Resumen de los hechos: Una vez más, Eli se ha dejado llevar por sus emociones, huyendo del único lugar que consideraba seguro junto a Yukiho en busca del líder de los Ayase.

—¿Siquiera has pensado bien lo que quieres hacer? ¿Qué te hizo tomar la decisión de matarlo? — preguntaba una cansada Yukiho, más bien agotada de la inmadurez de la rubia.

—Es un tanto difícil de explicar en este momento… — suspiró la rubia, perdida en sus pensamientos.

—¿Qué es tan difícil de entender? Todas sabemos que fue porque, otra vez, discutiste con Nozomi-san… a veces desearía que dejaras de encontrar excusas como esa para irte a una muerte segura… — suspiró, exasperada frente a la situación.

Eli odiaba ser reprendida por alguien menor a ella, pero debía admitir que Yukiho tenía razón. Gracias a eso, su mente volvió a enfocarse en Nozomi y en la última expresión que esta tenía cuando la vio partir. La rubia estaba consciente de que su relación con Nozomi no era de las más sanas ni más estables, pero lo que ama a esa mujer compensa todo tipo de adversidad.

—¿Cuánto piensas que falta para que lleguemos? — preguntó Yukiho, asegurándose de que la mayor estuviera alerta.

—Solo unas cuadras más… — susurró.

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Mientras tanto, Mari y Nozomi estaban arreglando los últimos detalles antes de partir en busca del par que se había adelantado, pero estaba resultando un tanto difícil lograr su cometido. Frente a la rubia había un par de chicas apuntándole con armas, mujeres que ella conocía más que bien.

Nozomi no sabía qué hacer ni cómo reaccionar en ese momento, pero la tranquilidad de Mari, a pesar de su ceño fruncido, la descolocaba. Las chicas no sabían qué hacer tampoco debido a que los mismos hombres de Mari no estaban defendiendo a su superior; es más, la misma Mari les ordenó no interferir.

—¿Qué es lo que quieren? — dijo con voz grave la rubia.

—Tú lo sabes a la perfección, Mari-san… — contestó una chica de cabello negro y ojos esmeralda, la forma en que se dirigía a la rubia mostraba cercanía, pero distancia a la vez.

—Primero, Kanan, baja tu arma — dijo con autoridad la joven de ojos amarillos —. Kanan, ¡obedece!

—Ya no sigo órdenes tuyas, ¿recuerdas? — la joven de cabello azulado y ojos púrpura miró de reojo a Nozomi — veo que encontraste lo que buscabas, Mari… —. Dijo en tono de burla.

—… — la forma en que Kanan la miró por unos segundos hizo temblar a Nozomi, tenía el presentimiento de que aquella chica la odiaba, aunque no sabía por qué.

—Lo que pase entre ella y yo no es de tu incumbencia… — gruñó Mari — Ahora, díganme, ¿cómo demonios me encontraron?

—¿En serio es necesario responder esa pregunta? — contestó la peli negra mientras bajaba el arma —. Kanan-san, ya podrás desquitarte en otro momento, pero esta no es la instancia de hacerlo.

—Bien — bajó el arma y la guardó con cuidado, su mano estaba temblando de la ira que trataba de contener.

—… — la joven de ojos esmeralda miró con cuidado y detalle al resto de las presentes, suspirando con cansancio —. Discúlpenme por ser tan descortés, mi nombre es Kurosawa Dia, prima de Mari-san, aunque no soy parte de la familia italiana ya que, como pueden ver, soy totalmente japonesa.

—Yo soy Kanan, Matsuura Kanan, el reemplazo de la puta que está parada allá — apuntó a Nozomi con una sonrisa burlesca —. Mucho gusto, perdedoras…

—¿Disculpa? — fue lo único que logró musitar Nozomi — ¿Con qué derecho me tratas de esa forma?

—¿Oh? ¿Acaso la ricachona no te dijo? — miró a Mari y luego se echó a reír — Nunca deja de sorprenderme lo cobarde que eres, Mari…

—Kanan, detente… — susurró la rubia.

—¿Mmm? ¿Qué es lo que quieres? ¿Acaso piensas tener el derecho de pedirme eso? ¡Ja! — escupió al suelo, muy cerca de los pies de Mari — Basura.

