Verdad
Emma se despertó muy temprano. A su lado derecho, podía sentir el peso de Regina sobre ella. Sonrió dulcemente antes de deslizarse, como una anguila, de los brazos de la bella morena que no se movió.
Se puso una bata y bajó, sorprendida al ver que los niños ya estaban levantados, desayunando tranquilamente.
«Hey, ¿qué tal? ¿Habéis dormido bien?»
«Sí…Mamá volvió tarde…»
«Sí. Ella aún duerme…Hoy vamos a acompañarla al despacho, ¿os parece?»
«Ehu…yo…»
«¿Sí?»
El muchacho parecía incómodo
«Quería saber si puedo ir a casa de Grace»
«¿La hija de Jefferson?»
«Ella hace una pequeña fiesta esta tarde con algunos compañeros de clase»
«¿Y me lo dices ahora?»
«No, se lo dije a mamá hace dos días»
«Oh…no me ha dicho nada. De todas maneras hemos estado demasiado ocupadas últimamente…»
«Entonces, ¿puedo?»
«Bah…No veo por qué te lo impediría. Te llevaré después»
«¡Gracias!»
Henry subió a su habitación, dispuesto a ponerse guapo, mientras que Alice se acababa despacio su bol de cereales. Emma fue a ponerse una taza de café y se sentó al lado de la niña, en el lugar que había dejado Henry
«Y tú, ¿no te han invitado?»
«…»
«Ah…»
«Lo he rechazado»
«¿Por qué?»
«Quería pasar tiempo con Regina»
«Oh…»
«Pero ahora va a estar muy ocupada para estar conmigo»
«Hey, no te preocupes, estoy en el mismo barco que tú, a mí también me habría gustado tener a Regina para mí…»
«¿Ella es feliz ahora?»
«Eso espero» dijo ella con una sonrisa tranquilizadora
Algunos minutos más tarde, Regina hizo su aparición, los cabellos revueltos y con cara visiblemente aún dormida y sin embargo, Emma nunca la había encontrado tan deseable
«Hey, buenos días, bella durmiente»
«Hm…café…» murmuró ella
Emma sonrió y miró a Alice: las dos comenzaban a conocer bien a la bella morena y a saber que no empezaba bien la mañana sin una buen taza de café fuerte. Emma se levantó y le tendió una taza llena que Regina aceptó con agrado.
«Como le decía a Alice, hoy, te vamos a ayudar a mudarte al despacho. ¿Te parece?»
«Mucho»
«¿Te vas a ocupar de la fiesta de las flores?»
«Precisamente, ya he comenzado desde ayer por la noche»
«¿En serio?» dijo Emma, llena de esperanza
«Sí. Todos parecían entusiastas y dispuestos a decorar el pueblo, los comercios, las calles…Así como la sala de reunión del ayuntamiento para el baile»
«¡Es genial!»
Intercambiaron una sonrisa antes de que Henry apareciera, sobresaltando a Regina
«¡Estoy listo» dijo con fervor
Regina frunció el ceño de forma inquisitiva mirando a Emma
«Ah, sí, nuestro hijo está invitado a una pequeña fiesta en casa de Grace»
«¿Grace? La hija de Jeff…» Se calló, el recuerdo de este hombre que había encerrado a su hija en el País de las Maravillas…De repente, Emma comprendió el porqué del comentario y se mordió el labio
«Está bien Regina, Grace es mi amiga. Y además, yo no voy a ir» afirmó Alice acabándose el desayuno «Voy a vestirme, ¡tengo ganas de ver tu despacho!» Desapareció de la cocina mientras que Henry se encogió de hombros.
«¿Me he perdido algo?»
«No, nada, chico, ve a ver la tele, me visto y nos vamos»
Una vez Henry fuera de la cocina, Emma hizo una mueca tímida hacia Regina
«Lo siento, me había despistado»
«…»
«Escucha, sé que hay algunos…problemas, pero has escuchado a Alice, no le supone ningún inconveniente»
«Ese hombre le tendió una trampa a mi hija dejándola en ese mundo sola bajo las garras de mi madre. Así que no, no estoy lista para pasar página. Es verdad, me supe controlar y mostré sangre fría la última vez, pero no le pienso perdonar»
«Pero Grace no tiene la culpa…Y Henry no tiene que sufrir tampoco. Además, creo que ella gusta»
«¿Qué?»
«Oh, ¡qué!, es mono…Tienen 11 años…No durará seguramente, en fin espero…»
¿Qué?»
«Relax, no vas a ser abuela en seguida…Aunque, técnicamente ya lo eres»
«Él es muy joven»
«Bah, yo tuve mi primer enamoramiento a los 12 años…»
«Tú quieres decir entre robo y robo…» ironizó ella
«Ah, ah, muy divertido. No, en serio, no pasa nada…También tiene que crecer, y que se fije en otras cosas que no sean sus cuentos de hadas»
Regina hundió su nariz en su café, absteniéndose de todo comentario.
«Así que, ¿venís conmigo al despacho?»
«¡Sí! Dejo a Henry y me encuentro contigo allí, ¿te parece?»
«Sí»
«Bien, voy a vestirme, hasta ahora» Dio la vuelta a la barra y depositó un furtivo beso en los labios con sabor a café de su compañera.
«Jefferson…»
«Emma…»
La tensión era palpable entre los dos, cada uno tenía sus razones para detestar al otro. Emma no olvidada su violento secuestro, aunque, después de todo, él tenía razón y no era el psicópata que pensaba. Pero también tenía en la cabeza lo que le había hecho sufrir a Alice…Y aunque un terreno de entendimiento había sido encontrado, ella mantiene la guardia alta.
«¿A qué hora vengo a buscarlo?»
