo llevó para ella como si fuera un peluche. Sesshoumaru no se quejó ni aprobó la conducta de su prometida pero continuaron caminando esta vez a la par y él agarrado por el brazo.
Kohaku despertó en una alcoba muy humilde en comparación con todo lo que había visto hasta el momento. Era una habitación muy rústica y con pocos elementos decorativos a parte de la cama de calidad en la que estaba tumbado y sin ropa. A su lado un demonio, por el aspecto perro aunque era de pelo multicolor entre gris, marrón y blanco y tenía los ojos negros, fumaba con un canuto.
– "Despertaste al fin. Por un momento pensé que pasarías todo el día aquí." - Soltó no muy amable su compañera.
– "¿Quien eres tú? ¿Qué hago aquí? ¿Y mi ropa?"
– "Tranquilo, humano. Lo que pasó fue que ayer estuviste tan salido que mi señor Sesshoumaru me pidió que te relajará de alguna forma antes que hicieras más daño, así que el resto ya te lo puedes imaginar o recordar si quieres." - A esto último sonrió con malicia.
– "¿Quieres decir que tú y yo?"
– "¡Oh por favor! Ni loca ni bajo pena de muerte me rebajaría a consolarme con un humano, yo simplemente te quite la presión. Pero al parecer tienes memoria selectiva. ¡Qué práctico!" - Se volvió a burlar.
Kohaku se acordaba de la noche anterior pero cómo pasó con Naraku su mente puso otras barreras para bloquear a si mismo los recuerdos sobre lo que hizo. Ahora que ella se había burlado de él sus muros volvieron a caer.
Definitivamente este sitio no me gusta. No entiendo cómo Rin puede estar feliz aquí. Lo mejor para ella sería que volviese con nosotros al mundo humano y también a la aldea donde Kaede cuida de ella.
– "Por favor dígame donde está mi ropa."
La pareja prometida entró a uno de los muchos edificios de ocio a los que Rin se refería. Sesshoumaru escogió uno que sabía que no atentaría nunca con la inocencia que conservaba su novia. Era uno especialmente indicado para público infantil pero para su fortuna hoy era un día en el que los padres de éstos los acompañaban, por ello eligió ese en particular.
– "Rin, entremos."
– "Sí."
¡Ay que emoción! Me muero por ver como es. Pensando esto agarró más fuerte la manga de su pareja.
¿Rin tiene miedo? Bajó la vista para verla. Esta sonriendo, significa que es feliz a mi lado. Ahora él sonrió.
El acomodador al ver al príncipe con la humana los llevó a los palcos más lujosos que tenían en el recinto. Los acomodó lo mejor que pudo e indicó a varios demonios de la zona vip, que se encargarán absolutamente de todas las peticiones que ellos les hicieran. Luego se marchó a atender al resto de visitantes.
El espectáculo comenzó con una obra cómica sobre un demonio pez que quería tener alas porqué estaba harto de tener que compartir, con otros peces, un estanque. Un día un amiriki* le concedió el deseo a cambió de unas escamas propias con las que hacer algún ungüento. Así ocurrió que los dos obtuvieron lo buscado, pero un día el pez mientras nadaba en el aire fue pescado por una ave demoníaca y entonces se dio cuenta que aunque apretados en un estanque sus días iban a ser más largos que yendo solo por el aire. Pero para entonces ya era muy tarde y murió.
El público rió a carcajadas por la idiotez del pez no obstante la pareja ni se inmutó.
– "Pobre pez, lo único que quería era cumplir su sueño." - Dijo Rin.
Sesshoumaru apoyó la mano sobre el hombro de Rin y ella se acurrucó en su pecho.
– "¿Usted que piensa señor Sesshoumaru?"
Él medito algo la pregunta pero se cansó de hacerlo por lo que dijo:
– "Que murió feliz de haber cumplido su deseo."
Debe estar pensando en Kagura, seguro. Rin se desilusionó en el acto.
¡Qué tonto soy! Esto le recordará lo sucedido a Kagura, seguro. Sesshoumaru planificaba la estrategia para ganar puntos a su favor con Rin.
El segundo acto comenzó, esta vez se trataba de una orquesta que tocaban una canción mientras los actores que habían interpretado bailaban en sincronía con la misma música. Al parecer Rin cambió de estado de humor, ahora no estaba triste los cambios de ritmo eran alegres, el baile era vigoroso y enérgico. A la chica le costaba mucho seguir las acrobacias de los demonios. Por lo que se apartó de su lado para ver mejor. Sesshoumaru quiso saber porqué en vez de seguir a los acróbatas miraba el escenario hasta que se fijó en un instrumento que a Rin la parecía fascinar.
