Capítulo 34

Ya no sabían cuanto tiempo llevaban allí, si un minuto, una hora, un día o una vida; pero sabían que debían seguir vivos, seguir peleando hasta dar contra Voldemort. A la lejanía se escuchaban gritos apagados de maldiciones, voces de jóvenes con una infancia arrancada, con una vida de riesgo. Pero a pesar de querer ayudarlos a toda costa, ellos debían hacer un gran esfuerzo para tener oídos sordos a las batallas lejanas.

Los Merodeadores estaban con ellos¿acaso no era una seguridad? La única seguridad era que nadie estaba seguro allí, en ese momento.

"¡Ginny, concéntrate!" – Exclamó Sirius.

"Lo siento" – Vocalizó apenas la colorada. De un momento a otro, alguien la tironeaba de su brazo hacia detrás de uno de los restos de los tantos edificios que habían sido destruidos en la batalla.

"¿Qué sucede contigo¡Dudo mucho que Draco te quiera en pedazos Virginia!" – Le espetó Harry, junto a él, los miembros del grupo de Moody los observaban, atentos, aunque ninguno de los dos, se preocupaban del resto.

"Lo siento" – Volvió a decir. Pero nadie esperaba lo que Harry hizo después. La empujó contra la pared con fuerza, lo suficiente para que el golpe le sucumbiera en su cuerpo y despertara.

"No quiero que lo sientas, quiero que actúes, porque no voy a dejar que te mueras ¿está claro?" – Ginny solo lo observaba con lágrimas en los ojos; lágrimas que no iba a dejar salir. – "¿Sabes a quien estamos buscando?" – Ginny sintió, desconocida de este Harry. – "Ese tipo quiere matarte, quiere matarnos a todos¿vas a dejar que eso suceda? Porque si lo haces puedo matarte yo ahora y nos ahorramos los peligros para contigo"

"No es necesario que seas tan rudo" – Dijo Krum acercándose despacio, nadie le respondió, sin embargo.

"Responde Virginia" – Exclamó Harry.

"No, quiero vivir"

"Entonces hazme el favor de demostrarlo porque no pienso arriesgar a tantas personas para alguien que no lo desea" – Entonces el muchacho suavizó su tono al que siempre usaba con ella. – "Ginny, te quiero atenta; si tu no lo estás entonces ¿Qué puedo pretender de mi? Recuerda quien eres, qué eres para mí, y para la persona que te está esperando en Hogwarts. Porque estoy seguro que el hurón va a despertar para dar unos cuantos hechizos y llevarse el título de héroe supremo" – Ginny sonrió.

"Lo lamento, realmente lo hago."

"¿Qué harás ahora?"

"Voy a matar a ese mal nacido" – Dijo Ginny, su fuego característico renaciendo en su mirada, como el fénix.

"¡Harry, solo unos cuantos metros más!" – El grito de Ron los hizo voltear. Sobre una colina los mortífagos más cercanos al mismísimo Voldemort, combatían con algunos Aurors con bastante esfuerzo.

"¿Estás lista Ginny?" – preguntó él. Ginny simplemente tomó con más fuerza su varita y asintió, con una seriedad única. – "Si tu madre me viera ahora, me mataría ella misma" – Bromeó Harry, aún así, con seriedad en el rostro.

Hechizos y maldiciones viajaban por todos lados, si no fuera porque era una guerra, y porque si te tocan corres con el riesgo de morirte, las luces que se formaban daban un gran espectáculo. Pero claro, los protagonistas y creadores de estas luces no se dedicaban a admirarlas, sino que intentaban no ser tocados por ellas y encargarse de que su enemigo más próximo recibiera una.

Harry y Ginny corrían a toda prisa, lanzando maldiciones a todos aquellos que llevaran máscaras de calaveras en su rostro, Hermione, Ron y Luna se unieron a ellos y pronto los cinco se encontraron frente a frente con el objetivo más próximo, los Mortífagos; que, una vez de cerca, se dieron cuenta que luchaban con ningún otro que los mismo merodeadores, Lily y Tonks.

"¿Ayuda?" – Dijo Ron cuando se acercó a Sirius.

"No me vendría mal, gracias" – Dijo el animago. Hermione y Remus daban lo mejor de si mismos contra dos mortífagos desconocidos. Lily y Ginny se encargaban de los hermanos Langtrange, mientras Luna y Tonks se encargaban de otros dos que según Harry, eran Crabbe y Goyle, padres.