—Kanan-san — la autoritaria voz de Dia la hizo fruncir el ceño, pero luego desistió.

—Tienes suerte, puta — se dirigió a Nozomi.

Zitto! — la voz de Mari sobresaltó a las presentes, a excepción de las allegadas.

—¿Oh? ¿Acaso la niña malcriada al fin reunió el valor de enfrentarse a mí?

—Kanan-san, dije que bas-

—Déjame gozar un poco, ¿sí? La hemos buscado por un año entero, no quiero desperdiciar ningún segundo, quiero hacerla sufrir, quiero que se arrodille y me pida perdón por todo lo que me hizo… — la voz de Kanan iba aumentando en volumen poco a poco — ¡Quiero que se arrepienta de haberse acostado conmigo y decir que me amaba mientras ella solo pensaba en la puta de Tōjō!

Vai a cagare! — Mari tacleó a Kanan, yendo ambas al suelo.

La forma en que Mari furiosamente arañaba el rostro de Kanan demostraba cuánto le importaba Nozomi, lo cual enardeció aún más a Kanan. La joven de cabello azul logró rozar con su puño el rostro de Mari, rompiéndole el labio en el proceso. La rubia obviamente quería vengarse, pero la fuerte voz de Dia les impidió seguir con el acto.

—Ok, ok, ¡BASTA! — gritó Dia, haciendo que ambas se detuvieran en seco — Si no quieren que les dispare, párense.

Mari y Kanan se pusieron de pie, la rubia siendo la más alterada debido a la sangre que estaba perdiendo, pero no quiso mostrarse débil frente a la peli azul.

—No dejaré que desvíes tu mente de la misión solo porque aún tienes rencor hacia Mari-san, ¿entendiste? — estableció Dia, no dejándole opción de desobedecer a Kanan.

—Ehm, disculpen que interfiera… — Nozomi se armó de valor después de aquella escena — Matsuura-san, quisiera decirle algo…

—¿Qué es lo que quieres, pu-?... ¡aaaggh!

Nozomi le había proporcionado un puñetazo en el estómago, fue tan rápido que Kanan no tuvo oportunidad de verlo venir.

—Tengo una novia llamada Eli, cuyo padre es el que ha causado todos nuestros problemas. Mari-chan y yo somos solo amigas, es más, la veo solo como una hermana y ella lo sabe. El que ella haya jugado contigo no es culpa mía ni tampoco me concierne, así que deja de ser una niña llorona y supéralo, cobarde — se alejó de Kanan antes de que esta pudiera hacerle algo.

—Tienes agallas… — susurró Kanan.

Una vez las cosas se calmaron un poco, Dia procedió a explicar la razón de su repentina aparición. Al parecer Mari había "tomado prestado" parte de los recursos de su padre y había invertido parte de aquello en la misión actual. Su padre estaba furioso y quería que la joven tuviera audiencia con él de manera inmediata, lo que significaría desmontar todo lo que habían avanzado, si no, tendrían que apegarse a las consecuencias.

—Kanan-san vino conmigo solo porque escuchó que tú estabas envuelta en todo este lío — suspiró una vez terminó de explicar —. Te encontramos fácilmente, tu padre siempre tiene registro de lo que se gasta, por lo que supusimos que no te habías dado la libertad de ser discreta así que aquí estamos. Nos tardamos meses debido a que tus gastos habían sido minúsculos, al menos hasta ahora.

Merda! — gritó la rubia, exasperada.

—No puedo dejar que se la lleven — dijo Nozomi, ganándose la atención de todas las presentes —. Depende de ella si vivimos o no en estos momentos, así que, por favor, dejen que al menos terminemos el plan…

—¿Plan? ¿Hablas del plan para matar al jefe de la mafia rusa? — Kanan comenzó a reír — ¡Suerte con eso!

—De hecho, mi novia ya se fue en busca de su padre, tenemos que detenerla antes de que la maten… por favor, realmente necesito ir en busca de ella…

—Curioso — volvió a decir Kanan — Mari, la mujer que amas vuelve a elegir algo más en lugar de ti; irónico, ¿no?