El joven exterminador llegó al palacio youkai y allí tuvo una conversación con Kaede quien continuaba en el comedor descansando en una de las hamacas disponibles sobre ella Kirara dormía. Ella le mencionó todo lo que sabía y, concluyó con que Inuyasha y Kagome habían tomado ejemplo de Sesshoumaru y Rin y habían ido a explorar por su cuenta la ciudad.
– "Muchas gracias anciana Kaede por la información. Kirara vamos a explorarla también." - la gata saltó del vientre de la anciana para ir al lado de su dueño.
– "¡Espera Kohaku!" - Pero el chico ya se había ido. - "¡Ay!" -suspiró.- "Esta juventud tiene demasiada prisa."
Kohaku pasó por el lado del trono sin prestar atención a la gran dama. Ella con un gesto ordenó a uno de sus guardias que siguiera al chico y aberriguara sus intenciones.
Por las calles de la ciudad de los inus, Kagome e Inuyasha allá por donde iban llamaban la atención y no era para menos, pues como hizo una vez en un poblado humano, su esposo estaba husmeando el suelo como un perro.
– "Inuyasha que nos miran."
– "¡¿Y qué quieres? ¡¿No habías dicho que querías encontrar a Sesshoumaru? Ademas no entiendo porque deberíamos encontrarlo."
– "Ya te lo dije para que no se le ocurra tocar a Rin."
– "Pero si están prometidos, que la toque no es nada extraño.." - dijo Inuyasha.
Los cabellos de Kagome volaban hacía arriba y detrás de ella había un remolino.
– "Tú crees.. I-NU-YA-SHA."
El hanyou continuo buscando a pesar de las miradas duras del resto de habitantes.
La función que estuvieron viendo en el edificio de entretenimiento popular terminó.
– "¿Ha sido de vuestro agrado señores?"- Preguntó el acomodador.
Sesshoumaru no dijo nada y se marchaba caminando.
– "No ha estado mal, adiós." - Se despidió por ambos Rin.
A fuera Sesshoumaru y Rin caminaron un largo trecho separados cuando aburrida Rin lo ció por la mano.
– "Rin." - Ella lo miró levantando la cabeza pues aunque ella haya crecido estos tres años aún era más baja que él.
– "Sesshoumaru, la próxima vez me llevará a otro edificio igual que no sea infantil ¿verdad?" - A esto Sesshoumaru tragó un poco de saliba.
– "Yo .. Pensé que te gustaría comenzar por algo más simple."
– "Ought." - Rin bajó la cabeza y la ladeó en negación como su madre. Algunas costumbres suyas ya se le pegaron. Pensó el inu. - "Sesshoumaru no sea condescendiente conmigo. Aunque sea humana ya se me considera en edad de ver esas cosas que usted se empeña en no querer ver conmigo."
– "Rin."
– "Además he visto la muerte con mis propios ojos. ¿No cree que algo como el amor entre sexos opuestos no pueda entenderlo? Yo misma ayudé a Kaede a traer el tercer hijo entre Miroku y Sango, y ya le comenté que la experiencia me gustó."
¿Cuando me dijo eso? Intentaba recordar Sesshoumaru.
– "No se acuerda ¿me equivoco?" - Preguntó Rin.
– "Rin vayamos a otro lugar." - La arrastró de la mano que sujetaba para que caminará por dónde él marcaba.
– "Está bien."
Caminaron por unos minutos más y entraron en lo que parecía una casa de lujo. Dentro una sirviente youkai cabra les atendió. De igual forma que el acomodador, los acompañó hasta su mesa y como en el palacio los sirvieron en un momento.
– "Rin debes tener hambre."
– "Sí, es verdad. Ahora que lo dices el tiempo se ha ido volando." - Sesshoumaru lo miró extrañado. - "Ay descuida. Es una de las frases típicas de Kagome."
Si ya de quien sino iba a ser. Se burló de su cuñada.
– "Por cierto, ¿dónde está señor Jaken?"
En el pueblo humano de Kaede, Jaken estaba cargando con las gemelas del monje, mientras Shippou lo hacía del bebé.