"¡Papá!" – James no tuvo tiempo de reaccionar, una luz verde salía de la varita de su oponente, y otra de color blanca, le rozó la mejilla, acto seguido, el mortífago estaba en el suelo, muerto y James duro en su lugar. – "Papá¿estas bien?"

"¿Qué fue… eso?" – Preguntó aún paralizado.

"Iba a matarte, y yo lo detuve" – Respondió Harry lanzando un hechizo a otro mortífago que se acercaba a ellos.

"¿Cómo?"

"si sobrevives luego te digo" – Sonrió Harry.


Una explosión se escuchó en lo alto de la colina. Lugar donde el grupo principal de ataque se encontraba. Los aurors iban ganando sobre los mortífagos, pero aún, éstos, daban algo de batalla. Sin embargo, la batalla que aún apenas se lidiaba abajo se detuvo por completo, cuando un grito aturdidor se escuchó poco después de la explosión, y sin darse cuenta comenzaron a observar la gran batalla se estaba llevando a cabo, dejando de lado las propias batallas que libraban. Fue increíble ver lo que estaba sucediendo, pues la escena de la cual eran testigos, nunca se la olvidarían.

Los mortífagos parecían aún más fuertes que antes y esto les perjudicaba a gran medida a los merodeadores y los chicos, dado que antes cuando podías luchar uno contra uno, ahora se necesitaban dos para mantener una batalla equitativa con uno de los mortífagos. Sin embargo, nuestros héroes daban la batalla de sus vidas, no iban a dejar que estas personas, los vencieran. No iban a dejar que la morbosa ideología de voldemort dominara el mundo mágico y destruyera el mundo muggle.

Maldiciones que nunca habían escuchado o visto actuar antes, se demostraban ahora sin ningún pudor, con una maestría digna de un gran mago o bruja.

"Tonks" – Exclamó Remus.

"Luna"

Le siguió Harry, con la misma intención que su ex profesor. Pronto los dos, gritaron al unísono:

"Vete de aquí, se está poniendo muy peligroso ahora"

"¡No!" – Exclamó Tonks, defendiéndose de un ataque pero que igualmente retrocedió unos cuantos pasos por el poder de la maldición.

"Sí" – Dijo Remus.

Bill, Charlie y Krum, se acercaron a ambas que peleaban contra dos poderosos mortífagos. En cuanto el sujeto fue reducido, los tres hombres, prácticamente arrastraron a ambas muchachas fuera de la batalla. Ahora solo quedaban los cuatro de cada generación.

"Harry, ahora" – Llamó Hermione.

Remus junto a Hermione, Sirius junto a Ron, Lily junto a Ginny y James junto a Harry. Los cuatro adultos distrajeron a sus oponentes mientras que los cuatro chicos comenzaron a recitar algo in entendible. Primero Hermione:

"Fresanver guchimo liluma" – Dijo la chica alzando su varita y una luz roja muy intensa comenzó a salir de ella y a cubrir su cuerpo.

"Sasade puriba dufre minum chimersue" – Recitó Ron, alzando igualmente su varita, y mientras la luz que fluía de ella era un amarillo fuerte que cubría ya su cuerpo, ni él ni Hermione dejaban de repetir la frase, una y otra y otra vez, como si estuvieran en una especie de trance. Ahora era el turno de Ginny.

"Tretumne tretumna liluma pur mendime" – La varita de Ginny en alto, una luz blanca la cubría y el coro entre los tres muchachos iba en aumento, cuando cada vez que repetían la frase la luz brillaba más, y el poder se regaba por todo el ambiente como un aroma.

"Finite derum initiate zalibe" – las palabras de Harry fueron el detonador de lo que ocurrió después. Una luz azul inundó de pronto el cuerpo de Harry, las voces de Hermione, Ron y Ginny repitieron una vez más sus respectivas frases y luego se detuvieron.

Un instante después, los cuatro pronunciaron la frase de Harry como si fuera un grito de guerra y de un momento a otro, las cuatro luces que cubrían a los chicos salieron disparadas al cielo, como rayos de luz, uniéndose y creando una mezcla de colores tal, que era imposible deducir cual era en realidad. De pronto y como todo ocurrió, la luz se esparció sobre todos los presentes como un baño de luz de luna y entonces sucedió.

Todos y cada uno de los mortífagos que estaban allí cayeron al suelo, inconcientes. Incluso los que peleaban contra los Merodeadores dejaron de hacerlo, y aunque no quedaron completamente inconcientes estaban lo suficientemente débiles como para no resistirse.