«Sobre las 16:00, ¿bien?»
«Ok. ¡Hasta luego, chico!» dijo ella desordenándole el pelo. El beso en la frente o en la mejilla estaba prohibido porque estaba Grace por los alrededores. Después, Emma volvió al coche con Alice y juntas se dirigieron al despacho de Regina.
Cuando la doble puerta se abrió, Alice se quedó maravillada por la decoración sobria, pero clásica del despacho, que se asemejaba mucho a la personalidad de su madre.
«Wow, es bonito»
«Gracias. Pon eso aquí Emma»
La joven obedeció y dejó la gran caja de cartón en la mesa.
«Voy a buscar la otra»
Dejó a Regina y a Alice, que se paseaba por la inmensa sala.
«Realmente es muy bonito. ¿Funciona?» dijo señalando la enorme chimenea.
«Funcionaba, pero hace tiempo que no es encendida»
«Es bonito tu despacho»
«Gracias cariño»
Alice se sentó en el sofá algunos segundos antes de que su atención se posase en el manzano de afuera, se acercó a la ventana.
«¿Por qué le falta una rama al manzano?»
«La corte con una sierra» respondió Emma que acababa de entrar cargada de cajas
«¿Cómo?»
Emma y Regina intercambiaron una sonrisa divertida ante el recuerdo de ese suceso. Apenas se conocían y se detestaban ya.
«Tu madre y yo tuvimos…algunas diferencias a mi llegada aquí. Ella se había metido conmigo, entonces, para vengarme, me planté aquí con una sierra y le corté una rama. Deberías haberla visto aparecer corriendo como una furia en el jardín…Me hubiera dado miedo si no hubiera estado tan sexy en aquel corto traje gris ajustado» Regina frunció el ceño «¿Qué?»
«¿Te acuerdas de cómo estaba vestida?»
«¡Evidentemente!» dijo con un guiño
«No tenías que haberla cortado» dijo Regina
«Ya sí, pero si no, no hubiera sido contundente» dijo ella risueña «Pero desde entonces, he compensado mi falta, eh…» le dijo a Regina y depositó pequeños besos en su cuello
«¡Emma! Alice…» le señaló en un murmullo al oído
Lanzaron una mirada a la niña que había desviado conscientemente la mirada para concentrarse en un inmenso espejo redondo.
«Oh, lo siento, ¿os molesto?»
Snow acababa de entrar en el despacho sin ser anunciada y sin llamar, lo que hizo que fuera testigo de un momento tierno entre las dos mujeres, lo que hasta ahora nunca había visto. Regina se soltó rápido de los brazos de Emma que, al verse soltada, hizo una mueca de enfurruñamiento.
«Snow, ¿a qué debo el honor?»
«Yo…Habías hablado de una reunión para instaurar el consejo municipal»
«Oh, sí, en efecto. Voy»
«¿Te vas?» dijeron a la vez Emma y Alice.
«Solo voy abajo, vuelvo en una hora»
Alice frunció el ceño, mientras que Emma escondió su pena bajo una sonrisa de apariencia.
«Bueno, hasta luego entonces» Pero Regina ya estaba siguiendo a Snow. Emma se dio la vuelta hacia Alice, con aspecto triste «Hey…¿Quieres que te cuente otras anécdotas sobre tu madre?»
Alice se daba cuenta de los esfuerzos que hacía Emma para hacerle pensar en otras cosas y la pequeña se lo agradeció con una sonrisa antes de aceptar. Se sentaron en el sofá y Emma le empezó a contar múltiples anécdotas sobre su madre y sus disgustos cuando la maldición todavía no había sito rota…Y la hora pasó, y finalmente al cabo de dos horas, Regina hizo su aparición en el despacho
«¿Emma?»
«¡Estamos aquí!» dijo la joven enderezándose del sofá, seguida de Alice.
«Yo…siento el retraso»
«No importa, dada la hora que es, Alice y yo decíamos que podríamos ir a comer a Granny's»
«Oh…Vayan sin mí, solo venía a avisaros que la reunión va a alargarse más de lo previsto. Nos cuesta ponernos de acuerdo sobre quiénes deben formar parte del consejo»
«Pero, ¿no vas a comer?»
«Comeré después. Vayan ustedes»
«…» Emma y Alice intercambiaron una mirada desilusionada antes de que Regina les enviase un beso volado y desapareciera por la puerta.
«Bueno, ¿vamos?»
«No tengo hambre…» farfulló Alice
«¡Venga vamos! ¡Podrás comerte un super menú bien grasiento! Y después le llevaremos algo a tu madre»
Finalmente Alice aceptó y juntas se fueron a comer. Emma estaba asombrada: era la primera vez que pasaba tanto tiempo con Alice. A menudo estaban acompañadas de Henry y/o de Regina. Pero ahora, estaban solas en Granny's
«Entonces…Parece que a Henry le gusta Grace…¿No te habrá dicho algo por casualidad?» dijo como no quiere la cosa, pero con la idea de saber más del asunto
«¿Intentas sacarme información?»
«Ehu…sé que Henry no me dirá nada…Quizás te haya hablado a ti»
«No»
«Oh…qué pena. ¿Y tú…?»
«¿Yo?»
«¿Te…gusta algún chico?»
«¡No!» se indignó Alice «¡Los chicos son demasiado estúpidos!»
Emma sonrió imaginándose cuántas niñas tenían este tipo de conversación antes de que los chicos se convirtieran en el único tema sobre el que giraban sus vidas.
«Bah…ya llegará»
«No, si nos quedamos aquí» dijo ella mientras pinchaba sus papas fritas
«¿Cómo?»