—No empieces…

—Supongo que no llegaremos a ningún acuerdo de esta manera… — esta vez fue Umi quien habló, ya no soportaba el acto de circo — Ustedes quieren a Ohara-san de vuelta y nosotras nuestra vida, ¿les parece si, apenas el hombre esté muerto, se la llevan sin derecho a reclamo?

—Dime la razón por la que deba esperar a que esa absurda misión se cumpla — dijo Dia, cruzándose de brazos.

—A la mafia italiana le convendría deshacerse de su mayor competidor, ¿no?

—… Continúa… — aquello captó la atención de Dia.

—Y te puedo asegurar que ese cachorro sentimental no reinará como la líder, ella está enfocada en otro tipo de cosas y lo más seguro es que renuncie al negocio familiar… — prosiguió con confianza Umi.

—¿Qué te hace pensar que así será? Suenas muy confiada; aunque debo admitir que me gusta la forma en que hablas de ella, al parecer es bastante débil ¿No sería más fácil derribarla por nosotros mismos y llevarnos a esta odiosa de una vez? ¿Por qué debería escucharte, Sonoda-san?

—¿Cómo sabes mi nombre? — Umi adoptó una postura hostil.

—Tranquila, tigre — irrumpió Kanan — ¿En serio pensaste que no investigaríamos a las personas que rodeaban a esta incompetente? No es como si hubiéramos llegado hoy… — sonrió ante lo descolocada que parecía Umi.

—Nos estaban espiando entonces… — susurró Mari, quien a esas alturas era atendida por Kotori.

—¡Bingo~! — exclamó Kanan.

—Eso explica la sensación que tenía durante la noche… — susurró Umi.

—Tienes buenos sentidos, Sonoda… — observó Dia — serías útil trabajando con nosotras…

—No gracias.

—Tú te lo pierdes, podrías tener los hombres que quisieras o… — miró de reojo el enojado rostro de Kotori — mujeres…

—No gracias.

—Muy bien, entendemos tu posición, pero aún no logras convencerme de hacer el trato… — dijo Dia, comenzando a aburrirse.

—Bien, yo haré el trato con ustedes — exclamó Mari — si me dejan terminar lo que empecé, haré lo que sea que ustedes me ordenen, lo que sea — Reafirmó mirando a Kanan — excepto matar a alguien de aquí…

—Tch — exclamó Kanan.

—Es un trato entonces, tienes 24 horas para desarrollar tu plan, si no lo logras en esa cantidad de tiempo, te irás con nosotras voluntariamente, o a la fuerza, tú eliges — suspiró, ya se sentía cansada — Dejaremos esto hasta aquí, sigan ideando la forma de poder seguir con su plan, nosotras nos vamos a retirar.

—Adiós, futuros cadáveres… — fue lo último que dijo Kanan, antes de que ambas desaparecieran por la puerta.

En cuanto se aseguraron de que no estuvieran cerca, Mari se tiró al suelo, frustrada y furiosa por todo lo que ocurrió. Nozomi estaba a su lado con su puño algo tibio y tembloroso, pero debía admitir que disfrutó golpear a Kanan, esa tipa merecía una lección, mas no podía negar la culpa de Mari en el asunto.

—Nozomi, yo… en verdad lamento todo esto — susurró Mari.

—Si en verdad lo lamentas, demuéstrame que realmente quieres ayudarme… — suspiró —. Espero no volver a ser carnada de una psicópata la próxima vez que te vea…

La rubia golpeó con rabia el suelo, sabiendo que aquello no solucionaría nada.

—¿Te sigue doliendo? — preguntó Kotori.

—No, estoy bien, gracias — sonrió a la dulce chica — Lamento todo esto, Minami-san…

—No hay mucho que se pueda hacer, así que tranquila — acarició el brazo de Mari, tratando de animarla.

—Kotori, vamos… — la voz de Umi la hizo mirar hacia arriba, notando la molesta mirada de su novia.

—Umi-chan~, no tienes que ponerte celosa — sonrió al verla sonrojar —. Vamos, necesito ver el estado de tu mano…

—G-Gracias…

Mari se quedó a solas unos momentos, tratando de procesar todo lo que estaba pasando. Se percató de que ya era hora de hacerse responsable de sus errores y decisiones, por lo que daría lo mejor de sí para el éxito de la misión.

—Más te vale seguir viva, Ayase…

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Continuará…