"¿Qué fue lo que…?" – Fue lo primero que se escuchó entre la multitud, Moody, se había hecho paso como pudo, con su pata de palo, hasta llegar a los cuatro adolescentes que respiraban un tanto agitados.

"¿Recuerdan el hechizo que Ginny usó esa vez en Hogsmeade?"- Explicó Harry tomando una gran bocanada de aire. – "bueno, esto fue a gran escala y, más preciso"

"¿Han estado practicando esto?" – Preguntó Fred.

"Claro que sí¿Qué crees que estábamos haciendo cuando no estábamos en el colegio?"

"Busquemos ahora a Voldemort y acabemos con esto" – Dijo James.

Apenas hubo James terminado de decir eso, el canto angelical de Fawkes les hizo voltear. El ave, se posó en el brazo extendido de Harry.

"¿Traes algo para nosotros?" – Preguntó Harry, acariciando la cabeza del Fénix. El ave cantó y pronto los ocho desparecieron.

"¿Harry¡Harry!" – Exclamó Luna desesperada.

"No te preocupes, será mejor que volvamos a la escuela." – Dijo Tonks, pero se podía ver en su rostro que no estaba ni pizca contenta con lo que iba a suceder - "Desgraciadamente, no podemos interferir en sus destinos"


Los alrededores cambiaron drásticamente de un momento a otro. Un instante estaban rodeados por sus compañeros; el siguiente, se encontraban en un oscuro, pantanoso y neblinoso cementerio. Lleno de ángeles destruidos y lápidas cubiertas por moho. Una densa neblina cubría sus pies y un espantoso viento soplaba de manera aterradora. Y sin embargo, el silencio era imponente. Ni siquiera el canto Fawkes se oía.

"No me agrada esto" – Murmuró Sirius, recorriendo el lugar a su alrededor con la mirada intentando descifrar el lugar exacto en donde estaban.

"¿Y que lugar es este?" – Preguntó James, acercándose a su esposa e hijo, de modo de poder protegerlos si algo sucedía de pronto.

Harry respondió de inmediato cuando reconoció el lugar. Quiso decirlo de forma segura, pero parecía que sus palabras no querían salir de su boca. Retrocedió un paso, y dio contra el cuerpo de su padre.

"¿Harry¿Qué sucede?" – El chico se dio vuelta, enfrentando la mirada de su padre. ¿Cuándo se había vuelto tan alto como James? No lo sabía, pero en ese momento deseaba con todas sus fuerzas ser tan pequeño como un botón para poder entrar en el bolsillo de su padre y quedarse allí. – "hijo" – Pidió James apretando con un poco de fuerza el antebrazo de Harry.

"Es el cementerio…"

"Sí, Harry. Sabemos eso pero…" – Sirius no pudo terminar de decir su frase, Harry lo interrumpió abruptamente.

"¡Es el cementerio de Pequeño Hangleton!" – Exclamó. Los adultos parecían no comprender pero, a diferencia de ellos, los tres chicos, junto a Harry dieron señal de saber dónde era eso. Hermione se cubrió la boca con ambas manos. Ginny se abrazó a si misma, cerrando los ojos, mientras que Ron maldijo por lo bajo.

"¿Qué nos estamos perdiendo aquí?" – Dijo Lily.

Harry avanzó con cuidado entre las lápidas tumbadas hasta dar con una en especial. Se sobresaltó cuando noto algo específico en la tumba.

"Tom Riddle" – Leyó Sirius, para luego volver la mirada a los demás. –"¿Qué diablos?"

"Es la tumba del padre de Voldemort…"

"¿Es eso… sangre?" – preguntó James acercándose con cuidado y notando la mancha en la piedra

"Sí, la mía" – Dijo en un susurro.

"No quiero estar aquí, no me gusta para nada" – Sirius pasó su brazo por los hombros de Ginny, protegiéndola.

"Y ¿Dónde diablos está Dumbledore?"

"Ya era hora de que llegaran" – Una voz rastrera y silbante llegó hasta ellos desde un lugar un poco más lejos. – "El bueno de Dumbledore los está esperando. Pero vaya, parece que tus amigos están aquí también, Colagusano"

"¡Maldita rata rastrera!" – Sirius se quiso abalanzar sobre el traidor que se hacía llamar amigo, pero James lo detuvo.

"Sirius, primero terminemos con esto, y luego Pettigrew" – Dijo calmado, pero podía verse en su mirada el odio y el dolor por la traición.