«Bah, los chicos son los mismos. Y serán los mismos más tarde, salvo que serán más grandes aunque igual de estúpidos»
«Sí…por desgracia…si no, haz como yo, ¡fíjate en las chicas!» dijo riendo, pero ante la mueca de asco de la niña, perdió rápido su sonrisa «Sí, tienes razón, mala idea»
«¿Por qué hay que encontrar a alguien? ¿No se puede ser feliz estando solo?»
«Bueno…Sí se puede, en fin, creo. No sé si hay un Verdadero Amor para cada uno de nosotros en la tierra…Soy una desastre para estas cosas…He tenido la suerte de dar con Regina gracias a Henry que fue a buscarme»
«…»
«En fin…antes de enamorarme, yo detestaba a tu madre. Pero las cosas cambian. Los chicos que hoy encuentras estúpidos, quizás no te lo parezcan mañana…»
Se hundieron en la comida en silencio antes de Alice volviera a hablar
«Tú y Regina no podéis tener hijos, ¿verdad?»
«¡Oh Dios mío...! ¿De verdad vamos a tener LA conversación ahora? ¿Sin Regina y en medio de hamburguesas?»
«…»
«Sí, bueno…técnicamente…»
«Sé que, técnicamente, ya que sois dos mujeres, no podéis tener hijos»
«Ah, bien, ¿entonces? Espera, ¿cómo sabes este tipo de cosas?»
Alice le dedicó una mirada indignada como queriendo decir «¿De verdad? ¿Quién no lo sabe?»
«Pero…hay otros medios…mágicos por ejemplo»
«Oh, ¿tú crees?»
«No lo sé…Si fuera posible, ¿lo haríais?»
«¿Te gustaría un hermanito?» dijo divertida
«No he dicho eso…solo me lo preguntaba…Cada una tiene un hijo al que ninguna de las dos puedo criar. En fin, Regina crio a Henry, pero…¿ya sabes?»
«Sí, ya veo por dónde vas. Pero por el momento estamos al comienzo de nuestra relación, incluso todavía no nos hemos ac…que..ehi…en fin. Pero si un día esa cuestión saliera a relucir, evidentemente hablaríamos con ustedes»
«…»
«¿Qué te pasa?»
«Pienso en Regina…ella está muy ocupada ahora…»
«Tú sabes…creo que tiene miedo»
«¿Miedo?»
«Se enfrenta al cargo de alcalde como si fuera la primera vez…La gente la ve ahora de otra manera, tiene mucha presión sobre los hombros, no debe ser fácil para ella, no me gustaría estar en su lugar, te lo garantizo»
«…»
«Hey, sabes, nuestro papel es protegerla, hacerla feliz y hacer que se sienta bien. Así que…vamos a llevarle algo de comer, estará feliz y nosotras habremos hecho nuestro trabajo ayudándola y apoyándola. ¿Estás de acuerdo?»
«Ok»
«Entonces, vamos»
Alice le sonrió, y partieron juntas hacia el despacho de Regina en el que encontraron a la joven, dispuesta a salir, la chaqueta a la espalda.
«¿Te vas?» dijo Emma
«Oh, estáis aquí. Iba reunirme con vosotras en Granny's»
«¡No te preocupes, te hemos traído algo de comer!» dijo ella enseñando la bolsa
«¡Oh, gracias, de verdad, sois unos amores!» dijo besando a Emma y estrechando a su hija entre sus brazos. Emma intercambio una mirada cómplice con Alice, que a su vez le sonrió «Me incomoda comer sola delante de vosotras»
«¡Oh, no te preocupes, nosotras ya nos hemos atiborrado!»
Regina se sentó en su escritorio y Emma se puso detrás de ella y comenzó a darle un dulce masaje en la nuca, mientras que Alice se sentó frente a ellas.
«Entonces, ¿qué habéis hecho en Granny's?»
«Oh, hemos hablado» respondió Alice
«¿Ah sí? ¿Y de qué?»
A su espalda, Emma señaló a Alice que se callara, pero esta respondió con naturalidad.
«Hemos hablado de chicos y de bebés»
Durante unos segundos se produjo un silencio durante el cual Emma se golpeó la frente con la mano abierta, mientras que Regina soltó el tenedor y el cuchillo y se giró lentamente hacia la bella rubia, con el ceño fruncido.
«Ah, ah, divertido…Muy divertido Alice, no, está bromeando. En realidad no…en fin…está fuera de contexto…Te lo explicaré esta noche…» dijo al ver el gesto grave de Regina a cada una de sus palabras. Regina frunció el ceño antes de volver a poner atención a su comida, bien decidida a continuar esa conversación por la noche.
«¿Os habéis puesto de acuerdo finalmente sobre los miembros del consejo?»
«Sí, finalmente»
«¿Por qué ha tomado tanto tiempo?»
«Por ti»
«¿Por mí?»
«Sí. Yo quería que tú fueras parte del consejo, como sheriff, pienso que tienes derecho. Pero David también se propuso, pero para Whale era inconcebible tener a padre e hija, entonces, Snow se ha propuesto en tu lugar, pero tampoco eso le gustaba a Whale»
«Bah, solo teníais que echar a Whale»
«Es el director del hospital, y como tal, está en su derecho de estar. Así como el sheriff. Hemos estado discutiendo durante dos horas hasta que finalmente cedió»
«¿Bajo qué condiciones?»
«Ha querido meter a uno de sus conocidos en el consejo, lo que al final he aceptado»
«¿Qué conocido?»
«Rumple…»
«¿En serio?»
«El consejo está formado finalmente por ti, Whale, Snow, Rumple, Archie, Granny, David y yo»
«Buen plantel»
«Nuestro primer acuerdo ha sido la instauración de la fiesta de las flores. Los comercios comienzan desde mañana a decorar sus escaparates y Snow y David se encargarán de las calles»
«¿Y yo?»
