Ni tres días le había durado a Snape la vaga tranquilidad de entregarle a Potter la dichosa espada.

De nuevo en la mansión de los Malfoy, Selwyn narraba cómo habían visto a potter y a la sangre sucia en casa del extravagante Lovegood, cuya tierna hija se encontraba en esos momentos casi bajo sus pies.

_¡No le capturasteis!_bramó Bellatrix

_ ¿Pero, estáis seguros de que era él?_ preguntó Lucius.

_No cabe duda, era él, pero esa pequeña sangre sucia casi nos tira la casa encima. Fue imposible atraparlos.

Lucius tamborileaba los dedos sobre la mesa.

_Me pregunto que andarían buscando allí. Tal vez deberíamos volver a interrogar a la niña.

Snape, sentado a la mesa con los brazos cruzados, meneó la cabeza como aburrido de la conversación.

_Creo que es bastante obvio, Lucius, no nos hagas perder más tiempo. Potter encargó a Lovegood que robara la espada de Griffindor. Probablemente había quedado con ella durante las vacaciones para que se la entregara, pero la espada se encuentra en nuestro poder y a buen recaudo, ¿no es así, Bellatriz?

_La estúpida dice que Potter no sabía nada del robo de la espada, que fue idea de ellos_terció Bellatrix, cortante.

_¿Idea de Lunática Lovegood? ¿De la Weasly o del inútil para todo Longbottom?¡Bellatrix, por Merlín! Potter lo orquestó todo durante el tiempo que estuvo escondido en casa de los Weasly. A lo mejor la pelirroja hizo pasar la idea por suya para destacar...En una familia como la suya es difícil destacar el algo.

Snape movía su mano lánguidamente, con el mismo gesto aburrido de su rostro, mientras la mirada incendiada de La bruja se clavaba en él.

_Como sea,_interrumpió Yaxley_ tal vez deberíamos volver a interrogar a Lovegood, al padre, me refiero.

_Deberíais haberle traído aquí, Selwyn, tal vez hablara en presencia de su hija.._ Bellatrix pasaba la lengua sobre sus dientes mientras acariciaba su varita.

_Le hicieron un obliviate, no creo que pudiera decir nada aunque la cortases en trocitos delante de sus narices_ apuntó Yaxley_, me refiero a otro tipo de interrogatorio...

Yaxley miró con intención a Snape, que se hizo el sueco contemplando sus uñas unos segundos.

_ Estoy hablando de tu muñequita, Snape.

Lucius y Bellatrix rieron y Snape clavó sus ojos amenazadores lentamente en cada uno de ellos.

_No está mal pensado, Yaxley_ aseveró Lucius_ tal vez ella consiga sacarle algo. Eso si Snape consiente en que haga algo más que mantenerle la cama caliente...

Más risas.

_ Tal vez, quisieras trasladarle tu idea a nuestro señor y de paso contarle por qué tu gente ha fallado otra vez en capturan a Potter, espero que no le tengas mucho aprecio a Selwyn_ el aludido palideció mientras tragaba saliva_. La última vez, Draco tuvo que castigarle a conciencia.

Touché. Al mencionar a Draco, los Malfoy, incluyendo en ellos a Bellatrix, mudaron su expresión de autocomplacencia. Una profunda arruga apareció en el entrecejo de Lucius mientras Snape volvía a mirar sus uñas.

_Sin embargo, Snape, tienes que admitir que la idea de que ella le...haga lo que diablos sea lo que hace,_insistió Yaxley_ a Lovegood a ver si consigue algo, es interesante.

Snape apretó los labios pensativo. A él mismo le interesaba mucho lo que Potter había ido a buscar a casa de Lovegood y por mucha legeremancia que empleara no había nada que hacer ante un obliviate.

Dió una seca cabezada.

_ Está bien, la llevaré a ver a Lovegood, a ver si puede sacarle algo.

_ Claro, Snape, bien pensado..._ concilió Yaxley.

Severus abandonó el salón seguido por la mirada furiosa de Lucius. Bellatrix habló en voz baja a Yaxley.