"James…"

"Ya me escuchaste"

Se giraron hacia la voz, allí, sobre la colina estaba en toda su gloria Voldemort, junto a un tembloroso Peter un paso atrás. Unas sombras se erguían detrás de ellos, no pudieron descifrar quienes o que eran.

"¿Dónde está Albus?" – Exclamó Harry, su voz un tanto temblorosa.

"No me digas que ahora me tienes miedo Harry" – Bromeó sarcástico Voldemort.

"El miedo no tiene nada que ver con esto. Es odio, no miedo"

"Bien, entonces. Supongo que estás listo para 'vencerme' ¿verdad?"

"Nunca he estado tan listo en mi vida para algo, Tom" – Un rayo rojo salió de la varita de Voldemort pero Harry ni se movió, dejando que la luz pasara por su mejilla y apenas sintiera el calor del hechizo. A pesar de eso, los demás un par de metros atrás sí reaccionaron.

"No vuelvas a llamarme así" – Siseó Voldemort. Harry vio su oportunidad de ser él hora, el que jugara con la tensión.

"¿Por qué? Creí que estabas orgulloso de llevar el nombre de tu padre. Creía que nosotros éramos más parecidos de lo que aparentamos." - Harry dio un paso al frente. Por alguna razón, no veía el sentido de temerle a ese sujeto. Era solo un hombre, horrible y maléfico, pero un hombre al fin. Y los hombres no son perfectos.

"Creí que nos parecíamos, porque ambos éramos de sangre impura, ambos llevábamos los nombres de nuestros padres y ninguno de los dos creció con nuestros padres. Pero tú me diste otras razones para creer que éramos similares. ¿No fuiste tú el que me dijo que a los dos nos gusta llamar la atención?"

"Harry" – Murmuró Hermione.

"Pero claro. Esa es una de las tantas cosas en las que te has equivocado, Tom"

"veo que el viejo desquiciado te ha consentido demasiado, Harry Potter. Es hora de que aprendas a respetar… me" – Otro hechizo, Harry no tuvo tiempo para reaccionar e iba a darle de lleno en el pecho. Pero algo sucedió, un campo de fuerza cubrió a Harry"

"No creo que quieras hacer eso frente a nosotros" – Dijo James, con su varita en alto.

"Ese fue otro error… El primero fue haber nacido. Pero claro, cuando cometes errores sin que nadie te diga que está mal, tú continúas haciéndolos. Por eso llega tu segundo error. Intentar dominar algo que está, por mucho, lejos de tu alcance. Nadie ha podido dominar tanto. No Cesar, no Alejandro Magno, no Napoleón, no Hitler y por supuesto, no "

"eres un maldito que lo único que ha hecho fue molestar desde el instante que naciste…"

"Lo mismo podría decirse de ti ¿no?" – Dijo Sirius.

"Black, Black, Black… ¿Cómo estuvo esa vida detrás del Velo? Buen debo admitir que no era una vida. Bella estaba muy contenta cuando te vio atravesar el velo…" – Del otro lado de Voldemort apareció una mujer de cabello largo y oscuro, y una mirada fría e incluso psicópata

"Bellatrix" – murmuró Sirius.

"Ya vez, logré escapar de tú pequeña y tonta protegida, primito"

"¿Donde está Dumbledore?" – Preguntó Harry.

"¿Supongo que te refieres a eso?" – Voldemort levantó una de sus esqueléticas manos y con su dedo índice señaló hacia un poste, o más que poste, era una cruz. Parecía que una persona estaba allí colgada, con los brazos extendidos y la cabeza hacia un costado, caída.

"Profesor" – Dijo Lily.

"Esto se va a terminar ahora"

Harry desapareció de pronto apareciendo junto a Dumbledore. Con un movimiento de varita bajó al anciano y con cuidado lo recostó junto al poste.

"Profesor" – Murmuró Harry.

"¿Harry?" – Unos ojos celestes se posaron en los verdes de Harry. Estaban apagados, débiles… - "Lo siento hijo. Creí que podría terminar con esto sin sacrificar a nadie… supongo que me equivoqué."

"Descuida Albus, estamos aquí. Nos encargaremos nosotros ahora."

"Harry, hay algo… Tom trama algo"

"Eso ¿Cuándo ha sido noticia?" – El anciano sonrió con dificultad.

"Tu mayor poder son tus seres queridos Harry" – El chico asintió pero giró rápidamente su mirada cuando sitió a Fawkes posarse sobre su hombro.