– "¡NO ES JUSTO PORQUÉ YO CARGO CON ESTAS PESADAS Y ÉL SÓLO CON EL MOCOSO!"
Jaken fue pisoteado por los saltos de las dos gemelas.
– "¡Diver, diver!"
– "Va niñas portaos bien ya falta poco para llegar a casa."
– "Ji ji. Será porqué yo soy más pequeño que tú y los niños han de crecer." -dijo Shippou.
– "¡Lo ves cómo eres débil!"
– "¡YO NO SOY DÉBIL!" - Se quejó Shippou al demonio verde.
– "A no pues demuéstralo va."
Shippou se transformó en un dragón pero parecía una lagartija china.
– "¡Y bien que te parece, Jaken! JA JA JA ¡AHORA SOY UN DRAGÓN!"
Ni en sueños se parece a uno. Pensó Jaken.
– "¡Bonito!" "Subir" - Las dos niñas subieron a lomos de la lagartija china.
– "Vamos Shippou, Jaken, traer a los niños." - Dijo Miroku.
– "Siiiií."
Jaken se apresuró a coger el bebé y dejó a Shippou con las gemelas.
– "¡Tramposo!" - Gritó el kitsune. Jaken le enseñó la lengua mientras bajaba el parpado inferior de un ojo.
– "Bu, ahora te encargas de ellas. TONTO."
– "Vamos""Shippou." - Las dos gemelas cabalgaban sobre su espalda.
En la mesa ambos comían una sopa de ramén hecha con caldo de dragón.
– "Jaken, está en el mundo humano." - Logró decir Sesshoumaru, pues exactamente no tenía ni la más remota idea de en qué parte estaba metido.
– "Entonces ¿ha venido aquí para entrenar una de sus espadas?" - Rin puso ojos tristes.
– "En un principio, pero noté que algún peligro te acechaba y no pude esperar a qué madre me diera permiso para entrar." - La miró con ojos tiernos.
– "En serio." - Rin tenía el rostro alegre.
Sé quedó mudo.
– "Señor Sesshoumaru ¿se encuentra bien?" - Preguntó Rin.
– "Por supuesto."- Mierda, si estuviera Jaken aquí no tendría tantos apuros para responder a sus preguntas. Supongo que lo he vuelto a fastidiar.
– "Me alegro."
Acabaron la sopa y unos camareros sirvieron otro plato distinto. Esta vez un filete de carpa demoníaca.
– "Rin, ¿estás a gusto aquí?" - Ella estaba comiendo a gusto su pescado.
– "Esto está riquísimo. ¿Ya lo ha probado?"
Es evidente que he metido la pata. Cogió un pedazo del filete y se lo metió en la boca. Rin sonría, era la primera vez que la obedecía.
– "Rin está a gusto aquí."
Terminaron el segundo plato y les sirvieron los postres. Unas natillas demoníacas que Sesshoumaru rechazó.
– "¿No le gustan las natillas?"
– "No me apetecen en este momento."
– "Ahh."
El demonio cabra les trajo en persona otro postre, una macedonia de frutas demoníacas que aceptó Sesshoumaru.
– "Rin. ¿Qué tal las clases con Inu no Sensei?" -No es que estuviera interesado en ello pero pensó que sería una conversación que le ayudaría a romper el hielo.
– "Pues bien. Es un demonio bastante exigente. Al principio reconozco que daba un poco de miedo pero después te das cuenta que es muy buen profesor y se preocupa por todos sus alumnos. Y no tiene preferencia por ninguno de nosotros ¿no es raro?"
– "No, lo raro es que no tenga manía por nadie en concreto."
– "¿Qué quieres decir?"
¡Joder. Ya he vuelto a decir l primero que pensaba! Se recriminaba asimismo.
– "Rin, vamos te llevaré a un sitio que te gustará."
¿Me pregunto si le tuvo manía? De ser así, he metido la pata seguro que no quiere hablar del tema. Pensó ella.
Kohaku paseaba por la ciudad pero a diferencia de las dos parejas nadie se apartaba del camino, es mas lo empujaban para que se apartará.
¡Ya estoy harto!
– "Kirara."
La gata demoníaca se transformó y él saltó sobre ella. No pasó mucho tiempo cuando el guardia que lo seguía lo detuvo.
– "No se puede volar por la ciudad a menos que sea un animal con distintivo real, un guardia o la misma familia real."