«Tú…me ayudarás con el baile»
«¡Me encanta!»
«No lo dudo…» dijo ella con una sonrisa cómplice con la rubia.
«¡Henry está agotado!» dijo Emma dejando caer en la cama
«Y yo también» respondió Regina mientras se desvestía
«No ha dejado de contarme su día con Grace…Hay romance a la vista…» canturreó ella
«No seas idiota, ¡todavía es muy joven para eso!» se indignó Regina, sin poderse imaginar que su hijo estuviese flirteando.
«¡Qué!, ¡tiene que aprovechar la juventud!» rio Emma
«¡No es más que un bebé!»
«Aún no»
«Juegas con las palabras. Y además, no podrás impedir que se convierta en un adolescente con granos deseoso de sacarse el carné, de salir con los amigos, ligar con las chicas. Y un día, nos va a traer a una a casa, saldrá con que es su Amor Verdadero y que va a casarse. Unos meses más tarde, nos soltará que va a ser papá, y por tanto, nosotras, abuelas…Lloraremos antes de gastar los ahorros en juguetes y cosas para el bebé»
«…»
«Y te hablo de Henry, ¡después nos queda Alice!»
«Y con las conversaciones que parece que tenéis, ¿tengo de qué preocuparme, ehu?»
«Solo le pregunté si también le había echado el ojo a algún chico. Pero todavía está en la edad en que los encuentra estúpidos. Ningún problema con ella de momento»
«…» Regina se hundió en las sábanas y abrió sin una palabra ni una mirada hacia Emma. Esta se echó a su vez, jugando con su teléfono antes de volver a tomar la palabra.
«Di»
«Hm…»
«¿Es…posible hacer un bebé mágico?»
Regina frunció el ceño antes de quitar los ojos del libro para girarlos lentamente hacia Emma, levantando una ceja
«¿Perdón?»
«Bueno…Alice me ha hecho una pregunta y…»
«¿Qué pregunta?»
«Me ha preguntado si era posible que tuviéramos un bebé juntas»
«¿Cómo es posible que se haya hecho ese tipo de pregunta?»
«Me dijo que, técnicamente, no podíamos tenerlo, pero que si un día quisiésemos, ¿sería posible con la magia?»
«Interesante»
«¿Entonces?»
«No»
«Oh…»
«La magia es demasiado compleja y crear un ser vivo con magia es algo utópico»
«Oh…»
«¿Por qué esa pregunta? ¿Tú…tú quieres…?»
«No, no, por supuesto que no. Solo me lo preguntaba…»
Regina frunció un poco más el ceño antes de poner el libro en la mesilla y girarse hacia Emma que estaba inmersa en su teléfono, hasta que la bella morena se lo quitó, obligándola a mirarla de nuevo.
«¿Emma?»
«¿Qué? Pero, no, ¡te lo aseguro! Solo era…una idea, ya está»
«¿De verdad?»
«Sí, te lo aseguro»
Regina intentó sondear la mirada de Emma, pero esta le ofreció una sonrisa
«Yo…no tendría nada en contra»
«¿De verdad?»
«Pero por ahora, estamos en los comienzos de nuestra relación. Tenemos tiempo, ¿no?»
«Sí, evidentemente…»
«Cuando el momento llegue, hablaremos, pesaremos los pros y los contras, evaluaremos las posibilidades. Pero de momento…» besó la punta de su nariz «dejémoslo por esta noche. Entre el consejo, mi hijo al que le descubro una novia, y tú que piensas en la maternidad, mi día nunca había estado tan movidito desde hace tiempo»
«¿Te subo los ánimos?»
«Emma…»
«Ok, ok…» Se acostaron una contra la otra «Estoy ansiosa por el baile»
«¡Qué sorpresa…!» dijo irónicamente Regina
«¡No! No por eso…en fin, no solo. Estoy ansiosa de verte en un hermoso vestido. De hecho, ¿cómo vamos a hacer para conseguirlos?»
«Tengo una pequeña idea..»
«Y si no, ¿podemos jugar a "pequeño ratoncito de Cenicienta que hace el vestido de la bella?»
«¿Quieres decir con la ayuda de la magia?»
«¡Sin abusar, por supuesto!»
«Por supuesto…»
Los días pasaron, el baile se acercaba. Los comercios se habían llenado de flores, dentro, en los escaparates. Las calles despedían deliciosos aromas florales y había que reconocer que todo eso tenía un efecto beneficioso en el ánimo de los habitantes: más tranquilos y conciliadores más sonrientes y alegres.
El Baile era en algunos días y el ayuntamiento iba también adquiriendo esos colores festivos para gran alegría de Emma.
«Di, puedes ayudarme…Yo no veo: ¿la guirnalda más alta o más baja?»
«Más baja»
«¿Y ahora?»
«Más alta»
Emma resopló subida en las escaleras, y tendió el brazo para colgar la guirnalda correctamente. Regina la miraba divertida, pero también terriblemente interesada en el perfil que ofrecía Emma: con los ojos puestos en las nalgas de la bella rubia, ella no prestaba atención a la guirnalda que a Emma le estaba costando colgar. Cuando esta se dio cuenta
«¿Le gusta lo que ve, señora alcaldesa?»
Regina salió de su contemplación con una exclamación de sorpresa
«¿Qu…qué?»
Emma bajó, no sin balancear más que de costumbre sus caderas, antes de caminar sensualmente hacia la bella morena.
«Digo…¿es…que…le gusta…lo que ve…» Se apoderó de los labios de Regina con violencia, y sin respiración se alejó algunos milímetros «…señora alcaldesa?»