El ave comenzó a cantar sobre el anciano y en cuanto unas lágrimas cayeron sobre él, Albus dumbledore comenzó a tener nuevamente ese color característico.

"¿Cómo te sientes?" – Preguntó dubitativo.

"Puedo mantener una pelea justa." – Respondió el hombre.

Con ayuda de Harry se puso de pie y apareció junto a los demás.

"Vaya, parece que el anciano aún tiene fuerzas para pelear ¿Quién lo hubiera dicho?"

"Hoy, aquí y ahora, será tu fin." – Murmuró James. - ¿No me volverás a quitar a mi familia"

"¿No crees que pides peras al olmo, muchacho?" – Bromeó sínico voldemort.

"Hermione" – Llamó Harry en un susurro. A su lado, la chica lo miró disimuladamente, mostrándole que prestaba atención. – "¿Recuerdas quinto año?" – Murmuró. Dumbledore del otro lado del chico, dio un paso al frente, llamando la atención de Voldemort.

"Sí" – susurró Hermione.

"Observa detrás de ellos. La cripta"

"Bien, lo haremos"

"Ya no quiero tenerte cerca viejo" – dijo Voldemort con desprecio.

"No entiendo aún por qué haces todo esto Tom" – Dijo el anciano.

"Nunca lo entenderías…" - Con un movimiento de varita Harry estaba justo frente a Voldemort, Peter y Bellatrix.

"¡Harry!" – Exclamó Lily intentando correr hacia él. Un brazo, sin embargo, la detuvo de hacerlo.

"Pude deshacerle hechizo que realizaste aquella vez, pequeña sangre sucia rastrera. Puedo hacer de él lo que me plazca"

Con un dedo rozó el rostro de Harry, la cicatriz comenzó a arder con gran fuerza, como si estuvieran colocando algo ardiendo en su frente.

"déjalo…" – Exclamó James.

"No pueden impedir nada. Yo tengo el control ahora, siempre he tenido el control."

"Eso no… fue lo que… dijiste…" – Harry hablaba con dificultad, intentando articular las palabras y no pensar en el intenso dolor en su frente, en todo su cuerpo. – "…dijiste… en este mismo… mismo lugar hace… cinco años"

Los que estaban abajo, solo pudieron exclamar al ver el cuerpo de Harry estrellarse contra una de las lápidas y caer pesadamente sobre la tierra.

"Voy a torturarte mil veces hasta que implores clemencia y luego lo volveré a hacer otras mil veces… y cuando ya tu cuerpo no resista siquiera una gota de agua, te brindaré energía suficiente para volver a torturarte mocoso mal nacido."

Ese fue el momento, la señal para actual. Hermione, Ron y Ginny lanzaron tres poderosos Reductos y las paredes de las criptas que se hallaban detrás de los dos magos y Voldemort cayeron sobre ellos. En ese momento James y Lily corrieron hacia Harry mientras que Sirius, Remus y Dumbledore protegían a los tres chicos de los ahora furiosos enemigos.

Expelliarmus!" - Gritó James protegiendo a su familia.

Los gritos no se hicieron esperar y con ellos los rayos de colores brillantes. Parecía imposible que solo tres de ellos pudieran estar dando una batalla semejante contra nueve magos, poderosos y capacitados magos.

"Algo no está bien" - Dijo Remus esquivando una maldición imperdonable de Bellatrix. – "Hay algo en el aire…"

"Dementores" – Anunció Hermione en voz baja.

"¿Qué?"

"Son, Dementotes" – Volvió a decir, apuntando con su dedo hacia el cielo… esto le hacía acordar a su tercer año, y al parecer Sirius no pensaba tan distinto, porque empalideció de pronto.

"Padfoot, estas fuera de Azkaban. Ellos no vienen por ti" – Le aseguró James. – "O al menos no por ti solo. Tienes, tenemos que defendernos de ellos"

Sirius asintió débilmente aún recordando sus doce años perdidos en aquella prisión, y especialmente, recordando los pensamientos y sentimientos que esos seres le hicieron recodar una y otra vez.

Los escalofríos aumentaron de pronto, y el cielo se vistió de negro, pesar de estar amaneciendo. El tiempo parecía haberse detenido en el instante que los dementores comenzaron a acercarse a ellos. La risa de voldemort se escuchaba de fondo, pero los pensamientos más dolorosos, los recuerdos más oscuros inundaban sus mentes, destruyendo cualquier concentración.