_ Por supuesto, querida, ¿no pensarías que de veras iba a dejarles ir solos?_contestó él.


_¿Es necesario, señor Snape? No me apetece hacerle eso...

_Bueno, señorita Demons, es lo que tiene ser un mortífago, hay que hacer cosas que no nos apetecen.

Ella estaba diferente desde aquella noche en el bosque de Dean.

Lo supo inmediatamente después de regresar, cuando él le dijo que se quitara la túnica mojada y ella no le acusó traviesa de querer desnudarla.

Y lo había comprobado los días posteriores, en que había cambiado el seguirle a todas partes como una sombra por largos paseos por el lago.

Y las noches siguientes, cuando vió que había tomado el libro de pociones de primero que él le diera como compañero de cama.

Por si fuera poco, también descubrió , mientras él se hacía el dormido en el sofá, que a altas horas de la madrugada, se deslizaba silenciosa por los pasillos hasta la torre de astronomía.

Habían sido un par de noches un poco difíciles.

Lo sabía, pero no hacía ni decía nada.

En parte se sentía aliviado, tenía muchas cosas en la cabeza para preocuparse también por asuntos de faldas. Ella se había salido con su capricho y él pasado una noche memorable... sin otras molestas consecuencias.

...en parte.

El gorila rugiente de su pecho echaba de menos su doblesentido y su mirada retadora. Pero en estos momentos, el gorila tendría que conformarse, como estos años atrás, de que el doliente Severus tomara el mando y enfocara toda su energía en cumplir sus promesas.

_Saldremos del castillo, como si fuéramos a Hogsmeade_ explicó Snape al llegar a la inmensa puerta de hierro del colegio_. Nos desapareceremos un poco más adelante...Vaya...lo siento, señorita Demons, he olvidado avisar de que salíamos. Adelántese, ahora la alcanzo.

Demons caminó desganada por el sendero, al girar un recodo una figura encapuchada se acercó a ella. El mortífago, porque no le cabía duda de que era un mortífago, se acercó a ella descubriendo su rostro.

_¿Y Snape?

_Ahora viene, ha dicho que me adelante_dijo reconociendo a uno de los del círculo más cercano al Perturbado.

_Bien, vamos.

Sin que ella pudiera protestar, el mortífago la agarró y se desapareció con él. Aparecieron cera de la cima de una colina, donde se alzaba una construcción vertical parecida a una torre de ajedrez, de color negro.

_¿Le ha dicho Snape qué es lo que buscamos?

_Más o menos.

Demons comenzaba a sentirse incómoda. El tipo no solo no le había soltado el brazo sino que estaba pasando la otra mano por detrás de la espalda.

_A un tipo tan seco como Snape...solo podía gustarle una mujer de carnes tan secas.

Ahí estaba, tomándose confianzas, ya la había aferrado por la cintura y le acercaba a su cuerpo mientras le pasaba ofensivo la otra mano por la pechera de la túnica. Demons giró la cabeza huyendo de su aliento y el mortífago la apretó más contra sí, lamiendo su mejilla.

_¿Tienes otras habilidades ocultas, muñeca?

Demons se volvió hacia él, sonriendo mientras se mordía el labio y sin más preámbulo, bajó su mano hacia la entrepierna del hombre. Este dibujó en su cara una sonrisa lobuna y rápidamente la contorsionó en un rictus de dolor mudo mientras ella apretaba fuertemente sus testículos.

El mortífago se doblaba por la cintura obligado por el dolor, cuando una daga de plata centelleó frente a su cara. (A ver como de gallito eres ahora...)

_ Tengo la habilidad de no permitir que me toquen sin mi permiso. No sé qué puede hacer Severus cuando se entere de esto. Él, al igual que el Lord es bastante... posesivo. Pero si sé lo que voy a hacer yo para que no se le olvide que no tiene permiso para ponerme un.. solo.. dedo... encima.