«No deberíamos jugar a esto ahora…Estamos retrasadas…»
«Me dijiste que me llevarías a tu escondite…para lo del vestido. ¿Cuándo iremos?»
«Al final del día»
«Estoy contenta de que Snow finalmente haya aceptado quedarse con los niños hoy…»
«Cuando acabemos con la decoración de aquí, te llevaré»
Y efectivamente, después de algunas horas de trabajo, la sala de reunión, transformada en sala de baile, estaba decorada con miles de flores, globos y luces.
Y como lo había prometido, Regina llevó a Emma hacia su refugio, su madriguera como ella lo llamaba. Emma se sorprendió al conocer el lugar: era la cripta en la que descansaba el padre de Regina. Entraron y la bella morena movió, para su sorpresa, el ataúd para dejar ver unas escaleras subterráneas.
Bajaron y se dirigieron hacia una pared decorada con un gran espejo rectangular. De un ladrillo, escondido, apareció una manivela, después la pared se movió, y se abrió y dejo aparecer una sala de colores claros.
«Wow» se asombró Emma al ver el inmenso manzano blanco con manzanas rojas en mitad del cuarto «Pero, ¿qué es esto?»
«Mi santuario. Aquí están depositadas las cosas que me son queridas y que me traje del País Encantado»
«Wow, ¿son esos tus vestidos?» dijo ella señalando dos hermosos vestidos negros adornados de diamantes.
«Sí, entre otros. Tengo otros guardados»
«Regina, este lugar es magnífico»
«Gracias»
«Supe que te habías traído bastantes cosas de ahí abajo»
«Aquí y en el panteón sí, cosas no muy recomendables…»
«Déjame adivinar…Como un par de serpientes, eh…» dijo divertida Emma
«¿Cómo…?»
«David. Me contó las pequeñas trampas encontradas durante mi ausencia…»
«¡No fue mi culpa! Henry me mintió, él…»
«Lo sé…Hey, di, ¿podrías ponerte uno?» dijo Emma señalando uno de los suntuosos vestidos sobre el maniquí
«Emma…»
«¿Quéeeeee? ¡Estarás sublime con él! Y estoy curiosa por saber cómo se veía la Evil Queen»
«…»
«Venga, vennnnnga…»
Regina puso los ojos en blanco, y después levantó los brazos en señal de rendición.
«¡Muy bien!»
«¡Sí!» soltó Emma aplaudiendo como una niña esperando impaciente sus regalos de Navidad. Regina eligió un vestido de terciopelo color burdeos y con encaje negro sobre el escote, después desapareció detrás de un biombo negro. Mientras tanto, Emma recorrió la habitación, sus ojos maravillados por todo lo que veía: vestidos, objetos que parecían venir de otro mundo, y de hecho ese era el caso.
Después vio un pequeño cofre sobre un mueble blanco. Por curiosidad, lo abrió y vio algunas joyas y…
«Voilà» Emma cerró rápidamente el pequeño cofre antes de girarse y quedarse sin voz…Ante ella, la Evil Queen en persona: atrayente, majestuosa en su vestido que se le ceñía divinamente al cuerpo y resaltaba las perfectas curvas de la bella morena.
«Wow…Estás…no tengo palabras»
Para la ocasión, Regina había peinado sus cabellos en un moño, nada que ver con los elaborados peinados que se hacía en el otro mundo.
«Gracias»
Emma se acercó despacio y puso sus manos en las caderas de su compañera
«Deberías llevarlo al baile, ¡causarías furor!»
«Por eso, ni hablar»
«Pero…»
«Este vestido y todo lo que significa me lleva a un pasado que ya no soy. A la gente le ha costado olvidar esa imagen austera y cruel que yo manifestaba. Ir al baile con este vestido sería un paso atrás y un terrible error»
«Entiendo. Y también comprendo a tus criadas…»
«¿Qué quieres decir?»
«Yo estaría honrada de ser sometida por la reina»
Regina respondió con una dulce sonrisa y tomó entre sus dedos un mechón de sus cabellos dorados
«Si no estuviera ya enamorada, habría caído bajo tu encanto ahora mismo…Eres la criatura más bella que jamás he visto…Y…el pelo recogido te queda muy bien, deberías peinarte así más a menudo»
«Lo intentaré»
«He estado mirando la habitación y…he dado con esto…»
Se alejó, casi lamentándolo, de Regina para acercarse al pequeño cofre y lo abrió para sacar…un par de minúsculos patucos.
«¿Son…?»
«El primer par de patucos de Henry, sí»
«Son tan pequeños…»
Regina sonrió recordando el día en que, toda orgullosa, le había puesto sus patucos. Se acordaba de sus primeras impresiones cuando él vio sus patucos en sus pies, sus gestos y su manera traviesa de querer quitárselos o incluso de llevárselos a la boca haciendo algunos movimientos acrobáticos.
«Me hubiera gustado estar ahí para verlo…sus primeros pasos, sus primeras palabras»
«Los dio a los 11 meses…Estaba en el salón. Estaba agarrado al sofá, y de repente se soltó y dio algunos pasos hacia la mesita»
Emma esbozó una pequeña sonrisa, imaginándose la escena, e implícitamente agradeció a Regina que compartiera ese momento.
«Su primera palabra fue "mam"…que más tarde transformó en "mamá"»
«Seguro que estabas muy feliz»
«Estaba muy orgullosa, sí. Habló muy rápido…Supongo que las historias que no dejaba de contarle ayudó»
«¿Le contabas las historias del País Encantado?»
«Entre otras, sí»
«Me hubiera gustado vivir eso con él…»
«A mí me hubiera gustado vivirlo con Alice…»
Emma se sintió de repente culpable. Sabía la verdad, pero todo iba tan bien entre ella en ese momento, y Regina comenzaba a abrirse a los otros…no quería arruinarlo contándole la verdad.