"Ha…rry" – Intentó formar Ron. Su mano apoyada débilmente sobre el hombro de su amigo. Harry abrió los ojos, el terror en su mirada.

"No puede… ser" – Dejo salir – "Expectro Patronum"

Los dementores se alejaron un poco de sus víctimas pero ese hechizo no era suficiente para detener a cientos de esos seres oscuros y siniestros.

"Se están… concentrando… en ellos" – Logró decir Ginny. Ella y Hermione lanzaban débiles hechizos como los de Harry.

En efecto, los dementores atacaban a los cinco adultos. Todos ellos débiles por los anteriores enfrentamientos. Lily intentaba, en vano, atacar al enemigo con un humo plateado, mientras a su espalda Sirius e cubría la cabeza y negaba rápidamente. James y Remus estaban del otro lado, intentando defenderse y a la vez hacerlo con sirius y Dumbledore, que no poseía su varita, y se encontraba de rodillas.

"¿Creen que puedan… conjurar un patronum… corpóreo?" – Preguntó Harry agitado. Los otros tres asintieron. – "Muy bien. A la cuenta de tres."

Los cuatro chicos contaron a la vez y una vez alcanzado el momento, un ciervo, un búho, una comadreja y un cisne salieron volando hacia los dementores, atacándolos de tal forma que parecían ser devorados por los espectros de luz brillante.

"¿Están bien?" – Preguntó Hermione.

"Sí, creo…" – Respondió Remus. Levantando la mirada, por un momento se sintió sumamente orgulloso de sus cuatro alumnos, ex alumnos.

"Supongo que ahora es nuestro turno" – Dijo Bellatrix acercándose con varita en alto. – "No creí que fueras tan miedoso primo"

"Veamos como reaccionas tú, Bella" – Dijo Sirius poniéndose de pie con la ayuda de James.

"Creí que las cuatro puntas serían más fuertes. Pero no duraron nada la primera vez." – Colagusano se acercaba detrás de Bellatrix.

"¿Sabes de eso?"

"Claro que sí." – Instantáneamente, Bellatrix se acercó a Lily, Ron y Hermione. Mientras que el Traidor lo hacía a los Merodeadores. Ginny y Harry, vieron la oportunidad de sacar a Dumbledore de allí.

"No soporté la idea de ser desplazados del grupo por esa mugrosa…" – Un hechizo le dio en el pecho haciéndolo dar contra un ángel de piedra, rompiéndolo.

"Ni se te ocurra llamarla así. El único mugroso aquí eres tú. Rata sucia." – Atacó James.


"Albus…"

"Estoy bien, muchacho. Solo necesito mi varita que…"

"Accio Varita de Dumbledore" – Dijo Ginny. La madera llegó a ella unos momentos después.

"Gracias hija"

"Que conmovedor. Pero tenemos algo que terminar." – La voz de Voldemort se escuchó muy cerca de ellos. Y de hecho estaba cerca. – "discidium ter corporeus insto"

Lo que sucedió después no fue algo que hubieran deseado.

En donde estaba Voldemort ahora había tres cuerpos. Uno era el mismo de hacía un momento, mismo rostro, mismo cuerpo, mismo aspecto en general. Junto a este, a su derecha había uno mas bajo y menudo. Al parecer tenía cabello y, bueno, parecía ser humano. El del otro lado, el de la izquierda, era más similar al del centro, pero tenía más aspecto humano, aunque no tanto.

"¿Qué fue lo que sucedió?" – Preguntó Harry.

"¿Los reconoces Harry?" – Dijo Albus. Poniéndose de erguido de pronto. La luz del sol asomándose en el horizonte se reflejó en las tres figuras frente a ellos.

"Por Merlín" – Gimió Ginny acercándose a Harry. Definitivamente no quería volver a ver ese rostro, esa persona, nuevamente.

"Es…Tom Riddle."

"En efecto, el del centro es el Voldemort que tú conoces Harry, pero el de la izquierda, es el Voldemort que mató a tus padres la primera vez."

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¿Valió la pena la espera? Espero que sí….

Bueno, el capi está presente, espero que realmente les haya gustado, a mi me costo un poco escribirlo pero aquí está… finalmente…

Muchas gracias por la espera a Gwen Diasmore, ENOVY, Utena-Puchiko-nyu, leodyn, clau, Terry Moon, anzu back, Paulina Radcliffe, Alyssa L. Malfoy.

Y espero poder subir los prox. Pronto, por ahora que lo disfruten y no olviden sus reviews…

Un saludo gigante a todos

Ivita Black

M.O.M.