– "¡Qué! ¿Debe estar bromeando?" - Él guardia lo miró severamente y le señaló varios letreros de la ciudad.
Ley aérea. Recuerden por su bien no vuelen por la ciudad. Si usted no está autorizado para ello podrá ser castigado.
– "Kirara más rápido." - El exterminador se dio a la fuga.
Señora el invitado del segundo príncipe ha violado las leyes aéreas de la ciudad. Mi deber es capturarlo pero si usted desea lo dejo marchar. Le informó mentalmente el guardia a la madre de Sesshoumaru.
– "Chico estúpido." - dijo la gran daiyoukai. Capturalo. Finalmente ordenó.
Inuyasha y Kagome estaban caminando por más calles de la ciudad.
– "¡Esto está lleno de cosas tan raras cómo en tu mundo!"
El hanyou miró alrededor sin encontrarla a su lado. Ella estaba en una de las tiendas de la ciudad donde vendían peines y otros utensilios para cabello.
– "¿Y dice que este cepillo no se romperá al pasarlo por el cabello de un inu?" - Preguntó ella asombrada.
– "Síp."
– "¡Kagome no es hora de hacer compras no crees!"
– "Inuyasha no estoy de compras." - Él le señaló los cuatro peines que tenía en su mano.
– "Bueno y qué. Son cosas muy útiles, y ya que estamos aquí habrá que aprovechar el viaje."
Al hanyou se le quedo una cara de escepticismo.
– "Hey mira. ¿No son Kohaku y Kirara?"
Ambos estaban siendo perseguidos por el guardia.
El lugar que le quería enseñar a Rin estaba en las afueras de la ciudad y era un mirador con vegetación. Uno de los pocos lugares en tenerla. Desde el lugar se podía ver la gran ciudad y también el basto territorio youkai en la qué estaba construida. A lo lejos Rin vio unas montañas de color azul que parecían estar cubiertas de nieve en su falda, para su contraste, existe una gran selva que daba un toque verde al horizonte y luego en el llano un toque amarillento era dado por los muchos campos de cultivo de la zona cercana a la ciudad.
– "Este era uno de mis lugares favoritos cuando vivía en la ciudad." - Le comentó Sesshoumaru.
– "Es muy bonito, señor Sesshoumaru."
Sesshoumaru se sentó en la barandilla, que era lo suficientemente ancha cómo para tumbarse sin peligro, he hizo un gesto a Rin para que viniera a su regazo. Ella lo obedeció y se quedó cómoda entre ellos, mientras él le acariciaba la mejilla.
– "Rin." - Ella levantó la vista para mirarlo. - "No me llames señor Sesshoumaru. Eres mi prometida y prefiero que me trates como un igual no como otro más de mis vasallos."
– "Esta bien." - Hizo una pausa. - "Mi Seshoumaru."
Sesshoumaru le mostró los dientes en una sonrisa.
– "Muy bien mi Rin."
Ahora él la levantó el mentón y le dio un pequeño beso en los labios. Luego se alejó de su rostro para tener una visión de ella. Y le tocó la cara con la mano, ella de la misma forma que años atrás se la cogió. Ambos se quedaron acaramelados por un tiempo y para cuando se decidieron a volverse a besar, antes de qué esto tuviera lugar una explosión provocada por el kaze no kizu de Inuyasha estropeo el ambiente.
En el palacio la cena estaba servida y en está ocasión todos estaban presentes. Algunos no de tan buen humor.
– "Kohaku, ¿de verdad quedarás arrestado el tiempo que estés aquí porque sobrevolaste la ciudad? Me parece un poco exagerado." - Comentó Rin.
– "Sí ya." - Dijo el joven desilusionado por la sentencia.
– "¿Seguro que no le has hecho nada, a la pobre Rin?" - Le interrogó Kagome a Sesshoumaru.
– "No sé que mente tan insana tienes humana. Yo no soy tan molesto como tú y ése de ahí."
– "¡He que tengo un nombre! ¡MALDITA SEA!" - Se quejó gritando el hermanito.
– "¡Ay! Estos chicos no saben más que dar problemas. Con la paz que había hasta el momento, pero algo me dice que me tendré que acostumbrar, ¿no?" - Le preguntaba a su Meidou-seki.
– "Los problemas vienen a ellos estén donde estén." - Le respondió Kaede.
Próximo capítulo en breve si las cosas van en popa, ¿qué apetece un refresco? A mí si así que nos vemos en el siguiente.