«¿Entonces…qué vas a ponerte si no vas a usar los vestidos de la reina?»
«Tengo otros más…tradicionales. Para ti también»
«Wow, wow, ¡espera! ¿Un vestido? ¿Para mí? Bromeas…»
«¿Por qué? Tienes cuerpo para lucir un vestido»
«Gracias, pero…los vestidos nunca han sido lo mío…quiero decir, no son prácticos, son estrechos…¡No se puede correr con ellos!»
«No se trata de correr sino de bailar. Y estarás perfecta en…este» dijo ella abriendo un gran armario negro que contenía varios vestidos, desde los más sencillos a los más sofisticados.
«Wow, pero ¿cómo es que has traído tantos vestidos?»
«Nostalgia, sin duda…»
«¡Yo te encuentro super sexy en tus trajes y faldas super ceñidas!»
«Y yo estoy cansada de verte en tus eternos vaqueros y chaquetas de cuero»
«¡No es justo! Podría ser tu príncipe azul esa noche»
«¡Ni pensar en travestirte! Si no vienes con un vestido…»
«¿Qué?»
«…anulo mi promesa»
«No te atreverás…»
«Oh, sí, créeme»
«¡Tienes tantas ganas como yo!»
«Pero sabré contenerme y resignarme»
«¡Eres cruel!» gruñó Emma
«Lo sé» murmuró Regina con una voz ronca que hizo temblar a Emma «Entonces, ahora, vas a ponerte este vestido sin rechistar, ¿está claro?»
«No sé lo que es más sorprendente: que me des miedo…¡o que me guste!» Cogió el vestido y desapareció detrás del biombo. Mientras esperaba, Regina volvió a poner con cuidado los patucos en el cofre con sonrisa nostálgica. Después de algunos minutos, Emma regresó, vestida con un traje azul noche cuyo escote delantero no enseñaba nada, mientras que el trasero dejaba a la vista la espalda hasta el límite de la decencia.
«¿No es un poco…atrevido?»
«Es perfecto. Estás perfecta. Ese color te sienta magnífico»
«No estoy muy segura con la espalda»
«¿Preferirías que fuera menos escotado en la espalda y un poco más delante?»
«Sí…»
Regina levantó la mano y tras algunas volutas de humo violeta, el traje se transformó bajo los ojos sorprendidos de la bella rubia.
«Wow, creía que no íbamos a utilizar magia»
«No tengo tiempo para coser y si eres tan ducha con la aguja como con la sartén…»
«¡Hey!» dijo Emma falsamente herida
«¿Te gusta?»
«Es elegante, sí…»
Emma se miró con atención en el espejo: sí, Regina tenía razón: ese vestido parecía hecho para ella. Regina la abrazó por detrás, apoyó su barbilla en su hombro, admirando el reflejo de su amada en el espejo
«Estás magnífica»
«Tengo ganas de ti…»
Regina no pudo contener una exclamación de sorpresa antes de reír
«Venga, vamos, regresemos»
«¿Volveremos aquí?»
«Si lo deseas»
Nunca Emma hubiera previsto que después de un día tan perfecto, se podría acabar tan dramáticamente. Nunca hubiera creído que de los brazos de Regina, caería en un vacío y una soledad tan profunda como inesperada.
Sin embargo, todo había comenzado bien, dejaron el santuario y volvieron a casa con los niños, Regina preparó la cena como de costumbre, los niños pidieron ver una película que todos vieron en el sofá, y ellos se quedaron dormidos apaciblemente…No, nunca Emma habría imaginado la tormenta que ella iba a desencadenar.
Regina arropaba, como de costumbre a Henry, después a Alice.
«Buenas noches cariño» dijo ella dándole un beso en la frente a la pequeña, pequeño ritual agradable que ellas habían instaurado. Y antes de que Regina se separase, Alice la tomó en sus brazos y la estrechó, Regina le devolvió el abrazo, feliz de que su relación se hubiese estrechado.
«¿Regina?»
«¿Sí, cariño?»
«¿Puedo…hacerte una pregunta?»
«Sí»
«¿Crees que ma…Cassandra se enfadaría si te llamase…mamá?»
El corazón de Regina se hinchó en su pecho antes de mostrar una gran sonrisa
«Creo que ella…estaría feliz de que hicieras lo que sintieras. Si deseas llamarme así, no veo ningún problema, incluso yo estaría feliz, muy feliz»
«Entonces…me gustaría mucho»
Regina volvió a sonreír ampliamente, ofreciéndole nuevamente un abrazo que Alice aceptó con placer. Su abrazo silencioso duró algunos segundos antes de que Alice se echara en su cama y que Regina la arropase dulcemente.
«Buenas noches Alice»
«Buenas noches…mamá»
Cuando dejó el cuarto, Regina se sintió invadida por la felicidad, pero también por cierta nostalgia. Cuando entró en su cuarto, Emma estaba hojeando una revista. Se dirigió a un mueble y sacó algo que tendió a Emma.
«Toma» dijo la bella morena, tendiéndole un álbum de fotos. «Pienso que te gustaría ver lo que hay dentro»
Emma lo abrió y contuvo el aliento al ver la primera página que mostraba con letras coloreadas amorosamente por Regina "Henry". Hojeo el álbum y contuvo sus lágrimas a cada foto: Henry con 3 semanas, Regina tenía razón, era peludito, con esa cabellera negra que ahora tenía. Henry en su parque con sus juguetes. La foto más bonita era, ciertamente, la de Henry, de pie, sostenido por las manos por una Regina muy orgullosa. No pudo sino reír ante la cara de pánico de Henry.