Sin dejar de apretar con saña la parte más débil del mortífago metió la punta de la daga por el orificio de su nariz y de un tajo rápido tiró de ella cortando el cartílago y la piel, rajando la aleta de la nariz que comenzó a sangrar profusamente.

Snape apareció con la cara desencajada y observó rápidamente como Demons se retiraba del sangrante Yaxley.

_Yaxley, _mascuyó Snape_ deberías haberme dicho que querías venir de excursión con nosotros.

_ Me las pagaréis_dijo con odio antes de desaparecer.

Snape se dirigió a la muggle y se cercioró con una rápida mirada de que estaba bien.

_¿Se lo ha pasado bien?_preguntó

Ella gruñó.

_Ha sido culpa mía,_reconoció Snape_ no debí dejarla sola.

_¡No soy ninguna inútil, como ha comprobado Yaxley!. Le he partido el hocico a un hombre lobo.¡ Dos veces!. He aguantado más tortura de Bellatrix que muchas de sus víctimas. Y he sobrevivido meses a manos del Perturbado. Ese tipo no es el primero que me babea y sale escaldado, aunque reconozco que es la primera vez que me defiendo con un arma, pero él tenía su varita así que...Así que de lo que me pase o me deje de pasar, señor Snape, no es responsable. Le libero totalmente de esa carga.

_ ¿Así que ya es totalmente autosuficiente? Está más loca de lo que cree si piensa que voy a consentir que vaya por ahí arriesgándose absurdamente...

_¡No siento haberme puesto en riesgo!. Es más, me pondré en riesgo tan absurdamente como me apetezca cuando me parezca oportuno... y por quien me parezca oportuno.

_¿Quiere decir por mí?

Verles en ese momento era asistir al choque de dos olas de igual ímpetu.

_¿Siempre hace lo que de la gana?_continuó Snape_¿No teme las consecuencias?

_Siempre actúo del modo que creo correcto. ¡Y bienvenidas las consecuencias!

Severus la taladró con la mirada de una fiera. Ella respiraba ruidosamente y enfrentó los ojos negros con los suyos castaños vidriados por las lágrimas que se negaban a salir.

_Está bien. Ahora va a dejar de hablar como una adolescente enfadada y me va a explicar lo que le pasa.

_Sí, por supuesto, cuando usted termine de portarse como un adulto prepotente y deje de ser condescendiente y protector conmigo.

Aún enfadado, Snape alzó las manos mostrando las palmas en señal de rendición dejándolas caer luego, chocando contra su túnica.

Cuando Demons habló, su tono era mucho más suave y Snape no dejó de apreciar cierta tristeza.

_Dumbledore tiene razón. Le distraigo de su cometido. Y es usted el que se arriesga todo el tiempo, no yo. Debe tener sus cinco sentidos puestos en lo que hace. La otra noche, en el bosque, casi estropeo su plan..

Era por eso. Por eso que no le trataba como antes. Necia chiquilla. Como si cuanto pudiera no hacer ahora borrara de su mente lo que había pasado.

_ Y no quiero quedarme en casa, tejiendo. Quiero estar a su lado, me gusta estar a su lado, me gusta ver como se burla de ellos y es capaz de contenerles solo con su mordacidad y su mirada. Alucino con eso. Me gusta el acero de sus ojos y la ebullición contenida de su alma. Me gusta usted mucho, señor Snape. Así que tiene que dejar de pensar en mí como a alguien indefenso a quien proteger. Y por supuesto, no culpabilizarse si llegara a pasarme algo.

Yo sí que "alucino". Pensó Snape.

_Usted también me gusta, señorita Demons, y me gusta así como está, con todos los miembros y el corazón latiendo en su pecho. Ha quedado perfectamente claro que se vale por sí misma, pero ¡por Merlín! ¿Me va a dejar ser el hombre de esta... no relación?_ y dió dos pasos para acercarse a ella y el gorila habló con su voz profunda_ ¿No le basta con montarme en la cama, también quiere hacerlo aquí fuera?

_Estoy hablando en serio, señor Snape. ¿Es eso una propuesta?

_Yo también, señorita Demons, y no, era una metáfora.