«Era tan pequeñito…»
«Pero con un apetito feroz, creció tan rápido…Me habría gustado tener este tipo de fotos de Alice. No sé a quién se parecía, si tenía los cabellos claros, si era grande para su edad, cuál fue su primera palabra, cuándo dio sus primeros pasos…Todo eso se me quitó y fue dado a otra….y todavía no comprendo por qué»
«…»
Regina entonces sintió cierta incomodidad en Emma que cerró despacio el álbum antes de separarse de la bella morena.
«¿Emma? ¿Algún problema?»
«No…yo…estoy cansada. ¿Dormimos?»
Pero poco convencida, Regina frunció el ceño. Quizás no tuviera el don de Emma en cuanto a las mentiras, pero sentía que algo no iba bien.
«Emma, ¿qué no me estás contando?»
«¿Qué dices? Estoy bien, solo estoy cansada…»
«Emma…Me gusta pensar que me quieres lo suficiente y que me tienes suficiente respeto para decirme la verdad. Mírame»
Levantó el rostro de Emma poniendo su dedo bajo su mentón. Pero Emma no pudo sostener su mirada. Se zafó del agarre de Regina con un gesto molesto
«¡Deja! ¡Ya no soy una niña!»
«Entonces, ¡compórtate como una adulta! Dime que es lo que no va. Me he dado cuenta de que cada vez que mencionó la infancia de Alice, pareces…triste. Por el amor de Dios, ¿qué ocurre? ¿Acaso sabes…sabes algo?»
Pero Emma no respondió, aterrorizada ante la idea de traicionar a su compañera, pero también asustada por ser la que le dijera la verdad…La horrible verdad que fue el nacimiento de Alice.
«¡Emma!» gritó Regina, buscando hacer reaccionar a su compañera «Si me mientes…si sabes algo, ¡dímelo!»
«Yo..»
«Emma…» fue más un suspiró de súplica que una real amenaza. Sintiéndose atrapada, Emma se rindió, después de todo, Regina tenía el derecho a conocer toda la verdad y tener finalmente la consciencia tranquila.
«Yo…yo sé lo que pasó»
Regina cayó sentada en la cama
«¿Cómo…cómo estás al corriente?»
«Rumple me lo contó…cuando estabas en el barco de Hook con tu madre»
«¿Rumple? Pero, ¿cómo está él al corriente?»
«…»
«¡Emma!»
«Él…de hecho…fue por su culpa»
Regina se levantó, Emma sintió cómo la cólera invadía a su compañera. La miró con una oscura mirada que solo la reina malvada podía arbolar.
«¡Dime lo que hizo!»
«Él…por lo que entendí fue cuando eras su aprendiz. Tú…acababas de casarte y…comenzabas con la magia…Y después, le dijiste que estabas embarazada y que querías parar todo…»
«No se rompe nunca un trato con él…» murmuró ella como si acabara de comprender lo evidente.
«Él…fue a ver al rey para decirle que el niño que iba a nacer estaba maldito y que era un error mantenerlo en el castillo» Regina la miró, oscilando entre la cólera y la incredulidad ante lo que acababa de escuchar. Pero se quedó callada para seguir escuchando «Entonces el rey…cuando el bebé nació…decide deshacerse de él. Fue tu dama de compañía quien la recogió, incapaz de abandonar al bebé en el bosque o matarlo. El rey te hizo creer que había muerto al nacer…E hizo prometer a Cassandra que no te contaría nada bajo pena de muerte»
Regina sentía el suelo hundirse bajo sus pies y faltarle el aire como si se debatiera bajo el agua. El pánico, mezclado con la cólera, la invadió como nunca desde hace mucho tiempo. Su sangre parecía hervir en sus venas.
Emma puso su mano en su brazo
«Sé que…»
«¡Cállate!» gritó Regina «¡Tú…tú no sabes nada! ¡Me has mentido!» Sin pensar, la agarró por el cuello y la estampó contra la pared, dejándola sin voz. Acercó su rostro tan cerca al de la bella rubia, que esta pudo ver en las pupilas de sus ojos algo que nunca había visto: violencia, rabia, y también pena…Después pudo discernir una luz violeta…los ojos de Regina parecían brillar de una forma anormal.
Regina soltó su agarre, Emma cayó pesadamente al suelo, atontada
«Él nunca dejará de destrozarme la vida, nunca…»
Emma frunció el ceño antes de que Regina diera unos pasos hacia atrás y con un movimiento de sus brazos desapareciera en una nube violeta. A Emma le hicieron falta unos segundos para darse cuenta rápidamente de la situación «¡Mierda!» Se dirigió a las habitaciones de los niños y los despertó bruscamente «¡Niños, levántense, tenemos que salir RÁPIDO!»
Sin más preámbulos, los tres bajaron, los niños en pijama, y se metieron en el coche de Emma.
«¿Qué ocurre?» murmuró Henry, aún dormido
«He hecho una estupidez»
«¿Dónde está mamá?»
«Ella está…¡en grandes problemas!» dijo ella arrancando velozmente.
Regina acababa de aparecer exactamente donde quería: frente a la tienda de Gold. Sin cuidado ninguno, arrancó con su mano la puerta, que voló hacia mitad de la calle. Entró chillando «¡RUMPLESTILTSKIN!» Pero sin esperar una posible respuesta, hizo explotar con un movimiento de mano todas las vitrinas de la tienda, provocando un destrozo y un ruido inconmensurable.
Rumple no tardó en bajar, alertado por el ruido, pero también por los gritos de Regina.
«Pero, ¿qué…?»
«¡USTED! ¡Usted me mintió! ¡Cómo puedo hacer eso!»
«¿De qué me habla, que…?»
No tuvo tiempo de acabar su frase, la mano derecha de Regina rodeaba ya su cuello y lo aferraba tanto que apenas podía tragar. Pudo leer en los ojos de la bella morena un odio y una cólera que no había visto en ella desde hace tiempo…Más de 28 años…Puso sus manos en su puño, pero no consiguió nada, ya sentía sus miembros entumecerse y la cabeza darle vueltas.
«Me ha hecho sufrir toda mi vida…¿Y al final para qué? Satisfacer no sé qué deseo… Quería que yo invocase la maldición. ¡No sé por qué razón me eligió a mí…pero nunca se ha echado atrás, aunque me hiciera sufrir!»
«Reg..Re…na…»
«Shhh. ¡Le prohíbo que busque excusas! No tiene ninguna…Nada de lo que me diga disculparía sus actos…»
«…»
«No era sino un bebé…Mi bebé…»
Entonces Rumple comprendió…ella lo sabía
«¡Rumple!» de la cortina de hilo salía una Belle, asustada ante la escena: la tienda destrozada y Rumple en manos de una Regina que parecía haberse transformado en una bestia feroz.
Regina soltó un poco su agarre, permitiendo que Rumple respirara y pudiera articular algunas palabras
«Belle…vete…»
«Oh, no, ¿por qué? ¿Por qué no dejar que se quede y escuche qué hombre eres? ¡Qué monstruo eres!»
«Re…Gina…» balbuceó él antes de que ella estrechara otra vez su agarre.
«¡REGINA!» la voz familiar de Emma acababa de rasgar el aire
«¡Vete Emma, no tienes nada que hacer aquí!»
«¡No cometas una tontería, te lo ruego!»
«¡Me ha manipulado! ¡Nunca ha dejado de hacerlo! Incluso antes de mi nacimiento, conocías eso Emma, no!»
Emma no supo qué responder, ella que había sabido que Rumple había predicho su nacimiento y su destino mucho antes de su propio nacimiento, descubriendo que ella nunca había tenido realmente las riendas de su vida y su futuro. Sí, Emma sabía qué frustrante y exasperante era sentir escaparse tu vida.
«¡Cuéntales Rumple! ¡Cuéntales cómo me has utilizado toda mi vida! ¡Lo habías planeado todo antes de mi nacimiento, quizás de acuerdo con mi madre, de ahí sus eternas ganas de poder! Me acuerdo del libro…Ese grimorio que ella tenía, era tuyo. Os conocíais de antes de mi nacimiento, así que, ¿hizo un trato contigo?»
«…»
«¡Ella hizo lo que creía justo para mí! Ella mató a Daniel bajo mis ojos simplemente porque tú le habías prometido el poder…el poder a través de mí. Me obligó a un matrimonio con un rey que tenía la edad de mi padre» gritó ella «¡Tuve un hijo, lo más bello que podría haberme sucedido en ese funesto destino…y tú, pequeño enano saltarín, me robaste ese derecho! ¡El derecho de ser feliz, el derecho de ser madre!»
«Tú..tú no entiendes…»
«Deja de interrumpirme, porque sí, ¡todos deben escucharlo, incluida tu Belle, sabrán quién eres realmente y que fui manipulada por ti, que nunca tuve elección en convertirme en lo que me convertí! Dime simplemente…Dime simplemente por qué esperaste a que el embarazo se completara para robarme a mi bebé»
Estando así las cosas, era inútil mentir, entonces Rumple suspiró
«Porque cada semana, cada mes que pasaba amabas más a ese bebé, lo que haría tu pérdida más cruel e insalvable…Yo…yo quería que sufrieras mucho para que volvieras a mí»
Regina no podía creerse lo que escuchaba. Abrió sus ojos desmesuradamente ante el horror de esa confesión. Incluso Emma no supo reaccionar ante la crueldad de lo sucedido.
«¡Me las vas a pagar!»
Soltó el agarre antes de hundir su mano en el pecho de Rumple, provocando una exclamación de estupor a Rumple y un grito de horror a Belle.
«¡Mamá!»
La pequeña voz de Alice resonó. Regina se giró y vio a su hija con lágrimas en los ojos: ¿Qué había escuchado? ¿Qué hacía ella ahí…? Regina estaba furiosa y esa rabia, que no había sentido desde hace tiempo, dio miedo a su hija.
Y la mirada tierna y llena de amor de Alice hacia ella de hace apenas una hora se transformó en una mirada de miedo e incomprensión. Regina reconocía esa mirada por haberla visto sobre el rostro de Henry muchas veces cuando la acusaba de ser la reina malvada y cuando no quería acercarse a ella. Se sentía rota de ver que su hija podía sentir el mismo miedo hacia ella.
«Alice…» murmuró ella
«Regina, por favor» Emma se acercó, pero se detuvo cuando Regina levantó su mano libre, la otra aún en el torso de Rumple
«No, quédate donde estas»
Después fue Henry quien apareció y en ese momento la sangre de Regina se revolvió.
«Mamá, ¿qué estás haciendo?»
«Henry…por favor no…»
«Vuelve a casa con nosotros» dijo él con vos suplicante
Pero su sed de venganza y su cólera eran más fuerte: Rumple no podía salirse con la suya, no después de todo lo que le había hecho.
«Henry…te has equivocado…» el pequeño la interrogó con la mirada «No he cambiado…»
Tras decir eso, sacó su mano del torso de Rumple, sosteniendo en ella el corazón del hombre que se derrumbó en el suelo. Belle, sin reflexionar, corrió hacia él, cayendo de rodillas, mientras que Emma y los niños, se quedaron inmóviles, completamente atónitos.
Regina desapareció en una nube violeta. Belle lloraba mientras que Rumple gemía de dolor.
